Capítulo 6
Sin Piedad
Los gritos desesperados de Karui alarmaron tanto a los Sabaku No que fueron corriendo hasta la habitación de su padre, y al ver el panorama, los tres quedaron aterrados.
Rasa estaba sobre la mujer apretándole las muñecas, las cuales ya estaban moradas, y buscaba besarla. Para la mala suerte de Karui, ese hombre la superaba en fuerza, por lo que intentar zafarse de su agarre era casi imposible.
Los hermanos se miraron entre sí tratando de pensar qué hacer para ayudar a Karui, pero las ideas parecían haberse esfumado a causa del miedo.
Gaara miró todo lo que había en la habitación con la esperanza de encontrar algo que sirviera para acabar con el tormento de Karui, y al ver la lámpara sobre una de las mesas que había no dudó ni un segundo en actuar.
Tomó aquel objeto y se lo lanzó a su padre, quien apenas sintió el impacto, volteó a ver a su hijo con un fuerte odio y se abalanzó sobre él tomándolo del cuello.
-¿Cómo te atreves… a atacarme…desgraciado?
Gaara se estaba quedando rápidamente sin aire. La fuerza que Rasa estaba ejerciendo sobre su cuello era demasiada para él.
Kankuro volvió a tomar la lámpara, y aprovechando que su padre no les estaba prestando atención, lo golpeó con todas sus fuerzas directo en la cabeza, logrando que quedara inconsciente.
Su cuerpo se desplomó sobre Gaara, por lo que entre los otros dos hermanos trataron de quitárselo de encima, pero el sujeto pesaba más del doble que ellos.
Karui una vez salió de su pánico, fue consciente de lo que estaba pasando y corrió para ayudar a los pequeños y poner a Rasa sobre la cama. El alcohol ya había hecho el efecto suficiente para dejarlo profundamente dormido.
Temari auxilió a su hermano quien apenas conservaba algo de aire, y al fijarse aún más en su cuello, se dio cuenta de la gran marca que habían dejado las manos de su padre en él.
Karui se postró frente a los hermanos en señal de arrepentimiento.
-Lo lamento tanto Temari-sama, Kankuro-sama, yo… debí haber hecho algo para proteger a Gaara-sama, pero estaba muy asustada. De verdad discúlpenme.
Kankuro puso su mano sobre el hombro de Karui para que esta levantara la mirada.
-Nada de esto es tu culpa Karui, fue nuestro padre el que causó toda esta fea situación, tú sólo actuaste como debías para protegerte de él.
Las lágrimas brotaron de los ojos de la morena, quien, como si de un instinto se tratara, se abalanzó sobre Kankuro.
-Muchas gracias por entender, Kankuro-sama.
Kankuro le correspondió el abrazo y sonrió de forma calmada.
-No tienes que dar las gracias por nada. Sabes que más que una empleada, eres nuestra amiga. Estaremos para ti las veces que haga falta.
Poco a poco los ojos de Gaara se fueron abriendo hasta finalmente volver a ser consciente de su entorno, aunque todavía se encontraba algo confundido.
-¿Estoy… vivo?-preguntó en un hilo de voz.
Temari sintió que podía volver a respirar, y con cuidado lo ayudó a levantarse.
-Sí, estás vivo por suerte.
De repente, los ojos de Gaara pasaron de la confusión al pánico.
-¿Y Karui? ¿Dónde está Karui? ¿Está bien?
-Aquí estoy, Gaara-sama-exclamó la mujer con una sonrisa triste-gracias a usted, a Kankuro-sama, y a Temari-sama la situación no pasó a mayores.
Gaara volvió a sentirse aliviado al percatarse de que la morena no había resultado herida. Esta vez su padre había cruzado un límite. Ya era bastante con que abusara de ellos de forma psicológica para que ahora también se aprovechara de la mujer que se encargaba de tener la mansión en las mejores condiciones posibles.
El pelirrojo frunció el ceño al ver que su padre se encontraba dormido sobre la cama como si nada. Era obvio que la borrachera ya lo había superado.
