El camino a casa no fue rápido. Claro, no era la primera vez que me rompía una pierna, pero tampoco fue menos doloroso.
Miré a mi alrededor. No había mucho que destacar, solo unas pocas casas que estaban a las afueras de la ciudad, y las pocas que habían estaban bastante más cerca que la mía.
Giré la cabeza en dirección a mi residencia, se veía mejor que algunas casas del pueblo o sus afueras. Me preguntaba quién habría vivido ahí antes que yo. Bueno. Esas eran preguntas a las cuales no tendría respuesta.
—Ugh—. Joder, por fin la adrenalina se había acabado de mi sistema.
Empecé a sentir el dolor de tener la pierna rota en múltiples lugares, creo que tenía algunas fisuras en mi cadera también. Bueno, ahora no podía hacer mucho; todavía faltaban unas horas para que el pueblo empezara a despertar.
Miré la puerta de mi casa; había llegado, ahora solo tenía que hacer un par de cosas; acomodar los huesos rotos de mi pierna y tomar una siesta. Busqué la llave en mi alforja.
...
Busqué en la otra alforja; tendía a cambiar el lugar donde guardaba mis cosas.
...
Bueno, creo que el cuchillo y la sartén no fue lo único que se había caído… «Bien, puedo resolver esto». Fui a la parte de atrás de la casa, podía forzar esa cerradura y luego bloquear la puerta. Asunto resuelto…, ¿no?
Coloqué una silla en la puerta de la cocina que llevaba afuera.
Odiaba esto, no enseño cuál era la probabilidad. Bueno, en realidad esto había sido mi culpa por encender un fuego y detenerme en un lugar por mucho tiempo. Bueno, esto es una enseñanza: nunca te quedes en el mismo lugar y siempre está en movimiento.
Miré alrededor de mi cocina un momento, mi «nevera» estaba vacía, tenía varias sartenes, aunque un poco más pequeñas, que la que había usado.
Caminé por el comedor para ir a las escaleras. Subirlas no fue un problema, bajar… llegaré a eso más tarde. Acomodé las alforjas en la mesita de noche que tenía, estaban más ligeras de lo que creí.
—Al menos no llevé el dinero—.
Y era cierto, tiempo a perder las cosas a veces o simplemente se me caían, y lo de valor o lo tenía muy cerca de mí o lo guardaba. Mi dinero se encontraba en uno de los cajones en la cocina. ¿Cuál? Ya no lo recuerdo, pero tenía suficientes Bits para comprar un par de docenas de magdalenas.
Miré la puerta de mi habitación y suspiré. Un poco cansado por lo que iba a hacer ahora, abrí la puerta de mi habitación. No había cambiado mucho desde la última vez, solo tenía una sábana distinta, no tenía ni almohadas ni cobijas. Tampoco es que las necesitara, suelo dormir con cualquier clima del mismo modo, claro en invierno es molesto, principalmente porque no tengo pantalones. también por alguna razón me daba mucho más sueño de lo normal y me sentía más cansado.
Ahora que me pongo a pensar en eso…
Me acosté en mi lado izquierdo sobre mi cama.
Los insectos no solían hibernar. Era parte insecto, así que tampoco debería hibernar, probablemente, pero soy un humano que había lidiado con insomnio toda la vida así que no caería tan fácil, aunque fuera más difícil despertar.
—Ugh—.
Pensar en esto era molesto. Ahora que tenía un espacio seguro, mi mente ya no tenía que estar en lucha y huida todo el tiempo, ahora podía permitirme pensar más a fondo todo.
Levanté mi cabeza para ver todo mi lado derecho.
No era bonito.
Mi flanco, en especial mi muslo derecho, estaba agrietado y agrietado por todo lo que podía ver. Podía sentir el dolor que era la quitina que me pinchaba los músculos, pero era un dolor que podía ignorar; ya había lidiado muchas veces con la quitina rota o que se incrustaba en mis músculos.
Miré la pierna, y, chico, un payaso podía hacer un mejor trabajo con un globo. La primera rotura que podía ver era antes de la rodilla, estaba mirando hacia el lado contrario al que debería. Al menos mi rodilla estaba ilesa; mi pantorrilla no estaba en la misma página que mi rodilla. Esta miraba a dos lados distintos, y mi tobillo, si es que no estaba roto, estaba dislocado.
