.

Ice stars

Capítulo 29

Amigas y rivales.

Aeropuerto de Konoha.

En una sala de espera privada, una silenciosa Ino observaba curiosa a todos los participantes de las olimpiadas que abordarían el mismo vuelo que ella. Por un extremo vio que estaban los participantes de hockey, así como los del snowboarding, esquí y otros más, mientras que en el otro extremo estaban los participantes de patinaje sobre hielo de las diferentes categorías, entre estos Hinata y Sakura a quien les prestó especial atención más que nada por lo que acontecía con cada una de ellas…

.

.

—Prometo estar ahí antes de que inicie el programa corto, dattebayo.

—Te estaré esperando, Naruto-kun…—respondió Hinata apenada, con la cabeza baja. —Muchas gracias por lo que has hecho por mí en estos días.

Je, lo hago con gusto, porque te quiero, dattebayo… Hinata, tú eres la mejor, ¡vas a ganar, ya verás! Sólo confía en ti misma.

La patinadora asintió con una leve sonrisa, muy por dentro de ella no se sentía con el mismo entusiasmo de su novio.

—Por cierto, antes de que te vayas quiero darte algo.

—¿Darme?

Aquel comentario descolocó a la Hyuga que curiosa vio como Naruto se agachaba para sacar algo de su mochila, algo que notó tenía un extraño color verde brillante.

—Ten, para ti… —le mostró este el obsequio con una sonrisita. —Será tu reliquia durante la competencia. Hanabi me contó de esa tradición y le pedí que me dejara ser yo quien te lo consiguiera y ¡mira! hasta tiene una bolsita secreta en la parte de la boca para que pongas tu dinero o teléfono.

Hinata se cubrió la boca totalmente enternecida al ver el peluche de sapito que su novio sostenía, el cual parecía una bola de felpa con patitas y ojos saltones y que, en efecto, tenía un zipper muy discreto que hacía aquel peluche una especie de bolsita. Era un detalle sumamente precioso, y el cual no había esperado y por supuesto que la hizo esbozar una gran sonrisa.

—Muchas gracias, Naruto-kun…—lo tomó con cuidado y después lo abrazó con cariño. — lo llevaré conmigo en cada competencia.

El rubio asintió contento.

—Claro. Ese sapito de la suerte te acompañará hasta que tengas ese zorro de peluche y la medalla de oro ¿entendido?

—¡Sí!

Abalanzándose hacia él, Hinata se abrazó a Naruto totalmente conmovida, dejando al sapito entre ellos, definitivamente los cuatro días que tendrían que estar separados se le harían eternos.

—¡Hinata!

Escuchó que su padre la llamaba a lo lejos, claramente molesto, supuso que no le gustaba que estuviera dando un "espectáculo" frente a la gente que en realidad ni la tomaba en cuenta; sin embargo, a pesar de que no le importaba si los demás la veían o no, aun así, se tuvo que separar de su amado el cual, al hacerlo, la tomó de las mejillas y la impulsó de nuevo hacia él para darle el último beso de despedida.

—Buen viaje… —fueron las últimas palabras de Naruto antes de dejarla ir.

Y sólo con la promesa de llamarse por teléfono en los siguientes días, Hinata se alejó hacia donde su padre, hermana y entrenadora esperaban por ella.

.

.

—Awww… que romántico. —suspiró Ino enternecida al ver aquella despedida, digna de una película de las que a ella le gustaba.

Ver a aquella pareja, ocasionó que se pusiera sentimental al recordar que su Sai seguía reposando en el hospital junto con su entrenador; sin embargo, aquella nostalgia se desvaneció al presenciar otra escena de lo más graciosa y que terminó por sacarle una pequeña carcajada al ver a su "queridísima" amiga Sakura siendo rechazada por Sasuke.

.

.

.

—En cuanto termine la ceremonia de clausura del campeonato de Hockey y todas esas formalidades para el equipo, el Usuratonkachi y yo tomaremos el vuelo de medianoche, si todo sale bien, llegaremos antes de que empiece la competencia del programa corto.

—Sí, lo sé, Sasuke-kun, te estaré esperando ansiosa. —respondió Sakura con una sonrisita tímida.

—Recuerda, mi hermano también estará por allá haciendo unas dirigencias, aunque tomará otro vuelo el día de mañana junto con Izumi y Rin, pero, aun así, si necesitas algo no dudes en acudir con él. ¿está bien?

—Sí, claro. No te preocupes.

—Y por la prensa…

—Lo sé, Sasuke-kun. Seré prudente y me ahorraré mis comentarios si alguien me quiere sacar de quicio.

El Uchiha soltó un bufido con una sonrisita discreta, viendo que su novia estaba más que lista por lo que no debía preocuparse, o al menos eso creía.

—Creo que ya empezarán a documentar.

Con semblante nostálgico, Sakura observó como los demás competidores y acompañantes comenzaban a hacer fila para ir a documentar sus respectivos equipajes frente a los mostradores de la aerolínea.

—Bien, entonces nos despedimos aquí.

—Sí… Sasuke-kun…

—¿hmm?

El Uchiha frunció el entrecejo al notar a su novia extraña, la cual tímidamente lo miraba con sus enormes ojos verdes un tanto expectante.

