Capítulo IX
Revelamientos
23 de diciembre, dos días para navidad.
Anna se paseaba delante de la ventana de un lado a otro con impaciencia, sostenía ambas manos en un puño mientras las posaba sobre sus labios, Kristoff la observaba desde el sofá junto a Olaf sin saber que decir o hacer para calmarla. Las puertas se abrieron dejando ver a los dos guardianes que llevaban semanas en el castillo real.
- Deben estar por llegar - no saludó, ya no hacía falta, las cosas habían tomado un nuevo rumbo - ¿Su alteza sigue dormida?
Kristoff asintió como respuesta.
Un sonido sordo en el tejado llamó la atención de los reyes que levantaron su vista al techo por instinto, luego una sombra larga y pesada cubrió la ventana por un momento, Anna se asomó por ella para ver un gran trineo rojo estacionarse en medio del jardín, a un costado de la pileta.
Los tres recién llegados fueron escoltados al salón en que los demás estaban pasado unos minutos. Meme fue el primero en saludar moviendo su mano de la cual caían hilillos de arena adorada; Thoot les daba la espalda mientras daba suaves órdenes calmada a sus haditas que la rodeaban; en cambio por otro lado estaba Norte de los nervios, sus cabellos estaban enmarañados en un chongo, sus ropas estaban manchadas con pequeñas motas de pintura y conservaba en sus caderas el cinturón de trabajo que solía utilizar en el taller. Se notaba que no había tenido tiempo para cambiarse.
- ¡Jacky, Aster! ¿Ocurrió algo? - inquirió sin siquiera dar oportunidad para saludar
- Hola, ¿Qué tal? Tanto tiempo - ironizó el menor de los guardianes
Hada dejó de hablar con sus haditas para saludar agitando su mano al igual que Sandy, pero Santa Claus fue más rápido interrogando otra vez.
- ¿Ocurrió algo malo? - sus grandes ojos buscaban respuesta en los otros
Aster tomó la palabra para explicar los acontecimientos ocurridos durante las dos semanas previas a la llegada de los guardianes faltantes, desde la inusual ventisca hasta llegar al extraño sueño en que sucumbió la quinto espíritu, no escatimó en detalles. Pero para infortunio de todos, aún no habían rastros certeros de el señor de las pesadillas.
- Bien, déjenme entender - los detuvo Norte - ¿Nos mandaron a llamar dos días antes de Navidad por un presentimiento? ¿Por qué son así de nerviosos los conejos?
- Que obstinado - musito- escucha, no es un presentimiento - se excusó en voz alta Bunny cruzados de brazos
- ¿Saben lo ocupado que estoy en estas fechas? - preguntó una vez más sin esperar realmente una respuesta
- Cuándo Pitch decidió atacar días antes de pascua tuve que estar ahí y estaba muy ocupado - lo increpo
- Pensé que ya habíamos hablado de esto, pascua no es navidad - comparó tranquilamente
- Si, ya empezaste con eso - dijo fastidiado - Escucha Norte, no sé que es pero definitivamente algo está sucediendo aquí
El viejo guardian sopesó la situación, realmente la aparición de ayer era presumiblemente Black, aunque Jack no lo hubiese visto. Pero al mismo tiempo no podía descuidar sus deberes, la navidad estaba a la vuelta de la esquina y de ella dependía la felicidad e ilusión de los niños.
Era un mal momento.
- Meme, ¿Podrías ver sus sueños? - expuso la hada de los dientes con la esperanza de vislumbrar algo atravez de ellos - quizás así sepamos que está pasando
- ¿Despertara? - Anna observaba al guardian de los sueños esperando alguna esperanza
Sandy miró a todos a su alrededor, tres pares de ojos expectantes esperaban una respuesta positiva, los demás querían tan solo respuestas. Este solo pudo encogerse de hombros, lo intentaría.
Elsa se encontraba en su cuarto, habían cerrado las cortinas dándole privacidad de la vista exterior, a su costado, en la mesa de noche, había un recipiente con agua. Anna fue la primera en acercarse a ella, tomó asiendo en el sofá pintoresco al lado del velador, luego tomó las manos de su hermana.
