"Las opiniones expresadas en esta historia no es la ideología del autor, es una historia ficticia que toma base en algunos eventos reales. Se describen algunas escenas de violencia."
Bulma llegaba al colegio con mucha energía, ya no era necesario buscar lugar de estacionamiento, únicamente bajaba de su motocicleta y la guardaba en su cápsula.
—¡HOLAAAA BULMAAAA!— Goku, el mejor amigo de Bulma la llamaba desde el otro lado de la acera. Acababa de estacionar su "nube voladora", así llamaba a su motoneta en la que paseaba por todos lados.
—¡TEN GOKU!— Bulma le lanzaba una cápsula vacía, Goku la atrapaba y guardaba su motoneta.
—Gracias Bulma, a la salida te la regreso.—
—Ya quédatela, te hace falta.—
—¡No! Son muy caras Bulma, no puedo aceptarla.—
—NO TE OIGO, BLAH BLAH BLAH— Bulma se alejaba de Goku tapándose los oídos y gritando, ya eran varias veces que le ofrecía una cápsula y nunca la aceptaba.
Goku era un chico de clase trabajadora, no sabía exactamente sus orígenes, ya que desde pequeño había sido encontrado abandonado y adoptado por el señor Gohan, su abuelo, quien siempre cuidó de él. Su preparatoria tenía un programa de becas deportivas y Goku era un prodigio para las artes marciales, así que de inmediato fue captado por el prestigioso colegio "Estrella Dorada" para formar parte del equipo de artes marciales mixtas, si lograba ganar los mundiales Junior, podría asegurarse su educación universitaria, así que ponía todo su empeño en su labor de combate, aunque las materias le costaban trabajo.
Conoció a Bulma en la biblioteca, precisamente en su primer parcial, no entendía mucho y Bulma al ser un año mayor y modestia aparte, una chica genio, pudo ayudarle a estudiar. Desde ese entonces habían formado una linda amistad que ya tenía 2 años.
—¡BULMA AQUIIIII!— una chica de cabello oscuro acompañada de una rubia caminaban hacia Bulma.
—Siempre llegando tarde, cabeza hueca, seguramente estabas soñando alguna respuesta de ecuaciones diferenciales, ¿No es verdad?— La rubia con mirada inquisidora juzgaba a Bulma, quien sonreía.
—En realidad soñé con un chico.—
—¿Yamcha?— Milk, la chica de rasgos asiáticos y cabello oscuro se precipitaba sobre Bulma, quien se ruborizaba.
—Su rostro dice que no...—Lázuli, la rubia, sonreía de manera pícara, lo que hacía que Bulma se apenara aún más.
—Ay pues no se la verdad... solo pude ver su silueta.—
—¿Y era guapo?— Los ojos de Milk brillaban
Milk se destacaba por ser la amiga más soñadora y enamorada del trío de chicas. Inicialmente odiaba a Bulma por estar siempre junto a Goku, secretamente pensaba que era su rival de amores, ya que ella estaba perdida por Goku desde el primer día de clases. Era hija de un poderoso ganadero y empleaba su poder económico para conseguir lo que quería, y lo lograba, casi todo. Las cosas con Goku presentaban grandes retos ya que el joven no era atraído por el dinero, más bien su enfoque era el combate.
Entonces siendo estudiante de primer año, se apuntó en el grupo de debate para desafiar a Bulma, quien ya estaba en segundo año. En especial un concurso de debate donde hablaron sobre la amistad, abrió los ojos de Milk al escuchar como Bulma se refería a Goku como su hermano. Poco a poco comenzaron a ser amigas junto con Lázuli.
Lázuli y su hermano Lapis, como hijos de el Dr. Maky Gero y la empresaria Vomi, conocían a Bulma desde pequeños, sus padres siempre fueron rivales, pero a Lázuli le encantaba llevarles la contra, así que cuando ingresó a la preparatoria de inmediato buscó a Bulma para pasarse todo el tiempo juntas. Descubrió que tenían muchas cosas en común, un carácter combativo y muy competitivas, podían acabar siendo archirrivales o ser las mejores amigas. El destino las llevó por el segundo camino y así se formó el grupo de las fabulosas 3. Ricas, inteligentes y con un carácter que pocos podrían soportar. Juntas dominaban el colegio, Lázuli era la soltera ingobernable más cotizada, Milk también tenía una fila de admiradores pero sus ojos siempre estaban en Goku y Bulma había sido atrapada por la estrella del Base Ball, Yamcha.
—Si... supongo, puedo saber algunas cosas... tiene cabello oscuro y es muy atlético...—
—Ah como Yamcha, seguro si soñabas con él.—Milk se ponía las manos en la cintura y suspiraba.
—No lo creo, pero ya me sentí un poco mal... soñé con un chico que no es mi novio.—
—Ay, fue un sueño nada más, además a mí no me cae bien Yamcha, deberías terminar con él.— Lázuli regañaba a Bulma, odiaba tanta devoción a Yamcha, la rubia desconfiaba del jugador de Base ball.
—Lázuli, a ti no te cae bien ningún becado.— Milk refunfuñaba ante lo clasista que era su amiga.
—Mmm, sin importar si es becado o no... a mi no me cae bien nadie... Pero tolero a Goku...es tan idiota que es chistoso.— La rubia soltaba una carcajada y el timbre de la clase sonaba.
Las chicas tomaban el camino para sus respectivas materias, Milk iba a clase de Biología mientras Bulma y Lázuli se dirigían a clase de literatura. La rubia rodaba los ojos cuando veía a Yamcha a lo lejos saludando. Lo odió desde el primer momento en que lo conoció.
El ciclo anterior, Bulma y Lázuli decidieron tomar todas sus materias juntas, únicamente se separaban cuando la rubia iba a sus entrenamientos de atletismo y Bulma iba a dar tutorías a la biblioteca y grupo de debate. Fue entonces cuando el equipo se Base Ball hizo una transferencia fichando a Yamcha quien estaba un año adelante en la preparatoria estrella naranja, al no poder acceder a tercer año por su bajo rendimiento académico, regresó a segundo y "Santa" Bulma lo acogió como su proyecto, aparte de ayudar a Goku.
Mientras con Goku se formó una amistad verdadera, Yamcha puso el ojo en la peli azul, hacía todo para conquistarla. Flores, cartas, mensajes al celular, la adulaba por Instagram. En fin, la invitó a salir y ella aceptó, dándole la oportunidad de conocerse y ser más que amigos. Yamcha era un chico de clase trabajadora, su madre tenía un pequeño restaurante de comida sureña y su padre era pescador, viajaba varios meses al año y la familia se quedaba sola. El joven era algo tímido con las chicas, pero al conocer a Bulma, no le importó más y se propuso tener su primera novia.
