En el transcurso de la escritura, hay mucho que he entendido y aprendido. Las vivencias que tengo en mi vida influencian el ritmo de mi escritura, agradezco a todos los que esperan y continúan aquí. He tenido días duros y suaves en estos años, pero aún estamos aquí, así que… la magia continue hasta donde la imaginación permita.
"Parte del mundo siempre se encuentra en oscuridad, la otra en luz; ambas girando sin parar. La luz y oscuridad son parte de uno, acepta ambas partes y te encontraras siendo imparable" Dazeas Caos
Lean, comenten y disfruten.
Capítulo 121.- Emperador de luz y oscuridad
Harry
-Tráiganme la última pieza- murmuro la voz destrozando sus tímpanos.
Su respiración se volvió un jadeo, y con ello sus pulmones se congelaban, sentía el frio aire filtrándose desde adentro, por su carne y sangre. impregnándose en su pecho, haciéndose pesado y fuerte, tan fuerte que doblaba sus rodillas, le perlo su frente de sudor y en su boca parecía llenarse de hielo amargo.
Alzo la mirada con su vista oscureciéndose, mientras que se tambaleaba y una fuerte nausea se acentuaba en la boca del estómago. Apenas continuaba consiente, el suelo se movía, jadeaba e intentaba decir algo, pero solo salía vahó que de inmediato se transformó en hielo, en diminutos filamentos que rasgaron sus labios. Levanto las manos que le temblaban y estaban tan frías que parecía estar en contacto con hielo; y a pesar de intentar convocar su Patronus, solo salía humo plateado de sus dedos, ni lo suficiente para crear una diminuta esfera.
Los dementores giraban a su alrededor, como un tornado de oscuridad que se abalanzaba sobre su cuerpo, arrebatándole todo, desde la fuerza, la magia e incluso sus sentimientos. Dejando un hueco negro y oscuro que se volvía más grande, llevándose su visión y dejándolo quieto y sin poder siquiera respirar.
Lo único que podía escuchar era una risa macabra, una voz aterradora y cruel que llenaba sus oídos, destrozaba sus tímpanos y le provocaba temblores de pies a cabeza.
{Piensa...algo feliz...} Escucho entrecortadamente de Hermione.
Pero en ese momento no había ni una pisca de felicidad en su interior. Podía oler el pútrido y frio aroma de la muerte del Dementor llenando sus pulmones, ahogándolo y arrastrándolo por completo a las profundidades de un pozo. Y entre más pasara el tiempo, su visión se oscurecía más, ya no era una tela negra que cubría su visión; si no un diminuto circulo, por el cual notaba a Voldemort reír ¿Seria lo último que vería? ¿Perdió? Si, estaba por perder… solo quedaban vestigios de su fuerza y nada de magia; solo debía dejarse llevar y todo terminaría.
{HARRY ¡RECUERDA!}
Sacudió su cabeza y estiro su mano mientras se concentraba en su memoria, múltiples escenas pasaban delante; Ninguna lo suficientemente alegre. Ninguna que pudiera crear un Patronus, ninguna que le diera la alegría del momento. Cerro los ojos un momento, no fue un recuerdo alegre, no lo suficiente para decir que podría salvarlo del enjambre de Dementores que lo asechaban; Fue sus voces, sus rostros sonrientes, sus ojos, envueltos en un halo de luz dorada. Aun lo sentía, después de todo ese tiempo, lo pasado y el dolor que se le acumulaba en sus músculos y piel, sentía el calor de sus brazos, la suavidad de su tacto, el calor cubriéndolo.
Sus padres le abrazaban, le daban un poco de calor en aquel intenso frio y del terror que le cubría como una oscura manta. No podría decir que fuera feliz, habia sido la última vez que los vio, en aquella isla apenas y tuvo un sentimiento positivo y ver desaparecer a sus padres le desgarro el corazón. Pero habia provocado que sanara, que pudiera tener un recuerdo de ellos, algo mucho más grande que solo una ilusión. El amor que sintió fue suficiente, tal vez no necesitaba un recuerdo feliz, si no lo que le dieron en ese instante, el amor de sus sacrificios, las sonrisas al verlo, la preocupación en sus ojos, sus suaves voces recordándole que es ser amado.
-Te hemos amado- susurraron ambos en su mente.
Abrió sus ojos, el frio habia aminorado, a pesar de que el suelo estaba cubierto con hielo y niebla fría, de tener un enjambre de Dementores a su alrededor, y las puntas de sus dedos brillaban de un tono Blanco puro. Como las diminutas luces de sus padres, cuando se disolvieron en chispas doradas.
Dos lagrimas recorrían sus mejillas, Voldemort sonreía con más fuerza mostrando sus dientes y una expresión de éxtasis. Abrió la boca creando una onda de vaho tan grande como su cuerpo, mientras de la comisura surgía aquella luz pura. Tomo el aire frio de su alrededor llenándose los pulmones tanto como podía, haciendo que una sensación fría se quedara en su pecho, más aquella imagen en su mente continuaba. Alzo la cabeza mirando el circulo de dementores que estaban sobre del, estaba en el epicentro de esa gran colmena y grito con todas sus fuerzas -¡EXPECTO PATRONUM!-
De su boca surgió una llama dorada que fue expulsada hacia el cielo, como una llama de alta potencia que creció y creció, hasta volverse un dragón, saliéndole alas y cola, moviéndose con rapidez hacia el cielo. Lo observo un momento, el dragón plateado que era un colacuerno habia cambiado; su principal cambio era el color, ahora blanco y destellos doradas, chisporroteaba y movía como si cada parte tuviera vida. Rugió lanzando chispas que golpearon a la primera andada de Dementores. Chillaron y se retiraron, abriendo paso a donde fuera el dragón.
Su vista se nublo y Harry se tambaleo, apenas y logro sostenerse en pie. Sus rodillas estaban dobladas, su espalda apenas recta y sentía que temblaba todo. Era lo último, su ultimo hechizo, no habia más en su fuerza. La magia que habia absorbido abandono su cuerpo, su visión se volvía oscura y cada gramo de su cuerpo se sintió tan pesado, tal cual pusieran toneladas sobre sus hombros. Apenas y sabía que pasaba, solo que intentaba concentrarse, mirar y guiar a su Patronus para alejar a los dementores. Mas su fuerza fallaba, lo vio planear a su alrededor, con un ala rosando el suelo, encendiendo un fuego blanco, aunque parpadeaba y se movía como las ultimas llamas de una hoguera. A punto de disolverse en cualquier momento, y lo supo. En cuanto perdiera la conciencia el dragón también y entonces, ya no habría nada entre él y los dementores.
El dragón mordió a varios volviéndolos en volutas de humo blanco, mientras que el resto se encimaba más y más, eran un millar que se aferraba a sus lomo y alas. Luchaba lanzando chispas y alejando a otros, rasgando y apuñalando a cualquiera en su camino, estaba peleando con todo, mientras a su paso dejaba un campo lleno de fuego blanco y alejando a la mayoría de dementores volviéndolos aún más oscuros, como si fueran a fundirse con la noche.
De su estómago sintió algo subiendo y antes de saberlo se inclinó, vomito sangre negra, su cuerpo estaba mal y tan dañado que el uso de la magia lo empeoraba. El dragón volvió a rugir, cayendo sobre su cuerpo, las alas le cubrían mientras y su cola se enroscaba a su alrededor, mientras el millar de dementores continuaba sobre de sí.
{Mione}murmuro Harry en su mente, incluso si hubiera pensado en un grito, su voz apenas parecía pertenecerle. {¡No tengo más! ¡No puedo luchar así!}
{¡TU PUEDES! ¡RECUERDA A TU MADRE! ¡A TU PADRE! ¡A NOSOTROS!} Gritaba la voz de Hermione tan distante, tal cual hubiera un océano entre ellos.
{Escucha…}
{¡NO PUEDO PERDERTE! ¡NO TE RINDAS!}
{¡NO!} dijo Harry serio, frenando los gritos de Hermione. Mientras que el dragón peleaba con los dementores, estos al notar sus parpadeos se lanzaron en su contra, encerrándolo y absorbiendo su cuerpo, al tiempo que pasaban y se retiraban, como si su Patronus fuera su único alimento. {No me estoy rindiendo. Estoy dando el siguiente paso, sigo esforzándome e intentando mantenerme en pie y consciente, no durare mucho… pero ustedes…} Su dragón bajo la cabeza cayendo a su lado, notando que su luz dorada comenzaba a volverse más y más trasparente. La sensación congelante de sus pulmones se filtró a su estómago y punzo en su corazón, todo a su alrededor comenzaba a desvanecerse en oscuridad. No habia más tiempo {… Confió en ti… ¿Lo harás?}
Hubo un instante, tal vez minutos o horas, siglos. Si su mente y razón flaqueaban y se volvían extraños. Tenía que mantenerse fuerte y recordar momentos para alejar esa sensación, pero se filtraba con tanta fuerza, que su cuerpo ya parecía un tempano.
{¡LO HARE!}
El dragón Blanco se disolvió dejando el circulo de llamas doradas a su alrededor, más a su alrededor todo se volvió oscuridad, el torbellino alrededor de los dementores se acercaron con lentitud, respirando con sus bocas de forma jadeante y tirando de las llamas doradas hacia su persona. Vio la capucha delante de su rostro y las pútridas manos en dirección a su rostro. Soltó una débil sonrisa y miro bajo la capucha, donde dos huecos vacíos crecían más y más. - Vamos por la siguiente gran aventura ¿Veamos si estas preparado? -
Todo se volvió negro, solo un diminuto punto blanco resplandecía.
Hermione
Se habia movido tan rápido como pudo, todo a su alrededor fue un borrón, intento con runas antiguas, nuevas y algunas que incluso intento inventar al momento; todo fue en vano. Y antes de que pudiera siguiera intentar algo, solo se habia ido, Dennis habia muerto. No habia más que hacer, habia sido inútil todo su conocimiento, no habia tenido tiempo y, por alguna razón, supo que nada ni nadie podría salvarlo. También podría decir que Harry, tendría otra cicatriz de por vida, una sangrante herida que tendría que cargar, aunque no lo haría solo.
Habría estado a su lado y no pensaba separarse para nada, más aún estaban en medio de todo aquel desastre. Y por desgracia, todo estaba peor y peor. Sus padres estaban también ahí, sin siquiera saber por qué y eso la preocupaba mucho más. Tendría que protegerlos e intentar terminar con esa guerra, manteniendo todo lo mejor posible. Solo podían sentir como la esperanza y ánimos a su alrededor se desmoronaba. E incluso a ella le dolía y quemaban su ser; pues Harry tenía los ojos vacíos y serio, no habia hablado o siquiera respondido nada. Podía notar que sus pensamientos estaban volando por su mente y sus sentimientos palpitando en su piel, y como siempre, su esposo lo mantenía para si mismo evitando que dañara a nadie. Y siendo el pilar, la defensa absoluta que esperaban que fuera, aunque esta estuviera soportando el mundo.
Le observaba esperando el momento adecuado, cuando pudiera ayudarlo, sostenerlo y poder curar sus heridas. Durante un momento sus ojos se volvieron aún más oscuros, mientras su cuerpo se relajaba, por un momento pensó que se desmayaría o algo peor, pero no sucedió. El color de sus ojos regreso con más fuerza y movió su cuello incomodo.
No habia tiempo para llorar por Dennis, o preocuparse por lo que no tenían control alguno, solo por lo que enfrentarían y avanzar sin dudar, porque si lo hacían caerían en un pozo profundo. Así que Harry tomo de nuevo el rumbo de todos, lo siguió a pesar de no saber que pensaba, sin siquiera dudarlo y siempre a su lado.
Así habían llegado Y estaban ahí enfrente, en una protección negra y oscura, una "barrera de afrenta", era capaz de lastimar o matar a cualquiera que intentara atravesarla y no fuera el que coloco la barrera. Era una creación de Voldemort, pero sabía que aquello no detendría a Harry, aunque esta vez pareció más claro el color, volverse menos opaca y dejar un arco lo suficientemente grande para poder ver el otro extremo del lugar, donde sentía la magia de Voldemort ir hacia ellos.
-Lo has hecho Harry, descansa mientras lo enfrentamos todos y luego cuando lo cansemos, tu atacaras- dijo Ron al lado derecho de Harry, moviendo los brazos y preparándose con su armadura en el brazo izquierdo.
