El soldado llegó corriendo lo más rápido que pudo, así que estaba jadeando cuando llegó a donde se encontraba Taro, ya había amanecido y entró con prisa por lo que causo sobresalto en el chico de la mirada fría.

–¿Que sucede?–preguntó secamente

–Nos atacaron, un grupo de unas diez amazonas, casi todos fueron capturados, solo yo pude escapar y mi superior me dijo que viniera a avisar señor–a duras penas terminó su relato cuando fue interrumpido por el general.

–Es imposible, eran poco mas de cien soldados–

–Se lo juro señor, nos atacaron por sorpresa...

–No usaron el incienso?–

–No tuvimos tiempo...

–Bah, son unos inútiles, tu Sato y Nori vengan conmigo tenemos que hablar con los vejestorios a ver que quieren hacer, de prisa, denle de beber al compañero también–indicó a sus subalternos y salió enojado de su área con miras a la guarida de los ancianos que estaban en la cueva.

Llegaron al lugar de las puertas grandes y los nuevos soldados que estaban haciendo guardia los dejaron pasar, haciendo una reverencia a Taro, y que era su general, éste entró sin ningún respeto y se dirigió al que parecía ser el líder de los ancianos.

–Ahioshi tenemos que hablar–

–Qué quieres Taro, eres muy irrespetuoso–replicó el anciano que se notaba que acababa de despertar.

–No tengo tiempo para tonterías, las amazonas del refugio atacaron a mis hombres–dijo el chico.

–Pues hazte cargo, para eso te contratamos, no?–respondió enojado el anciano ya que había interrumpido su sueño

–Me llevaré a todo el regimiento, espero que no haya ningún problema aquí–dijo sin mas como si no tuviera importancia

–Creo que estas exagerando Taro, son un pequeño grupo, no serán mas fuertes que las ancianas que están en el cobertizo, jijiji–se burlaba el anciano

–Aun asi, nadie se puede pasar de listo, si creyeron que les tendría consideración por ser mujeres están equivocadas, además ustedes ya tienen lo que querían y yo aún no he recibido lo acordado–replico el muchacho.

–Eso es porque aún no lo hemos encontrado, pero apenas lo tengamos te lo daremos, te di mi palabra, recuerdas?–se puso de pie y lo miraba seriamente

–Eso espero, de cualquier manera iré a poner orden en ese lugar, asi que no hagan estupideces, me costó mucho trabajo poner bajo control a esas viejas momias...

–Si si vete que tengo que despertar a una linda amazona para que me dé de comer y tu estas interrumpiendo–contestó Ahioshi.

Al término de la charla, Taro se dirigió a los soldados que estaban con él y les dio indicaciones para que reunieran grupos de cien hombres cada uno, iba a ir por todo, no dejaría cabos sueltos, estaba decidido a vengarse de las amazonas a como diera lugar y a encontrar lo que estaba buscando.

Mientras tanto Cologne y Konatsu habían llegado al sitio donde tenían al consejo, entraron a la cueva donde estaban resguardadas y como Ranma y Ukio estaban disfrazados cada que iba algun soldado a relevar la guardia lo noqueaban y lo amordazaban, de tanto en tanto habían reunido unos 6 soldados en el fondo de la cueva, asi que no habían tenido ningún problema para mantenerse a salvo mientras cuidaban a las ancianas.

Cuando la abuela de Xiampu vio el estado en el que se encontraba el concejo se asombró y las estudio minuciosamente, después de unos momentos de reflexión le dijo a Ranma:

–Esto es sumamente extraño, esta técnica es amazona pero solamente las mismas ancianas del concejo pueden usarla, son técnicas muy peligrosas que se tienen que realizar con mucha precisión ya que de otra manera puede causar mucho daño al que la realice, por eso es que estaba oculta en pergaminos sellados, no entiendo como es que esos viejos pervertidos pudieron utilizarla, también la técnica del incienso que controla voluntades es un secreto amazona, me pregunto como es que los obtuvieron–explico

–¿Puede hacer algo para deshacer el hechizo?–preguntó el chico

–Claro que puedo pero me llevara tiempo, mas tiempo de lo que había pensado...

