Después de unos días libres fuera de la "cárcel", había llegado el momento de regresar, Isagi se sentía muy motivado por los nuevos retos que Blue Lock tenía para él. Estaba un poco nervioso por reencontrarse con el alfa, sobre todo porque después de ese día no habían vuelto a comunicarse.

Las busetas en donde viajaban los jugadores habían arribado a su destino, conforme se iban bajando del vehículo iban ingresando por la puerta principal, en donde ya dentro había otros jugadores, tanto los de siempre, como caras nuevas, o bueno, casi nuevas.

Ya que los chicos de la selección sub-20 se encontraban allí, menos Sae, por supuesto. Lo cual preocupaba un poco al peliazul, ya que en dicho equipo había varios alfas, entre ellos Aiku el cual era muy dominante.

Mientras el grupo de amigos se saludaban enérgicamente, el omega vio en un rincón apartado a Rin, tan solitario como de costumbre, y sin darle mucha vuelta se acercó a saludarle, ya no eran compañeros sexuales, pero eso no significaba que no volverían a hablarse, después de todo seguirían encerrados en el mismo lugar por quien sabe cuanto tiempo más.

-Hola Rin, por supuesto es obvio que estarías aquí- dijo sin rencor alguno, sus profundos ojos miraron en su dirección y ambos se encontraron -No me hables, ¿quieres morir?- respondió tan dulce como siempre -Oh cállate- dijo el más bajo sonriendo. Al menos había roto el hielo después de la última discusión y en realidad dicha interacción se sentía como un coqueteo.

Ego les interrumpió apareciendo en las pantallas del recinto, y procedió como siempre a brindar las instrucciones correspondientes. Ahora los jugadores tendrían que elegir un país para formar nuevos equipos, Isagi después de pensarlo un poco se decidió por Alemania -¿Cuál habrá escogido él?- se preguntó.

Anunciaron los jugadores correspondientes en cada equipo y el omega se dirigió al estrato Alemán, siendo separado del alfa, en donde frente a sus narices se apareció aquel hombre a quien tanto admiraba, su jugador favorito de todos los tiempos, Noel Noa.

Él era un alfa francés considerado el mejor delantero del fútbol actual, sus feromonas eran muy intensas, "creo que estoy teniendo reales problemas con mis supresores" pensó, ya que se estaba viendo afectado por el ambiente en general, ya que la mayoría del equipo estaba conformado por alfas dominantes.

Tapó disimuladamente su nariz para no sucumbir antes los estímulos, en dicho equipo no había un solo omega, por lo cual era el único que podía verse afectado. Para culminar con la cereza del pastel, por una puerta llamaba Wild Card, entró un hombre que conocía bien, era Kunigami.

Su corazón saltó de alegría, otra cara conocida formaría parte del equipo -Chigiri se alegrará mucho- dijo a sí mismo. Tan pronto como finalizaron las formalidades estaba por dar inicio la primer prueba, el peliazul se acercó rápidamente a saludar a su viejo amigo; sin embargo, no recibió más que una respuesta totalmente contraria a lo esperado.

No tenía idea sobre que le había ocurrido, pero él no era el mismo de antes, ignorando esto, la prueba dio inicio. Se concentró en dar lo mejor de sí mismo, ya que Noel Noa estaba observando, por lo que no quería hacer el ridículo, al llegar a la parte final de la prueba en la cual se debía realizar un tiro con puntería, su balón fue interceptado por un tiro proveniente de otra dirección.

-Endlich treffen wir uns, Yoichi Isagi, Ich werd dich duzen Yoichi, okay?- no entendía un carajo de lo que decía, ya que hablaba en alemán, ¿cuál era su problema? hizo ese tiro solo para fastidiarle.

-Ich heiße Kaiser, und werde das unmogliche schaffen!, Auf die- Isagi deseaba que ese tipo dejara de hablar, total no le estaba entendiendo ni una sola palabra.

De repente, uno de sus compañeros se acercó, le habló en alemán y le brindó un par de auriculares traductores a él y a todos los demás presentes, para que pudieran entenderse. Antes de poder percatarse este tipo le estaba sosteniendo por la barbilla, acercando su rostro, violando por completo su espacio personal.

