Capitulo 6: El Rey de Los Caballeros

Tercer Mundo: Fate Unlimited. El mundo las leyendas heroicas.

En el nexo multiversal hay cientos y cientos de mundos tan similares al nuestro, como diferentes entre si. Cada uno con sus características que los hacen únicos en la infinita red de universos que se conectan unos con otros, habiendo pocas ocasiones en las que dos mundos que no sean paralelos, fueran prácticamente iguales.

Y si no fuera por que Juhall sentía que la magia de este mundo era diferente a la del suyo, casi podría jurar que éste caía en esa regla, siendo la contraparte del suyo.

Y es que era verdad. Este mundo era casi igual al suyo, teniendo la magia como su principal característica que lo diferenciaba de los demás. Siendo uno donde este poder abundaba en forma de mana, pero que por alguna razón sus habitantes no podían usar en su maxímo potencial. Teniendo Magus también (aunque aquí los llamaban magos), pero con la diferencia de que estos no aprovechaban la energía del nexo multiversal. Sino mas bien la del mana a su alrededor, y la que ellos podían acumular a través de generaciones con la sucesión sanguínea de algo conocido como "la cresta mágica".

Una marca pasada a través de los descendientes de una familia de magos, que se encargaban de cultivar ese poder a través del conocimientos para llegar a algo que ellos llamaban "El Espiral del Origen".

El lugar donde todo comenzaba y terminaba. Un espacio a través de la realidad donde cualquiera de sus deseos podría hacerse real.

Muchos magos de este mundo dedican toda su vida apasionadamente a encontrar una manera de alcanzar ese sitio, llegando incluso a crear rituales complicados que los acercarían mas a obtener este poder.

Siendo uno de estos rituales lo que llevaría a Juhall a encontrar a su próximo guerrero.

La Guerra del Santo Grial: Un ritual entre 7 magos que se hacia cada 60 años, iniciado originalmente por 3 grandes familias de magos en Japon. Los Einzbern, los Makiri (que mas tarde deribarian en los Matou) y los Tohsaka, las tres familias propocionando un medio para realizar el ritual y uniendose otros cuatro magos para completarlo.

Este ritual consistía en que 7 magos bajo la denominación de "Masters", invocarían a 7 espiritus heroicos del pasado a los que llamarían "Servants", conectado así de alguna manera (gracias las lineas Ley de un territorio) con algo de la energía del Espiral del Origen. Todo esto para llevar a cabo una guerra sin cuartel entre 7 bandos, donde el ultimo sobreviviente podría abrir una conección directa con El Espiral del Origen y pedir un deseo.

Y si bien esta guerra llevaba años realizándose en una ciudad llamada Fuyuki, en ninguno de los rituales que se llevaron a cabo se genero un ganador definitivo, llevando ya 5 guerras del Santo Grial sin un ganador.

Siendo justo la quinta la ultima que se pudo realizar, ya que ahora era imposible hacerlo otra vez.

Todo esto gracias a un joven mago novato que se vio envuelto en este ritual, y que acabo con el por las vidas que siempre estaba destinado a tomar. Aun que esto no lo hizo solo, contando principalmente con la ayuda de su fiel espíritu heroico, "Saber". Un clase dada a éste al ser convocado, para ajustarlo a un contenedor apto que tendría su espíritu y ocultar su identidad de los demás magos y servants.

Este espíritu heroico era justo el guerrero que le interesaba a Juhall. Antiguamente cuando estuvo vivo, fue conocido bajo el nombre de "Arturo Pendragon", o conocido mas famosamente como "El Rey Arturo". Un poderoso y fuerte caballero que se convirtió en el rey de Inglaterra y defendió su tierra contra las invasiones de los clanes barbaros, siendo un símbolo de nobleza incluso en tiempos presentes.

Sin embargo lo que muchos desconocían de esta figura historia elevada a la gloria por sus leyendas, es que en realidad fue una mujer (por lo menos en este universo). Una joven atada a un destino impuesto desde su nacimiento, que dio su vida y existencia por su pueblo. Pero que al final de sus días se vio arrepentida por sus fracasos como rey, sintiéndose indigna de los honores que se gano. Entrando en la guerra del santo grial, para pedir el deseo de cambiar el pasado y dejar que otro tomara su lugar como el rey de Inglaterra.