—Mi besito de despedida. —pidió ella al ver que tardaba en captar, y como tal levantó sus labios hacia él. —Es tradición en las despedidas en aeropuertos, Sasuke-kun.

—Claro que no voy a hacer eso. —respondió este indiferente, mirando de reojo hacia sus costados. —Hay demasiada gente alrededor.

—¡¿eh?! Pero que importa… ¡es tradición!

—Olvídalo…—le dio un pequeño toque en la frente con sus dedos para apartarla. —Será para la próxima… cuando estemos solos. —aclaró, sonriéndole de cierta forma burlona.

Sakura se dejó caer decepcionada; sin embargo, aun así, llevó su mano a la frente percibiendo cierta calidez a pesar del rechazo.

—Vaya, vaya… veo que ya se despidieron… si es que a eso le llaman despedirse.

La pareja se volvió a quien se acercaba llevando una caja de regalo con él.

—¿En serio Sasuke? ¿Ni un besito le darás?

—No te metas Kakashi… tengo mis razones. —respondió este, haciéndole mala cara.

—Sí, lo sé… eres un completo "tsundere", en fin… no esperaba menos de ti, y también me imagino que ni siquiera te tomaste la molestia de seguir con la otra tradición del patinaje.

—¿Hmm?... ¿Qué tradición?

—Ah… no, entrenador Kakashi, no le mencioné nada y tampoco es necesario. —intercedió Sakura nerviosa.

—Sí, también me imaginé eso de ti, que no le dirías nada para no "molestarlo".

—¿Quieren decirme de qué están hablando? —masculló el Uchiha comenzando a molestarse.

—Me refiero a la tradición de dar una "reliquia", en el caso del patinaje, un peluche, el cual se le regala al patinador que va a participar para que lo acompañe en todo momento.

—que estúpida tradición.

—sí, ya sabía que dirías eso… aunque me faltó decir que la tradición indica que, la persona que más quiere al patinador, se lo debe dar con TODO su AMOR.

Al escuchar eso, Sasuke se sobresaltó sonrojado y refunfuñó.

—Entrenador Kakashi, le está exagerando un poquito ¿no cree? —rio fingidamente la patinadora al percibir el aura refunfuñona de su novio.

El entrenador también rio por detrás de su cubrebocas.

—Bueno, sí, un poco. En realidad, Sasuke, esto lo hace alguien que quiera apoyar al patinador con todo su corazón, por supuesto, alguien que sea cercano, yo, por ejemplo… —sonrió. —Ten Sakura… para ti.

—¿eh? ¿para mí?

La patinadora sonrió con sorpresa al ver como su entrenador le extendía el regalo que llevaba, y frente al malacara de Sasuke, tomó el detalle.

—¿puedo abrirlo, entrenador?

—Por supuesto.

—¡Muchas gracias!

Emocionada, Sakura abrió el regalo viendo inicialmente una cubierta de papel el cual al retirarla le mostró que en su interior había un peluche de un perrito, en específico de un pug.

—Awww… ¡que lindo! Se parece a su perrito Pakkun, entrenador.

—Se parece a ti, Kakashi… —comentó Sasuke viendo con desprecio al peluche el cual extrañamente vio que los ojos eran particularmente iguales a los del entrenador.

—Bueno, dicen que los perros se parecen a sus dueños. —se rio este. —Pero es preferible ¿no, Sasuke? De haberte dejado la tarea a ti, de seguro hubieras comprado una tétrica serpiente o algo por el estilo.

—Ah, ya cállate, y para su información si me hubieran avisado con anticipación hubiera conseguido algo mejor que ese perro que se parece a ti.

—sí, claro…

—Además Kakashi, Sakura no necesita eso… porque la verdadera meta es la medalla de oro con ese tonto zorro de peluche incluido ¿no?

Sakura se sobresaltó, abrazando al perrito con fuerza (y fuego interno).

—¡Por supuesto! ¡Esa medalla y ese zorro serán míos, shannaro!

—Y no necesita más…—alardeó el Uchiha, como si así le estuviera dando una lección a su entrenador, el cual simplemente lo dejó ser.

—Sí, sí… lo que tú digas… en fin, Sakura, vayamos a documentar el equipaje, dile adiós a Sasuke.

El entrenador se retiró dejando a la pareja sola, el cual al verse de nuevo con algo de privacidad se vieron entre sí un poco apenados.

—si me hubieras dicho… yo… sabes que lo hubiera hecho…

—No quería ser una molestia.

Sasuke resopló y luego esbozó una sonrisita.

—Eres una fastidiosa, pero no me molesta…

Luego le dio otro toque en la frente que hizo sonrosar a Sakura a no más poder.

—Anda… ve… nos vemos en unos días.

—Sí, allá nos vemos. —asintió esta feliz, aferrándose al perrito. —Adiós, Sasuke-kun…

—Cuídate… —susurró, una vez que la vio irse.

.

.

A los lejos, Ino volvió a suspirar, si bien era cierto que Sasuke era un sujeto extraño (y bastante guapo) entender la forma en que este amaba a su amiga era como tratar de ver un pequeño bicho a simple vista, era difícil más no imposible, bastaba una lupa y algo de atención para poder apreciarlo.

