Hola! Que tal están? Espero que bien. Aquí Loki con un nuevo capítulo.

Espero lo disfruten je, je.


El viento provocaba que las flores de la colina danzaran, no había fin para su danza, el van y ven de la flores provoca que algunos pétalos se desprendan y salgan a volar al cielo. Los animales de la zona solo comían su pasto y algunos que otros frutos de árboles del entorno, la paz reina en aquella pradera.

La persona que se encontraba observando la padrera se sentía a gusto, ¿Por qué? Es la primera vez que estaba en ese lugar, pero a su vez sentía que no era así...

Trata de recordar el porqué está en ese lugar y a qué a venido. ¿Qué era lo que hacía ahí? ¿Por qué estaba aquí? Dónde estoy...?

De pronto su vista se centra en una pequeña colina, una figura delgada y de cabellos largos se posa en la cima de la colina, su cabello largo danzaba al son de las flores como también lo hacía su ropa, la sombra se lleva un mechón de cabello detrás de su oreja y seguido pronuncia palabras inentendibles. El observador extiende su mano como si estuviese anhelado ir por esa silueta, pero sus piernas eran retenidas por raíces ataban sus piernas como cuerpo también, impidiendo su movilidad, solo su mano derecha podía moverse, clamaba ayuda de la sombra...

Sin embargo, la figura sigue en su lugar, otras figuras salieron a flote y el observador solo bajo su mano, tenia la corazonada de que había visto esas figuras en alguna parte. A pesar de no poder ver el rostro de aquellas siluetas, tenía la certeza de que él era visto con odio y desprecio... ¿Qué hice? ¿Por qué me ven así...? La primera silueta que vio volvió a abrir su boca para dirigirse unas palabras al observador y estas si fueron escuchadas:

-¡Solo atraes calamidad! - Exclamó, pero su voz fue tan distorsionado que ni pudo definir si la voz era femenina o masculina.

Abre sus ojos de golpe, pero más que dar un grito, solo trata de calmar su respiración, gotas de sudor corrían por su cara, sentía algo de miedo de levantar la mirada y encontrarse en el mismo lugar, pero no era así. Estaba en la misma habitación en que meditaba; el agua cristalina debajo sus pies, el cielo estrellado que reflejaba el agua.

Tomó un respiro y luego se despojó de su máscara, mostrado así su rostro; una gran cicatriz desde su ojo izquierdo hasta sus labios estaba presente, observó su reflejo y acarició su cicatriz, ¿Cómo se la había hecho? Se preguntó.

Una migraña regreso como siempre después de meditar... ¿Quienes eran...?

-¿Otro fracaso? - Investigó la voz de una mujer, quién se acercaba levitando al hombre que yacía sentado sobre el aire. - Has tenido éxito en otras pruebas, pero estoy empezando a creer que la meditación no es lo tuyo, Zheng. - Comunicó la mujer, Zheng no dio respuesta alguna a su comentario, solo observó detenidamente su máscara, como si algo hubiese en especial en ella. Asimismo, decidió ponerse nuevamente su máscara y se disculpó.

-Le aseguro que lo haré mejor a la próxima...

-Mmm, eso espero Zheng. Por qué el señor Ramush tiene muchas expectativas contigo y no quiero arruinarle esas expectativas. - Comunicó.

-No quisiera estar de lado de la enana, pero... será mejor que vayas alejandote de esas ataduras. - Habló otra voz sobre ellos, el de antifaz solo degustaba una fruta mientras estaba acostado sobre el aire.

-¡Gar! ¿En donde estabas? - Aulló la mujer.

El peliblanco ignoró la interrogante del ángel y prosiguio: - Si sigues aferrándote al mundo terrenal, nunca podrás acceder en su totalidad al poder de un Dios. - El de antifaz descendió cerca del ángel y del próximo Dios de la destrucción.

-¡Cierto! Gar tiene razón en ese aspecto... - Aseguró el ángel.

-No sé de lo que hablan, no tengo ninguna atadura... - Defendió Zheng, pero decía la verdad, él mismo imaginaba que no tenia atadura, solo son ilusiones que generan su cabeza como prueba, quizás era la misma habitación. - La habitación solo me genera ilusiones.

- No. Esta habitación no es la culpable, yo misma me aseguré de que estés en una habitación que no genere ilusiones. - Informó el ángel.

Mientras que el peliblanco se cruzó de brazos y sonrió al darse cuenta de lo que pasaba. - ¡AH! Ya se lo que te pasa. - Todos prestaron atención y este levantó su dedo índice para explicar: - Es que Zheng esta volviendo a recordar, el mismo ni se da cuenta que ha suprimido sus recuerdos.

-¿Bloqueaste tus recuerdos, Zheng? - Se asombró el ángel al recibir la información.

Zheng no dio respuestas, porque ni él mismo sabía de lo que el peliblanco hablaba.

-¡Si! - Exclamó con una sonrisa el de antifaz. - Lo que pasa es que Zheng cuando se convirtió en discípulo a Dios de la destrucción, destruyó parte de sus recuerdos. ¿Cierto Zheng? - Gar se acercó al discípulo a Dios de la destrucción con intención de provocarlo. - ¿Por qué no nos hablas un poco de lo que pasó en tu "ilusión"?

-No se de que hablas... - Expuso Zheng.

-Ja, ja. Por favor. No me hagas reír. - Gar revolotea al rededor de Zheng, seguiría, pero el ángel lo detiene:

-¡Gar! Ya déjalo. - Bramo el ángel al ver sus intenciones.

-¡¿Que?! Vale la pena provocarlo, después de todo necesita dejarlo atrás, si no, no progresara, y el señor Ramush se sentirá decepcionado. - Informó Gar. El ángel arrugó el entrecejo por aquello, pero aún así no dio palabra alguna tenía curiosidad por la reacción y acciones que tomaría su discípulo, así que solo se mantuvo serena a la situación y Gar al notar eso prosiguio: - Cómo decía: Si mal no recuerdo, fue ya hace un siglo que lo hiciste... Los gritos, imágenes de personas que no conoces, actualmente fueron borrados por ti mismo y a mi no me engañas, se que lo volviste a hacer ahora mismo... - Zheng apreto sus puños al escuchar lo último. - Tú cerebro reacciona tan rápido a esas "ilusiones" que termina por borrarlas. - Explicó, mientras señalaba su cabeza. - Pero quizás decirte algo te haga recordar un poco; ¿Qué hay con el demonio de los Veleth...?

El silencio azotó la sala, el ángel quizás espero reacción alguna por como Gar dio énfasis a las ultimas palabras, pero no había repuesta... El peliblanco alzó una ceja por eso, siempre funcionaba decir alguna palabra relacionada a su pasado, pero no hubo reacción.

