La tercera selección empezó y acabó en un pestañeo, Isagi fue elegido como uno de los once jugadores titulares para el partido contra la selección sub-20, lo cual significaba una gran oportunidad para lucirse y demostrar todo su potencial, y por supuesto Rin también había sido seleccionado como titular.

Todavía quedaban unas cuantas semanas de campamento antes del tan esperado partido, ellos no habían vuelto a tener una conversación a solas, ya que era difícil tener un momento así con tantos compañeros de equipo. "Sé que fui yo quien le dijo que no quería nada con él, y que le dije que no se metiera, pero tampoco era para que nos distanciáramos tanto. Quiero conversar con él" pensó.

Justo cuando éste caminaba por los largos pasillos del recinto vio frente a él a aquel alfa en quien justo estaba pensando -¡Rin!- llamó. Entonces éste se volteó y lo miró con una expresión neutral.

-¿Tu nariz está mejor?- fue lo primero que se le ocurrió preguntar para romper el hielo, ya que él había recibido una patada en su rostro por parte de Shidou -Sí- respondió mientras seguía caminando junto Isagi.

-¿Estamos bien?- preguntó mirándole con sus grandes ojos azules, las pupilas del contrario se dilataron y sus mejillas se tornaron en un sutil carmesí.

-¿Por qué no lo estaríamos?, la última vez que tuvimos una conversación relevante solo te aconsejé, pero imagino que no obedeciste mi consejo- dijo mientras continuaba caminando con su mirada hacia al frente.

-Sobre eso... lo he pensado un poco y tal vez tienes algo de razón. He empezado a percibir más las feromonas, sobre todo ahora que estoy más rodeado de alfas como Karasu, Shidou, Nagi y Barou. T-Tal vez si todavía estás dispuesto a ayudarme... p-podría dejar de tomarlos- propuso totalmente avergonzado.

Era como si le estuviera diciendo "Hey Rin, quiero tener sexo de manera recurrente contigo y solo contigo, sé mi alfa por favor", pero para ser sincero su propuesta le era beneficiosa, un alfa que le ayudara a dejar sus supresores y a controlar sus feromonas, de ese modo podría seguir ocultando el hecho de que era un omega.

Rin se detuvo, se quedó en silencio por un momento y sin denotar expresión alguna, tomó de la mano al contrario y se direccionaron hacia los baños, en los cuales no había nadie ya que era hora de la cena y todos estaban en el comedor.

El alfa arrinconó a su presa contra la pared y empezó a besarlo apasionadamente. La sensación de sus labios era algo que había extrañado a pesar de sólo haberlo hecho en una ocasión, una de sus grandes manos tomó la pequeña cintura del contrario y lo acercó a su cuerpo, como si no quisiese que éste escapara.

Su lengua invadía profundamente cada rincón de su boca, separándose apenas para tomar el suficiente aire para no morir. El calor hizo su aparición, solo que en este caso, era una excitación normal, no un celo.

-R-Rin...mm...- éste no le permitía siquiera formular una palabra, él estaba comportándose de una manera muy intensa. ¿A qué venía esta repentina situación?, ¿qué pasa si alguien decidiera entrar al baño?.

Aunque en realidad nadie se sorprendería, ya que así como ellos no fueron los primeros en tener sexo, tampoco serían los últimos. No se podía esperar menos de un lugar en el cual habían tantos adolescentes encerrados.

Isagi quiso tocar las partes de Rin, pero éste no lo permitió -Si haces eso no me hago responsable de lo que pueda suceder- amenazó mirándole con aquellos ojos turquesa, que no hacían más que emitir sensualidad.

-No me importa, hazme lo que quieras...- dijo el omega, tentándolo mientras enredaba sus brazos por el la nuca del contrario -No tengo condones aquí, mejor suéltame- dijo apartándole con delicadeza -lo siento, no debí haberme comportado así, pero... es que si me dices que aceptas la propuesta de dejar los supresores por estar conmigo, no hay manera de que no reacciones así- dijo limpiándose el borde de su labio con el dedo.