Aun le seguía sorprendiendo que alguien como Sasuke Uchiha, quien era áspero, seco, amargado y malacara se hubiera enamorado de alguien como Sakura, que era todo lo contrario, y por supuesto que Sakura con las cosas mínimas que este hacía fuera inmensamente feliz.

—O tal vez… es porque sólo ella sabe lo que hay entre los dos. —susurró. —Algo que ya queda fuera de vista de los demás.

—¿mmm? ¿Qué tanto dices?

Ino se sobresaltó asustada.

—¡ah! Shikamaru… por fin… ¿dónde te habías metido? ¿Y mis padres?

—Alistando todo para la documentación del equipaje, y bueno… terminamos también con la reunión del comité de patinaje.

—¿Y…?

—Y… bueno, en base a los chismes que se hicieron por los comentarios que tanto Sakura como tú se hicieron, han decidido que, para aparentar que hay "buena rivalidad", tanto tú como ella y Hinata deben sentarse juntas durante el vuelo y en si ir en plan de equipo y esas cosas una vez bajen de este.

—Uy, que difícil… pensé que tanto Sakura como yo habíamos aclarado que se trata de una rivalidad amistosa…

—sí, pero eso no vende Ino, los medios quieren ver sangre entre ustedes, por eso no dejan de joder con lo mismo.

La Yamanaka se dio un golpecito en la frente, rememorando lo que había pasado en la última conferencia de prensa en donde tanto Sakura como ella, se enteraron de que al parecer un entrometido se enteró de su conversación en el hospital y creó todo un rumor en base a eso.

.

.

Un día atrás.

Ino, por favor. —pidió un reportero levantando la mano.

La patinadora que, en ese momento se encontraba sentada junto con sus dos principales rivales en un panel que se había montado en las oficinas del comité de patinaje, le concedió la palabra al hombre.

¿Es cierto que le declaró la guerra a Sakura Haruno tal como en los viejos tiempos y han dejado finalmente esa careta de supuesta amistad?

¿Qué? —ambas aludidas se sobresaltaron al escuchar aquello.

Sí, tenemos una fuente de información que indica que ustedes pelearon en la sala de espera del hospital donde se encuentra internado su entrenador y novio. —comentó otro leyendo sus apuntes.

No, no, no… se equivoca. — respondió Ino rápidamente.

eso no pasó. —negó igualmente Sakura.

Mientras Hinata, ignorante de lo que pasaba sólo permaneció en silencio.

¿También le declararán la guerra a Hinata Hyuga?

La aludida entonces se sobresaltó al ver que ya la estaban metiendo en un asunto de la que no estaba enterada.

escuche, señor… aquí nadie le declaró la guerra a nadie. —volvió a aclarar Ino, comenzando a frustrarse. —No saque las cosas fuera de contexto y no involucre a nadie más.

sólo fue un intercambio de palabras. —agregó Sakura. —en un momento susceptible… sólo fue eso, de hecho, fue… bastante motivador.

Ino asintió, concordando con lo mismo.

Hinata, a usted la dejaron fuera de esto… ¿cómo se siente con eso?

Ino y Sakura gruñeron al ver que el desgraciado insistía en generar problemas entre ellas.

Creo que yo lidio con mis propias cosas, así como Sakura-chan e Ino. No tienen por qué hacernos esto, yo las conozco y ellas a mí, no tengo porque dudar.

Sakura e Ino aplaudieron ante sus palabras.

Así que dejen de inventar cosas. —terminó Ino.

Las tres iremos de representantes en las olimpiadas, somos rivales, sí, pero también somos amigas y eso es lo más importante para nosotras. —finalizó igualmente Sakura, dando por terminado ese tema de conversación.

.

.

— "Pero todo parece indicar que los medios no desistirían con tal de vender sus notas amarillas" — pensó Ino exhausta.

—descuida, en el país del hierro habrá otro tipo de prensa y con la demás competencia, la "pequeña" conversación que tuviste con Sakura quedará en el olvido.

—Eso espero… en fin, que bueno que me tocará sentarme con Sakura y Hinata, así el vuelo será menos aburrido, porque de seguro tú irás escuchando música e ignorándome.

—estás en lo correcto. —respondió Shikamaru con total honestidad, colocando su equipaje de mano frente a él para sacar algo. —por cierto, tengo algo para ti…

—¿Algo?

—No es mío en realidad, es de parte de Sai…

Al escuchar ese nombre, Ino ahogó un grito, y antes de que pudiera decir algo, Shikamaru terminó por sacar lo que tenía en su equipaje, lo cual era un enorme y curioso peluche de conejo color negro que raramente se le asimiló a Sai.

Sorprendida por el detalle, lo tomó con delicadeza sintiendo como el corazón le latía con fuerza.

—Me dijo que lo compró en cuanto se enteró de lo de la tradición y… bueno, esperaba dártelo este día, pero como no se pudo me pidió que lo recogiera en su casa y te lo diera. —contó el Nara con precaución.

—Gracias… Me encanta, está hermoso. —musitó la patinadora llorosa, abrazando con amor a su peluche.

—Me dijo que necesita a su parejita, el zorro junto con la medalla de oro así que no lo decepciones.

—No… no lo haré…

—Bien, ya llegó el momento, Ino… vamos a documentar el equipaje e irnos de aquí.

La llorosa patinadora asintió decidida, y junto a su nuevo entrenador se reunió con sus padres y el resto de los participantes.