-Estamos en nuestro segundo aire, esto funcionara- menciono Sirius tocando el brazo de metal negro que ahora poseía. -No esperaran ver a todos tan recuperados-
-Chicos no…- advirtió Hermione avanzando e intentando sostenerlos. Mas fue tarde, algo eléctrico sonó, y ambos estaban en el suelo, gimiendo y con dolor en sus extremidades. Aunque Sirius habia absorbido el daño con su brazo artificial y Ron con su armadura.
- ¿Qué demonios es esto? - pregunto la profesora McGonagall acercándose también.
-Una barrera de afrenta- dijo el profesor Snape muy pálido, ayudando a los Dumbledore con un brazo del profesor sobre sus hombros y del otro Aberforth sosteniendo a su hermano; El profesor Dumbledore lucia mal, como si hubiera tenido 100 años más y hubiera adelgazado hasta volverse casi un cadáver. -Nada lo atravesara, aquellos que lo quieran atravesar serán dañados con gravedad, los hechizos de ataque serán revotados y los objetos incluso se volverán ceniza. Es su carta de triunfo para sitiar Hogwarts. El único que podrá atravesarlo es Voldemort, y así podrá eliminarnos uno por uno. -
Aun cuando el profesor explico todo muchos más intentaron continuar atravesando la barrera, aunque ninguno logro nada. Las propiedades de la barrera eran parecidas a la puesta por Harry, con la diferencia que la de su esposo absorbía los hechizos y magia residual para mantenerla activa y con fuerza. Al contrario de la de Voldemort que lanzaba los hechizos contra de ellos y destruir cualquier cuerpo que quisiera atravesarla. No podrían atacarla, romperla era más seguro; Si era similar a la de Harry entonces habia una forma, solo que necesitaría la sangre de Voldemort, más habían perdido toda en la torre de astronomía.
Los cinco minutos de Harry que dio a Voldemort estaban por concluir, y aunque ella quisiera que todo aquello terminara lo más pronto posible, su respiración se cortaba con cada segundo. Dolía el solo pensar en ver a Harry pelar y llevarse al límite de la vida y la muerte por acabar la batalla. Ella estaba segura del pensar de Harry, de lo que sentía y haría de ser necesario; y a pesar de eso no podía evitarlo, solo quedaba apoyarlo y hacer lo mismo que su esposo. Luchar por ella y por él, luchar por todo para poder ver un amanecer junto a los que amaba.
Solo lo observaba ahí sentado a su lado, mirando hacia adelante, con aquellos ojos inmóviles, tan llenos de cansancio y tedio que apenas podía soportar las ganas de abrazarlo y consolarlo.
- ¡No podremos atravesarla! ¡Es necesario repartirnos por el área y cubrir todos los flancos! - comenzó Ron mirando hacia Harry, buscando su aprobación, aunque este no se movía, ni un solo musculo movió.
-Tranquilo Harry- dijo Neville sonriéndole y confiado, de alguna forma intentando infundir confianza en su entorno. Lo cual estaba muy tenso. - Encontraremos la forma de darte el tiempo para recuperarte-
-Supongo que resistir para siempre es imposible, 10 minutos por lo menos- dijo Theo con su usual tono osco y además de sobarse el cuello, como si fuera un fastidio todo. - Tu concéntrate, eres nuestra mejor carta ahora-
-Los Troll's, casi todos los gigantes y una sección de Acromantulas están fuera de juego… tendremos la ventaja rayito de sol- dijo Daphne dando una sonrisa serpentil a Theo y chocando sus puños -Aunque creo que debemos rotarnos para expandir el tiempo-
- Solo me preocupan las criaturas- bufo Luna mientras pensaba en voz alta-No debemos dañarlas, solo inmovilizarlas, ellas no tienen la culpa de que los ocupen-
-Excepto las Acromantulas- murmuro Ron por lo bajo.
-Ayudare en lo que pueda- murmuro Sofi, la cual parecía la más afectada de todas. Y no era para menos, cuando su novio habia perdido a su hermano, y este culpaba a Harry, aquel que le habia tendido la mano y acobijado en su familia. Se podría notar depresiva, por lo que Luna le abrazo de un lado y Daphne le puso una mano en el hombro. Ella también intento apoyarla con una sonrisa, aunque su vista estaba en Harry, soportando las emociones fuertes que escapaban de su control y llegaba a sentir.
Fue durante un instante, donde los ojos de Harry y los suyos se encontraron, pero ahí solo habia un oscuro pensamiento, una fuerte decisión y dolor en control. Y como la anterior vez, le retiro la mirada, viendo de nuevo hacia adelante como si no hubiera pasado. Le dolía, pero sabía que Harry no concebiría hacer ello apropósito, solo habia un par de razones; para protegerla de ir más profundo en sus pensamientos o dañarla con la parte más oscura de su ser.
Soltó un suspiro durante un instante, se deslizo apoyando su cuerpo en la espalda de su esposo, cruzando los brazos por su pecho y dejando sus labios por su oído- No hay plan ¿cierto? -
Él no se movía, solo continúo observando adelante y confirmo todo sobre lo que ella pensaba -Esta vez no hay plan -murmuro justo al momento donde al otro lado del patio, aparecieron sombras negras -Es algo que tengo que hacer. Escucha... Mione... Esta vez será muy diferente. Me concentrare en destruir a Voldemort y liberar las almas que absorbió, por lo tanto... Nagini... seguro escapara-
Asintió besando su mejilla con fuerza y apretándolo más contra sí misma. Si quería darle la suficiente paz para pelear con lo último que le quedaba, debía asegurarse de cazar a Nagini y acabar con el ultimo Horrocrux -Has lo que tengas que hacer. El resto déjanoslo a nosotros-
Por primera vez lo vio asentir un poco, del otro lado más sombras surgían y se levantaba una neblina por el suelo con forme aparecían de la nada. Antes de que se diera cuenta, una centena de Mortifagos, estaba en un grupo compactado. Al igual que su lado, nadie se veía en un estado de salud pleno, podía notar que muchos tenían daños graves, e incluso uno que otra tenía bastantes golpes, vio a varios con extremidades faltantes y, si su vista no fallaba, hasta Colagusano estaba entre las filas.
Sobre todos ellos, el que más llamaba la atención era Voldemort, que irradiaba odio y tenebrosa magia por completo. Aquel traje blanco pulcro solo resaltaba lo pútrido de su naturaleza, la oscuridad de su ser y de su alma. Caminaba descalzo y dejando a cada paso un sendero negro, tal cual el solo contacto con su pie carcomiera todo a su alrededor; su andar con petulancia, ufano y lleno de convicción en cada movimiento demostraba su sentir superior. Casi podía sentir su ominosa magia, y se resaltaba mucho más al notar que cada sombra se doblaba y giraba hacia su cuerpo, en una especie de reverencia.
Su respiración se cortó al notar a Hagrid, el enorme hombre encadenado, amordazado, golpeado y herido a un lado de ellos. Como trofeo que debía mostrar para hacer notar su superioridad. Quiso correr a ayudarlo, aunque con la barrera y todo lo que sucedía, más ayudaría buscando la forma de romper la barrera. Las ideas sobre de ello se desbordaban, llegando a la misma. Y al parecer era lo mismo para ayudar a Harry, a Hagrid y a todos. Debia que ser más lista, tenía que hacerlo rápido, mantenerse fuerte y poder mantener el control de todo mientras su esposo enfrentaba a Voldemort.
Y lo primero que debía hacer era ubicar a Nagini, que no estaba ya a los pies de su amo. Se concentro intentando buscar a la serpiente, pero la magia de búsqueda rebotaba en la barrera haciendo que todo se volviera confusa.
El color del cielo ya estaba en un tono morado, ya que el alba se acercaba con rapidez. Justo el momento donde las sombras eran más oscuras, porque cuando Voldemort se comenzó a sentar en el aire las sombras comenzaron a formar un asiento, una oscuridad que le permitía estar sentado frente a ellos.
Harry tomo aire y se levantó, formando una siniestra sonrisa y fue hasta tener la barrera oscura a un par de pasos. Ella estaba a solo un paso detrás, a lado de Ron observando todo desde la espalda de Harry, aunque deseara estar a su lado, comprendía que el único que podía estar al frente era su esposo.
- ¡Creí que no vendrías cobarde! - dijo Harry con voz enojada. -¿Cansado de huir y esconderte en las cloacas?-
-Palabras de alguien quien ha desperdiciado todo- murmuro Voldemort demostrando que sol habia una emoción en su tono, hastió - Crees que ello hará que retire mi barrera-
-Creo que tienes miedo de mi- dijo Harry con la misma voz de seguridad. -Si no es cierto ¡Quita la barrera y enfréntame! -
Entonces ante las diversas de sus Mortifagos, Voldemort hizo una mueca, pues todos de su lado comenzaban a cuchichear y a verse inseguros. Hermione no podía sentir las magias en ese momento, pero era claro que altero a Voldemort y ahora una siniestra sensación subía por su columna vertebral. Varios Dementores volaba entre los árboles y a la lejanía; podía sentir el frío que emanaban aun a esa distancia.
- ¿Por qué debería? - pregunto Voldemort volviendo a una sonrisa forzada - De cualquier forma, terminaras muerto. Nadie más que yo podrá atravesar esa barrera, poco a poco tú y tu gente moriría. Todo por haber decidido enfrentarme-
Algo hizo clic en su mente, dio una mirada rápida a Ron que habia palidecido y avanzaron a lado de Harry, sosteniendo su brazo con la punta de los dedos, intentando que el piso donde estaba no se moviera. ¿O era su mente?
Harry giro la mirada a Ron y murmuro -Si… Es la única forma… tengo que dejar que me atrape-
- ¡NO! -murmuraron Ron y Hermione al instante.
- ¡Es igual al ajedrez! -continuo Harry sonriendo, pero mirándola a la cara - ¡Hay que hacer algunos sacrificios! Yo daré un paso adelante y el me atacara... Eso les dejará libre para hacer jaque mate, ¿Entienden? -
-Pero...- intento rebatir Hermione, sin embargo, no encontró nada con que hacerlo.
- ¿Quieres dejar de ocupar mis palabras contra nosotros? - pregunto Ron con un tono molesto -Esto no es como aquella vez-
-Amor...- murmuro Hermione queriendo darle el apoyo necesario, pero su voz fallaba.
- ¿Por qué no lo seria? - pregunto Harry con una débil risa sardónica -Hemos hecho de todo, desde dormir a una bestia, librarnos de lazos diabólicos, perseguir llaves, jugar ajedrez y ahora… es momento de cruzar el fuego negro y enfrentar al hombre de las dos caras-
Harry estiro la mano a la barrera, este choco con un chisporroteante sonido y chispas moradas que indico que la barrera funcionaba. En cuanto su mano regreso, noto la sangre, sus dedos teñidos de rojo, escurriendo y cayendo al suelo. Pero no habia más, solo un poco de carne rosa y varias gotas de sangre.
- ¡Por cierto! ¡Gracias por la idea! - continuo Voldemort de forma relajada, sin un atisbo de preocupación - ¡Tu barrera…- señalo a su alrededor, mostrando la cúpula semi azul que cubría todos los terrenos y no solo el castillo-…me dio la idea! ¡Nadie más que yo puedo cruzarla y si lo intenta… sufrirá las consecuencias! -
Lo demás habia dejado de importarle, solo observaba a Harry, que conecto su mirada con ella y sonrió tanto que parecía doloroso, como si sostuviera la sonrisa con pinzas que perforaran su carne - Volveré, siempre volveré a ti-
Sus ojos no mentían, por lo que se acercó a sus labios y deposito un casto beso. Uno que le fundió más valor, que cualquier magia, más que cualquier poción, que cualquier conocimiento que tenía. Como aquella vez que lo dejo solo para cruzar el fuego e ir sola a ayudar a Ron y avisar lo que acontecía. Solo le quedaba hacer lo mismo, dejarlo, buscando el ayudarlo de una manera indirecta, dejar que el enfrentara a Voldemort, mientras ella le apoyaba desde la espalda. Solo quedaba algo por hacer, dio un ligero empujón en su espalda, alentándolo a caminar.
Harry regreso la mirada a la barrera y avanzo.
Lo vio sin moverse, como su cuerpo toco la barrera, como chispas y sonido a electricidad se escuchaba por todos lados y la barrera ondeo con fuerza. Hubo un gemido de Harry, avanzo con los brazos abiertos, lista para el dolor, para pasar sostener su espalda y lanzarse con su prometido al otro lado sin importarle el dolor que sufriera. Mas los brazos de Ron la sujetaron con fuerza, la abrazaron con fuerza desmedida mientras tiraba y forcejeaba, escuchando los gemidos de dolor de Harry, de su esposo, mientras cruzaba la barrera.
