Después de haber concluido la primer etapa de la segunda selección, y de haber formado un equipo de tres personas (con algunos dramas de por medio) Isagi, Bachira y Nagi llegaron a lo que sería la segunda fase, encontrándose con tan solo un equipo.
En dicho lugar estaba de nuevo él, Itoshi Rin, junto con dos jugadores más. El peliazul no podía negar que sentía atracción por ese chico que apenas acababa de conocer, éste le provocaba nerviosismo tanto por su apariencia física como por sus habilidades futbolísticas.
La interacción de Rin con sus compañeros de equipo no era justamente amistosa, éste dijo que los demás no eran más que peldaños para conseguir su meta, la cual era vencer a su hermano mayor, Itoshi Sae.
Sae era un jugador del Real Madrid, un alfa con mucho prestigio, todos en Japón lo conocían debido a que él era un genio. "¿¡Este chico es su hermano menor!?" pensó sorprendido, antes de poder analizar la situación el omega se acercó a él y le propuso jugar, a lo que el contrario aceptó.
Isagi pensó en robar a Rin al ganar el partido, pero éste acabó tan pronto como dio inicio, y Bachira fue apartado de su lado. La frustración fue inminente, habían sido derrotados, y además de eso habían perdido a un miembro del equipo.
Ahora había quedado solo, únicamente con Nagi, quien era otro alfa, el cual había entrado a Blue Lock con su pareja, Reo, o bueno, mejor dicho con su ex pareja, ya que él lo había terminado para formar equipo con Isagi.
Ahora que los dos se encontraban solos, existía en el ambiente una ligera tensión sexual, después de todo eran dos adolescentes, un alfa y un omega, durmiendo en una pequeña habitación. El más alto era muy dominante y parecía tener cierto interés en el contrario. Si Ego se enterara de la verdad sin duda le proporcionaría una habitación privada a Isagi, ya que ese tipo de estancia se consideraría peligrosa.
-Supongo que fui yo quien quiso correr con estos riesgos por culpa mi orgullo- dijo en vos baja. -Isagi- llamó quien yacía en la parte alta del camarote jugando videojuegos en su celular -¿Sí?- respondió el más bajo.
-Ven un momento aquí, me da pereza bajar- dijo a duras penas. Él era un tipo perezoso, no le gustaba esforzarse, tan solo la acción de comer le parecía toda una molestia, quien lo viera de esta manera jamás creería que hace tan solo unas horas estaba jalando el cabello de su compañero como si fueran niños pequeños peleando.
Acató, subió las escaleras y se asomó al segundo piso de la cama -¿Qué sucede?- preguntó. El contrario señaló a su lado, le había hecho un espacio a Isagi para que se acostara junto a él -¡N-no!, ¿¡qué dices!?- rápidamente intentó bajar pero la manga de su pijama fue sujetada.
-Solo acuéstate a mi lado, no pienso hacerte nada, tú no eres un omega y yo no estoy en mi rut, así que intentar algo sería mucho trabajo, sin feromonas de por medio me da mucha pereza- dijo poniendo esa expresión típica en su rostro.
Ciertamente Nagi no era alguien muy enérgico por lo que sus palabras parecían ser sinceras, incluso si estuviera en celo sería extraño verlo tomar iniciativa, seguramente Reo era quien se encargaba de todo cuando estaban juntos.
Por lo que un poco apenado procedió a obedecerlo y se colocó en el lugar indicado, se sentía como un niño siendo mimado. -Te gustan los videojuegos?- preguntó el contrario -Sí, me gustan, pero prefiero ver anime y leer manga- respondió.
-Si quieres podemos ver algo juntos- propuso ingresando a una plataforma de streaming. La situación parecía la de una pareja de enamorados, era un poco extraño, el más bajo nunca había estado en ese tipo de situación.
Es cierto que tener pareja le ayudaría a regular sus feromonas y a sentirse protegido, pero pensar en tener algo serio o enlazarse con alguien era un poco complicado por lo que no se podía tomar a la ligera, menos cuando él pretendía encontrar al amor de su vida y enlazarse por la eternidad.
Nagi era ciertamente muy atractivo, y sus feromonas eran apenas perceptibles, pero tenerlo como pareja seguramente sería todo lo contrario a lo que Isagi estaba buscando, ya que vio en su propia cara como dejaba a su ex pareja por él.
De repente la nariz del más alto acarició los oscuros cabellos del contrario, él estaba olfateándolo -Hueles muy bien Isagi, como si fueras un omega, tu aroma es dulce- un escalofrió recorrió su espalda "¿Se habrá dado cuenta de que no soy un beta?, tal vez tiene tan buen olfato que lo descubrió" pensó asustado, ya que estaba literalmente en la boca del lobo.
-¿Qué dices Nagi?, recuerda que soy un beta y no tengo feromonas, de seguro es mi perfume- dijo intentando excusarse. La situación no era favorable, él debía mantener la calma, ya que de lo contrario podría ocurrir algún incidente.
Esos marrones ojos miraron al pequeño durante unos segundos, como si le estuviera escaneando de pies a cabeza -Tienes razón, sin embargo eso no quita que huelas bien- dijo poniendo su expresión relajada mientras lo envolvía suavemente entre sus brazos.
