Capitulo 11: El Dios de la Velcidad

Luego de reclutar a Vash Estapida del planeta Gun Smoke, Juhall se sentío inquieto mientras se desplazaba por la red del nexus multiversal, no dejando de pensar en el evento extraño que ocurrió cuando aquella muchacha de nombre Merryl se sujeto a él.

La verdad, no esperaba que eso sucediera. La Marca que venia poniendo a los reclutados en otros mundos, era un glifo echo especialmente para solo afectar a una persona, teniendo que haber sido solo Vash el que fuera transportado a su mundo cuando se lo puso. Sin embargo lejos de cualquier predicción que haya podido hacer, la chica Merryl había sido teletransportada con él cuando lo sujeto, como si la energía que mágica que uso en el pistolero se hubiera trasladado también a ella.

Ni siquiera sabia que eso era posible, tomándolo por sorpresa cuando la vio desvanecerse frente a sus ojos. Un error que tendría que arreglar una ves terminara de reclutar a los demás guerreros y volviera a casa. Algo que sabia que Neli también le criticaría al no solucionarlo de inmediato, sin embargo el terminar de reclutar a los guerreros era una prioridad y si vovía ahora en medio del ritual de invocación, haría que su familia tuviera que repetir todo el proceso de nuevo, quitándoles tiempo valioso en su mundo.

Ademas, no era como si aquella chica corriera peligro, ya que al ser transportada junto con Vash, tendría que aparecer junto con los demás guerreros en el salón del ritual, no habiendo pasado mas de uno segundos para ella. Iba a estar bien, de eso estaba seguro.

Él mientras tanto continuaría con esto. Ya mas tarde averiguaría que fue lo que sucedió para que ella para que también fuera transportada junto a Vash por su poder.

La verdad era un tema que en serio lo desconcertaba.


Mientras tanto volviendo a Montus, el mundo de la batalla contra los dios. Toda la familia Soriel seguía con su labor en el ritual de invocación, pareciendo no haber pasado mas de unos cuantos minutos para todos en el salón, desde que Juhall se fue a hacer de las suyas con los héroes y guerreros que tenia que reclutar. Ninguno sabiendo nada de todo lo que éste había venido haciendo desde que se fue.

Aunque Neli, su descendiente, al conocerlo tan bien si se daba una idea de las cosas que este podría estar haciendo con aquellas personas. Preocupandose por la impresión que éstas podrían tener de ellos y su causa por culpa de ese bromista problematico que era su ancestro.

La verdad es que ella había estado en contra de mandarlo, pero como éste era el único que podía ayudarlos con el ritual de invocación y que se encapricho tanto con hacer esta misión en particular, no tuvieron de otra que dejarlo ir. Estando ahora nerviosa por el resultado final de esto, ya que si salía mal tendrían que hallar una manera de calmar y convencer a esos poderosos héroes de ayudarlos.

Ideas que la hacían suspirar, prefiriendo mejor solo concentrarse en su labor de mantener abierto el portal hacia el nexo multiversal y cruzar los dedos por que su querido ancestro no metiera la pata. Por lo menos esta ves quería tener algo de fe en él.

Sin embargo ésta desconocía totalmente que la conducta de Juhall podría ser al final la menor de sus preocupaciones. Ya que en la propio Casa del Nexo, templo donde llevaban acabo el ritual de invocación y el que supuestamente era un lugar seguro, una presencia extraña irrumpió sin que nadie la notara.

Aquel hombre joven que había entrado al salón del ritual hace un par de minutos, seguía de pie entre los eruditos, viendo curioso la escena que montaba la familia Soriel. Nadie a su alrededor parecia notarlo, o mas bien parecía no hacerle caso, como si no fuera mas que un fantasma o algo así. Sin embargo el si estaba presente, tan corporeo como cualquiera en la habitación que solo bastaría con que levantara la voz para hacerse notar, aun que la verdad planeaba hacer mas que eso.

-(La verdad... realmente me gustaria ver a esos heroes que supuesamente traera Juhall a nuestro mundo. Pero "Zeus" no me mando solo para observar y dejar que completen sus planes, sin mencionar que "Ares" se enfadara si lo dejo esperando demasiado)- pensó mientras que levantaba su mano hacia adelante, haciendo que un brillo comenzara a emanar de ella.

Esta luz inevitablemente llamo la atención de algunos eruditos a su alrededor, mirando por fin hacia él y notando sorprendidos su presencia.

-Oye, ¿quien eres tu?- le pregunto uno cerca de él, desconcertado por su aparición repentina, mientras miraba es luz en su mano.

