Permíteme amarte

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi, esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

#Día5 Rankaneweek

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¡Permíteme amarte!

Se escuchó fuerte en el Dojo Tendo, sentí un escalofrío recorrer por toda la espina, esa voz, ese sonsonete me cautivaron por completo.

—¿Qué haces allí parada? —preguntó Ranma algo avergonzado.

—Solo pasaba y te oí, no sabía que la escena era tan dramática.

—Lo que sucede es que el maestro me lo exigió, es la única forma de pasar la maldita clase ¿Qué quieres que haga?

—Nada, no lo tomes a mal —me apresure a decir moviendo las manos —solo que te vi muy metido en tu papel de enamorado.

—¿Yo? ¿Enamorado? Para nada, solo es mi interpretación, soy demasiado bueno ¿Cierto? —agregó con aires de fanfarrón, rodé los ojos por su típico comentario.

—Bueno te dejo, tengo que estudiar matemáticas y...

—Espera un momento, ¿puedes leer estas líneas? —preguntó mostrándome una hoja donde estaba marcado con tono rosa.

Arquee la ceja y antes de que pudiese hablar...

—Esa fue Ina, ella y sus ideas de que así saldría mejor.

—Ah comprendo.

Respondí algo cabreada, esa Ina era la chica de la que él debía estar enamorado en la obra, lo cual no me enfadaría sino fuese porque es tan exasperante con Ranma lo sigue a todas partes, de hecho no sé cómo no esta aquí ahora mismo.

—No lo sé... A mí no se me da muy bien esto de la actuación —hablé sin mucho ánimo.

—No importa en verdad me ayudarías solo cinco minutos Akane, por favor —suplicó.

—Está bien —respondí ante esos ojitos de cachorro mojado.

—Genial, comienza tu —Señaló mientras leía las líneas mentalmente, y casi enseguida comencé a recitar.

"Esto es imposible, es una unión equivoca y pecaminosa, simplemente déjame ir, algún bastardo en las montañas me desposara, viviré para criar niños que no son tuyos y al final moriré, pero una cosa te diré mi amor; hasta mi último aliento, te amaré"

Su rostro era de impacto, lo vi nerviosa esperando su turno, entonces prosiguió...

"No lo acepto, el destino lo forjo yo y nadie más. Quiero que seas mi esposa, deseo irme a las montañas, tener muchos hijos producto de nuestro amor, y morir juntos ya envejecidos justo después de una vida llena de aventuras... Por eso amada mía... !¡Permíteme amarte!

El silencio se hizo presente entre los dos, era una escena de amor muy dramática e incómoda para nosotros considerando que teníamos un matrimonio arreglado.

De pronto un aplauso al fondo se oyó fuertemente, era Nabiki quien entraba con una sonrisa socarrona dibujada en los labios. Ranma llevó su mano derecha hasta su nuca muy avergonzado y yo... Solo pasé por el lado de mi hermana para esfumarme antes de oír su ácido comentario.

—¿A dónde crees que vas? Si la escena no termina allí Akane.

Me detuve en el acto y sin mirar respondí.

—Me da igual, solo estaba ayudándolo yo no participo de esa obra.

—Pero continúa por favor —insistió —El la besa profundamente antes de la separación, no puede ser que no lo sepas hermanita.

—Eso puede hacerlo con Ina —señalé sin dejar de caminar.

—Yo hago esa escena contigo cuñadito, no te preocupes, si tu prometida y tampoco Ina están aquí para ayudarte la buena Nabiki si —dijo sin asco, al tiempo que volteé estupefacta.

—No es necesario Nabiki —se apresuró a decir el aludido.

—Como que no, ¿Acaso me desprecias? Ah es que no soy Akane ¿Cierto? —arremetía otra vez, no daba puntada sin hilo.

—Ya deja la majadería Nabiki —hablé muy molesta.

—Pero si conoces esta historia, sabes bien que ellos se besan en la siguiente escena, lo que pasa es que interrumpí ¿Verdad?

—No, no lo hiciste. Solo ayudaba a Ranma, y no haría esa escena, para eso está su compañera no seas así lo pones incómodo.

—¿A mi? —pregunto Ranma tontamente y ambas lo vimos cabreada.