Deseo que termino abandonando gracias a la convivencia con su Master, "Emiya Shirou". El cual le hizo entender que su existencia era valiosa y que de nada servía cambiar sus errores del pasado, pues esto seria una falta de respeto para todo por lo que lucho alguna ves. Enamorándose ésta de él al final y ayudándolo a acabar con las guerras del santo grial.

Juhall al ver la historia gravada de este mundo en el nexo multiversal, había sido testigo de las azañas de esta mujer, tanto durante su tiempo como servant como cuando estuvo viva. Encontrando una guerrera perfecta para su causa.

Y la verdad le hubiera gustado poder ponerla a prueba como lo hizo con el chico del sombrero de paja y el símbolo de la paz. Pero por la condición en la que se encontraba ahora que podía reclutarla, por desgracia no iba tener esa oportunidad.

Tenia que apurarse y entrar en contacto con ella, o la perdería. Algo que no podía permitirse, pues "Arturia Pendragon" (su nombre real) era tan importante como los dos guerreros que ya había reclutado y posiblemente una pieza clave en su guerra contra los Dioses.


Un hermoso bosque.

Eso era lo que veía una hermosa joven en sus últimos momentos, mientras agonizaba recostada en un árbol, perdiendo sangre por una gran herida fatal ocasionada en su ultima batalla.

Estos fueron los últimos momentos que vivió Arturia Pendragon, una joven con una apariencia de 15 o 17 años, pese a ser bastante mayor que eso. De finos cabellos dorados recogidos en un moño detrás de su cabeza, piel ligeramente pálida y grandes ojos verdes. Vistiendo un vestido medieval de color azul debajo de una armadura plateada con detalles negros y azules.

En estos momentos donde su vida estaba acabando, su belleza saltaba a relucir como una alucinación, pareciendo mas un ser mítico que una humana. Y quizás eso no estaría tan lejos de la realidad.

Desde pequeña ella supo que al final de sus días posiblemente dejaría de ser humana, aunque en aquel tiempo no tenia ni idea de que tanto podía tener la razón.

Y es que ningún humano podía experimentar lo que ella había pasando, pues esta de echo no era la primera ves que moría. Ya habiendo vivido este momento barias veces antes, aun que siempre viéndolo como el despertar de un sueño lejano al que siempre terminaba volviendo.

Pero esta seria la última ves que pasaría. Al morir, ella había pedido "al mundo" que le diera la oportunidad de conseguir el santo grial para corregir sus errores, a cambio de sus servicios como espíritu heroico. Volviendo siempre a este punto de su vida al fracasar en conseguirlo.

Sin embargo eso ya no hacia falta. Ya no quería mas cambiar el pasado, y el santo grial por el que tanto peleo dejado de existir, ahora por fin era libre de morir en paz y unirse con el resto de espíritus heroicos en el Trono de los Héroes. El ultimo reposo para los humanos que alzaron su nombre como leyendas.

Sonriendo ahora que por fin se había librado de las cadenas de su pasado y cerrando los ojos para esperar la muerte de manera tranquila.

-(Supongo que no hay mas...)- pensó sonriendo en paz -(me pregunto... si podre encontrarme contigo una ves mas en la otra vida)- se pregunto, pensando un momento en el chico al cual había prestado su fuerza en su ultima batalla por el santo grial.

La verdad no se hacia muchas ilusiones de encontrase una ves mas con él. Era tan poco probable su rencuentro en el trono de los héroes, que considerarlo era solo esperar un milagro. Sin embargo aun que fuera algo casi imposible, a ella no le importaría esperar por él todo el tiempo que hiciera falta en el otro lado. O eso creyó que podría hacer ahora que ya no tenia una causa por la cual volver a blandir su espada.

Sin embargo su destino nunca había sido tan complaciente con ella, pues siempre se las arreglaba para volver a traerla al campo de batalla, ya sea que lo deseé o no. Cosa que no tomo en cuanta cuando se dejo llevar por el sueño, esperando estar en los infinitos campos brillantes del trono de los héroes al despertar.

Creía que luego de eso, todo lo que quedaba por hacer era esperar a su compañero en ese lugar. Sin embargo al abrir lo ojos se encontró con una visión extraña.

