Ya era el día Viernes en la mañana, y en la casa de los Nobi era otro día más antes del día de la Independencia, Doraemon estaba dormido en el clóset cuando de repente se escucha un gran grito en la habitación que despierta al gato mecánico, ese grito era de Nobita, así que alterado Doraemon abre la puerta del clóset de golpe "¡¿PERO QUÉ PASÓ?!". El azabache estaba sentado en su futón mientras se sostenía el pecho mientras le estaba dando un ataque "¡¿Cómo, tan temprano?!".
Doraemon baja del closet y se acerca a Nobita sosteniéndolo del hombro, también nota que estaba lagrimeando "Tranquilo, no pasa nada, inhala y exhala profundamente" el chico torpe hace lo que el gato mecánico le dijo y poco a poco empieza a calmarse hasta que ya se recupera "Listo, ya está". Doraemon no puede evitar cruzas los brazos preocupado "En esta semana los ataques han sido más continuos, eso me preocupa. ¿Tuviste la pesadilla de nuevo?"
Nobita asienta pálido mientras pone su mano en su boca con horror "No solo eso... Hasta ahora, la pesadilla seguía igual y ya casi no la tenía, pero ahora volvió y es peor, la apariencia del Baron Kurai aterradora del parque estaba más deforme y desagradable, esta vez no había nadie corriendo para tratar de alcanzarme y en vez... En vez de arrastrarme a la oscuridad... Me clavaba todas las extensiones y cables en mi pecho... Y..." Doraemon solo suspira y lo reconforta sobándole la cabeza. "¿Por qué esa pesadilla cambió de forma tan horrible?"
"No lo sé, pero recuerda que solo es una pesadilla. Te estás esforzando por evitar una catástrofe en el Día de la Independencia, si siguemos así y evitamos una tragedia de seguro la pesadilla se irá, es ahora lo que más te está afectando. Vamos, tienes que prepararte para ir a la escuela" Doraemon levanta a Nobita y este sale de la habitación bajando por las escaleras, el gato mecánico solo suspira "Es obvio que la pesadilla se tornó así por una razón, esta situación de la distancia lo tiene tan alterado y deprimido que solo hizo que esa pesadilla empeorara. Al fin y al cabo, tenemos pesadillas cuando algo nos pasa o no nos deja tranquilos"
Doraemon baja por las escaleras para desayunar "Esta situación tiene que acabarse ya".
Después de lavarse, desayunar, tomar la medicina, cambiarse y colocar su bolso en el hombro, Nobita se va a otro día más de escuela, el cielo estaba de nuevo nublado "Vaya, y justo me olvidé de traer un paraguas" El chico solo suspira triste "Da igual, no me importa que llueva, solo quiero terminar este día"
No era novedad que el chico se sentía cabisbajo, cada día que le daba la espalda a Shizuka era otro puñal en el corazón tanto para ella como para él. Nada fue diferente, solo otro día más de clases y un examen. Poco a poco la confianza que tenía disminuía, empezando a tener dudas a pesar de que sí estaba mostrando progresos tanto en la escuela como en el entrenamiento. Pero no tenía tiempo que perder, ya era el fin de las clases y tenía que ir a seguir con lo del proyecto mensual a casa de Seiya y Melia, pero cuando estaba arreglando sus cosas y acomodándose su gorra, Seiya se acerca a Nobita quien nota que Shizuka no estaba cuando los demás empezaron a irse.
"¿Buscas a Shizuka con la mirada? Se nota. Ella se fue primero, dijo que tenía algo que hacer" Lo que dice el peliazul desanima un poco a Nobita pensando que posiblemente Shizuka ya terminó por enfadarse con él y dejarlo de intentar, aunque, con lo que estaba haciendo era algo (positivo).
"Está bien, es mejor así" Dice el azabache mientras se coloca su bolso en el hombro mientras suspira "¿Los chicos ya se fueron a tu casa?"
"Hoy no habrá nada relacionado al proyecto, de hecho. Dijeron que como es Viernes, es mejor hacerlo mañana, y estoy de acuerdo. Total, no es un proyecto tan complicado el que el profesor nos asignó esta vez" Nobita se sobresalta y suspira aliviado, un pendiente menos. "Aprovechemos entonces para ir al salón de prácticas, Melia me dijo que las pistolas ya estaban listas y quiere que las pruebes"
"¡Bien! Al menos eso me distraerá de pensar en muchas cosas" Nobita suelta una ligera risilla pero se le notaba la tristeza en los ojos, lo cual preocupaba mucho a Seiya.