- ¡Que raro! Casi siempre funciona. Bueno, creo que esta vez si borro todo. - Se encoge de hombros, mientras le daba la espalda al enmascarado y le dio una mirada al ángel quien estaba sentada en su báculo encima de ellos, su expresión seguía serena, su mirada era gélida y sobre todo con lo que pronosticaba ahora:

De manera inmediata Zheng formó una lanza de ki y de forma inmediata la clavo en el pecho del peliblanco, el de antifaz dirige su mirada a su pecho donde estaba la daga de ki y luego giró la cabeza detrás de él para poder ver de reojo a Zheng.

-M-Miserable... ¡AGHH!

Zheng sacó la daga de ki y seguido la desvanece de su mano. Estaba cubierta de la sangre del peliblanco y las gotas de sangre caen al mar cristalino, tiñedolo, seguido el de antifaz blanca cae de rodillas al suelo, tose y la sangre surge de sus labios acompañando la cascada en su pecho, se llevó sus manos al pecho para tratar de que la sangre volviera a su pecho, pero ya la sangre estaba derramada en el suelo de agua. Ante la perdida de sangre sucumben al sueño eterno y cae subitamente al suelo, chapoteo un poco la cristalinas agua, la sangre se esparce y el agua azulada se tiñe de rojo.

El asesino; ni tenía expresión alguna ante lo que hizo, sólo miraba el cuerpo con rabia y desdén.

Mientras que el ángel que estaba encima de ellos, se cruza de piernas y suspira, seguido apoya su cabeza sobre su puño.

-Hay que ver que tú y el drama se llevan de la mano, Gar. - Comunicó el ángel.

-¿A poco te preocupe? - Pregunto el peliblanco, alzó la mirada y el ángel solo rodó sus ojos, el de antifaz se levantó del suelo como si nada hubiese pasado, su herida se estaba sellando y seguido limpio su boca cubierta de sangre. Miró su traje y dio un quejido por el traje lleno de sangre y destruido. - Que lástima que el traje se haya dañado.

-Tienes suerte de morir aquí... Si hubieses muerto afuera créeme que ni me hubiese tomado las molestias de revivirte. - Alegó el ángel. - ¿Ya comprabaste tu teoría o tiene que Zheng matarte otra vez para confirmarlo?

-¡Wuo! Calma. Si lo hice, pero no es necesario que lo haga de nuevo. La habitación me revive, pero no amortigua el daño. - Explicó. - Además, se que me revivirá de todas formas. - El ángel le arrugó la mirada. - ¡Uy! Que miedo das cuando arrugas la mirada. - Se burló.

- ¡Zheng! ¿Podrías matarlo de nuevo? - Solicitó la mujer, el peliblanco al escuchar aquello solo se apartó rápidamente.

Él sabía que Zheng al recibir una orden de su mentora la recibiría con gusto; el discípulo a Dios de la destrucción hizo el primer ataque, Gar solo esquivó a duras penas, esquiva otro ataque y el ángel al tener suficiente lo detiene, Gar solo suspiró aliviado.

-¡Escucha Zheng! No quisiera admitirlo, pero Gar me ha demostrado que aún te falta disciplina, así que te quedaras aquí hasta que puedas quitarte toda atadura. - El ángel se levantó de su báculo y lo levita hasta su mano, se lleva la mano libre a su espalda y señala al enmascarado con el báculo. - ¡Recuerda que serás el eje del universo!Eres él que mantendrá el equilibrio en el universo. No lo olvides.

-Lo comprendo, trataré de cumplir las expectativas tanto de usted como del señor Ramush. - Se inclinó en señal de disculpa y el ángel sonrió por aquello, seguido le dio una mirada molesta a Gar y lo señaló con su bastón para proseguir su habla:

-¡En cuanto a ti! - Hizo un ademán he invocó cadenas de agua que surgieron del mar cristalino, ataron de manera celosa al peliblanco y seguido fue jalado al suelo de la habitación. - No se que hiciste en tu ausencia, pero debo asegurarme de que no hayas hecho nada al universo que cuido. - Dijo para si misma.

-¿Qué hizo? - Investigó Zheng.

-Ni idea. - Fue sincera mientras inspecciona el universo a través de su báculo. Zheng no dijo nada al respecto y solo se volvió a poner en la pose de mariposa para regresar a su entrenamiento de meditación. - A ver... A ver. - Siguió explorando, pero no encontró nada. - ¿Eh? ¿No hizo nada? - Cuestionó y se sintió avergonzada por culparlo de algo que quizás no hizo. - Será mejor que me disculpe por juzgarlo mal... - Dijo y seguido se perdió en un portal dejando al discípulo a Dios de la destrucción solo en aquella habitación.


Es problemático realizar una búsqueda de sujetos que no emiten energía alguna, creo que lo mejor que puedo hacer es pedirle guía al Dios de la tierra o usar los ojos de mi guardiana desde esa distancia. Aunque veo el primer método más efectivo, él bien podría ponerme encima de los androides o cerca de la zona en que están.

¡Si! ¡Le solitare su guía!

Mientras que Zac cambiaba su rumbo a la atalaya del Dios de la tierra, al otro lado de la tierra tres guerreros que venían del futuro hablaban entre sí lo primero que debian realizar, estaban metidos en su conversación que ni se enteraban que dos personitas se estaban escabullendo entre la vegetación del lugar, uno empujaba al otro y el otro hacia lo mismo.

-Todo está muy tranquilo, ¿Creen que habrán derrotado los androides? - Cuestionó el hijo de Vegeta cuarto.

-Es probable... - Las palabras del Son quedaron al aire al recibir una comunicado de la peliblanco:

-Hay energías en movimiento. - La guardiana no dejaba de observar unas montañas a lo lejos para los saiyajins era algo imposible ver desde esa distancia, pero para ella no era complicado. - Deben estar buscando algo. - Faila giró su cabeza a los saiyajins para seguir con el diálogo, pero de pronto su mirada se concentró en un punto en específico, dos auras se movían entre los arbustos, pensó que quizás eran animales, pero las energías eran más grandes que las de un animal común. Arrugó su mirada al darse cuenta de quienes husmeaban desde la vegetación.

-¿Qué pasa, Faila viste algo? - Averiguó Gohan al ver como su pareja seguía de largo hasta unos arbustos y ambos hombres le siguieron el paso. La mujer introdujo rápidamente sus manos a los arbustos y seguido jalo como si estuviera arrancando desde la raíz a una planta.

-¡¿Yawd?! - Trunks se sorprendió al ver su pequeño hermano. El segundo hijo de Bulma bajó la mirada un poco, mientras que Faila depositó a ambos en el suelo. - ¿No te habías quedado con mamá...?