-¿Están seguros de que no se despertará pronto?
Temari abrazó a su hermano alrededor de los hombros y suspiró.
-Esperemos que no. La ventaja de que llegue así a casa es que no recuerda nada al día siguiente.
Gaara miró a su hermana con un poco de susto.
-Eso no cambia que sea un monstruo.
La Sabaku No suspiró y volvió a rozar la yema de sus dedos sobre el cuello de su hermano
-¿Te duele mucho?
El pelirrojo respiró profundamente tratando de conservar la calma.
-Un poco…
-Bien, primero acompañemos a Karui hasta la puerta, y luego miramos tus heridas, Gaara.
El chico asintió levemente con la cabeza.
Los hermanos Sabaku No bajaron las escaleras junto a la mujer, quien una vez estuvo frente a la puerta, volvió a hacer una reverencia mostrando el mayor de los respetos hacia los tres pequeños.
-Nuevamente les agradezco que me hubieran ayudado a lidiar con Rasa-sama. Les debo mi vida entera y mis servicios.
Temari sonrió y abrazó a Karui.
-Con sólo saber que estás bien es suficiente. No nos debes nada.
Karui suspiró.
-Son unos niños maravillosos. Ojalá y algún día puedan encontrar la felicidad.
Los Sabaku No le sonrieron a la morena.
-Tú también la encontrarás Karui-exclamó Kankuro-el día que finalmente te puedas permitir dejar este horrible lugar.
Karui les devolvió la sonrisa.
-La cena ya debió haberse enfriado, así que por favor caliéntenla y sírvanse. Para esta ocasión les preparé salmón ahumado.
-Muchas gracias, Karui-respondieron los hermanos al tiempo.
La morena volvió a hacer una leve reverencia y salió de la mansión todavía temblando por el miedo que su jefe había provocado en ella. Por mucho que quisiera renunciar, dejar a esos tres niños sufriendo solos los abusos de aquel hombre era una idea que no quería ni considerar, a pesar de saber que no podía hacer nada para protegerlos, ya que, de intentarlo, tanto ella, como su familia, y los pequeños, serían asesinados.
Apenas vieron a Karui alejarse, los tres respiraron aliviados.
-Bueno, al menos por hoy papá no la lastimará-exclamó Gaara.
-Por suerte-agregó Temari-en fin, hay que tapar esos morados de tu cuello hermano.
-Tú ayuda a Gaara, yo me encargaré de servir la cena-intervino Kankuro con un semblante serio.
Temari lo miró preocupada.
-¿Y si papá se despierta?
-No te preocupes, ya veré si lo tengo que enfrentar o no. La prioridad ahora es Gaara, ¿bueno?
Temari asintió con la cabeza no muy convencida con la respuesta de su hermano, y junto con Gaara subieron las escaleras para dirigirse al baño.
Allí, Temari sacó los polvos de maquillaje para disimular las evidentes marcas de las grandes manos de su padre sobre el cuello del pequeño.
Comenzó a esparcirlos lentamente y con mucho cuidado para no causarle más dolor a su hermano, sin embargo, este varias veces se quejó, y no era para menos considerando que, si hubiera pasado más tiempo, Gaara no habría sobrevivido a la fuerza bruta ejercida sobre él por parte de Rasa.
-Tranquilo, el dolor irá disminuyendo con los días-dijo Temari con voz dulce.
-¿Sabes algo Temari? Empiezo a cansarme de vivir así.
La Sabaku No detuvo sus movimientos y suspiró.
-Sí, lo sé. No eres el único que se siente así.
-¿Seremos libres algún día?
-No lo sé.
Gaara se desesperó y se apartó de su hermana, mostrando con su mirada la gran impotencia que sentía. Tal vez podían tener todos los privilegios y lujos que muchos niños a su edad deseaban, pero ¿de qué servía si sus vidas no estaban rodeadas de amor?
-¡Ya no aguanto este lugar, Temari!
