Dulce sentir
Dulce sentir.
Vocaloid no me pertenece.
Eran cerca de las tres de la mañana, mientras que la casa de los vocaloids se mantenía en completo y total silencio, a punto de tener hasta el último de sus habitantes dormidos, después de que un par de estos hubieren terminado de componer un par de canciones hasta altas horas de la noche en sus habitaciones, ahora ellos se disponían a dormir.
Pero mientras que la inercia total gobernaba por completo en aire de la casa, causando un silencio cómodo y acogedor que incitaba a continuarlo y perpetuarlo con tal de conseguir un descanso apropiado, en el cuarto de los Kagamine, ninguno de los dos gemelos podía dormir.
-Ahhh… Len- gemía Rin mientras que se movía de un lado a otro, cayendo sobre su propia espalda, provocando que los resortes de su cama hicieran un sonoro rebote.
-Rin, silencio, vas a despertar a todos en la casa- dijo Len algo molesto mientras el mismo se acomodaba en su espacio designado para dormir, acomodando la sabana sobre si mismo, sonrojado y avergonzado por la sola manera en la que había imaginado aquel gemido de su gemela, pues él mismo no era tan afortunado.
-No puedo dejar de hacer ruido, me duele mucho la espalda- decía su gemela mientras se volvía a girar, para después dar un corto salto impulsado por su espalda, cayendo de nuevo de manera tanto o más ruidosa que antes, volviendo a soltar un inolvidable quejido de dolor.
-No debiste de haber permanecido parada de esa forma durante tanto tiempo, te iba a dar dolor de espalda- opinó su gemelo - ¿Y todo para qué? Sólo por la firma de una seiyu que ya conocías y a la cual ya le habías hablado- le regañó mientras que intentaba hacer que se cubriera con las sábanas.
-Eso ya no importa- reclamó molesta -El punto es que no puedo dejar de sentir tanto dolor en la espalda- continuaba lamentándose mientras se estiraba una vez más, casi golpeando a su hermano con su propia cabeza.
-Deberías de ir a ver a un especialista que te pueda dar un masajerecomendó como si nada, girándose con silencio e intentando cerrar los ojos.
-¿Tu puedes darme un masaje en la espalda?- le preguntó con prisa mientras se recostaba bocabajo.
Len abrió los ojos de golpe al haber escuchado eso, comenzando a sonrojarse más que antes -Cla… claro que si- contestó incluso más rápido que su hermana, sin siquiera saber muy bien porque. Dando vuelta a su rostro para mirarla directamente.
-Gracias Lenny, eres el mejor hermano del mundo- le dijo mientras le abrazaba con cariño, juntando todo su cuerpo sobre el suyo, para después terminar recostada sobre él, con su rostro en dirección opuesta al suyo.
-De nada… - susurró algo incómodo mientras que su hermana reía un poco, colocando sus manos alrededor de su cuello. Len esperó pacientemente a que su hermana se moviera, o que cuando menos se deslizara hacia un lado, sin necesidad de siquiera decirle una palabra, pero nada de eso pasaba. No le costó mucho trabajo darse cuenta de que ella ya estaba dormida desde hace unos minutos. Al parecer, él era el mejor colchón del mundo, y esto al menos le tranquilizaba.
Pero el porqué se había apresurado a contestar de manera positiva a su proposición, era un extraño misterio que ni siquiera él mismo comprendía, y que no comprendió, hasta que pasados unos segundos, se dio cuenta de lo pesado que era el cuerpo de su gemela, y de cómo los atributos de esta lograban sentirse sobre su pecho, a causa de la presión.
Por suerte para él, esto le ayudó a descubrir la causa de su afirmativa con su hermana, durante un sueño, por supuesto. Era un sueño sumamente profundo y conmovedor, pero ocurría justamente lo que él había imaginado en el mismo instante en el cual ella le había propuesto el masaje. Aunque era un tanto diferente, pues en su mente ni siquiera se había creado la imagen mental de manera definida, pero era básicamente lo mismo.
Ella recostada sobre una cama blanca y grande, rodeado de unas cuantas velas aromáticas que iluminaban suavemente la habitación, y él, vestido sólo con un simple fundoshi, mientras que metía las manos en un recipiente lleno de aceite, para después esparcirlo por sus manos y acercarlas a su hermana. Cabe remarcar que ella se encontraba completamente desnuda, a excepción de una toalla que cubría sus bien formadas posaderas, sobre la cual Len aprovechaba para sentarse justamente antes de colocar sus manos sobre la espalda de la chica.
Escuchaba a Rin gimiendo, o al menos imaginaba como serían sus ideales gemidos tiernos, mientras que sus manos se calentaban con cada movimiento que realizaba sobre su tersa peil blanquecina, esparciendo con lentitud el aceite desde arriba, cerca de sus hombros, hasta abajo, casi a la orilla de sus nalgas, las cuales delineó tocando con la punta de sus dedos, provocando una risita moderada de su hermana.
Aquello continuaba durante horas enteras, o lo que parecían horas, aunque el masaje no se mantuvo sólo de esa manera, pues poco trabajo le costó a Len darse cuenta de los pequeños pechos de Rin que salían del lado del torso de su hermana mientras esta levantaba un poco la cabeza para ayudar a la profundidad del masaje. Su vista se fijó en este punto, y pronto su cuerpo entero comenzó a obedecer otra orden, al darse cuenta de cómo su fundoshi se sentía más y más apretado, percatándose con el tiempo de cómo la tela comenzaba a sobresalir por sus caderas.
No es necesario detallar demasiado del acto del cual el chico tomó parte, más solo basta decir que despertó con un serio problema húmedo en sus pijamas, por lo cual se tuvo que alejar lo más rápido de su hermana mientras pretendía una urgencia por orinar. Entonces, siguió la insoportable espera por el momento en el cual su gemela le avisara por el masaje, tiempo que le sirvió a Len para poner su cabeza en orden, y convencerse de que aquel sueño había sido sólo una ilusión con la que su cruel mente le tentaba, a la vez que su consiente le ataba de nuevo al suelo, y le recordaba que Rin era más que ese cuerpo tan sensual, y le recordaba que era su hermana. Y sorprendentemente, este último pensamiento hizo lo contrario a calmar sus hormonas.