-Yoichi, vine aquí para conocerte- dijo para seguidamente besarlo frente a todo el equipo. El contrario de manera inmediata y con repudio lo apartó de un golpe -¿¡Qué haces imbécil!?- dijo limpiando sus labios con su antebrazo.

Esto no hizo más que emocionar al alemán, quien le tomó por sus brazos con fuerza volviendo a acercar a su rostro -Eres muy lindo, Yoichi, pero también eres muy rebelde, justo así me gustas- sus compañeros de equipo estaban alerta en caso de que éste necesitara intervención.

Al omega no le gustaba ser tratado de esa manera, no le gustaba ser intimidado, por lo que en respuesta entrelazó sus dedos con los de su oponente apretando con fuerza su mano -No te me vuelvas a acercar, te voy a destruir- sentenció mirándolo con odio, y en respuesta el contrario solo sonrió.

Este tipo era Michael Kaiser, un alfa alemán, uno de los once de la nueva generación mundial, de cabellos rubios despeinados con un degradado azul en las puntas, y un enorme tatuaje de rosas azules con espinas que cubría desde su cuello hasta su mano.

No entendía la personalidad de ese sujeto, pero definitivamente habían empezado su relación con el pie izquierdo, y tras de eso de ahora en adelante les tocaría vivir juntos. Para su suerte Kaiser contaba con su propia habitación privada, por lo que no tendrían que compartir cuarto, de hecho a Isagi le correspondió dormir junto a Hiori, Kurona y Yukimiya. Lo cual le venía como anillo al dedo, ya que todos eran betas.

El primer partido de la Liga Neo Egoísta se llevó a cabo y entre los nuevos rivales, el alemán y el japonés, no hubo más que roces e insultos de por medio, mientras más convivían menos se llevaban. Aunque era algo extraño, ya que el alfa siempre estaba coqueteando con él, "si quiere algo conmigo, ¿por qué diablos no se comporta y me intenta conquistar cómo es debido?", pensaba.

La hora de la cena había llegado, Isagi y sus amigos comieron para luego dirigirse de regreso a su habitación a charlar un poco antes de dormir. Las luces se apagaron y todos durmieron, cerca de las tres de la mañana Isagi despertó de golpe, estaba bañado en sudor.

¿Qué sucedía?, tenía tanto calor que podría morir, su cabeza daba vueltas, además una dolorosa erección apretaba sus ropas y su trasero se encontraba humedecido. Él estaba en celo. No sabía como actuar, nunca había tenido un celo hasta hace poco, pero en ese entonces él contaba con un alfa que le brindó ayuda; sin embargo, ahora la situación era distinta, tomar más supresores no era una opción, ya que al parecer estos habían dejado de funcionar.

Necesitaba urgentemente aliviarse, pero no lo haría en la habitación con sus amigos ahí dentro. Con las pocas fuerzas que tenía se puso de pie e intentó caminar sigilosamente hacia los baños, él comprendía que era sumamente peligroso andar por ahí en ese estado, pero no sabía que más hacer, una mezcla de diferentes feromonas golpeó su nariz, no es que todos los alfas estuvieran desprendiendo feromonas en ese momento, sino que él tenía el olfato agudizado debido al celo.

Su cuerpo estaba débil y afiebrado, debía llegar hasta su destino, no podía tocarse en los pasillos, ya que podría haber cámaras. Sin darse cuenta chocó contra alguien -Mierda- maldijo, ¿cómo era posible tener tan mala suerte como para encontrarse con alguien a esa hora y justo en esas condiciones?.

No le quedaba más que aceptar su destino -¿Isagi-kun?- esta voz era de -¿estás en celo?- preguntó su compañero de habitación, Yukimiya. Sus ojos le miraron en sorpresa, él pensaba, como todos los demás, que Isagi era un beta, así que debía de estar muy confundido.

Por suerte no era un alfa, y además de eso era su amigo, él le sujetó y ayudó a llegar hasta su destino, cerrando la puerta del baño con seguro -No puedes andar así, es peligroso, no podemos dejar que nadie entre aquí, no entiendo nada, pero ya me explicaras después- lo sentó en una de las bancas que había dentro de los baños.