Los ojos de Gaara se llenaron de lágrimas.
-¡Todos los días tenemos que soportar que papá nos haga daño!
Temari abrazó a su hermano transmitiéndole la mayor paz posible.
-Tenemos que ser fuertes, Gaara. Inténtalo, ¿sí?
Gaara tomó una bocanada de aire intentando recuperar la calma.
-Lo intentaré-respondió el Sabaku No en un hilo de voz.
A los pocos segundos llegó Kankuro.
-Ya serví la cena. ¿Cómo te sientes Gaara?
-Mejor. El dolor apenas se siente.
Kankuro suspiró aliviado, y los tres hermanos se dispusieron a bajar para cenar, sin embargo, un Rasa enfurecido tomó al castaño de la cabeza y lo levantó con una sola mano.
-¡¿Cómo te atreves a golpear a tu propio padre?!-gritó el hombre en el oído de su hijo, lo que por poco y lo deja sordo.
Kankuro no lograba liberarse de las garras del sujeto. Así como lo doblaba en tamaño, también en fuerza.
-¡Suéltalo!-gritó Temari mientras le daba puños a su padre.
-¡Tú no te metas inútil!-bramó Rasa, quien de una patada, mandó a Temari escaleras abajo, haciendo que esta se pegara en la cabeza con uno de los escalones.
Quedó inconsciente y su cabeza comenzó a sangrar.
-¡Temari!-Gritó Gaara con pánico sin saber qué hacer. Tenía que ayudar a su hermano, pero tampoco podía dejar a su hermana sola en ese estado.
Rasa, a causa de la furia, lanzó a Kankuro hacia la ventana de su habitación, haciendo que varios vidrios se incrustaran en el cráneo del chico.
Se acercó hacia Gaara, quien seguía sin poder moverse por el miedo que le recorría todo el cuerpo. Estaba paralizado y temblando, así que cerró los ojos esperando recibir el golpe final. Era demasiado pequeño como para defenderse de un hombre tan grande.
Por suerte, Rasa se desmayó justo a su lado. Al parecer el alcohol todavía seguía haciendo efecto en el sistema de su padre.
Volviendo en sí, Gaara se aceleró para tomar el teléfono y llamar a emergencias. La voz le temblaba tanto que la señorita al otro lado apenas podía entenderle.
Cuando el pelirrojo pudo decir la palabra ambulancia y el apellido de su familia, la mujer se alarmó, como si le hubieran hablado de la mayor de las tragedias.
A los pocos minutos, llegaron los primeros auxilios llevándose a Temari y a Kankuro directo al hospital. Le preguntaron a Gaara respecto a la condición de su padre, pero este seguía tan asustado que no pudo responder. Debido a la lámpara rota y a la marca de esta sobre la cabeza de Rasa, asumieron que habían asaltado la mansión, y de paso lastimado a dos de los tres niños.
Una vez los paramédicos se perdieron en la puerta, Gaara aprovechando que Rasa seguía inconsciente, llamó a su tío Yashamaru.
-¿Sí?
-Ven rápido, tío Yashamaru. Papá es un monstruo, estuvo a punto de matar a Kankuro y a Temari.
Las palabras de su sobrino dejaron a Yashamaru helado sin saber qué decirle, pero al escuchar al pequeño llorar, pudo reaccionar.
-No te muevas de ahí. Ya voy a buscarte-Yashamaru colgó la llamada casi de golpe y salió corriendo de su casa, llegando en quince minutos.
Gracias a que había una llave extra escondida bajo una piedra frente a la puerta, logró entrar. Le sorprendió que el ambiente se sintiera más pesado de lo normal. ¿Qué tan horrible y aterrador había sido Rasa esta vez?
Ya frente a las escaleras, vio a su sobrino bajar corriendo y abrazarlo mientras lloraba desconsolado.
-¡Tío Yashamaru! ¡Vamos al hospital!-exclamaba el pequeño entre sollozos.