Las horas transcurrían de manera lenta mientras su hermana se encontraba con su piyama puesta, recostada en el sofá, intentando estirarse para calmar el dolor de su espalda. Aquel momento le sirvió a Len para poder al menos observarle durante un tiempo. Fue viéndola de esa manera, tan desarreglada y desaliñada como sólo ella podía ser a veces, que de pronto regresaba a su mente la imagen fraternal asexual, en lugar del aquella que le incitaba al incesto. Debía de recordar quién era su hermana, y que aquello que le había pedido ella, no era una pasional noche de sexo, sino un simple favor. Tener que recordarse aquello, le hacía desear meter su cabeza en el aceite hirviendo de la cocina.
-Oye Len- le dijo la Kagamine a su hermano mientras se levantaba para mirarle, sintiéndolo demasiado distraído, más que de costumbre -¿Podrías ir por el aceite para masajes de Miku? Yo me iré a preparar para que me des uno- le avisó mientras que se levantaba del sofá y se iba caminando tranquilamente hacia su cuarto.
Len aprovechó para aproximarse al cuarto de Miku sin siquiera pedirle permiso de entrar, y tomó la primera botella que vio sobre uno de sus roperos, al cual tuvo que subir con ayuda de una de las sillas de la chica, sujetando una botella pequeña de color bronce oscuro, al abrirla, pudo sentir un olor a alcohol y a especias, por lo que recordó que aquello era un valioso aceite chino que le habían regalado en su viaje a aquel país.
Len se preparó para ir al cuarto para ayudarle a su hermana a liberarse de su dolor de la espalda. Si al menos aquello no podía ser placentero, al menos podría ser rápido. Pensó en esto mismo antes de abrir la puerta de su cuarto, encontrando a su hermana sentada sobre sus propias piernas, con su típico short oscuro puesto hasta arriba, con el botón suelto y el cierre abajo, permitiendo ver un pequeño moño que llevaba su copa interior.
-¡Rin! ¿Qué haces?- gritó nervioso mientras que fruncía el seño, pues Rin llevaba su camisa de marinero sosteniéndola sobre sus manos, mientras que su torso estaba completamente desnudo, dejando sus pequeños pechos al aire.
-Me vas a dar un masaje, ¿O no?- dijo acusadora y algo ofendida, cubriendo su torso por unos instantes con la playera, para después arrojarla a un lado y darle la espalda a su hermano, recostándose rápidamente y cubriéndose con la sabana.
Len aún con el corazón latiéndole más de lo normal, se aproximó a ella con tranquilidad, llegado hasta la cama y sentándose igual que ella hacía unos instantes, abriendo la pequeña botella y olfateándolo una vez más.
-¿Qué es esa cosa?- preguntó Rin curiosa, mirando la pequeña botella en las manos de su gemelo, dándose la vuelta para ver mejor.
-Pues… es el aceite de Miku… - dijo sin ningún problema, o al menos pretender en no tener ninguno mientras centraba la mirada en la botella y no en la piel desnuda de su hermana.
-Esta… bien… - respondió sin tanta confianza de ver aquella cosa que jamás había visto en su vida.
-De acuerdo… entonces comenzaré- aclaró Len mientras la empujaba del hombro para que regresara a su cobertura. Pronto comenzó a pensar en cómo le daría el masaje, y por supuesto que Len sabía bien como dar un masaje, tanto en la espalda, como en cualquier otra parte del cuerpo en donde los músculos se pudieran lesionar, por lo que curar a su hermana, no sería un problema. El problema llegó cuando miró la posición que debería de tomar.
Sin decirle nada a su gemela, se colocó sobre ella, intentando sentarse lo más arriba posible de su espalda baja, pero al ser ella tan pequeña de cuerpo, fue difícil que no terminara sentándose sobre su trasero. Escuchó como Rin soltaba un pequeño gritillo al sentir el contacto con su hermano de aquella forma, por lo que Len optó no recargarse demasiado sobre ella.
Llenó sus dos manos con abundante aceite, frotándolas un poco, olfateando de lleno el arma extraño de las especias que se derramaban a gotas sobre la espalda de la chica.
-Aquí va- le dio un último aviso antes de poner sus dos manos con algo de fuerza sobre sus hombros, sintiendo el escalofrío instantáneo de la chica por el frio de sus manos.
Len admitía, pese a su sentimiento de alejar a toda costa el incesto, que sentía la suavidad de su hermana demasiado placentera, como si fuera lo más fino y valioso del mundo deslizándose entre sus dedos mientras que el aceite se iba esparciendo. Notaba como tenía algo de gordura debajo de su piel, lo que provocaba una sensación acolchonada cuando decidió pasar sus dedos por sus hombros. De alguna manera, esto le parecía un poco más atractivo que imaginarla completamente delgada, hasta el punto de estar en el esqueleto, como muchos de sus fans la esperarían.
Bajó un poco más sus manos a la vez que las juntaba, presionando sus pulgares sobre la parte superior de la columna, ahora subiendo y bajando sus manos por toda la parte de su espalda, intentando cubrir el mayor espacio posible con sus palmas, provocando más y más presión. Pronto, tenía a su gemela respirando con un ritmo sensual de relajación mientras que se recostaba y abrazaba la almohada, soltando pequeños sonidos de sorpresa cada que él aplicaba más fuerza para poder provocar un efecto mayor en su toque.
Y aquel sonido que salía de ella, de esa forma tan pasiva y tan tímida a la vez, junto con el sonrojo que llegaba de sus mejillas, era como un perfecto incentivo para el rubio, provocándole el deseo de experimentar un poco con su querida gemela, llevando sus manos hasta sus caderas y presionándolas un poco, logrando sacar una risa audible a su hermana.
-¡Len!- gritó mientras que se reía casi de manera incontrolable -¡No me hagas cosquillas!- le reclamó levantándose un poco, mientras que lo golpeaba en la cara con la almohada, recibiendo un "Lo siento" sincero que salía de la misma almohada que había golpeado el rostro de su hermano.
Len tuvo que resignarse a que al menos podría palpar su espalda baja, muy cerca de donde quedaba su propia entrepierna, que al menos no había enloquecido durante todo el proceso del masaje. " Demonios, Rin es tan perfecta" pensó él al ver como se alcanzaba a asomar una parte de su ropa interior femenina al momento en el que retrocedió un poco, colocando sus manos muy cerca de su trasero, con la intensión de hacer algo de presión sobre la coxis de la chica.
" De seguro Rin no le podría pedir esto a nadie más, absolutamente a nadie más" se dijo internamente mientras que miraba como ella se relajaba hasta el punto de encontrarse casi dormida, con las mejillas tan enrojecidas como agrandadas por la amplia sonrisa que le provocaba aquello. ¿Lujuria, tal vez? Le gustaría a Len haber deducido un poco de esta en aquella forma de sonreír, de estar tan tranquila mientras que su hermano continuaba tocándola más y más por debajo, pero demasiado entretenido por su propio pensamiento de la exclusividad con su gemela, que ya ni siquiera podía medir sus manos.