-¿Por qué no se quedaron? - Trono la guardiana mientras se cruzaba de brazos, no estaba muy alegre que digamos de ver a esos pequeños frente a ella, es muy mala idea que estén presentes, harán que la línea temporal cambie o que su existencia en ese mundo no se dé. - ¡Saben lo que implica que estén aquí! ¿Cierto? - Los pequeños bajaron la mirada al escuchar lo último y asientan un sí. La guardiana se llevó su mano a la cabeza. - Ya sabía yo que algo andaba mal con ustedes. - Se lo había visto venir, pero no le tomó importancia porque creí que captarian a las órdenes.

Los pequeños se miraron entre sí y dieron una mirada decidida para aclarar en lo ambos estaban en de acuerdo en ese momento:

-¡QUEREMOS AYUDARLOS!

-¡No! - Esta vez bramo Trunks y Faila Manifestó su opinión sobre su supuesta ayuda. Gohan ni ha dado palabra alguna. Solo estaba presenciando como la discusión se formaba entre los pequeños y los otros dos; Pan y Yawd justificaban su participación en la misión, mientras que Faila y Trunks solo negaban hacerlo.

-¡Te dije que te quedaras con mamá, Yawd! - Alegó Trunks a su pequeño hermano.

-¡No! Quiero ayudar, no puedo quedarme sentado a esperar a que todo pase. - Alegó el pequeño, ahora ambos hermanos se daban gruñidos y replicaban uno al otro.

Realmente el primogénito de Bulma no quería que su pequeño hermano se involucrará en aquellas luchas, desde que su pequeño hermano nació y tuvo que ayudar a su madre con la crianza del pequeño, siempre se dio la idea de que debía protegerlo y proporcionarle una vida que él no pudo tener de niño, quería que su pequeño hermano no tuviera preocupaciones como: hacerse fuerte, pensar que en algún momento puede morir luchando. Él solo quería que su hermano tuviese una infancia pacífica, una que no pudo tener él.

Cuando Yawd estaba decidido a entrenar, este fue el primero en que se opuso a su entrenamiento, no quería ver a su hermano envuelto en frustración y desesperó. Su madre solo le dijo:

"Tu hermano y tú son distintos a los humanos... Solo quiero que mis hijos se hagan fuerte. Soy frágil, y en cualquier momento me iré, pero solo quiero saber que hice un buen trabajo criandolos..."

Trunks calla por un momento al recordar las palabras de su madre y Yawd dejó de discutir al ver la mirada baja de su hermano.

-Aceptó que quieras fortalecerte, Yawd. - Declaró el hijo de Vegeta. A Yawd le brillaron levemente las pupilas al imaginarse que su hermano diría que sí, pero no fue así: - No obstante, no es tu deber salvar a nuestro mundo... - Dijo en un tono frío.

-¡¿Por qué no?! - Exclamó Yawd. - Es mi mundo también... - Murmuró y bajo su mirada al ver que no tenía más que discutir o eso creía: - Se que no soy tan fuerte como tú o papá o Gohan... pero... pero... - Levantó su mirada con decisión, apretó sus puños mientras daba una pausa, los demás solo esperaban que siguiera la conversación, ya tenía la atención de todos los presentes. - ¡Siento que también tengo la obligación de hacerlo! Quiero que vivamos en un mundo lleno de paz, quiero jugar contigo como siempre, quiero entrenar, quiero vivir... - Yawd miro directamente a los ojos a su hermano mayor y siguió: - Hermano tú mismo sabes como me siento, no quiero quedarme esperando a que vengas con una noticia o que nunca vuelvas a nuestro mundo... Así que ¡déjame luchar a tu lado!

Sus pupilas negras como la noche temblaron y brillaron a su vez, en cambió Trunks solo bufeo a sus adentros por la respuesta de su pequeño hermano. Por su mente solo pasó la clara idea de no "involucrarlo", así que, de manera inmediata fue a clavar su puño en el estómago de su pequeño hermano para dejarlo inconsciente, pero esta es detenido por el hijo de Son Goku.

Pan y Faila se sorprendieron ante eso al igual que Yawd que ni siquiera se vio venir el puño por parte de su hermano mayor.

-Puedo entender como te sientes, Trunks. Sin embargo, no es la mejor repuesta que le podías dar a tu hermano. Tampoco es que puedas llevarlo de vuelta al futuro... - Declaró. - Debo confesar que ya sabía que ellos venían en la máquina del tiempo. - Dijo sin rodeos.

-¡¿AH?! - Bramo la guardiana por escuchar lo que dijo su pareja. - ¡¿Sabes lo que acabas de decir?! - Ella lo golpeo en su pecho con su dedo indice mientras seguía discutiendo: - ¡¿Por qué no me dijiste nada?!

-Por que me di cuenta cuando ya estábamos en medio del viaje... - Confesó, mientras se rascaba la cabeza como lo hacia su padre. La guardiana alargo la cara al escuchar su sinceridad, pero aun así se cruzo de brazos y bufeo molesta. - De todos modos, no creo que sea mala idea que se involucren. Después de todo también son fuertes.

Trunks y Faila estaban boca abierta con lo que escuchaban que directamente la peliblanco ruge: -¡¿TE VOLVISTE LOCO?! - Faila alegaba el porque su hija como su alumno no podía estar en esa línea temporal, la pequeña Pan al ver los reclamos de su madre ella se acercó a jalar el pantalón de la guardiana para llamar su atención:

-Mami. - Pan dudo un poco si era momento de hablar, pero alzó su mirada hacía sus padres y siguió: - Se que estas molesta y se que aún no estoy tan experimentado como Yawd, Trunks, tu o papá, pero te aseguro que he entrenado ¡muy duro! Para poder luchar junto a ustedes... - Le dio una mirada a su padre y luego volvió con la peliblanco. - Así que, ¡déjenos pelear con ustedes! - La guardiana alzó la mirada al cielo y dudó por unos segundos, la pequeña al notar eso decidió seguir hablando: - Además, esto me servirá para verte de cerca como peleas, así puedo aprender de ti, mami. - Enfatizó en tono inocente mientras se tambaleaba un poco.

La guardian no se comía mucho ese cuento, cuando Pan hablaba de esa manera era para manipular, pero al parecer no había mentira en sus palabras y además, tenía razón, serviría para su desarrollo y eso lo tuvo muy en cuenta Faila, si la observaba en acción era más seguro que la pequeña tuviese más confianza a la hora de entrenar su mitad de angel.

Terminó aceptando, pero le aclaró que no debía involucrarse mucho con las personas que vería y lo mismo se lo dejó en claro a Yawd. Los pequeños se miraron con emoción ante eso y aceptaron la condición. Los pequeños sólo pudieron celebrar.

