Gusto
Capítulo 2: Gusto.
Vocaloid no me pertenece.
Notas iníciales: Contenido sumamente explicito, de incesto… aunque creo que eso es obvio, si no buscaran incesto, no habrían entrado a un fanfic de Len y Rin con esta clasificación.
Desesperante, esa era la única palabra con la que Rin podía describir al sentir que punzaba por debajo de su piel y que provocaba que su diafragma se comprimiera hasta el límite previo al del llanto.
Simplemente, en aquella posición en la que estaban ambos, era ya de por si tan fría como la más gélida de las noches, y ese idiota de su hermano que no se percataba de su mínima urgencia de algo de contacto humano.
Su lado más frio del cuerpo ahora le agobiaba, pues tan solo sus manos eran admitidas tras la frontera que él colocaba entre ambos con su separación. No le faltaba casi nada para sentirlo de nuevo, tan solo hacía falta que se diera un giro de ciento ochenta grados para poder verle de frente de nuevo, y así de nuevo su alma estaría un poco satisfecha, pero incluso eso sería pedirle demasiado al cuerpo frio e inerte que era su gemelo en estado de quietud.
No entendía el cómo es que él era capaz de comportarse así con ella, siendo que hacía poco menos de un mes del día en el que los dos habían hecho el amor con lujo de pasión, no una sola vez en la madrugada, sino una más al despertar los dos en la bañera, otra saliendo de la escuela, y un jugueteo ligeramente travieso al anochecer el día, siendo este un día sumamente agotador y cotizado únicamente para ambos.
Pero lentamente, y a una imperceptible razón de cambio, Len se había comenzado a alejar de ella, aunque para empezar, el día siguiente había iniciado con una poca agradable separación de ambos, sin razón alguna aparente, en la que Len había sido el principal, único y plenamente consciente causante.
Y de allí en más, la frialdad de sus acciones se resumía en simples esquives con la mirada y con el cuerpo, además de momentos en los cuales los dos tenían más que serbio en bandeja de plata el momento para intimar, pero que por causa de fuerzas menores, acababan desviando sus propósitos, siendo de nuevo, el joven Kagamine quien lo hacía de manera intencional.
Ahora sólo le quedaba confrontarlo, y encontrar cual era el gran problema que los dividía a ambos de manera tan estrepitosa y repentina, pues nunca esperó a que el amor que le había profesado aquella noche en la que unieron sus cuerpos, sirviera ahora como una membrana que les separaba, con en aquella pesadilla en donde los dos eran divididos por una ligera pero impenetrable placenta.
Ahora todo se trataría de lograr el momento adecuado para preguntarle exactamente, que es lo que les separaba tanto, y ese momento, sería cuando no se pudiera ir a otro lugar en función de sus supuestos deberes.
Unas horas más tarde de que todos esos pensamientos hubieran invadió su mente, su plan se puso en acción, justamente mientras que Len asistía a su "Club de las tareas" que suscitaba sus reuniones después de cada día escolar, y cuyos únicos miembro, eran Len y su soledad.
Esto no era a causa de que su popularidad, o la carencia de esta, le evitara convivir con otros seres pensantes a formados a base de carbono, sino que nadie daba con las capacidades mentales necesarias para dar con el seguimiento de las ideas del Kagamine. Ni siquiera Rin misma se daba el lujo de acompañar a su gemelo en aquellas dos horas tras las cuales eliminaba por lista cada tarea que los profesores le asignaban, no porque ella no le pudiera seguir, pero su hermano era especialmente molesto cuando se trataban de las tareas, hasta el punto en el que el trabajo entre ambos se hacía insoportable más sólo en los casos de necesidad extrema, tales como los momentos en los que su deber les ordenaba desvelarse durante toda la noche hasta lograr completar sus tareas acumuladas de los dos meses anteriores.
Pero suficiente de tareas por ahora, lo más importante del día, sería no otra cosa más que el instante en el cual Rin hiciera su aproximación a su hermano, mientras que este tomaba prestado uno de los salones vacíos de la escuela para realizar sus deberes escolares con prudencia y plenitud de calma, siendo admirado por su determinación en los estudios por los profesores quienes le habían permitido aquello.
Su espacio se mantenía tan tranquilo como lo requería, siendo solamente el roce de su lápiz en el papel lo que provocaba el mínimo sonido en aquel ambiente tan hermético. Y esta calma tan inerte no fue interrumpida hasta que el fuerte portazo que produjo Rin con su repentina entrada, causó que Len volteara su mirada al instante.
- ¡Hola Len!- gritó la chica mientras que en sus manos llevaba un típico "Bento" cubierto por un pañuelo de color rosado con pequeños corazones.
-Hola Rin- saludó el chico un cierto sentimiento de agrado en su voz, dejando fluir la tensión que había dentro de su cuerpo mientras que movía un poco sus gafas.
Ambos gemelos llevaban atuendos similares, parecidos en el sentido de que eran el exacto opuesto por género de los uniformes escolares reglamentarios, por suerte para sus estilos, de colores amarillentos, además de llevar cada uno un par de gafas para apoyarse durante las horas continuas de lectura en la pizarra.
-Mira esto- se ocupó de que su hermano centrara su vista en el alimento que llevaba desenvolviendo de su pañuelo -Te preparé algo para almorzar, debido a que no tomaste el receso para comer algo, sino para estudiar- le dijo con cariño mientras caminaba en su dirección, acercando rápidamente la caja negra hacia él, para que la sujetara y la revisara por sí mismo.
Para ese momento, Len ya se había aproximado a tomar aquel alimento con ambas manos, abriéndolo con cuidado de no tirar su interior, se encontró con un encantador arreglo de distintos tipos de sushi, unos cuanto camarones puestos en otro de los compartimientos, al lado de un poco de carne de atún y casi todo sobre una cama hecha de algunas hiervas con arroz.
Pero lo que más distinguía y complementaba aquel aperitivo, era una pequeña nota escrita a mano con lápiz sobre papel rosado, con letras apretadas una al lado de la otra, casi necesitando de un traductor de lenguas antiguas que pudiera interpretar aquel escrito. No obstante, para el chico era bastante obvio lo que aquella grafía simbolizaba.
-Vaya- rió un poco al momento de terminar de repasar por tercera vez sus ojos sobre aquellas marcas de grafito, percibiendo al instante el cómo su gemela volteaba la mirada en un despampanante despliegue de color rojo incandescente en sus mejillas, cubriendo sus propios ojos con su moño.
-Sólo es algo que se me ocurrió escribir… no es la gran cosa- se apresuró a decir mientras que continuaba avergonzada de su propia mano y voluntad para escribir frases con aquella semejante cantidad de azúcar dentro de sí mismas.
-Entonces… ¿Soy para ti como… la cálida luz del sol durante la mañana del otoño?- preguntó mientras tomaba con sus dedos la nota y citaba con detenimiento lo que esta decía, intentando no acabar por confundir alguna de las palabras.
Pero ante aquel ligero y casi imperceptible filtre que el chico daba para su hermana, ella sólo se ruborizó aún más, llegando casi a arruinar el momento en el cual se comenzaban los dos introducir, tan solo por lo acelerada que se tornaba su respiración al tener que confrontar a su enamorado.
-No deberías de burlarte de los sentimientos de una chica- se defendió de manera que quedara claro su intransigencia por tratar el contenido que ella misma había puesto con sus manos, abriendo un poco de lo que pensaba por él, un verdadero sentimiento.
-No me estaba burlando de ti… ni de tu poema- se apresuró recalcar el joven, remembrando la dificultad con la que su gemela se podía llegar a plasmarse en sentido figurado, o demostrando cualquier clase de real emoción, que no fuera para obtener una mera rima de una canción -De hecho, para mí, tú también eres como "Mi momento en el cual despierto y vuelvo a la realidad, sin temor a vivir"- volvió a citar detenidamente mientras que bajaba la nota para intentar dejarla fuera de la interacción entre ambos.