Yashamaru no estaba entendiendo nada, así que tomó al pelirrojo de los hombros y se agachó frente a él para poder mirarlo a los ojos.
-¿Qué fue lo que pasó Gaara? ¿Dónde están tus hermanos?
-En… el hospital…-balbuceó el pequeño aferrándose con fuerza al cuerpo de su tío.
Yashamaru abrió los ojos de par en par.
-¿¡En el hospital!?-el rubio miró hacia todas las direcciones-¿¡Y tu padre!?
Gaara señaló hacia las escaleras con las manos temblando.
El rubio miró en dirección a donde el dedo de su sobrino estaba apuntando y quedó estupefacto. El brazo de Rasa se alcanzaba a visibilizar a lo lejos.
Luego de unos segundos, Yashamaru suspiró con pesadez.
-Volvió a tomar de más, ¿verdad?
-Sí…-respondió Gaara-primero intentó herir a Karui, pero Kankuro lo evitó. Cuando Karui se fue… despertó aún más molestó y atacó a mis hermanos…
-¿Cómo te salvaste de que te lastimara a ti también?-preguntó Yashamaru con una mezcla entre alivio y preocupación. Al menos uno de sus sobrinos parecía estar ileso, pero no sabía a la perfección la condición de los otros dos.
-Se durmió, y llamé a una ambulancia…
Yashamaru abrazó a su sobrino con fuerza intentando calmarlo.
-Vamos rápido al hospital. Es mejor que no nos arriesguemos a que ese maldito lunático despierte.
Yashamaru pidió un taxi y junto con Gaara se dirigieron hacia su destino.
El rubio suplicaba desde lo más profundo de sus adentros que Kankuro y Temari no tuvieran lesiones graves. La vida de esos tres pequeños era de las cosas que más le importaba en el mundo.
Finalmente, llegaron al hospital y corrieron directamente a la recepción.
-Buenas noches señorita-exclamó Yashamaru agitado-¿me podría indicar en qué habitación tienen a Sabaku No Kankuro y Temari, por favor?
La mujer lo miró por encima de sus gafas y levantó una ceja.
-¿Es usted algún familiar?
-Sí señora, soy su tío materno.
La dama lo miró con desconfianza. Según los medios, todos los familiares de la esposa de Sabaku No Rasa habían decidido alejarse a causa de fuertes peleas por dinero y la custodia de los tres pequeños.
-Yo su hermano menor-intervino Gaara con todas sus fuerzas. Debido a que era bastante pequeño, no alcanzaba a verse detrás del escritorio.
La recepcionista se paró de su silla, y al ver a Gaara su semblante cambió de seriedad a sorpresa, aunque todavía cuestionándose si de verdad Yashamaru era el tío de los hermanos Sabaku No como decía serlo.
-El hijo menor de Rasa-sama…-dijo la recepcionista en un susurro.
-¿Dónde están mis hermanos?-preguntó Gaara con notable preocupación.
La mujer parpadeó varias veces antes de responder.
-Ah, claro, revisaré el sistema de inmediato.
La recepcionista se volvió a sentar y tecleó los nombres de los dos pequeños-aquí están. Habitación 415 y 416. La enfermera que esté a su cuidado se encargará de indicarles cuál es el diagnóstico.
-Muchas gracias, señorita-exclamó Yashamaru-¿Por dónde están las habitaciones?
-Al fondo, puerta a la izquierda.
Gaara y Yashamaru caminaron hasta el fondo, y cuando dieron con las habitaciones, quedaron estupefactos.
Tanto Kankuro como Temari se encontraban conectados a una máquina con una máscara que les daba oxígeno.
Una de las enfermeras se encontraba allí acomodándoles las sábanas.
Yashamaru sintió que el mundo se le desmoronaba. Rasa había llegado demasiado lejos esta vez. ¿Cómo era posible que hubiera dejado a sus hijos en tal estado?
-No puede ser…-balbuceó el rubio.
Gaara miró a su tío preocupado y apretó su mano.