–Podemos ayudarla señora, pero no creo que tengamos mucho tiempo, los soldados seguramente ya están yendo hacia el refugio–dijo Ukio

–¿QUEEE?, ¿¡COMO QUE ESTAN YENDO HACIA EL REFUGIO!?–exclamó Ranma

–Lo siento Ranma no creí que tardaríamos tanto tiempo en este lugar pero si, es verdad ellos se dirigen hacia allá y son muchos soldados, necesitamos hacer un plan, tu solo no podras vencerlos, necesitamos ayuda de las ancianas o de las amazonas–le explico Ukio

–Ni hablar, me voy, Akane puede estar en peligro y yo no me voy a quedar aquí cruzado de brazos–mientras se dirigía a la puerta, la anciana le golpeó la cabeza con su bastón.

–Auch, ¡¿que le pasa? –Grito a la anciana mientras sobaba su cabeza

–No seas imprudente Ranma, Ukio tiene razón hay que hacer un plan, solo déjame pensar, tengo el antídoto para las amazonas, es un incienso que contrarresta el efecto, solamente hay que hacerlo llegar al lugar donde están y cambiar el que ellos están usando, así quedaran libres del hechizo y podremos enfrentarlos, de esa manera iremos todos a la aldea y podremos derrotar a los soldados– explico Cologne

– ¿Cómo haremos eso?, los ancianos son muy fuertes y están con las amazonas según dijo uno de los soldados que vino hace un momento–dijo Ukio.

–Tal vez yo pueda hacerlo–dijo tímidamente Konatsu

– ¿Cómo? –Preguntó Ukio

–Pues según lo que ha dicho solo es cuestión de engañarlos y hasta ahora lo hemos hecho bastante bien, intercambiare los inciensos con mis ataques kunoichi y no se darán cuenta–

–Perfecto, entonces el plan es este: Ukio se quedará a ayudarla con las ancianas, Konatsu liberara a las amazonas y yo me iré al refugio–dijo Ranma

–Pero Ranma no sabes donde es – replicó Ukio

–Eso no importa las encontraré– dijo el chico desesperado

–En realidad no necesitas ir al refugio– dijo Cologne– en estos momentos ya deben estar en las afueras de la aldea, como habíamos acordado al principio, mi nieta fue hacia allá para intentar ganar tiempo para liberar al concejo–

–Bien, mucho mejor, es mas cerca y mas fácil de encontrar, entonces me voy–se apresuró el muchacho.

–Ranma ten mucho cuidado–dijo preocupada Ukio

El chico no contesto salió prácticamente corriendo porque no podía perder más tiempo, no sabía que podría estar pasando afuera así que estaba sumamente preocupado por cierta niña de cabello azul, Akane espérame, por favor que estés bien...pensaba

Cologne se quedó pensativa un momento mientras veía partir al chico de la trenza, luego soltó un suspiro, se había dado cuenta de lo que Akane significaba para Ranma, sacudió la cabeza y volteó hacia Konatsu–Aquí tienes chico, ve hacia donde se encuentran esos ancianos e intercambia los inciensos, recuerda tomar el brebaje que les di al principio para evitar que te haga efecto el incienso que utilizaron–

–Así lo haré, con permiso– dio una reverencia y salió a realizar su cometido.

–Ukio, debemos comenzar, primero que nada, tienes que mostrarme cuanto puedes mantener tu energía equilibrada, mientras mas energía conserves mejor, este hechizo logra mantener congelada a la persona al aplicar presión a cada una de las articulaciones del cuerpo pasando una mínima cantidad de energía fría, por lo tanto debemos presionar cada articulación con energía caliente lo más rápido posible para evitar que se hagan daño... si fallas recibirás la misma cantidad de dolor y puedes dañar la articulación que golpeas, por lo tanto necesitamos golpear rápido y con la misma cantidad de energía todas las articulaciones del cuerpo de cada anciana–explicó detalladamente.