Tan solo para compensar cualquiera de sus posibles fallas, el Kagamine le invitó a sentarse sobre la mesa que el usaba, alejando los cuadernos abiertos, y colocándose él mismo sobre esta, tan solo para dar un mínimo ejemplo de lo que buscaba lograr.
-Me gustan mucho esta clase de detalles- admitió el Kagamine, ruborizándose un poco -Me hace sentir como si fuera tu conyuguecentró su mirada de nuevo en el bento mientras el rojo de sus mejillas aumentaba, observando a su vez como su gemela tomaba asiento a su lado, más no por esto, ayudando a que disminuyera el rojo de sus mejillas.
-Bueno, esa es la clase de cosas que la gente que se quiere la una a la otra, hace todo el tiempo- corroboró ella mientras que continuaba desviando inocentemente la mirada, dirigiéndola a punto aleatorios de vez en cuando, cualquier cosa con tal de no encarar a su hermano.
Sin temor aguardar un poco de su propio orgullo, Len sujetó uno de los rollos que contenía la pequeña caja de madera, usando los palillos que ella había colocado como previsión, y sin que su gemela siquiera lo esperara, se las arregló mientras que abría la boca para introducir el rollo en su boca.
Por supuesto, no cabía esperar más que la chica se sorprendiera con aquello, y más aún, que estuviese a punto de atragantarse con aquel trozo de carne cruda de pescado. La sorpresa no llegó a nada más que a un simple pase bastante amplio que quizá lastimó un poco las amígdalas de la cantante, apenas alcanzando a morder el ya de por si blando alimento.
-Esa es otra de las cosas que hacen las personas que se quieresargumentó Len mientras que se sentaba aún más cómodo, quizá proponiendo un mayor acercamiento entre ambos, para así facilitar su alimentación.
-Y supongo que las parejas que se quieren también se hablan de vez en cuando, y pasan el tiempo juntos, ¿No?- intuyó esta vez Rin, intentando tragar algunos cuantos restos del arroz mientras que dejaba un poco de lado la vergüenza junto con la molestia por aquella imprevista muestra de cariño.
- ¿Entonces es por eso?- ahora se sintió Len como la victima de aquella situación - ¿Es sólo porque me he portado algo frío contigo últimamente?- intentó adivinar la poco probable razón para aquel ejemplo de buen comportamiento que una novia debería de tomar.
-Debería de sorprenderte que no actué antes- giró un poco su cabeza hacia uno de los lados -Ya han sido casi dos semanas desde que nos damos algo de cariño como este, y tan solo quería una mínima respuesta de tu parte- así pues, de haber fallado su plan, se habría enfrentado en un absoluto rechazo de sus consumibles por parte de su hermano.
Pero sin necesidad de responder con palabras necesarias, Len únicamente se aproximó a ella con lentitud, para después dejar que la trayectoria de sus labios fuera exactamente sobre el oído de la chica, besándole después con cierta espera similar a la de un ritual religioso, de la cual su hermana se sintió en acabada paciencia por el momento en el cual sentirlo sus labios sobre ella.
-Lo lamento- fue la única manera en la que se disculpó, para después encargarse de continuar encariñados con el resto de su lateral del rostro, desde su mejilla, hasta bajando por la línea de su mandíbula -No debí de haberme comportado de así… es solo quepero no encontró palabras con las cuales explayarse, no sin que su propia seriedad amargara repentinamente el momento.
Por lo que Rin decidió a que aquello ya lo demostraría con acciones. Para tal cual, ella decidió simplemente seguir con su juego, e introducir uno de los trozos de atún en su boca, para de esta manera, silenciar un poco su divagación en voz medio alta.
-Está bien- reparó ella -Ya me lo compensarás después, tan solo quería asegurarme que no ibas a dejarme por otra- y tras esta sustracción de seriedad en el asunto, comenzó a sonreír mientras se encargaba de llenar la boca de su gemelo con comida.
-De acuerdo, que sea un trato- accedió él mientras continuaba tragando un poco de la carne, para después continuar él mismo alimentando a su hermana, para después continuar con la consecución de alimentarse el uno al otro, como las parejas de novios deberían de hacer.
Así fue como después de unas cuantas horas, la tensión se había fundido en una larga planga humeante de confianza, ahora siendo así como se expresaba la lenta pero constante combustión de la pasión de ambos gemelos.
Tan simple como que Len continuara en la misma posición, pero ahora los dos encima de un solo espacio sobre la mesa, Rin se había hecho del rápido control de la situación, tomando como suyos los labios de su hermano, y apoderándose de ellos de manera hambrienta y sofocante.
Pero claro, esto no era nada molesto para el Kagamine, quien zambullía su lengua con toda la intensión de que explorara la boca de la chica, siendo ahora un juego del cual los dos eran cómplices.
Por supuesto, que ambos, y sobretodo Len, estaban consientes de lo peligroso que era hacer incesto en las instalaciones escolares, pero de alguna manera, él ya se había arreglado con el velador del edificio y con algunos maestros para ser él quien cerrara su lugar de trabajo tras ocuparlo, y con un historial limpio, confiaban en él tanto como en un miembro docente, por lo que ahora tendrían la tarde para ellos solos, si es que eso es lo que quisieran.
Y quizá en aquello se podría haber quedado, en simplemente que Len se colocara en una posición cómoda permitiendo que Rin le besara pasionalmente mientras que ambos se abrazaban, acariciaban sus cuerpos, y se dejaban saber el cuanto se querían, para después volver a acomodar sus ropas, peinar sus cabellos, arreglar sus mochilas y poder volver a ser lo que no eran.
Pero no, Rin había dicho que se lo compensaría, y si su gemelo le hubiera estudiado mejor, habría recordado que ella era la clase de chica que se cobraba lo más pronto posible de sus deudas, así como que pagaba las suyas con prontitud, uno de los matices que los distinguían a los dos.
Por tanto, no fue de extrañar que durante los siguientes minutos, el ritmo no hiciera más que acelerar, llenando el ambiente escolar abandonado en un festín sonoro de suspiros, gemidos, murmullos, y el inconfundible sonido de un par de lenguas jugueteando libremente.
Para cuando Len se dio cuenta de que esto no tendría retorno, comenzó a intentar alejarla, evitar que llegaran hasta donde no quería que llegaran, colocando primero sus manos sobre sus hombros, pero siendo respondido por las manos de su hermana alrededor de su cuello, lo que sólo profundizó el beso que continuaba descendiendo más y más.
-Rin… - susurró él mientras que alejaba un poco su boca, dejando una traza de saliva entre los labios, liberándose por primera vez en un rato, pero dejando a merced su cuello de los cariños seductores e insistentes de su hermana.
- ¿Qué pasa?- preguntó ella mientras que pasaba sus labios sobre el cuello de su gemelo, provocando que este soltara algunos cuantos nada masculinos gemidos, que más bien recordaría a los de ella.
-Creo… creo que ya… debemos irnos- insistió Len mientras que continuaba inútilmente contener sus aceleradas respiraciones, percibiendo como peligrosos los besos húmedos que comenzaban a dejar marcas rojas sobre su piel. -
-Para nada… - le respondió su hermana mientras que le daba un pequeño descanso a su ahora muy excitado gemelo, tan solo para levantarse un poco, y colocar sus rodillas alrededor de las caderas de su hermano, permitiendo que sus intimidades se acercaran los más posible detrás de sus ropas respectivas, volviendo a besarlo tan pronto como este intentó reprocharle.
-Apenas acabamos de empezar- le informó con ligera malicia entre cada beso que volvía a propinar sobre sus labios, encariñándose cada vez más y más con él, provocando incluso que sus gafas rasparan sus cristales al acercarse tanto.