Ron chirriaba los dientes en su oído, mientras que también veía la barrera con dolor y coraje, impotente ante lo que pasaba. Le apretaba con tanta fuerza que le hacía daño, tanta como ella le hacía al tirar y sacudirse con violencia, clavando las uñas en sus brazos, rasguñando y desgarrando la piel de su amigo incapaz de soltarse.
Y tan pronto como comenzó termino, las chispas y los truenos frenaron, la barrera dejo de moverse y se quedó quieta. Lo habia logrado, del otro lado, estaba Harry, inclinado hacia adelante, con la ropa hecha girones y goteando sangre por todos lados, desde la frente hasta sus pies. El líquido escarlata que bajaba por su frente se colaba a sus lentes, por su nariz y labios, cayendo por sus mejillas y cuello. Sus ojos oscurecidos y cerrados apenas se notaban bajo la sombra de la noche. Aunque notaba los cortes limpios por todo su cuerpo, algunos lugares incluso quemados al igual que su ropa.
-Atravesó- murmuro Ron, aunque trago duro, parecía más para sí mismo que para ella. -cruzó-
Hermione soltó los brazos de Ron, sus uñas se habían clavado tanto estaban engarrotadas y estaban rojas, por la presión que habia ejercido y la sangre de Ron. Aunque en ese instante dolía más el no poder hacer más para Harry y se sentía igual de desesperada que hacia un instante viéndolo enfrentar solo al enemigo.
-Nagini- salió de su boca al ver como Harry se paraba rígido y a Voldemort impresionado al ver su treta fallar rotundamente. -La barrera… necesitamos…-
Harry dejo salir una leve risita apenas audible a ellos y luego de un estremecimiento de su cuerpo, comenzó a reír a carcajadas, con un tono escalofriante y lleno de ansiedad. Mientras se pasó la mano por su rostro limpiando parte de la sangre que le cubría el rostro, dejando un rastro por todo ella, impregnando su cabello y dejando sus ojos verdes esmeralda reflectándose en la noche. Aun si la sangre y la suciedad le rodeaba el rostro, aquellos ojos esmeralda neón destellaban cual luciérnagas solitarias. La risa hacia que su corazón palpitara con mucha fuerza, y se volvía más pesado.
- ¿No lo recuerdas? - pregunto Harry mirando hacia adelante, con la voz seria y decidida. - "La sangre del enemigo, tomada por la fuerza ¡Resucitarán al Señor Tenebroso!" -
Al primero en ver chocar con el muro fue a Sirius, que golpeo con fuerza la barrera, haciéndola chisporrotear, luego a Daphne con los mismos resultados y de la nada una decena de Pendragon más comenzaron a atacar. Eran una decena de personas intentando atravesarla, pero eran los mismos resultados siempre. Una locura, le pareció a Hermione.
-Eso es- dijo Hermione sacudiéndose a Ron, el cual la sujeto con la misma fuerza- ¡SUELTAME YA! - Grito al momento en que un atónito Ron la soltaba sin mucha confianza y muy confundido.
Hermione vio a Harry avanzar hacia Voldemort, diciendo -Compartimos sangre, compartimos el mismo camino y estoy por terminar el tuyo ahora. Ven y pelea conmigo de nuevo Tom. Pelea contra el niño que no pudiste matar-
Se hecho al suelo sobre sus rodillas, peinando el poco pasto, quitando el polvo y piedra mientras avanzaba mirando el suelo, buscándolo. Mas algo llamo su atención, un sonido gutural de Voldemort. Al siguiente un rayo verde se dirigía a Harry, el cual no se movía, quiso gritarle que se moviera, que hiciera algo, pero tan pronto su boca se abrió y su garganta hizo el primer sonido, el relámpago estaba sobre su esposo.
- ¡NOOOO! -Grito Sirius y Lupin mientras lanzaban hechizos contra la barrera, sin poder notar que estos revotaban y detrás tenían que protegerse de ellos.
Pero no era el único la profesora McGonagall lloraba mientras que, hacia lo mismo, incluso el profesor Snape, Kingsley y una centena de magos que estaban en primera línea de barrera, buscando la forma de destruirla. Vaya hasta vio a Ragnok gruñir y chasquear los dedos creando ondas en su parte de la barrera. Todos los Weasley estaban casi apiñados entre sí, lanzando con furia y desquicio todo un arsenal de hechizos y sortilegios a la barrera. La cual ondeaba y vibraba por segundo, pero nada se movía y no se resquebrajaba, solo dirigía los hechizos a sí mismos y desintegraba las cosas.
Escucho el trueno y vio como el hechizo impacto a Harry en el pecho, no, este habia llegado a su pecho, pero habia corrido alrededor de su torso mientras se inclinaba hacia atrás y parecía soportar la fuerza de empuje del maleficio asesino. Con la boca seca admiro como el rayo viajaba por su pierna, subía como serpiente hacia sus brazos, se enroscaba en su cuello y cabeza para luego volver a bajar.
Estaba parado, quieto y mirando como si nada hubiera pasado, pero aquel maleficio no lograba acercarse a su piel. Un segundo después se enderezo sobándose el cuello, sin sonrisa y aburrido.
- ¿Es el único hechizo que te sabes? ¿Creía que eras el mago oscuro más aterrador de los últimos cien años? Parece que aquí regalan ese título por ser feo- pregunto Harry en el mismo tono aburrido - Parece que solo eres un mago gris que apenas y puede lanzar rayos de colores… has de ser muy popular con los niños -
Hermione no tenía más tiempo que perder, aun en el suelo comenzó a examinarlo, a gatear buscando de nuevo por el patio. Escucho a Bellatrix preguntar como lo hizo, a Harry explicarlo, y burlase de los Mortifagos por no entenderlo, ella tampoco lo entendía y no escucho la explicación por completo. Se concentro en el suelo encontrando lo que necesitaba, unas gotas de sangre, roja, resplandeciente y perteneciente a su esposo.
Sonrió bastante, mientras con la varita la desprendía del suelo y comenzaba a enrollar la sangre y depararla de la suciedad. Creando una diminuta gota de sangre que creció a una pequeña burbuja roja.
Aunque no tenía tiempo, aquella batalla de Harry le hacía desconcertarse, más al levantarse vio a Harry atacar a Hagrid, aunque no creía que él quisiera hacerle daño, luego como Harry de alguna forma creaba escudos alrededor del gigante y lo atraía a la barrera con el tirón de cadenas que surgieron de la tierra y la misma tierra moviéndose cual plataforma móvil.
- ¡ATAQUEN! - Grito Voldemort.
Hermione se desplazó a un lado a tiempo que Hagrid lograba entrar a la barrera, entre lo que fue el choque más sonoro que un camión estrellándose y un transformador explotando. Tenías heridas por todo el cuerpo, sangre en la frente y mejillas, además de que se revolcaba y gritaba con fuerza.
- ¡SOFI ATIENDELO! - Grito Hermione, caminando a un lado esperando que estuviera bien. De inmediato la chica fue a Hagrid, junto con la Medimaga Emma y Madame Pomffrey que estaban igual en primera línea.
Corrió por entre ellos, le preocupaba su amigo, pero al terminar la batalla podrían curarlo por completo. Así que se enfocaría en su primer problema, la barrera de afrenta. No volteo mientras avanzaba y pasaba entre la gente, solo de reojo miro que Ron estaba detrás de ella, seguidos por Daphne, Neville, mientras Theo y Luna se quedaban junto con Sofi y el resto que parecía no entender que hacían. Tenía la sangre de Harry en su palma, protegida por sus dedos y esperando que fuera suficiente. Continúo empujándose entre la multitud buscándola e intentando sentir su magia, pero lo que más sentía era la lluvia de maleficios que volaban hacia Harry.
Lo habia visto esquivar una lluvia da maleficios asesinos, pero nunca como en ese momento; Cada hechizo que estaba cerca de Harry se doblaba y giraba a su alrededor, mientras que este parecía ni siquiera inmutarse por tener anillos de Avada kedavra a su alrededor. Ya no parecía que ni quisiera esquivarlos.
-MALDITO CRIO-Grito Voldemort con rabia- ¿CUÁNDO TE MORIRAS? -
- ¡Algún día! ¡Pero hoy no! - respondió Harry.
Empujaba y se colaba entre cuerpos, mientras que todos los presentes miraban atónitos la pelea que se desarrollaba afuera. Daba rápidas miradas, pero todo ocurría tan rápido que solo observo un dragón de blanco puro sobrevolaba su cabeza, al momento que gritaba- ¡CUIDADO VOLDEMORT! ¡AQUÍ VIENE EL RAYO! -
El resto freno mirando hacia afuera de la barrera, observando algo, algo blanco y Blanco moviéndose afuera. Todos habían parado, observando boquiabiertos, mientras ella continuaba avanzando, abriéndose camino y viendo cada par de rostro buscándola.
No tenía tiempo que perder, debía encontrarla, debía de hacerlo, destruir la barrera y ayudar a Harry.
- ¡Reto a todos ustedes a un duelo mágico! ¡Vengan y enfréntame! -Escuchaba decir a Harry, como este hacía que la atención fuera a su persona, que el fuera el obstáculo entre Hogwarts y los Mortifagos, el escudo de ellos. Estaban atrapados en una ratonera y él era lo único por lo que los Mortifagos o Voldemort no podría matarlos uno a uno.
Debía ayudar tenía que destruir la barrera.
- ¡El ganador se lleva todo y el perdedor serás tú! -
-Lo quiero muerto- dijo Voldemort en toda respuesta.
Su corazón salto y sin más supo que el tiempo era muy reducido. Y sin embargo ahí estaba frente a sus ojos, la encontró, Mavra veía todo el espectáculo detrás de la barrera con los ojos abiertos y con un rostro de sorpresa.
- ¡MAVRA! -Grito Hermione tomándola del brazo, sacándola de la pelea que comenzaba a fuera. Ella parpadeo mucho, observándola atónita, uno de sus dos guaruras ya no estaba a su lado.
- ¿Qué sucede Hermione? - pregunto al notar que jadeaba y mantenía la mano en alto, con la sangre flotando.
-¡Destruyamos la barrera!- dijo Hermione señalando hacia afuera -¡Podemos hacerlo juntas!-
- ¿De qué estás hablando? - pregunto Mavra parpadeando mucho -Las barreras de afrenta no pueden romperse a la fuerza, pueden disolverse con el tiempo o que el creador la retire. Y aun si comenzáramos un ataque a los cimientos de la barrera con runas… tardaríamos días-
-Cierto- dijo Hermione sonriendo mucho, con seguridad pareciendo un demente por completo. En ese momento Ron habia llegado a donde estaban, pálido y temblando, como acabara de ver algo que no le agrado nada -Pero no si tenemos la sangre de Harry-
- ¿Así que descubriste cómo? - dijo Ron con voz trémula, mientras veía la esfera de sangre -¿Así que podremos salir?-
- ¿De que hablan? ¡Hay un plan! - Pregunto Daphne, llegando junto con Neville. - ¿Cómo saldremos a ayudar a Harry? -
-Estas alucinando- dijo Mavra sin hacerle caso a los demás.
-¡RUNAS DE SANGRE!- Grito Hermione mirando a los azules ojos de Mavra mientras esta abría bien los ojos y hacia una mueca.
-Es posible, pero es requerida de la sangre del creador y aun así tardaremos… horas… aunque entre las dos reduciremos el tiempo. Pero tomara de media a una hora. - Dijo Mavra negando con la cabeza - Y tu noviecito no tiene ese tiempo ¿Y si lo que tienes ahí no es sangre Voldemort? Eso causara que se nos creen estigmas -
- ¿Qué es eso de runas de sangre? - pregunto Ron sonriendo un poco mientras veía afuera y volvía a palidecer. Por aquello ella miro también, notando a cientos de Acromantulas tras su esposo, y una de ellas particularmente enorme. Intentaba quitárselas de encima, no paraba de moverse y lanzar hechizos. Lo observo moverse como si no hubiera ni un segundo de descanso, además de que con seguridad sus heridas estaban agravando con cada segundo - ¿Hermione? -
Regreso la mirada pidiendo silenciosamente que la esperara, que tuvieran el tiempo necesario para poder destrozar la protección.
-Es…- comenzó Hermione concentrándose en la sangre de Harry, mas su garganta estaba seca y su frente perlada de sudor.