" Yo soy el único que puede tocarla así" Se satisfacía al pensar en aquello, a la vez que se emocionaba tanto, que se aturdía al punto de dejar de medir sus propias manos, y la trayectoria que estas seguían. Y no era para menos, pues había leído no hace mucho, por las gracias de su aburrimiento, un relato acerca de un sujeto quien describía sus masajes como la clave para despertar el instinto sexual de su novia, logrando así tener relaciones sexuales con ella después de cada uno de estos. Imaginarse aquello, pero con ellos dos, con Rin como la chica complacida, y él como quien le entregaba todo el placer.
Pronto logró sentir como su bragueta se abría un poco, pues desde el interior, su miembro comenzaba a llenarse de sangre, elevándose por sobre la ropa interior, y casi saliendo al exterior de sus pantaloncillos, de no ser porque se atoraba con este mismo. Pero poco le importó aquello, pues se percató en cuestión de nada que sus manos habían pasado ya por el límite del elástico de la ropa interior de su gemela, y que de hecho, ahora se encontraba realmente acariciando sus redondas nalgas, tan bien formadas y redondas hasta el punto de la perfección, y tan suaves y formidables, que de tan solo apretarlas, la masa de estas pasaba entre sus dedos.
Se había concentrado tanto en la forma tan excelsa de las posaderas de su hermana, hasta el punto en el que ahora tocaba sin darse antes el lujo de preservar un poco de su deseo, sin darse cuenta de que el aroma de aquel dichoso "Aceite" de Miku, inundaba por completo sus sentidos y su mente, pero nunca más de lo que lo hacía el cuerpo de su gemela.
-Len… - escuchó la voz de Rin decir su nombre, tan solo para después volver a fijar la vista en lo que en realidad estaba haciendo, perdiendo la concentración que había tomado, mientras una cálida gota de su saliva se derramaba sobre la nívea piel de su hermana. No se movió ni un solo milímetro, como si estuviera de pronto despertando de un sueño, aunque esto no era ni menos de lo que él deseaba.
De pronto, sintió a su hermana moverse de su posición, y antes siquiera de que pudiera levantarse o retroceder, Rin sacó una de sus piernas de por debajo de las de él y soltó su pie por el aire, golpeando firmemente a su hermano en la mandíbula, empujándolo de lado, y provocando que cayera hacia atrás, aplastándose a sí mismo y a la extremidad de su hermana que seguía bajo de él.
Ahora terror era todo lo que se veía en la cara de Len, mientras que se mantenía con una mano sosteniéndose sobre el suelo, y con la otra sobando un poco su barbilla, para después intentar rogar por piedad -¡Lo… lo siento!- gritó con fuerza mientras se sujetaba la mandíbula para intentar cubrirse de cualquier posible golpe futuro.
-¿Pero qué rayos te pasa? ¿Acaso pensabas que podías manosearme como querías?- le acusó de lo más bajo y vil posible mientras intentaba alejarlo con sus dos manos, pues seguía aplastando su pierna, pero en el proceso, terminó apoyando su mano justamente sobre su entrepierna, presionando un poco fuerte su intimidad en lo que lograba zafarse de su aplaste y apresurándose a tomar su camisa para cubrir sus pechos.
-¡Perdóname por favor!- le pidió Len mientras que se inclinaba hacia adelante con las manos juntas -¡Te juro que no fue intencional, ni siquiera sé lo que estaba pensando, pero te juro que no lo hice de manera maliciosa!- intentó mentir lo mejor que pudiera, pues nunca en su vida lograría aceptar su gusto incestuoso repentino por el momento.
Pero Rin no se centraba en las distintas y continuas disculpas de su hermano, pues ahora él repetía y repetía sus disculpas, incluso diciendo y agregando más palabras en cada momento, pero a ella sólo le interesaba aquello que había sentido en su mano, por la forma alargada e inconfundible, que se sentía tenso, pero que con su tacto había logrado hundir sus dedos sobre la superficie que se asemejaba a un globo bastante duro.
" ¡¿Len Tuvo una erección?!" Se preguntó Rin alarmada mientras seguía mirando su mano con la cual había sentido aquello, confundida entre la molesta y la humillación, y entre el ligero goce de saber que había provocado aquello en su hermano.
Por supuesto que Len no era el único que comenzaba a desarrollarse sexualmente, y a liberar sus hormonas en función a su gusto incestuoso, a lo que es más, ella tampoco tuvo precisamente una noche de mentalidad fría al dormir sobre el pecho de su hermano. La gran diferencia, es que ellas estaba un tanto más dispuesta a complacer sus deseos pecaminosos, lo que explicaría ampliamente la razón por la cual solicitó aquel masaje a su gemelo, y más que nada, el porqué se había quitado casi toda la ropa al momento de esperar a que su hermano entrara al cuarto para encontrarla.
Estar recostada en la cama, con su gemelo sobre ella, tocando su espalda con sus suaves, cálidas, y fuertes manos, palpando en toda su extensión mientras que ella podría imaginar todo lo que quisiera, defendiéndose en su mente de cualquier posible acusación.
Y afirmativamente, su cerebro se encontraba en problemas al encontrar a su hermano excitándose con ella. ¿Aquello era algo malo? Pues cabía la posibilidad de que eso hubiera sido sólo una reacción secundaria, o quizá se estaba aprovechando de ella, o sin poca esperanza, él podría estar enamorado de ella, ya aquello había sido a causa de la cercanía de ambos por el momento.
Fuera como fuera, ella no iba a dejar pasar la oportunidad de averiguar más acerca de sus intenciones. Así que tomando el valor más amplio de su interior, decidió levantarse para encarar a su hermano, quien se mantenía rogando con ambos ojos cerrados.
-Está bien, silencio- le calló de una vez para que dejase de disculparse, cosa que no lograba por culpa de sus constantes súplicas -¡Te dije que cerraras la boca!- le golpeó con una palmada en la cabeza, provocando que final mente cerrara la cesara.
