Capítulo VI
Miedo
-¡Estás demente!
Elsa había comenzado a gritan tan pronto sus pies tocaron tierra firme. Sus mejillas sonrojadas contrastaban con su pálida piel dándole una apariencia adorable, Jack no terminaba de descifrar si era por la furia o por el viento que había chocado contra su rostro en el trayecto.
- ¿A su alteza le aterra volar?
Su pregunta sonó más a burla de lo que Jack hubiese pretendido, se encogió de hombros para restarle importancia pero la sonrisa que llevaba plasmada desde que salieron del palacio no hacía más que irritar a la rubia.
Elsa abrió y cerró su boca buscando palabras para expresarse pero solo consiguió soltar un quejido de frustración ante el temperamento del guardian.
- No me aterra volar - resolvió finalmente tratando de recomponer su actitud reservada
- ¿Segura? Estabas muy alterada recién
Elsa arrugó la nariz ante la tentativa del albino, no pensaba caer en sus provocaciones nuevamente, ya tuvo bastante con perder la compostura con su vuelo.
- Me tomaste desprevenida eso es todo, agradecería que ese comportamiento no se volviese a manifestar - Elsa empezó a acomodar sus ropas desajustadas por el viaje, las alisaba con sus manos con vehemencia - también agradecería que no volvieras a tocarme sin mi consentimiento - agregó luego
Jack rodó los ojos con fastidio ¿Acaso era posible que Elsa se robara toda la diversión? Empezó a considerar la posibilidad de dar vuelta y volver sin la exreina, seguramente podría volver ella por cuenta propia, decía ser muy capaz.
Desechó la idea tan rápido como llegó.
- Ya - giró sobre sus talones, dispuesto a continuar con su trabajo - esto no tardará mucho, su alteza - aseguró - así es como opera un guardian
Jack había empezado con simpleza. Realmente no debía ir muy lejos, si bien inicialmente su plan solo fue una tetra para despistar a la reina de las nieves no le quitaba merito. Elevó vuelo dejando atrás a Elsa quién había soltado un grito ahogado, Jack se regocijó con ello y comenzó a levantar el viento junto a la humedad que poco a poco empezaban a transformarse en pequeños cristales. Lo demás solo era diversión.
El guardian dejó que el viento hiciese lo suyo, en el cielo despejado prontamente empezó a cubrirse con nubes oscuras, la temperatura descendió unos pocos grados y la tormenta empezó a formarse, Jack reía con gracia, se elevaba entre las hojas de los árboles y caía con gracia entre las corrientes de aires que lo amortiguaban, era su momento de libertad, era su centro.
Por otra parte se encontraba Elsa admirando con asombro, Jack se movía con ligereza, manejaba la situación mejor de lo que ella quisiera admitir. Podía sentir por sus brazos la sensación que le provocaba usar sus poderes cuando miraba a Jack hacerlo con los suyos, sentia el frío bajar por sus extremidades como la sangre que recorría por sus venas, para llegar hasta las llenas de sus dedos con un ligero cosquilleo, levantó su mano derecha hasta la altura de su rostro intentando soltar algo, pero nada sucedió. Volvió su vista a Frost quien se había detenido a hecharle un vistazo a su trabajo.
Jack, satisfecho, observaba como las cargadas nubes se alejaban con la tenue nevizna en dirección al sur, sonrió para sus adentros dispuesto a volver junto a Elsa, pero un pequeño brillo entremedio de las colinas llamó su atención cuando descendia.
- Impresionante - admitió cuando el guardian tocó tierra
- Bastante ¿Verdad?
Elsa rodó los ojos evidentemente fastidiada.
Presumido
- Bien, es hora de volver, dicen que nevará - ironizó disponiendose a devolverse al reino por tierra
- Yo... - dijo vacilante - yo creo que daré un paseo, te alcanzo luego- soltó, la mirada cautelosa de Elsa lo obligó a agregar - ví algo interesante mientras estaba ahí arriba
- ¿Algo interesante? - ladeó levemente la cabeza - ¿Interesante como qué?