- No dijo nada sobre dormir después de los dolores de cabeza - comentó está mientras los demás se acomodaban alrededor de la cama - incluso gran Pabbie le había preguntado
Kristoff posó su mano en el hombro de su esposa buscando consolarla, Olaf hizo el mismo gesto en el otro.
Meme se acercó a la reina de las nieves con un puñado de su dorada arena en sus manos, para luego dejarla caer sobre la frente sudada de ella. Las mágicas arenas comenzaron a aremolinarce hasta generar diminutas figuras de personas en un bosque.
- Son los Northuldra - informó Anna sin percatarse de la duda de los demás - está con la gente de la tribu
Jack recordaba como Elsa había mencionado pasar tiempo con la tribu cuando estaba en el bosque encantado, recordaba algunos nombres pero no estaba seguro de ellos.
- Tienes razón Anna - Olaf se asomó para observar mejor las figuras - ahí está Elsa y también Honeymaren, oh y Yelena - apuntaba con su rama - oh, ese debe ser Ryder, está con... No, no tengo idea de quién es
- Debe ser Aegir - comento Jack recordando los nombres que Elsa le había mencionado en sus historias
- No lo conozco - susurró Anna confusa - Elsa no me habló de él nunca
La arena comenzó a cambiar nuevamente alrededor de las figuras, estás no cambiaban, seguían siendo los mismos personajes de un principio, pero el bosque y la tribu desapareció para dar paso la imagen de la orilla de un río, viejas ruinas de lo que fue una construccion se veían alrededor del río, pero este no estaba en la imagen, en su lugar un pequeño arroyo se iba secando poco a poco, se veía a Elsa llamar a alguien, pero nada aparecía. Derrepente todos los demás desaparecieron entre sombras, la imagen de una Elsa sola era atrapada entre la arena dorada que poco a poco se iba coloreando de un oscuro negro. Los guardianes retrocedieron instintivamente, en cambio Kristoff tomo a Anna y Olaf para alejarlos de la cama. La arena dejó de responderle a Sandy que intentaba inútilmente de parar la imagen de Elsa siendo tragada por su arena, entonces la arena cayó de golpe como si toda magia se hubiese roto.
Elsa, agitada y desorientada, se sentaba sobre la cama hiperventilando, Anna volvió a acercarse a ella tratando agarrar su mano pero su hermana la retiro por inercia. Un frío helado empezó a hacerse presente causando un escalofríos en los presentes.
- Elsa, Elsa, tranquila - susurró abrazandola y acariciando su cabeza - solo fue un mal sueño
Elsa se abrazó así misma mientras Anna la abrazaba a ella, Jack se había quedado congelado en su lugar, siendo expectador de todo, ajeno, al igual que las hermanas, a lo que pasaba a su alrededor. Los demás, en cambio, habían presensacio la totalidad de la escena.
La habitación estaba completamente congelada, por las paredes se veía asomar formaciones irregulares por el hielo que las cubría con deformidades. La nieve empezó a cubrir el lugar sacando a Jack de su letargo.
Nieve
Ya consiente de su alrededor notó como los demás trataban de dar un momento íntimo a las hermanas reuniéndose en el otro extremo de la habitación, se acercó sin preambulos.
- Definitivamente es Pitch Black - susurró Conejo
- ¿Qué haremos ahora? - hada preguntó angustiada - No podemos decirle que está pasando así como así, miren este lugar - sus manos se levantaron abarcando el lugar - quizás realmente congele el reino
- Hay que hacer algo y debe ser rápido, la navidad se acerca y temo que Coco la utilizará en nuestra contra como lo hizo con la pascua - los grandes ojos azules brillaron por un momento, la desesperación se hizo presente - ¡Shostakóvich! ¡El taller! - exclamó
Los demás guardianes entendieron inmediatamente la actitud de Norte, la probabilidad de que Pitch estuviera por el taller eran altísimas.
- Ve - dijo hada por todos, nadie estaba en contra - nosotros veremos qué pasa aquí y te alcanzamos
Sus compañeros presentes asintieron a favor, Norte los observó decidido para despedirse y volver con trineo y todo hasta el polo Norte.
- Hay que decirle - dijo Jack después de que Norte se fuera - ya no podemos seguir a ciegas
- No podría estar más de acuerdo, - concordó Conejo - espera ¿Qué?
Thoot y Sandy compartieron una mirada inquisitiva, luego el guardian de los sueños asintió hacia el hada.