En poco tiempo, la cercanía que tanto había insistido la gemela, se hacía evidente en su propósito y en su efectividad. El calor era la clave de todo eso, pues el calor del cuerpo de la chica no se hizo esperar para traspasarse en los puntos clave a su hermano.
Sus pequeños pechos que se presionaban contra él, pese a lo poco que pudieran ser, comparándolos con los de una mujer mayor, Len sentía cada vez más un gusto pervertido por esta característica de su hermana, disfrutando ahora ese tamaño que el encontraba tan relativamente perfecto para sus manos, y que ahora le tentaba a palpar con sus propias manos.
No resistió más, y en lugar de intentar alejarla más, comenzó a sujetarla de la cadera, dando un pequeño empujón a sus posiciones. Fue en ese momento cuando por sobre su entrepierna, el peso que se ponía sobre él, comenzaba a hacerse más y más notable por su calor.
Len no necesitaba verlo, sabía que aquello no era la falda de Rin, sino una tela más fina y más suave, y ahora quizá, hasta un tanto húmeda, aunque fuera sólo un poco, pues ya llevaban más de diez minutos abrazándose y besándose de la misma manera, compartiendo más saliva conforme pasaban los segundos, así que para él, no le sorprendería que ya hubiera habido cierta dilatación en las partes de su hermana.
Tan solo pensar en esto, provocó una muy activa reacción en su cuerpo, una prominente erección que logró sobresalir de entre sus piernas, todo debido a que su bragueta se encontraba abajo en el momento justo.
No fue hasta que sintió su miembro prácticamente libre de sus pantalones, únicamente cubierto por su ropa interior, que consideró todo aquello demasiado peligroso, y decidió al fin poner un alto en ese mismo instante.
-Rin… - logró por fin separarse de ella, tendiendo que inhalar y exhalar por su boca -Ya basta… eso es todo- intentó decir mientras que finalmente se movía lo suficiente para liberar sus labios del constante contacto de su hermana, pero no del resto del cuerpo.
¡Vaya!-exclamó ella tan pronto como movió un poco sus caderas,percibiendo la dureza que había conseguido en su hermano con tan solo un poco de contacto corporal -Ya te has animado bastante… susurró de manera provocativa mientras que volvía a mover sus caderas, cerrando un poco sus piernas en el proceso, para causar un poco de presión sobre la erección de su gemelo.
-¡No hagas eso!- pidió desesperadamente el rubio, intentando quitarse de encima a su gemela, removiéndose angustiosamente sobre el lugar en el que estaba sentado, intentando hacer que ella se deslizara de sus piernas, pero sólo provocando mayor contacto entre ambas intimidades.
¿Quieres hacerlo aquí, ahora?- preguntó Rin de manera directa,sin necesidad de seducciones innecesarias, algo que ya deseaba entablar de una buena vez, para algo que ya tenía que resolver ahí mismo.
Fue una lástima que ante aquel atrevimiento, sólo se respondiera un montón de hostilidad por parte de Len, quien no estaba dispuesto a negociar su nueva castidad, empujando a su hermana con algo de moderada fuerza, pero impulsada por la gravedad y el por lo flojo que se había tornado en agarre den sus rodillas alrededor de sus caderas, Rin terminó cayendo de seco en el suelo, golpeando sus posaderas.
¡Rin!- se alertó el rubio al darse cuenta de las consecuencias desus actos, levantándose para auxiliar a su caída gemela, quien aún intentaba tranquilizar la zona del impacto con ambas manos.
¿Cuál es tu problema?- reclamó la Kagamine mientras se lanzabaen ira contra su hermano - ¡Yo únicamente quería intimar un poco contigo!- Exclamó con toda falta de comprensión en los actos tan recientes de su hermano.
¡Lo siento, perdóname!- pidió él mientras que intentaba razonar suverdadera culpa en todo aquello, al igual que una mínima manera de justificarse sin necesidad de sacar a flote su verdadera causa de angustia.
-Todo ha sido así desde el día en el que lo hicimos- comenzó a relatar ella mientras que estaba al tope de su desesperación -Has dejado de hablarme como antes, y te has comportado de manera que ya ni siquiera siento que tengamos algo ¿Crees acaso que no me has lastimado?- volvió a insistir mientras se quedaba casi sin habla a causa de la ira que estaba sobrepasando su control, casi deseando golpear a su hermano a causa de todo lo anterior nombrado.
-No me he comportado diferente, sólo he sido como un hermano debe de ser- se defendió finalmente Len, intentando encontrar la manera de salir de ese tema lo más pronto posible.
¡Pero tú eres más que mi hermano, también eres mi novio y miamante!- concluyó mientras algunas lágrimas salían de sus ojos -De haber sabido que hacer el amor nos dejaría como estamos ahora, creo que hubiera preferido esperar- resintió una serie de culpas a causa de sus acciones del pasado, y más que nada, a su insistencia por tener relaciones en aquella noche y de llevar a su pareja a aquella situación.
Angustiado en toda manera, el adolecente se acercó a tranquilizar de su hermana, provocando un cierto tumulto entre los brazos de ambos, mientras que él solo tenía la intención de consolarla por el golpe, ella no deseaba hacer contacto físico con él.
-Escucha, eso no lastimó para nada nuestra relación, al contrario, nunca me sentí más cerca de ti hasta el momento en el que nuestros cuerpos se juntaron de esa manera- le confesó mientras lograba finalmente, completar su campaña por abrazarla como debió de haberla sujetado al momento de empujarla -Es solo que… - se quedó sin palabras ante lo impronunciable que resultaba la idea que tenía dentro de su cabeza que provocaba aquellas turbaciones en su actuar romántico.
¿Te molesta hacerlo conmigo?- le volvió a cuestionar sin hacervariar la directiva del asunto, a lo que su gemelo negó firmemente, convenciéndola de que no era aquello - ¿Te humilla o te hace sentir menos hombre hacerlo con tu hermana?- y volvía a entrar en aquel matiz tras el cual se escondía la densa capa de inseguridad que le continuaba aterrando desde su primer momento del coito.
-No… no, por Dios santo, que no es así- continuó negando y negando una vez tras otra -Esa es una de las cosas que más puedo decir que he disfrutado de estar en intimidad contigo- confesó muy a sabiendas que aquello podría denotarle cierta obsesión o fetiche por el incesto por lo cual no estaría dispuesto a responder.
-Entonces… ¿Qué fue?- pidió por una resolución a todas sus dudas acerca de quién había sido él después de aquel día en el que al fin se habían unido, y ya era hora de que le respondieran como era debido.
Así que, conociendo ya bastante de la personalidad de su gemela, Len dedujo que de alguna o de otra manera, Rin terminaría por presionarle lo suficiente para que llegaran a un punto de ruptura, en el que sólo quedaría, o permanecer juntos, o simplemente, dejar que el silencio se encargara de aniquilar su relación.
-Escucha bien… - le llamó el chico mientras que le sostenía de ambas manos, manteniéndola frente a él -Tu sabes lo mucho que te amo, y lo mucho que he jurado que nada nos separará nuncacomenzó a discursar de manera típica, esperando a que ella tal vez corroborara todo esto, pero después de esperar a que ella contribuyera, decidió ir directo al punto -Y lo que menos deseo… es arruinar tu vida… provocándote un embarazo que no deseas- su voz fue apenas lo suficientemente audible para esa parte ultima, pero lo bastante para que su gemela le hubiera escuchado.
¿Sólo por eso?- cuestionó ella al instante, tan pronto comoobservó que su hermano se había silenciado de una manera sepulcral - ¿Sólo por el temor a un embarazo… ibas a dejar de hablarme?- sus palabras parecías contener más que nada una intensa incredulidad, como si aquella fuera inclusive una excusa inventada.