-Creí que te opondrias. - Manifestó Son Gohan.

-Mmm, estuve apunto de hacerlo, pero Pan me terminó convenciendo. Imaginó que esa parte la sacó de ti. - La guardiana entrecerró sus ojos y se cruzó de brazos, Gohan solo ríe nervioso mientras rasca su nuca. - Solo tratemos de que los dos se alejen de esas cuatro personas, si llegan a revelar algo del futuro solo afectarán la línea temporal. - Confesó la guardiana. - Será mejor que nos pongamos en marcha, tengo un mal presentimiento... - Una vez culminado su diálogo, la guardiana emprende vuelo seguido de Gohan quien este último les hizo un llamado a los tres saiyajins para que los siguieran.


Mientras tanto al otro lado de la tierra.

En una carretera remota de la tierra, una furgoneta de color amarillo se encontraba tripulada por un grupo de cuatro individuos, donde habian dos mujeres: una de lisos cabellos rubio y ojos azules como el cielo, su mejilla se infla al pasar la paleta a un lado y nuevamente lo vuelve a hacer en la otra mejilla, la pequeña vara que conectaba el dulce solo se movia de lado a lado al son que la chica lo mueve con su lengua, se notaba algo obstinada.

La otra mujer de cabellos castaño y cobrizos, ojos similares a la rubia, lo particular en ella eran sus anteojos que acomodaba cada vez que el auto hacía un movimiento, ella también degustaba una paleta, pero a diferencia de la rubia la chica se notaba sumamente alegre por comer aquel dulce.

Hay que aclarar que también vienen acompañadas de dos hombres, uno era similar a la rubia solo que su cabello color negro era lo distinto en aquellos dos. Mientras que el grandulón de cabellos naranja, solo tenía sus ojos cerrados en la parte trasera de la furgoneta, tal vez estaba disfrutando la canción que el pelinegro había colocado por aburrimiento. Aquel gran hombre solo ha estado en todo el viaje con los ojos cerrados y sin decir nada desde que despertó, solo se dejaba llevar por aquellos tres individuos.

-¡Ya dime, diecisiete! ¿A dónde iremos? - Insistió por enésima vez la mujer de lentes. Le había seguido el juego a su amigo, pero la realidad es que nunca cayó en cuenta a dónde irían y por qué.

-Te dije que iríamos a casa de Son Goku. ¿Acaso no está en tu programación? - Alegó el androide pelinegro.

-¿Debería tenerlo programado? Ni sé quién es ese sujeto. Creí que jugábamos a otra cosa. - Dijo con inocencia la mujer, el androide alzó una ceja por lo comentado. - ¿Falta mucho?

-Creo que poco... - Respondió el pelinegro.

-¡Claro! Dentro de un año... - Tronó la rubia. Ella le dio una mirada molesta a su hermano menor y luego dirigió la vista nuevamente a la ventana para seguir jugando con su paleta.

-¡Vamos, número dieciocho! No seas así. - Replicó el pelinegro.

-Ella está molesta porque le ganaste en todos los juegos de la arcade. - Declaró la pelicobrizos con cierta burla.

-¡Esas máquinas estaban defectuosas! ¿Cómo es posible que él pudiera ganar más puntos que yo? - Bramo la mujer y ambos androides rie ligeramente por aquello.

-Alguien está de malas. - Dijo la mujer de lentes mientras picaba la mejilla de la rubia.

-Bah, mejor me voy atrás con dieciséis. - La rubia saltó el asiento para sentarse sobre el suelo metálico, el androide dieciséis abrió sus ojos y le dio una mirada a la rubia, la mujer solo se cruzó de brazos y desvió la mirada del grandulón. El androide al ver lo molestaba que estaba no hizo comentario alguno y siguió con su descanso.

-¿Puedo pasarme hacía adelanté? - Interrogó la mujer de lentes a la rubia, el androide solo dijo un: "Haz lo que quieras". La mujer ni espero a que culminará su frase cuando ya se había pasado al asiento del copiloto, diecisiete no dijo nada al respecto. - Quisiera hacer una parada en una tienda de dulces o un mercado, ¿te parece?

-Bueno, no sé ¿qué dicen los demás? - Pregunto el pelinegro mientras los observaba desde el retrovisor, ninguno dio repuesta o bueno la rubia solo bufea molesta. - Ya que nadie se opone, haremos una parada.

Luego de horas en camino, finalmente encontraron una estación de gasolina, eso serviría también para abastecerse de combustible. Una vez se estacionó, las damas se bajaron de la furgoneta para ir a la primera tienda que estaba en la estación.

-¿Vienes grandulón? O ¿Prefieres quedarte aquí? - Pregunto el pelinegro al androide dieciséis. El androide de gran tamaño abrió lentamente sus ojos y le dio una mirada serena al muchacho, diecisiete alzó una ceja para esperar alguna respuesta, le extrañaba que de los cuatro él sea el que nunca haya pronunciado una palabra. - ¿Vienes o no? - Volvió a cuestionar al no tener respuesta. El pelinaranja, solo le dio una sonrisa y volvió a colocar su mirada a la pared de la furgoneta y cerrar sus ojos. - Eh... ¡Bien! Lo tomaré como un no.

El pelinegro cerró la puerta trasera del vehículo y se dirigió al módulo de gasolina. El androide alzó una ceja al notar que tenía que dar algo de dinero para poder liberar el dispensador de gasolina, ignoró aquello y terminó rompiendo la cerradura de seguridad al jalar el dispensador, este hizo una advertencia por realizar la acción, pero el muchacho ya estaba a gusto llenando el tanque de gasolina.

Segundos después, devolvió el dispensador, pero al ver que no se enganchaba solo terminó por tirarlo al suelo y se dirigió a la tienda, pero al parecer las chicas ya estaban saliendo de ella, veintiuno portaba una montaña de dulces, mientras que número dieciocho solo tenía una bolsa llena de algunas argollas que se probaba en tanto caminaba hacía la furgoneta.

-¿Terminaron? - Indagó el pelinegro, la rubia no respondió nada y solo se fue al asiento del copiloto al parecer seguía enojada con su hermano, pero la mujer de lentes fue la que terminó por responderle de manera breve. - Mmm, me alegra que te divirtieras. Yo también la pase genial con el grandulón, tuvimos una buena charla. - Dijo de manera sarcástica.

-¿Habló? - Se lo tomó en serio el androide veintiuno, cosa que provocó una risa en el pelinegro por lo inocente que podía llegar a ser.

-Mejor sigamos nuestro camino. - Dijo diecisiete y se subió a la furgoneta, la pelicobrizos quedo más que confundida, pero aún así no dijo nada más y se terminó por subir al vehículo.

