Soñaba con ello, anhelaba tener por lo menos una fracción de la atención que recibía Olga. Incluso, ella se hubiera conformado con migajas, los restos de cualquier atención que Olga sentía que era demasiada.
Nunca lo fue.
Una vez, aunque le resultaba difícil recordar si estaba en tercer o cuarto grado, había tomado uno de los obsequios de Olga. Un vestido rosa de Oleg Caprini, se lo puso pretendiendo ser una versión diferente de sí misma. Una en la que tomaba la situación de Olga dándole su toque personal, la naturaleza seductora y astuta que escondía; la gracia que esperaba llegaría con la edad, permitiéndole aceptar la adoración de los pretendientes que estaba segura conseguiría. Su imaginación le había otorgado la creatividad suficiente para actuar un escenario en el cual entretendría las adulaciones de Price aunque saliera con el estudiante de medicina y el estudiante de leyes. Ambos buenos partidos sin duda alguna.
A su parecer Olga tenía todo y solo lo desperdiciaba. El cariño de sus padres, éxito, ese irrevocable toque de Midas, y más pretendientes de los que podría desear. De ahí conoció la envidia; porque antes, sabía y reconocía que ella poseía muchas cualidades. Tenía la seguridad de que aunque no fueran reconocidas ella las poseía y eso era suficiente.
Los celos hacia su hermana nacieron cuando se comenzó a preguntar ¿qué es lo que Olga tenía? ¿Qué era lo que la hacía tan especial?, que todos la amaban sin excepción. Primero comenzó con comparaciones, tratando de contestar esas crecientes dudas. Esas comparaciones fue lo que le dio pie a lo demás; que la envidia se convirtiera en autodesprecio. Comenzando a ver cosas que antes eran obviadas, o cosas que antes consideraba insignificantes. Empezando con la belleza, o esa amabilidad que no podría recrear naturalmente en toda su vida. De ahí surgieron las primeras dudas en su persona. Viendo por primera vez defectos en ella misma que una vez vistos no pudo olvidar. Quedando grabados en su cabeza. Creando inseguridades y cada vez que veía a alguien que se asemejaba a su hermana le recordaba sus carencias.
Sin falta se comparaba.
Tampoco ayudaba que su padre fuera quien hacía explícita la comparación. Intento no compararse a las demás personas cuando se dio cuenta de lo que hacía. Pero fue difícil al menos al principio. Y más alrededor de personas como Lila, a quien veía como una versión de Olga pero mejor. O cuando se le dificultó ver que lo hacía, porque era una reacción inconsciente al ver personas quienes tenían lo que ella deseaba. Eventualmente, logró no hacerlo o detenerlo si es que era subconsciente. Ahora odiaba las comparaciones, el ver quién era mejor que quién.
El repudio era tanto que siempre se le revolvía el estómago cuando sucedía. Le recordaba las inseguridades que nacían en ella. El daño que provocan esas acciones.
Y ahí estaba comparando a dos personas que ocupaban un lugar especial en su corazón.
Eran deplorables sus acciones.
Aun así lo hizo desde que Arnold llegó.
No se dio cuenta de ello hasta una noche de sábado; antes de la última semana de clases en la que los puso a ambos en la balanza tan descaradamente que no tuvo alternativa más que verlo a plena luz del día, literalmente.
Comenzó después de no poder conciliar el sueño, giraba incómodamente en su propia cama hasta que sus ojos se encontraron instintivamente con algo. Era su muñeca Raggedy Ann, busco en ella el consuelo que tanto necesitaba. La observó detenidamente, pero de un momento a otro pareciera que la muñeca la observaba a ella, esos ojos oscuros que la tenían ilógicamente incómoda, pero era su subconsciente recordando aquellos eventos de hace años. Eventualmente, desvió la mirada hacia el pequeño gorro que la muñeca portaba. Debajo de él, se encontraba un moño, un conjunto similar al que ella recientemente acostumbraba portar. Ahí acabaron las similitudes, ya que ella usaba el gorro en un intento mediocre por olvidar lo del moño sobre su cabeza; si no lo ve no existe. Mientras que el gorro de la muñeca Ann era un recuerdo. De hecho el gorro no era de la muñeca, era originalmente de Raggedy Andy la otra parte del set. Helga era muy apegada a ambas, no tenía más de tres o cuatro años cuando perdió trágicamente a Andy; todo por su descuido, al menos así lo sentía.
Fue durante unas de las recurrentes peleas de Bob y Miriam, cuando Andy terminó como daño colateral.
En ese entonces Miriam solía defenderse; entre gritos y argumentos también hubo platos y vasos lanzados durante esa cena y Andy se ensució. Tenía restos de comida al igual que pequeños fragmentos de vidrio y cerámica. Sabiendo bien que en ese estado ninguno de sus padres le prestaría la atención necesaria para ayudar a limpiarlo o que Olga no estaba en casa en ese momento, decidió resolverlo sola. Arrastrando una silla al cuarto de lavar se subió a ella para alcanzar los controles, y torpemente inició el ciclo de lavado después de agregar una cantidad obscena de detergente y girando el botón hasta el final en el control de ciclos de la lavadora. Al terminar del electrodoméstico, vio que el muñeco no estaba, bueno no completo. Durante el lavado se atoró en la parte inferior del agitador de la lavadora, destruyéndolo. Lo único que quedó casi intacto fue el gorro que después de muchos esfuerzos logró sacar, ya que no alcanzaba el fondo de la lavadora.