-¿Cómo puedes tomarlo tan a la ligera?- enfureció el chico sin mucha razón de hacerlo, no al menos para las contestaciones que tenía Rin a aquel asunto -Rin, un embarazo podría ser lo más catastrófico que te ocurriera a esta edad- se fijó y midió bien sus palabras buscando un punto tangencial al punto sensible por sobre el cual no deseaba pasar -Es decir… no estarías preparada para eso, yo sé que yo no lo estaría, y el hecho de que lo hubiéramos hecho sin protección, solamente me demuestra lo poco preparados que estaríamos para dar todos estos pasos- insistió en encontrar un problema grave en donde tenía que haber un problema.
-No te pongas así- sonrió Rin mientras se le acercaba un poco más a su hermano, tomándolo de ambas manos para atraerlo un poco más a sí misma -Len… para mí no sería el fin del mundo el hecho de quedar embarazada a esta edad… - se puso a recapacitar durante algunos segundos -Se que desde un punto de vista, quizá si arruinaría muchas cosas de mi vida, como la carrera musical y mis estudios… y quizá complicaría un poco nuestra relación-
-Lo sé… yo mismo nunca me perdonaría por hacerte eso, y sé que tu jamás lo harías- reconoció sin temer a consecuencias algunas de sus propias palabras, simplemente dejando salir sus ideas que tanto le agobiaban.
¡Pero si yo jamás te odiaría!- exclamó mientras sonreíaanimadamente, tratando de darle algo de confianza con sus palabras -Quizá tendría algunas dificultades conmigo misma, pero a ti jamás te perdonaría de nada, pues nunca te culparía- le habló con completa y total sinceridad -Siempre que te quedaras a mi lado, por supuesto- rió tan solo un poco, para intentar tranquilizarle un tanto más.
-Claro, claro que me quedaría tu lado, nuca te dejaría- le abrazó con cariño, juntándola de nuevo a su cuerpo, para después volver a besarla en los labios de manera fugaz, alcanzando de nuevo su punto en el cual los dos encontraban de nuevo su tranquilidad.
El abrazo permaneció tan unido como antes, un cierto calor volvió a recorrerlos a ambos mientras que se respiraban el uno sobre el otro, tanto así llegando a su intimidad, que la chica pronto comenzó a sentir de nuevo la necesidad de cavar dentro del asunto de la negación del placer sexual.
-Entonces… - realizó ella después de unos instantes en los que los dos se seguía tocando - ¿No querías tener relaciones por temor a dejarme embarazada?- preguntó intentando dejarle en ridículo Sabes que tomé una pastilla del día siguiente, ¿verdad?- volvió a cuestionarle.
-Claro que si… - afirmó él, comprendiendo que quizá habría sido mejor platicar de aquello con cuidado, en lugar de simplemente evitarlo -Pero recuerda, que los anticonceptivos pueden fallar- se excusó, claro que le habrían hecho falta cien años de valor para poder encararla por si mismo acerca de ese temor que tanto tenía.
-Ya lo sé- reafirmó ella alejándose ligeramente de él, bajando un tanto su mirada, -pero debes de recordar que hay otras maneras de evitar aquello, aparte de la abstinencia-sonó ella por completo convencida, como si tuviera la solución a sus problemas.
¿De qué hablas?- aún como si no supiera de lo que ella estaba seestaba insinuando de manera casi directa, notó como su hermana comenzaba a barrer con la mirada todo su cuerpo, como esperando encontrarse aún con su miembro fuera del pantalón, pero en lugar de eso, únicamente miró la bragueta abajo.
-Sabes que siempre existen otras maneras de darse placerpronunció ella mientras se hincaba a la altura de su entrepierna Muchas maneras que tu y yo aún no hemos experimentadomientras que Len únicamente abría los ojos de par en par, aún con su mente tan lenta como para no poder embonar los sucesos para predecir lo que pasaría.
Así, sin advertencia alguna, Rin logró con poco esfuerzo, soltar el cinturón del chico, pasando con facilidad su dedo sobre el botón, retirándolo de un solo movimiento y dejando caer este por los lados de sus piernas, dejándolo sólo en interiores.
-¡Rin!- exclamó Len su nombre al sentir su mano escabullirse por un lado del elástico de bóxer, sujetando el ligeramente erecto miembro del chico, aún algo activo por la anterior erección, comenzando a esparcir ya algo de fluido pre seminal, que manchaba la blancura de su ropa.
¿No te esperabas esto?- preguntó aún con su tan afilada confianzade antes, volteando su mirada de nuevo a aquella parte que tanto simbolizaba para su gemelo, cubriendo sus ojos con un iridiscente reflejo en sus anteojos.
-Espera… - intentó detenerle colocándole ambas manos a los lados de los hombros, pero sin empujarla -Eso es bastante sucio- le protestó mientras le miraba con algo de preocupación de que realmente comenzara a… realizar cualquier cosa que se propusiera a realizar.
-Por favor, Len- avanzó ella en su propósito mientras sujetaba su miembro pro la parte frontal, apretando su mano con algo de fiereza, y comenzando a mover su mano de arriba abajo, provocando que su glande resbalara sobre la parte que dividía al glande del resto del miembro, comenzando así con una leve masturbación - ¿Acaso nunca has soñado con algo como esto?-
-… No… - musitó débilmente mientras que trataba de que sus piernas se mantuvieran rectas, pero sin ser capaz de evitar flexionarlas, casi cayendo sobre su propio peso -No deberías de hacer este tipo de cosas, no deberíamos de hacer este tipo de cosas en el salón de clases- le insistió por su cese a su continuo jaloneo de su pellejo protector.
Pero siendo libertinamente ignorado, la chica comenzó a acelerar el movimiento de su mano, provocándole en poco un ligero espasmo que recorrió su espina dorsal, provocando que él su espalda se elevara un poco, pero volviendo a inclinarse de la misma manera que antes al momento de sentir una nueva oleada de placer recorriendo desde su mitad hasta cada extremo de su cuerpo, teniendo que cubrir su propia boca para evitar que un gemido un tanto afeminado saliera de su boca, provocándole ligeros bochornos tras unos instantes de que aquel acto sexual continuara.
-Tranquilízate- le dijo con cariño a la vez que algo de inseguridad se comenzaba a presentar en su voz, una muy obvia inseguridad que se evidenciaba al momento considerar la práctica que tenía en una felación para su gemelo -Estás en buenas manos- le dijo a él y para sí misma, mientras que comenzaba a remover el prepucio del pene, dejando al descubierto su más sensible zona.
Ante un Len temerosamente expectante, Rin abrió su boca, sacando un poco su lengua, para después comenzar a lamer el miembro, comenzando por un beso en la punta, para después continuar con un pase de su lengua sobre aquel punto tan sensible, causando un instantáneo alarido de dolor en su hermano.
-¡Rin!- volvió a gritar mientras sus piernas temblaban, casi provocándole que se cayera sobre ella, pues aquella parte tan sensible no le traía solo placer, sino también un tremendo ardor similar al dolor, pero sin duda, una incontenible ansia por correrse.
-No te retengas- imperó ella mientras que rodeaba la punta del miembro con sus labios, comenzando a pasar su lengua por toda la extensión del glande, masajeando con delicadeza al ritmo de los ligeros gemidos que provocaba, asegurándose de que la saliva acabara con cualquier clase de irritación que sus labios le provocaran.
El hecho de que estos sonidos se fueran incrementando, fue el mejor indicativo y recompensa de que ella hacía bien su trabajo, pese a lo asqueroso que eso le hubiera llegado a parecer, ella misma se había preparado mentalmente para poder al menos retener el miembro en su boca por algunos instantes sin necesidad de vomitar.