"¿¡Qué diablos está haciendo!?" pensó mientras se empezaba a sentir un poco confundido, después de todo sin importar si eran alfas, betas u omegas, ellos eran chicos, y los chicos eran naturalmente cachondos. Si Nagi continuaba comportándose de esa manera, no se sabía que podría llegar a ocurrir.
El corazón del más bajo empezó a acelerarse y sus manos a sudar -¿Puedo besarte?- preguntó el contrario mirándolo directo a los ojos, y entonces el "beta" respondió pero no con palabras. Antes de poder percatarse de la situación Isagi unió sus labios a los de Nagi.
Él se había dejado llevar por el momento, no entendía nada de lo que estaba sucediendo, el beso que había iniciado como un roce de labios se fue convirtiendo en algo más íntimo e invasivo, la lengua del alfa empezó a juguetear con la suya, siendo correspondido siguiéndole el juego.
La excitación se estaba empezando a apoderar de su cuerpo, no al punto de tener un celo, sino más bien como una excitación común. El peliazul se empezó a sentir sucio, no podía evitar pensar en que Nagi hace apenas unos días era pareja de Reo, y ahora éste tenía el descaro de estarse besando con él.
-N-Nagi, e-espera- dijo en medio de respiraciones entrecortadas. Una de sus grandes manos se posó en su trasero apretándolo con fuerza -¡Espera Nagi, detente!- gritó apartándolo -no puedo, tú hace nada estabas con Reo, me hace sentir fatal estar haciendo esto, no es que fuéramos amigos pero siento como si lo estuviera traicionando y además tú seguramente haces esto con todos, y yo no soy así, lo siento- sentenció bajándose lo más rápido que pudo del camarote y huyendo de la habitación.
Se sentía sucio, casi había sucumbido al deseo, después de todo no era fácil estar encerrado en un lugar repleto de alfas tan atractivos. Si hubiesen llegado más lejos Nagi se hubiera percatado de que era un omega y él no podía permitir eso, además de que no quería correr el riesgo de ser marcado sin su consentimiento o de quedar embarazado.
Nagi simplemente estaba buscando un reemplazo para Reo, no era posible que lo hubiese olvidado en tal solo unos días, si Isagi no hubiese estado tomando sus supresores él posiblemente lo hubiera sometido.
-Me pregunto cómo estará Chigiri...- dijo preocupándose por su amigo, quien corría aún más peligro.
Después de la situación ocurrida, el alfa se disculpó y las cosas fluyeron de manera tranquila y normal, como si no hubiese ocurrido nada.
En el equipo ahora habían tres miembros, de nuevo, la situación se había vuelto aún más difícil de sobrellevar, dos alfas y un omega en la misma habitación, y para empeorar las cosas Barou y Nagi se llevaban fatal, por lo que pasaban esparciendo feromonas durante todo el día, provocándole un poco de nauseas a su compañero, quien tenía que fingir estar bien.
Los supresores eran buenos, pero tampoco hacían magia y soportar ese ambiente se estaba volviendo una completa tortura. El más bajo pasaba todo el tiempo que podía fuera de la habitación y procuraba guardar bien sus supresores para que el "señor obsesionado con la limpieza" no los encontrase.
Jugar el próximo juego se estaba volviendo una urgencia, para así poder cambiar el ambiente, para su suerte al día siguiente se enfrentarían a Reo, Kunigami y Chigiri.
Salieron victoriosos del partido, ahora el equipo era de cuatro, y además de eso Chigiri había sido el elegido, por lo que se le asignó una habitación aparte, habitación en la cual dormiría también Isagi, ya que él mismo se lo había solicitado personalmente a Ego.
-Me alegra tenerte de compañero de cuarto, así no estoy solo- dijo el pelirrojo -¡Sí! y a mí me alegra no tener que compartir cuarto con Barou y Nagi, pasan peleando todo el día, estaba volviéndome loco, además de que el rey es un obsesionado de la limpieza, aunque si lo piensas bien eso lo hace un buen partido- dijo inocentemente, a lo que su compañero tiró una mirada coqueta.
-Ahhh ¿si?- preguntó con el afán de molestarlo. -No, es lo que tú crees, no estoy diciendo que me gusta Barou ni nada de eso, es solo un pensamiento tonto que se me vino a la mente y ya- dijo negando con sus manos y poniéndose ligeramente rojo.
La verdad el peliazul no lo había visto de esa manera, aunque él sea un poco agresivo en realidad sería un buen esposo, es un alfa sobre protector que le gusta la limpieza, aunque sinceramente por su mente no podía dejar de pasearse aquel chico que lo había cautivado con sus tiros.
-Tú eres afortunado, ya que vienes de un equipo de dos alfas, entonces estuviste en una habitación para ti solo, te envidio- dijo el "beta" cambiando rápidamente de tema -aunque Reo está enamorado de Nagi y Kunigami sería incapaz de hacerte algo, ¿no?- preguntó sobando la parte trasera de su cabeza.
Y entonces el rostro de Chigiri tenía de pronto el mismo tono de color que su cabello.
-¿¡AH!?- exclamó Isagi.