-Es magia antigua y considera oscura- dijo Mavra tomando su varita y pasando su cabello a un lado, mientras en esta surgían varios listones amarrándolo en una coleta -Pero claro, antes cualquier uso de sangre era considera magia negra. Hoy en día incluso tenemos los 12 usos de la sangre de dragón. Estas runas son peligrosas si no se usan adecuadamente, ya que son corrosivas, tanto para la magia como para el usuario. Una vez se activan destruirán toda la magia que se les indique, para contenerlas es necesario la sangre de aquel que convoca el hechizo, ya que este será el parámetro de corrosión. De lo contrario podría destruir una gran área sin control alguno. -
- ¿Por qué no lo ocupamos directamente en Voldemort desde el principio? - pregunto Ron atónito y mirando como Harry continuaba peleando, esta ves con telarañas ya a su alrededor.
Hermione sacudió la cabeza, mientras se intentaba concentrarse en su objetivo. No ayudaría a Harry si solo se quedaba parada.
-El problema es el estigma-
- ¿Estigma? - pregunto Neville con cara de no entender.
-Es la repercusión-dijo Hermione con rapidez- El uso de las runas de sangre puede dañar tu magia, entre mas tiempo se ocupe y mas corroa, más tiempo tu magia estará alterada-
-Para destruir esta barrera, dañaría al punto de que no podía casi ni ocupar su magia… - Mavra soltó una sonrisa vanidosa y miro a Hermione-… claro que aquí tenemos a dos hablantes Rúnicas. Nos encargaremos de esto en un instante-
Hermione levanto la esfera sanguinolenta y tomo aire, habían perdido mucho tiempo, afuera los Mortifagos ya rodeaban a Harry, ocupaban las Acromantulas como bombas dirigidas.
-Ya no perdamos tiempo- gruño Hermione levantando los dedos para tocar la sangre, pero un par de manos fuertes y seguras sujetaron su brazo. Neville le miraba con ojos fijos a su persona, Daphne estaba parada a su lado pálida.
-Te necesitamos para la batalla- dijo Neville soltando su mueca y mirando a Mavra - ¿Yo puedo hacerlo? -
-Nevill…-
-Yo también lo hare- salto Daphne apretando su puño- Mi fuerza podrá soportar cualquier estigma-
-Chicos, uste…-comenzó Hermione agitando la cabeza con lagrimas en los ojos.
- ¡No! - dijo Ron avanzando y tomando a Daphne y Neville de los hombros -Tengo mas magia gracias a la animorfomagia, yo lo hare-
Mavra le vio un instante, antes de suspirar y tronarse el cuello. -Ustedes no tienen las bases ni para ocupar las runas de sangre. La única que puede es Hermione o…- Ella suspiro y sonrió más, con los ojos destellando de un azul espectral. Movió la mano y la esfera de sangre paso entre ellos a su mano, donde la sujeto en su mano y la sangre la empapo, escurriéndose por su brazo y comenzando a formar líneas de runas por su piel y en el mismo aire -…yo… Yo soy un hablante rúnico, ustedes son unos chicos bastantes problemáticos, así que esto déjenselo a alguien superior a ustedes-
La sangre paso de rojo a morado y luego negra, cual tinta negra, burbujeaba y se movía como pequeñas venas expandiéndose, mientras que la piel de Mavra se iluminaba de un tono fosforescente. La gente a su alrededor se dio cuenta de que algo pasaba, quitando la vista de la pelea de Harry, se movieron abriendo una amplia área al notar que empezaban a desprenderse runas negras iluminadas de morado. Habia dejando un hueco circular, que aprovecho para ir a la barrera y poner las manos, empapadas en la sangre, contra la barrera y runas de sangre sonaron a agua cayendo en aceite caliente. Esta vez no solo chispas y truenos surgieron, si no un líquido morado empezó a surgir de donde las runas se expandían.
- ¡HERMIONE! - grito Mavra sin quitar las manos - ¡Necesito una segunda voz! -
Enseguida salió de la sorpresa por aquello, en seguida se acercó y puso también sus manos sobre la barrera, un dolor agudo comenzó a surgir, mas su boca se abrió y comenzó un cantico.
- "Ypografy wa maleatlana, sta cellulis sanguinei madi, in venis fleves kai lego betha pulsationibus.
Sicut Ka pou seretse et se kaigetai segolo takuga corrisivam diavrotiki dimiourgebola mokgwa.
Adtosang madi aimiste mantovec edeesme deformakaiya omniafosunww patacinegwe fetterejanoum stamolora"-
El liquido morado que escurría de las runas y manos de Mavra comenzó a surgir de sus manos también, incluso de varios puntos de la negra barrera se vieron escurriendo el líquido.
- ¿ES TODO LO QUE TIENEN? - pregunto Harry desde fuera de la barrera, haciendo que abriera los ojos y mirara en su dirección.
Como este esquivaba casi con perfecta sincronía, atacaba de forma pulcra e incluso corría de aquí para allá, evitando explosiones y hechizos, mientras que hacía de todo para continuar avanzando. Y aun que se veía poderoso, fuerte y capas, notaba su cansancio, su cuerpo herido, sus movimientos instintivos. Continuo con su cantico, mientras Harry paraba a un par de metros lejos de la barrera.
- Prepárense todos que ya vamos a empezar, vamos a movernos con fuerza- dijo con su cuerpo iluminado, activando la magia de Utgar, para al siguiente instante en un movimiento como de rayo bajo las manos a la tierra.
Lo siguiente que vio fue a su esposo levantando el suelo, tal cual, si fuera solo un enorme bloque de algo sin peso, como una simple tela, que sirvió de barrera y oculto su vista por un instante. El próximo movimiento, movió todo, una onda de movimientos algo fuerte choco con la barrera, todo el castillo y a cada uno de los presentes con tanta fuerza que provoco que su cuerpo estuviera en aire durante un minuto, antes de ser golpeada contra la barrera y sentir el dolor cruzar su cuerpo. Escucho gemidos y gritos, incluso a un par de llantos ensordecedores, mientras que abría los ojos continuando su cantico con voz adolorida y apenas manteniéndola coherente.
Delante de sus ojos, el patio habia dejado de existir, no habia parte donde no viera tierra y escombros revueltos, sin contar con que parte del bosque se habia movido y se veían árboles caídos e incluso habia reformado el mismo suelo. Volteo un instante, para comprobar a sus amigos. Daphne tenía el labio roto, Neville una marca en al frente y Ron se sostenía el brazo, el resto estaba en similares condiciones, algunos en el suelo, golpeados y aturdidos. Lo impresionante era el castillo, la construcción estaba en una precaria forma y veía que cuarteaduras y partes de escombro se desprendían de las torres. Apenas podría pasar por ruinas antiguas.
- ¡Concéntrate! - gruño Mavra a su lado. La vio con un golpe en su sien sangrando, un ojo cerrado, y los dedos de sus manos volviéndose morados, mientras que volvía al cantico con fuerza. Ella le siguió el ritmo, a una sola voz.
Continúo mirando que pasaba con Harry, su maniobra funciono; se habia acercado casi del todo a Voldemort, pero ahí en la última línea estaban todos los tenientes de Voldemort, protegiéndolo con escudos y enfrentando a su prometido.
- ¡¿CREEN QUE SON SUFICIENTE PARA ENFRENTARME?!- Grito Harry dando un potente golpe contra los escudos, atravesándolas como mantequilla y lanzando todo a su alrededor a varios metros. Incluidos los Mortifagos.
Mas Bellatrix y Rodolphus se habían colado de un lado para lanzarle dos hechizos que le dieron haciendo que flotara y deformo su alrededor, como si todo el entorno se comprimiera alrededor de Harry. Lo siguiente que supo fue que Harry exploto, su mano se habia iluminado un instante antes y provoco que se alejaran lo suficiente para que darle un respiro.
Cerro los ojos, bloqueando la imagen de Harry dañándose a sí mismo y recibiendo mas y mas heridas. No estaba concentrándose y el cantico de runas comenzaban a consumir su magia con velocidad, se sentía sudando y paralizada mientras que barrera se erosionaba con una lentitud casi desesperante. Necesitaba concentrarse más, y cantar con mas fuerza, mientras que Mavra hacia lo mismo, repitiendo lo mismo una y otra vez sin parar un segundo.
Escucho gritos y golpes, escucho la pelea y a Harry hablando, supo que Colagusano habia escapado por sus palabras y mas aun cuando hablaron de algún tipo de traición.
Las lagrimas se le acumulaban mas y más, igual que el dolor en su pecho, puesto que, aunque habían comenzado la destrucción de la barrera, no habia suficiente tiempo para eliminarla antes de que Harry llegara a Voldemort. Y se sentía tan desesperada que perdía la concentración y observaba la pelea, ahí estaba Harry peleando con los orbes de Go-dai, un antiguo encantamiento que utilizaba los elementos y hechizos para atacar y defender.
Mas ella tenia la seguridad que al ocupar ese nivel mágico, le quedaría poca magia a Harry y apenas podría sostenerlo un tiempo. El lanzaba ráfagas de hechizos y las esferas giraban sobre su cuerpo con velocidad y en todas direcciones. Pero sus ojos estaban en Harry, entre más defendía más cansado lucia. Y no era el problema, la situación se volvía critica, pues cientos de Mortifagos se habían unido a la pelea y ahora rodeaban a Harry sin piedad alguna.
Lo habían encerrado en un circulo muy comprimido, tanto que un metro a su alrededor ocupaba una batalla encarnizada y sin tregua alguna, tan rápida y demencial que apenas podía seguirla. Aunque su boca no habia dejado de cantar, durante un instante quiso gritar y cruzar la barrera sin importarle que pasara. La barrera pedía poder, pero no a la velocidad que deseaba, esta se veía más y más morada, escurriendo aquel liquido desde lo mas alto hasta la mitad y parecía no avanzar.
{¡¿HARRY?!} pregunto por su mente esperando que le llegara.
{Todo está bien ¿Ves a Nagini?} pregunto Harry y aunque era su voz mental, sonaba cansado y agotado hasta el punto de que por su mente también parecía herido.
{No, pero tienes a un centenar de Mortifagos rodeándote} dijo Hermione intentando no sonar tan tonta como se sentía {¡Sal de ahí ya!}
{Ya está hecho} dijo Harry con seguridad.
De la nada lo vio levantar el brazo con la varita al cielo y lo supo, venia un ataque de área, un hechizo que devastaría todo, igual que el movimiento de terreno que habia ocupado hacía unos minutos atrás. Y más cuando un hechizo amarillo surgió del suelo y se levanto hacia el cielo, tan brillante que no habia duda en ello. Los Mortifagos pararon observando el hechizo subir y desaparecer, dando un segundo para respirar a Harry.
- ¡TODOS! - Grito Hermione entre su cantico, el pelirrojo veía al cielo, pero al escuchar su nombre vio hacia ella - ¡AL SUELO! - volvió a decir antes de continuar.
Enseguida sus amigos y un centenar más se echaron pecho tierra, ella incluida y Mavra también, sin siquiera saber que continuaría. Por reflejo todos los de adentro de la barrera siguieron el ejemplo del pequeño grupo a su alrededor, tal vez también habia ayudado el movimiento que creo Harry. Al contrario que ellos los Mortifagos se mofaban y parecían confiados, mas cientos de chispas de colores naranja y rojo aparecieron a su alrededor.
- ¿Meteor shaoara? - escucho preguntar a la voz de Dumbledore, aunque no lo veía al estar en el suelo.
- ¡PROTÉJERSE! - grito Aberforth al escuchar a su hermano. Todos hicieron caso, el resto de todo el ejercito de su lado se cubrió con escudos.
Un instante después las luces descendieron y comenzaron a explotar, dejando huecos de un metro de tierra quemada. Los siguientes minutos fueron un millón de explosiones, tan potentes que todo sacudía y aunque no lo creyera, la barrera estaba ondeando con fuerza, sin permitir que los hechizos dañaran su cobertura. Aquello acelero la erosión, mas no lo suficiente, el liquido continuaba bajando a un poco más de la mitad y salpicando en todas direcciones.
No habia interrupción alguna entre explosión y explosión, entre sacudidas y atronadores sonidos, mientras gritos y gemidos de dolor se ahogan en el mar de desastre que continuaba devastando todo alrededor del castillo. Aun cuando dentro de la barrera estaban a salvo, sentían el calor, la fuerza de la explosión y como era una brutal fuerza la que se necesitaba para sobrevivir a ello.