Delante de ella no había campos relucientes, si no un infinito vacío oscuro, iluminado por rayos que corrían en lo alto de los cielos... o lo que ella asumía que era el cielo.

Si bien nunca había visto el trono de los héroes, y solo sabia de su apariencia por Merlin (su antiguo mentor), presentía que este lugar no era aquel sitio donde los héroes de leyendas encontraban su descanzo final. De echo no estaba siquiera segura de si esto era realmente un lugar, pues nada de lo que veía parecía terrenal.

Sentía que estaba parada sobre algo, pero al mirar el suelo no se encontró con nada, solo un infinito oscuro sobre el que parecía estar parada en el aire, mientras al elevar la mirada solo podía ver carreteras de rayos de energía, que fluían como un rio sin fin. Era como si de pronto hubiera sido transportada a otro dimensión lejos del entendimiento humano.

-¿Donde estoy?- se pregunto confundida.

-Fiuuuu... llegue justo a tiempo- escucho que alguien exclamaba, haciendo que mirara hacia adelante.

Al frente suyo y a uno cuantos metros, estaba un ser echo de energía pura de un color blanquiazul, pareciendo estar sentado en el aire mientras cruzaba las piernas y apoyaba los brazos detrás de el en la nada.

Tenia el aspecto de un hombre joven de constitución algo delgada, pero atletica, con una expreción relajada que la miraba sonriendo de lado. Cosa que incomodo un poco a Arturia, pero se mantuvo tranquila por el momento al no sentir hostilidad por parte de él.

-¿Quien eres?, ¿fuiste tu el que me trajo aquí?- le pregunto seria mirándolo a los ojos.

-Woow... estas en medio de un espacio fuera de la realidad en frente de un ser extraño echo de energía pura ¿y esa es tu reacción?- comento inclinándose un poco hacia adelante -no te impresionas fácilmente ¿no?- le pregunto algo divertido.

Arturia ante esto solo lo miro confundida, ¿acaso esperaba que se aterrara o entrara en pánico?. No parecía ser un ser malicioso, pero en definitiva ese tipo de personalidad podría darle problemas si bajaba la guardia.

-Aun no contestas a mis preguntas- le reprocho, ignorando su comentario anterior.

-Ahhhh... que aburrida. Pero como gustes, respondere a tus preguntas- le contesto apoyando un brazo sobre su piernas mientras aun seguía sentado en el aire -Mi nombre es Juhall. Y si, yo fui el que te trajo aquí.

Al decir esto Arturia levanto aun mas su guardia, preparándose para cualquier tipo de treta.

-¿Por que?, ahora mismo yo debería estar muerta.

-Bueno... técnicamente moriste. Pero yo rescate tu espíritu y tu alma volviendo a darte tu cuerpo como espíritu heroico, o servant si prefieres esa definición.

-Espera, ¿que...?- exclamo desconcertada viendo sus manos y todo su cuerpo.

Lo que le estaba diciendo no era posible, la guerra del santo grial se había terminado y ella ya no estaba buscando cumplir ningún deseo. No había manera en que pudiera volver a ser un servant, por pura logica tenia que estarle mintiendo.

-No... lo que me dices no puede ser verdad- le contesto casi molesta mientras lo miraba a los ojos y apretaba los puños.

-Lo es- le confirmo bajándose del aire y poniendo en pie -se que puede ser difícil de entenderlo al ya no existir la guerra del santo grial, pero aquí y ahora tu sigues siendo un servant.

Al oír esas palabras, Arturia se molesto aun mas, queriendo poner a prueba lo que afirmaba.

Si Juhall le decía la verdad, ella podría invocar a Excalibur aquí y ahora aun que no estuviera consigo. Si no podía hacerlo, entonces le estaba mintiendo.

Entonces con eso en mente, sostuvo su mano en el aire y se concentro en la figura de su legendaria espada, esperando que realmente no pasara nada. Sin embargo eso no fue lo que paso, pues Excalibur no tardo en aparecer en su mano con un destellos de luz amarilla seguido de una corriente de viento. Haciendo esto que Arturia se le quedara viendo sorprendida.