Tiempo después vio a su mamá sacar a Andy de la lavadora la escuchó decir:
–Oh no, esto debió ser lavado en un ciclo más delicado… o a mano. Mmm. Espero que Helga no se dé cuenta, bueno tiene dos no importa.
Delicado. Claro, si tan solo supiera leer hubiera entendido las palabras alrededor del botón.
Si se hubiera esperado a que alguien pudiera ayudarle.
Si hubiera sido más valiente como para lavarlo en el lavabo del baño a mano, pero ya se había pinchado la mano como para enjuagarlo ella misma.
Se culpaba por no ser más cuidadosa con algo que consideraba una extensión de ella misma.
Se propuso a valorar el cuidado y delicadeza sobre todo.
Recordado actualmente ese propósito con un ardor en los ojos, pensó en el dilema que abarcaba una ridícula porción de su mente. Stinky, era cariñoso y considerado con ella, delicado. Mientras que Arnold era la materialización de todos sus sueños y deseos, solo tenerlo cerca la consumía, el simple contacto le provocaba una euforia inigualable.
Lo cual generaba problemas, unos que no consideraba que tuviera por falta de punto de comparación. Ahora lo tenía, Arnold era una adicción para ella, estar lejos de él la ponía de malas. La irritación no solo se manifestaba al estar lejos, sino también al momento de 'compartir'; Arnold era una persona popular, en el sentido de que conocía y ayudaba a todos. Cada que lo veían lo entretenían por lo menos cinco minutos en donde le explicaban una situación buscando un consejo. Arnold, él como siempre encantado de ayudar y brindar palabras consoladoras o de sabiduría. Verlo en ese estado le fascina a Helga, poder estar en presencia de tal benévola persona y sentía que cada vez se enamoraba más. El problema que notaba ahora eran los sentimientos que experimentaba en ciertas situaciones, las chicas entraban en total confianza a presencia del chico. Aunque ellas nunca sintieran ninguna atracción hacia el joven samaritano por ser 'demasiado bueno' no las detenía al acercarse demasiado, hasta invadir su espacio personal. Ya sea por la naturaleza casi magnética del chico o su manera de hacer sentir a las personas protegidas. Arnold gozaba de un trato superior al de un mejor amigo, mientras que a otros chicos se les guardaba cierta distancia remarcando su relación de compañero o conocido. Al ver esto Helga siempre sentía algo. Sin contar como Arnold nunca pareciera molestarle o al menos notar la cercanía de estas chicas. Nunca retomaba su distancia, o alejaba esas manos exploradoras de su cabello, o detenía esos abrazos demasiado largos.
A ese algo nunca le puso nombre, no, no eran celos, solo la incomodaban cuando estaba presente. Nunca se lo dio a saber o reclamar, el conflicto entre amar su benevolencia y su incomodidad al estar presenciándolas, nunca la dejaron.
Incluso si quisiera, habría tenido dificultades para señalar el problema o mencionarlo. Pero ahora que tiene situaciones similares con Stinky, era diferente. No es que no le importara el joven Peterson porque lo hacía, había algo más sucediendo. Fue sorprendente la primera vez que se dio cuenta, pero a veces las niñas también eran demasiado amigables con Stinky. Sin embargo, de alguna manera él logró manejar las cosas de manera diferente. No solo tenía un talento para respetar los límites de otros, sino también los suyos. Esa vez, cuando una compañera de un proyecto entró ligeramente en su burbuja personal, él dio un pequeño paso atrás. Un movimiento tan simple. Sin embargo, Helga lo notó, porque por alguna razón estaba teniendo un tipo de déjà vu antes de que él diera ese ligero paso atrás. Ella se había retorcido internamente y miró a un lado para intentar prepararse para la sensación entrante de ese algo familiar. Pero después de verlo moverse, ella se quedó estupefacta, nunca llegó ese algo. Pensando que podría haber sido una coincidencia que siguió atenta a ocasiones similares. Descubriendo rápidamente que no era casualidad, ya sea por respeto a la chica o respeto por sus propios límites y espacio personal, siempre mantenía una distancia. Nunca hubo manos traviesas, principalmente debido a la falta de oportunidades. También fue astuto al respecto, acercándose con una ligera inclinación y agregando una gran distancia al enderezarse poco después. Era brillante, nadie lo notaría a menos que se le observará a él específicamente. Nunca hubo abrazos, a lo mucho, hubo una mano simpatizante al hombro. Además, cuando ella estaba presente, la buscaba, tomando su mano o colocando un brazo sobre su espalda, incluso llegando a ponerla en medio una o dos veces. Ni una sola vez se sintió ignorada o como lo hacía en casa cuando Olga estaba en casa.