Ya estaban a punto de cumplir un año de noviazgo, pero si bien, al principio todo era miel sobre hojuelas, la relación tenía sus altibajos. Ya no era detallista como antes, el equipo le absorbía mucho y sus fans. Debido a que el equipo de Base ball era de los más populares, Yamcha tomó relevancia en la escuela al grado de ser coronado rey en el Baile de Invierno junto con Bulma. Los nombraron la pareja más linda, pero la notoriedad de Yamcha con las chicas iba en aumento y él se portaba demasiado atento con sus admiradoras, excesivo para Bulma, quien de pronto estallaba en celos.
Tantos picones molestaban a Lázuli, en especial el día que Bulma no pudo ir a una cita con el astro escolar, el muy cínico decidió invitar a Lázuli de una forma que no le agradó. La rubia pegó tremenda cachetada a Yamcha y lo amenazó. Ella era una amiga leal y donde lo viera con otra chica, le diría a Bulma. El muchacho sabía que si perdía a Bulma, perdería gran parte de su popularidad, no importaba lo mucho que se cansara de los berrinches y los celos de Briefs, el deportista tenía que conservar su status.
—Ay pero si cayó una mosca en el arroz.— Lázuli pasaba haciendo un gesto de desagrado hacia Yamcha.
—Buenos días a usted también señorita Gero.— Yamcha la desafiaba sabiendo la mala relación de la gemela con su padre.
Lázuli apretaba los dientes y apuntaba una mirada matadora Yamcha.
—Ya, no peleen, es viernes y hoy nos toca divertirnos.—
—Uy si, que emoción.— contestaba Lazuli de manera sarcástica y caminaba a su escritorio, anteriormente estaba junto a Bulma, pero como en todas las clases, Yamcha había acaparado a la peli azul. Así que decidió ponerse sus lentes de sol y dormir mientras fingía escuchar la clase.
—¿Quieres ir a un bar con unos amigos hoy en la noche?— Yamcha susurraba un plan a Bulma.
—Hoy es el clasificatorio del equipo de debate, ¡Te dije la semana pasada!— Bulma frunció el ceño.
—Ah si... Perdón lo olvide.— la sonrisa tonta de Yamcha ponía más furiosa a Bulma.
—Últimamente olvidas todo lo que es importante para mí.—
—Estaré ahí, lo prometo.—
—Más te vale.— La peli azul respiraba y se concentraba en la clase, si bien era una genio, no todas las materias eran de su agrado, literatura no era su favorita.
Al término de las clases, Bulma, Milk y el equipo de debate se reunían en la biblioteca para preparar sus últimos detalles. Participarían en la preselección para la simulación de la ONU, anualmente las mejores escuelas competían para acudir a las oficinas reales y realizar un simulacro. Un alumno por país lograba representar a su nación y el alumno que lograra ganar ese último debate, tenía asegurado su futuro. Para Bulma y Milk era mucho más relajado que para sus demás compañeros, ellas se divertían. En esta ocasión tocaba debatir acerca de la monarquía, ¿Un sistema político funcional? O ¿Un adorno sin utilidad y que debería ser abolido?.
Al colegio estrella dorada le había tocado estar en contra, por lo tanto investigaban todos los aspectos negativos de las monarquías actuales en el mundo, prestando atención a oriente, ya que había situaciones de corrupción y que en general, operaban con métodos cuestionables y deshumanizados por parte de los reyes vigentes en aquella región del mundo.
—Mira Bulma, según este artículo en la capital del éste, el rey compra a la prensa para evitarse escándalos, supuestamente su hijo salió con una chica común.— Milk mostraba la foto oficial que circulaba en los medios, nada más y nada menos que Launch con Yajirobe. La imagen de Vegeta en el mundo era un chico pasado de peso.
Bulma miró la fotografía y decidió agregarla a sus apuntes.
—No cabe duda, mira su cara de obstinado, debe ser un niño consentido.—
—Debe ser muy popular para salir con chicas así de bonitas.— Milk observaba una vez más la foto.
—Si pero la hacen menos solo por no ser de la realeza. Es gente nefasta.—Bulma tomaba notas y armaba su discurso.
El equipo de debate se movió hacia el auditorio. Ya había un gran aforo y Lázuli y Goku estaban en primera fila, Milk dedicaba una sonrisa tímida a Goku y éste animaba a sus dos amigas, mientras que Lázuli había arrastrado a Lapis para apoyar a sus amigas, el gemelo de la rubia estaba sentado con pocos ánimos.
El evento había comenzado pero Yamcha no se aprecia, Bulma miraba insistentemente a la puerta por si se había retrasado. Envió algunos mensajes de texto a su novio, pero el muchacho no le respondía. La profesora le llamó la atención ya que no estaba concentrada, Bulma se disculpó y tragó saliva.
—La monarquía es un adorno que vive de los impuestos de la gente, tener dos sistemas políticos funcionando en un mismo país es ineficiente. Heredar un cargo tan importante por el solo hecho de nacer en el seno de una familia real es inapropiado para la actualidad.— Milk terminaba su participación y los alumnos la vitoreaban.
—La monarquía lejos de ser un adorno es un símbolo para la nación, toman desiciones importantes y cumplen con agendas políticas extraordinarias a los de un ministro o jefe de estado. Además son figuras que se preparan durante toda su vida para un cargo, yo le pregunto a Estrella dorada ¿Existe algún otro trabajo donde ya eres responsable desde tu nacimiento?— la réplica de estrella naranja era muy buena y los chicos de su colegio animaban a la expositora.
Era el turno de Bulma, pero ella seguía con la mente en otro lado. Avanzó hacia el atril, puso sus notas y se tomó un momento para buscar.
—¿Estrella dorada, si va a replicar?—
—S... si señor.—
—Adelante entonces.—
—La monarquía... La... mmmm ¿dónde está?— Bulma revolvía sus tarjetas y se ponía nerviosa, la
Luz apuntaba directamente a ella y estaba tan distraída con la ausencia de Yamcha que su contra argumento estaba perdido, no lo había acomodado. Goku, Lázuli y todos estaban callados y a la expectativa, Bulma era su carta fuerte y estaba fallando.
—Señorita Bulma, está corriendo el tiempo de su réplica.—
—Si... Disculpe... La monarquía atenta contra los dere...—
—Tiempo, réplica de estrella naranja.—
El mundo se le desmoronaba a Bulma, estaba tan avergonzada que lo único que quería era esconderse bajo tierra. Tenía una maraña de nervios, pena, enojo... si no estuviese distraída con que si llegaba o no su novio, podría haber hecho una participación magnífica, tenía que decir que atentaban contra los derechos de los niños y era un argumento fuerte... había echado a perder días de preparación. El equipo de debate se desmoralizaba, la capitana no pudo dar replica y era la mejor.
Los demás integrantes dieron todo por recuperarse, pero la pérdida de puntos por parte de Bulma hizo que perdieran la eliminatoria. Este año no habría posibilidad de participar en la ONU, sería la siguiente vez. Bulma se aguanto las lágrimas y terminó el día enojada con Yamcha, no se había presentado a un día importante para ella. Ya se las vería con ella.
