La escuela pública de Sutirushiti tenía alrededor de 10 años de fundación, fue creada por el municipio con el fin de que los niños en vez de dedicarse a andar por ahí robándose chatarra y no hacer nada, se dedicaran a explotar su propio ingenio y destreza tanto en la mecánica y el desarrollo de máquinas, que era de las asiganturas más importantes allí. Apesar de que era accesible por ser pública, los padres de los niños tenían que gastar en herramientas y partes para sus trabajos. Era un gran edificio que estaba cerca de una montaña, o donde habría una montaña si no la hubieran convertido en una estación para dirigibles.

Tocaban las campanadas, los chicos que aún estaban en el patio se apresuraban para entrar. En el salón donde estudiaba Nobita, mesas y sillas, unas grandes ventanas al estilo victoriano con decoraciones de engrajes y tubos, además de un exhibidor de artefactos donde los que destacaban allí eran los de Dekisugi, Suneo, Gigante y de algunos compañeros más, claro, ni una sola vez Nobita estaba en ese salón de la fama como era de esperarse.

Cuando Dekisugi entró la mayoría de sus compañeros se acercaron llenos de júbilo para pedirle consejos o elogiarlo por entrar al torneo local de inventos, aunque le daba pena la atención, el chico listo era muy educado y ayudaba a todo aquel que necesitaba ayuda con las matemáticas, historia, ciencia y mecánica. Cuando Shizuka entra, sus amigas la reciben con emoción conversando de su día a día y las fiestas de té que solían programar por diversión.

Por otro lado, cuando Nobita entra, el ambiente es distinto, algunos por ser amables lo saludan pero nada más que allá, al ser un poco vago y lento, otros no les agradaba estar en el mismo salón que él, murmurando a sus espaldas del como todavía una escuela de mecánicos e inventores permitían que siguiera asistiendo, sobre todo porque a veces hacía explotar las cosas. De entre todos ellos, los únicos que toleraban la lenta personalidad del azabache era Tachibana, una niña linda de vestido amarillo victoriano que era muy amiga de Shizuka; Yasuo, un chico con tirantes que siempre usaba una gorra, aunque no la llevaba en ese momento por las reglas de no uso de gorras en el salón; y Haru, un chico gordito que gustaba mucho de comer golosinas a escondidas en la clase. Fuera de eso, muchos eran reacios con Nobita.

Pero hoy había una energía negativa hacia él mayor que lo usual, y aprovechando que el profesor aún no llegaba por un asunto repentino, Suneo, que ya había llegado con Gigante se acerca a Nobita que estaba colocando su bolso en el escritorio "¡Oye Nobita! ¡Devuélveme mi llave inglesa dorada, sé que tú la tomaste!" Ahora el chico azabache sabía el por qué muchos lo veían mal.

"¡¿Cómo?! ¡Pero si apenas llegué aquí! ¡No pude haber tomado esa llave, tengo mis propias herramientas!" Grita Nobita tratando de defenderse de esa acusación mientras lagrimeaba

"¿Esas herramientas oxidadas? ¿En serio no las recogiste de la basura? Las mías están en muy buenas condiciones a diferencia de las tuyas ¡Jajaja!" Ríe Gigante

"¿Pero no que gran parte de esas herramientas te las dieron Yasuo y Haru de forma "voluntaria"?" El par recién nombrado asienten con la cabeza de forma triste recordando como Gigante cambiaba de herramientas cuando veía unas que le gustaban de otros niños y los amenazaba con golpearlos si no las intercambiaban. A lo que Gigante se molesta con el par mostrando su guante de hojalata, haciendo que estos prefieran alejarse asustados. "De todos modos, yo no lo hice. Debiste haberla dejado por ahí y no lo recuerdas."

"¡Bueno, esto ya es demasiado!" Shizuka se acerca con Dekisugi poniendose del lado del azabache "Ustedes dos no solo molestan a Nobita siempre que pueden. ¿Ahora lo acusan de ladrón? ¡Así no es como debemos llevarnos en este salón!"

Dekisugi cruza los brazos "Honekawa, lo que tú estás haciendo es una acusación muy seria que podría meter en problemas a Nobi si no te retractas. De todos modos, no tienes pruebas de eso"

"Y ahí va el chico justo que se cree el mejor de todos" Dice Suneo en voz baja para que no lo oigan y ve a Shizuka "¡Vamos Shizuka! Ya tenemos mucho con que prefieres mantenerte al margen con nosotros ahora. ¿Ahora lo vas a defender? ¡Apóyanos! Era divertido cuando éramos los tres" Dice el enano con una cara triste poniendo ojos de cachorrito, pero ella no iba a caer en eso "Además ¿De dónde crees que él sacó dinero para comprar los boletos del teatro?"