-Hola, dieciséis. ¡Mira te traje algo para comer! - Dijo una vez estuvo dentro del vehículo y le pasó incontables envases de dulces. - No se cual te gustaba así que, traje de varios sabores. ¡AH! Esto te fascinara. - Señaló uno de los dulces y terminó por tomar su mano y colocar el pequeño pastel, el grandulón miró el dulce y luego al androide de la cual le daba una sonrisa dulce, esté solo le devolvió el gesto, aceptando así el regalo.

-¡HEY! ¿A dónde piensan ir sin pagar? - Bramo un hombre. - Pero ¡¿Que paso aqui?! - Se alteró aquel hombre de la tienda al ver el gran charco de gasolina pronunciado al suelo. Sin embargo, al perder de vista a los ladrones estos terminaron por irse sin decir nada al respecto, solo dejaron un desastre atrás. - ¡CONDENADOS LADRONES! ¡LLAMARÉ A LA POLICÍA!- Amenazó como si ellos se fueran a regresar por decir aquello.

Los androides siguieron su camino durante unos minutos, sino fue hasta que el androides dieciséis abrió sus ojos ligeramente y finalmente abre sus labios para pronunciar algunas palabras: - Se aproxima alguien. - Ante el anuncio de aquel hombre, el androide de cabellos negros freno de manera brusca la furgoneta en plena carretera, menos mal que no estaba tan transitada si no hubiese provocado un accidente.

-¡¿PERO QUÉ TE PASA?! ¡TE MAS CUIDADO AL CONDUCIR! - Exclamó la rubia quien había pegado su nariz en la parte delantera del auto.

-No te alteres, tampoco es que te vayas a partir una uña por estrellar el auto o hacerlo estallar. - Se burló el pelinegro. La rubia lo observó con cara de pocos amigos y solo desvió la mirada para refunfuñar. - Lo sorprendente aquí, es que él haya hablado... ya me estaba dando una idea de que quizás ese viejo te había quitado el habla. - Informó el pelinegro.

-No. Yo misma me aseguré de que cada uno despertará en buen estado. - Comunicó el androide veintiuno mientras se acomodaba sus lentes. - No lo sé, tal vez es tímido. Desconozco el porqué el Dr. Gero lo construyó y lo dejó inactivo, a pesar de no tener partes orgánicas como ustedes, él es un buen material. - Comunicó la mujer.

-Así que, él es máquina en su totalidad... - Concluyó la rubia.

-Bueno si, eso creo. - Fue sincera la mujer mientras inspeccionaba al androide dieciséis para asegurarse de que era cierto lo que decía.

-¿Qué hay de ti? ¿Por qué ese científico loco te creó? - Cuestionó el pelinegro. Veintiuno miró al cielo unos segundos pensando el porque había sido creada y para qué, pero nada le vino a la cabeza.

-Pues... ni yo sé para que me crearon, solo desperté y ya. - Dijo de manera inocente.

Los androides quedaron atónitos ante su respuesta, pero no dijeron nada al respecto. De todos modos, tampoco es que podían decir algo, ya que su atención se fijó en una figura que descendía del cielo hasta unos cuantos metros del vehículo. Los androides solo tenían una serenidad marcada en sus faz, se dieron una mirada como si se estuvieran comunicando telepáticamente, solo asientan con sus cabeza y posteriormente bajaron de la furgoneta para averiguar lo que quería el forastero.

-¡Los encontré, malditas chatarras! - Exclamó el forastero una vez los vio salir. - Estuve siguiendo la furgoneta desde hace rato y pude confirmar que eran ustedes. - Los había visto por casualidad en la estación de gasolina cuando se estaban marchando, les hizo un seguimiento y al verificar la descripción decidió enfrentarlos. - ¿De paseo? - Dijo con ironía aquel sujeto de cabellera dorada. - Porque si es así su viaje ¡llegó a su fin! Hmp, es como dijeron; una mocosa de cabello rubio y el otro igual que ella, pero de cabello negro. No cabe duda, ¡son ustedes a los que busco! - Bramo aquel hombre

Los androides alzaron una ceja ante lo que decía el sujeto delante de ellos. - ¿Y a este que mosco le pico? ¿No estará delirando? - Cuestionó la rubia.

-Mmm, creo que lo conozco. - Investigó el pelinegro se llevó su mano a su mentón y empezó a acariciar su barbilla como si tuviese una barba encima. - ¡AH, ya se quien eres...! Tú debes ser... mmm... No recuerdo tu nombre...

-¡Yo soy el que te eliminara, insecto de hojalata! - Interrumpió las palabras del muchacho.

Los androides se dieron una breve mirada por la hostilidad del sujeto, ¿Por que este sujeto viene y solo los insulta y ya? Más agregar que clama ser él que los derrotara. En serio este tipo está loco, fueron algunos de los pensamientos de los androides. Ya se hacían una idea de que dialogar con el hombre no serviría para nada.

-¡AH! Ya recordé. - Exclamó el pelinegro llamando la atención de los demás, golpeo su puño en la palma de su mano con suavidad al darse cuenta de quien era y prosiguió: - Tú debes ser Vegeta; "el príncipe de la raza guerrera". - Destacó las últimas palabras haciendo un ademán. - Lo siento, pero no te reconocí por tu nuevo look. Imaginó que debió ser problemático para tu peluquero...

-Ggrr, ¡Ya déjate de estupideces! ¡¿Quién peleará conmigo primero?!- Bramo. - ¿Una de las mocosas? ¿El grandulón? O... - Dirigió la mirada al pelinegro. - ¿El bufón del grupo? - Luego se le dibujó una sonrisa arrogante por lo que diría: - Aunque, no tengo problema alguno si los cuatro pelean al mismo tiempo.

El pelinegro ladeo una sonrisa por el comentario, solo le daba gracia como aquel sujeto presumía sobre su supuesto poder, no sabe lo que dice, no sabe lo superior que era él. Eso era lo que el androide diecisiete tenía en sus pensamientos. Él sabía su potencial y sabía que aquel sujeto frente a él sólo sería una mosca a la cual exterminar.

Sin embargo, el androide pelinegro le disgustaba la idea de enfrentar un sujeto como él, le irritaba el solo hecho de lidiar con el saiyajin de manera verbal o físicamente. El príncipe volvió a dar un grito para que cedan a una batalla contra él.

-Que sujeto tan persistente... - Dijo diecisiete. - ¡Bien! ¿Quién quiere pelear con Don cascarrabias? Ya me fastidia lidiar con ese tipo. - Quería partirle la boca por los insultos que salían de su boca, pero no quería lidiar por los momentos con él.

-¿Por qué no dejamos que número dieciséis lo haga? Me gustaría ver su método de combate. - Solicitó la rubia.