Esa noche Bulma decidió ir directamente a casa, mandaba mensajes de texto.
Bulma se enfado aún más y apago su celular, no sabía que podría estar haciendo que fuera más importante que ella, ella siempre estaba ahí para el y él no podía ser capaz de regalarle una hora de su valioso tiempo. Se sentía devastada y humillada, además culpable por haber perdido con un tema tan fácil de defender.
Se echó a dormir esperando calmarse, mientras caía en un profundo sueño, Bulma se transportaba nuevamente a un mundo extraño, no era un lugar que conociera o reconociera, parecía algo frío y solitario. Caminaba hacia un gran salón que tenía luz, ahí veía muchas mesas bajas llenas de gente bebiendo, algunos lloraban y otros se veían divertidos. Todos estaban vestidos de negro, con ropas elegantes y hacía un arco al fondo del salón había cientos de arreglos florales. Se acercó más y escuchaba un llanto, era un niño pequeño que lloraba.
—¡Bua, bua! Mami, quiero a mi mami. Señora esa es la foto de mi mami ¡Mami!—
Un nudo se formaba en la garganta de Bulma al observar que se trataba de un funeral, el funeral de la madre de ese niño pequeño, otra mujer estaba de pie sosteniendo un bebé muy pequeño, al parecer la nana o tía del niño. La gente se ponía de pie y recibían a un imponente hombre, tenía la impresión de haberlo visto en algún lado pero no lograba reconocerlo, iba escoltado por muchos hombres.
—Lo siento mucho señor.—
La mujer daba su condolencia al hombre, por la forma respetuosa en la que se manejaba, podría tratarse de su jefe.
—¡Bua, Bua! Papi, trae a mami, quiero a mami.— El pequeño lloraba desconsolado.
El hombre ni siquiera miraba a su hijo, era evidente que su esposa acababa de fallecer, pero no intentaba siquiera consolar al niño, era un pequeño de al rededor de 2 años o 3. Nada preparaba a Bulma para lo que iba a observar a continuación. El hombre lanzaba un fuerte golpe al niño.
—¡LOS FUTUROS REYES NO LLORAN! !¡DEJA DE LLORAR Y SE UN HOMBRE!—
El niño dejó de hacer ruido, se tragaba su tristeza y su dolor físico con los ojos llenos de lágrimas, se tallaba los ojos y apretaba la boca. —Snif, snif.— únicamente suspiraba. Bulma acallaba un grito llevándose las manos a taparse a la boca para controlarse ella misma.
—Llévenselo, da mala imagen y aún no entiende.— El padre ordenaba y la mujer que sostenía al
Bebé tomaba de la mano al pequeño y lo sacaba del salón. El hombre se quedaba estoico observando el retrato de su difunta esposa y sin miramientos ni empatía por el pequeño, todo el mundo continuaba en sus asuntos.
Bulma quedó horrorizada, despertó envuelta en una crisis de tristeza y rabia ¿Por qué había soñado eso tan horrible? ¿Sería posible que sucediera en la vida real? Tal vez tanto estudio sobre la monarquía y su desacuerdo habían creado una imagen aterradora. Niños pidiendo que se comporten como adultos, un atentado contra su infancia y sus sentimientos. Al poco rato había olvidado los rostros de las personas que soñó, pero no se le iba ese mal sabor de boca, lo que sufría ese pobre nene.
Era la semana siguiente y amanecía en la capital del Éste, Vegeta como siempre con pereza de ir al colegio pero amanecía de buen humor. Por su parte Tarble se enfocaba mucho en un torneo de video juegos mundial que se llevaría a cabo el fin de semana. Ambos chicos subían al auto y llegaban temprano a la escuela, más que nada porque Vegeta tenía clase a primera hora y Tarble... Bueno,ocuparía el tiempo entrenando. Así que decidió ir a un sitio alejado en el campus, una zona con muy buen wifi pero sin el ruido del alumnado, iba caminando con su consola prendida y sus audífonos puestos, no se percató de inmediato de un grupo de chicas que se encontraban cerca.
—¡Niña! ¿Nos darás tu almuerzo?— una niña de piel blanca con cabello corto temblaba mientras la amedrentaban unas chicas abusivas que le quitaban su dinero y su almuerzo.
—No me hagan daño.—Gre ofrecía su almuerzo y cerraba sus oscuros ojos. La chica, hija de un empresario petrolero multimillonario y amiga de la infancia del Príncipe Vegeta y el Duque Tarble, se enfrentaba a problemas de adaptación en el colegio, eso era lo que ella creía, que la molestaban por no ser una persona popular.
Las tres chicas la acorralaban contra un muro del colegio, no era la primera vez que sufría de esta clase de abuso, el ciclo escolar había empezado hacía un mes y era el mismo mes que llevaba viviendo ese infierno, ya había recibido golpes, arañazos, le habían dejado descalza y sin abrigo en un día frío. Gre lloraba suplicando pero sus gritos nunca eran escuchados, nunca hasta ese día.
Tarble se percató de un grito de auxilio , de inmediato se quitó los audífonos para escuchar de dónde provenía el ruido y se dio cuenta que era un grupo de tres chicas que estaban haciendo bulling a una sola, Tarble frunció el ceño y se acercó a las chicas para defender a la que estaba siendo agredida, no pensaba golpearlas ni mucho menos, únicamente quería evitar que siguieran lastimando a la chica de cabello corto.
—¡OIGAN! ¿NO LES PARECE ABUSIVO TRES CONTRA UNA?—
—¿Y este enano de dónde salió?— Una de las chicas volteaba, se trataba de Lunch, una chica rubia de último año, gemela de Launch, la del problema con su hermano la semana anterior. Lunch era popular, bonita y peligrosa, manejaba todo tipo de armas y además la novia de Ten Shin Han, el campeón de lucha de artes marciales mixtas del continente oriental.
Tarble no se echó para atrás, tomó a Gre de la mano y la jaló hacia él para llevarla a un lugar más seguro. Lunch no quería dejar ir su presa tan fácil y lanzó un golpe hacia el rostro de Gre, pero Tarble se interpuso recibiendo el puñetazo de lleno. Luego la rubia comenzó a reír, ese chico no podía ser oponente ni siquiera de ella, ¿Que pasaría si le dijera a su novio que el le faltó al respeto?
—¡ESCUCHA ENANO! Esto no va a quedarse así, le diré a mi novio que me acosaste y te golpeará tanto que ni tú madre va a reconocerte.— Al parecer Lunch no sabía de quién se trataba, era el hijo del mismísimo rey, sin embargo era el hijo de repuesto y que pasaba desapercibido siempre, ni siquiera tenía título de príncipe.