—Eres realmente un idiota Ranma —dijo Nabiki dándole un golpesito en el hombro — ¿En serio no has practicado la escena del beso con Ina?

—Tú qué sabes, estamos en conversaciones porque no veo necesario pero ella es realmente insistente y el maestro dice que debo intentarlo...

Sorprendida de su respuesta y algo nerviosa preferí irme pero cuando disponía a hacerlo entraba Kasumi a decirnos algo...

—Ranma, tienes una llamada de Furinkan, el maestro dice que Ina se enfermó —todos nos quedamos viendo sorprendidos.

Era momento de desaparecer, Ranma corrió al teléfono y mientras seguía a Kasumi ella hablaba de una receta nueva y cosas que debía comprar, entonces al comenzar a subir las escaleras Ranma me detuvo.

—¿Qué pasa ahora? —pregunté irritada.

—Es cierto, está enferma —dice apesadumbrado.

—Y eso ¿Te preocupa? Ve a verla si estás tan apenado —solté molesta.

—No me importa eso, ahora quién hará las escenas conmigo, es decir, ella se las sabía y no tiene suplente.

—¿Y yo que tengo que ver con eso? no me veas así Ranma, no es mi asunto, de seguro hay fila para hacer un protagónico contigo.

—Es que tú eres perfecta, sabes el diálogo y hace un rato me sorprendiste.

—No Ranma, yo no estoy preparada además no quiero tengo muchas que hacer.

—Akane no seas así, ayúdame esta vez, de seguro el maestro acepta la propuesta.

—No me vas a convencer, mañana con calma solucionas esto pero con otra chica.

Y con eso último al fin pude encerrarme en la habitación, sin embargo, dos horas después Ranma intentaba persuadirme en la cena, justo en el pasillo del segundo piso y hasta tocó mi puerta suplicante pero no accedí.

Lo que no me esperaba era lo que sucedería al día siguiente...

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Caminaba por el pasillo de Furinkan en dirección al gimnasio, no sabía qué sucedía pero el alboroto era enorme, mis amigas me habían enviado un mensaje diciendo que la obra del año se adelantaba para hoy, sí, la misma en donde Ranma participaba. Sin embargo, a medida que me acercaba el llanto de una chica me descolocó...

Ina lloraba amargamente, llevaba puesta un tapabocas y el maestro parecía estar algo cabreado por su llanto, un poco más allá Ranma observaba la escena muy fastidiado, tenía esa clásica pose de "a qué hora me largo" lo cual me causó mucha gracia y terminó por convencerme de que su co-protagonista era un verdadero fastidio para él.

Solo dos minutos después, la chica con ojos llorosos, y frente manchada de rojo por el llanto pasaba por mi lado, me miró furiosa y se marchó. Solo la ubicaba, nunca tuve interacción con ella e incluso las dos veces que fue a casa, Ranma no la dejaba salir del dojo ya que una vez lo siguió escaleras arriba y pude oír como le decía que no lo volviera hacer.

Además de el pequeño escándalo de Ina, todos los demás se preparaban para presentar la obra. Decidí ir a mi puesto, en el fondo le deseaba todo el éxito, sabía que le había dedicado varias horas de ensayo, ayer en lo poco que pude ver notaba que las prácticas y los consejos del maestro habían dado fruto. Comencé a caminar para escabullirme entre pasillos pero no sé cómo el maestro se le tele-transportó justo frente a mí.

— Akane ¿cómo estás? necesito urgentemente pedirte un favor —dice algo angustiado.

—Dígame cómo puedo ayudarle —respondo.

— La chica que lloraba, no puede participar de la obra, estamos a diez minutos de que comience y no sé qué hacer, por favor, tu hermana Nabiki me ha mostrado un pequeño vídeo de tu ayudando a Ranma, practicaron la escena más crucial y he quedado fascinado —en ese momento mi mente hace una pausa, esa hermana mía es terrible, quisiera verla y decirle lo entrometida que es pero ya verá —eres nuestra única salvación, por favor ¿puedes hacerlo?

— Profesor, yo no he ensayado nada, usted lo sabe y además debe haber una fila de chicas queriendo ese papel, no soy parte de esta puesta en escena, me van odiar.