- ¿Quién lo hará? Norte no está, el suele elegir estás cosas
- No importa quien se lo diga, solo hay que hacerlo, como dijo el mocoso, no podemos estar a ciegas
- No sé que están susurrando, pero puedo oírlos - Elsa levantó la voz para hacerse notar
Los guardianes volvieron sus rostros hacia la reina de la nieves, su hermana había vuelto al sillón, Olaf y Kristoff habían desaparecido del lugar. Elsa estaba sentada en la cama, su pose erguida había vuelto a manifestarse, observaba a los presentes con la angustia plasmada en la mirada, se sentía confundida y tenía millones de preguntas, aún así trataba de no revelar completamente su desconcierto.
No has de sentir, no han de saber
- ¿Cuántos días dormí? - preguntó una vez vio la atención en ella
- Solo una noche - respondió Anna - ¿Días, hermana? ¿Cuántas veces ya te ha pasado? - su voz afligida lleno de culpa a la rubia
- Meses - susurró como respuesta
- ¿Por qué no me dijiste? - Elsa giro para ver mejor a su hermana, estendio una mano hasta tocar la mano de esta tratando de calmarla
- Tienes otras cosas de qué ocuparte, Anna, ahora eres la reina
- ¿Qué más? - inquirió ansiosa - ¿Qué más ha pasado que no me has dicho?
Elsa bajó la mirada dudosa, luego miró a los guardianes que esperaban respuestas, sus ojos celestes pasearon por todos hasta detenerse en Jack, quien la observaba con el ceño fruncido con levedad.
- Nada más - mintió - dolores de cabeza, desmayos y pesadillas, eso es todo - remarcó
Elsa no se sentía lista, no quería admitir frente tantas personas como es que había fallado, como fue que el miedo la invadió, como estaban fallando sus habilidades y mucho menos quería aceptar frente todos que había perdido a Nokk. Aún no quería aceptar que se había fallado como guardiana, a ella misma y a todos los espíritus que confiaron en sus habilidades.
- ¿Qué clases de pesadillas? - Conejo había tomado el mando de la situación, debían averiguar lo mas posible - ¿Cuando comenzó?
Elsa tomó una gran bocanada de aire, para luego explicar como es que todo comenzó. Se le hizo difícil recordar exactamente como había comenzado, pero eso no impidió resolver las dudas que iban naciendo, aún así obviaba algunas partes deseando que no preguntasen por ellas, simplemente no deseaba explicar de qué trataban sus sueños, se sentía vulnerable, juzgada y sola. Que Jack no le haya dicho ni una palabra desde que despertó no le ayudaba mucho.
- ¿Porque con adulto? ¿Se alimentará de los miedos de ellos también? - pensaba Thoot en voz alta - ¿Qué estará planeando?
- No podemos perder tiempo en averiguarlo. Lo más seguro por ahora es seguir como estábamos, Frost y yo seguiremos en Arendelle a espera de Pitch Black, ustedes dos regresen con Norte, no podemos arriesgar la navidad, es muy importante para los niños... - tomó una pequeña pausa - Ni una palabra de esto a Norte
- ¿Quien es Pitch Black? - todos voltearon para ver a una confundida Elsa - ¿De qué están hablando?
- Hermana lo que pasa es que...
- ¿Sabes quién es? ¿Tu lo sabes? - le interrumpió Elsa, entre más confundida se sentía más bajaba la temperatura del lugar - ¿A qué vinieron en verdad? - preguntó esperando respuesta de los guardianes
- Nos avisaron de una amenaza - comenzó Conejo después de una pausa incómoda - el hombre de la luna
- ¿El hombre de la luna?
- Es como el guardian de los guardianes - acotó Thoot - mantiene el equilibrio
- Nos mostró una luz muy brillante que se apagaba y luego cuatro más junto con ella. Luego vimos el reino de Arendelle
Elsa guardó silencio, sus ojos estaban fijos en sus manos con el entrecejo fruncido, tratando de procesar la información, las palabras del peludo guardian que había tomado el mando bailaban por la mente de Elsa.