–¿Cuántas articulaciones son?–pregunto Ukio

–Cada persona tiene un total de 360 articulaciones, la mayoría están en la cabeza–

–¿Quiere decir que vamos a golpear 360 veces a las ancianas?

–Si, y con la misma cantidad de energía en cada golpe, te enseñaré como se hace...

La anciana se paró en su bastón enfrente de Ukio y comenzó a elevar su aura de batalla, cuando llego a un punto de equilibrio saltó por el aire mientras realizaba varios movimientos perfectamente ordenados y dió varios golpes al aire con la misma cantidad de energía, cuando terminó de lanzar los golpes se paró de nuevo en su bastón, su cabello volvió a su lugar y respiró profundamente, Ukio estaba sorprendida–no creo que yo pueda hacer eso ni con mil años de entrenamiento...

–jojojo creo que si podrías hacerlo si entrenas mucho, pero no tenemos tiempo, yo haré la técnica solo necesito que me ayudes brindándome tu energía para que pueda hacerla en las ancianas del concejo, asi que lo que harás es elevar tu energía lo mas que puedas para que yo la use...

–Eso si puedo hacerlo tengo muy buen control de mi energía, empecemos cuanto antes–dijo la chica.

–Ukio quiero que entiendas una cosa, esta técnica es muy peligrosa, necesito que tengas un control y equilibrio absoluto, si tu energía vital se gasta, si te quedas sin energia... ya sabes que quiero decir–explico la abuela con absoluta seriedad. Ukio se quedó pensativa un momento, vaciló un segundo pero al final asintió

–Supongo que no tenemos otra opción, puedo hacerlo, asi podremos ayudar a Ranma y volveremos todos juntos a casa–

–En ese caso empecemos, lo primero será asegurar bien las puertas para que no nos interrumpan–

–Ya me encargo de eso–dijo la muchacha y corrió a cerrar y luego regresó a donde estaba Cologne, ésta se posicionó enfrente de una de las ancianas del concejo y le indico a Ukio que se pusiera detrás de ella elevando su energía hasta el punto que ella necesitaba, cuando logro llegar a ese nivel le dijo que no se moviera y que le avisara si se sentía débil

Entonces la anciana saltó de nuevo con su aura de anergia rodeándola, mientras realizaba múltiples movimientos iba golpeando las articulaciones de la anciana que tenía enfrente, lo suficientemente rápido y con la misma cantidad de energía calórica, al golpear cada articulación la liberaba y lograba realizar movimiento de esa parte del cuerpo, asi que inicio con la cabeza y fue bajando al cuello, hombros , codos, muñecas, manos columna, cadera, rodilla, tobillo y pies, Ukio veía desde atrás y solamente notaba como la anciana realizaba estos movimientos y la anciana de enfrente empezaba a descongelarse, estaba bastante impresionada de la velocidad con la que Cologne movía las manos, al terminar de realizar su labor logro que la anciana congelada se cayera al piso y la acomodó para que pudiera descansar

–Muy bien ya terminamos con la primera, ¿Cómo te sientes Ukio?–pregunto mientras acomodaba a la anciana en el piso

–Bien, es como si hubiera corrido un poco... pero creí que ella se despertaría– dijo señalando a la anciana del piso.

–Si lo hará, solo necesita entrar en calor, esta técnica permite que se pueda mover pero debe llegar a una temperatura normal para que salga de su letargo, solo tomará un par de minutos mas, mientras debemos continuar con la siguiente, por favor de nuevo detrás de mi– pidió a la joven cocinera y ella siguió las indicaciones, de nuevo elevo su energía y empezó con la siguiente...