Minific
El Hada y la hambrienta.
Idea original.
Jean Lucas Montes.
Por Maggie Grand.
Fanart Graciela Villegas.
Dirán que me volví loca, pero así sucedió, les contare una historia con los personajes de Candy, lo que sucedió en mi País Perú, antiguamente.
En un pueblo lejano del Perú, llamado Tahuantinsuyo puquio, que queda en Cuzco, se habla de elfos, de duendes y de hadas.
En ese pueblo, en la época de la conquista de los españoles, nació una hermosa niña de cabello dorados como el sol, piel blanca como la nieve, ojos de color esmeralda, en realidad era una niña diferente a las demás de ese pueblo, ya que todos los peruanos eran de piel morena y oscura, ella era hija de una india peruana, con un español quien conquisto el país por muchos años, habiendo tenido fallas y presiones, estaba agotada de tantas emociones, la madre salía a caminar, meditando una salida para celebrar el nacimiento de su niña.
La madre de la niña de ojos de esmeraldas, era una diosa de ese pueblo que llamaban bosque de los males, ese pueblo era mi tierra y así fuera mal, era mía, si en ella podría subsistir a pesar de mi pobreza, al menos no me moría de hambre, después de dar a luz a mi hermosa niña, subí a lo alto de una colina un árbol hermoso era el centro de la vista, y al rodearlo el atardecer más bellos se veía, hablando conmigo mismo me comente enamorada de la naturaleza, he visto un grupo de hadas, atractivos, que no parecían peruanos, al contrario parecían de otras razas como españoles, ingleses.
- ¡Es el más bello atardecer que he visto en toda mi vida!
Sin esperarlo y asombrado escuche claramente la respuesta,
- Tienes razón, la niña que acaba de nacer, es él bebe más hermoso, que ha existido sobre ese pueblo, ella tendrá una bendición a pesar que sufrirá de carencias, será bendecida.
La niña de ojos de esmeralda, la llamo como nombre Candy, era hermosa ya que tenia la piel blanca, cabellos dorados como el sol
La niña fue creciendo, pero su madre llego a enfermarse de cáncer que murió, rápidamente tan solo dejándole de ocho años.
Durante todos esos años Candy, se dedico al trabajo duro, para salir adelante, pero siempre andaba sucia, hambrienta por la pobreza en que padecía, pero siempre estaba en su bosque mágico lleno de duendes que eran como sus hermanos, pero ya no existía el hada que hablo con su madre hace años.
Paso el tiempo, la niña, ojos de esmeralda, se había convertido en una hermosa joven, a pesar de su color de piel, los peruanos la amaban ya que ella era distinta a los españoles, siempre decía: Pertenezco a ese pueblo, no se dejen llevar por mi belleza, yo soy peruana como ustedes, pertenezco a ese pueblo.
Ya para ese entonces el virreinato había terminado, tan solo Candy teniendo 16 años, caminaba por el pueblo, como siempre sucia y hambrienta, llego al jardín de las hadas, conocido como el jardín del mal, en realidad no era así sino era un jardín mágico. Candy, giro despacio y miro a alguien, una pequeña que cabía en mi mano, sonriendo le brillaban sus ojos, su pequeñez me asombraba mirarla, estaba sentada en una rama que miraba el atardecer, era tan hermosa como los que ambos veíamos, haciéndome el de disimular la sorpresa, le comenté,
- Posiblemente la noche esta en su belleza- me dijo la niña. Eres muy bonita y eres una… hadita.
_No comprendo ¿Por qué me dice eso?
- Porque la magia llego a ti.
La niña desapareció, ella no comprendía, ¿Quién me hablo, porque me habla así? Y la joven siguió su camino, siempre trabajando, pero no mejoraba su economía.
Candy, le cuenta a una de sus amigas del pueblo lo que había sucedido.
- ¿Habías hablado con un hada?
- No lo sé, de hecho, pensé que solo eran fantasías de la imaginación, pero siempre cuando voy a ese jardín hay duendes, hadas no lo sé, pero mi madre me decía que las hadas existen y que ellos harán que mi suerte cambie.
_Bueno amiga, cualquier cosa puede pasar, recuerda que en ese pueblo ha pasado cosas duras, como también en todo nuestro país, ya con el tiempo todo llega a la normalidad, el Perú ha pasado cosas horribles en nuestros antepasados, nos cuenta nuestros abuelos.
_Si es cierto, mejor seguimos con nuestra vida.
Candy sigue con su vida, pero se entristecía y note que algo malo sucedía, pase en la noche en ese mismo bosque mágico, escuche una voz que no conocía, parece la voz de un hombre, que me decía:
- Puedes contarme, puedo ayudarte si lo deseas…
- Yo lo que deseo es que cambie mi vida, que mi pueblo cambie, que no pase mas sed, ni hambre, estoy cansada de tanto trabajar para no ganar nada.
- Eres perfecta, la chica que yo tanto busque, soy un hada que te ayudara a cambiar tu vida, en ese pueblo pequeño existe almas buenas, yo soy uno de ellos, soy Terence soy el hada más brillante, pero que no combino en este lugar. Te cambiare tu vida.
- Gracias. Ella sonrió y no sabía cómo, agradecerle, pone su mano, el la besa en la mano y se pregunta a sí mismo: ¿Sera un príncipe? - se preguntó ella misma.
Ese atardecer nos conocimos y la noche llego en nuestra conversación, ambos compartimos una amistad bonita, Terence le había dicho a todo mi pueblo que ayudaría, Terrence se convirtió en el mejor amigo de mi pueblo, en realidad no era un hada, era un chico limeño de alta alcurnia, hijo de un presidente del Perú, uno de los libertadores que llegó al pueblo para terminar con el daño que nos causó los españoles por muchos años,
- ¿Eres feliz aquí, Candy?
_Si, muy feliz.
- Ven vamos al jardín, veras la sorpresa que te tengo, Candy se va al jardín con Terry y en ese momento saca su anillo, le pide matrimonio, sin duda se casan, Candy deja de ser la niña hambrienta, para ser la esposa de un hada, de un libertador del Perú, en otras palabras, un príncipe, ayudo al pueblo por siempre, todos vivían en armonía.
Fin.
Un minific ideado en la imaginación de un niño...
Gracias por darme la oportunidad en esta historia, espero que me dejen comentarios, es gracias a la imaginación de un niño que me pidió que escriba una historia peruana con mis personajes con ese titulo EL HADA Y LA HAMBRIENTA.
Espero que les haya gustado, apóyenme con sus comentarios.
Me despido con un enorme abrazo a la Distancia
Maggie Grand.