—Akane lo sé, pero las tres chicas posibles no son un desastre, no se saben los diálogos y tienen un lío allá por quién será la elegida. No puedo con ellas, vienen varios invitados importantes, la obra debe salir adelante de la mejor forma posible, por favor —el maestro suplicaba con sus manos juntas esperando una respuesta.

Yo no tenía deseos ni intención alguna, me sabía los diálogos porque hace un año participé ayudando en la luminaria y la chica de aquel entonces era maravillosa, transmitía mucha magia.

— Está bien, dígame dónde me cambio el uniforme —respondí para iluminarle el rostro, prácticamente me jaló por otro pasillo hasta una habitación improvisada, allí un bonito vestido me esperaba, era el mismo que usó la chica del año pasado. Rápidamente cambié mis ropas, tomé un poco de colorete y pintalabios, no había tiempo para tanta producción, me vi en el espejo y en verdad me veía linda, el vestido tenía tantas capas, la cinturilla me hacía ver muy esbelta y el dorado con el ro-coco mucho más.

Tocaron a la puerta, no tenía libreto, iba improvisar pero tenía recuerdos nítidos, no debía ser muy diferente a la que presencié antes. Cuando abrí me encontré con ese par de azules que me daban paz y a veces un torbellino de sentimientos.

— Akane ¿estás lista? —preguntó, asentí y cogió mi mano llevándome detrás de las gruesas cortinas en color rojo —Te ves... preciosa —soltó sin mirarme, lo vi asombrada. Se veía tan alto, gallardo, hermoso, y con esa facilidad de ponerme el corazón a mil.

Nos tocaba salir, daría lo mejor de mí, las cortinas se abrieron y fuera todo Furinkan esperaba por nosotros, nerviosa presioné su mano pero este me dedicó una mirada de paz como si lo hubiese hecho toda la vida.

Y entonces comenzó la obra...

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Cuarenta minutos después llegábamos al punto culmine, los diálogos habían sido un éxito, Ranma esperaba mi entrada y sin tanto titubeo saqué valor para enfrentar la escena, el beso.

"Fuimos hechos el uno para el otro, las golondrinas cantan anunciando tu llegada, el murmullo de la gente que nos desprecia nos hace más fuerte, el aire de este bosque llena mis pulmones para gritar cuanto te amo, nuestros corazones no podrán vivir sin el otro"

Ranma me tenía anonadada, mis ojos de amor estaban tan expuestos que me sentí frágil. se acercó lento, tomó mi rostro entre sus grandes manos y me susurró ¿No traes cinta esta vez? negué con la mirada. Posó su labios sobre los míos con tal naturalidad, que todo mundo nos ovacionó de pie, los aplausos iban y venían, las cortinas se cerraban, la obra había llegado a su fin, quise separarme pero él siguió allí estampando su boca contra la mía, era suave, gentil, por alguna razón el deseo de abrirla un poco y explorar la suya era urgente, pero la interrupción de los compañeros de escena nos terminó por separar.

Nos veíamos cómplices, las felicitaciones eran muchas, el maestro estaba tan agradecido que nos invitó a todos a cenar a su casa.

Una vez en el camerino improvisado, dejé colgado ese vestido precioso que me había dado la oportunidad de estar muy cerca de él. Suspiré contenta y a la vez sonrojada de recordar su dulce beso. El toque a la puerta me descolocó.

—Ya todo mundo se fue, el maestro nos espera en su casa —dice.

—Estoy lista, camino por su lado pero este vuelve a tomar mi mano, ya había perdido la cuenta...

—Permiteme amarte —dice muy serio, entre abro mis labios no sabiendo si lo dice por lo que vivimos o... —Akane, permíteme amarte —insiste acercándome a sus labios, me besa sin previo aviso, tan suave como hace un rato pero mucho más aventurado.

Sus labios saborean cada momento, nuestras lenguas bailan y la falta de aire no es problema porque coordinamos de tal forma que el besarnos resuena como una mágica canción, no se lo he dicho aun, pero hace ya un tiempo lo dejé entrar en mi corazón.

Nota del autor

Queridos lectores gracias por su apoyo en esta participación, pido disculpas por no publicar ayer, tuve mucho trabajo y el tiempo junto al cansancio me venció. Espero les haya gustado, quedó bonito, con su toque de humor.

Si te gustó por favor deja tu review.

Desde Chile, una fan más de Ranma 1/2 Sweetsimphony.