-¿Qué pasa?- preguntó él atemorizado por su voz tan severa, esperando la mayor reprimenda de su vida, seguida de una tremenda golpiza, si es que tenía suerte, que sólo lo mandaría al hospital, y eventualmente, su reputación de degenerado sexual se sabría por toda la casa, luego por todo su propio fandom, para pasar a ser noticia en japon, y luego noticia al mundo entero, que Len Kagamine se excitaba sexualmente manoseando a su gemela. Joder, que pensarlo ya le daba ancadas, aunque lo peor llegaría sin duda cuando la policía se lo llevara a la prisión, en donde pasaría sus días siendo la "perra" de algún sujeto alto de piel morena, que le pondría un apodo despectivo para tratarlo como un animal incestuoso que era.
Ok, quizá dejaba volar su imaginación, y quizá debería dejar de ver tantos documentales de presos en el extranjero. Pero no podía hacer más que cultivar su incertidumbre, pues su hermana se la pasaba callada a un punto en el que parecía que jugaba con él, y quizá lo hacía.
-Rin… - dijo intentando sonar igualmente arrepentido pero más que nada, sincero -Lo siento mucho… de verdad no me pude controlarcomenzó por admitir aquello -Lo que pasa es que… me he estado sintiendo físicamente atraído hacia ti… - pronunció con toda la dificultad del mundo, provocando que su hermana al menos, abriera los ojos de manera precipitada hasta parecer que sus ojos se saldrían de sus cuencas -Sabes que yo siempre te he apreciado a más no poder, y que eres la persona que más quiero en el mundo… pero sabes también que ya no somos niños, y que como adolecente, a veces no puedo controlar lo que pasa por mi mente y por mi cuerpo- intentaba intrincar lo más posible aquella explicación, aunque no era del todo falsa, solamente que le faltaría agregar el romance y el enamoramiento que se desarrollaba hacia ella.
Pero pese a la carencia de estas explicaciones, Rin sentía muy en el fondo, que su hermano realmente se había enamorado de ella, y no podía sentir por la forma en la que se sonrojaba, diferente a cuando admitía sentirse de alguna manera atraído de manera física por Meiko o por Luka. Juraría que podía escuchar el corazón de su gemelo latir con fuerza, aunque en realidad era su mismo corazón que iba al mismo ritmo cardiaco que el de él.
-Eso ya no importa… - se molestó Rin en contestar de esa manera, intentando guardar los nervios que podrían salir a relucir en el mínimo momento de debilidad -Es cierto que me tocaste de manera en la que no debías… pero… - intentó encontrar una escusa decente para su supuesta falta de represarías contra el toqueteo indebido -Me diste un masaje asombroso, y ahora no me duele la espalda- dijo con rapidez mientras que se sentaba firme en su lugar, sólo para darse cuenta de que aquello era completamente cierto, ya no sentía de nuevo el dolor pulsante de su columna al mantenerse en rectitud completa.
-Bueno… entonces creo que ya no tengo nada que hacer aquí- se alegró el rubio mientras intentaba levantarse e irse caminando como si todo se ignorara por completo.
-¡Regresa aquí mismo!- le ordenó mientras que ensombrecía de nuevo su mirada, provocando de nuevo un inmenso terror en el chico, quien en un inmediato grito de terror, volvió a su lugar de entes, calmando todas sus expresiones de antes, ahora simplemente atemorizado.
-¡Perfecto!- exclamó Rin con alegría -entonces, creo que es hora de que te regrese tu favor- Por la manera en la que Len recordaba a su hermana, aquellas palabras no podían salir de su boca, no de esa manera, indicando aquello -No te preocupes, es solamente mi deber de hermana- se excusó mientras levantaba la mano.
-Me parece bien- respondió Len sumiso y obediente -¿Cuál será mi favor de regreso?- se esperanzó que la devolución fuera aún mejor que lo que él había dado.
-Pues obviamente, un masaje- le aclaró con rapidez mientras que él no se mostraba sorprendido de ninguna manera, pero antes de que pudiera protestar y aclarar la razón por la cual ya no se sentía emocionado por su favor devuelto, Rin se adelantó a tomar su camisa por los extremos y removerla de un solo movimiento, dejando caer la suya de manera simultánea.
Ahora los dos estaban desnudos de la cintura para arriba, y era este el momento en el que se podía tener una visión amplia de lo que ambos poseían, y de cómo se diferenciaban. Rin al menos ya tenía pechos, quizá copa B, pero Len quedaba encantado con lo que sus ojos le mostraban, mientras que Rin sonreía con un fuerte sonrojo al ver el torso de su hermano, al cual le había ayudado el ejercicio diario, cambiando su flácida superficie, por una firme musculatura abdominal.
-Ahora recuéstate- le indicó en la misma cama la forma que debería de adoptar, con una mínima de confidencialidad al momento de cubrir sus pechos para evitar que su hermano le viera de manera directa los pechos. Entonces el chico obedeció de manera apacible, sin una sola protesta, para después sentir a su hermana saltando sobre él y dando un sentó sobre su espalda.
-¡Rin!- gritó como su primera reacción instantánea -¿Ese va a ser tu concepto de un buen masaje?- le preguntó con enojo, intentando levantarla para quitársela de encima.
-¡No te quejes!- imperó Rin mientras volvía a tomar su lugar sobre sus piernas, sobre las posaderas de Len, intentando comenzar con el mejor masaje de su vida. Ella tenía una muy brillante idea para poder confesar sus sentimientos, y no era más que poder realizar un masaje con tanta delicadeza y tanto fervor, que su hermano no tuviera más opción que caer rendido ante esto, y en la plenitud de su relajación, ella podría aprovechar para confesarle sus sentimientos por él, los cuales, le costaba a Rin, que serían plenamente correspondidos.
Por supuesto, no esperaba hacer el amor con él en aquel momento, pero dejaría que las cosas fluyeran a donde fuera necesario, de seguro su hermano se limitaría más que ella misma.
Ahora, el único problema con todo su brillante e inocente plan, era el hecho de que no tenía habilidad alguna para dar masajes, ni siquiera por error. Sus manos eran mucho más torpes que las de su gemelo, además de que, al ser un poco más ligeras y delgadas, no podía dar el mismo toque que su igual. Sus dedos se enterraban un poco conforme hacía presión, sin preocuparse siquiera porque fueran en los puntos sensibles de su espalda, sino más bien provocándole un escalofrío incomodo cada que sus dedos recorrían su espina. Después de eso, comenzó a presionar aún con más fuerza, ahora usando la parte interna de sus muñecas, haciendo poco de lo que ella creía que su hermano le hacía a ella en los masajes.