El rubio no le contesto, no se sentía en la necesidad de hacerlo. Solo se concentro en su deber, manteniendo la mirada fija en el portal que la familia Soriel mantenía abierto. Los cuales pese a la situación, seguían sin notarlo, ya que se mantenían concentrados en el ritual

-Su capacidad de concentración es admirable, casi hasta me hace sentir mal interrumpirlos- comento haciendo que aquella luz en su mano tomara la forma de una lanza de un metal dorado, sosteniendola en frente suyo -pero deber es deber.

Dicho eso, para asombro de todos a su alrededor, éste tomo postura de lanzamiento y antes de que pudieran detenerlo, arrojo con todas sus fuerzas aquella lanza al portal. Sin embargo el impacto estuvo lejos de ser común, pues al dar contra el portal una explosión lo precedió, haciendo que toda la familia Soriel saliera disparada hacia atrás, y por lo mismo como resultaría obvio, no pudieran seguir manteniendo el portal estable para Juhall. Volviéndose éste en un torbellino de energía inestable que en cualquier momento estallaría también.

-¡¿Que rayos fue eso?!- pregunto Neis molesto, levantodose a duras penas del suelo con los demas, tratando de sostenerse.

Angie preocupada había salido a ayudar a Nura a ponerse de pie, mientras Cross hacia lo mismo con Neli y Treiss se sujetaba la cabeza por el tremendo golpe que se llevo al salir volando tan duro. Ninguno entendiendo que diablos había pasado, si no es que al aclararse sus sentidos y ver como actuaba el resto de personas del salón, voltearon a mirar a donde dirigían sus mirada, viendo a unos metros suyos a él tipo rubio responsable. El cual les sonreía mientas las personas a su alrededor corrían despavoridas al percatarse de lo peligroso que era este tipo.

-¡Sean sinceros, del 1 al 10 ¿cuanto le darían a esa entrada?!- les pregunto bromeando, haciendo que cada miembro de la familia levantara la guardia ante su presencia, he intentaran recuperarse rápido del golpe anterior.

-¡Oye ¿quien eres tu?! ¡¿tienes ideas de lo que acabas de hacer?!- le pregunto Treiss molesto, haciendo brillar su baculo dispuesto a atacarlo en cualquier momento.

-¿Que...?- exclamo sorprendido y algo ofendido por alguna razón -Oye, se que han pasado mas de 1000 años desde la ultima ves que estuve en la tierra de los mortales, pero que no seas capas de reconocer a uno de los que escogiste como enemigo sobrepasa el nivel de arrogancia que un humano como tu debería de tener- le contesto pareciendo algo molesto.

Respuesta que hizo caer en cuenta a todos sobre la naturaleza de esta persona, haciendo que se les erizara la piel. Pero que sin embargo, sola una de entre todas ellas, fue capas de reconocer con exactitud de quien se trataba, mirándolo con los ojos bien abiertos.

-No puede ser... ¿"Hermes"?- exclamo Neli sobrecogida, casi paralisandose del miedo.

Palabras que alertaron a un mas a todos los presentes, mirándola atónitos por lo que decía, para luego volver a dirigir sus miradas hacia Hermes, el legendaria mensajero de los dioses, Dios del comercio, de los ladrones y practicamente la velocidad encarnada. El cual al escuchar su nombre saliendo de la boca de la mujer, no pudo evitar sonreír al ver que por lo menos alguien lo reconocía.

-Ho, al fin algo de reconocimiento. Y de parte de una mujer tan hermosa, me siento alagado- comento risueño con una actitud amigable, aun que causando que ésta y el resto de miembros de la familia comenzaran a cargar sus báculos con energía mágica al igual que Treiss, mientras Cross se ponía delante de ella al darse cuenta que el Dios ya le había puesto un ojo.

Bajo las circuntancias no creía que éste intentara cortejarla, pero conociendo la fama de estas deidades, no podía bajar la guardia ante la sugerencia de este tipo de situación. Ningún dios le pondría una mano a Neli mientras el pueda evitarlo.

-¿Con que el dios de la velocidad, he?, ¿como si quiera es posible que estés aquí?- pregunto Treiss confundido por ese echo.

-¿Estar aqui?- exclamo confunido.

-Lo que dice mi cuñado es verdad, ningun dios deberia ser capas de atravesar la barrera alredor de la ciudad sin levantar por lo menos alguna alarma. Por mas Dios que seas no debiste de llegar tan lejos sin que nadie te notara- le contesto molesta Neli, poniendo en contraste las palabras de Treiss.

Y es que esa era la realidad. Hacia mas de 1000 años atras los diferentes clanes de Magus (mas numerosos en el pasado que ahora), habian puesto alrededor de las siete grandes ciudades del mundo unas poderosas barreras magicas que repelían a todo ente de naturaleza divina fuera de ellas, haciéndoles muy difícil a cualquier deidad atravesarlas. Y aun si las barreras fueran atravesadas, estas tenían un sistema de seguridad integrado, que advertía a las personas dentro de las ciudades que una entidad peligrosa las había atravesado. Hermes literalmente no pudo haber pasado la barrera sin activar ese sistema, por mas que hayan pasado años desde la creación de éste.