Supieron que todo termino cuando las explosiones aminoraron y no hubo ni una explosión más. El campo de guerra era desolador, huecos quemados y perforados. Harry en medio de todo, con cientos de cuerpos a sus pies, mientras estos se movían apenas y gemían de dolor, incluso tenia a varios tenientes inconscientes o tan dañados que no se levantaban y gemían de dolor. Ya solo quedaba Harry de pie. Voldemort no habia salido lastimado, aunque este aún era protegido por Bellatrix, Rodolphus y Fenrir, aunque los tres muy heridos.
-Están hechos una basura… o espera ya lo eran antes- dijo Harry intentando lucir bastante bien, aunque tenía más heridas y sangre que piel -Y ¿Continuarán peleando o saldrán corriendo, pidiendo ayuda a su amo? -
-Lo va a lograr- murmuro Ron sonriendo a su lado tirado abrazado a Daphne e incluso a Neville, como si en algún punto los tres se hubieran aferrado al otro. - El podrá…-
El escalofrío vino antes que la imagen.
Voldemort se levantó y soltó una columna de vaho tan grande que apenas podía decirse que era aliento, más bien era neblina, hielo seco que se propagaba por el campo. El sonido ensordecedor fue tan chirriante que cruzo con su mete cual vidrios rompiendo toda su concentración, acallando el cantico y frenando la erosión de la barrera. Tenia miedo, estaba aterrada y gruesas lagrimas corrían por sus mejillas.
Su voz sonó débil y grave dijo- Maldito-
Un millar de figuras con capucha estaba deslizándose suavemente por el campo en dirección de Harry.
- ¡NO, ESO NO! - gimió Hermione, sabiendo que aun si Harry era el mejor en Patronus, no podría con un cumulo tan grande de ellos. Dudaba que alguien en aquel lugar pudiera hacerles frente a tantos seres tan repugnantes.
- ¡HERMIONE CONCENTRATE! -Grito Mavra tarde, chispas volvieron a surgir en ambas manos, al momento siguiente fueron expulsadas a un lado y chocando con el suelo y las manos impregnadas en aquella sustancia purpura y un dolor tremendo.
A su lado estaba Mavra con las manos moradas, los dedos negros y soltando un quejido de dolor increíble. Ella le miraba tirada, temblando y un dolor punzante por sus brazos. Mas sus ojos regresaron a los dementores, que no eran solo una docena, eran cientos… miles, alzándose como sombras de la noche. Oscuros fantasmas que estiraban sus manos hacia su esposo y comenzaban a ir como una corriente a su alrededor.
Una risa macabra hizo que las lágrimas de su rostro se volvieran un torrente, Voldemort se reía.
Los dementores se acercaban a tal velocidad que todo a su alrededor se volvía negro, el torrente de criaturas enfriaba el aire, congelaba el suelo y todo su cuerpo. Desde el aire que entraba por su nariz, hasta los huesos en su interior. Su pecho dolía tanto que apenas podía resistir no hacerse un ovillo y llorar con la restante fuerza de su cuerpo. Y no era la única, Mavra estaba siendo protegida por su escolta, más ocultaba su cara mientras que su cuerpo daba espasmos violentos por el dolor y varias runas comenzaban a aparecer en su piel; a su derecha Ron estaba de rodillas, con las manos contra la tierra y gruesas lagrimas caían por su rostro a la tierra; Daphne sostenía sus rodillas contras su pecho mientras ocultaba su rostro; e incluso Neville el cual estaba temblando de pies a cabeza, hincado e intentando levantarse con sus piernas pareciendo gelatina.
Y eso eran los mas cercanos, todos a su alrededor estaban muy mal, derrotados, tristes, deprimidos y sin fuerza para levantarse. Ni Kingsley, Ragnok, Firenze, los Dumbledore, la profesora McGonagall, los Weasley o cualquier otro soportaba aquella cantidad de dementores, incluso si no sobrepasaban la barrera, el efecto era tal que algunos parecían resignados a morir ahí mismo. Pudo observar a Lupin sosteniendo a Tonks y Sirius, protegiéndolo con su cuerpo mientras parecía que ser una barrera humana para ellos.
Pensó en sus padres, en encontrarlos y protegerlos, pero al instante su vista se nublo, estaba segura de que, si el efecto era fuerte en ese lugar, afuera en el epicentro de aquel remolino de Dementores debía ser fatal. Y aun así Harry estaba parado en medio, con las manos levantadas, lanzando humo plateado de sus dedos. Se tambaleaba y movía como a punto de caerse, aunque de alguna forma continuaba sosteniéndose.
Todo estaba en un silencio aterrador, con la risa tétrica de Voldemort resonando a la distancia, los jadeos de los dementores y los llantos en todos lados. Hermione se tambaleo hacia adelante, intentando ayudarlo, pesando con fuerza mientras intentaba llegar a su esposo. Mas su mente apenas lograba crear una imagen en su cabeza, una leve conexión con Harry.
{Piensa amor, recuerda algo feliz} dijo Hermione con fuerza.
Cerraba los ojos, intentado enviarles imágenes felices, algo que le hiciera convocar su Patronus; pero en ese momento solo le aparecían imágenes de la batalla, de los seis meses que no estuvo con Harry, de la muerte de Dennis y de el dolor que estaba sintiendo y de la tristeza de aquellos que perdieron. Sentía el terror carcomer su alama, subir por sus venas y enfriar cada centímetro de su cuerpo; incluso el pútrido aroma de los dementores les llegaba con fuerza a la nariz.
Aun con sus ojos noto algo, una cara pálida, carcajeándose, con ojos morados y pupilas alargadas que comenzaba a consumir su alma. Alargar sus manos hacia ella, no, hacia Harry
{¿Sera lo último que vere? ¿He perdido?} pregunto la voz de Harry desde su interior.
- {HARRY ¡RECUERDA!}- grito Hermione buscando entre sus memorias, algo para Harry, algo que lo hiciera completamente feliz. Aun en todo aquello la tristeza y malos recuerdos se agrupaban y le hacían sentirse peor y peor, haciendo caer gruesas lagrimas con fuerza.
Y entones hubo un momento, solo fue un instante donde aparecieron sus rostros, el único recuerdo que Harry podría ocupar. Sus piernas temblaban, sus ojos apenas veían y sentía que sus brazos se caerían en cualquier instante; ocupando toda su fuerza logro levantarse dando dos pasos para acercarse lo más posible e incluso poniendo las manos contra la barrera otra vez. Logro estabilizar su conexión y enviar la imagen de los padres de Harry, solo Lily y James Potter podrían ser lo suficientemente fuerte para hacer que pudiera combatir a tantos dementores.
-{Recuérdalos…recuérdalos}- Murmuro Hermione con la voz rota. - {Por favor… protéjanlo}-
Las voces fueron claras, seguras y al terminar algo le dio calor. Si, su hombro estaba cálido, y la tristeza habia bajado, su vista aclarando y pudo notar que los sentimientos de Harry se estaban estabilizando con rapidez.
Solo giro un poco la mirada, notando una delicada mano, una mano que le palmeo mientras pasaba a su lado. La vio claro, como si estuviera aun viva, como si su ruego fuera contestado y una vez más estuvieran ahí. La cabellera roja y negra, sus cuerpos, sus pasos seguros; Lily y James Potter avanzaron a través de la barrera sin recibir un solo daño y cada vez luciendo más y más brillantes, como fantasmas, pero de un tono diferente, más como si un fuego blanco les cubriera con lentitud.
Solo fue un parpadeo donde ambos se vieron enojados, antes de volverse dos personas semi transparente y comenzaron a correr, a la velocidad de una saeta de fuego en dirección de Harry. En cuanto llegaron a su cuerpo lo envolvieron en una luz blanca.
-¡EXPECTO PATRONUM!- grito Harry con todas sus fuerzas mirando hacia el cielo, donde el millar de dementores le rondaban.
De su boca surgió una llama dorada que subía y subía hasta alcanzar una enorme altura, donde el fuego parecía un soplete, uno al cual le surgieron alas, hocico y colas. Convirtiéndose en un dragón.
Lo observo un momento, el dragón era blanco puro y destellos dorados, chisporroteaba y movía como si cada parte de su cuerpo fuera real. Rugió lanzando chispas que golpearon a la primera andada de Dementores. Chillaron y se retiraron, abriendo paso a donde fuera que el dragón volara. Mas su vista se centro en Harry tambaleante y con las rodillas se doblaban más a cada segundo que controlaba el dragón. Parpadeo mirando su rostro, amarillo pálido, con cortes, golpes y sangre por todos lados, cualquiera que lo viera luciría de verdad herido.
-Hermione-gruño Ron a su lado, tenia el rastro del llanto en sus mejillas, manchado de tierra y las manos con sangre en las uñas. Luego puso las manos contra la protección, haciendo que gruñera de dolor - ¡Enséñame el cantico! -
Ella solo comenzó a recitarlo despacio y lo más claro que podía mirando a Ron a los ojos- "Ypografy wa "- y su amigo comenzó a recitarlo también -"maleatlana "- escucho una tercera voz, Neville se habia colado a su otro lado también poniendo sus manos contra la protección y comenzando a recitarla-" sta cellulis"- la voz de Daphne se les unió sus manos a las de Ron -" sanguinei madi"- Ahora no eran las únicas voces, más se les unieron -" in venis fleves" – Escucho la voz de Theo, Luna y Sofi a la lejania-"kai lego"- la vox de Sirius, Tonks y Lupin- "betha pulsationibus" - la de Aberforth y Albus Dumbledore, la de los profesores McGonagall, Snape y el resto de los presentes.
Al comenzar el segundo verso, las voces sonaban tan fuerte y estridente que la protección ahora parecía gelatina y comenzaba a expulsar liquido de forma constante hacia el suelo. Estaba débil la protección, la romperían si continuaban a ese ritmo.
Hermione sabía que Harry y su Patronus no durarían más, tenían que romper la barrera, no quedaba de otra. Faltaba menos y menos, si salían, el resto de los presentes podrían convocar un Patronus e igualar a los dementores.
Un dolor intenso y potente golpeo su estómago, apenas pudiendo respirar, acallando su cantico, pero a su espalda Mavra continuo. Estaba siendo cargada por su guarura, se veía dañada pero mucha más respuesta, aunque sus brazos lucían runas negras disolverse y parecía haber envejecido varias décadas de golpe.
Regreso su mirada a Harry inclinado sobre sus rodillas, temblando y moviéndose de adelante a atrás como en trance total. El dragón blanco rugía, pero con tantos dementores apenas tenía fuerza alguna, cayendo sobre el cuerpo de Harry, envolviéndolo en sus alas y cola, como si fuera la última barrera contra los dementores, pero de paso ocultándolo de su visión.
{Mione}murmuro Harry en su mente, su voz sonó débil. {¡No tengo más! ¡No puedo luchar así!}
- {¡TU PUEDES! ¡RECUERDA A TU MADRE! ¡A TU PADRE! ¡A NOSOTROS!}- Grito Hermione a todo pulmón, sintiendo como la garganta se le desgarraba.
{Escucha…} repitió Harry con más fuerza.
- {¡NO PUEDO PERDERTE! ¡NO TE RINDAS!}- Volvió a gritar golpeando la barrera varias veces, mientras que su desesperación aumentaba, pasaría través de ella de una u otra forma.
{¡NO!} dijo Harry serio, haciendo que frenara todo de golpe, incluso su visión se volvió negra y dejo de respirar.
Los dementores estaban sobre el dragón, atacándolo todos, con tantos que parpadeaba amenazando con volverse humo blanco. Todos giraban a su alrededor en espiral, absorbiendo parte del Patronus y retirándose con más fuerza, y dañando al Patronus.
{No me estoy rindiendo. Estoy dando el siguiente paso, sigo esforzándome e intentando mantenerme en pie y consciente, mas no durare mucho… pero ustedes…} continuo Harry, haciendo que ella respirara y sintiera de nuevo su corazón palpitar con fuerza. Tanta que sentía que saldría de su pecho y la mataría. Mas cuando una sensación congelante se expandía en sus pulmones y bajaba a su estómago. Lo único que podía observar era como el dragón se transparentaba dejando unas llamas que dejaba a Harry descubierto, parado y cubierto de un débil fuego blando, pero sus ojos esmeraldas destellaban impregnados en sangre y a pesar de todo seguían mirando adelante sin duda en ellos {… Confió en ti… ¿Lo harás?}
Lo vio con el entrecejo fruncido, con los labios apretados e impregnados de sangre mientras que las venas de su rostro se marcaban en un tono oscuro más y más. Entonces solo pudo saber que Harry habia hecho todo lo posible y que no habia más opción. Y que era su turno, Harry la habia traído de la muerte y ella iría al infierno a traerlo si era necesario. Se mantendría firme y terminaría lo que su esposo habia comenzado, no importaba nada, Harry lo prometió y esa era la última hora de Voldemort.