.

.

Minutos más tarde, después de pasar por todos los protocolos del aeropuerto, finalmente las patinadoras se volvían a reunir en el estrecho pasillo del avión.

—eh… ¿quién primero? —preguntó Sakura nerviosa, aferrada a su perro de felpa.

—¿Les importa si yo voy de lado de la ventana? —pidió Hinata, abrazando a su sapo.

—No, por mi no hay problema. ¿Sakura?

La de cabello rosa, negó con la cabeza sin quitar esa expresión de nervios en su rostro.

—¿Quieres pasillo? —cuestionó Ino. —Porque tengo la impresión de que te va a dar algo.

—No sé. Estoy muy nerviosa, nunca me había subido a un avión.

—Entiendo, entonces si quieres ponte en medio para empezar, y si no te gusta Hinata o yo te podemos cambiar. ¿Les parece?

La Hyuga, que ya estaba sentada de lado de la ventana, asintió con la cabeza concordando con la idea de Ino.

—Ok. Está bien.

Sakura entonces se sentó, e Ino le siguió y conforme los demás pasajeros se iban acomodando el nerviosismo aumentaba en la patinadora que lo único que alcanzaba a hacer era apretar al perro de peluche con todas sus fuerzas hasta que…

—Señoritas, me temo que para el despegue deben de guardar todas sus cosas. —señaló la azafata los peluches que llevaban.

—Oh, ya veo…

Sakura se quedó boquiabierta al momento en que tanto ella como sus amigas tuvieron que entregarle sus peluches de compañía a la azafata para que esta las guardara en el compartimiento superior.

—Ino, Sakura que bonitos peluches… ¿quién se los regaló? —preguntó Hinata, tratando de hacer conversación antes del despegue.

—El mío me lo regaló Sai, ¿no es una lindura? Me encantó—contó Ino sonrojada. —Y creo que el de Sakura se lo dio su entrenador si bien vi ¿no es así, Sakura?

La aludida sólo alcanzó a asentir con la cabeza, escuchando posteriormente la voz del piloto el cual anunciaba que estaban por despegar.

—Y a ti ese sapo te lo dio Naruto… vi todo. —comentó Ino, riendo picaronamente a lo que la Hyuga respondió apenándose.

—Sí, me encantó, no lo había esperado…

Sakura, mientras tanto ajena a ellas, prestó especial atención a las azafatas que daban las instrucciones de qué hacer en caso de despresurización, estaba tan atenta a la información que hasta tomó los panfletos que estaban frente a ella para memorizar con exactitud lo que se tenía que hacer, y hasta en donde estaba guardado exactamente el chaleco salvavidas, algo que realmente no importaba pues el vuelo se haría en su totalidad sobre la tierra.

—oye… ¿estás bien? —preguntó Ino al verla tensa.

La patinadora de cabello rosa dejó los panfletos en su lugar y exhalando e inhalando profundamente se aferró a su asiento cuando sintió que el avión comenzó a moverse.,

—Que no se sienta feo, que no se sienta feo…

—Descuida, es como subirse a una montaña rusa. —rio Ino al verla en ese estado, aunque rápidamente dejó de hacerlo al ver que Sakura casi palidecía.

—Shannaro que horrible.

—Sakura-chan sólo respira más lento para que tu cuerpo se relaje. —aconsejó Hinata, simulando el como debía hacerlo.

—O tómanos de las manos si eso te hace sentir mejor.

Dicho aquello, Sakura no desperdició el ofrecimiento y tomó la mano de Ino y de Hinata con mucha (exceso) de fuerza, misma que se intensificó cuando el avión comenzó a alzar el vuelo.

—¡ay, mi mano! —se quejó Ino adolorida, no viendo la manera de cómo zafarse.

Mientras que Hinata con lagrimitas en los ojos, también se aguantó el apretón más que nada porque la nerviosa Sakura terminó por apoyar su cabeza en su hombro, como si quisiese que la protegiera.

—¡Shannaro… que horrible se siente!

.

.

Minutos después ya con el avión volando recto en el cielo, y la señal de cinturones apagados, Sakura de nuevo sintió la tranquilidad dentro de su ser.

—Ay… realmente lo siento Ino, Hinata...

—Increíble… casi me rompes los huesos. —señaló la rubia su enrojecida mano. —¿cuándo te volviste tan fuerte?

Haruno rio, sudando en frio, completamente avergonzada.

—No te preocupes Sakura-chan. —respondió la Hyuga también viendo la tremenda marca que le había quedado. —¿Te sientes mejor?

—Creo que sí, aunque de repente como que se siente extraño como si se cayera y luego subiera de nuevo, y supongo que así se sentirá durante las próximas 9 horas.

—No tanto, pero ya verás que se pasará rápido el tiempo. Mientras tanto, relájate. —aconsejó Ino, dejando escapar posteriormente una risita.

—¿Qué? ¿De qué te ríes?

—No lo tomes a mal Sakura, pero verte así… me recordó a cuando nos conocimos.

Haruno se enrojeció apenada.

—Sí, aun lo recuerdo… esa niña llorona que se ocultaba temerosa de las demás competidoras.

—¿Por qué? ¿qué pasó? —cuestionó Hinata curiosa, mientras que Sakura inflaba sus mejillas haciendo un puchero.