-Tío Yashamaru, ¿mis hermanos van a estar bien?-preguntó el pequeño con algo de miedo.
Yashamaru agachó la cabeza para mirar a su sobrino con una profunda tristeza.
-No te preocupes, los médicos los cuidarán bien.
El pequeño asintió con la cabeza no del todo convencido con la respuesta de su tío.
Cuando la enfermera salió del cuarto, Yashamaru se acercó desesperado.
-¿Cuál es la situación de mis sobrinos?
La mujer se sorprendió al ver al hombre allí, pero apenas sus ojos se enfocaron en Gaara, asimiló que Yashamaru era de verdad un familiar o amigo muy cercano de los Sabaku No.
-Hemos logrado estabilizar sus signos vitales. Ambos sufrieron un traumatismo cerebral a causa de un fuerte golpe en la cabeza.
Yashamaru apretó su mano libre con tanta fuerza que por poco y se saca sangre.
-¿Cuánto tiempo se quedarán aquí?
-Es recomendable mantenerlos aquí durante al menos tres días más. De esa forma podremos evitar que sufran secuelas.
Gaara parpadeó varias veces ante las palabras de la mujer.
-¿Sabe cuándo despertarán?-preguntó el pequeño.
-No lo tenemos claro, Gaara-kun-contestó la mujer-pero haremos que recuperen la conciencia.
-¿Qué tan grave es el estado de ambos?-intervino Yashamaru.
-Temari-chan fue la menos afectada, ya que el golpe no generó ninguna herida de profundidad, sin embargo, Kankuro-kun es el que se encuentra peor a causa de los vidrios que se le incrustaron en la cabeza. Por suerte estos no lograron atravesar su cráneo. Fueron fáciles de extraer y cerramos sus heridas sin mayores inconvenientes.
Yashamaru respiró profundamente para no ceder ante el llanto.
-¿Podemos pasar a verlos?-preguntó el rubio.
-En este momento es imposible. Hay que esperar a que su estado de salud mejore y se muestren evoluciones en las radiografías.
Yashamaru asintió con la cabeza y suspiró con pesadez.
-Le agradezco de todo corazón que estén cuidando de mis sobrinos.
-Todo sea por los hijos de Rasa-sama-contestó la enfermera.
Yashamaru y Gaara volvieron a la sala de espera para dirigirse a la salida del hospital, sin embargo, a la mitad del camino, el pequeño detuvo sus pasos.
El rubio lo miró confundido y se arrodilló a su lado para quedar a la misma altura.
-¿Qué sucede Gaara?
El pelirrojo comenzó a temblar y varias lágrimas brotaron de sus ojos.
-No quiero volver a casa tío Yashamaru. Tengo miedo.
Yashamaru acarició el cabello de su sobrino.
-Lo sé, pero puede ser muy arriesgado si vienes conmigo. Tu padre se pondrá como loco y puede hacerte daño. No quiero que termines en una cama de hospital como tus hermanos. Jamás me lo perdonaría.
-También… me hará daño si regreso con él.
La situación era una gran encrucijada para Yashamaru. Sabía que independiente de la decisión que tomara, Gaara iba a salir herido.
-Si quieres, podemos quedarnos aquí y esperar si nos dan más noticias de tus hermanos. En el caso de que tu padre aparezca, dudo que vaya a mostrar su verdadera cara en público.
Gaara miró a su tío con ojos esperanzadores. Al menos por ahora su padre no iba a poder hacerle nada, y también estaría cerca de sus hermanos.
-No te molesta que durmamos en la sala de espera por esta noche, ¿verdad?
El pequeño negó con la cabeza y sonrió.
-Estoy bien a tu lado tío.
Los dos se acomodaron en una fila de sillas libres. Yashamaru se quitó la chaqueta y arropó a su sobrino con esta para después abrazarlo y hacer del frío algo más llevadero.
La recepcionista se les acercó lentamente y les sonrió.
-Si gustan podemos darles una habitación. Así no aguantarán tanto frío.