Tarble no le hizo caso, llevó a Gre de la mano hasta su salón, la chica iba sonrojada, en realidad el joven Ouji siempre le pareció muy apuesto y no tan popular como su hermano, era un duque y los conocía desde siempre, se sentía a salvo con él y en secreto estaba completamente enamorada, solo que... no podía decirlo, su padre decidiría su futuro aunque Tarble no estaba fuera de su liga afortunadamente.
—Muchas gracias joven Ouiji.— Gre sonrojada agradecía a su salvador.
—¿Qué? Gre... no seas formal ¿Estás bien?.— la sonrisa amable y sincera de Tarble lo hacía parecer brillar.
—Diaculpame, Tarble, sigo un poco asustada, me han molestado desde que inició el ciclo escolar.—
—Gre Zama, ¿Por qué no me habías dicho que te acosaban esas chicas?—
—Lo siento Tarble, pensé que era porque no me sé adaptar muy bien.—
Tarble le ofreció su brazo para escoltarla hasta su salón de clases. Gre sonrió y lo tomó del brazo.
—Mientras estés a mi lado, no tienes por qué tener miedo.—Tarble conducía a Gre animado.
—Ya estás a salvo, cualquier cosa me llamas.— Gre asintió mientras lo miraba alejarse y suspiraba, su corazón latía con fuerza y no podía evitar sonreír.
Por su parte Lunch no iba a dejar las cosas así, se ensañaba con Gre ya que su padre había sido el causante de la pérdida del trabajo de su familia, la perforación de pozos dejó en mala situación al gremio de pescadores del Éste, su futuro antes favorable ya no podía sostener su forma de vida. El padre de Launch y Lunch al no poder solventar sus gastos, tuvo que salir como marinero, como años atrás y ahora viajaba por meses. Todo había sido culpa de Gre y su familia y se las iba a cobrar.
—Ten, ¿Recuerdas que te conté del chico que tomó fotografías debajo de mi falda? Fue él.— La rubia señalaba a Tarble, el muchacho geek de actitud amable metía sus libros en su casillero y sacaba su consola, no parecía un pervertido pero esa cara de inocente no ayudaría a salvarlo de los puños del campeón Ten Shin Han. Quién además sabía de quién se trataba y tenia una fuerte rivalidad con su hermano mayor.
En el primer año de Vegeta en la preparatoria, el príncipe quiso entrar al equipo de artes marciales mixtas, no tenía idea del boicot que se le aproximaba. Al ser el príncipe todos lo miraban con expectación. Vegeta sin ningún temor tomó el primer entrenamiento y la estrella del equipo, Ten, quiso darle... "La bienvenida" al principito. Pidió el combate con él y se propuso darle una golpiza, sin embargo el príncipe era muchísimo mejor que el astro de segundo grado. Tras quedar en Vergüenza, Ten organizó al equipo para no querer luchar por "miedo a tener represalias por la casa real". La práctica se popularizó y en el único torneo en el cual Vegeta participaría, nadie se le opuso, ganó por default y desanimó al príncipe quien terminó abandonando el equipo.
Aunque lo había "corrido" del equipo, Ten aún sentía que los Ouji le debían algo, esa primera paliza que Vegeta le propinó, no la olvidaría fácilmente y era su oportunidad de provocarlo.
—¡MALDITO PERVERTIDO!— Ten corría a atacar al desprevenido Tarble, quien apenas pudo ver el puño entrenado del luchador acercarse a su rostro, el duque cayó soltando su consola que se patinó hacia la esquina del pasillo y los estudiantes se arremolinaban para ver lo que sucedía. Ten Shin Han le estaba dando una golpiza a Tarble y él joven se defendía como podía, estaba en el suelo y el luchador le hacía una llave para lastimarlo. Tarble sangraba de la boca, nariz y tenía una apertura en la ceja derecha, ni siquiera podía ver ya que la sangre le irritaba el ojo y lo cerraba por el ardor.
—¡BASTA!— Gre gritaba sollozando al ver como Ten Shin Han castigaba a Tarble.
Todo el bullicio llamaba la atención de Vegeta quien odiaba estar cerca de la gente, pero en ese momento no tenía un buen presentimiento, se hizo paso entre la muchedumbre de jóvenes que gritaban y grababan con su celular. Logró llegar al frente del tumulto y se percató que estaban lastimando a su hermano. Vegeta se encendió de coraje y corrió para dar una patada en el rostro a Ten, aunque el campeón era más alto que Vegeta, también era más lento y el joven príncipe, experto en artes marciales mixtas, aprovechaba sus ventajas, así que podría defender a su hermano.
—¡Eres un cobarde! ¿Por qué no te pones con alguien que te pueda hacer frente?— Vegeta se sacó su blazer y Ten envuelto en furia dejaba a Tarble tirado para ir a por Vegeta. Ten intentaba agarrarlo pero la velocidad del joven era superior y le acestaba patadas en la cara y abdomen. Hasta que pudo tomarlo de la cabeza y dar un fuerte rodillazo al campeón en el plexo solar. Las autoridades del colegio llegaron a poner orden y despejaron a todo el alumnado.
Tarble fue llevado a la enfermería junto con Ten y Vegeta fue puesto en detención. No sin causar un escándalo mediático en todo el continente. De inmediato se rompió el internet con la imagen de Vegeta dando de tumbos a un campeón escolar de lucha. Los tabloides mostraban al heredero de la corona como un ser violento y loco.
La noticia fue rápidamente llevada hasta su padre, El Rey, quien pegó semejante grito en el cielo. Su equipo legal y de control de daños de inmediato presentó un plan de contención, no sabían si pondrían cargos a Vegeta por las lesiones causadas al campeón de lucha, claro que a nadie le interesaba la agresión que sufrió Tarble, lo importante era que el príncipe había golpeado a un compañero del colegio. Vegeta fue suspendido tres días y Tarble atendido en el hospital, ninguno salía del palacio por el montón de reporteros, las redes sociales de la familia real fueron bloqueadas temporalmente y el Rey llegó a un acuerdo con la familia de Ten Shin Han.
Éste recibiría educación universitaria en la mejor universidad del continente pagada por el palacio y un puesto en la guardia real al graduarse. Aseguraría su estabilidad económica de por vida y además Vegeta tendría que pedir una disculpa pública condenando su conducta.
— ¡JAMÁS! NO PEDIRÉ DISCULPAS, ¿ACASO NO NOS ENTIENDEN? ¡EL TIPO IBA A MATAR A TARBLE!—
—¿ACASO NO VISTE QUE LOS ESTABAN GRABANDO? ¡ERES UN ESTÚPIDO! ¡Te he dicho que puedes desaparecer gente sin que nadie lo note, pero tenías que ponerte de pecho a la prensa!— El Rey Vegeta daba un puñetazo en el rostro a su hijo y lo obligaba a salir a disculparse en la rueda de prensa.