Pero pronto cayó en cuenta de que aquello no le gustaba, y eso era, porque lo miraba con los ojos cerrados y el seño fruncido, sin hacer nada más que cambiando un poco a un malestar mayor de vez en vez. Hasta ese punto, Rin no dejaba de sentirse culpable, e intentaba remediarlo, aplicando más y más fuerza sobre sus costillas, intentando que se escuchara el tronido que se supone, liberaría la tensión de su hermano, pero sólo lograba que este sacara el aire, sofocándose cada vez más.
-Rin… - intentó decir Len con algo de esfuerzo por respirar -Estaré bien si tan solo no intentas romper mi espalda- pidió que su voz no sonara tan estresada como su hermana le provocaba estar.
-De acuerdo… - respondió Rin algo arrepentida, tan solo comenzando a pasear sus palmas sobre la espalda del rubio, viendo como se tranquilizaba de poco en poco, pero sin poder lograr que se relajara por completo. Comenzó a preguntarse si aquello era tan siquiera una buena idea.
Vio entonces el aceite que había traído Len desde el cuarto de Miku, dando un pequeño estirón para alcanzar el recipiente en el que él lo había vertido, mojando sus manos un poco, antes de aspirar el aroma, y atreverse a masajear a su hermano con este. Escuchó como Len se exaltaba un instante al sentir el frio líquido en su espalda, pero se relajaba al momento de que su hermana lo distribuía uniformemente por su espalda.
Ahora Rin recuperaba la confianza de antes, y de alguna manera, le parecía que su hermano comenzaba a oler aún mejor que antes, en especial con el aceite sobre él. Comenzó a inclinar las caderas hacia adelante con un ligero vaivén al momento en el que pasaba sus manos desde el área de los riñones hasta los hombros, sintiendo cada vez más ligero su cuerpo y sus caderas. Perfecto… eso era todo lo que podía pensar acerca de su gemelo, sintiendo su sexy espalda, cada músculo bien amoldado y esculpido por el ejercicio, y que sus dedos tornearan tan sensuales muestras de los dioses, era un placer tremendo para ella.
-Lenny… - dedicó un profundo susurro que se asemejaba a un ronroneo a su hermano, mientras que este solo abría uno de sus ojos, algo sonrojado por la manera en la que le había llamado. Len intentó moverse un poco, tratando quizá de sacarse a su hermana de encima para evitar excitarse, pues lo que menos quería, era aplastar su propio miembro cuando este se llenara de sangre.
Pero Rin no se lo permitió, pues continuó moviéndose sobre él tan activamente como antes, inclinándose cada vez más y más, llegando a mover sus caderas con un ritmo similar a la de sus manos. Pero claro, aquello era tan encantador para Rin como se podía imaginar su hermano si él estuviera en su lugar. Dejó de sentir las manos por completo, y comenzó a sentir que Rin acariciaba con delicadeza su espalda, haciendo cosquillas con sus dedos, moviéndolos de adelante hacia atrás, dejando apenas que sus uñas rozaran su piel. Lo tenía tal en donde lo quería, comenzando a respirar con fuerza mientras que ella podía disfrutar de verlo recostado, incomodado por la manera en la que sus caderas se encontraban sobre las de él, por lo cual decidió dar el siguiente paso.
" Debo de abandonar esto" Pensó Len para sí mismo "Si Rin me toca más de esa manera, no podré controlarme más" justamente para que en ese momento, su hermana recargara todo su pecho sobre su espalda, presionando con algo de fuerza sus pequeños pechos contra su espalda, restregándolos un poco mientras que su hermano los identificaba de manera casi instantánea, abriendo sus ojos de manera repentina, sin darse la oportunidad de siquiera poder pensar claramente.
-Lenny… - le susurró Rin mientras que ponía sus manos a los lados de sus mejillas -Me gustas mucho… más de lo que a una hermana le debería de gustar su hermano- confesó mientras bajaba sus manos a sus hombros, acariciándolos con cuidado, y frotando aún más sus pechos contra la espalda del chico, comenzando a sentir sus pezones endurecerse a causa de esto.
-Rin… - dijo Len nervioso mientras se la quitaba de encima de manera delicada, primero levantándose él, y luego dejando que ella se deslizara por su espalda, -Es mi turno de darte otro masajepropuso aún temblando mientras se giraba, sosteniéndola de una de sus muñecas mientras que ella parecía volver a sus cabales y cubría sus pechos con una mano.
-¿Eso es todo lo que respondes?- preguntó ligeramente ofendida por la forma en la que de pronto, le habría dado por olvidarlo todo Lamento si no sonó del todo auténtico, pero lo que dije fue completamente cierto, y si no piensas corresponderme, lo lamento mucho por ti… - siguió hablando hasta el momento en el que su hermano la besó apasionadamente en los labios, sin siquiera dejarla hacerse un poco hacia atrás en lo que continuaba consumiendo sus labios con tanto gusto y placer. Pudo incluso sentir como su lengua de deslizaba entre los labios de su gemelo de manera repentina, sintiendo como este la succionaba un poco hacia su boca, algo completamente nuevo para Rin.
Al separarse, ella continuaba de alguna forma, con la inercia del mismo beso, dejando de sentir los labios de su hermano, como la abstinencia de una sustancia que le diera placer. -¿Te queda alguna duda?- preguntó Len mientras le entrecerraba sus ojos, observando cómo su hermana simplemente permanecía con los ojos cerrados y llorosos, sintiendo su cálida respiración chocando contra sus labios. -Lenny… - susurró ella mientras que ya se comenzaba a tranquilizar por su respiración, bajando un poco su rostro para no verle directamente a la cara.
-¿Quieres continuar?- le preguntó con el devuelto ánimo de antes, con una sonrisa que intentaba dar la mayor confianza posible, a lo que su hermana solamente asintió, aún cubriendo sus pechos con una mano -De acuerdo- cambió ahora su sonrisa a una forma que le parecía imposible de identificar a la joven Kagamine, quizá algo de malicia lujuriosa, de no ser porque conocía mejor a su gemelo.
Decidió entonces, alcanzar ya no el recipiente plástico en el que había puesto el aceite de Miku, sino todo el bote pequeño, abriéndolo con el pulgar, para después comenzar a derramarlo sobre los la clavícula de su hermana, dejando que todo el aceite se derramara en dirección de sus pechos por debajo de su brazo ¡¿Qué haces?!- preguntó algo molesta Rin por sentir aquel olor tan fuerte de manera repentina sobre ella, intentando alejar a su hermano mientras que empujaba la pequeña botella, lanzándola al suelo y provocando que se derramara su contenido.