Nobita se sobresalta, al parecer, el recoger rápido los boletos cuando sus cosas se cayeron, no le sirvió de nada ya que Suneo sí los había visto "¡Apuesto que ya vendiste mi llave a una casa de empeño, de seguro ahí te dieron el dinero para los boletos! ¿Cómo ibas a comprar unos boletos para el Teatro Central si no es con el dinero que te dieron por MI llave?"

"Ahora que lo pienso, tiene sentido. Si hubiese sido yo, hubiese hecho lo mismo" Dice Gigante rascándose la barbilla a lo que Suneo le hace la señal de silencio poniendo su dedo sobre sus labios un tanto nervioso.

El azabache se levanta llorando "¡Ya te dije que no tomé tu llave, esos boletos los compré con mi mesada! ¡Si quieres tu llave busca de nuevo en el salón!" Pero aún así, los demás chicos del salón miraban a Nobita con dudas.

"Sé que Nobita no ha podido ser capaz de avanzar como nosotros, su condición es pésima y sus notas son en su mayoría malas y que a veces se queda dormido en clases pero creo que él no es ningún ladrón" Dice Yasuo a lo que a Nobita le da un bajón en modo "No me defiendas tanto, amigo". Gigante lo vuelve a amenazar con su guante de hojalata y Yasuo vuelve a retroceder nervioso.

"Nobita NO es un ladrón" Dice Shizuka con firmeza mientras que Dekisugi asiente "Tal vez si ustedes se tomaran más el tiempo de conocerlo mejor y ser sus amigos en vez de molestarlo, se darían cuenta de que esta treta de culparlo no es más que otra broma para molestarlo y yo le creo cuando dijo que los boletos los compró con su propio dinero"

"Shizuka..." Dice Nobita lagrimeando mientras se limpiaba los mocos con el brazo. Pero antes de que el ambiente se ponga más incómodo, el profesor entra al salón, lo que era la señal de que el problema quedaría en pausa, por ahora. Todos se van a sus asientos mientras que Suneo le hace una mueca burlona a Nobita, lo que lo hace enojar, pero solo le quedaba sentarse en su sitio. Los alumnos se levantan para saludar al profesor y luego sentarse de nuevo. Aunque el azabache sentía el ambiente de la mayor parte del aula mirándolo aún peor, "Increíble, aparte de lento, Nobi también resultó ser un ladrón" murmura una niña desde la parte de atrás.

La murmullos y susurros de la niñas de atrás hizo entristecer a Nobita quien solo se quita sus lentes revelando unos lindos ojos color carbón para limpiarse las lágrimas con su brazo para volverse a acomodar sus lentes, como Shizuka se sienta a lado de él ya que los pupitres son compartidos y Dekisugi se sienta detrás de él, miran al chico con tristeza mientras que ella mira de reojo y con molestia a las niñas que hablaban de él a sus espaldas. Shizuka sabía que eso iba a seguir hasta que la llave aparezca, aunque también sabía que a pesar de que si todo se resolviera, ellos no se disculparían con él, al menos no sinceramente.

"Buenos días alumnos, como bien saben, como cada mes, les tocará realizar el proyecto mensual, pero antes de darles más detalles de lo que tendrán que hacer, debo comunicarles dos cosas importantes, primero que nada, recuerden que deben estar alerta ante cualquier actividad fuera de lo normal, los atentados hechos por el Barón Kurai no son frecuentes pero suelen dejar graves consecuencias" Dice el profesor que estaba bien peinado y con un traje victoriano, mientras se acomodaba los lentes.

Nobita se sobresalta al oír sobre el científico que solía realizar ataques a la ciudad, por la radio oía como cada cierto tiempo un punto de la ciudad era atacado por explosiones a causa de unas máquinas voladoras o por bombas de tiempo que preparaban con antelación. El barón era conocido también por robarse las máquinas de otros para su propio beneficio, por eso a veces temía que Doraemon, siendo un robot mecánico del futuro, fuese abducido por ese villano para usarlo para sus ataques o peor, desmantelarlo para sus naves voladoras. Lo único que el chico hace por ahora es exhalar "Te preocupa Doraemon ¿No?" Shizuka le dice eso mientras se pone un poco triste "Dicen que algunos robots y animales mecánicos han desaparecido y que posiblemente fue el barón el responsable para desmantelarlos y usarlos para esos atentados, me da miedo que le pase algo a Pichan"

Ella hablaba del canario mecánico que a ella le tomó mucho hacerlo y que solía escaparse por allí, Nobita ya lo conocía porque a veces le ayudaba a ella a recuperarlo cuando se escapaba para estirar sus alas. Los niños solían tener mascotas mecánicas que ellos mismos crean a base de chatarra o que adoptan de por allí cuando sus creadores ya no los quieren.