Ino volvió a reír, como si recordara algo gracioso y lindo a la vez.

.

.

Años atrás…

Con tan sólo 8 años, una confiada Ino andaba por los pasillos de una pista de patinaje local en donde se estaban realizando las pruebas para ascender de grado.

La niña acababa de terminar con la prueba y solamente esperaba resultados para saber si pasaría a la siguiente etapa, algo que sabría hasta que se finalizaran todas las pruebas de los demás patinadores.

A un lado de ella, caminaba una medianamente experimentada Shiho que, siendo un poco más alta, parecía una especie de hermana mayor para la niña. Ambas se habían conocido en otra prueba, y desde entonces se hablaban cada vez que se encontraban en esa clase de demostraciones y/o eventos.

Todo era tranquilidad después de las pruebas de ambas, sin embargo, en el transcurso de su andar, vieron como una niña de cabello rosado se ocultaba detrás de un basurero, completamente llorosa y temerosa.

Oh, ¿qué le habrá pasado? —se preguntó Shiho preocupada.

Mientras que Ino no dudó en acudir con la niña, dejando a su amiga momentáneamente de lado, y quien sólo sonrió al ver la gentileza de esta.

Oye… ¿qué te pasó? ¿Por qué estás llorando? —preguntó, poniéndose de cuclillas frente a ella.

La de cabello rosa levantó su mirada lagrimosa y recelosa dudó en contar lo que le había pasado; sin embargo, la mirada persistente de la niña rubia que sólo se apoyó en sus manos esperando una respuesta hizo que se decidiera.

Unas niñas en los vestidores jalaron de mi cabello, se rieron de mi frente y mi atuendo.

Oh…

Ino entonces observó más a detalle aquel peculiar cabello rosado que era bastante curioso, luego prestó atención a su frente, la cual admitió si era enorme y finalmente miró su atuendo el cual se notaba a leguas que no estaba bien cosido, probablemente por haber forcejeado con aquellas niñas.

De seguro es porque te tuvieron envidia, tu cabello es como un helado de fresa ¡es muy rosa!, pero si… ese flequillo no te queda, deberías mostrar tu frentesota…

La aludida volvió a chillar al escuchar el como se refirió a esa parte de su cuerpo que no le gustaba.

ay, no lo dije de mala manera. —se justificó la rubia rápidamente. —Creo que debe ser grande porque has de tener un cerebro muy grande.

Sakura hipeó, sin saber si tomar aquello como un insulto o halago.

bueno… mi entrenador dice que mi capacidad de retención de memoria es muy buena.

¡¿ya ves?! No entendí nada de lo que dijiste, debes ser super inteligente… creo que deberías mostrar tu frentesota con orgullo.

Con cuidado, Ino movió el flequillo de la niña tratando de imaginar cual sería un peinado adecuado.

¡Ah! Ya sé… tengo una idea, y también para tu traje… ¡lo puedo arreglar!

¿en serio?

Sí… o… ¿no quieres? ¿ya hiciste las pruebas? ¿O estás aquí por otra cosa?

No, vengo a hacer las pruebas, pero aún no ha llegado mi turno.

Entonces hay tiempo.

Pero ¿y tú?

Yo ya hice la prueba y me fue bastante bien. —contó orgullosa. —Así que no te preocupes.

Tendiéndole la mano, Ino ayudó a Sakura a levantarse; sin embargo, esta aun temerosa se ocultó detrás de ella al ver que Shiho se acercaba.

¿Todo bien?

Unas niñas la molestaron y dañaron su traje, la voy a llevar al baño de allá para ayudarla. —avisó Ino.

Shiho sólo asintió y las dejó irse, habiendo escuchado parte de la conversación se sintió orgullosa por como Ino manejó la situación; sin embargo, al volverse del lado contrario a donde las niñas se habían ido, vio que otro par de niñas que conocía muy bien y que caminaban en su dirección, se burlaban de una aparente hazaña en los vestidores. Como una patinadora junior superior, se dio a la tarea de reprender a aquel par de mocosas.

.

.

¿Y para qué categoría harás las pruebas?

Para la junior principiante. —contó Sakura, mientras veía como Ino arreglaba su cabello.

Oh… ¿en serio? ¿Y cuantos años tienes? ¿cuándo empezaste a patinar?

Tengo 8 años y empecé a patinar el año pasado.

¡Eh! ¿En serio?! ¡avanzaste muy rápido!

La de cabello rosa se encogió de hombros sin saber que decir.

Ino de alguna forma se impresionó, pues ella llevaba patinando desde los 4 años, y no había podido conseguir el rango junior principiante hasta los 7; sin embargo, se sacudió sacando de su sistema esa pequeña sensación de envidia que sintió y se enfocó en seguir acomodando el cabello de la niña, a la cual le descubrió la frente y al resto del cabello lo acomodó con un listón rojo que hizo de diadema.

¿Qué te parece?

Wow… se ve bonito… muchas gracias… eh…

¡Ah, sí! ¡Ino Yamanaka!

Sakura Haruno, mucho gusto. —ofreció la niña su mano.

La rubia la tomó y estrechó con una sonrisa.

Bien, ahora sigamos con tu traje…

.

.