- ¿Por qué no dijeron nada antes? - su voz estaba impregnado de un matiz melancólico, no habían reproches solo duda genuina
Nadie dijo nada, el silencio se hizo parte de la atmósfera tanto como el frío, los guardianes rehuian los ojos celeste de Elsa, quien los observaba expectante a espera de alguna señal. Jack se sentía presionado, dentro de él sabía que debía haberle contado todo a la rubia desde un inicio, como siempre quiso, pero también estaba el hecho de que él mismo inventó esa tetra junto a Anna en una burda improvisación. Sus ojos se desviaron por inercia hacia la cobriza, lo que Elsa supo interpretar.
- Fuiste tu - musitó hacía Anna, la culpa impregnaron los ojos de esta - les pediste que me lo ocultar - continuo hilando - e invéntate lo de traer el invierno... ¿Por qué? - su pregunta iba empapada de un silencioso ruego
- Estaba preocupada por ti - susurró Anna en respuesta - estabas perdiendo el control de tus poderes...
- No Anna, no - la detuvo Elsa - no lo sabías
- Pero si tú me lo dijiste - se escuso
- Pero te lo dije después
Anna calló de golpe, no tenía respuestas, no quería herir más a su hermana, porque ella ya lucía lo bastante herida para aguantar algo más. Tragó con dificultad buscando las palabras para arreglar lo que había quebrado.
- ¡Eso no interesa! - exclamó Aster - lo que importa aquí es conocer las intenciones de Black y lo único que tenemos es unas luces brillantes y la bella durmiente
Una vez más Elsa reprimió su rabia y su pena, el dolor que le causaba ese engaño y decidió concentrarse en lo que le realmente importaba. Suspiró una vez más en busca de respuestas hasta que en su cabeza hizo clic y todas las piezas tomaron su lugar.
Nokk
Calló un pequeño grito ahogado con sus manos para componer una expresión de horror.
- Oh, por dios, Nokk.
Elsa se sentía como una real idiota, había desconfiado de los guardianes desde un principio como siempre desconfiaba de los demás, una mala costumbre adquirida. Había obviado el tiempo, perdiendo de este en paseos con Jack, dedicándose a descifrar las sensaciones que le causaba su compañía en vez de volver al bosque encantado en busca de Nokk. ¿Cómo fue que descuido su labor? Elsa amaba ser el puente conector de ambos mundos, realizaba su trabajo con satisfacción y cariño, ¿Desde cuándo era más importante charlar con el guardian?
Elsa maldijo mil veces su carácter reservado y estoico. Era momento de cambiar las cosas.
La reina de las nieves buscó toda la calma que pudo encontrar en si para luego comenzar a explicar la importancia de Nokk. Los guardianes la escuchaban atentos, en especial Jack, que no perdía segundo de las palabras arrepentidas de Elsa. La parte difícil para ella fue admitir la perdida del espíritu del agua; Elsa podía sentir las miradas reprobatoria de todos, aunque ninguno se la dedicase en verdad. Para todos fue clara la interpretación de la rubia, debían encontrar al espíritu del agua.
Después de su discurso y sus sospechas, tenían que preparar la manera de recuperar a Nokk y liberar al quinto espíritu de las arenas del Coco, debían aventurarse en el bosque encantado. Pero antes de planear nada, Elsa solicitó privacidad, necesitaba pensar en todo, necesitaba quebrarse. Y así fué, apenas la dejaron sola en la enorme habitación, Elsa comenzó a llorar, no tenía del todo claro porqué, pero lo necesitaba. Se acuclillo sobre su puesto para luego abrazar sus piernas contra su pecho y undirse en ellas, tal como años atrás en ese mismo lugar.
Se sentía traicionada.
- No salió tan mal como pensaba - dijo Jack en un intento de animar a la reina, está solo sonrió pero sus ojos seguían acongojados
- Si, debería darle puntos por eso - quizo bromear
Jack y Anna se habían quedado solos en el corredor.
Una vez abandonaron la habitación de Elsa, cada grupo había tomado su camino. Aster se había perdido por el corredor junto a Thoothiana y Sandy en busca de una de las esferas que Norte les había dejado cuando recién llegaron al reino, en cambio Jack y Anna no se movieron de dónde estaban.
- Están pasando tantas cosas, hay tantos cambios y todo es tan diferente de lo que imaginé - Anna se atoraba con sus propias palabras que salían tan rápido como un misil - no quiero perderla
Jack guardó silencio, no había tenido mucha cercanía con la reina de Arendelle, por lo que no sabía cómo responder, pensó que lo más sensato sería escucharla y eso hizo.