-¡Buena idea, dieciocho! - Aulló la pelicobrizos. - Yo también pienso lo mismo. Si mis cálculos no me fallan, dieciséis lo derrotaría fácilmente. - Establece la mujer de lentes, todos se miraron en complicidad y luego le dieron una mirada al grandulón detrás de ellos.

-¿Qué dices grandulón? Te animas a pelear. - Averiguó el pelinegro. Este solo le dijo un no como respuesta; no le apetecía pelear, ya que su objetivo no era el príncipe de la raza guerrera, solo le interesaba asesinar al segundo hijo de Bardock.

-Bueno, tampoco es que te obligaremos hacer algo que no quieres. - El androide le devolvió una sonrisa por la amabilidad del muchacho de cabello negros. - Qué hay de ti veintiuno? Después de todo eres la primera que despertó entre nosotros, deberías tener el derecho de pelear si así lo deseas. - Comunicó.

-¡¿Eh?! - Fue su honesta reacción. - Bueno... - Miró al cielo en busca de respuestas. - no me llama la atención pelear con él, sería muy aburrido. - Expuso la mujer de lentes.

-¡Vaya! Creí que te animarias, pero bueno, no importa. Ya que nadie más se ofrece yo misma lo haré, Diecisiete. - Comunicó la rubia dando un paso al frente.

-Como gustes. - Hizo un ademán indiferente y seguido se marchó a la furgoneta para sentarse sobre el techo de ésta.

Mientras que el androide de cabello naranja solo se retiró al bosque, quería observar a los pequeños animales que habitaban en el bosque cercano a la avenida.

-¡Espérame, dieciséis voy contigo! - Aulló veintiuno y fue a seguir a su amigo.

El androide diecisiete los siguió con la mirada y después dejó de hacerlo para dirigir la vista a su hermana quien ya estaba apunto de iniciar la batalla.

-Terminaré con esto rápido. - Comunicó la rubia a su hermano.

-Si, si.

-Veo que no eres muy inteligente. Al menos tus compañeros saben que no podrán conmigo. - Señaló a los que rechazaron la pelea, número dieciocho solo tenía una mirada serena ante lo que decía el guerrero saiyajin. - ¡Ni creas que porque eres mujer me contendré contigo! - Ruge.

Androide dieciocho no dice nada al respecto, solo sigue su caminata suave hacía el saiyajin, una vez llegó a unos metros, solo recogió su camisa manga larga, se llevó su mechón de cabello detrás de su oreja y le mostró una sonrisa leve; Una sonrisa que señalaba claramente una burla al saiyajin.

De pronto la rubia se impulsa y va directamente al guerrero, dando el primer ataque, pero este fue bloqueado a duras penas por el hijo de Vegeta tercero. El androide solo pudo sorprenderse por la reacción tan rápida que tuvo el saiyajin con su ataque, había jurado que había sido un poco rápido.

Vegeta reconoció a sus adentros que el ataque había sido rápido para él. Sin embargo, eso le emocionaba, ya que valdría la pena luchar contra aquella máquina. La rubia vuelve a tomar control y gira su torso para patear al saiyajin, pero Vegeta solo se aparta un poco y termina esquivando el ataque, dejando así a la rubia con la pierna alzada.

-Jo, jo, Vegeta no se mueve nada mal. - Expuso el androide diecisiete.

La rubia sonríe, por lo visto no será tan aburrido el enfrentamiento. Veamos hasta donde aguanta este sujeto. Dijo en sus pensamientos la rubia y seguido se lanzó al príncipe para establecer una lucha, se notaba que la rubia tenía ventaja sobre el hombre.

Una lucha que se mostraba que seguiría de largo se detiene al escuchar el llamado de un hombre sobre el cielo azulado. Las miradas de los presentes se dirigió a la silueta que descendía a la carretera.

-Ya se me hacía raro que no siguieras en movimiento, Vegeta. - Comunicó el hombre de melena larga.

Los androides permanecían neutrales, mientras que el orgulloso saiyajin le da ladridos al recién llegado:

-Ggrr, si te metes, ten por seguro que ¡TE MATO, MALDITO INSECTO! - Espetó Vegeta.

-¡NO ME DES ORDENES! Ya no estamos en el ejército de Freezer y soy lo suficientemente fuerte como para desafiarte. - Bramo Raditz. - Además, no tenía planeado meterme en tu pelea, quizás prefiera pelear con otros. - Le dio una mirada al pelinegro. Vegeta solo rechino sus dientes con rabia.

-¡¿QUÉ DIJISTE?! - Exclamó el saiyajin orgulloso y caminó a pasos gigantescos hacía su antiguo compañero de grupo.

Raditz estaba más que listo para pelear. Sin embargo, tuvo que tomar su transformación para bloquear el primer ataque del príncipe. Sorprendiendo así a Vegeta y los gemelos androides.

-¡Vaya! Es un privilegio que una basura como tú haya podido llegar a transformarse. - Dijo en un tono burlón.

-¡Te demostraré lo que puede hacer esta basura, maldito! - Bramo el peli largo.

El hijo de Gine alzó su rodilla para clavarla en el estómago de Vegeta, pero es bloqueada por la rodilla del príncipe, acto seguido Raditz apretó su puño y lo envió al rostro del saiyajin, pero este es detenido también, y Vegeta apretó el puño de este en la palma de su mano.

Asimismo, el hermano de Kakarotto opta por usar su otro puño, pero es detenida en seco también. Vegeta le muestra una sonrisa burlona por tenerlo sujetado en ambas manos y Raditz solo pudo rechinar los dientes, sin previo aviso el pelilargo echó su cabeza hacía atrás y la impulsó para adelante, asi golpeando al saiyajin en su frente, el príncipe no satisfecho con el ataque del hermano de su rival este realizó el mismo ataque, ahora ambas frente estaban juntas, mientras que uno al otro se empujaban.

A los segundos ambos echan sus cabezas hacía atrás y las vuelven a estampar entre sí, la sangre empezó a escurrir en incontables hilos desde sus frentes hasta su nariz y labios se pronuncian, algunas de estas raíces de sangre caían en el suelo de la avenida. No les interesaba la sangre que seguía escurriendo de sus frentes y que estas tiñeran su visión de rojo, lo único que a esos saiyajins les interesaba era que uno quedara en pie, quizas podrian resolver su disputa de otra manera, pero para ellos esta era la mejor forma de hacerlo. Ajuro tiene que haber uno que quedará en pie.

Los androides gemelos se cruzaron de brazos al presenciar la batalla entre los saiyajins de melena dorada, la rubia le dio una mirada a su hermano indicando un "dejemos que se maten entre sí". El pelinegro hace una ademán de indiferencia y solo se deja caer del techo de la furgoneta, el androide le hizo un llamado a los otros androides y estos respondieron volviendo a la furgoneta.