El más bajo se estaba muriendo de ganas por hacerlo ya mismo, pero sabía bien que no podía arriesgarse, embarazarse a esa edad arruinaría por completo su carrera futbolística, si bien era cierto no se encontraba en sus días fértiles, era mejor prevenir.

-No te preocupes, yo también quiero hacerlo, pero entiendo que es mejor evitar. ¿Qué te parece entonces si dejo los supresores una vez terminado el partido contra la sub-20?, no sería buena idea hacerlo de repente antes de un importante partido- propuso.

Parecían una pareja tomando ese tipo de decisiones juntos -Me parece bien. Entonces me adelanto- dijo Rin saliendo del baño con el rostro evidentemente acalorado.

En los días restantes hasta el partido ambos habían estado teniendo encuentros ocasionales cada que presentaba la ocasión, habiendo así estrechado un poco más su relación. Ganar era obligatorio ya que por el contrario, tendrían que cerrar el proyecto y nadie quería que eso sucediera.

Rin estaba sumamente emocionado de poder jugar contra su hermano, Itoshi Sae, para así demostrarle que él era el mejor delantero de Japón. El partido fue intenso, la selección japonesa fue derrotada, todos celebraran el gane, menos él, que se encontraba sentado en medio del campo con una mirada perdida.

Lo que tanto anhelaba le fue negado, y no sólo eso, su hermano se mostró interesado y atraído por su omega Isagi Yoichi. Los celos que corrían su cuerpo se multiplicaron por dos, él no podía soportarlo.

Es como si una parte de él hubiera muerto, tan sólo quería un halago por parte de su hermano y no lo recibió, sino que incluso dicho halago le fue dado a su rival número uno en su propia cara, esa victoria de Blue Lock significaba la derrota para él.

Todos los jugadores se encontraban reunidos en los vestidores, el ambiente era de júbilo, inclusive Anri se había encargado de que esa noche todos disfrutaran de comida ilimitada. Ego salió para felicitarlos, o algo así, haciendo enfadar aún más a Rin.

Al terminar todos se dirigieron a los baños para asearse antes de ir a comer, solamente una persona se quedó sentada en la banca con una toalla cubriendo su cabeza. Isagi se percató de esto y le indicó a sus amigos que le dieran un momento a solas.

Él se dirigió hacia su derrotado compañero y sin saber exactamente que decir habló -Rin, entonces a partir de hoy dejaré los supresores como habíamos acordado... gracias, porque ese gol mío fue tuyo también, no hubiera podido hacerlo sin ti-.

Aún sin levantar su cabeza habló -Cállate, muérete idiota, jamás en mi vida te perdonaré. Desde ahora no quiero saber nada sobre ti. Puedes irte a la mierda junto con él- sentenció. ¿Con él?, ¿se refiere a su hermano?, pero si el omega no tenía ojos para nadie más... parece como si hubiera olvidado todo lo que habían vivido juntos.

-Durante el partido de hoy tuvimos más química que nunca, estaba tan feliz porque sentía que estábamos volviéndonos más cercanos. A mí no me interesa tu hermano, ¿crees qué yo me acostaría con cualquiera? solo lo he hecho contigo. Aunque me dio su número no pienso escribirle- contestó en son de desesperación ya que las cosas no eran como él creía.

Levantó su mirada la cual tenía un aura asesina y dispersó feromonas con el afán de alejarlo de él -Jódete Isagi, de ahora en adelante eres únicamente mi rival y te juro que te mataré, no lo olvides- si esto es lo que realmente él sentía el contrario tampoco le pensaba rogar.

-Entiendo, entonces que así sea- contestó con determinación dando media vuelta y dejándolo solo en su miseria. Lo que sea que habían estado construyendo juntos se había acabado, por suerte él no había cometido el error de dejar los supresores.