Pareciera algo difícil, pero aquello le provocaba una rara sensación, pues lo que mantenía en su boca era menos duro de lo que se habría imaginado, sino más bien algo gomoso, que reaccionaba a cualquier mínima presión, por lo que no podía ni siquiera darse el lujo de cerrar un poco la mandíbula, o sus dientes descenderían en la zona que provocaría el fin de todo el mundo de su hermano.
Su hermano continuó susurrando su nombre durante unos instantes más, raspando su propia garganta por la retención de su emoción, moviendo su mano de manera inconsciente a la parte posterior de la cabeza de su gemela, para aplicar una especie de control en las acciones bucales de esta, mientras que su otra mano pasaba por sobre su hombro, intentando ejercer mayor control con esta.
-Tu tan solo confía- le dijo ella para intentar incrementar la confianza, creyendo a que con esto tranquilizaría la impasible ansia de su hermano, que se empezaba a mostrar cada vez más con las palpitaciones que recorrían su miembro.
Lentamente, logró retirar la mano del rubio de su hombro, sujetándola con la propia, entrelazando sus dedos, a lo que Len pareció convencido de al menos estar en una mejor situación, una mejor conexión, por así decirlo, tan solo siendo un detalle adicional el que Rin elevara su vista para mirarlo directamente a los ojos mientras continuaba con la felación, mientras que con la otra mano sujetaba la base de la virilidad de su hermano.
Pronto las contracciones de la cadera de Len se hicieron más y más notorias, mientras que él seguía sosteniendo su mano con la de su gemela, susurrando en la quietud su nombre, sintiendo como su boca le daba tal placer inconmensurable. Le recordaba a su experiencia sexual, un espacio tan espacio en el cual su miembro fuera cubierto por todo lugar, un apretado espacio húmedo y cálido que le recordaba a la intimidad que con lujo de detalle habría cotizado.
En un último impulso, en un solo respiro profundo, presionó su mano contra la nuca de su hermana, provocando que su pene se
adentrara más en la boca de la chica, provocándole a esta una instantánea ancada a la vez que sus ojos se abrían de la sorpresa, en un movimiento involuntario de alejarse para intentar extraer el falo de la profundidad de su boca.
Pero más en silencio que con un anuncio, Len sintió su parte baja calentarse aún más hasta el punto de parecer fundirse sobre sí misma, para más tarde sentir como su semilla se lanzaba a presión, despegando de manera irregular en el interior de su hermana.
Aquel sentir tan cálido y tan repentino, no se comparaba al mero dulzor del fluido pre seminal del chico, más bien algo salado y mucho más espeso, y por supuesto, tan caliente como su centro se habría sentido tras haber llegado al clímax, Rin sintió como el semen de su hermano recorría su boca, en un casi involuntario sentido por vomitarlo en cuanto sintió las primeras gotas pasar con fluidez por su garganta.
- ¡Ah… Rin!- fue todo lo que Len exclamó al sentir su propio miembro lanzar el último poco de su semilla en la cavidad oral de su gemela, aún palpitando tan fuerte como antes, como si se estuviera exprimiendo a sí mismo, Len terminó su corrida mientras lentamente se extraía de su hermana, admirando como ella cubría su boca al instante y se esforzaba por tragar a la vez que simplemente dejaba su posición en cuclillas y simplemente se hincaba en el suelo.
No muy por detrás de ella, las piernas del rubio cedieron al fin a la oleada inmisericorde de placer que habría tomado todo su cuerpo por sorpresa, provocando que callera al suelo en un absoluto aire de relajación y placer en su mente.
Aquel sonido de separación cuando su virilidad había sido extraído de la boca de su hermana, había sido lo bastante repugnante para él, la dejar tras de sí una serie de cortos hilos de espesura blanquecina, ahora se quedaba corto en la comparación de lo que sentía al verla consumiendo obligadamente de su esperma, percibiendo la dificultad con la que tragaba, a la ver que con sus manos intentaba manejar aún el rastro de semen que se había repartido por sus labios.
No fue su decisión lógica al momento en el cual su lengua se escabulló de su boca y limpio de la suciedad los labios de su hermana, mientras que se encargaba de entablar un beso ligero pero lleno de simbolismo, algo que podría significar "Lo siento", aunque aquello de motivo de la disculpa pudiera variar a "Lamento haberme corrido sin avisar antes" o "Lo siento por haberlo hecho en tu boca".
Pronto su arrepentimiento llegó cuando sus papilas gustativas le ayudaron a sentir su propio sabor humano, y no fue precisamente un sabor muy agradable, y ni como esperarlo, pues ese preciado néctar no había sido creado para otra cosa que no fuera facilitar la reproducción, y no para consumirse como majar.
Un seño fruncido fue la primera devolución de Len ante el sabor de su propia persona, percibiendo una clase de sabor salado y viscoso, demasiado insípido para siquiera saborearlo a fondo, además de que contaba con el hecho de saber que eso había salido por un lugar que por naturaleza, es ligeramente menos higiénico que el resto de su cuerpo.
¿Tenías que probarlo?- finalmente le ridiculizó su hermana,observando las repentinas ancada que el chico comenzaba a reprimir -Yo también imaginaba que sabría más a banana- intentó aligerar un poco la conciencia tan sucia con la que ahora ambos cargaba, sintiendo que al menos un mínimo de la risa había sido correspondida en ese momento.
-Santo cielo- pronunció Len después de unos instantes de retirar un poco de saliva de su lengua -No puedo creer que hayamos hecho esto justamente en la escuela- recapacitó mientras se sostenía de una de las esquinas del escritorio para intentar levantarse, pero sin ser motivado por la inercia de su hermana, lo que le incitó a, cuando mínimo, cerciorarse de que su estado fuera el mejor de todos ¿Estás bien? ¿Necesitas ir al baño?- preguntó a medida que se levantaba.
-Me siento algo mal-contestó ella mirando a otro lado, como no queriendo dar sospecha de un malestar emocional, más que físico, por lo cual de nada sirvió que Len intentara sujetar su rostro en un intento de percibir cualquier clase de posible nausea -Me siento algo así como una prostituta- tuvo que admitir mientras movía un poco sus lentes y notaba una pequeña gota de fluido blanquecino justamente en la parte superior de su mejilla, retirándolo mientras que trataba de evitar que su voz desfalleciera e hiciera notar lo entristecida que estaba.
¡¿Qué dices?! ¡Tú no eres nada de eso!- exclamó Len mientras sevolvía a hincar frente a ella, notando ahora como un par de pequeñas lágrimas se asomaban por la comisura de sus parpados Rin, lo que hicimos no estuvo mal… quizá mal emplazado… pero fue sólo algo que hiciste para darme placer… - al entender como aquellas palabras se habían formado en su mente, comprendió el predicamento que ahora sentía su gemela.
-No sé por qué, pero llegué a pensar que hacer eso me daría el perdón frente a ti, por cualquiera que hubiera sido mi error- tuvo que dimitir al poco orgullo que le quedaba, habiendo quedado ya establecido, que para ambos, sus actos habían sido los de una callejera.
-Pero… ¿Porqué quisiste hacerlo, si ya te había explicado el problema?- en lugar de continuar recriminando, Len comprendió que lo mejor sería darle el tiempo a su hermana para que se justificara, y así quizá dejar todo aquello atrás.
-No lo sé, quizá porque de verdad estaba dispuesta a hacerlo, o quizá porque no quería dejarte ir pensando en que no había alternativa para el sexo- y con decir aquello, al menos dejaba en claro que había cumplido su propósito fundamental, aunque hubiera sido a cambio de dejar otra pequeña parte de su inocencia.
Pero fue gracias a esto que Len, dedujo con tan solo la necesaria astucia, que hacía falta un status quo más equitativo.