-Tranquila… solo quiero masajearte un poco- reclamó Len molesto mientras la sujetaba de los hombros -quita tu brazo- dijo desesperado, metiendo su mano por debajo del brazo que cubría sus pechos, y apresurándose a sujetarlos ambos con sus manos, presionando un poco con sus dedos alrededor de estos.
-De verdad, Len, esto no me da tanta confianza- insistió ella comenzando a sostener sus propios pechos, intentando recuperar el control sobre estos.
-Tranquila… solo voy a tocarte… quiero hacerte sentir bien… insistió él mientras que acariciaba sus manos que se posicionaban de manera protectora sobre sí misma. Con un poco más de tiempo, y dejando de lado cualquier rastro de fuerza bruta, logró al fin que Rin cediera y moviera sus propias manos a los lados de su torso, dejando completamente descubierta aquella parte que para su hermano representaba una victoria.
Sus manos comenzaban a tocar de una manera un tanto tímida, apenas y colocándose sobre ella, pero pronto comenzando a abarcar con toda la palma de su mano la pequeña circunferencia que sus pechos alcanzaban, presionando y hundiendo sus dedos una y otra vez en ella, regocijándose en el lujo que era aquel dulce sentir sobre su piel, hasta el punto de comenzar a tocar con la punta de sus dedos, y circundar sus pequeños pezones rosados, sin darse cuenta de que sus dedos pasaban cada vez más al centro, presionando finalmente por sobre el área de color rosado, sintiendo directamente aquellas puntas tan sensibles de sus senos.
-¡Ah!- gimió Rin al sentir aquello, provocando que su gemelo levantara la vista, impresionado por la sensualidad tan profunda de ese gemido, decidiéndose en corto a comenzar a explotar aquello. ¡Len… !- gimió por piedad la chica mientras que su hermano estiraba los labios, sin poder sentirse cómodo de levantar una sonrisa, pero lo suficientemente complacido para desearlo, comenzando a acariciar, presionar, frotar, e incluso retorcer un poco sus pequeñas glándulas mamarias.
Se estaba a punto de perder en la belleza de aquellos gemidos que ella provocaba, pero su deseo por poder sentirla estaba comenzando a superarle, en especial a su propio autocontrol, ya derribado y destrozado hace tiempo, necesitaba tocar más.
-Lo siento, Rinny- dijo Len con rapidez mientras bajaba su mano y la sujetaba de sus posaderas, acercándola más a él, a la vez que bajaba su cabeza y la acercaba más a su cara a sus pechos, comenzando a lamer su pezón derecho.
-¡Leeen!- grito con fuerza Rin, alargando lo más posible la vocal mientras que su impresión no cabía para aquello, sintiendo la lengua de su hermano pasando sobre su punto de sensibilidad, mientras que con la otra mano, presionaba entre sus dedos su otro pecho.
Comenzó cerrar los ojos a causa de aquello, abrazándolo por completo a su cuerpo, inclusive como si deseara acercarlo más a su cuerpo y juntando más sus entrepiernas, sintiendo las lamidas y una ligera succión justamente sobre aquellos puntos rosados, extendiendo más su boca para abarcar más de su cálida piel, presionándola con sus labios y pasando sus dientes para mordisquear ligeramente la punta de estos.
Ni siquiera sabía porque estaba haciendo aquello, Len simplemente fingiría demencia si alguien le llegara a sacar la confesión de que había hecho aquello con su hermana gemela, tan solo había tenido el repentino antojo de chupar y de lamer aquella parte de su gemela, ni siquiera como si fuera un bebé siendo amamantado por su madre, sino con puro deseo lujurioso que se apoderaba de él. Comenzó a escuchar a su hermana gemir con más y más fuerza, como si de pronto le costara trabajo respirar, a la vez que sentía su piel erizarse de manera repentina y sin advertencia, abrazándole aún más por esto, y ahora comenzando a encargarse de su otro pezón.
-Len… ya no sigas… - pidió ella con saliva saliendo de su labio, juntando más sus piernas a las de él, y colocándolas alrededor de sus caderas, sintiendo la presión de su miembro contra su intimidad -Te juro que ya no soporto… - fue lo último que dijo antes de soltar un fuerte grito mientras le abrazaba aún más, sintiendo su cuerpo entero temblar simultáneamente, y un calor que se incrementaba desde su parte baja y se liberaba de ella.
-Rin… - Len comenzó a reptar sus manos por la espalda de su hermana -¿Tuviste un orgasmo?- le preguntó a la avergonzada chica quien no lograba aún recuperar su respiración, siendo solamente un ligero movimiento de su cabeza lo que comprobaba su estado. Entonces su hermano sujetó sus mejillas, asegurando su rostro de esta manera que ella no pudiera ni siquiera moverse, mientras que ella continuaba juntándolo a sí misma con el abrazo, sacando su lengua mientras que su reflejo hacía lo mismo, besándose primero en cuanto ambas se tocaron, para después juntar sus labios mientras que sus lenguas seguían jugando en sus bocas.
Continuaban abrazados incluso mientras que la intensidad del beso se había disipado, simplemente alejándose un poco, dejando que sus lenguas colgaran y dejaran que su saliva se derramara por sus labios.
-Te amor, hermanita- le dedicó Len mientras que volteaba hacia abajo y miraba el cómo su miembro escapaba libremente por entre su ropa interior, como si le estuviera saludando. Para eso, él decidió intentar cubrirse y más propiamente, intentar cubrir a su hermana. Aprovechó que ella aún se sentía excitada por todo aquello para girarse y sujetar la playera de la chica, pasándosela y colocándosela sobre el pecho, sin pasarla por su cabeza. -Fue algo muy lindo… todo esto… - respondió mientras se levantaba, esperando a que pudiera girarse lo suficientemente rápido como para evitar que se viera su amiguito.
-¡Espera!-tuvo que gritar la Kagamine tan pronto como vio a su presuroso gemelo intentar alejarse de ella en dirección del baño ¿No… no quieres que te regrese el masaje?- preguntó con la voz sumamente sumisa, casi como si no pudiera decir aquello.
-Pero… ya lo hiciste… - contestó Len con nervios en su voz, como si no hubiera hecho lo que acababa de hacer.
-Yo quiero darte un masaje… frontal- dijo ella mientras que retiraba su playera de por encima de su torso, quedándose sentada sobre sus piernas, en una pose que no dejaba de incitar a su gemelo -Es mi deber como hermana, recuérdalo-
-Bueno… supongo que es lo justo… - respondió Len mientras se sentaba, casi cayendo al suelo a causa de sus piernas temblorosas, todo por la tremenda incertidumbre, sentándose mientras levantaba su torso con ayuda de sus manos y abría sus piernas, dejando que se viera su ya apaciguado miembro.