- Oh, no lo sé realmente, pero pienso averiguarlo - Elsa había acortado la distancia existente entre ellos, mientras Jack solo pateaba la nieve - algo brillaba y me dió curiosidad, puede ser divertido
- Más bien peligroso
- ¡Oh, diablos! ¿Cómo es que te puedes robar toda la diversión?
Un silencio incómodo se interpuso entre ambos como una especie de barrera invisible. Elsa suspiró agotada.
- Pasaré por alto esa ofensa por esta oportunidad
Jack se pasó las manos por sus cabellos exasperado, ¿Qué pasaba con ella?
Decidido a ignorarla emprendió camino a paso acelerado en dirección del objeto brillante, el viento empezó a hacerse presente golpeándolos con una salvaje suavidad en el rostro. Elsa seguía a Jack de cerca mientras no paraba de repetir que se detuviera, temiendo no ser escuchada por el ruido de fondo elevaba el volumen que empleaba, logrando tan solo elevar su tono volviendo sus órdenes en un chiste. Nadie puede parar al espíritu de la diversión.
- ,Jack, espera- jadeaba por la falta de aire en sus pulmones, aún sin poder sergirle el paso al guardian. Elsa sentía los pequeños tacones de sus zapatos hundidos en la nieve y atorandoce en cada paso - ¿Podrías dejar de ignorarme y detenerte?
- ¿Su real excelencia pierde el control muy seguido al no obtener lo que desea? - Jack solo disfrutaba el momento
- ¿Quien dice que pierdo el control? Estoy bastante calmada - Elsa le respondía con dificultad mientras se abría paso por la nieve, entre más sentía que crecía su ansiedad más profunda se volvían sus pisadas y más fuerte la ventisca - solo me irrita que no puedas obedecer ¡Podrías detenerte, por favor!
- Pero si ya estamos cerca, no pasa nada, tómalo como un respiro - comentaba alzando la voz para ser escuchado
Según el guardian, estaban a tan solo unos metros de dónde creyó ver la luz resplandecer, Elsa ya lo estaba alcanzando, pero Jack estaba seguro llegaría antes de que la pequeña fastidiosa de su acompañante impidiera su camino.
- Ya estamos llegando y no ha pasado nada, no había de qué preocuparse - se volteó para admirar la distancia que se había formado entre él y la rubia, percatandose que esta estaba a tan solo un par de metros de él - ¡Mierda!
Jack se echó a correr como alma que lleva el diablo, tenía su meta fija y nada lo iba a frenar hasta cruzarla. Ninguna ventisca, ni la nieve, menos Elsa de Arendelle lo iban a detener.
Giró con brusquedad casi llegando a la punta de la colina, al hacerlo frenó en seco, Elsa pareció no percatarse encontrandose con la espalda de Jack de sopeton .
- ¿Ahora porqué te detines?
Elsa se limpiaba la nieve que había sobre ella, ambos había terminado de bruses en el suelo. El guardian se levantó de un brinco sin despegar sus ojos del frente, estaban muy abiertos y deslumbraban ante el imponente castillo de hielo que se levantaba colindante a ellos.
Una colosal edificación con detalles góticos se haya imponente enmedio de la nada, por la cabeza de Jack cruzaron un millón de escenarios probables, se volteo a mirar a Elsa esperando encontrarse con la misma emoción que lo invadía a él en ese momento, pero contrariamente ella solo tenía una expresión despavorida.
Elsa estaba expuesta, descubierta, desnuda. La sensación era idéntica a cuando te descubren una herida mal sanada e introducían una rama en ella, le presionaba, le ardía.