-No hace falta-respondió Yashamaru-es mejor que guarden esa habitación para alguien que realmente la necesite.
-¿Están seguros?
-Aquí estamos bien, gracias-dijo Gaara esbozando una sonrisa.
La mujer le devolvió la sonrisa.
-De acuerdo. Cualquier cosa que necesiten no duden en buscarme. Estoy a sus servicios.
Yashamaru asintió con la cabeza y se recostó en la silla mientras Gaara se arropaba más con la chaqueta del rubio.
…
Rasa se despertó a la mañana siguiente. Su cuello le dolía al igual que las demás extremidades. Haber dormido en el piso no le había hecho precisamente un bien.
A la distancia escuchó el sonido de varias cámaras, así que como pudo se levantó y observó por la ventana rota. Se trataba de la prensa. ¿Qué estaba pasando ahora como para que los reporteros vinieran a invadir su propiedad?
Como pudo bajó las escaleras y abrió la puerta, donde los periodistas empezaron a presionarlo con diferentes preguntas, pero todas rondando con respecto a la salud de dos de sus hijos.
-¿Sus hijos se repondrán del accidente que vivieron dentro de la mansión?
Aquella pregunta descolocó a Rasa. ¿Cómo que si sus hijos se repondrán? ¿Y de cuál accidente estaban hablando?
-Disculpen, pero no tengo muy claro a qué se refieren exactamente.
-Dos de sus hijos ayer fueron trasladados al hospital debido a que recibieron un fuerte golpe en la cabeza. Según los rumores, se metieron a robar en la mansión. Por eso la ventana de su habitación estaba rota.
La mirada de Rasa pasó de confundida al verdadero terror. Fingió que estaba conmocionado ante la noticia y comenzó a llorar. Sin duda alguna, actuar y manipular eran de sus más grandes talentos.
-¿Qué? ¿Mis hijos… en el hospital? No puede ser…-exclamó Rasa mientras se agarraba la cabeza con desesperación.
-¿Recuerda algo de lo sucedido anoche?-intervino una de las periodistas.
-Sólo que… estaba con mis hijos y algo… me golpeó la cabeza. Quedé inconsciente hasta esta mañana… hace poco noté el estado de la ventana de mi habitación… y ninguno de mis hijos… estaba-su mirada se perdió por un instante-¡Mis hijos!
Rasa quitó a todos los reporteros de su alrededor y salió corriendo al hospital. Si iba a interpretar el papel de padre preocupado, debía mantenerlo hasta el final.
Apenas Rasa llegó al lugar, comenzó a mirar a su alrededor. Parecía que en cualquier momento iba a tener un infarto.
-¡Mis hijos! ¡¿Dónde están mis hijos?!-gritó el hombre con toda la prensa y los reporteros detrás de él.
Yashamaru se despertó de golpe a causa de los gritos y se le heló la sangre. ¿Por qué ese sujeto estaba allí? ¿De verdad iba a fingir mostrarse preocupado armando un escándalo para llamar la atención de los medios? Era increíble lo lejos que podía llegar con tal de conservar su imagen de "buen padre".
-¡Cálmese, Rasa-sama!-dijo una de las enfermeras acercándose a él-¡Respire pausadamente, por favor!
El Sabaku No se arrodilló y agarró a la enfermera de las piernas. No había dejado de llorar desde que salió de la mansión.
-¿Dónde están mis hijos? Dígame que están bien, se lo suplico-el castaño sollozaba como niño pequeño.
Yashamaru se quedó inmóvil por unos cuantos segundos. Una vez reaccionó, aferró a su sobrino hacia su cuerpo con tal de protegerlo. Si Rasa quería hacerle algo a Gaara, primero tendría que pasar sobre su cadáver.
-¿Tío Yashamaru?-balbuceó Gaara abriendo los ojos lentamente.
-Perdona por despertarte-le dijo su tío con una voz dulce-pero creo que tenemos compañía.