-Sabes una cosa, esa no fue en realidad una mala idea- comenzó el gemelo a relatar -De hecho, me agrada que de verdad estés dispuesta a seguir con nuestra relación, o cuando menos, a encontrar alternativas que de verdad funcionen- le sonrió mientras la tomaba de ambas manos, acercándola un poco a sí mismo.
-Gracias, y no te preocupes, es algo que tu y yo podemos repetir, claro, siempre que nos encontremos en el momento adecuadodiciendo aquello, su aliento fue repentinamente detenido cuando su hermano logró besarle de manera pasional en instantánea, como preparando la abertura de su boca justamente para controlar el movimiento de los labios de ella al momento de hablar.
Esto trajo un nuevo instante de pasión a ambos, y un nuevo jugueteo de entre ambas lenguas, como si de pronto aquel incidente con el residuo de la felación desapareciera. Y tal podría ser el caso, si es que el traspase de saliva limpiaba aunque fuera un poco la cavidad oral de la chica.
Así, de manera insospechada, Len decidió actuar de aquella tan evasiva manera impulsiva de la cual el carecía por completo, y que agradecía que su hermana no lo hiciera, pues todo aquello agregaba más un sentido efervescente a su vida, y su plan era tan simple, que sólo escapaba de lamente de su víctima.
Retornar el favor a Rin.
Sus besos se conformaban de lo más simple y de lo más básico que ambos hubieran experimentado antes, siendo los labios de Rin consentidos por el brusco y sensual toque de su gemelo, llegando pacíficamente al momento que buscaba, que ella cerrara sus ojos y se mantuviera disfrutando de aquello.
Comenzando a susurrar su nombre, de manera tranquila, Len comenzó a escabullir su mano por detrás de la oreja de su hermana, profundizando aún más aquello que no podría ser más magnifico para los dos, mientras que su otra mano comenzaba a pasar sobre el espacio que separaba sus pechos.
Ella intentó separarse al notar el delicado tacto sobre ella, pero no comprendió el momento en el cual los labios de su hermano finalizaron con el contacto, como si aquello hubiese sido leído por su mente, ahora comportándose de una manera más seria, Len no cesó de propinarle el gusto de poseerla, por lo que en poco comenzó a lamer por la línea que dividía su labio del resto de la mandíbula, succionando ligeramente este punto para después sobrepasar por aquella línea y continuar con el camino de su lengua en dirección de su cuello.
La reacción fue instantánea ante el mero contacto de sus labios húmedos sobre la fina capa de piel nívea que cubría su delicado cuello, sintiéndose tan libre de husmear por toda esa superficie, que inclusive el fuerte grito liberado por la chica, tan solo por la combinación de la anterior tensión sexual de repente expresada a esa manera.
- ¡Len!- gritó ella al percibir como la humedad ahora se comenzaba a deslizar hacia abajo, a la vez que aumentaba en gran medida el área que era cubierta por la saliva de su gemelo. Aquel prolongado acercamiento se centró más que nada en la obtención del permiso que Len requería para que su mano descendiera hasta el punto de la orilla de la falda escolar de su hermana, enrollándola entre sus dos dedos, para así quitarla de la vía que obstruía entre su posible objetivo y sí mismo.
-Lo siento mucho por hacer una intromisión como esta- se disculpó Len mientras miraba a como su hermana abría sus ojos de golpe, recargando sus hombros sobre el suelo tras haber hecho su espalda hacia atrás por la impresión de aquella imprevista avanzada, ignorando casi por completo el cómo la segunda mano de su amante paseaba sus dedos sobre su pecho izquierdo.
Y así, sin darse más a esperar, Len comenzó a descender a la parte que estaba entre las piernas de Rin, aun manteniendo su falda sostenida con una mano, haciendo un primer contacto con sus labios sobre un punto cálido en específico de la intimidad de su hermana, justamente un punto que percibía ligeramente húmedo.
¡Len, basta!- insistió ella mientras que ahora las manos de suhermano avanzaban por debajo de la falda, hasta ubicar el punto exacto en el que su ropa interior presionaba contra su cadera.
-Pero te puedo sentir excitándote- habló el chico con una voz sumamente suave y profunda, un intento bien logrado de su voz más sensual posible, todo aquello por mirar el cómo inclusive las caderas de su amor se movían traicioneramente en su interior, provocando que por la mera posición que ambos mantenían, su "jugo" continuase derramándose contra la tela blanca de su braga.
¡No hagas eso!- volvió a arremeter con su voz desesperada,tornando aquello quizá a una visión espantosa de un abuso físico, pero el adolecente conocía a la perfección sus limitaciones, y conocía muy bien la forma de la sexualidad de su hermana, que ahora se despertaba de una manera un tanto tentadora al juego brusco pero con su pleno consentimiento y, de nuevo, con todo conocimiento de sus límites.
Un silencioso lengüetazo escapó por entre los labios de Len, directamente a los labios de su hermana, aún resguardados tras esa fina capa de tela, pero trayendo con aquello la ola precedente al orgasmo prematuro, reprimido fuertemente por ella, mientras que volvía a motivar sus manos para lograr alegar el rostro del chico de su entrepierna.
¡¿Puedes detenerte de una buena vez y escucharme?!- le alejófinalmente a una distancia prudente para poder verlo a los ojos.
¿Qué pasa? Yo no puse tanta resistencia, o al menos no tantatrató buscar una justificación a su posible pase sobre la línea que tan difícilmente se podía percibir.
-Bueno… - comenzó a admitir con toda la pena del mundo que podía contener su mirada -Lo que pasa, es que, como sabrás, tuvimos gimnasia el día de hoy… y… - se mantuvo en ligero silencio mientras que se volteaba con pena, sonrojándose más inclusive que cuando se hubo dedicado a darle placer a su gemelo -Pasé toda la hora que seguía preparándote el almuerzo… -
-Y no te duchaste- terminó por ella Len, dando por entendido aquel problema de tan intensiva gravedad.
¡Lo siento!- volvió a soltar en un gritillo -Aparte de eso… no se quéclase de cosas he estado comiendo, o si es por culpa de que recientemente tuve mi periodo, pero… - se intentó mostrar más confidente con él de lo que estaba antes -Eh notado ciertos olores que no son precisamente agradables… - con aquello cerró su ciclo de vergüenza, sintiéndose más cálida del rostro de lo que jamás se hubiera sentido.
Pero en lugar de recibir una mirada de asco por parte de el chico, este sólo emitió una pequeña risa, que comenzó a acentuarse conforme el tiempo pasaba, frustrando enormemente a su gemela por la carencia absoluta de seriedad en el asunto que requería tanta confidencialidad.
¡¿De qué te ríes, idiota?!- le tentó a que contestara mientrascolocaba su zapato sobre su pie descalzo, únicamente con su media, sobre su rostro.
Tan solo una delicada caricia fue lo que se posó sobre su empeine antes de que el pie fuera retirado por ella con algo de detenimiento, para después dejar que lo sujetara Len entre sus diez dedos -Rin, ¿Cómo se te ocurre pensar que algo tuyo me daría asco?- le cuestionó mientras olfateaba por encima de la calceta, llegando inclusive a hacer contacto directo con su nariz.
Por una parte, estaba la ligera sensación de asco e incomprensión que surgía hacia Len al verlo haciendo esa clase de cosas con su cuerpo, sintiéndose como el objeto de alguna clase de insana obsesión. Pero aquello le hacía a su vez el percatarse tal vez de lo denso que resultaba el amor que él tenía por ella, pese a que pudiera caer en el área de lo enfermizo, el incesto era ya lo bastante desconsiderado como para pensar siquiera en que su gemelo pudiera estar mal de la cabeza tan solo por aquello.