- {¡LO HARE-!}- grito Hermione con fuerza.
Entonces vio al Patronus desvanecerse por completo, dejando a Harry en un circulo de fuego blanco y con el millar sombras rodeándolo. Se acercaron a Harry encerrándolo, pero su esposo sonreía bastante casi como si no una tromba de dementores estuviera a solo metros de su cuerpo; se habia relajado y parecía que era lo mejor que le habia pasado. Uno de los dementores llegaron a su rostro, con la capucha cubriendo un instante su boca para luego destapársela, mostrando un hueco pútrido, estirando las manos hacia su cara mientras que un fuerte sonido a respiración cubría todo.
- Vamos por la siguiente gran aventura ¿Veamos si estas preparado? -dijo Harry no a ella, si no a Voldemort que continuaba riendo y sonriendo.
En cuando los Dementores se acercaron a su rostro succionando, haciendo que los ojos de Harry se volvieran blancos, y de entre su boca surgiera un líquido blanco resplandeciente que se suspendía entre ambos.
El dementor se retiraba de su rostro mientras el líquido comenzaba a formar un orbe que desprendía varios tipos de colores. Incluso desprendiendo alas, dos diminutas alas que le recordaban a algo. Todos ellos colores se agitaban con las alas, giraban y brillaban con intensidad, y no solo eso, la oscuridad se arremolinaba a su alrededor y se filtraba a los colores dando tonos más oscuros y fuertes.
- ¡HARRY NO! ¡HARRY! - gritaron en múltiples direcciones, rompiendo el cantico y algunos hasta comenzaron a soltar gritos desesperados.
- ¡POTTER! - grito Ragnok y Kingsley.
- ¡HARRY! -
- ¡NO! -
- ¡Se acabo! ¡Todo termino! -
-Lo hare, lo hare- gruño Hermione agitando la cabeza sacando las voces de su mente.
Mirando la barrera, vibraba y ondeaba, pero aún faltaban mucho para que esta fuera destrozada. Y no tenía ese tiempo, el dementor sostuvo entre sus manos la esfera y sus ropajes al igual que todo en él se volvió a un gris muy pálido, antes de girar y comenzar a flotar de modo lento y casi solemne, en dirección Voldemort que continuaba con una enorme sonrisa. A su espalda Bellatrix, Rodolphus y Fenrir reían, y ya no eran los únicos, algunos Mortifagos se habían reagrupado detrás y aunque lucían a punto de morir continuaban siendo números a favor de los Mortifagos.
- ¡AMOR IRE POR TI! - Grito Hermione haciendo resonar su voz pues su garganta estaba doliendo y parecía que cada palabra le hacía daño.
Empujo con toda su fuerza la barrera, esta habia perdido mucho poder, pero hubo un chisporroteo, haciendo que sus brazos sintieran dolor intenso y fuera empujada hacia atrás. Hubiera caído si no fuera porque Daphne se posiciono detrás de un solo movimiento y la sostuvo. Se miro ambos brazos con cortes, sangre, tierra y daño, pero no podía parar, iba a destrozar la barrera, aunque fuera a la fuerza.
Dio un paso saliendo del agarre de Daphne, y su mirada se fijó en el dementor que ya llevaba medio camino recorrido, estaba por salir corriendo e intentar atravesar la barrera cuando algo tiro de mano.
La varita que tenía en su muñequera levanto su mano, alzándose sin que ella pudiera evitarlo, mientras que se desprendía. Noto que el peso de su varita desaparecía y por puro instinto intento sostenerla. Su mano fue a esta, pero la varita floto lejos de sus dedos, resplandeció tan fuerte que por un instante su vista se nublo. Noto que vibraba a una velocidad antinatural y de forma que estaba haciendo ondear el aire con un destello ámbar. Extendió ambas manos a la varita, sosteniéndola con fuerza y ahí escucho un leve sonido que sonaba a campanillas y burbujeos.
De la punta salió el humo plateado del su Patronus, comenzó a surgir y agruparse, su dragón surgió delante y con las alas plegadas tan calmado que parecía irreal y por su rostro parecía sufrir. O puede que fuera el reflejo de su rostro en aquellos plateados ojos. Pero lo que le llamaba la atención era otra cosa, una especie de dragón miniatura, del tamaño de un insecto, solo que con alas de pájaro y color ámbar y ojos rosa que estaban fijos en ella desde la punta de su varita. Era tan pequeño que podía estar sentado en la punta de su dedo sin problema alguno. El pequeño dragón le miraba con la cabeza ladeada, abrió el hocico y dejo salir aquel sonido a campanillas y burbujeo, para antes de despegar las alas e ir a su Patronus. Adentrándose al humo plateado y fundiéndose en él. Su colacuerno rugió esta vez con un tono diferente, estiro las alas y agito la cola, mientras el humo plateado se plegó y doblo, se giró y contorsiono, volviéndose una masa ilegible que, en un instante, y antes de darse cuenta, habia otra Hermione. Era igual a ella en todos sentidos, solo que de color plateado y que su cabello ondulaba con cada movimiento.
Se vieron ambas durante un instante, antes de que dejara salir de sus labios -Sálvalo- sin entender por qué, era lo único que pasaba por su mente.
La otra Hermione asintió y giro sobre sus talones, caminando con pasos flotantes hacia fuera de la barrera. Giro la mirada viendo otra luz plateada, notando que la varita de Ron también flotaba frente a su rostro con un destello naranja, e igual que ella la sujeto con fuerza; Al instante su Patronus apareció, su Jack Russell Terrier, más era más grande de lo normal, casi el doble del tamaño original. Solo fue un parpadeo, para que la misma criatura, pero de color naranja y varias púas en la espalda viera a su amigo, e igual observo como se introdujo en el Patronus. En un instante habia otro Ron plateado.
Y no fue el único, vio a la serpiente de Daphne (Casi del tamaño de una anaconda), y este se transformó al adentrarse su dragoncito verde y volverse en otra replica de plata de su amiga; De ambas varitas de Neville también formando con ambos humos un Bowtruckle antes de volverse otra vez en humano; e incluso pudo notar que en muchos otros lugares salían aquellos Dragones diminutos y de diferente forma corpórea, que luego se transformaban cada uno de ellos en réplicas de sus usuarios.
- "Fides, erga imperatorem" - Murmuro Hermione entendiendo, notando que aquellos Patronus que avanzaban por la barrera y la traspasaban eran todos Pendragon. Incluido un Hagrid de aspecto tosco estaba entre ellos. Podía deducir que eran de las varitas que Harry habia formado, las que modifico y creo para cada uno de sus amigos eran las únicas que se habían vuelto en dobles mágicos de quien tenía su lealtad.
- ¿Qué es esto Hermione? - pregunto Mavra detrás sorprendida.
- Su creador está en peligro- murmuro Hermione acercándose más a la barrera, viendo a todos alinearse, derecha e izquierda de la otra Hermione. -El dio su inteligencia, su dedicación, cariño y alma creándolas. Ahora lo protegen -
Antes de que pudiera continuar hablando, su otra Hermione salió corriendo, o mejor dicho flotando a una velocidad media, con Ron y los demás detrás. La tromba de Dementores casi ni les habían volteado a ver, no hasta que estaban ahí entre ellos, dirigiendo sus cuerpos flotantes para absorberlos. Una docena de dementores estaba sobre la otra Hermione, casi sobre su cuerpo, pero dos figuras plateadas cruzaron delante de su cuerpo antes del choque y estos chillaron. El Ron y Neville de plata estaban ahí delante, deteniendo a esa andada de dementores, mientras que a ella pasaba recto sin siquiera que lo evitaran, a su espalda la otra Luna y Sofi acababan de llegar a su espalda y de alguna forma comenzaron a ir por el aire cubriendo a la otra Hermione de los dementores del cielo. El otro Theo no se había despegado de la distancia y estaba alzando las manos y de cada dedo lanzaba disparos de energía plateada a cada Dementor, mientras que estos intentaban cortar el paso a los demás.
Estiraban los brazos lanzando escudos de Patronus, hechizos plateados e incluso expulsando ondas de energía que los repelía, pero los numerosos Dementores continuaban retrasando su avance. Y el dementor que llevaba el alma de Harry, estaba tan cerca de Voldemort, que casi parecía llegar en un instante.
Y aunque habia menos de 50 Patronus, todos ellos peleando contra cientos de dementores, intentando abrir paso, girando alrededor de Harry y del campo de batalla, todos peleando y creando explosiones negras y platas.
- ¡DUAL BOMBARDA! - Gritaron Neville y Ron al mismo tiempo, haciendo que girara la mirada a ellos, pero solo noto que ambos estaban pálidos mirando a sus varitas.
-No funcionan- dijo Ron tragando duro- No hay magia-
Daphne y otros intentaron hacer cualquier hechizo, pero no lograron ni hacer salir chispas de ellas. Hermione miro la suya aun entre sus manos, no sentía nada, ni un cosquilleo, ni la conexión con ella, solo era un pedazo de madera con un núcleo mágico. En ese instante noto que los dementores habían ya llegado a donde estaba su figura de plata, le cortaban el paso en una barrera, casi a mitad de camino, justo donde Harry continuaba parado y sin siquiera mover un dedo.
Se concentro y miro su espalda, su pelo ondeando y como alzaba ambas manos en dirección de los dementores. Lo sentía, sentía que aquella conexión estaba en su versión Patronus. Tomo aire y murmuro -Expeliarmus-
De las manos plateadas de la otra Hermione, salieron ondas que lanzaron alrededor de 10 metros a todos los dementores. Habia funcionado, habia logrado enviar el hechizo a través de la conexión que tenían, pero su pierna flaqueo y estaba con una rodilla en el suelo.
- ¡¿Hermione?! - Preguntaron sus amigos poniéndose a su espalda.
- ¿Qué pasa? - pregunto Neville desconcertado.
-Son las varitas- gruño Hermione temblando y levantándose. -Los Patronus y las varitas, son… son una. Se unieron para ayudar a Harry-
- ¿Qué? -
No podía ni quería explicarlo, solo observo como las cosas se volvían más y más complicadas, los Patronus de los Pendragon comenzaban a volverse en un grupo compacto. Puesto que rodeaban a Harry, protegiendo su cuerpo, y giraban con forme a los cientos de dementores avanzaban. A la distancia, los 7 Patronus que peleaban por avanzar, tampoco le iba bien, aunque cada uno peleaba igual que ellos; Daphne parecía tener una fuerza bruta que casi volatilizaba a los dementores, Theo disparaba hechizos tan frio y calmado, Neville lanzaba una decena de hechizos plateados que apenas alejar un par de dementores, Luna saltaba de aquí a allá creando varias figuras plateadas que la rodeaban y Sofi casi parecía volar con total libertad abriendo camino sin proponérselo.
En cuanto al otro Ron y Hermione, ya estaban tan cerca del dementor que llevaba el alma de Harry que casi sentía que lo lograrían. Mas no contaba que Voldemort levantara su mano, con la varita y con una sonrisa macabra murmurara - "Tenebris crepitus" -
Las enormes sombras se levantaron, manos de oscuridad, lanzas, espadas y un centenar de formas que salían del suelo, sujetando y perforando a varios Patronus, los cuales no salían realmente heridos, pero se deformaban por momentos, incapacitándolos.
Incluso desde el suelo salieron látigos que envolvieron a su Patronus y el resto de Pendragon, haciendo que forcejearan y lanzaran hechizos que les despejaba un poco el campo, pero que no lograban avanzar más. Las sombras eran inmunes a la luz de los Patronus, y el calor que desprendían no era suficiente para debilitar su maleficio.
- ¡MALDITA SEA! - Grito Ron dando un puñetazo a la barrera, lanzando chispa y sangre en todas direcciones. - ¡MALDITO! -
Hermione habia aguantado la respiración, no habia tomado bocanada de aire o siquiera movido, estaba expectante y por ello mismo, su visión se nublaba y sentía que en cualquier momento se desmayaría.
- ¡EXPECTRO PATROOONUM! -
La voz gruesa y dura de Dumbledore surgió en el silencio del ejército, el plateado de su ave fénix se alzó sobre su cabeza y canto un instante, giro su vuelo hacia la barrera y noto como la barrera parecía gelatina, estirándose y deformándose con la fuerza del Patronus, pero permitiendo que comenzara a pasar el hechizo, hasta que cruzo del todo con un "plof". Y sin siquiera parar un momento se abalanzo por el campo de batalla directo a los dementores.