Minutos más tarde, Ino y Sakura se acercaron al área de la pista donde otro patinador estaba siendo evaluado. La Yamanaka observó que Shiho se encontraba con otro par de compañeras que conocía bien y respondían al nombre de Ami y Fuki, las cuales al verla le hicieron señas para que se reuniera con ellas, en especial la de cabellos color violeta (Ami) que se mostró refunfuñona.

Oh… allá están mis compañeras… ¿quieres ir?

Sakura entonces se volvió hacia donde Ino señalaba viendo en primera instancia al par de niñas que la habían molestado y que por supuesto le estaban haciendo mala cara.

Ah… yo…

¡Sakura! —se escuchó un exigente grito del otro extremo. —¡Ven aquí!

¿Conoces a ese viejo feo? —preguntó Ino confundida, sintiendo cierto repelus hacia ese hombre que se acercaba a ellas bastoneando con mucha fuerza.,

Ay, es mi entrenador…—se asustó Sakura. —Mejor nos vemos después, gracias, Ino.

Ah… sí claro.

Apenas alcanzando a despedirse, Ino observó cómo ese tosco hombre, tomaba de la mano a Sakura (un tanto brusco) y se la llevaba hacia donde estaba la entrada a la pista. Todo parecía indicar que ella era la siguiente en pasar, así que se reunió con Shiho y las demás para ver su presentación.

.

.

Ino… ¿qué hacías con esa perdedora? —reclamó Ami exigentemente.

¿Disculpa?

Ami, cierra la boca. —regañó Shiho. —Ino, este par de "niñas" —señaló a las menores. —Son las que molestaron a esa niña. —señaló a quien con una sonrisa se adentró a la pista para comenzar con su demostración.

"De la academia Shimura, Sakura Haruno, 8 años."

Anunció la presentadora.

Ay, es que daba vueltas como tonta con su horrible traje. —recordó Ami furibunda. —Como si fuera la gran cosa.

Se creía mucho y está horrible. —comentó Fuki riendo. —Y que frentesota.

Por eso le dimos su merecido.

Ay, pero ustedes no entienden. —Shiho les dio una reprimenda en la cabeza. —Sus comentarios no son nada agradables.

Ja… no me importa, es lo que pienso… e Ino, no te vuelvas a juntar con esa niña tonta… no es como nosotras. —exigió Ami.

La aludida sólo frunció el entrecejo sin entender muy bien, cuando en eso la canción de "All or nothing" comenzó a reproducirse, y la confiada Sakura comenzó a patinar con una habilidad que algunos comenzaron a comparar con la de Ino, la cual por supuesto quedó boquiabierta al ver a la niña que dentro del hielo no se parecía esa llorona niña que se había encontrado en el pasillo.

Yo creo que la inspiraste. —comentó Shiho, viendo con fascinación la presentación. —Se me a figura un poco a ti.

Ino no supo cómo tomar aquello. Dentro de ella de nuevo sintió esa incómoda sensación de envidia; y más al ver que aquella llorona niña había logrado hacer una combinación de un doble lutz con un toe loop que por supuesto todo el mundo le aplaudió.

Es muy buena. —admitió con una sonrisita más sincera y realmente le interesó saber un poco más de ella y ¿por qué no? también competir con ella si era posible.

La envidia entonces cambió a inspiración y cuando Sakura terminó con su presentación no pudo evitar gritar:

¡Eso Sakura, bien hecho!

En respuesta la niña de cabello rosa le sonrió e hizo una "V" de la victoria con sus dedos.

Ush… que presumida… yo también pude haber hecho eso. —refunfuñó Ami celosa.

Mientras que Fuki se tragaba su coraje al ver que esa niña era mejor que ella y su amiga.

.

.

Horas más tarde, los resultados se publicaron. Ino, Shiho y Sakura brincaron de la emoción al ver que habían pasado a la siguiente etapa con muy buenos resultados, mientras que las otras dos niñas habían pasado a duras penas, en especial la más refunfuñona de ellas.

Eso quiere decir que nos veremos la próxima semana. —comentó Sakura con una sonrisita. —prometo traerte tu listón limpio. —señaló al que adornaba aun su cabello.

No te preocupes, puedes quedártelo. Muchas felicidades.

Igual…

¡Sakura! ¡Ven aquí! ¡Tenemos que irnos ya!

Ah… el viejo feo me habla, adiós, Ino. —se despidió rápidamente Sakura. —Nos vemos la próxima semana.

¡Sí, nos vemos! se despidió la niña con una sonrisa.

.

.

—Oh, ¿eso quiere decir que fueron amigas antes? —preguntó Hinata sorprendida.

—Sí, algo así…coincidimos en las siguientes pruebas y en otras y nos llevábamos bien. —resopló Ino, mismo gesto que hizo Sakura.

—¿y entonces que pasó? ¿por qué ustedes…

—No sé, ¿quieres contarle, Sakura? —insinuó.

La aludida se sobresaltó, percibiendo un cierto tono de "fue tu culpa, tú cuéntale". Evidentemente eso la molestó, pero trató de no dejarse llevar por esa emoción.

—pues… ya que estamos de "honestas" y recordando el pasado sí… Hinata, nos dejamos de hablar porque "alguien" —insinuó directamente viendo a Ino. —hablaba mal de mi a mis espaldas.

—¿Qué? ¿de qué hablas?