Elsa era una persona bastante reservada y tímida, recelosa de sus secretos, que Jack encontrará su castillo solo la alteraba, no confiaba en él, no lo conocía. Sus cabellos empezaron a chocar con su rostro a medida que la ventisca que se había formado momentos atrás incrementaba. Jack tomo a Elsa por la muñeca al notar que no reaccionaba, le ayudó a ponerse en pie para luego voltear a las escaleras que unían las colinas, el fuerte viento pasaba entremedio de los escalones generando un silbido.
- Tenemos que refugiarnos - levantó la voz sobre el ruido que provocaba el viento - hay que entrar
La guió por los escalones mientras se aferraban a los barandales, las corrientes de aire se veían incrementadas en potencia gracias a la grieta que dividía ambos montes, dificultando el ascenso. Jack empujó con todas sus fuerzas las grandes puertas hasta dejar una abertura lo suficientemente ancha para inminscuirse hasta dentro del palacio helado.
- Uf - se sacudió la nieve sobre su ropa - creo que se me pasó un poco la mano allá afuera
Se sentía extraño, a Jack jamás le habían fallado sus poderes. Por supuesto en varias ocasiones le había ocurrido que al formar pequeñas nevadas terminaban convirtiéndose en enormes tormentas, pero por lo general eran provocadas con intención, no entendía en que momento su pequeña nevizna se transformó en ráfagas de vientos capaces de levantar un elefante.
Sus azules ojos recorrieron el recibidor, un salón enorme con columnas perfectamente formadas, el hielo de las paredes estaba tan pulido que casi se podía reflejar en él, la luz de afuera se colaban a través de los muros dando un efecto potenciador. Jack deslizó sus dedos por los detalles que estaban por el marco de la puerta, pequeñas hojas de hielo formaban una enredadera.
- Es enorme - musitó
- Tenemos que irnos
Los ojos de Elsa solo reflejaban incomodidad y pánico, queria salir de ahí y llevarse al albino con ella a Arendelle o morir en el intento, lo que suceda primero.
Jack en cambio no había reparado en la actitud de la rubia, estaba encantado con su nuevo descubrimiento, quería recorrerlo completamente, desde abajo hasta arriba y también de vuelta, en todos sus años como espíritu guardian jamás habia presencia algo de tan magnitud. ¡Un palacio completamente de hielo!
- Vamos Elsa, ¿Tienes miedo? - Elsa solo reuia la mirada de Jack sin tomar realmente atención a sus palabras - ¡Tienes miedo! - exclamó conmovido- Tranquila, no pasara nada - Jack se dispuso a explorar su alrededor pero Elsa en su pánico lo detuvo agarrando su sudadera - oye, tranquila, estamos bien, no pasa nada
- Y ¿si nos atacan?
- ¿Quién nos atacaría? - inquirió divertido
- No lo sé Jack, para qué arriesgarse
- ¿No te da curiosidad? Este enorme castillo está en tus dominios su grandísima realeza - comentaba burlesco mientras trataba de comenzar un recorrido con Elsa arrastrandose a cuestas - a poco no sabías que esto estaba aquí, ¿Cómo es posible?
Elsa solo quería sacarlo de ahí, no estaba para nada interesada en tener un momento íntimo y vulnerable con el rebelde guardian si se percatara las verdaderas razones por las cuales existe un castillo en medio de la nada. Menos le interesaba exponerse a ser sorprendida por marshmallow y verse obligada a huir antes de ser delatada.
Jack subió los primeros escalones en dirección a la segunda planta aún con Elsa arrastrandose tras él mientras se sostenia de la sudadera, rápidamente este descubrió que a pesar del compacto tamaño del bulto este ejercía mucha fuerza, o peso. Ya al límite de su paciencia, algo que jamás había pensado perder, decidió cortar por lo sano tomando a Elsa desde la cintura y se la pasó por el hombro como un bulto inerte, la impresión había dejado completamente inmóvil a esta lo que aprovechó el guardian para continuar unos cuantos escalones más sin problemas.