El profesor al ver como los niños se inquietaron ante ese aviso, trata de calmarlos "No se preocupen niños, mientras ustedes estén siempre alertas a lo que pase a su alrededor, podrán seguir con sus vidas sin contratiempos." Los chicos del salón por fin logran tranquilizarse, sin embargo...

"¿Estar siempre alertas? Entonces no creo que veamos a Nobita en un futuro, digo, como le gusta dormirse donde sea y es un despistado" Dice Gigante mientras Suneo se ríe en voz baja seguido de algunos compañeros del salón, Shizuka mira de reojo al robusto con una mirada de molestia mientras que Dekisugi solo exhala cansado. Nobita solo pone una cara triste porque siente que en parte, podría ser cierto, también era un chico torpe, por lo que, si no lo golpeaba Gigante, también tenía accidentes que hasta a cualquiera le sorprendería del cómo sigue estando vivo y en una sola pieza.

"Dejemos de lado lo que agregó Goda y centrémonos en la segunda noticia y eso es que dos alumnos nuevos llegaron hoy a nuestra escuela, uno de ellos estará en nuestro salón así que sean amables con él, ha estado haciendo estudio en casa así que la vida escolar es nueva para él, así que le costará un poco adaptarse a este ambiente" Dice el profesor mientras mira a la puerta de madera "Vamos joven, puede pasar"

La puerta se abre revelando a un chico de 11 años, de cabello azul con un par de picos en la punta, vestía una camiseta de color turquesa con rayas verticales de un tono más oscuro, un pantalón con tirantes de color gris y botas de color negro al igual que sus guantes, poseía unas gafas de protección en la frente y tenía una chaqueta manga larga de un color gris más oscuro, se veía algo reservado y le costaba decir algo. "Preséntate ante la clase por favor"

"Mi nombre es Hirano Seiya... Un placer..." Realmente el chico nuevo le faltaba socializar con otros. Aunque a Suneo le dio una actividad neuronal al oír el apellido. "Espero que... Nos llevemos bien, no suelo convivir con otros chicos de mi edad... Lo siento"

"¿Hirano? ¿No será uno de los hijos del presidente de Suchimu Corp, Hirano Olivier, una de las empresas de artefactos y aviones voladores más importantes de Sutirushiti? Mi papá tiene a un amigo de los ejecutivos de esa empresa por lo que sus más recientes artefactos suelen llegar también a mi casa" Dice Suneo impresionado

"Oye ¿Tú crees que si nos hacemos amigos de él nos darán repuestos y piezas caras para nuestras invenciones? Me gustaría renovar este guantelote" Gigante sonríe con picardía mientras que Suneo asiente.

"Claro que sí, digo, a él le convendría ser amigo nuestro" Dice Suneo

"Muy bien Hirano, puedes tomar asiento, hay uno disponible a lado de la ventana, junto a la mesa donde están Minamoto y Nobi" El profesor le indica su asiento, a lo que Seiya comienza a caminar, como también era bonito al ojo femenino, captó la atención de las niñas, lo que le daba pena al peliazul. Todos estaban al tanto de él, lo cual también incluía a Nobita, quien al tratar de asomarse más cae de lado con silla y todo, haciendo que todos menos Shizuka, Dekisugi y Seiya se rían. El profesor solo exhala cansado ya que no es la primera vez que pasa algo como eso.

Seiya se acerca más rápido y se arrodilla frente a Nobita "¿Estás bien?" el chico azabache solo asiente con una sonrisa nerviosa, pero el peliazul le ayuda a levantarse junto a la silla. "Menos mal que no te diste contra la otra silla en la cabeza" el joven se sienta en la mesa de a lado. El azabache estaba alegre de que su primer acercamiento al chico nuevo haya sido agradable, aunque por el otro lado, le daba un poco de vergüenza que haya sido por una de sus torpezas habituales. Y como era de esperarse también, Suneo y Gigante estaban inquietos porque el chico de las gafas había interactuado con el hijo del presidente de la compañía más importante de la metrópolis.