-Haz lo que tengas que hacer, me quedaré afuera vigilando que nadie entre, si necesitas que traiga tus supresores veré como hago para conseguirlos sin dejarte solo- dijo dirigiéndose a la salida del baño. El omega lo tomó por el borde de su pijama -Fóllame Yukimiya- le suplicó con ojos llorosos, en estos momentos era incapaz de pensar con claridad, su cuerpo únicamente le exigía alguien que lo penetrara y lo hiciera sentir bien, no importaba si no podía fecundarlo.

El de lentes se puso nervioso -¿¡Pero qué dices Isagi-kun!?, no puedo hacer eso, tú no estás en tus cinco sentidos, me voy- dijo queriendo ocultar su vergüenza -¿Qué tiene?, eres atractivo y me tratarías bien, ayúdame a calmar este calor que estoy sintiendo, por favor- le suplicó de nuevo.

Ajustando sus lentes respondió -¡Que no! Si me lo pidieras estando cuerdo la situación sería distinta, pero no pienso abusar de tu situación, me quedaré afuera- dijo escapando de su agarre. Y justo como dijo, cerró y se quedó vigilando en la parte exterior de los baños.

Ya no soportaba más, no entendía qué estaba sucediendo, así que rápidamente se despojó de sus ropas y empezó darse autoplacer, él solo no era suficiente para sobrellevar dicha situación, después de tener a Rin dentro de él sus dedos no eran lo suficientemente largos y gruesos como para satisfacerse del todo.

Ansíaba con desesperación un alfa que lo llenara, si él estuviera aquí de seguro de que no pondría peros a pesar de lo ocurrido. Incluso si Kaiser estuviera ahí, él le permitiría hacerle lo que quisiera, además de que estaba seguro de que el alemán lo deseaba.

El omega se corrió tantas veces como pudo, y le suplicó a Yukimiya a través de la puerta que por favor le ayudara; sin embargo, él se mantuvo firme y no entró en ningún momento, después de unas horas la puerta fue abierta para corroborar el estado de Isagi.

-Isagi-kun, ¿estás mejor?- preguntó, acercándose lentamente hacia su amigo. Vaya deplorable situación en la cual estaba, sin embargo, Yukimiya no le juzgó en ningún momento, por el contrario, le ayudo a vestirse y le inyectó un supresor.

-Perdona por no preguntarte si podía inyectarte esto, pero es que sino no podrás sentirte bien hasta dentro de unos días, es un supresor de emergencia, no creo que te llegue a hacer daño, ya que está hecho para usarse en estos casos- dijo mientras le miraba amablemente.

-¿De dónde lo sacaste?- preguntó, ya que el beta se quedó todo el tiempo frente a la puerta. -Verás, Kurona-kun tenía ganas de ir al baño y se levantó un rato después de nosotros, así que le conté la situación y me hizo el favor de conseguir el supresor- respondió.

-¿Y de dónde sacó Kurona el supresor si todos en la habitación son betas?- preguntó asustado -Se lo solicitó a Ego-san- las palabras de Yukimiya acabaron con él. Ya no podría seguir ocultándose más, él no lo hizo con mala intención, solo quiso ayudarlo. -La verdad es que primero buscó en tus cosas, pero no encontró uno inyectable, por lo que tuvo que recurrir al superior, lo siento- respondió arqueando sus cejas.

-No te preocupes, en realidad te agradezco mucho, ayer pude haber estado en peligro, tú sólo hiciste lo que estaba en tus manos para ayudarme- en lugar de enfadarse se sintió algo aliviado, al menos ya no tendría que tomar sus supresores especiales.

Aunque a partir de ahora sabía que se le trataría de forma distinta. De repente recordó las cosas lascivas que le suplicó a Yukimiya y su rostro se tiñó en rojo -S-sobre lo de antes...- dijo rascando su mejilla.

-No te preocupes, sé que los omegas en celo pueden decir o hacer todo tipo de perversiones, no pasa nada, es parte de tu naturaleza- respondió sin permitirle más explicaciones, ya que en realidad no eran necesarias.

-Gracias- le ayudó a levantarse y se dirigieron a la habitación, en donde procedió a explicar todo a sus compañeros de habitación.