El último tramo de escalera fue una batalla para mantener el equilibrio, Elsa se sacudía, pataleaba y golpeaba su espalda con sus diminutos puños.
- Si finalmente resulta ser cierta toda tu paranoia del ataque será porque no paras de hacer un escándalo - se quejó ya molesto una vez dejó a Elsa en el piso
- ¡Si volviéramos al palacio nadie nos atacaría! - estaba furiosa, sus manos alisaban con ímpetu las arrugas que se habían formado en su vestido
- Oh ¿y su magestad como piensa volver? ¡Se está cayendo el cielo allá afuera! - agito sus manos en dirección a un ventanal que dejaba ver las ráfagas afuera - el frío te congelará antes de que puedas cruzar las escaleras
- El frío no puede afectarme - contrarestó
Jack rodó los ojos ya fastidiado, le dolía la cabeza, escuchar las constantes quejas y reprimendas de parte de Elsa ya lo habían consumido. ¿Qué el frío no le afectaba? ¿Quién se creía? Podía ser que quizás el frío no le hiciera nada, de todas formas ya le había dicho que poseía magia en su primer encuentro, pero ¿una tormenta? Hasta el más valiente y poderosos de los guardianes tenía problemas para enfrentarse contra la madre naturaleza.
- No es el frío lo que me preocupa - suspiró ya cansado de discutir - venga, tenemos que esperar a que baje un poco el viento, podemos recorrer esto mientras
- Podrias detenerla ... - sus palabras parecían más un ruego que una orden
Jack guardó silencio un momento, no es que quisiera llevar la contraria a Elsa o pasar más tiempo con ella, solo era que así no funcionaba, el invierno no se paraba, no habían pausas ni recesos, así era el invierno, blanco, magestuoso, helado e implacable.
- No se puede - resolvió responder
- ¿Cómo no? Si tú lo creaste...
Elsa estaba confundida, muy confundida. Una vez más sentía ese vacío en la boca de su estómago, era pesado, agobiante y abrumador; que estuvieran en su antiguo castillo tampoco ayudaba mucho, la angustia le calcomia y ese sentimiento la descontrolaba, lo sabía, era la misma sensación que había sentido años atrás antes de escapar hasta ese lugar.
La ventisca era su culpa, no del guardian, también lo sabía Elsa, pero no poseía el conocimiento de pararla, ni siquiera entendía como la había provocado en primer lugar.
- Yo... Traer el invierno es algo más complicado que eso - se encogió de hombros - el viento retomara su camino en unos horas, siempre lo hace, ya pasará
Elsa inconforme comenzó a recorrer con sus ojos a su alrededor. El miedo y la impresión de momentos atrás se había disipado, dando más tranquilidad a la platinada, la suficiente para percatarse de la soledad.
No había nadie.
El castillo, tan grande como su guardian helado de nieve, estaba completamente vacío, no habían rastro de los snowgies y mucho menos de marshmallow, Elsa recorrió la estancia con la vista para luego encaminarse hasta el borde del pasamanos aferrándose a este.
- No hay nadie
- Es lo que te estaba tratando de decir
- No lo entiendo
- Yo menos - concordó rascándose la nuca - ¿Quién habria dejado esto abandonado en medio de la nada?
- No lo sé - mintió
- Como sea, iré a hechar un vistazo - Jack observó a Elsa tamblar suavemente, si bien ya estaba más tranquila, su rostro seguía reflejando incomodidad - solo aguarda aquí
Antes de que Elsa pudiese replicar algo, el guardian ya estaba posado sobre el barandal para con un pequeño impulso saltar hasta la planta inferior, levantó su cayado en el aire una vez que los pies de este tocaron el piso, en una especie de gesto que buscaba aliviar la angustia de la platinada. Elsa solo lo observaba desaparecer por uno de los corredores sin emitir palabra alguna, perdida en sus pensamientos y preguntas.
¿Donde estaba todos?