Vegeta apretaba los dientes y salía furioso con la mejilla roja del golpe que le había propinado su padre tras bambalinas, ahí vio en primera fila a su hermano con un ojo cerrado por la hinchazón y aún magullado, ya había pasado una semana y apenas se estaba recuperando el muchacho. El príncipe respiró hondo, se tenía que calmar y todo iba "bien" hasta que a Ten Shin Han se le ocurrió aparecer en una silla de ruedas. ¡Jamás le tocó el cuello, la espalda o las rodillas! El rostro de Vegeta reflejaba furia, quería gritarle que era un mentiroso, quería gritar al mundo su verdad, pero notó la cámara grabando su expresión, entonces tal cual lo había ensayado se tragó su coraje y escondió su rostro mirando al piso. Según las instrucciones que recibió, el pueblo prefería un rey condescendiente y humano, no un tirano.
Al contrario de todo lo que sentía, se acercó a Ten y le extendió la mano en señal de paz para posteriormente pasar al atril y dirigir una disculpa pública que fue televisada a nivel continental y transmitida por las redes sociales a todo el planeta. Su humillación iba a ser de carácter mundial, era genial... al menos ya no creerían que es un obeso con cara de mimado.
—Quiero pedir una disculpa pública al señor Ten Shin Han, a su familia y a mi pueblo, el actuar de su príncipe no fue responsable, fui ...— Vegeta se trabó, en realidad no quería decir eso, quería decir que le dio una lección a un abusivo. Los flashes no dejaban de parpadear y su padre y la prensa lo miraron, no debía detenerse aún.
—Fui impulsivo y me comprometo ante todos a reflexionar sobre mis actos, a trabajar en mi mismo y a madurar lo que mi joven edad aún no me lo permite.— Vegeta volteó a ver a Ten. —Mis más sinceras disculpas y pongo mi honor en tela de juicio si es que mis palabras no reflejan mis actos futuros.— para posteriormente, pasar al frente del atril y arrodillarse, posteriormente se levantaba mirando a la cámara para ofrecer una reverencia más de rodillas hacia el público. Esto lo destrozaba, más pisoteado no podía sentir su orgullo y de haber podido, lloraría, pero no podía... "LOS FUTUROS REYES NO LLORAN", no podía golpear el piso, no podía salirse del guion.
Se escuchó un estruendo de aplausos, las redes se saturaron de corazones y comentarios positivos acerca de lo guapo y amable que era el príncipe, disculpándolo ya que era joven, compadeciendolo por que a su corta edad tenía que actuar como un adulto ante toda la nación. Grupos de padres de familia defendían al príncipe y lo alababan por su madurez. El plan de mercadotecnia había sido un éxito, la contención de daños lo había logrado.
Tras bambalinas celebraban y aplaudían, Vegeta se sentía totalmente humillado, para él no valía la aceptación a costa del de su orgullo, para ese punto se sentía una basura. Había mentido en cadena nacional, había aceptado cargos que no le correspondían y estaba formando parte de un maldito circo falso. No, el no estaba arrepentido y si tuviera que repetirlo, lo haría, definitivamente lo volvería a hacer.
En efecto las cosas no se quedarían así, Vegeta habría podido derrotar fácilmente a Ten y esto hería el orgullo de todo el equipo de artes marciales mixtas, así que empezaron a molestar a Tarble por toda la escuela, Vegeta trinaba de rabia pero no podía hacer nada ya que siempre iban con un celular en mano, filmando, querían provocar al príncipe para meterlo en problemas. Después de días de quejas por parte de Vegeta y por fin observar como Tarble llegaba con el uniforme roto, descalzo o sin su consola o celular, El Rey por fin decidió retirar a sus herederos de la escuela y mandarlos al extranjero, sus consejeros le orientaron sobre que no era buena imagen para el palacio, lo hacía por el reino, no por sus hijos.
—Es todo, no puedo soportar que mi hijo siga siendo el hazme reír del colegio. Se irán al internado del norte, al menos estarán con más realeza.—
Al enterarse de que se irían, Vegeta decidió llevar a cabo una venganza digna de maquiavélo, haría sufrir a esos rufianes y le temerían de por vida. Tenia algunos contactos y consiguió dos jaulas llenas de ratas, las cubrió para que parecieran cajas de pastelillos, así ninguna cámara lo grabaría llevando su ominosa sorpresa. Se dirigió con las jaulas transportadoras hacia los vestidores, donde el equipo de lucha estaba duchándose después del entrenamiento. Los chicos celebraban, pues habían derrotado al principito y a su hermanito debilucho.
—Eso les pasa por creídos.—
—¡Estuvo genial, abajo la monarquía, viva la anarquía!—
—¡Ten eres un genio! Tendrás universidad gratis y la vida asegurada. ¿Pero en verdad el enano es acosador?—
Vegeta se detuvo a escuchar la plática que se llevaba a cabo en las duchas, ¿Tarble acosador? ¡Era una completa estupidez! Su hermano tenía el corazón más puro del continente y era un enfermo de la justicia, esa afirmación debía ser falsa.
—Lunch me dijo que le tomó fotografías debajo de su falda, lo cual dudo mucho, ese enano no se atrevería. Jajajaja.—
—¿Entonces por qué lo golpeaste?—
—Para provocar a su hermano, simplemente lo odio y resultó mejor de lo que creía jajajaja.—
Eso era todo lo que tenía que escuchar, su cabeza empezó a reproducir la canción del diablo de Paganini y soltó los roedores en las duchas del equipo de lucha, quería quedarse a ver el mundo arder, pero se retiró caminando lentamente mientras escuchaba los gritos de auxilio de aquellos "valientes luchadores". Los estudiantes se dirigían en sentido contrario de Vegeta directo hacia los gritos. Esa era su despedida épica y además se aseguraría de no salir en las redes, no sin antes, dedicarle una sonrisa al director y al prefecto quienes corrían y cruzaban la mirada con el príncipe sin poderse detener.
Aunque no hubo evidencia de la travesura de Vegeta, el palacio fue informado del comportamiento del príncipe y considerado como un acto de rebeldía grave. Por lo tanto el parlamento dio una citación al príncipe, quien asistió muy quitado de la pena, no sería la primera vez y probablemente no sería la última. El peor de los castigos consistía en revocarle su título y era algo que lo tenía sin cuidado.
Los ancianos se reunieron y discutieron los agravios que había cometido el príncipe en el último mes, no pasaba una semana sin un escándalo o un berrinche por parte del futuro rey y era un comportamiento que no iban a soportar.
—Creo que estamos juzgando muy duro al príncipe, hay que tomar en cuenta que perdió muy joven a su madre. La reina.— Una anciana del consejo tomaba la palabra.
—Vida eterna a la reina.— contestaban todos al unísono.
—No podemos criar un delincuente para que sea nuestro rey, yo digo que debemos imponer un buen castigo.— Un anciano replicaba a la consejos.
—¡Golpes, cortejos inapropiados e intento asesinato! ¿Cómo se declara su magestad?— El juez del consejo alzaba la voz mientras todos los integrantes del consejo real estaban reunidos en torno a Vegeta, incluyendo al rey.