Gaara miró hacia la misma dirección que su tío y se tapó la boca, quedando completamente despierto y asustado.
-¿Qué hace papá aquí?-preguntó Gaara en un susurro.
-Parece que los reporteros le dijeron que a tus hermanos los habían traído al hospital luego de las heridas que él mismo les causó, pero dudo que eso último lo haya confesado.
-¿Crees que papá mintió otra vez?
-No me sorprendería que así fuera. Tu padre siempre ha sido muy bueno engañando a los demás.
-No quiero que me pegue…-dijo Gaara con la voz entrecortada.
Yashamaru le acarició el cabello y lo miró a los ojos.
-No lo hará, no mientras yo esté contigo.
Aquellas palabras reconfortaron un poco al pequeño, quien abrazó a su tío con fuerza esperando en parte no ser visto por su padre.
-Sus hijos están bien Rasa-sama-dijo la recepcionista quien también decidió acercarse al desamparado hombre-el cuidado que les estamos ofreciendo es de la más alta calidad para que se recuperen pronto.
Lo último que quería Rasa era que sus dos hijos sobrevivieran a los golpes que él mismo les dio. Prefería que se murieran de una vez y de esa forma poder quitárselos de encima para siempre, así como había hecho con su esposa.
-No saben la felicidad que me da saber eso-exclamó el castaño todavía entre lágrimas-pero ¿dónde está mi otro hijo?
La recepcionista señaló hacia la silla donde Yashamaru y Gaara se encontraban sentados.
-Él se encuentra bien. Su tío lo acompañó toda la noche.
-Con que te enteraste de lo sucedido, ¿no, Yashamaru?-pensó Rasa para sí-De seguro el idiota de Gaara fue el que contactó contigo.
Rasa corrió hacia sus familiares y los abrazó mostrando una felicidad inexplicable, casi de película.
-Gracias por haber estado pendiente de mis hijos, Yashamaru-exclamó Rasa con la voz entrecortada-Me tranquiliza saber que también cuidaste de Gaara aunque él se encontrara bien.
Para Yashamaru todo ese teatro por parte de su excuñado era el colmo del descaro, pero lo que más le sorprendía era que la gente le creyera. No tenía ningún sentido.
Rasa acercó su cara a la oreja de Yashamaru lo suficiente para que sólo él pudiera escucharlo.
-Después zanjaremos cuentas respecto a esto.
Yashamaru tragó saliva antes de responderle.
-No te tengo miedo.
-Eso no es lo que me dice tu pulso acelerado-contestó Rasa con una sonrisa sádica para luego arrodillarse y retomar su papel de padre angustiado.
Tomó las manos de Yashamaru y más lágrimas brotaron de sus ojos.
-Estoy en deuda contigo, Yashamaru. De no ser por ti, quién sabe qué habría sido de mis hijos.
Yashamaru suspiró, y contuvo su rabia. Por mucho que quisiera exponer la verdad detrás de Rasa, aprovechando la oportunidad de que la prensa se encontraba allí, sabía que, al no tener ninguna evidencia del maltrato físico y psicológico por parte del Sabaku No hacia sus hijos, la situación se le iría en contra, y podrían alejarlo aún más de sus sobrinos, lo que sólo lograría que el castaño siguiera haciendo de las suyas sin que nadie lo detuviera.
-No fue nada, somos familia después de todo-contestó el rubio con voz serena.
Rasa volteó a ver a Gaara y lo abrazó.
La prensa aprovechó para tomar una foto del "bello momento" que se estaba dando entre padre e hijo.
-Qué alivio saber que a ti no lograron hacerte daño.
Gaara apretó los puños con fuerza. De no ser porque su tío lo había mantenido calmado, habría gritado a los cuatro vientos que su padre no era más que un mentiroso.
Rasa se separó de su hijo y acarició su cabello.
-Será mejor que te lleve a casa-dijo Rasa con suavidad-necesitas descansar.
