6 indicativos de relaciones tóxicas.

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No respeta tu opinión

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—No estoy loco –repitió Endou —no necesito ayuda.

Aun queriendo hacer las cosas por las buenas, Atsuya y Akio metieron en el auto a Endou como si fuera un costal de papas, aceleraron y pusieron llave antes de poder darle la oportunidad de bajarse. Los vecinos sabiendo las amistades que tienen observaron la escena como si nada y volvieron a sus actividades.

—No necesitas estar loco para venir al psicólogo –hablo Reina con tranquilidad.

—Eso dicen –rodo los ojos y fue a la puerta.

—Endou –llamo ella dejando el asiento y caminar hacia él —los chicos están preocupados por ti. Quieren ayudarte.

—¿Ayudarme? –se giro a verla –lo que quieren es hacerme quedar mal.

—¿Por qué querrían eso? –cuestiono ella.

—No caeré en tu juego, no soy estúpido –abrió la puerta, y al hacerlo un chorro de agua le dio en el rostro, haciéndole retroceder.

—Esto te dolerá más a ti que a mi –hablo Akio con el arma en mano —escucha –le dijo colocándose de cuclillas hacía Endou quien le miro con enojo y el rostro como ropas mojadas —tonto o no, vas a escuchar y atender a lo que ella te diga por toda una hora, de lo contrario, si te niegas o intentas huir, no querrás saber lo que te puede pasar.

Todos conocen las caras de todos, sin excepción, aunque bien algunos podían asustar cuando no se mostraban en realidad como tal, como es el caso de Akio quien le causo pesadillas a Mamoru por dos noches seguidas.

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La cena de gala a la cual habían sido invitados como tal es de lo más formal, hombres enfundados en trajes y mujeres en hermosos vestidos y joyería. Natsumi no disminuía en belleza, al contrario, estaba despampánate como una rosa en plena primavera.

Riendo de manera suave como toda una dama, esplendida cautivando el oído y la vista de los caballeros y ser el mejor ejemplo de una dama.

—¿Sería amable de concederme esta pieza? –un apuesto caballero se había acercado a la mesa en donde estaban Kazemaru, Edgar, Terumi, Shuuya, Endou y ella.

Endou charlaba con Edgar y Shuuya mientras que Terumi y Kazemaru estaban hablando con unos amigos que habían hecho de Kenia, algo normal cuando se trabaja en diferentes partes del mundo.

—Claro –acepto ella cuando Endou miro aquello.

—¿A dónde vas? –cuestiono él con curiosidad —¿Necesitas algo?

—Endou, no tienes que saber lo que hago o dejo de hacer –regaño la mujer para irse como el caballero, el cual cuestiono si todo estaba bien —lo tengo a mis faldas, es como un niño, todo el tiempo debo de cuidar de él.

Shuuya frunció el ceño al escuchar aquello, y su molestia fue mayor y notable para Afuro cuando ella rio por ello y su acompañante le siguió.

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—Todo esta bien. No entiendo por qué siguen con esto –se quejó Endou cruzado de brazos. Estaba harto de que no le dejarán libre.

Saginuma le había hecho recostarse en el sillón largo —cuando más de una persona ve que algo no esta bien, es seguro que es cierto.

—Deberían de centrarse en sus vidas y no en la de otros. ¿Qué me dices de Terumi? Se la pasa lejos ¿Eso no es sospechoso? ¿Por qué Goenji no le dice nada? Lo mismo pasa con Edgar y Kazemaru ¿En verdad son felices? Ni siquiera están casados.

—¿Alguien más opina lo mismo qué tú con respecto a ello? –sabe bien que las relaciones del resto están bien, no solo por saberlo de parte de Tatsuya y Midorikiwa, sino por verlo él mismo, la relación entre las distintas parejas que hay le indica que no hay problemas serios o de gravedad futura.

Mamoru bufo —¿También crees que soy un tonto?

Aquello, esa palabra era mencionada muchas veces por el resto cuando mencionaban algún suceso relacionado con Endou, señalando que este siempre repite "¿Creen que soy tonto?" un indicativo de que las cosas no están bien en él.

Si bien recuerda que Endou no es tonto, para nada. Lo vio y lo sigue viendo como alguien excepcional, como un sujeto que no teme a los retos, que sigue adelante con esfuerzo y dedicación, pero ahora ve solo a un hombre con falta de confianza y sumiso.

Se retiro los lentes y se acerco a este, quedando sentado al borde del sillón y verle, Endou aun le veía con enojo —te parece si te hablo de mi un poco –más que pregunta, fue una afirmación.

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Atsuya y Akio se miraron para volver la mirada en Endou quien no dejaba de abrazar a Osamu y darle palabras de aliento, a lo cual el más alto solo le daba palmadas en el hombro y asentía a lo que este decía.

—¿Te espero para la siguiente sesión? –Endou despego el rostro del pecho ajeno y le miro con los ojos llorosos aun derramando lágrimas, el moco tendido y saliva de los labios. Recibió un "sí" en hipeo y como ahora se aferraba a Atsuya quien empezó a gritonear.

—¿Qué le dijiste? –quiso saber Akio.

—No creo que necesites saberlo.

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Natsumi reía acompañada de aquellas personas de clase alta ante las anécdotas de la mujer de los momentos vergonzosos que su "esposo" le ha hecho pasar, Endou por su parte se justificaba, cayendo más al fondo en el hoyo.

—No entiendo como una mujer tan culta y bella como usted terminará casada con… –señaló con los ojos a Endou —alguien como él.

—El amor es ciego, además ¿Quién más cuidaría de él?

—Natsumi… –musito bajo Endou para no llamar la atención, pero Natsumi hizo lo contrario y elevo un poco su tono de voz usual con molestia. Como si tratara con un niño, y eso Terumi ya no pudo considerarlo, después de todo y al no poder asistir Shuuya, él iba en su representación.

—Señor Terumi –algunas mujeres aun deseaban poder hacer algo para acaparar la atención de ese dios griego, incluso hombre, pero este solo tiene su corazón a una persona.

El rubio sonrió y solo atino en acercarse a Endou sin prestar atención a los llamados del resto, le tomo de la muñeca y estaba por llevárselo para poder hablar con él cuando, y de nuevo, Natsumi llamo la atención al hablarle a ambos y cuestionar a dónde se dirige Endou.

Mamoru le respondería de no ser por Afuro quien la miro —puedes sobrevivir sin el por unos minutos –y con eso se alejo llevando a Endou con él y dejar a la mujer con una rabia que descargaría en Endou.

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—¡Acaso no puedes ser más idiota! ¡¿Sabes en la posición en la que me dejaste ahí sola?! –como si eso no fuera suficiente, Natsumi le dio anteriormente al llegar a casa dos bofetadas a Endou.

Mamoru respiro y contó hasta diez.

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—Pero Natsumi, quedamos en que…

—No me discutas, Endou.

El hombre de las muestras los miro a ambos y se retiro por el color que la mujer dijo.

Días atrás habían escogido el nuevo color para la casa, y ambos quedaron en claro por un color, pero ahora Natsumi decía otro.

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Controla lo que haces y a donde vas.