-¿Por qué tan nervioso? Eso es lo que menos me esperaría de ti, después de lo que me has hecho- le preguntó ella cuando sujetó sus rodillas, acariciándolas un poco en círculos mientras que buscaba con la mirada el aceite de Miku, encontrando el fasco derramando
su contenido sobre la alfombra de su cuarto, salvando apenas lo que quedaba en la curvatura de este.
-Bueno… te sonará algo raro, pero la verdad… - se contuvo un poco al sentir el aceite derramándose sobre su pecho -… No creo que sea correcto que hagas esto… - pudo sentir como ella detenía su acción justamente en ese instante -Lo que yo te hice, es algo con lo que yo puedo vivir, se supone que yo se lo terrible que es llevar la carga de conciencia de ser un ser incestuoso, pero tú, sólo lo permitiste, sigues siendo más inocente que yo- se excusó de aquella manera mientras alejaba un poco su mirada de la desnudes frontal de su gemela.
-Len, no seas tonto- replicó ella mientras reanudaba el esparcimiento del aceite, derramando el poco que quedaba sobre él -Si eso que hiciste es lo más incestuoso a lo que llega tu mente, y piensas que yo soy más inocente que tu, lamento decepcionartedijo mientras que acercaba su mano a su pantaloncillo entreabierto, terminando de bajarlo por completo y comenzando a acariciar los dobleces del elástico de su calzoncillo, explorando con sus dedos el interior de este, palpando algo que por sí solo, pedía a gritos un escape momentáneo.
Aprovechó para poner su cuerpo entre sus piernas, apoyando su mano derecha sobre su entrepierna mientras realizaba dicha exploración, siendo su mano izquierda la que se encargaba de sostenerla a la vez que acariciaba su pezón.
-Rin… ¿Qué vas a hacer exactamente?- dudó Len en las acciones de su gemela por primera vez al verla comenzar a besar por debajo de su cuello.
-Mi deber como hermana- respondió con simpleza mientras comenzaba a besar y a dar pequeños mordiscos sobre su pezón derecho, mientras que con la mano izquierda presionaba y circundaba el otro, a la vez que con su mano derecha aseguraba entre sus dedos el tan preciado elemento fálico que no hacía más que ensancharse entre su agarre.
Aquello no era más que un mero y tramposo ataque a la masculinidad y al orgullo de Len como varón. Él, siendo tocado a plena voluntad por su gemela, con el objetivo de que sucumbiera ante estos toques y gimiera tal y como ella lo había hecho hace unos instantes, dejándola a ella hacer todo el trabajo, entregando todo el placer… y lo peor era, que estaba funcionando, le estaba complaciendo, le estaba sacando de aquella habitación y lo estaba elevando con lentitud, provocando que su mente se desvaneciera con cada lamida de su suave y cálida lengua.
-¡Al fin!- exclamó ella con alegría al observar el miembro de su hermano, endurecido como una roca, finalmente fuera de su ropa interior, comenzando a acariciarlo desde la base, a la vez que bajaba un poco más el elástico de su calzoncillo hasta permitir que saliera por completo. Aún con Len quedándose sin palabras, Rin prosiguió con sus actos, inicialmente, dándole un uso a todo el aceite que se había derramado hasta caer cerca de su ombligo, al comenzar a masturbar a su hermano con la facilidad que el aceite le lubricara.
-Rin, espera… - rogó Len mientras cerraba uno de sus ojos a causa de una fuerte y prolongada chispa de placer que llegó a él al momento en el que Rin presionó su glande entre sus dedos, apenas él sosteniéndose sobre sus propias manos
-¿Te dije que iba a ser un masaje, o no?- comenzó a masturbarlo, sin el riesgo de lastimarle a causa del movimiento, intentó solamente presionarlo contra su propio vientre, pasando sus dedos a los lados mientras concentraba la fuerza en su pulgar para que le causara mejor sensación desde este punto.
Era el momento del cual no podía huir, el momento en el que su hermana finalmente estaba complaciéndolo como él lo habría deseado desde hace mucho tiempo, en lo más oscuro de su interior, pero ahora podía hacerlo realidad. Pero sus manos no se mantuvieron tan solo en esa zona, por supuesto que no, continuaron complaciéndole por los pezones, tal y como antes lo habían hecho, provocando que Len moviera su cabeza hacia atrás, para después dirigirse a si propia cadera y comenzar a bajar sus pantaloncillos.
-Será un final feliz- susurró ella mientras terminaba tan solo en paños menores, colocándose sobre sus piernas, provocando que su intimidad, humedecida por debajo de la tela amarillenta, tuviera contacto directo con la longitud de sus masculinidad.
Len tuvo que cambiar su posición para no caer al suelo, quedando simplemente sentado en el suelo, un tanto inclinado hacia atrás, usando la fuerza de su abdomen para no ceder al peso de Rin, pero dejar que la parte central de sus cuerpos quedara en contacto, abriendo un poco más sus piernas para que Rin pudiera sentarse justo entre ellas.
-No quiero que esto termine nunca- dijo Rin mientras que la abrazaba por los hombros y comenzaba a besarla, provocando que se levantara sobre él y que sus intimidades se frotaran. Tan solo fue necesario que esto ocurriera una sola vez para que Rin se percatara de lo bien que podría hacer que su hermano se sintiera, sobre todo al momento en el que la respiración de ambos se agitó de semejante manera. El movimiento de ambos comenzó a repetirse una vez tras otra mientras juntaban sus labios y se besaban con intensidad, sin siquiera separar sus labios más que para dejar que ciertos suspiros salieran de sus labios.
Ambos reunían sus brazos en la espalda del otro provocando que su abrazo los juntara por completo, tan solo para que después, Rin pudiera moverse de arriba hacia abajo con tan de lograr mayor fricción entre su ropa interior y el miembro de su hermano.
-Es demasiado… -. Susurró Len a la oreja de su hermana antes de abrazarla con más fuerza, moviendo su miembro hacia arriba y finalmente, eyaculando entre ambos, lanzando su cálido y blanquecino fluido por todo su abdomen, para después permitirse caer sobre su propia espalda al suelo.
Habría sentido con fuerza como el semen se disparaba sobre él y sobre su hermana, y aquella sensación de ardor en la punta de su miembro, le habría dado justamente lo que necesitaba para dejar su mente en blanco, como si de pronto se derramara un liquido en su pensamiento que se extendiera como tinta por el agua, y que terminara por borrar todos sus pensamientos.
