Pasos Entre Odio y Amor
Prólogo
-Vaya, ¿a quién tenemos aquí? La estúpida de Sabaku No Temari.-La niña de apenas ocho años se encontraba sentada en un banquito.
Al escuchar esa voz, alzó su mirada y frunció el ceño. Todavía no entendía por qué ese chico, Nara Shikamaru, la odiaba tanto, pero la forma en que la trataba ya le parecía suficiente para despreciarlo del mismo modo.
-¿Qué quieres Nara? No tengo tiempo para tus jueguitos ni tus estupideces infantiles.-Volvió a concentrarse en el libro que estaba leyendo hace unos segundos.
-No pues, habló la mujer madura. ¿Por qué no simplemente te mueres? Realmente le harías un favor a toda la comunidad.-Temari se paró y encaró a su peor pesadilla.
-¿Y tú por qué no mejor cierras el hocico que te apesta el aliento?-Shikamaru apretó los puños y agarró de la camisa a su enemiga.
-¡No intentes encararme Sabaku No! ¡Sabes que no te conviene!-Temari sonrió con orgullo.
-¿Ah no? ¿Y qué piensas hacer? No creo que logres mucho con ese cuerpo de fideo.-El Nara frunció el ceño y le rapó el libro a Temari.
-¡No me subestimes maldita!
-¡Oye, devuélvemelo!-Shikamaru arrancó todas las páginas del libro para después tirar las sobras y pisarlas con todas sus fuerzas.
Temari no podía creer lo que sus ojos estaban contemplando. No supo mirar a su enemigo más que con sorpresa.
-Que esto te sirva de advertencia cuando trates de meterte conmigo Sabaku No.-El niño se dio media vuelta y se fue.
Temari se dejó caer en sus rodillas, mirando cómo uno de sus libros favoritos había sido machacado. No pudo contener sus lágrimas y se echó a llorar.
-¡Maldito Nara! ¡Te odio!-Al rato, su hermano mayor Kankuro apareció y la vio con preocupación.
-¿Temari qué pasó? ¿Por qué lloras?-Ella no le contestó. Seguía absorta en la congoja de haber permitido que un imbécil destrozara algo que le importaba mucho.
-¿Por qué? No entiendo la razón de que me hagan esto.-Kankuro se frotó las sienes.
-Otra vez Nara, ¿verdad?-Temari se limitó a asentir con la cabeza. Kankuro la abrazó para calmar su llanto.
-¿Tú crees que si me muero sería mejor para todos?-Tal pregunta hizo que su hermano quedara casi sin habla.
Tomó a su hermana por los hombros.
-Por supuesto que no. Este mundo sería un desastre si tú no formaras parte de él.-Temari levantó la vista y la enfocó en Kankuro, quien se encargó de secarle las lágrimas.
-¿En serio?
-Claro. Yo no soportaría vivir sin ti. Además, tienes una obligación como hermana mayor de Gaara.-La pequeña sonrió.
-Es verdad.
-Vamos, hay que volver a casa.-Temari sujetó la mano de su hermano y caminaron un largo trayecto hacia su hogar. Era una casa enorme con tres pisos, piscina, cuatro comedores hechos con la madera más fina, dos salas con los muebles de la más alta calidad, una cocina inmensa labrada con los materiales más caros de la industria, y ni qué decir de las habitaciones; cada una con un ropero gigantesco, baño propio y camas dobles.
Parecía más una mansión que una casa.
Cuando llegaron, Kankuro abrió la puerta, sin poder creer que su padre, Sabaku No Rasa, uno de los empresarios más poderosos y ricos del país, se encontrara allí.
Al verlo, tragó saliva y apretó la mano de su hermana.
El señor yacía en el sofá revisando en el periódico las últimas noticias. Lo hizo a un lado y observó a sus hijos.
Se levantó del asiento y caminó con calma y frialdad hacia ellos.
-Temari, ¿me podrías explicar por qué no apareciste durante casi toda la tarde?-La rubia agachó la mirada muerta de miedo sin saber cómo responder.
-Padre, no la regañes. Ella no estaba haciendo nada malo.
-No estoy hablando contigo Kankuro, así que mejor te callas, ¿entendido?-La mirada intimidante de su padre, logró que el castaño se mantuviera al margen.
-Sí señor.
-Muy bien, volveré a hacer la pregunta Temari. ¿Qué hiciste afuera de la casa casi toda la tarde?
-Yo… estaba… bueno…-Su padre optó por usar otros medios más drásticos para hacerla hablar, y no encontró uno mejor que alzar la voz.
-¡Responde con claridad y mírame a los ojos cuando te hablo señorita!-Temari, sin saber si eso era buena idea, hizo caso.
-Estaba leyendo en el parque.
-¿Leyendo? ¿Y dónde está el libro?
-Nara Shikamaru lo rompió.-La furia de Rasa no se hizo esperar, y en un instante, cacheteó a su hija.
-¡¿Cómo es posible que seas tan tonta para dejarte fastidiar de esa forma?! ¡¿Acaso no tienes la fuerza para defenderte sola o qué?! ¡Es increíble que tenga hijos tan inútiles!-Las lágrimas en los ojos de Temari no se hicieron esperar.
-Gomenasai.