-¿Ya nos vamos? Creí que dieciocho se divertía. - Comunicó veintiuno.

-Si, pero aquellos sujetos prefieren destruirse entre sí. - Señaló el pelinegro detrás de él. La pelicobrizos echo un vistazo.

-¡Oh! Que mal, bueno, ¿entonces seguiremos en el juego principal? - Cuestionó al muchacho y este solo le dijo un sí. - ¡Bien! ¡Vamos dieciséis! - Llamó al androide dieciséis en cuanto abrió la puerta trasera de la furgoneta. El pelinaranaja le dio una sonrisa y cuando estuvo apunto de entrar su mirada se dirigió al cielo. - ¿Eh? ¿Qué pasa, Dieciséis? - Investigó la mujer de lentes al ver como su amigo estaba centrado en una sola dirección y su rostro solo mostraba serenidad.

-¿Qué es lo que pasa? - Indagó la rubia mientras se acercaba a la parte trasera de la furgoneta y su hermano gemelo hacía lo mismo.

-Pues... no sé. De un momento a otro miro en esa dirección y no quiere entrar. - Dijo con inocencia la pelicobrizos. - ¡Oye, dieciséis! - La mujer se colocó delante del androide para llamar su atención, pero debido a lo alto que era tenía que saltar, hasta que el pelinaranaja abre sus labios para hablar:

-Hay cinco energías que llegarán en cuestión de segundos. - Comunicó.

-¡No me digas! ¿Otros lunáticos con delirios de grandeza? - Cuestionó el pelinegro. El pelinaranja no dijo nada al respecto y solo dio el aviso de que ya llegaron. El androide diecisiete dio la mirada al cielo y alzó una ceja al notar que el grupo para él eran sujetos desconocidos que no estaban en su base de datos. - Veo que tu detector de energía es efectivo, me hubiese gustado tener uno, pero ¡no! Con ser el androide más fuerte me basta. - Los tres no dijeron nada al respecto, pero sí se habían dado una miradas breves por lo presumido que podía llegar a ser su amigo.

Mientras que los saiyajins detuvieron su lucha al sentir unas presencias familiares, Raditz no pudo evitar dirigir su mirada a dos de los sujetos y sus ojos se abrieron de par en par al reconocer sus rostros. ¿E-Ese no es el mocoso de Kakarotto...? Se interrogó, pero luego cambió su rostro a uno sereno. Ahora todo tiene sentido... Concluyó.

El príncipe Vegeta estaba en la misma, el primero le dio una mirada a las caras conocidas y se detuvo en Son Gohan. ¡Ya veo! Ahora le veo sentido de su poder; ¡Si el mocoso de Kakarotto! Exclamó a sus adentros e inconscientemente su mirada se dirigió a las dos caras nuevas. ¿Y esos mocosos quienes son...?

Mientras que Vegeta deducía sobre la identidad de los tres saiyajins híbridos aparte de Son Gohan. Los viajeros del futuro, estaban analizando la situación, Trunks mostró asombró al ver que los androides seguían con vida, pero no era el único con esa expresión su grupo estaba de esa manera.

-¿P-Por qué los androides siguen con vida...? ¡¿Por qué hay otros sujetos con ellos?! - Trunks busco respuestas en sus mayores y los infantes cuestionaron también. Gohan y Faila se dieron una mirada de asombró, ni ellos mismos sabían que decir.

-N-No lo se. - Respondió Gohan de manera pausada, no sabía que respuesta darle a su alumno ni él mismo sabía que era lo que pasaba.

-¡Gohan! - Llamó la guardiana y seguido dio un informe de los individuos: - Acabo de analizarlos y... al parecer son también androides... - La noticia les cayó como un balde de agua fría en la cabeza.

-¡¿Cómo?! - Aullo Trunks. - ¡¡Tu y mi madre dijeron que un cambió tan drástico no sucedería!! ¡¿Por qué ahora nos dices que hay otros androides?! - Alegó el saiyajin.

-S-Se supone que no deberíamos generar tantos... Se supone que debieron derrotarlos... - Faila dio una explicación, pero no había nada era claro que había un gran cambio en la historia y el que estén presente otros androides era culpa quizás de ellos por interrumpir en la línea temporal, pero ¿que podían hacer? Si no hacía nada al respecto la historia se repetiría una y otra vez, la única alternativa era realizar un cambio, sabían que había cambios, pero no a tal punto de que aparecieran otros dos individuos.

-¡HEY! - El llamado de unos androides hace que el grupo baje la cabeza al pelinegro, este posa su mano en la cadera y le da una sonrisa a los viajeros eso provocó un choque de sentimientos en los viajeros al ver la viva imagen de aquel demonio de su mundo. - Imaginó que vinieron a unirse a la fiesta, pero es una lástima; como verán actualmente tenemos un pedido urgente por parte de la computadora que nos jode y que lastimosamente debemos cumplir por capricho. Así que, podríamos dejar este juego del super héroe y el villano para más tarde, nosotros nos iremos. - Explicó el pelinegro, mientras caminaba hacía la puerta del volante. los demás le siguen la acción, pero en cuanto el androide abrió la puerta, la furgoneta literalmente se la llevó un rayo de energía, esta siguió de largo hasta caer en el acantilado cercano a la carretera, el pelinegro solo se quedó con la puerta de la furgoneta en manos y dirigió la mirada al frente, donde estaba el príncipe saiyajin con su mano derecha extendida, era claro que él había lanzado el rayo. El pelinegro dejó caer la puerta al suelo y volvió la vista con el saiyajin. - Debería cobrarte por los daños de la furgoneta, pero como no era mía no hay problema. Pero será molesto buscar otro y eso me ¡fastidia!

-¡BAH, CALLATE MALDITA CHATARRA! NINGUNO DE USTEDES SE IRA DE AQUÍ, ¡POR QUÉ YO! ¡VEGETA, ACABARÁ CON USTEDES! - Aulló el príncipe.

-¡Vaya! Y yo que creí que te divertías con ese sujeto. - Señaló la rubia a Raditz, quien estaba de rodillas al suelo adolorido por el golpe que hace unos momento Vegeta le propinó desprevenido hasta había perdido su forma por el duro golpe que recibió, se notaba que el príncipe no quería interrupciones y se lo dejó en claro al hijo de Bardock golpeándolo sin piedad.

-Hump, solo era un estorbo. - Dijo con un bufido burlón y siguió: - ¿Podemos seguir la pelea? O ¿Es que acaso ya temes pelear contra mí? - Cuestionó en un tono burlesco a la rubia.