"Sí, pero antes, quiero recoger algo en casa. ¿Podemos ir allá primero?" El azabache asiente y ambos chicos salen de la escuela para ir a su destino, mientras caminaban para allá, Nobita empieza a tener un mar de recuerdos en su mente
"¿Cómo te fue en lo del teatro? ¿Hubo un avance con Shizuka?"
Nobita se rasca la nuca mientras se sonroja nervioso "Algo, tenemos un recuerdo de este día" Nobita saca de su camisa la mitad del corazón mecánico que colgaba en el collar en su cuello "Shizuka tiene la otra mitad, tener algo que es solo de ambos se siente tan bieeeen"
"Shizuka me dio esta bolsa de galletas por lo del teatro, realmente amo sus dulces caseros, en especial sus galletas" Una imagen de Shizuka dándole la bolsa de galletas mientras le decía "Esto es por lo de ayer, muchas gracias Nobita, disfrútalas"
"¡Shizuka!" El chico azabache se quita los goggles colocándolos de nuevo en la gorra para proceder a bajar por las escaleras de cuerda de un lado de la base y correr hacia su amiga "¡¿Estás bien?! ¡¿No te lastimó?!"
"¡Gracias Nobita, no encontraba a nadie y pensé que solo quedaba yo y este pequeño, estaba muy asustada cuando él se acercó con esa katana!"
Nobita se pone rojo por el abrazo y solo se rasca la nuca "No es nada, en serio" Ambos se separan mientras el chico de las gafas le sonríe "¿Cómo te iba a dejar aquí?" él saca de su camisa el medio corazón de su collar "Sea lo que sea que suceda, no dejaré de protegerte porque me importas mucho" Shizuka ve el medio corazón y ella también saca el suyo de la parte superior de su vestido mientras aparece un ligero rubor de sus mejillas.
"Y tú también me importas mucho Nobita"
"¿Shi...zuka?" Una débil voz conocida se oyó
Las lágrimas de la chica empezaron a brotar sin que ella lo pudiese evitar. El chico muestra una ligera sonrisa con la poca fuerza que tenía "Perdón... por... hacerte... llorar otra vez..."
"¡NOBITA! ¡Despertaste, por fin despertaste!"
"Cuando el barón Kurai te atacó, también le cortó un poco a tu gorra, sé que significa mucho para ti, así que la arreglé, fue un poco complicado encontrar el tono de hilo adecuado para que se vea como si nada pero pude encontrarlo"
"La verdad, me dolió mucho el hecho de que podía perderte Nobita" Las palabras de la chica hacen que los ojos del azabache se iluminen, la chica de las coletas le sonríe y de manera sorpresiva para el chico, ella pone su mano sobre la mano derecha de este.
"Tú has estado ahí para mí cuando pasó lo peor, te preocupas de mi estado aunque la hayas pasado mal, arriesgaste tu vida enfrentándote al barón cuando él quería hacerme daño, no solo eso, valoras mucho los recuerdos, eso lo noté cuando pasó lo de la gorra el año pasado. A pesar de que dices que temes a muchas cosas, puedes reunir el valor cuando más lo necesitas o cuando lo necesitan otros. Ya estabas incluso motivado para enfrentarte a tu gran miedo hasta que pasó todo esto. El que quieras proteger los sentimientos de otros para verlos felices, dice mucho de ti, y creo... No, es lo que más aprecio de ti"
Shizuka se levanta con los ojos cerrados y sonriendo "Sabía que ibas a elegir eso. Solo prométeme que tendrás cuidado. ¿Ok?"
Nobita sonríe de vuelta sonrojado asintiendo con la cabeza
"Oye Nobita"
"¿Uh? ¿Pasó algo? Me lo puedes de..." Apenas se dio cuenta, pero era real lo que había pasado justo en ese momento, la chica que le gustaba y que había tocado su corazón, se había acercado a darle un beso en la mejilla, dejando sorprendido a Doraemon y haciendo ruborizar al azabache "...cir"
"Dije que iba a apoyarte si decidías entrar a ese programa pero, me da un poco de miedo que esta vez te llegue a pasar algo peor"
"Me voy a cuidar, como voy a tener una especie de entrenamiento, esta vez el barón no volverá a sorprenderme como en el gran salón. ¿Será que cuando todo esto del barón termine podemos ir de nuevo al teatro como hace unos meses? Claro, si tienes algo mejor que hacer ese día pues..."