Sin embargo…
Cada vez que miraba a esos encantadores ojos verdes, no podía importarle el resto del mundo. Cualquier dolor o angustia se evapora con esa mirada. Si el mundo se quemaba, podría arder en él siempre y cuando su amado de la cabeza de balón la sostuviera.
No había cómo negarlo. Era una cuestión de la mente contra el corazón.
La parte lógica en ella le gritaba que se quedara con el chico de campo. Ella quería. Lo intento una vez. Le dijo a Shortman que estaba con alguien. Sin mucha firmeza o éxito pero lo hizo. Él necesitaba dejar de insistir para que ella pudiera continuar con su vida sin esa droga que era su amor.
Ahora, con el joven Peterson, no era una relación adictiva. El resultado: paz, tranquilidad y felicidad. Cuando estaba lejos de Stinko, no solo pensaba en volver a verlo cada segundo que estaban separados. Tampoco irritabilidad cuando tenía que irse. Y cuando estaban separados no hubo ningún impulso de buscarlo si ella no sabía dónde estaba. Sin embargo, con Shortman. Todo eso y más pasaba. Ella era empalagosa con Arnold y él lo permitía. Incluso él lo reconoció. Recordando su momento del jueves, sabía que ambos estaban demasiado apegados al otro. El extrañarse de esa forma mutuamente no podría ser bueno, ahora al no tenerlo, podía ver los cambios que eso hizo en su vida.
Helga ya no necesitaba estar con Arnold para ser tolerable con las personas que la rodean. Sin notar que ahora se le era apreciada. O más bien, más que apreciada, la gente se interesaba en ella, se preocupaban, solo se dio cuenta de este hecho en los últimos días que Arnold regresó. Esos nuevos amigos habían estado preguntando si algo ocurría, si se encontraba bien. Debido a la apariencia preocupada, cansada y ligeramente molesta. Incluso ofreciendo ayuda. Estaba acostumbrada a quedarse sola cuando estuviese en ese estado, o cuando tuviese un percance. Normalmente, si no gritaba a los cuatro vientos sus penas, solo tenía a dos personas en las que podía confiar sus problemas más delicados. Arnold quien la acosaba hasta saber que le preocupaba, y Phoebe quien la miraba expectante, con una pregunta en los ojos que estaba de más.
Aunque agradecía eso, también la hacía sentir sola, pero permitía que la situación evolucionara y le otorgaba tiempo para lidiar con eso. Ante sus preguntas ella quería quejarse con cualquiera que escuchara, pero no sabía como no sonar como una demente, por lo que se abstuvo.
En la competencia entre los dos chicos, Stinky había ganado. Ella solo necesitaba anunciarlo.
Decirlo con toda seguridad que Arnold necesitaba aceptarlo y dejarla. Stinky era la mejor opción para ella.
Los rayos del sol comenzaron a inundar la habitación con luz.
Stinky era lo mejor para ella.
Un vacío en su estómago.
Pecho comprimido.
La habitación ahora estaba completamente iluminada.
El aire se le escapó de sus pulmones.
'Mejor'. Pensó.
La idea le llegó de golpe, "mejor" implica una comparación. Ella enumeró todos los pros y contras. No había forma de que ahora pudiera decirles a cualquiera de ellos con quien se quedaría. Ella sabía a quién prefería.
Ella los había comparado todo este tiempo.
Solo que ahora era sumamente consciente de que lo hacía. Reconocía el daño que era capaz de provocar el crear una lista de razones por las cuales estar con alguien y no con el otro y viceversa. Se propuso no continuar.
Con esta nueva meta en mente fue que pudo conciliar el sueño. Juzgando por la luz que entraba a su habitación eran las 5 AM del domingo así que no gasto tiempo en poner la cabeza en la almohada. Con suerte obtendrá un par de horas de sueño.
N/A En modo de disculpas por el error al publicar el capítulo pasado ustedes tendrán primero este capítulo, de nuevo lo siento. Bueno, en otras noticias; En realidad, este era un capítulo más largo, pero tuve que dividirlo en dos porque lo estaba cambiando demasiado al escribir la siguiente parte. Haciendo esta historia ahora una de 9 partes siendo esta la 7: (7/9). Aparte me distraje el fin de semana en la que publique el capítulo 6 fue mi cumpleaños y me secuestraron mis amigos… bueno aún me quedan un par de años para tener oportunidad con Leonardo DiCaprio antes de que me bote por vieja jajsjs
Oh la parte del medio es un flashback, siempre me preocupo de que todo este claro y evitar confusiones, pero espero este comentario este de más (significa que sé escribir). sino, no duden en preguntar. Ya no sé qué estoy haciendo *llora*
De todos modos, la siguiente parte está a la mitad, no debería tomar mucho tiempo, además se acerca la semana de Shortaki y bueno... ya verán;)
Si soy honesta, en la primera parte me inspiré con lo que me contó un lector de cuando empezó a odiar a Olga y después de verlo otra vez pues… salió eso. Y la segundaen el video musical de Doja Cat de "You Right" y su letra, así que… hasta la proxima33
los quiero
-kat