-Te lo dije. Si no fueras un servant no podrías invocar así a tu arma, ¿no?- le señalo, haciendo que ésta frunciera el ceño con frustración, para luego en un movimiento repentino y rápido como un rayo, poner la espada en su cuello mientras le miraba amenazadoramente.

-Si eso es así, y soy de nuevo un Servant... ¿entonces tengo que asumir que tu serias mi nuevo Master?- le pregunto seria, pareciendo no estar dispuesta a seguirle mas el juego.

-Je je je je je... Si tu lo quisieras podría serlo- le contesto sarcástico, haciendo que esta empujara un poco mas la espada en su cuello, no estando dispuesta a oír bromas -supongo que eso es un no.

-Contesta de manera seria.

-Ahhhh... tenias mas sentido del humor cuando estabas con ese chico- comento, ganándose una mirada asesina -pero como gustes. La verdad es que no, no soy tu master. De echo tu ya no tienes un master.

-¡Mientes!- le grito ya perdiendo la paciencia -¡si fui invocada de nuevo, tengo que tener un master!.

-No realmente. Esas eran las reglas del ritual de la guerra del santo grial, pero yo te invoque bajo otros principios y conecte tu existencia a la energía del nexo multiversal.

-¿El... nexo mutiversal? ¿que es eso?.

-Es la red que une a cientos de miles de millones de universo y muchos mas. Ahora mismo se podría decir que estamos en el borde de ella.

Arturia escuchándolo se sintió confundida. Sabia de la existencia de multiples universos (esto otra ves gracias a Merlin), pero los terminos que usaba este tipo eran totalmente nuevos. Pero aun así no sentía que se los estuviera inventando.

-Por favor bajo tu espada, no estoy aquí para pelear contigo. Solo déjame hablar un momento.

Al decir eso, Arturia decidió bajar la guardia por un momento, quitando la espada de su cuello, pero manteniéndose alerta por si intentaba algo.

-De acuerdo, pero primero respondeme esto. ¿Por que me invocaste? ya no hay una guerra del santo grial para pelear, ni yo estoy dando mi servicios para hacerlo.

-Si, bueno... eso segundo tendrá que cambiar- le contesto, haciendo que ésta apretara la empuñadura de su espada.

-Ya luche mi ultima guerra y no estoy dispuesta a meterme en otra.

-Ho, rey de los caballeros. Eres una guerrera, naciste para luchar y elevar tu nombre en lo alto; y lo quieras o no tu destino siempre será ese, pese a que no siempre sea una guerra que tenga que ver contigo.

-Te estoy permitiendo hablar, pero solo desvarías. Yo no participare en una nueva guerra, ni mucho menos lo hare solo por el capricho de alguien mas- le advirtió sosteniéndole amenazadoramente la mirada.

-¿Aun si luchando en ésta podrías salvar millones de vidas inocentes?- le pregunto serio, haciendo que ésta se quedara en en silencio por un buen rato.

-... ¿de que tipos de guerra me estas hablando?- le cuestiono, entrándole por un momento la duda.

-De una de proporciones únicas. Mas grande que la guerra del santo grial o cualquiera otra que hayas visto. De una por la supervivencia de la humanidad en un universo lejano al tuyo- le explico tratando de hacerle entender lo importante de su petición -escucha, seré claro. Estoy en una misión de reclutamiento de los guerreros y héroes mas fuerte que pueda conseguir, y tu eres una de las mas fuertes que he visto. Así que te lo pido con todo el respeto que un legendario héroe como tu se merece... por favor, préstanos tu poder para ganar ésta guerra y asegurar la supervivencia de la humanidad.

Esas palabras fueron suficiente para hacerla temblar. No sabia si le decía la verdad, pero si era cierto, su codigo como caballero de la mesa redonda le dictaba prestarle a éste ser su fuerza para asegurar la vida de inocentes. Sin embargo ella ya estaba cansada de todo eso, había pasado todo su vida luchando y por fin que creía que podría dejar de hacerlo y comenzar a vivir, le surgía un pedido como este que le exigía que se volviera a levantar en armas y arriesgar su vida.

Quizás en otro tiempo hubiera aceptado sin dudar, pese a lo poco confiable que parecía este ser. Pero ahora que ya había echo las pases con su pasado, no veía razón de volver a atrás y renunciar a su paz. Ya no podía seguir haciendo esto.