- ¡Expecto patronum! - volvió a escuchar, un enorme perro surgió de la varita de Sirius.
- ¡Expecto patronum! - Se escucho, siendo esta vez una cabra la que fue directo a la barrera, seguido de dos lobos de Lupin y Tonks, el gato de McGonagall y mucho más que comenzaron a pasar la barrera.
La habían debilitado lo suficiente para que los hechizos cruzaran y ahora veía a un centenar de criaturas plateadas flotar por el aire, ir directo hacia la batalla. Comenzando a pelear contra los Dementores y golpeando con toda su fuerza en el primer encuentro, haciéndolos retroceder. El fénix, cabra, gato, perro, lobo e incluso un ciervo corrían entre todos dementores y Patronus de ellos, que estaban liberándose poco a poco. El resto creaban un sendero que permitía en segundos llegar, el ciervo dio de coces a las sombras liberándolo de varios látigos de sombra, mientras que el gato, el perro y lobo mordían y pelaban contra los dementores que se acercaban. El fénix se adelantó, planeo directo hacia Voldemort, lanzando un fuego plateado que logro hacer un sendero de plata y de paso chocar con el dementor que llevaba el alma de Harry.
Observo al dementor chillar, caer junto con el fénix de lado y soltar el orbe que agito las alas blancas quedando, flotando cerca del suelo, planeando a los pies desnudos de Voldemort. Ahora que la veía agitando sus alas, planeando y vibrando le recordó a una Snitch. Per Voldemort ni siquiera lo miraba, solo le vasto alzar la mano y las sombras crearon pequeñas lenguas que se enredaron en las alas y el mismo orbe, arrastrándolo hacia su blanquecina mano.
No habia tiempo ya, no podía hacer nada sin romper la barrera y no existía forma de llegar más ahí en un instante. Vio las sombras presionar la luz del orbe de Harry, estrujarlo mientras subía a los dedos de Voldemort. Cerro los ojos y se concentró, si el hechizo podía cruzar la barrera, su magia también. Su idea, su plan, lo que habia pensado en ese instante, lo repitió una y otra vez a velocidad en su mente y se imaginó enviándola a su versión plateada. Cuando abrió los ojos notando que ya estaba ahí, Daphne y Ron sujetando los brazos de la Hermione plateada, junto con Neville a su espalda, mientras que Theo y Sofi los protegían de el hechizo de sombra.
Y antes de que siquiera parpadeara, todos lanzaron a su versión plateada, con tanta fuerza y potencia que todos se volvieron volutas de humo por unos instantes.
Su figura cruzo cual saeta de fuego, justo al instante de que Voldemort estaba estirando su mano y el orbe estaba a punto de tocar sus dedos. Ahí estaba la Hermione plateada, frente a Voldemort con las manos estiradas empujando los hombros con fuerza. Con el orbe a centímetros flotando entre las sombras y antes de saberlo ella abrió la boca, introduciendo el orbe y encerrándolo dentro de ella.
- ¡¿Qué demonios?!- pregunto Voldemort, con la cara desencajada y alzando la varita al rostro de la otra Hermione, pero ahí ya estaba ya el otro Ron y Neville. Protegiéndola del hechizo, volviéndose en una onda plateada que lanzo a Voldemort de espaldas y apenas siendo sostenido por Bellatrix y su esposo. Mientras Greyback estiraba sus garras hacia ella.
La otra Hermione gateo por el suelo evitando que las afiladas uñas de Greyback le tocaras. Mas algo pasaba la plata de su cuerpo estaba cambiando, el color se volvía más fuerte, más brillante, de un color dorado mientras en su cuerpo a la altura de su corazón algo blanco brillaba. Ahora regresaba, flotando y avanzando entre los dementores que eran detenidos por diferentes criaturas plateadas que se volvían blancas entre más avanzaba su versión, ahora, dorada. Incluso cuando la otra Daphne tomo el brazo de Hermione y la lanzo al aire en dirección de Harry vio como esta se volvía blanco puro. En el aire le esperaba Sofi, Theo y Luna, los cuales le sujetaron y utilizando a Theo como base la redirigieron, haciendo que callera en el ojo del tornado de Dementores negros y Patronus blancos.
Entonces lo supo.
Neville que veía todo asombrado murmuro - "Ni la luz ni la oscuridad perduraran separadas"- murmuro
Ron a su lado abrió la boca mucho y también dijo - "La última pieza del juego se colocará en el tablero"
- "El comienzo en caos y el fin en calma, culminara con esperanza"-
- "Y las blancas y las negras rondaran al rey sin corona"- termino Hermione.
Ahora podía entender el significado de aquella profecía. Harry era la última pieza en ese tablero, pero aún no estaba completo, la luz y oscuridad que le rondaban debía unirse, sus miedos y su esperanza se volverían una. Todo estaba en caos, pero aquello crearía esperanza, esperanza en aquel que estaba en el tornado de dementores y Patronus, entre las piezas negras y blancas, entre el ejército Pendragon y el ejército de Voldemort. La profecía estaba por cumplirse.
- Aquí viene el rayo - dijo Hermione observando a su yo dorada caer a los pies de Harry, inclinarse dejando una rodilla en el suelo, levantarse con solemnidad y acercar sus manos a su rostro. Incluso podía sentirlo, podía sentir su piel fría, la curva de su mentón y sus mejillas, su nuca en sus palmas.
- ¡NOOOOOO! - Rugió de fura Voldemort levantando la varita. - ¡AVADA…-
Y cuando su Patronus lo beso sus labios; Aquellos labios tibios y fuertes que le hicieron de verdad respirar, sentir su palpitar, y tener esperanza.
- KEDAVR…-
El blanco dentro del corazón la otra Hermione se movió por su garganta y boca, para luego desaparecer dentro de la boca de Harry. Un instante el dorado se filtró por los labios de su novio y toda la figura de la Hermione de Patronus se disolvió en un fuego dorado que se adentró en su esposo.
A su alrededor, en todos lugares, en cada rincón, las cosas estaban fuera de lugar, deformándose y contrayéndose hasta que ahí mismo el tiempo mismo se detenía. No pasaba nada, solo sabía que todos y cada uno tenía la vista en Harry, incluso Voldemort se habia quedado estático con la cara congelada en rabia, la varita alumbrado verde y salpicando saliva que no caía o se movía. Era una imagen estática lo único que pasaba.
Solo quedaron el dragón miniatura que vio hacía Harry, esperando.
Entonces Harry parpadeo, sus ojos volvieron a tener color, aunque no el verde que recordaba era más como si la luz y oscuridad giraran dentro de ellos, como si los colores se filtraran en sus iris y al mismo tiempo las sombras se fundieran en ellos. Escuchaba su corazón, sonaba con fuerza y potencia, un palpitante y atronador corazón en todas partes. Era como si los terrenos, Hogwarts y cada parte del campo fuera el corazón de Harry palpitaba con poder, con calma y sin prisa. Movió su dedo y al mismo tiempo una onda de energía tan fuerte y poderosa se extendió por todos lados, tanto que la barrera de afrenta ondeo con una fuerza que logro crearle cuarteaduras y las runas comenzaron a erosionar con rapidez la barrera. Incluso cuando la onda llego a la barrera de Harry, aquella que los separaba del mundo exterior, está también comenzó a cuartearse y regenerarse apenas.
Sin embargo, nada se movía, ni podía ni quería parpadear, el único movimiento en todo aquello era Harry, el cual estiraba su mano hacia el dragón, como si fuera una avecilla. Dejando se posará en su palma y luego les acercará a sus labios para darle un suave beso y sonreír. El dragón volvió a rugir con campanillas y gorgoteos feliz, comenzó a volar y en un instante todos los demás diminutos Dragones aparecieron saliendo de sus Patronus. Incluso vio que cada uno de los Patronus perdían la forma humana y se volvían animales. Estos se arremolinaron alrededor de Harry como una onda de viento fresco y veraniego, antes de retomar rumbo y dispersarse, para ir hacia ellos y reunirse con sus varitas. Vio el dragoncito naranja de Ron introducirse a su varita, el de Neville como dos pequeños dragones verde y café se introdujeron a cada varita y el de Daphne uno con color metálico desaparecer en cuanto toco la madera. Esperaba que el suyo regresara a su varita, sin embargo, llego a su rostro acariciando su mejilla con suavidad y ternura, podía sentir los labios de Harry su calidez y amor.
En cuanto su dragoncito se introdujo en su varita, Harry estaba aún parado girando la mirada hacia ella, la observo como si nunca lo hubiera hecho, sus resplandecientes ojos brillaron y le guiño un ojo.
Todo exploto.
Un centenar de rayos golpeo a Harry, con un estruendo y poder lanzando una onda de magia tan poderosa que incluso creo una onda sísmica imparable que sacudió todo. La magia se extendió alzando polvo y rocas, lanzando todo por aire. Los dementores, Patronus y cada cosa en los cientos de metros que le rondaban, todos aquello salía volando hacia el cielo. Su cuerpo floto y giro, casi pudo sentir el calor y calma antes de notar que estaba en el mismo lugar, solo que flotando. A su alrededor todos flotaban, cada diminuta pieza y grande en cada dirección flotaba, incluso los árboles caídos y los trozos de la torre destrozada.
Durante unos momentos no supo que habia pasado, o que estaba sucediendo, solo que aquella explosión habia dejando un cráter de decenas de metros de ancho y largo. Los rayos de colores recorrían todo el cráter, los pequeños fuegos se iluminaban de colores al ser atravesado por rayos y en el centro solo una serie de chispas blancas que caían con lentitud y se apagaban gradualmente.
- ¡NO! - Grito Ron apretando sus puños.
- ¡Esto es mentira! ¡Harry no… no está…- comenzó Neville.
- ¡Es una pesadilla! - gimió Daphne con llanto en los ojos.
Hasta ese momento no se habia dado cuenta que ya podía moverse, al flotar casi se sentir irreal el que pasara. En lugar de seguir a sus amigos, intentar flotar sola y agruparse, sus pies bajaron al suelo. No habia ni un atisbo de Harry. Y al contrario de lo que pensaría sentía calmada y serena. Tal vez era la única que en ese momento continuaba tranquila, más era porque lo sentía, aun sentía el palpitar de Harry. Y no solo era en su interior, sino también en sus pies por la tierra, en su rostro por medio del aire, en el calor que comenzaba a inundar su cuerpo e incluso en la brisa nocturna.
- ¡Hermione ¿Estas bien?!- pregunto una voz, no fue necesario ni voltear, vio a Sofi, Luna y Theo a su espalda, como si los hubieran buscado entre el cumulo de personas. - ¡Harry…-
Ellos no continuaron, no cuando incluso comenzaba a sonar, no solo por medio de la tierra, si no que un palpitante corazón sonaba en todas partes. Era como enormes tambores y mini temblores que sacudían la tierra en un ritmo constante.
-Esta aqui- murmuro Hermione sintiendo el palpitar crecer y crecer.
El aire comenzó a arremolinarse, a girar y volverse un viento despiadado que succionaba todo, comenzando a crear un tornado en el epicentro donde antes estuvo Harry. A atraer la electricidad, el fuego e incluso la magia, sentía todo el poder, como cada parte de su ser casi era jalada hacia el centro fuera. En una espiral sin control, atrajo Dementores, Patronus, la magia, arboles, piedras, tierra, agua del lago, e incluso la misma barrera de Voldemort. La cual se desintegraba más y más con forme el mismo vórtice se volvía grande, en un compendio de cosas, magia, dementores y Patronus revueltos. Expulsando y atrayendo magia, vibrando y explotando, agitándose, retorciéndose y volviéndose incontrolable.
En un caos que crecía y crecía.
Y nuevamente una explosión de magia ocurrió, esta vez con tanto poder y potencia que sacudió la tierra levantándola en olas en todas direcciones, haciendo que el castillo crujiera y se destrozara más; el bosque se movió como si tuviera vida propia en todas direcciones, con árboles desapareciendo y otros saltando por los aires; el lago se alzó y chapoteo, desparramando agua tan lejos y que podía haber inundado hasta el campamento gigante.