El escrutinio que recibía estaban haciéndolo con lupa, todos lo miraban y si el príncipe hubiese tenido otro carácter, seguramente hubiese llorado, pero Vegeta ni se inmutaba, no estaría una temporada en su reino, ya tenía su lugar en un remoto colegio en el norte, recibiría la mejor educación del mundo esquiando en las montañas en verano y pasando el invierno en islas del Pacífico. Nada mal para un príncipe.
—Si soy culpable.—Vegeta admiraba su reloj mientras los con señales cuchicheaban.
—¿Se arrepiente su majestad?—
Vegeta sonrió —Ni un poco, es todo ¿Me puedo ir?—
—¡De ninguna manera! Está decidido Vegeta, ¡irás a una escuela de la capital del oeste, se acabaron tus jueguitos!— El Rey furioso dictaba la orden y lo mandaba a una escuela en la capital del oeste, así aprendería.
De inmediato fueron enviados Tarble y Vegeta a la capital del oeste, lejos de su chalet vacacional del norte, el colegio más importante de la capital del oeste era una escuela exigente y de alto rendimiento. No se lo tomaban a al ligera, eran igual o más competitivos que en el oriente. Los hermanos tomaron un vuelo comercial, no se les prestaría el jet privado, irían sin guardia real ni caravanas, únicamente con Nappa y la señora Celry. Serían obligados a mandar reporte de sus avances al rey, cumplirían un estricto horario con toque de queda y de fallar, tendrían que abdicar su corona, ya la monarquía estaba harta de esos muchachos rebeldes.
A Vegeta no le interesaba mucho a donde llegaría, le daba exactamente lo mismo, pero Tarble estaba preocupado, miraba su celular cada momento.
—¿Y a ti qué te pasa?—
—¿Recuerdas el día que me golpearon?—
—Ajá...—
—Defendí a Gre de la novia de Shin Han, me preocupa que la vuelvan a molestar ahora que no estamos.—
—Pues que se defienda, a ti no tiene por qué importarte.—
—Es verdad que eres un desalmado, Gre es una chica frágil.—
—Que le pongan guardaespaldas, no te necesita.—
Tarble sabía que sacar a su hermano de ésta postura era imposible, necio hasta la médula, le dio la espalda, se puso sus audífonos y se hizo el dormido las 9 horas de vuelo hasta la primera escala, para el segundo vuelo pidió que le cambiaran de asiento, no quería pasar 4 horas más junto a su estúpido hermano y no se dirigieron la palabra hasta llegar a la casa que habían conseguido para ellos.
Era un barrio exclusivo de la capital, la casa era mucho más pequeña que el palacio pero seguía siendo muy espaciosa, Vegeta se pasó directamente a la habitación principal y cerró la puerta, Nappa y Tarble subieron los hombros y mientras Tarble se tomaba una soda, Nappa llevaba las cosas de los muchachos a sus habitaciones.
—Debería descansar Joven, mañana tiene colegio.—
—Si en un momento.— Tarble miraba su celular, había mandado mensajes a Gre, le preocupaba que estuviera bien, pero tenían una diferencia de 13 horas, ella probablemente estaba despertando y el tenía que ir a dormir. Esperó un poco más y recibió respuesta
Tarble fue a dormir con el teléfono a un lado, no estaba tranquilo de dejar a Gre a merced de Lunch y sus amigos, pero no tenía otra opción. Vegeta no podía dormir, miró su celular y pasó videos hasta por fin caer rendido. Esa ciudad era un pueblo extraño, lleno de gente extraña y no tenía ganas de socializar con nadie. Al menos nadie lo conocía o más o menos, sus escándalos eran de dominio público pero tal vez podría tener algo de libertad en una ciudad muy lejos de su país y que no tenía monarquía.
Se recostó y comenzó a soñar, estaba en un lugar extraño, era cálido y silencioso, de pronto escuchó una risa.
—¿Quién eres?—
Una chica que no conocía se acercaba a él, lo examinaba como si fuera un espécimen y lo describía.
—Cabello negro, uh con peinado peculiar, brazos fuertes... ¡Si me quiere!— Vegeta subía una ceja, ¿Quererla? No quería ni a su difunta madre, ¿Qué se creía esa extraña para que la quisiera? El príncipe de primera instancia desechó esa idea, pero algo le causaba gracia de la mujer extraña, no pudo evitar sonreír, podía verla pero sus razgos no eran muy definidos, era linda y misteriosa. Reía porque estaba teniendo un sueño extraño, tal vez era la chica que nunca podía salvar, posiblemente se trataba de ella. Así que la tomó entre sus brazos, aquí no había cámaras y tampoco reglas, su moral no iba a ser cuestionada y hacía algunos meses que no tenía "suerte", ¿era falta de suerte lo que causaba este sueño? se dejaría llevar por su imaginación. Era extraño que fuera tan vivido. Tenía la sensación de que era importante para él, no perdió tiempo y decidió probar sus labios. Podía sentir que era una chica combativa pero sincera, lo que a él le atraía más en el mundo.
Por una parte sentía miedo, no quería perderla como en sus sueños anteriores y acariciaba su cabello.
—Dime tu nombre.—
La miraba a los ojos y la retrataba en su mente, jamás la había tenido tan cerca y necesitaba buscarla en la vida real. Lamentablemente siempre olvidaba su rostro, sus facciones y solo estaba seguro de que era esa chica por lo que lo hacía sentir.
—Me llamo...—
El despertador sonaba, Vegeta arremetía contra el aparato ¡IBA A DECIRLE SU NOMBRE! ¡SU NOMBRE! Entre el Jet Lag y el enojo por haber perdido a la chica una vez más, Vegeta no quería saber nada de escuela ese día. Se volvía a acurrucar hasta que Celry llegaba a hacer la misma rutina de todos los días, levantar a su amo a fuerzas.
—Viejo oeste aquí vamos.—
Nappa conducía una lujosa camioneta negra, los hermanos no habían tenido tiempo de explorar la ciudad así que era su primera vez circulando en la capital del oeste, Tarble aún seguía molesto con su hermano pero decidía romper el hielo, si él no cedía, Vegeta jamás le volvería a hablar.
—Pienso que eres insensible, Gre es una chica linda.—
—...— Vegeta no contestó a Tarble, se limitó a mirarlo de reojo.
—Sabes que me gusta defender a la gente que lo necesita, esas chicas la golpeaban y le quitaban sus cosas... y ... me ... me gusta Gre.—
Vegeta subía una ceja. —Si sabes que estamos a un mundo de distancia ahora ¿Verdad?—
—Si no la hubiera defendido, tal vez seguiríamos en casa, pero ella estaría sufriendo.—
—¡Vaya genio! ¿Crees que ahora estará más segura?—
—Eso espero.— Tarble miraba hacia la ventana del auto.
Vegeta sacaba su celular y hacía una llamada.