-Ja ja ja ja ja, ho... eso. ¿Quien sabe? quizás simplemente esa defensa no era tan buena como creen- le contesto sonriendo, no dandole importancia al tema -aun que creo que si realmente es la descendiente de Juhall, no le costara mucho hallar la repuesta a eso. ¿No, señorita Nexzal? ¿ho prefiere que la llame Neli?- le pregunto, haciendo con esto que Cross frunciera aun mas el ceño, mientras Neli abría grande los ojos por sus palabras.

-...Tu... ¿me conoces?- pregunto desconcertada.

Y no era para menos, pues había algo raro en esa ultima declaración. Y es que si bien no era extraño que este Dios supiera que ellos eran la familia Soriel (eso era algo de mera deducción obvia), ¿como podía saber él que ella era una descendiente del antiguo y casi extinto clan Nexzal?, clan al que perteneció Juhall. El que sea un dios no justificaba eso, ya que si bien en la antiguedad lo dioses habían podido vigilar a la humanidad desde cualquier lado en el Olimpo, las barreras en las ciudades también habían sido echas para evitar esa visión de las deidades sobre ellos. Y tampoco es como si Neli hubiera crecido o se hubiera criado fuera de las grandes ciudades, no había manera en que ningún dios supiera esa información de ella a no ser que alguien se las contara...

-(Un momento)- penso.

-Upss... creo que hable de mas- comento apenado mientras sonreía sobandose la nuca.

En eso, antes de que Neli pudiera decir lo que estaba pensando, detrás de ella y toda la familia empezaron a escuchar como el portal que conectaba su universo con el nexo multiversal empezaba a colapsar, soltando rayos que volaban por todo el salón.

-¡No, no, esto no es bueno!- exclamo Neis viendo con los demás el desastre que estaba a nada de avecinarse.

Sin ellos manteniendo estable el portal que traería a los guerreros a su universo, éste estallaría mandado a volar cualquier que estuviera dentro de él a cualquier parte del mundo sin una decisión fija. Tenían que hacer algo antes de que eso sucediera.

-¡Wooow...! ni el Olimpo tiene este espectaculo de luces- exclamo emocionado, viendo como Neli, Cross y Treiss volvían a extender sus manos hacia el portal, tratando de contenerlo. Mientras Neis y Nura lo encaraban de frente en lo que Angie tomaba lentamente algo de distancia de ellos - Je je je je je, buen, supongo que ya va siendo ahora de que mande la señal a Ares- comento despreocupados y sin hacerle mucho caso a los gemelos, para luego levantar en alto una mano y chasquear los dedos.

Entonces en eso, ante los ojos asombrados de todos los presentes, sus ropas comenzaron a cambiar, pareciendo ahora si mas a las que se esperaría de un dios. Un traje compuesto una falda romana de colores dorados con varios tirantes, sandalias largas con protección para las piernas, una capa azul que se alargaba desde su brazo izquierdo, sujeta por un broche dorado con un extraño símbolo en el centro y un casco de explorador con alas doradas a los costados. Llevando además de eso un báculo dorado con el extremo superior decorado con dos serpientes enrroscandose en la punta donde si ubicaba dos alas doradas (un articulo bastante conocido de este dios).

Y por si eso no fuera poco, para completar su imagen divina, unos brillantes tatuajes de color plata comenzaron a aparecer en su cuerpo, acentuandose en su pectoral y brazos derecho. Brillando con una intensa luz al igual que sus ojos, dandole un aspecto en verdad intimidante.

Tanto que hasta el propio Neis no pudo evitar tragar salvia por la presencia del enemigo que tenia en frente, sabiendo que cualquier descuido podía resultar fatal. Aun que aparentemente solo el penso de esta manera, ya que Nura lejos de intimidarse por la apariencia del dios, fue la primera en tomar acción.

-¡Linda transformación! ¡pero no creas que un nuevo look es suficiente para asustarnos!- alardeo sonriendo, comenzando a cargar su báculo con su poder mágico - * ¡Arger Elexss! * - recito haciendo que unos cuantos circulos mágicos aparecieran alrededor suyo.

Luego de eso de manera increible, alrededor de su cuerpo grandes corrientes electricas comenzaron a correr, tomando la forma de poderosos rayos. Demostración de poder que solo hizo sonreír a Hermes.

-¡No Nura, espera!- le grito Neis tratando de detenerla.

Sin embargo ésta no le escucho, lazando hacia el Dios grandes relámpagos que para un humano normal hubiera sido imposibles de esquivar. Por desgracia, lo que ésta estaba olvidando es que no era un humano comun a quien estaba atacando, sino al mismo Dios de la Velocidad.