-¡Y ya para de llorar! ¡¿O quieres que te dé una razón para hacerlo?!-Levantó la mano de nuevo dispuesto a darle otra cachetada. Contemplar la mirada enfurecida de su padre logró que Temari respirara hondo y se calmara.
-No señor.
-¡¿Por qué le pegas?! ¡¿No ves que apenas es una niña?!-Para su mala suerte, Kankuro recibió el mismo golpe que su hermana.
-¡A mí no me levantes la voz Kankuro! ¡Respétame!-El castaño no supo cómo defenderse, así que agachó la mirada.
-Discúlpanos, no volverá a suceder.
-Vayan a sus habitaciones. ¡Ahora!-Los dos hermanos subieron las escaleras a la mayor velocidad que pudieron.
Kankuro entró a Temari a su habitación. En el baño buscó algo para cubrirle el moretón que su padre acababa de dejarle en la cara. Finalmente, encontró una base que su madre se aplicaba antes de salir.
Le comenzó a esparcir la base despacio.
-Duele.-Dijo Temari con temor.
-Lo sé, pero no podemos permitir que la gente se dé cuenta de que nuestro padre nos maltrata.-Los ojos aguamarina de su hermana volvieron a llenarse de lágrimas.
-¿Por qué no?
-Porque nos llevarían a un orfanato a los tres, y es muy probable que nos separen.
-¿Y qué hay del tío Yashamaru? ¿No podemos ir con él?
-Temari, eso no es tan fácil como crees.
-Extraño a mamá.
-También yo, pero no podíamos hacer nada para salvarla. Ella sola debía hacerle frente al cáncer.
-Si ella estuviera aquí, todo sería mejor.
-Por ahora, es mejor que las cosas sigan así. Más adelante ya veremos cómo liberarnos de nuestro padre.
-¿Lo prometes?
-Te lo prometo.-Siguió aplicándole la base sobre aquella herida
…
Shikamaru llegó a su humilde casa. No era un lujo, pero no se vivía tan mal ahí. Una linda cocina, un comedor, una sala y dos habitaciones. No necesitaban más.
-¿Quieres que te sirva algo de comer hijo?-Dijo una voz femenina desde la cocina. No había duda de que se trataba de su madre Nara Yoshino.
-No hace falta mamá. No tengo hambre.-Ella, al mirar cómo el ceño de su hijo estaba fruncido, se acercó a él.
-¿Me puedes decir por qué traes esa cara de pocos amigos? ¿Pasó algo mientras jugabas en el parque?
-No es nada, no te preocupes.
-¿Seguro?-El Nara enfocó sus ojos en los de su madre y suspiró.
-Otra vez me tuve que encontrar con esa estúpida de Sabaku No Temari.
-Dudo que esa niña sea una estúpida Shikamaru. ¿Por qué la tratas tan mal? ¿Te hizo algo?
-Claro que lo hizo. Por culpa de su padre el mío se quedó sin empleo.
-Eso es un conflicto entre adultos hijo. Esa niña no tiene nada que ver.
-Sí tiene que ver y mucho, mamá. Es hija de ese desgraciado ricachón que nos está dejando en la ruina.-Yoshino tomó el rostro de su pequeño entre sus manos.
-Que sea su hija, no quiere decir que haya tenido alguna influencia en la decisión de Rasa-sama.
-De verdad que no soporto que lo trates con respeto. Como si ese hombre se pudiese respetar después de lo que hizo.-La puerta fue abierta y un hombre con barba entró.
Yoshino se le acercó.
-¿Sí pudiste encontrar trabajo esta vez Shikaku?-El sujeto negó con la cabeza.
-Es casi imposible que me den uno con los años que tengo, pero te juro que me seguiré esforzando y volveremos a tener sustento para sobrevivir.
-Sólo no te sobrecargues, ¿sí?-Shikaku depositó un suave beso en la frente de su esposa.
-No te preocupes mujer. Por cierto, ¿dónde está Shikamaru?
-¡Papá!-Exclamó el niño corriendo hacia los brazos de su padre, quien lo alzó.
-Hola campeón, ¿qué tal estuvo tu día?
-Bien.
-Me alegra hijo.
-Papá, te prometo que cuando sea grande me convertiré en un gran ingeniero y nos sacaré de esta situación.-Shikaku sonrió ante las palabras de su hijo y le revolvió el cabello.
-Por ahora sólo preocúpate por ser un niño y divertirte, luego vendrá lo demás.
-¡Hai!-Exclamó Shikamaru con una gran sonrisa de por medio.
Tanto Shikamaru como Temari llevaban vidas completamente diferentes, con sus propios problemas y altibajos, pero había algo que los dos tenían en común; luchar por liberarse del dolor que cada día los condenaba a hundirse más y más hasta perder fuerzas, pero tenían claro que renunciar a encontrar la felicidad no era una opción.
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Finalmente, después de mucho, he vuelto con una nueva historia para ustedes. Espero la disfruten de principio a fin. Les aseguro que me esforzaré al máximo porque sea de su agrado.
-Te: Vaya, no imaginé que te tomarías la molestia de hacer una introducción tan fuerte como esa.
-Yo: Es preferible ir al grano para que los lectores se dejen cautivar.
-Te: Supongo que esto se pondrá interesante.
-Ambas: Gracias por leer y nos vemos en el próximo capítulo.