-Lo lamento. Yo... no puedo hacer lo que me pides, ya he pasado demasiado tiempo en el campo de batalla- le contesto pareciendo sentirse algo culpable por no poder aceptar su petición.

Juhall al escuchar su respuesta, no pudo hacer mas que suspirar mientras cruzaba los brazos. En verdad esperaba que ella aceptara sin dudar al exponerle lo importante de su causa.

-Entiendo... supongo que la lucha constante es una carga que desgasta demasiado a cualquier guerrero- concordo comprendiendo sus palabras, para luego extenderle la mano -sobre todo si cargas con eso solo.

Arturia viendo el gesto, entendió que quería estrecharle la mano para despedirse de ella. Extendido también la suya con algo de duda para estrecharsela.

-En verdad lamento no poder ayudarte. Espero que puedas encontrar a guerreros aun mas fuertes que yo- le contesto estrechadole la mano, en un fuerte apretón.

-Lo hare. Pero de todos modos no puedo dejarte ir- le respondió, comenzando su mano a brillar mas.

-¡Espera, ¿que estas...?!

-Como dije, "cargar solo con una lucha constante es demasiado para cualquier guerrero". Sin embargo para tu suerte no estarás sola- le decía mientras esa luz comenzaba a meterse por la mano de Arturia, para luego aparecer sobre esta en forma de un extraño símbolo -tus compañeros te apoyaran, se que podemos contar con ustedes.

En eso Arturia comenzó a ver como su cuerpo empezaba a desintegrase en partículas de luz, enfadándose con Juhall por esta treta.

-¡Tu... MADITO TRAMPOSO!- grito realmente furiosa mientras agitaba su espada. Cortando a Juhall por la mitad antes de desaparecer totalmente.

Cosa por la que el ex-magus no pudo hacer mas que sonreír, sintiendo como la mítica Excalibur casi destruyo su forma física por completo. Algo que bajo condiciones normales ni le hubiera dolido, pero el poder mágico de la espada era tan grande, que no pudo evitar quejarse mientras intentaba mantener unida su forma.

-Diablos... en verdad es muy poderosa- comento sujetándose el pecho mientras sus partículas de luz se tardaban un poco en volver a unirlo -ojala hubiera tenido la oportunidad de luchar contigo también. Pero supongo que me quedare con las ganas- comento sonriendo.


Mundo de Partida: Montus. El mundo de la batalla contra los dioses

Mientras tanto volviendo al templo con la familia Soriel, estos ya llevaban un buen rata manteniendo abierto el portal que conectaba los distintos universos con el suyo, mientras Juhall seguía reclutando a los guerreros de distintos mundos. Pareciendo pasar horas para ellos, aun que realmente no había transcurrido mucho mas de 20 minutos desde que iniciaron el ritual.

Comprendiéndose que su percepción del tiempo se veía cambiada, mientras mantuvieran el hechizo activo. Teniendo Juhall por lo mismo un diferente uso del tiempo al de ellos, mientras se movía de universo a universo. Haciendo así que lo que parecían horas para ellos y minutos para las demás personas en el tempo, para él fueran días que podía aprovechar a su propio gusto.

Sin embargo por esa misma razón la familia Soriel no podía distraerse de su trabajo, pues bastaría con que uno solo de ellos se distrajera para que el hechizo se desestabilizara y pusiera en aprietos a todos los guerreros que Juhall haya reclutado hasta el momento.

Por este mismo motivo es que ninguno se percato que alguien nuevo había entrado a el salón del ritual. Alguien que no parecía un erudito ni un magus practicante.

Un hombre joven, de cabello rubio y ojos plateados. Vestido con ropas deportivas, lentes de sol anaranjados y sandalias negras. Pareciendo alguien que desencajaba totalmente del resto de personas en el salón.

-(Asi que este es su plan para la guerra contra los dioses)- pensó algo sorprendido viendo el portal de energía -(es impresionante como han cambiado las cosas desde la ultima ves que paso. Pero bueno... contigo Juhall, mi querido amigo, no se podía esperar menos)- aprecio comenzando a sonreír con malicia.

Ninguno de los presentes en el salón del ritual lo sabia. Pero la batalla contra los dioses estaba a nada de comenzar.