Me levanté un momento de la cama, no había mirado los cajones de mi mesita de noche. Moví el pestillo que tenía el cajón, luego lo hale y abrí el pequeño compartimiento. Vacío. Cerré el cajón y dirigí mi pezuña hacia el segundo cajón que tenía, hice el mismo procedimiento con el anterior, solo para ver una pequeña libreta.
—Oh, pero mira qué cosita tenemos aquí—.
Miré el pequeño libro; parecía un diario, estaba en algunas partes chamuscado, tenía algunas marcas de corte por el forro, parecía también tener marcas de humedad y estaba más polvoriento que cualquier cosa que haya tenido en mi casa.
Y eso era decir mucho. Una vez encontré una Game Boy en el ático de la casa de mis abuelos, y esa cosa tenía cerca de cuatro décadas acumulando polvo.
—Ugh—. Hice una mueca por el recuerdo. —¿Quién diría que esa cosa seguía funcionando?—.
Miré nuevamente el diario en mi pezuña, lo puse encima de mi mesa de noche, encima de mis alforjas.
—Lo leeré más tarde, primero tengo que encargarme de esto—.
Hice un gesto hacia mi pierna jodida.
Me di la vuelta y empecé a caminar hacia afuera de mi habitación. Cuando ya estaba en el pasillo entré a la habitación contigua a la mía, era parecido a un estudio, aunque no había libros, lástima.
Miré un poco por encima de la mesa. Sabía que había un trozo de madera encima, lo había visto cuando estaba revisando la casa. Bueno no tomó mucho tiempo, creo que lo había tirado sin querer al otro lado del escritorio. Agarré el pedazo de madera y me lo llevé a la boca, lo mordí para probar su firmeza. Para mi satisfacción, aguantó y no hizo ningún ruido de rotura. Con esto ahora podría volver a mi habitación.
Okey, ahora solo tenía que jalar el hueso y acomodar todo en su lugar, mi regeneración reacomodaría todos los huesos en su lugar y empezaría a curarse. Claro, también podría dejar esto sin tocar y durar más tiempo con la pierna rota pero sin dolor.
Mire mis alforjas; estaban bastante vacías.
Suspiré y metí el pedazo de madera en mi boca, acomodé mi cuerpo para tener un mejor agarre en mi parte trasera, respiré profundamente varias veces y…
*Cronch*.
«Joder. Me cago en la puta, esta mierda duele». Y solo iba el primero, faltaban otros tres.
—Agh—, gemí con la madera todavía en la boca, por fin, ya había reacomodado todo…, creo.
Escupí el pedazo de madera que tenía; cayó sin gracia en el piso de mi habitación. Miré mi pierna nuevamente, ahora parecía la pierna mal formada de un equino, era una mejora a como estaba antes.
—Okey, esto me dejará inconsciente un par de horas, pero es necesario—.
Empecé a acumular magia dentro de mi garganta y empecé a usar músculos que no había movido desde mis primeros meses aquí. Podía sentir cómo algo se vaciaba dentro de mí y algo estaba empezando a llenar mi boca. Cuando sentí que había una buena cantidad, empecé a excretar un gub verde brillante de mi boca, esta era una habilidad para inmovilizar a tus enemigos, aunque con un par de tirones te puedes liberar muy fácil.
Con mis pezuñas lo empecé a moldear en mi pierna ya no tan rota como antes para hacer un pequeño yeso. Ya lo había visto en otros Changelings antes así que, ¿por qué no hacerlo yo también?
Cuando rodeé mi pierna por completo dejé de imbuir magia.
Oigan, ¿saben cómo es cuando te levantas de una fiesta de la cual no recuerdas por estar demasiado borracho? Bueno, esta resaca vino con interés incluidos.
Cuando revisé que todo estuviera bien sentí como mi visión se empezaba a nublar y puntos negros empezaban a salir en esta.
«Esto no es bueno», fue mi último pensamiento por varias horas.