—Bardok, te pase la orden anoche, llévala acabo y que nos reporten sobre la chica Gre Zama.—
—¿Diste una orden real?—
Vegeta miraba a su hermano y dedicaba una media sonrisa. —Cuando tienes el poder, lo ocupas. Como príncipe heredero tengo la facultad de dar órdenes reales y confío en Bardok, él cuidará de Gre, no te preocupes más.—
Tarble sonreía a su hermano, tal vez no era tan tirano como el mundo lo dibujaba, pensaba que sería un buen rey, quizá no era el príncipe justiciero pero si era justo y se preocupaba por su pueblo. Por su parte Vegeta disfrutaba todas las sorpresas que había dejado preparadas si a esas sabandijas se les ocurría dar problemas.
Nappa daba sus horarios a los hermanos, Vegeta se adelantaba a arrebatarlo y se iba a buscar su salón de clase por su cuenta, en cambio Tarble era escoltado por Nappa. Por primera vez Tarble llamaba más la atención que Vegeta, se había corrido el rumor de que un heredero llegaba al colegio, así que de inmediato el alumnado posaba sus ojos en Tarble y Vegeta pasaba desapercibido. A Vegeta le parecía muy atractivo, pensarían que el heredero problemático era Tarble y el pues... por fin sería libre de hacer lo que quisiera. Era perfecto, eran muy parecidos salvo que Tarble era más joven, bajo y delgado... pero en esta ciudad solo lo habían visto por televisión o internet, no podrían identificar su verdadera estatura.
Al llegar a su salón, el profesor le preguntó si era el príncipe Ouji, pero Vegeta negó. —el príncipe es mi hermano, yo solo soy el repuesto...—
El maestro no le creyó, Vegeta era el mayor.
—En verdad, ¿Por qué razón el escolta real llevaría al duque en lugar del príncipe?—
Sonaba lógico —Bueno, no está de más aclararte que este país no tiene monarquías, aquí eres un estudiante más y no tendrás ningún beneficio por tu posición política, ¿Entendido?—
—Es lo que quería escuchar, presénteme solo como Vegeta.—
—Esta bien, pase.— el maestro de matemáticas entraba al bullicioso salón lleno de caras deseosas por aprender... Más bien por aprobar la materia y poder asistir a una universidad prestigiosa.
—Jóvenes, silencio, este año tenemos un nuevo estudiante...—
Una chica intentaba entrar a hurtadillas, Vegeta logró verla de reojo pero no puso atención, en realidad estaba buscando un lugar para poder sentarse, apuntó hacia el de la última fila en la ventana ¿Qué demonios pasaba en esa escuela? El mejor lugar de todo el salón estaba vacío, "ojalá que la retrasada no siente allí, yo quiero ese asiento." Pensaba Vegeta sin apartar la vista del pupitre.
—Señorita Briefs, que bien que nos honra con su presencia. Comentaba que este año se une un alumno de intercambio, terminará sus estudios preparatorios con nosotros. Joven Ouji, ¿Podría presentarse?—
Vegeta observaba su asiento y sonrió al darse cuenta que la rara se sentaba con el simio de cabello largo, el lugar era suyo.
—Soy Vegeta, es todo lo que necesitan saber.— No quiso dar más preámbulos, salía de su corazón ser grosero, se le daba bien no hacer amigos y en su ciudad natal le era difícil no destacar, pero ahora era su oportunidad, caminó directamente a su lugar y se sentó. Suspiró pues todas las clases iban a ser así, para ser la primera había funcionado, sin comentarios ni reverencias. Quizá cuando preguntaran diría que es el primo de Tarble y Tarble era el príncipe, sonreía para si mismo.
Después de la primera hora tenía libre, podría haber ido a desayunar pero al cafetería estaba llena, no le agradaba ese ambiente estudiantil así que fue a revisar los talleres extra, rezaba por encontrar artes marciales mixtas, boxeo, o lo que fuera para poder dar de golpes a algún idiota que se le atravesara. Encontró un Dojo en el gimnasio, no era lo que esperaba, pero un muchacho estaba haciendo algo de entrenamiento.
—¡Hola, soy Goku!— demasiado efusivo para Vegeta.
—hm— El príncipe resoplaba pero el joven se le quedaba mirando.
—¿Quieres entrenar?— la invitación que le hacía Goku al príncipe era tentadora, no ideal por el viaje y la altura, pero ... ¡Que diablos! ¡No lo habían reconocido! Y podía hacer lo que quisiera.
—Si, ¿Por qué no? ¿Qué especialidad tienen?—Vegeta comenzaba a estirar un poco para entrenar, lo que fuera sería bueno.
—Este es el dojo de Karate, pero también hacemos Muay y Jujitsu.—
—Mixtas.— Concluyó Vegeta con una si risa malévola en su rostro, era música para sus oídos.
—Si jejeje, pero solo es para avanzados y los que integramos el equipo representativo, si no sabes nada puedes hacer solo Karate.— Goku reía.
—Se un poco.— Vegeta se preparaba y comentaban a entrenar técnica.
—¡Wow, creo que si sabes! ¿Quieres hacer un combate ligero antes de que acabe la hora?—
—Prepárate.—
Los muchachos comenzaron un combate de artes marciales mixtas sin ring que llamó la atención de los chicos que entraban a la siguiente clase, sobre todo al Maestro Kaio, quien vio gran potencial en Vegeta para participar en el torneo interescolar, con la dupla de Goku y Vegeta había chances de llevarse el trofeo.
—¡Muchacho! ¿Te unirás al equipo?— El maestro preguntaba y Vegeta sonreía.
—Anda di que sí.— Goku se emocionaba, pues por fin tendría un oponente fuerte para poder entrenar.
—Supongo que sí.—
—Entrenamos de lunes a jueves de 7 a 10.—
El horario sobrepasaba el toque de queda impuesto por su padre, pero no le importaba, lo desafiaría. Estaba haciendo deporte, era sano ¿No?
—Si, aquí estaré.—
Las siguientes clases pasaban y el joven Vegeta resistía el jet lag, de pronto se quedaba dormido y sabía que lo idóneo era ir a su casa luego de terminar sus clases, aunque seguramente no podría escapar para entrenar. Tendría que inventarse trabajos escolares. Al finalizar las materias decidió ir a tomar algo, quizá eso le ayude, un café muy cargado. Caminó hacia la cafetería, al menos había poca gente a esa hora, ahora si podría pedir algo de comer y disfrutar de un momento a solas.
—¡Vegeta!— Esa voz molesta, la conocía.
—...— Vegeta se hacia el que no escuchaba.
—¡Hola! ¿Estás comiendo? ¿Puedo acompañarte?— Goku se sentaba sin haber obtenido el permiso del príncipe, pero ya no había remedio.
—Por mi haz lo que quieras.— Vegeta se concentraba en su comida mientras Goku ordenaba lo suyo.