-Te amo, mi hermanita- susurró Len aún contra la planta de su pie, comenzando a trazar la línea de besos que recorrería desde la parte media de la planta de su pie, elevándose por el talón y continuando por toda la extensión de la pierna, gozando de sobremanera el momento en el que sus labios sintieron la dulce piel que salía de la calceta.
Un nuevo susurro se soltó de los labios de la Rin conforme los labios sobrepasaron por la frontera que se resguardaba bajo la falda escolar, escabulléndose rápidamente entre sus muslos, cubriendo su propia mirada por entre ambos pedazos de carne, y alcanzando sin problema alguno su punto de retorno, la intimidad de su hermana.
No tardó en que sus manos trazaran de nuevo por debajo del elástico de la braga de la chica, ahora encargándose de retirar la prenda con facilidad, dejando tras de sí el aura de calidez que sólo se podía presentar con aquella dulce excitación que le provocaba la humedad de la cual el hermano podría enorgullecerse plenamente de ser él quien lo provocara.
La tela e retiró de por sobre su entrada con una lentitud agobiante para ella mientras que el fluido formaba un pequeño puente entre ambas partes. El dedo de Len entonces se filtró por entre los labios mayores de Rin, con una muy carente preocupación por tan rápida introducción, trayendo un placentero grito de sorpresa, y una sensación pulso cortante en aquella área que suponía ser la más protegida del cuerpo de la chica.
-Len… - susurró mientras sentía el dedo entrometerse entre el inicio de su intimidad, moviéndose libremente de arriba hacia abajo, expandiendo de nuevo el espacio tan reducido que presentaba a la vez tan poca oposición debido a la dilatación que llevaba ya media hora haciéndose presente en ella.
Un solo gemido adolorido más salió de la boca de la chica, justamente antes de que Len plantara sus labios justamente en la entrada de su vagina, comenzando a introducir su lengua tan rápido como pudo mientras aún acariciaba su monte de Venus con su mano izquierda.
- ¡Ah!- resonó por los pasillos de la escuela mientras que la chica volteaba su cabeza hacia atrás, casi golpeando contra el suelo mientras que sus manos se precipitaban a las patas de las mesas más cercanas.
Aquello se había tornado en un juego de dominación, en donde la más mínima de las presiones de su lengua en contra de las paredes de su hermana lograban hacerla temblar por completo, hasta el punto en el que su cuerpo se regía por la más mínima de las intenciones que el chico tuviera con su lengua.
Se procuraba por notar en qué puntos funcionaría mejor el masaje interno del que se tenía que ocupar, posicionando su pulgar izquierda peligrosamente cerca del clítoris, como una manera de garantía de que al solo tocar aquello podría darle aunque fuera un poco de placer bien logrado. Después de todo, se encontraba en un territorio desconocido, y no precisaba si aquello que más disfrutaba su hermana era el movimiento único de su músculo bucal, la profundidad que este adquiría con respecto al tiempo, o simplemente la anchura que el propio poseía, y que por tanto, era ya una ganancia placentera por sí misma.
Pero el sudor que derramaba por su frente ya era suficiente para indicarle que cuando menos, le estaba provocando la dulce tensión sexual que ella misma le había traído a él unos minutos antes. Comenzó entonces a intentar estimularla de mejor manera, aún sin saber correctamente el cómo hacerlo, pero ideo que al menos algo de experimentación no le podría traer nada malo,
Con un mínimo de separación con respecto a antes, abrió delicadamente los labios mayores con sus dedos derechos, y ante el sentir expectante de su gemela ante sus repentinas acciones, comenzó a dar largas lamidas desde la parte baja de su entrada, hasta que su lengua pasaba de abajo hacia arriba por su clítoris, sin olvidar continuar presionando cerca de este punto tan especial con su pulgar.
La mirada de Rin se tornaba en confusión al observar a su hermano ocupando su lengua con semejante dedicación, viendo cómo su mirada se perdía en algún punto cualquiera de su pubis. Pero lo que no podía negar, pese a lo sorpresivo que resultase la realización de aquel cunnilingus tan esmerado, era el hecho de que realmente funcionaba. Cada momento en el que la lengua de Len recorría desde el punto más bajo de la entrada de su intimidad, hasta el punto en el cual complacía a su punto de mayor sensibilidad, eran como si le elevaran lentamente de su propio cuerpo, provocando que en cada momento su alma desease desprenderse por un instante en una cálido orgasmo que por más alto que ella intentase llegar con cada movimiento, este no encontrara más cerca.
Tanta fue la tensión que se iba acumulando por la continua y repetida acción del muchacho, que Rin no pido evitar sentir sus músculos tensarse desde el inicio de su cadera hasta el final de sus extremidades. Formó un par de puños con las manos que se supone, fueron para acallar un tanto sus gemidos, aunque para ese punto, sus respiraciones eran tan enérgicas y profundas, que de haberse silenciado a sí misma, muy probablemente hubiera perdido el conocimiento a causa de la falta de oxigeno, mientras que sus piernas comenzaban a levantarse por sí mismas, quedando a la altura de la cabeza de su hermano, rodeándola y provocando que se recargara más sobre su espalda baja, mientras que sus pies, ahora elevados por sobre el suelo y habiéndose despedido de su calzado, ahora se encorvaban hacia adentro a causa del placer que agobiaba todo su sistema nervioso.
Mientras que se continuaba inclinando hacia atrás, permitía que su hermano le penetrara lo más posible con sub lengua, ahora recargando su rostro contra su intimidad mientras agravaba las lamidas. En poco, su interior comenzó a aumentar el calor que ya antes poseía, percibiendo como si comenzara a hacer ebullición en cada momento que la lengua se volviera dar su recorrido por sobre su clítoris.
Finalmente, aquella ebullición llegó a su punto máximo, y el calor que recorría por debajo de su piel se extendió hasta el fondo de su carne, mientras que su mente lentamente se elevaba en una nube de claro placer orgásmico, -¡Len… no aguanto más!- fue el grito con el que declaró su llegada a la cima, a la vez que la respiración aumentaba hasta tornarse en múltiples gemidos continuos que recorrieron el tiempo que su corrida continuaba, a la vez que el resto de su cuerpo sólo obedecía el instinto del placer.
Percatarse de aquel orgasmo tan fuerte no fue nada difícil para el chico, pues él seguía haciendo contacto con su lengua justamente en el punto y justamente en el momento indicado de que su hermana "estalló" dentro de sí misma, siendo su interior lo primero que se contrajo, imposibilitándole al Kagamine el poder introducirse tan profundamente como antes. Pero el mismo se vio extasiado cuando pudo sentir dentro de su propia boca el cómo su hermana eyaculaba apenas un fluido cálido y de sabor suave, saboreándolo de lleno con toda la lengua, y ciertamente, disfrutándolo al instante.
Así, mientras su hermana aún contorsionaba sus brazos y sus piernas alrededor de su cabeza, Len mismo se dedicaba a mamar con ligereza, casi perfeccionando el contacto que hacia su lengua alrededor de su clítoris, introduciéndose de nuevo a su amante.
Finalmente, ambos terminaban justamente como debieron de haber acabado, Rin desesperada en el suelo, limpiándolo con su suéter escolar, mientras que sus manos se caían perdidas a los lados de su cabello, respirando y lloriqueando un poco mientras que su hermano se sostenía al lado de sus piernas y con la cabeza recargada sobre su vientre, mirando apenado a un lado, aún sin ser capaz de creer lo que acababa de hacer, pues tal parecía que su corto lado atrevido se había hecho otra vez del control de su cuerpo.
¿Te gustó?- indagó el rubio, buscando saber si no había caído enun error al decidirse por regresarle la moneda.
-Claro que si- confesó ella casi carente por completo de emoción Muchas gracias- fue todo en lo que sus palabras se restaron, cerrando delicadamente los ojos mientras que aba una última mirada al sol cayendo entre los edificios.