Regresó al mundo normal al sentirse a si mismo temblar de pies a cabeza mientras descargaba lo último de su semilla aún entre su panza y la de su hermana, la cual se había mantenido recostada sobre él. Ella no habría alcanzado el orgasmo, no quizá por completo, pero la cálida sensación de su hermano descargando sobre la piel de su vientre, era más que suficiente para poder hacerla perder la cabeza al igual que él.
-Len… - le habló ella mientras que los dos seguían abrazados en el suelo, ella un tanto más arriba de él, dejando que colocara la cabeza cerca de sus pechos -¿Aún estás vivo?-
-Creo que… mi mente se puso en blanco… bien podría haber muerto por eso… y estar agradecido contigo- dijo sonriendo mientras se volvía a abrazar a ella, intentando calmar su respiración que continuaba tan agitada como antes.
-¿Podríamos volver a hacerlo otro día… que te parece?- le propuso animada mientras sujetaba su cabeza de igual manera, acercándolo un poco más y sintiendo todo su cariño.
-Está bien… pero creo que necesitaremos… más aceite… respondió él mientras que sujetaba el frasco oscuro vacío. Pasaron un rato más hablando de cosas varias, diciendo lo mucho que se habían estimado y amado durante los últimos años, descubriendo que había sido Rin la primera en enamorarse de una o de otra manera, y que él la encontraba tan incomparablemente hermosa, que le parecía lógico haberse enamorado.
Sus conversaciones siguieron esa ruta hasta el punto en el que comenzaron a conversar de sus relaciones, y de cómo serían, comenzando a calentar el ambiente, hasta el punto en el que comenzaron a besarse de manera similar a la de antes, solo que con diferente propósito.
Siguieron así, sin darse cuenta de que la noche ya había caído, y justamente cuando Rin se había retirado su última prenda, la puerta se abrió repentinamente, dejando ver a Miku, vestida con una blusa ligera y un tanto transparente, en el marco de la puerta, iracunda mientras sostenía un puerro en sus manos.
-¡Maldita sea!- gritó con fuerza mientras daba un paso adentro ¡¿Quién les dio permiso de tomar mi afrodisiaco chino especial?!les interrogó mientras que tomaba la botella que Len había tirado al suelo, aunque la ira con la que preguntó aquello, no se comparó al fuerte grito cuando vio que su aditamento sexual había sido vaciado hasta el fondo -¡Se lo acabaron todo!, ¡Y en su incesto!- exclamó mientras que los dos únicamente intentaban cubrirse.
-Lo… lo sentimos mucho… - dijo Rin mientras que alcanzaba las sabanas de su cama para atraerlas a sí misma.
-No creímos que fuera un afrodisiaco… creímos que era un aceite para masajear- se justificó Len.
-Con un demonio, Rin, cuando te dije que fueras más directa, no me refería a esto ¡Haré que sus padres se enteren de esto!- dijo mientras sacaba su celular de una de las bolsas de sus pechos. Ya que ella conocía de aquello, había deducido que Rin estaba enamorada de Len cuando esta le había contado de su enamoramiento de un chico desconocido, y tras su realización, había tenido tiempo para recapacitarlo, y poder razonarlo, decidiendo que apoyaría a su amiga, pero el hecho de que robaran sus cosas, era demasiado para ella.
-Espera… - Intervino Rin con rapidez - ¿Necesitas un afrodisiaco para hacerlo con Kaito?- preguntó con curiosidad verdadera. -Vaya, creía que la gran diva Miku Hatsune, tenía todo lo necesario para seducir a su hombre- se rió mientras que se levantaba un poco, manteniendo a Rin sobre sí mismo.
-Sería bueno que todo el mundo se enterara de cómo Miku no puede emocionar a su novio por sí misma- agregó Rin mientras miraba la cara de su amiga quedarse sin expresión.
.No es para… no es de…. Puedo hacerlo sin… - se quedó la peli verde con todas sus frases a medias, sabiendo que lo que dijera no le ayudaría, que si los gemelos decían algo, la prensa se la comería viva por ese asunto -Por eso la gente los detesta… - les dedicó esas últimas palabras antes de salir del cuarto con molestia, entendiendo que era unas situación en la que, de ella hablar, ellos hablarían igual.
-No necesitamos esas cosas… - dijo Rin mientras volvía a abrazar a su hermano contra él -Tus manos tienen el mejor afrodisiaco de todos cuando las siento sobre mi piel- dijo mientras se volvía a abrazar contra él. Dejando que cubriera sus hombros con sus manos, a lo cual, Len no pudo estar más de acuerdo.
Fin del capítulo 3.
Gracias por su paciencia, y gracias por leer,aquí les dejo el tercer capítulo, ahora con el tema del tacto… ¿lo entienden? Ahora que las cosas van simples, voy a ir dando seguimiento primero a los sentidos, y a la manera de complacerlos. La del oído, por la idea que tengo, será algo sumamente normal, quizá algo "Mainstream" pero el olfato… quizá la gente deje de leer este fic por eso… quienes me conozcan lo entenderán…
Creo que eso es todo, agradezco a quienes dejaron review la vez pasada:
Lilliam: El amor más lindo del mundo :3, y sigo sin entender de que hablas, y ya se, en este caso, el juego no se sentra solamente en la complacencia mutua, sino en el acto en si que les lleva a descubrir el placer de tocarse a manera de amantes.
SessKagome and Shade Shaw: Feliz Halloween atrasado, Creo que si lees esto, notarás cierto retroceso en el atrevimiento de los gemelos, como pasar de una sensación adolecente por descubrir el placer, a mero gusto adulto, y quizá la búsqueda de un amor menos vacío, pero espero que me tengas algo de piedad :'3,
Gabriela Kagamine: Muchas gracias, y si, de alguna manera, pensé en que Len tendría la mala suerte de que pensaran que se habría corrido sobre Rin mientras esta dormía (Al encontrar los demás vocaloids restos de semen sobre la ropa de ella) pero luego pensé que se volvería quizá un poco cliché, aunque ya veré que hago después :D
Bueno, esta vez fueron pocos reviews, eso me pasa por irme durante dos meses sin escribir nada orz, pero bueno, eso es todo, muchas gracias por leer, y espero que lo hayan disfrutado.
Nos leemos después :3
BYE_.-
P.D.: Gracias por las ideas, ya veré como hacerlas después de terminar el preludio de los cinco sentidos :D