Un familiar escalofríos recorrió su espina dorsal hasta explotar en su cráneo como muchas veces antes. El dolor era menor que en otras ocasiones, pero no menos intenso; Elsa sintió perder el equilibrio, sujetándose con ambas manos con fuerza al frío barandal.
Jack por su lado recorría los sin fines de pasillos que se levantaban frente a él, lleno de asombro, sus ojos bailaban por las paredes del palacio recorriendo cada columna y montura, los detalles eran impresionantes. Rozó sus dedos con la superficie sintiendo su tacto helado, sintiendo la magia que envolvía esas paredes, tan clara, tan suave pero de naturaleza desenfrenada.
El castillo helado poseía un número no menor de habitaciones, cada una distinta de la anterior, cada una completamente vacía, con algún que otro mueble utilizando el espacio, todo estaba congelado. Volvió a la segunda planta dónde había dejado a la platinada, esta lo esperaba a un lado del final de la escalera, su cabeza reposaba sobre el muro helado mientras Elsa, sentada, se abrazaba a si misma.
Levantó su mirada tan celeste como el cielo que se había nublado hace más de una hora atrás.
- ¿Algo? - pero Elsa conocía la respuesta antes de hacer la pregunta, con todas sus fuerzas deseo que Jack no confirmara sus sospechas
- Nada - Elsa desvío su mirada una vez más a la infinidad
Jack pasó por el lado de esta dispuesto a inspeccionar la segunda planta, esta era un poco más pequeña que la principal, aún así la cantidad de habitaciones no se quedaba corta. La singularidad de cada estancia le exigía al guardian parte de su tiempo para admirar cada detalle, algunas, al igual que en la otra planta, estaban completamente vacías, y otras tantas con mobiliario del mismo material que las paredes del palacio, con la misma atención al detalle, con las mismas terminaciones, refinado, elegante y perfeccionista.
Por otro lado la incipiente jaqueca se estaba apoderando de las energías de Elsa, ya no era el suave dolor de un principio; estaba mareada, tenía náuseas, se sentía cansada. Cerró los ojos y masajeo su sien con ambas manos en busca de apasiguar las molestas palpitaciones en su cabeza. El ruido del viento afuera le dolía, junto a este venía creciendo un pitido extridente de fondo que estaba segura ella no más podía escuchar; la poca luz que se filtraba atravez del cristal helado la cegaba; su respiración se torno algo pesada y pausada, buscaba bajar la intensidad.
- ¿Sucede algo su alteza?
La rubia, ensimismada en su dolor, había pasado por alto la llegada del guardian, la pregunta la había hecho sobresaltarse ligeramente.
- ¿Encontraste algo? - consultó ignorando la pregunta
- Nada - se encogió de hombros sentándose a su lado - ¿De dónde salió esto? - hizo un ademan con las manos abarcando todo el palacio
- No lo sé - Elsa mantenía sus ojos cerrados mientras se recostaba sobre la pared
- ¿Cómo nunca notaste un castillo titánico de hielo en tus tierras? ¡Es enorme! - la sonrisa del guardian era tan amplia y genuina que si Elsa le hubiese dedicado una mirada habría sonreído sin evitarlo, pero su cefalea se lo impedían
- ¿Cómo es que tú si?
Su pregunta no tenía sentido, Elsa lo sabía, aún así fue lo único que se le ocurrió responder ante las interrogativas del guardian. Jack, algo descolocado, solo respondió.
- No es como que estuviese muy oculto o algo, está a plena vista de todos los que suban aquí
Jack reposaba su cabeza sobre su brazo derecho que consecutivamente descansaba en su cayado, su cabeza estaba ligeramente ladeada hacia Elsa, quien solo seguía apoyada en el muro descansando su mirada. Fuera del palacio, la ventisca había dejado de crecer dando paso a vientos más estables pero con una fuerza a considerar.