"Para nada. Y sí, vamos al teatro después de que todo se calme."
"Lo siento, esto fue culpa mía. Es porque el barón me usó como distracción que ahora sabe sobre el plan, una vez más he vuelto a meter la pata, si hubiese preferido no haber enfrentado a Gigante y Suneo, ni Seiya ni los demás hubiesen tenido que ir a buscarme" El azabache empieza a lagrimear mientras que Shizuka le pone la mano en el hombro
"Eso no fue tu culpa Nobita, el barón jugó con tus sentimientos solo para eso, nadie sabía que alguien más estaba andando en la oficina del presidente, ni de la aparición repentina del Profesor Matsuyama, él no tiene respeto por nadie, quería corromperte para que hagas lo mismo que él" La chica de las coletas baja la mano del hombro para tomar la mano de Nobita "Pero tú supiste elegir el camino correcto, eso es lo más importante"
"No quiero que pase nada, todos los que han estado conmigo me han ayudado a no terminar loco como el Profesor Matsuyama, realmente no sé por qué está haciendo todo eso ¿Pero él eligió lastimar a las personas no? Pues, yo quiero..." Nobita sonríe con determinación mientras le brillan los ojos "Quiero evitar que sufran"
"Me alegra mucho que pienses de esa manera" esa sonrisa le dio justo en el corazón a Nobita quien se ruboriza por lo que le dijo.
Nobita no se da cuenta que ya llegaron a la casa de Seiya por tener esa marea de recuerdos bonitos y dolorosos, era casi como una mansión más grande que la casa de Suneo, al entrar se sacan los zapatos, se ponen las pantuflas y suben las escaleras, como el chico torpe ya ha ido allá por el proyecto mensual, sabía más o menos como moverse allí. "Voy a mi cuarto a buscar mis notas. Espérame en el balcón si gustas, dudo que llueva."
Mientras que Seiya va a su cuarto, Nobita solo se limita a suspirar triste mientras que va al balcón que estaba al final del pasillo del piso de arriba, era un balcón grande donde se podía ver un jardín que tenían en la casa, además de ver como los dirigibles salían de los muros fronterizos de la ciudad, el chico de las gafas abre las puertas del balcón y sale para ver el nublado y oxidado paisaje, cuyo único rastro verde era el jardín de la casa Hirano, al asomarse al balcón y ver como el jardinero contratado por el Sr. Hirano regaba unas flores rosadas que estaban en perfecta condición, esas flores le recordaron a Shizuka, lo cual lo hizo exhalar deprimido.
Alguien más sale al balcón y lentamente cierra la puerta, pero como Nobita estaba perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta.
"Todo me recuerda a Shizuka, me gustaría darle aunque sea una flor de esas, pero de seguro ella ahora me odia por lo que he estado haciendo esta semana. Pero... ¿Es lo correcto no? Digo, esto lo hago para protegerla, pero... Me duele tener que ignorarla cada día ¿Realmente esto que estoy haciendo es lo correcto? Ya no sé..."
El azabache suelta otro suspiro, no sabía si podía seguir haciendo eso. El brillo de sus ojos estaban apagados desde que comenzó a hacerlo, eso le estaba doliendo mucho y se notaba en su estado de ánimo, sus pupilas apagadas, el aumento de los ataques de pecho que tenía cuando ya estaban dejando de ser frecuentes y el cambio abrupto de la pesadilla que terminó peor. Ese cambio emocional estaba afectando incluso a su prótesis.
En parte él quería que las cosas con Shizuka vuelvan a ser lo que eran, pero por el otro lado, temía por esa imagen que vio de ella al ser lastimada por el Barón Kurai y sentía que así la protegía.
A Nobita solo le queda suspirar de nuevo, a pesar de que la extrañaba también sentía que debía aguantar ese tormento autoimpuesto por un miedo causado por su propia imaginación. No dejaba que eso interfiera con su desarrollo en la escuela o con el programa pero sí estaba afectándole emocionalmente el hecho de que terminó alejando a la persona que amaba.
"Nobita" Una voz dulce hace voltear al chico torpe, era Shizuka quien había salido también al balcón, ella lo miraba con preocupación y tristeza porque se le notaba en los ojos apagados que no le gustaba hacerle eso.
El azabache también la mira y por un momento sintió la dicha de verla cara a cara, pero se acordó que tenía que pasar de largo por ella, trató de moverse pero sus piernas ya no le respondían. Dentro de sí parecía que ya estaba llegando a su límite.