—No te hagas Ino, y lo hubieras seguido haciendo si tu amiguita esa no me decía.

—¡A ver! ¿de qué demonios hablas? ¡Tú eres la que empezó a hablar mal de mí! Diciéndole a las demás niñas que era una presumida que me creía mucho que porque era "rica" y que compraba mis victorias y no sé qué tanto.

—¡Yo nunca dije eso! Al contrario, hasta te llegué a defender del viejo Danzou que también llegó a comentar una estupidez así.

—¡Ah! ¿Entonces de ese viejo es donde aprendiste a tener la lengua tan afilada? ¡Porque luego tú también me lo dijiste y cosas peores!

—Shannaro ¡¿y qué querías?! ¡Si escuché también lo que me dijiste! ¿qué querías? ¿qué me quedara callada y no me defendiera?!

—¡Chicas! ¡CHICAS! —intercedió Hinata, haciendo una seña para que ambas bajaran la voz.

Cuando Ino y Sakura se dieron cuenta que todos los pasajeros las estaban viendo, bajaron la cabeza apenada y se disculparon por el escándalo.

—Tú fuiste la que empezó… sólo admítelo. —susurró Ino.

—No voy a admitir algo que no hice, tú empezaste…

—Chicas, lo que no me queda claro… ¿es quién les dijo esos comentarios? Sakura-chan mencionaste a una amiguita… ¿acaso fue Shiho? —preguntó la intrigada Hinata también con la cabeza agachada.

—No, fue esa maldita bastarda… la tal Ami…

—¿Eh? ¿Ami? A mi ella… ella me dijo…

Sakura e Ino se vieron entre sí, empezando a atar cabos.

—¡MIEEEERDAAAA! —gritaron ambas.

—Shuuu… vocabulario. —reprendió uno de los pasajeros.

—¿qué? ¿qué pasó? —preguntó Hinata.

—A ver Sakura… ¿qué te dijo exactamente esa tipa?

—Que siempre hablabas mal de mi a mis espaldas y que si no le creía que fuera y lo comprobara…

—¿Y fuiste a los vestidores?

—Sí.

—¡espera, espera! Ella… Ami, antes de que llegaras, me dijo que había escuchado que tú hablabas mal de mí… aunque supongo que fue más bien lo que dijo Danzou, pero la pequeña perra me hizo creer que fuiste tú, y yo… exploté… dije hasta lo que no debí. —admitió Ino con tristeza.

—No. —interrumpió Sakura cabizbaja. —Al final… dijiste lo que pensabas… y…. lo mismo me pasó a mi…

—eran unas niñas. —trató de justificar Hinata, viendo con tristeza a sus amigas.

—Pero… los niños siempre dicen la verdad ¿no? —replicó la rubia, aceptando lo que había sucedido.

—Así es… —suspiró la de cabello rosa, rememorando aquel momento.

.

.

¿Crees que Ino te considera tu amiga? —cuestionó una niña con mala vibra.

Sakura no entendió a lo que se refirió y tampoco quería hablar de ello, sólo quería entrar a los vestidores y cambiarse de ropa.

No le caes bien a mi amiga, y cómo no… si eres tan poca cosa… siempre lo dice, pero te habla sólo por caridad.

No es cierto… quítate de mi camino.

Ah… ¿no me crees? —dijo esta burlonamente, —Entra al vestidor y averígualo, ya lo está haciendo público porque no te soporta.

Haruno sin hacerle caso, le dio un empujón para acercarse a la puerta del vestidor cuando en eso…

Ino, basta… —escuchó la voz de Shiho.

¡No, ¿cómo se atreve?! ¡Es que no la soporto ¡Todavía que la ayudo, le presto mis cosas!¡¿y se cree mejor que yo? Por favor, Sakura comparada conmigo es ¡basura!

Detrás de la puerta, la niña ahogó un grito.

Ya Ino, no te lo tomes tan enserio.

¡No, Shiho! Me lo tomo tan enserio como debe ser, esa niña tonta, frentona, fea y pobretona… ya me cansé de fingir que me gustan los horribles trajes baratos que su madre le hace, y que por cierto es una estúpida igual que su padre, ¿los has visto? De seguro les heredó el escaso cerebro que tienen. La frentesota que tiene no le sirve de nada si sólo en esta habita una ¡NEURONA!

Ah, ¿sí?! —entró Sakura, empujando la puerta. —No te creas tanto, Ino CERDA, que por cierto ¿sabías que eso significa tu nombre en otro idioma? de seguro porque naciste siendo ¡una marrana!

¡¿Qué?! ¿Cómo te atreves, frentesota?! —la desafío esta entre lágrimas rencorosas.

Lo mismo pasando con Sakura, que más que dolor sentía rabia hacia esa niña que consideró alguna vez su amiga.

¡¿Qué?! ¿Qué me vas a hacer? ¿Llamarle a tu papi porque la niña tonta no se puede defender sola?

No necesito a mis padres si tengo a mis guaruras. —presumió esta con astucia.

Uy, sí… la niña rica que tiene que presumir lo que sus padres tienen porque otra cosa no puede presumir, porque en el patinaje, evidentemente soy mejor que tú… y ardes del coraje que me hayan ascendido al mismo nivel que tú y en ¡tan poco tiempo!