Ella solo alzó una ceja al igual que los demás androides: - Lo puedo matar, ¿cierto? - Preguntó a su pequeño hermano y este hizo un ademán indicando un "Hazlo, si gustas".

La rubia mostró una sonrisa satisfecha y acto seguido se lanzó contra el príncipe. Vegeta la esperó con gusto, pero una figura se interpuso en el camino de la rubia. De hecho, el androide tuvo que arrodillarse y deslizarse por debajo de aquella espada filosa, pudo ver su reflejo en la espada como algunos mechones de su cabello también fueron cortados, el androide dio algunas piruetas hasta que se reincorporo y fue a ver quien la atacaba.

-Maldito androide, el próximo ataque no será fácil de esquivar. - Comunicó el pelilila quien se volvió a lanzar contra su enemigo.

Sin embargo, el ataque del muchacho es detenido en seco, había recibido un gran puñetazo en su estómago por parte del androide de cabellos negros, seguido el pelinegro agarró los cabellos del muchacho oara alzarlo y dio un rodillazo nuevamente en el estomago, esta vez Trunks escupio algo de sangre y seguido lo dejó caer de rodillas al suelo, el muchacho se sostuvo con sus manos, pero luego sintio una presion en su cabeza, el androide estaba obligandolo a bajar su cabeza al suelo.

-¡Trunks! - Su pequeño hermano fue en su ayuda, pero el hijo de Kakarotto lo detiene poniéndose en medio y le da una mirada arrugada, Gohan sabe que si va hasta allá solo provocará que maten a su hermano. - ¡Gohan! ¡¿Por qué no lo ayudas?! - Cuestionó el infante a su maestro.

-¡Escuchen payasos! - Hizo un llamado el pelinegro cuando finalmente doblegó al muchacho a clavar su cabeza al suelo. Trunks solo rechinar sus dientes con rabia. - Vegeta y dieciocho tienen una batalla pendiente y como yo sé; ustedes tienen una ética de guerrero justiciero o algo así, sería demasiado aburrido y estupido de su parte interrumpir una pelea como este mocoso. - Restregó su pierna sobre la mejilla del pelilila, el muchacho solo podía quejarse de dolor, mientras que Yawd solo hervía de rabia al ver su hermano ser humillado. Su mentor no iba en su ayuda, nadie lo hacía y eso le molestaba mucho... - Así que...

Las palabras del androide quedaron al aire al recibir una gran patada en su rostro, el androide retrocedió unos cuantos pasos dejando libre al muchacho, se limpio su mejilla de la cual había quedado marcada de un zapato y volvió la vista al frente encontrándose con una niña de de cabellos negros con el ceño fruncido.

-¡DEJALO EN PAZ! - Aulló la pequeña y se posicionó lista para pelear, si nadie iba en su ayuda ella lo haría no le importaba que tan fuerte era su adversario solo quería proteger a los suyos.

-¡PAN! - Exclamaron al unísono los padres, ni siquiera se dieron cuenta de que la pequeña ya estaba en el campo de batalla.

El pelinegro más que molestarse, solo ríe levemente por la mirada determinada que le daba a la pequeña frente a él. - Que mocosa tan atrevida, debería darte una lección... - La pequeña no dijo nada al respecto y ya estaba más que lista para pelear o bloquear cualquier ataque.

No obstante, en segundos ya el androide estaba frente a Pan, el hijo de Vegeta le dice que huya, pero aquella pequeña estaba congelada frente al androide, era la primera vez que lo enfrentaba y su mente había quedado bloqueada ante la velocidad sorprendente de su enemigo, ella inconscientemente se cubre con sus manos para recibir el impacto, el grito de su madre aclarando que huya también sale, pero ya era tarde el golpe del androide iba directo a la nieta de Goku. Cerró sus ojos para esperar el impacto, pero nunca llegó, abrió sus ojos lentamente y se encontró con la espalda de su padre.

-¡Papa! - Masculló con alegría, sus ojos brillaron. Sabía que su padre vendría al rescate, cuando iba a continuar con su diálogo tanto ella como el pelilila fueron absorbidos por un portal debajo de ellos, la pequeña miró de lado a lado confundida en un momento estaba con su padre y ahora estaba lejos de él.

-¡Pan! - Llamó su madre y seguido recibió un abrazo, la mujer dejó de lado el abrazo e inspeccionó a la pequeña. - ¡¿Estás bien?! ¿No te duele algo? - Dijo mientras revisaba el cuerpo de su pequeña. La guardiana estaba tan alterada con que su hija estuviera en peligro que no dejaba de inspeccionarla.

-¡Mamá! - Bramo la pequeña. - ¡Yo estoy bien! Trunks es el que necesita ser sanado. - Señaló al pelilila, la guardiana reaccionó con eso y rápidamente se giró a sanar al hijo de su amiga, mentalmente la guardiana se culpaba de solo preocuparse por su hija, pero era entendible no quería que su pequeño retoño sufriera algún daño, ahora comprendo lo que sentía Milk en aquellos momento que Gohan ponía en peligro su vida.

-¡Hermano! - Llamó Yawd una vez aterrizó y corrió hacía su hermano y las dos mujeres. - ¡¿Está bien?! - Interrogó a la peliblanco mientras se arrodillada cerca de Trunks.

-Eh... Si, solo un poco herido... - Informó en un tono suave. En cuanto termino de sanar al pelilila se levantó como si tuviese una jaqueca en su cabeza, la guardiana solo le aclaró que descansara un poco más. - Gohan se encargará del androide. - Pero decír aquello era como decirle; anda ve y vuelve a que te golpen. Por qué Trunks lo primero que preguntó fue sobre su padre, la guardiana solo señalo en donde estaba. Vegeta no le tomó importancia de que Gohan estableciera una pelea contra el androide de cabello negros, solo le importaba seguir su batalla con la rubia y eso hacía.

- Iré a ayudarlo. - Dijo Trunks para luego dirigirse con su padre, su hermano le hizo un llamado y seguido se levanta para seguirlo, pero la guardiana detiene al pequeño.

-Déjalo, no te hará caso. Él mismo se dará cuenta que Vegeta no es del tipo de persona que razona fácilmente... - Confesó la guardiana, dejaría que el muchacho se diera sus choques de realidad.


Espero les haya gustado el capitulo de hoy, nos vemos en otra actualización.

Las preguntas del dia:

¿Quién es realmente Zheng?

¿Qué era esa ilusión?

¿Podrán Pan y Yawd mantenerse al margen en esa línea?

¿Será que las versiones de Gohan y Faila descubrirán lo que pasó?

¿Qué pasó con los demás guerreros?

¿Ahora qué pasará?

Todo esto y más en próximos episodios. No vemos