-Espera- se apresuró a decir Len una vez de nuevo en sus cabales No te puedes dormir, ¡Acabamos de tener sexo en uno de los salones!- se dejó a si mismo perplejo al sentir aquello como algo que debería de ser dicho en ninguna circunstancia.
-Si-le confirmó ella mientras su mente lentamente bajaba de donde se encontraba, -Y fue asombroso- se asombró Len de tan solo haber escuchado aquello con una voz que invocaba semejante provocación.
¡No es momento para bromear, el cuidador del edificio va a cerrarlas puertas!- se alarmó en especial al observar su reloj y darse cuenta de que inclusive su toque de queda se iba a vencer en unos minutos más.
-Tranquilo- le animó la chica a que retomara aunque fuera un tanto de su relajación anterior -Podemos llegar en diez minutos a la casapasó su mano a la de él para tratar de compartir aunque fuera un poco de la calma que ella aún tenía ante el asunto.
-De acuerdo… - concordó Len mientras subía la ropa interior de la chica con algo más de tranquilidad -Supongo que lo importante es que hayamos vuelto a estar como antes, ¿O no?- se convenció a sí mismo de aquello justamente antes de acercarse a ella y darle un pequeño beso justamente sobre su intimidad antes de cubrirla de nuevo con la tela, causándole una caricia algo chistosa a la chica.
Lentamente, los dos volvieron a arreglar sus ropas, acomodarse el cabello, y a regresar a ser lo que pocas veces son, pero al fin y al cabo, era esa la única forma en la que el resto del mundo entero los podría aceptar. Así, tomados de la mano, se alejaron los dos de la escuela, aún con el atardecer presente detrás de ellos.
Pero ese no fue el final de su aventura erótica de aquel día, pues debían aún de resolver algo de lo cual ambos eran consientes. Aún tenían que arreglar la manera en la que verían sus relaciones sexuales de ahora en adelante, pues no era simplemente acerca de pretender que todo podría estar bien si es que ignoraban el problema y hacían el amor hasta cuatro veces al día.
Ahora los dos se encontraban dentro de su cuarto, bien cerrado con llave desde adentro. No se habían tomado tiempo en pues tan pronto como ambos habían entrado a su cuarto, habían comenzado a tocarse el uno al otro, primero como el mero jugueteo fraternal que en muchas ocasiones se llevaba a cabo en sus situaciones más públicas, pero pasando a formar algo de lo cual no se enorgullecerían mostrar frente a sus padres.
Se liberaron de todo pudor posible, y se percataron de lo delicioso que era poder estar sin ropa al lado de la persona con quien la intimidad dejaba de tener significado, así, tras unos minutos, Len terminó descendiendo en su lujuria, comenzando a tocar a su gemela sin la total plenitud de su consentimiento en un inicio, pero acostumbrándose a aquel toque después de unos instantes. Mientras que Rin comenzaba a sentir la mano de su hermano masturbándola con delicadeza, ella misma comenzó a tocar su virilidad activamente.
Aquella se volvería una rutina más que común entre ambos, el llegar de la escuela tras hacer sus tareas, arrojarse a la cama de ambos con la puerta cerrada, pretender que jugarían sólo a hacerse cosquillas el uno al otro, y luego, comenzar a excitarse. Sabían que podía no ser lo mejor, y sabían que no todos los días se podrían resistir al coito, pero era algo que tenían que hacer, no solo para alejar el estrés de sus días diarios, sino también para poder marcar un registro de cada día que se volviera especial, gracias a su amor mutuo.
Y al final, cuando ella terminase sobre él, o él sobre ella, ambos se mirarían a los ojos, se besarían pasionalmente, y de nuevo, tal y como aquel día en el salón de clases, los dos se volverían a colocar sus prendas, acomodar sus cabellos, asearían sus cuerpos para despedir cualquier aroma no deseado, y volverían a salir al mundo, siendo de nuevo, algo que no eran, pero que para todos los demás estaba bien que lo fueran. Un par de simples hermanos.
Fin.
Notas finales:
*Levantándose de su tumba*
Muy bien, admito que en esta ocasión si me tardé demasiado en actualizar cualquiera de mis fanfics, y no es noticia que les traiga excusas como siempre, pero que puedo decir, la mierda pasa.
Me siento mal a veces, de tener que traerles malas noticias de mi vida emocional con cada actualización, y ciertamente prefiero esta vez no torturarles con eso, sólo, lamento no haber podido escribir antes, aunque ciertamente, escribí una historia con Len y Rin, que después usé para mi persona como una reflexión personal, desde un punto de vista alegórico.
Era una historia curiosa, en donde Len y Rin eran un par de vagabundos, y les ocurrían un par de cosas en el trayecto que realizaban de un refugio a la guarida que tenían para refugiarse, cosa que sólo los mostraba como los seres perdidos que eran, pero al final, descubrían el pequeño amor que el uno guardaba por el otro, y de cómo esto era todo lo que les podía y les tenía que importar.
Pero en fin.
Cómo lo ven, en esta ocasión ha sido un capítulo un poco largo, pero requería escribirlo de la mejor manera que pudiera, y lo lamento si no hubo penetración, pero esto se llama experimentación, y por lo tanto, las historias no requieren de ningún parámetro, sino que simplemente representan lo que a mí me agradaría de ver en Len y Rin.
Lamento mucho si tuve errores de concepto u errores acerca de la biología humana, no se mucho de eso, pero cómo lo sabrán, no se puede excribir a ciegas de un tema desconocido, así que la mayoría de las cosas que puse, son muestra de mis investigaciones en la red, libros de biología, u eróticos, Etc.
En fin, no hay mucho más que agregar de esto, excepto a que, si se lo preguntan, si, la causa del retraso de mis fanfics si fe a causa de una depresión profunda, por lo que ahora que me siento más estable, y teniendo un mejor plan de estudios y de realización de tareas, intentaré escribir más y mejor, de todos modos, esto, lo que se refiere al LenxRin los fanfics, y esas cosas, son pocas de las pasiones de las cuales me puedo enorgullecer de poseer.
Pero bueno, eso es harina de otro costal.
Muchas gracias a todos quienes comentaron en el capítulo pasado, gracias a:
Lilliam: Si, lo se, al capítulo anterior le faltó algo, este me gustó a mi, más por partes que como un todo, pesro que también te haya agradado a ti.
MASCARAMENTAL357: Lo se, igual se que le faltó, espero que este esté bien.
SessKagome and Shade Shaw: Si, esta es la saga, y espera un poco más, que hay ciertas cosas las cuales me sorprende que naie haya hecho en los fanfics. Espero que este sexo oral no me haya salido tan mal, sería el colmo que hiciera una serie de fanfics que suponen revelar pasiones y que fuera carente de cualquiera.
Len-kun: lo sé, faltó pasión y todo, la próxima pondré a Len dándole duro a Rin, si es que eso parece más apropiado.
Chiby-Rin: Me agrada esa idea, Rin como una Neko, podría ser parte de un lemon de cosplays de Rin :D
Gabriela Kagamine: No te preocupes, de seguro que Rin despertaría y les explicaría que no fue una violación c:
Rei y Rui K. Len y Rin K: Espero que este experimento haya sido de tu agrado.
En fin, eso es todo por ahora, como veo, a la gran mayoría no les agradó la idea de Len debajo de Rin -_- no me sorprende tanto como pensé que lo haría, pero en fin, gracias por comentar, y espero que este capítulo les haya gustado.
Sin más que decir, me retiro.
BYE_.-
P.D.: Bueno, se me ocurría que podrían dejarme algunas de sus ideas, pues… no es que se me acaben mis ideas, sólo quiero ir un poco más… Lento, y para eso, requiero escalas que vayan desde algo simple hasta algo no tan fuerte, no se si me entiendan.