Habían salido casi ilesos, solo la luz les habia cegado, y eso era por la protección de Voldemort, que habia sido destrozada y quitado aquella manta semi negra que les cubría. A su alrededor habia miles de millones de pedazos de ella, y era magia que absorbida el vórtice. Una especie de esfera de color blanco puro, que crecía más y más, siendo tan grande que lanzaba rayos en todas direcciones, el fuego, la tierra, y agua giraban con el mismo viento que impulsaba todo eso a velocidad por la esfera adentrándose y saliendo de ella a su antojo.
Era grande y aumentaba de tamaño exponencialmente.
- ¡ATRÁS! - Grito Ron tomando su cuello y tirando de esa, mientras que todos comenzaban a salir despavoridos por el tamaño que estaba tomando - ¡TODOS AL CASTILLO! -
Sin embargo, Hermione no se movía, algo le decía que debía continuar viendo, sabía que aquello era Harry y que, si no estaba hasta el final, se arrepentiría toda su vida. Mas igual que Ron comenzaba a dudar, pues el robe ya estaba siendo tan grande como la misma torre de astronomía de Hogwarts, tan ancha que podía desintegrar el campo de Quidditch en un parpadeo y parecía que incluso absorbía las sombras; y cada cosa que tocara la disolvía. A ese ritmo destruiría hasta la cúpula de protección de Harry y entonces Voldemort huiría.
- ¡Por la magia misma! - rio una voz, mientras Merlín como una sombra pasaba a lado de ella y de Ron, se notaba una sonrisa ancha y pérfida. Aun si parecía un adolescente vestido anticuadamente y de negro, se notaba que poseía grandes poderes. - ¡Este niño idiota sí que la ha hecho esta vez! -
- ¿Esta vez solamente? - pregunto otra voz, una que pareció feliz y maternal. Revé camino de igual forma acercándose a ellos, tan grácil que parecía flotar y en sus ojos se notaba orgullo puro -Harry siempre ha superado todas nuestras expectativas y cuando creemos que ya no hay sorpresas, nos da otra-
- ¡CLARO QUE SI! - rugió otra, Griffin se le acerco a los otros dos, ondeando una capa mientras que enseñaba sus largos caninos y sus ojos se volvían alargados. Como un cazador a punto de ir por su presa - ¡Es nuestro pupilo, ya era hora que demostrara sus colmillos! –
- ¡Tú eres tonto! - dijo una niña, bueno Huffy que daba saltitos para alcanzarlos y pararse a su lado. Y aunque fuera pequeña, lucia como una montaña inamovible e increíble - Aunque está listo para el siguiente paso, es tonto, en su estado y magia… se descontrolara más. El daño será extenso-
-Eso sería si no nos tuviera- murmuro otra voz, como serpenteando y moviéndose con las manos en la espalda, la mirada afilada, la cara orgullosa, los pasos suaves y sin un solo ápice de estar fuera de lugar. - Tal vez, un poco de ayuda no le haría daño. -
-Ni que lo digas- rio otra voz, una muy conocida, casi pensó que sus pensamientos habían salido de su mente. Hasta que noto que una chica muy parecida a ella parada al otro lado de Merlín, con los brazos cruzados y una mirada lista mientras que sonrisa ancha inundaba su rostro. -Una vez termine, habrá sobrepasado a todos nosotros y será el séptimo maestro ¿No? -
- ¿El maestro? - pregunto Merlín rodando los ojos y haciendo una mueca -Ya si aún es bruto por naturaleza y… quisiera ser tan genial como yo-
-Nunca aprendes ¿Cierto? - dijo Nimue cerrando los ojos y suspirando – Te recuerdo que el ha superado tu ritual, y ahora mismo… parece que va a romper el siguiente nivel y entrara a ir por una nueva etapa-
- ¿Quién dijo que me supero? -
-Como sea- dijo Revé pasando de Merlín para después comenzar a caminar hacia Harry y de alguna forma crecer, no de edad, si no de tamaño. -Es nuestro turno ayudar-
- ¡SI! - Dijeron los 5 restantes, aunque Merlín lo dijo como si fuera lo único en el mundo que no le gustara.
El calor de los bolsillos de Hermione le hizo gemir, pero fue solo un instante, su bolsa habia sido rota y quemada. Las medallas, donde ahora residían los maestros de Harry, flotaron hacia ellos. Al siguiente instante cada uno sostuvo su medalla entre sus manos y sonrieron.
-Es hora de trabajar- dijo Merlín - ¡El mocoso deberá pagar horas extras por que me falto mi sueño de belleza! -
Los otros cuatro bufaron, mientras Hermione miro a Revé alzar los brazos, aunque estos ya no eran humanos, ni estaban cubiertos de tela, si no de plumas y se volvían alas grandes. Su cuerpo se deformo de la misma forma que lo hacía Ron al transformarse, solo que este era cien veces más grande, una enorme águila castaña que por las plumas tenía destellos azules a la luz. Lucia tan grande y poderosa, pero con un aspecto más parecido a un ave de trueno antiguo y legendario que tenía múltiples colas negras y el viento se arremolinaban en cada pluma. Extendió las alas y emprendió el vuelo. Se elevo hasta la cúpula y giro su cuerpo para luego caer con fuerza hacia la explosión que continuaba creciendo, golpeándola con las garras que se aferraron de alguna forma y con sus alas empujaba para alzarla, pues ya estaba hasta consumiendo el suelo.
-¡SI! ¡Vamos a partir un par de narices! - dijo Griffin avanzando también. Solo que le habia crecido el cabello y la barba, ahora una melena le cubría el rostro, al mismo tiempo que se inclinaba y terminaba en sus cuatro extremidades, con enormes colmillos y garras del tamaño de espadas, un cuerpo que podría ser de oro y una melena de fuego.
-Siempre luciéndose- dijo Sly rodando los ojos. Pero su cuerpo se hizo más delgado, y su cara alargada, un instante después estaba sobre su vientre. Era como el Uróboros combinado con un basilisco, una enorme serpiente del tamaño de un tren de carga, con escamas del tamaño de escudos plateados, colmillos como estacas, que salieron al abrir sus fauces, y una cola bífida que se movía con fuerza.
Ambos salieron corriendo y reptando, de izquierda y derecha, mientras que rodeaban el campo para llegar de cada flanco a la enorme explosión.
-Que tontos- dijo Huffy tronándose el cuello, estiro sus dedos, que ya no eran dedos, si no una especie de uñas cónicas y afiladas. Su cuerpo se volvió tosco y grueso, sus pies y sus manos del tamaño de palas máquinas de excavación; mientras que su pequeño cuerpo se volvía rechoncho y de color oscuro, se le alargaba el hocico y le salía una franja de pelos amarillos que se movían como una aleta dorsal.
{VAMOS AMOR}
Y antes de que terminar de que su cuerpo creciera, enterró sus enormes manos afiladas en la tierra, abriendo un hueco sin necesidad de esfuerzo y desapareciendo por un pozo que solo bajaba más y más. Para ese momento Griffin y Sly ya estaban en la explosión, empujando con sus cabezas para disminuir el daño. Y funcionaba, aquella esfera blanca redujo el volumen más y más, más al estar girando y pulsando, esta los movía a los costados y hacia abajo, a pesar de que Revé agitaba las con todas sus fuerzas, Sly reptaba sin detenerse y Griffin empujaba creando grandes surcos con sus garras. La esfera volvía a tocar tierra para cuando las garras de Huffy perforaron la tierra saliendo y colocándose debajo, aguantando la esfera y plantándose como soporte de esta.
- ¿Quiénes son ellos? - pregunto Sirius a un par de metros, cubriéndose la vista y pareciendo herido por atacar la barrera de Voldemort.
- ¿Son los fundadores? - pregunto la profesora McGonagall sorprendida. -¡Estan ayudando a Harry!-
-NO - dijo Hermione intentando avanzar para estar más cerca -Son sus maestros-
-Algo así- dijo Merlín volteando un poco- Solo es un mocoso impertinente que me cae un poco bien-
-Déjate de tu complejo de superioridad y ayudemos- dijo Nimue avanzando, volviéndose algo transparente. -Tenemos que lograr comprimir toda esa magia-
- ¿Y si no quiero? - pregunto Merlín regresando la vista. Por toda contestación Nimue tomo su oreja y tiro hasta inclinarlo - ¡Ya entendí, ya entendí! ¡Me doy, me doy! ¡AYUDARE AL MOCOSO!-
De ambos salió una especie de rugido, mientras que el cuerpo se les volvía grande, de sus espaldas se desprendieron otros miembros, garras, cuernos y escamas surgieron. Las de Nimue eran semi transparentes, como cristal puro que dejaba pasar la luz, mientras que Merlín, era tan oscuro que podría ser la misma tela del firmamento. Eran como dos dragones, aunque no podía ser que uno fuera de oscuridad y otro de cristal, aunque también podría ser de luz, ya que parecía emitir una clase de brillo. Aunque no estaba segura, antes de que comprendiera bien su forma, se elevaron por el cielo, rodeando la esfera, para golpearlo por los lados faltantes, uno a cada lado de Griffin y Sly.
{Harry} pensó {Por favor...por favor}
Fue cuando noto que era como si crearan barreras en la esfera, adentrando aquella en un cubo, una sólida pared siendo protegida por cada maestro de Harry. Y aunque no sabía que hacer con exactitud, solo continúo mirando, continúo avanzando con lentitud. Entonces el palpitar se detuvo un instante, para luego ver como la esfera se detenía, lo habían logrado.
{TU PUEDES}
Lo que vio le dejo sorprendida, los maestros, convertidos es criaturas mágicas, fueron absorbidos por la esfera, la cual giro como peonza con velocidad vertiginosa, volviéndose pequeña diminuta y creando que se volviera imposible de ver. Para luego crear una figura, algo humanoide, alguien con piernas, brazos, manos y cabeza.
Nadie de su alrededor hablaba o decía algo, todos estaban anonadados y como no cuando estaban presenciando algo así.
{TE NECESITO}
La luz parpadeo, en una explosión silenciosa, sin movimiento iluminando todo, lanzando sombras y colores por todo el lugar. Y no solo era eso, si no que era como si las mismas sombras fueran arrojadas lejos de su ser del campo y se quedaran suspendidas en el aire.
Una figura estaba ahí, flotando en el desastre, tal cual si recién se hubiera dado cuenta donde estaba. O incluso hubiera surgido de la nada. Se dibujaba la silueta de un hombre alto, fornido que poseía un físico trabajado sin exceso. Con el pelo desordenado y flotando con la brisa, tan negro que no podría distinguirse diferencia entre cabello y la oscuridad, su piel morena claro destellando a la luz de los fuegos, con sus ojos de un tono esmeralda intenso y sus labios finos formando una sonrisa pícara, que dejaba ver sus dientes blancos y destellantes. Tenía un aspecto muy despreocupado en su rostro.
Movió su cuerpo dando un par de pasos en la nada, tal cual fuera sólido, se observaba, viendo que su cuerpo estaba bien, sintiendo sus extremidades y sobre todo viendo que ahora estaba desnudo.
Murmuro algo mientras que movía las manos.
La luz, las sombras y los colores, se empezaron a juntar poco a poco, siendo atraídos otra vez, con una lentitud, suavidad, casi como si de un rompecabezas se tratara. Todo eso se remolino en su piel, en su cuerpo, en sus extremidades, hasta estaba ahí con unas vestimentas tan raras.
Con una gabardina color negro, con una camisa de vestir blanca y una corbata roja sangre bien anudada, unos guantes igual de quidditch con adornos amarillos y marcas de runas que distinguió en los dorsos y muñecas, un cinturón bastante ancho que tenía igual runas verdes, en su pantalón antiguo y abombado, habia varias más runas a lo largo de estas solo de color azul. A la altura de su hombro un par de hombreras que brillaban; dorada y en la otra plateada, en cada una con una cabeza dragón muy realista. Además de poseer una cadena de eslabones de colores que pasaban por su camisa y pantalón, que terminaban en un reloj. Ahí en su costado una vaina oscura, sin alguna espada a la vista.
Era como verlo en un traje de gala solo que más hermoso, más perfecto, creado para un rey. Lucia como un emperador.
Estiro el cuello de un lado a otro e incluso sus brazos mientras daba saltitos con las puntas de sus dedos. Tal cual solía hacer siempre antes de que se entrenara, como si solo fuera un día normal, el comienzo de su día. Sonriente se plantó bien sobre sus pies y tomo mucho aire y lo soltó con fuerza. Su aliento cruzo al suelo creando un sendero de pasto verde donde comenzaron a crear flores y plantas que se iluminaron cual neón. Giro la mirada a Voldemort y soltó una risita.
- ¿En qué nos quedamos? -