Niñas…—trató de interceder Shiho.

¡Eso no es cierto! Cállate, ¡yo soy mejor que tú!

¡Claro, porque papi paga!

Ino gruñó.

No es cierto… y si lo fuera ¡¿qué?! al menos tienen dinero, no como tus inútiles padres… que son tan ineptos que ponen a trabajar a la inepta de su hija.

¡Ese no es tu asunto! ¡Al menos yo no estiro la mano y espero a ver que cae!

¡Niñas!

Pues yo tampoco soy así, frentona babosa.

¡Tú, puerca estúpida, apestosa, malparida y odiosa!

¡NIÑAS, BASTA!

Con Shiho ya entre ambas, haciéndola de réferi, ambas niñas dejaron de hablar y sólo se miraron con rencor con la respiración agitada, hasta que…

Se acabó… —declaró Sakura, quitándose el listón rojo de su cabello, el cual arrojó con furia al piso. —No me interesa saber más de ti.

Lo mismo… y mejor tira esa cosa a la basura, capaz tiene pulgas.

El único insecto rastrero aquí eres tú. —respondió Sakura, dándole la espalda para salir de aquel vestidor.

.

.

En el avión, el silencio se hizo casi sepulcral entre el trio de patinadoras cuando dos de ellas rememoraron los hechos sucedidos en el pasado. El inicio de una enemistad que evolucionó en una insana rivalidad cuando comenzaron las competencias oficiales y por supuesto cuando ambas niñas se enamoraron (platónicamente) del mismo niño: Sasuke Uchiha.

—No sé si ya lo había dicho antes…—habló Sakura, mirando hacia la señal de cinturones apagada. —Pero no me siento orgullosa de lo que pasó.

—Ni yo… lo que dije… me siento tan estúpida.

—Igual yo…

—Chicas, por favor… no se autocastiguen, sí, cometieron errores, pero creo que lo importante es que los enmendaron y ahora se llevan bien… ¿no es así? —preguntó Hinata con precaución.

Sakura miró de reojo a Ino y rio.

—Claro… porque… ¿qué haría sin esta puerquita? Me hace falta mi rival para inspirarme…—bromeó, tomándola del cuello, para hacerle una especie de llave.

—¡Oye! —se quejó esta. —Que bueno que te sirvo de inspiración frentona… porque yo no te necesito. —presumió.

—Sí, claro… sé que mientes. Por cierto… ¿Ino, sabes lo que dicen de nosotros en los foros de discusión? —cuestionó Sakura divertida.

—¿Eh? ¿qué?

—que si una de nosotras hubiera sido hombre nos hubiéramos enamorado. —dijo con sonora burla.

—¡Waaa! ¡Claro que no!

—Y hay otros que nos "shippean" así como mujeres. Unas lindas lesbianas que pasan de enemigas a amantes.

—¡NOOO! ¡waaa!

—claro que sí… y no sólo a nosotros… también nos "shippean" con Hinata. ¿qué opinas, Hinata?

—¡¿qué?! ¿qué? ¿Yo y ustedes? —exclamó está sonrojada.

—¿Qué clase de cosas lees, Sakura?

—Sólo cosas, pero no te preocupes Ino, yo sólo tengo ojos para mi Sasuke-kun, así que no sufras por mí.

—Ah… ya cállate. ¿No que estabas nerviosa con el vuelo?

—Creo que ya se me pasó, me estoy acostumbrando a esto. —sonrió Sakura. —Y miren… ¡Ya van a dar de comer! ¡lo que sea que estén dando huele muy bien!

Y dando por cerrado un bochornoso evento del pasado, las "Ice stars" bajaron sus bandejas para degustar de la primera comida de aquel largo vuelo.

.

.

Horas más tarde, habiendo dejado el avión y aeropuerto de ese nuevo país atrás, Sakura, Ino y Hinata observaron deslumbradas la maravillosa y friolenta capital del país del hierro, cede de las olimpiadas en donde se definiría de una vez por todas cual de las tres se iría con la gloria, si es que eso era lo que el destino les tenía preparado pues, así como ellas arribaban al hotel con la misma meta de ganar el primer lugar, también lo hacían otras competidoras de otras naciones.

—Wow… ¿no sienten como si alguien las estuviera observando? —musitó Hinata, comenzando a percibir una pesadez en el ambiente entre toda la gente que estaba en el lobby del hotel.

—Sí… pero… ¿quién… uuuuyhhh.

Tembló Ino al detectar a alguien a lo lejos, era Temari Sabaku quien con una mirada aterradora parecía estarla asesinándola tanto a ella como a Shikamaru que sólo le devolvió la mirada de manera retadora, algo que la Yamanaka tomó como un mal comienzo.

Mientras que Sakura, viendo a su alrededor, también sintió como si alguien la observara, y pronto encontró el punto de su incomodidad, en una chica pelirroja que notó la analizaba con cierto interés.

—Esa es… ¿la chica del país del sonido? ¿Karin Uzumaki?

Continuará.

Notas de autora: perdón por la tardanza, no me encontraba de ánimos para escribir, pero al parecer ya estoy lista de nuevo, y espero estarlo, porque a esta historia le falta poco para terminar.

Gracias a los que siguen las historia. Nos seguimos leyendo.

30 de julio de 2024