El cual apenas a uno centímetros de que el ataque lo ancanzara, hizo que de sus tobillos unas alas de luz surgieran rápidamente, esquivando a una velocidad deslumbrante los relámpagos, para luego aparecer en un parpadeo delante de Nura. La cual se quedo viendo en camara lenta como éste se preparaba para devolverle el ataque.

-Tu debes de ser la imprudente del grupo- comento sonriendo, cargando su báculo con energía divina, listo para golpearla.

-¡ *Arger Ventaxs* !- se escucho a alguien gritar

En eso Hermes, a una velocidad casi tan deslumbrante como la suya, sintió como un fuerte viento comenzó a correr en el salón, para luego una ves lanzado su ataque, este ser interceptado por Neiss para su sorpresa, que cubrio a Nura con algún especie de escudo de Aire que formo delante de su báculo. El cual si bien logro absorber la mayor parte del impacto, igual fue destruido por el tremendo poder del ataque de Hermes; que al atravesar la defensa del escudo, inevitablemente fue a dar contra Neiss, que salió disparado barios metros hacia atrás junto con Nura.

En eso Angie, que estuvo relativamente cerca de ellos cuando el ataque de Hermes inicio, no pudo evitar preocuparse por ellos al ver la potencia del ataque, yendose conrriendo en su dirección para ver como estaban. Todo bajo la mirada de Hermes que se quedo viendo sorprendido un momento a Neiss, mientras todos los eruditos del salón salían despavoridos del lugar, al ver lo peligroso que se había vuelto todo esto.

-(Increíbe... ¿uso un hechizo de viento para moverse casi tan rápido como yo y luego crear un escudo de ese elemento en tan solo una fracción de segundo?, ese nivel de habilidad supera por mucho a cualquier magus de su edad)- pensó sonriendo -(joder, en otro tiempo tu y yo nos hubiéramos llevado muy bien muchacho)- añadió en sus pensamiento para luego darse la vuelta. No tenia tiempo para esto, tenia que terminar su trabajo.

En eso entonces, antes de que viniera mas gente a interrumpirlo, dirigió su atención al torbellino de energía que anteriormente había sido el portar hacia otros universos, el cual seguía siendo contenido por el resto de la familia Soriel. Los cuales aun con la caida de su descendencia, se negaban a distraerse de su deber de mantener el portal.

Sin embargo esta tarea resultaría imposible con Hermes cerca, el cual batiendo las alas de sus tobillos, se movió a una velocidad increíble hacia ellos, poniendo una mano sobre el torbellino de energía. Acción que ahora si llamo la atención de la familia, que no pudieron evitar dirigir sus mirada hacia él, preguntándose que rayos era lo que pretendía.

-Hora de que Ares se divierta un poco- comento comenzando a influenciar el trobellino de alguna manera, que creció un poco de golpe, haciendo que una honda expansiva se llevara arrastrados hacia atrás a Cross, Neli y Treiss. Lo cuales no pudieron hacer mas que quedarse mirando como el torbellino comenzaba a crecer aun mas, tragándose a Hermes dentro suyo.

-¡¿Que rayos es lo que pretende ese maldito Dios?!- se pregunto Triess viendo como el torbellino comenzaba a extenderse hacia arriba, tocando el techo del salón.

Fue en eso que toda la familia, incluidos Neiss y Nura que estaban recibiendo ayuda de Angie para levantarse, vieron sorprendidos como el torbellino destrozo todo el techo sobre ellos, saliendo disparado hacia el cielo, donde pareció golpear la barrera de energía (o domo) que cubría la ciudad. Evento que pareció provocar que ésta se disolviera poco a poco, dejandolos expuestos.

-No, esto no puede ser- exclamo Neli totalmente impotente, viendo como algo en los cielos a lo lejos parecía acercarse.

Ninguno podía verlo claramente desde su posición, pero haya en lo alto un inmenso dragón sobrevolaba la ciudad, siendo montado por lo que parecía un hombre sobre su espalda. Alguien que por pura apariencia resultaba intimidante.

Un hombre joven de aparente treinta y tantos años (solo de apariencia). Alto, superando casi los dos metros, cabello corto y de color blanco, ojos plateados y una enorme cicatriz que recorría su cara y cuello. Vistiendo un patalón de cargo verde, botas militares, una camiseta de tirantes blancas y una chaqueta marrón con una capucha.

Alguien que pese a su vestimenta normal, estaba obviamente lejos de ser un hombre común.

-Si lo que deseaban era una guerra contra los dioses, primero han de enfrentarse a su Dios de la Guerra- comento viendo el templo desde el cual aun se levantaba el torbellino de energía.

La guerra comenzaba ahora.