Tomó al pequeño de la mano por la fuerza, aunque disimulando frente a los reporteros para que pareciera que su hijo había accedido en irse del hospital con él.
Yashamaru también se levantó de su asiento. Lo último que quería era que su sobrino se quedara solo con ese hombre tan peligroso, en especial ahora que sus hermanos estaban en un estado aún más vulnerable y no podían cuidarse entre ellos.
Los periodistas rodearon a los Sabaku No casi al instante.
-Rasa-sama, ¿volverá para estar pendiente de sus otros dos hijos?-preguntó una de las reporteras.
-Por supuesto, mis hijos son lo más valioso e importante que tengo en este momento. No podría estar tranquilo en casa sabiendo que Kankuro y Temari siguen aquí recuperándose.
-¿Y qué hay de su otro hijo? ¿Con quién lo dejará?-preguntó otro periodista.
-Le pediré a mi empleada de confianza que se quede con él. Sé que con ella estará en muy buenas manos.
Rasa hizo a un lado a la prensa mientras salía del hospital, pidiéndoles amablemente que dejaran de hacerle preguntas y lo dejaran tranquilo tanto a él como a su hijo.
Los reporteros, al percatarse de que el Sabaku No ya no estaba dispuesto a responder más preguntas, terminaron por irse.
Rasa, Gaara y Yashamaru entraron a la mansión.
El Sabaku No soltó a su hijo tirándolo hacia las escaleras. Por suerte, Yashamaru se puso a tiempo detrás de su sobrino para evitar que el pequeño se golpeara.
Rasa rechistó y sacó del bolsillo de su pantalón un pañuelo para limpiarse la mano.
-No puedo creer que haya tenido que montar semejante espectáculo porque a este maldito mocoso se le dio por llamar al hospital para que sus tontos hermanos no murieran.
Yashamaru apretó su puño con fuerza y encaró a Rasa.
-¿En serio no te cansas de hacerle tanto a daño a tus hijos? ¿Qué ganas con todo esto?
Rasa frunció el ceño.
-Los niños deben ser criados con mano dura, de lo contrario al ser mayores se convertirán en unos buenos para nada-Rasa se acercó a Yashamaru quedando a escasos centímetros de distancia-no voy a permitir que mi empresa quede a manos de unos inútiles.
-Lo que haces no es criarlos, sino torturarlos-exclamó Yashamaru con rabia-ellos necesitan amor y dedicación, no vivir aterrorizados de su propio padre.
El castaño se levantó ligeramente la camisa y se sacó del pantalón una pistola calibre 22, la cual le puso directo a Yashamaru en la mandíbula.
-Siempre te ha gustado cuestionar mis métodos de crianza, ¿no es así Yashamaru?
El rubio tragó saliva y una gota de sudor bajó por su mejilla.
-No eres digno de ser un padre, sólo eres un maldito monstruo.
Rasa quitó el seguro del arma y su semblante cambió a uno cargado de ironía.
-¿Ah sí? En ese caso, supongo que no debería dudar en matarte ahora mismo.
Gaara, en un intento de proteger a su tío, se abalanzó hacia su padre tomándolo de la pierna, logrando que este perdiera el equilibrio.
Mientras el castaño trataba de mantenerse de pie, apretó el gatillo.
Al darse cuenta de a quién le había disparado, su mirada no mostró una sola gota de arrepentimiento, y una sonrisa terminó por complementar aquella escena que se encontraba frente a sus ojos.
ooooooooOOOOOOOOoooooooo
Hasta aquí el capítulo. Espero que les haya gustado. ¿A quién creen que les disparó Rasa? ¿A Yashamaru o Gaara? Dejen sus respuestas en los comentarios.
-Te: ¿Cómo es posible que hayas escrito algo como esto?
-Yo: Rasa es alguien sin piedad. Debe cumplir bien con ese papel.
-Te: Como sea, sólo espero que hagas que su maltrato acabe rápido.
-Yo: Dudo hacerlo.
-Ambas: Gracias por leer. Nos vemos en el próximo capítulo.