—Este año tendremos un torneo en toda la región, iremos contra la preparatoria estrella naranja, dicen que tienen una dupla muy poderosa, un tal Broly que pelea como loco y es hijo del maestro Parragus y un muchacho de primer año que es muy bueno, se llama Cabba.—
—¿Y eso en qué me afecta?—
—Pues que deberíamos pelear con ellos y si son lo que dicen... ¡Estaré muy emocionado!—
—¿Te emocionada saber que te pueden derrotar?—
—¡Siiiii! Así me esforzaré más y seré el más fuerte.—
La aseveración de Goku tenía sentido, dejaba pensando a Vegeta, nunca había competido pues cualquiera que tuviera que enfrentarlo se retiraba y perdía el combate por default. No estaba permitido por el en riesgo al príncipe, por eso mismo no competía, era demasiado vergonzoso ganar un torneo sin pelear y tampoco tenía permitido entrenar en lugares públicos, así que estar en una escuela normal, en un equipo de artes marciales mixtas normal, le parecía toda una aventura.
—Hola Goku.— una chica de piel clara y cabello negro saludaba y se unía a la mesa con Goku y Vegeta, quien únicamente suspiraba, aguantar al descerebrado de Goku era ya suficiente.
—Hola Milk, él es Vegeta.—Goku sonreía.
—Ay debes ser nuevo, no te había visto nunca.— Milk se cubría la boca para reír discreta.
—No, ¿En serio? ¿Acaso eres una Holmes?—Vegeta se burlaba de Milk, le parecía una chica muy estúpida.
—¿Perdón? ¿Te estás burlando de mí?—
—¿Burlarme? Si solo te halago.— Vegeta continuaba siendo sarcástico y Milk comenzaba a enfurecerse, pocas personas la sacaban de sus casillas y justo estaba sucediendo.
—Ah... Milk es una chica muy agradable Vegeta, cocina delicioso y es lista. Además también sabe artes marciales aunque no ha querido entrar a la selección femenil.— Goku intentaba presentar a Milk y ésta se sonrojaba, Goku le estaba demostrando admiración.
—Ah... los dejo entonces en su cita.— Vegeta se levantaba dejando solos a Goku y Milk, no haría mal tercio. Milk se quedaba sonrojada y Goku confundido.
Vegeta se retiraba con media sonrisa, esa mujer tenía todas las características de "Army", las típicas fans chismosas que hacían clubs y tenían posters de gente famosa, y además se daba cuenta la gente no corría bien los rumores en esa escuela, si fuera su colegio anterior, ya sabrían su tipo de sangre y hasta que marca de calzoncillos usaba, pero aquí no sabían que era un príncipe.
Vegeta avanzaba a buscar un lugar donde pudiera estar sin intrusos, mientras estiraba sus brazos se dio cuenta que Nappa se aproximaba y se escabulló lo más rápido posible. Discretamente se dirigió a la biblioteca, sería el último lugar donde lo buscarían, aún así se esforzó por esconderse un poco, encontró un buen lugar para descansar en un puff en la biblioteca, se puso cualquier libro en el rostro y dormiría hasta que fuera hora de ir a entrenar.
Tarble y Nappa buscaban a Vegeta por toda la escuela hasta que se dieron por vencidos, el último lugar a donde buscaron fue la cafetería.
—Ya llegará, ya sabes cómo es mi hermano.—
—Lo sé, solo espero que no llegue tarde.—
De lejos, Milk y Goku vieron como un hombre enorme que aparentaba ser un guardaespaldas escoltando a un joven con un parecido a Vegeta.
—¡Mira! Ese debe ser el príncipe.—
—¿Eh? ¿Por qué?—
—Lázuli dijo que llegaría un príncipe a la escuela, y quería conocerlo y ver si tendría oportunidad de ser una princesa, pero el príncipe es muy joven y bajito, a ella le gustan altos... eso dice.—
—Ah... ¿Altos?—
—Ajá.—
—Mmm le diré a Krillin entonces que crezca.—
—Goku, me encanta que seas tan tontito.—
—¿Lo soy?—
—Si, sabes yo siento que tenemos el hilo rojo del destino tú y yo.—
—¿Cómo? ¿En dónde?—
—Es una leyenda, cuando estás destinado a estar con alguien.— Milk se sonrojaba y se avergonzaba. No podía creer que estaba siendo directa con Goku.
—¿Una leyenda?— Goku no entendía nada, por lo regular Milk le parecía algo loca, pero ahora sí no estaba captando nada de lo que le quería decir.
—Es que... ¿Quieres ir al cine el viernes?— Milk seguía por fin era valiente y directa.
—Si, sería divertido.— Goku sonreía y Milk se sorprendía.
Vegeta despertó a tiempo para su entrenamiento, se presentó con el equipo y por primera vez en su vida fue feliz llevando al límite a sus oponentes, sin que tuvieran miramientos con él por ser un príncipe. Su padre no había tenido mejor idea, una escuela perdida en el oeste, sin guardias reales ni tratos especiales. Era el mejor castigo de su vida.
Al terminar de entrenar, Goku se ofreció a dejar a Vegeta cerca de la parada de autobús que llevaba a su casa, le quedaba de paso. Por su parte, al no conocer bien la ciudad ni las rutas, Vegeta aceptó.
—Te presento a la nube voladora.—
—¿Qué clase de persona le pone nombre a sus vehículos?
—Sube o ¿Te da miedo Vegeta?—
—¡CLARO QUE NO INSECTO!—
—Nada más no me abraces mucho.—
—... Ni quien quiera tocarte.—
Se pusieron cada quien su casco y avanzaron hasta la parada de autobús cerca de la casa de Vegeta, el príncipe bajo de la motoneta, atravesó la calle justo antes de que llegara el autobús y avanzó en sentido a su casa. Sentía que alguien lo observaba así que apresuró el paso hasta que dobló la esquina. Se detuvo tras la esquina esperando algún atacante, pero pasaron algunos minutos y nadie apareció, se asomó sobre la esquina y sólo vio a lo lejos una chica caminando hacia la otra esquina. Se quedó pensando en que se le hacía familiar de alguna manera.
—No conozco a nadie aquí, es imposible.— siguió caminando a casa y fue recibido con tremenda reprimenda por parte de Nappa.
—¿Qué haces llegando tan tarde muchacho?—
—No te interesa.—
—Tu padre me llamó ya seis veces, lo mínimo es que le llames de regreso y le digas que estás bien.—
—¿Llamarle? ¿Tengo cara de que quiero llamarle? ¡Haz tu trabajo y llámale! O mejor aún ... lo saludo a la cámara.— El joven Vegeta se acercaba a la cámara de vigilancia y mostraba su dedo medio. —Saludos a papá.—
Continuará
Para quien no conozca la música que pensó Vegeta mientras hacía arder el mundo, les dejo un link es una melodía idónea para éstas escenas https/youtu.be/oY9Dg-OlA3E?si=orN9Mzox1al2el9W