- Las personas no suben hasta aquí - su voz sonó más áspera de lo que hubiese querido - algunos solo buscan estar solos, Jack
El guardian evidentemente confundido decidió no tomar esa dirección en la conversación, después de tantos siglos solo no entendía aún la necesidad de las personas por aislarse.
- Si, creo que no comparto eso - negó después de pensarlo un poco
- No me lo imaginaba - sin quererlo la voz de Elsa estaba impregnada en sarcasmo
- Como sea, pienso que la soledad está sobre valuada
Elsa levantó una ceja dedicándole una mirada de reojo, Jack fruncía el seño con extrañeza, distante, casi con nostalgia, el instante duró menos de un segundo, pero lo suficiente para que sus miradas se toparsen. Los ojos melancólicos del guardian envolvieron a Elsa, la empaparon de tristeza que no entendía ni conocía, ¿Había algo más allá que no podía ver?, Por otra parte Jack se perdió por un segundo en los irises de la chica, profundos, temerosos, cautelosos, Jack ya había notado que Elsa pensaba las cosas cuatro o cinco veces antes de hacerlas, sus distinguidas pausas no eran a causa de su estatus, sino más bien de la prudencia.
No sé despegaban la mirada del otro, no era incómodo, no esperaban una respuesta, Jack y Elsa estaban en silencio disfrutando la calma del momento, interrumpidos únicamente por el sonido de la ventisca que no parecía menguar.
- ¿Qué haremos? - Preguntó al fin rompiendo el silencio
- Esperaremos a qué la tormenta pare un poco
Ambos desviaron su mirada a la vez, Jack se dedicó a detallar nuevamente su alrededor, en cambio Elsa volvió a frotar su sien convenciendose que quizás descansando evitaría caer desmayada junto a quien menos quería mostrar debilidad.
- ¿Quien habrá creado esto? - preguntó una vez más
- No lo sé
- Si, si, si, seguiré fingiendo que te estoy creyendo...- Elsa, buscando refutar la burla del guardian, se enderezó generándole una mueca de dolor- ¿Estás bien?
- Si, solo es un pequeño dolor de cabeza - respondió restándole importancia
- Ven, vamos - Jack se levantó y estendio su mano libre hacia Elsa
- ¿Donde vamos? - Elsa correspondió tomando su mano para levantarse
- Ví una habitación con una gran cama de hielo por aquí, seguro puedes acostarte un rato - comentaba Jack mientras la guiaba aún de su mano por los corredores de la segunda planta, abriendo puerta tras puerta en busca de la habitación antes mencionada - parece que esto tomará su tiempo - musitó luego de cerrar una de las tantas puertas que no era, refiriéndose a las ráfagas de viento que los acechaban afuera - sabía que aquí estaba ¡Oh, y es justo la que tiene un balcón!
- ¿Crees que esto es buena idea? No tienes ni idea de quién vive aquí
- Bueno, no hay tres camas, osos no son - comentó divertido, pero Elsa solo lo observó confusa- ¿Ricitos de oro? ¿No? - la rubia había negado con su cabeza - ¡Ay, por favor! Tuve que haberlo imaginado - sonreía burlón negando mientras se abría paso por la habitación seguido de Elsa
- ¿Y se puede saber qué es eso de ricitos de oro? - preguntó mientras se sentaba a un borde del bloque de hielo que hacía de cama, su familiaridad le causó un conquilleo
- Oh, su majestad, es una historia para niños
- Ya veo, volvemos a tus historias para niños ¿Ella también es un guardian?
- ¡Ja!- rió con suavidad, bajando levemente el tono de su voz para no perturbar más el dolor de Elsa - No, no lo es, este es solo un cuento - se acercó a la cama sin sentarse en ella, dando el espacio que inconscientemente necesitaba Elsa
- ¿Y de qué trata este cuento?
- Mh - sus cejas se fruncieron levemente, buscando en sus memorias la historia que le pedía - no lo recuerdo bien, creo que empezaba con una niña perdida... ¿O comenzaba con los osos? - hablaba consigo mismo confundido
- Para ser el guardian de la diversión eres pésimo entreteniendo a los demás
- Déjame comenzar - negó nuevamente divertido para tomar asiento en el otro extremo de la cama, Elsa ya se había acomodado sobre esta - bien ¿En qué estaba? Ah, si, los osos... Bueno, resulta que una familia de osos estaban en su cabaña del bosque; estaba papá oso, mamá oso y bebé oso. Esa mañana la mamá oso preparó avena caliente para el desayuno...
Elsa, como si hubiese retrocedido 10 años en el tiempo, se quedó escuchando como fue que ricitos de oro probó cada avena y mueble, como la sorprendieron y cuando huyó, perdida en las manos de Jack que se movían y creaban imágenes efusivamente, la tormenta afuera seguía con la misma intensidad.
- ¿Y, Jack, tu también tienes una historia? - preguntó una vez Jack terminó el cuento
Frost solo guardó silencio un momento.
- Todos los guardianes tenemos una - sonrió tratando de evitar dejar ver sus cicatrices
- ¿Quieres contarmela?
En ese momento, solo por ese instante, Elsa ya no sentía repudio ni desconfianza por el guardian. Jack no había hecho nada en particular para ganarse la aprobación de la antigua monarca, pero su actitud, sus gestos y sus palabras le inspiraban confianza, era muy sincero en su actuar. Elsa observaba las expresiones que el guardian hacía, como Jack le sonreía o se enojaba con facilidad, también notaba como se perdía en el asombro, casi como un niño más. Una persona así de genuina no podría ser malvada.
¿No?
- Oh, mi historia, es bastante tediosa en verdad - se encogió de hombros - te aburriría, elige otro guardian
Ambos rieron. Elsa cerro sus ojos.
- Pero a mí me interesa conocerte a ti - susurró
Elsa lo decía con total genuinidad, deseaba conocerlo más, saber cómo se convirtió en guardian, de dónde vienen sus poderes y como hace para manejarlos con tanta facilidad y profesionalismo.
Por otra parte Jack estaba estupefacto.
Me interesa conocerte a ti
Jack se había sumergido en un silencio por un largo rato, su semblante estaba levemente fruncido buscando las palabras que necesitaba, permanecía sobre el bloque de hielo sentado a lo indio con su mentón apoyado en su mano. Elsa pensó que quizás Jack simplemente no quería hablar sobre eso, sobre su historia, era algo muy personal y él no la conocía. Ella tampoco le contaría la de ella en su lugar.
- Jack - llamó su atención buscando cambiar la pregunta - ¿Puedes hacer nieve? - era una pregunta genuina, hasta el momento solo lo había visto trabajar junto al viento
Jack sonrió para luego extender la palma de su mano y aparecer un copo de nieve, Elsa, quién había permanecido estirada en el bloque, se sentó de golpe, ignorando el dolor que le produjo en su cabeza la acción tan brusca. Se acercó a Jack para con sus manos rozar el copo de nieve, tembló ante el frío tacto, pero para ella estaba de todas las formas menos helado.
Levantó la vista para observar como el guardian se perdía en su magia, luego volvió sus ojos celestes al copo de nieve, este ya no estaba y en su lugar un montículo pequeño de nieve se había acumulado en la palma del guardian. Elsa ahogó una exclamación.
- Oscuridad, eso es lo primero que recuerdo. - dijo Jack - Estaba oscuro, hacía frío y tenía miedo. - la nieve continuo acumulándose por su mano hasta caer a la cama, Elsa ya no le prestaba atención, ahora solo tenía ojos para el guardian- Pero entonces, entonces vi la Luna, era enorme y brillaba un montón, parecía que ahuyentaba a la oscuridad y cuando la oscuridad se fue dejé de tener miedo