- Y ahora todo es tan claro, ella es la luz... - susurró - y los elementos son las otras luces y está bien, sé que tiene responsabilidades y no las eligió, pero ¿porqué tiene que cumplirlas? - la voz de Anna se iba quebrando a medida que hablaba y por sus ojos se asomaban las lágrimas a punto de caer - No se da cuenta que la necesito, que ella también es mi luz
Jack pasó su brazo sobre los hombros de Anna que temblaban por la emoción, su voz se apagó en un hilillo mientras nacía un quejido de sus labios, Jack solo permaneció en silencio a su lado mientras la reina se quebraba y ocultaba su rostro pecoso entre sus manos.
Elsa había permanecido todo el día en su habitación, no habló con nadie ni recibió a nadie, su puerta permaneció completamente cerrada para todos y todo. Anna se pasó la mayor parte del día afuera en el corredor, paseándose en el pasillo, cantando o hablando con Elsa atra vez de la puerta, tal como años atrás. Ya para la tarde la reina se encontraba rendida sentada fuera del portal, solo su esposo pudo arrancarla de ese lugar para hacerla descansar. Elsa quería estar sola.
La mañana de noche buena fue más helada de lo habitual, la nieve caía afuera por las calles de Arendelle dando una postal tan blanca como hermosa. En el palacio Bunny se preparaba para ir en busca de los espíritus elementales, cargaba sobre si tiras con huevos pintados de diferentes colores, cada uno más letal que el anterior, miraba por la ventana la nieve caer temblando solo con imaginar el frio. Jack en cambio se había pasado toda la mañana y gran parte de la noche pensando en las palabras de Elsa. Si bien no eran amigos cercanos ni íntimos, pero en esos días creyó que algo había nacido entre ellos, quizás una especie de confidencia, al cabo eran dos seres con las mismas habilidades y, aunque no lo pareciese, tenían muchísimas cosas en común. Jack trató de ser sincero con la rubia, trató de despejar sus dudas, pero ella ni siquiera fue capaz de mencionar que sus jaquecas eran algo más. El guardian sentía que quién había conocido esos días no era real.
- Tenemos que partir - informó Aster sacando a Jack de sus pensamientos
- ¿A qué te refieres? - hasta donde él tenía entendido no habían planeado nada, Conejo rodó los ojos
- Mientras tu estabas preocupado de tu novia, los demás quedamos en ir al bosque encantado
- No es mi novia
- Ajá, lo que digas - Aster estaba terminando de acomodarse su búmeran - ¿Listo?
Jack tomó únicamente su cayado.
- ¿Piensas atacar con huevos pintados? - se burló al pasar a su lado - menos mal que voy contigo
- ¿Podrías tomarte las cosas enserio alguna vez?
Kristoff trató en múltiples ocaciones hacer desistir a su esposa, la reina, de acompañarlos en el viaje. Si bien Anna no era una mujer delicada que necesitase ser salvada, si poseía una capacidad extraordinaria para atraer los problemas, la aprensividad de su esposo estaba bien fundamentada. Pero Anna era un espíritu libre, vibrante, lleno de viveza y sobre todo perseverante, su participación en el viaje no era tratable, era un hecho. Olaf preparaba el equipaje atrás.
Una vez los cinco presente se acomodaron en el trineo, listos para partir en dirección al pueblo de Northuldra, al bosque encantado y en busca de Nokk. Los portones se abrieron dando el pase al exterior, pero Elsa los detuvo.
- ¡Elsa! - sonrió la reina
- No puedo creer que me estén dejando - reprochó mientras tomaba lugar junto a Aster, Sven se puso en marcha
- Pensé que no vendrías - admitió avergonzada
- ¿De qué hablas? Es de Nokk de quién estamos hablando, además necesito volver a mi hogar
Anna la miró con pena sin entender de qué hablaba su hermana, ¿Su hogar? ¿Acaso su hogar ya no era junto a ella? Elsa pareció no caer en los sentimientos de Anna, los demás solo esperaban respuestas.
- ¿Tu hogar, Elsa? - preguntó Olaf
- Si queremos saber que pasó con Nokk debemos ir a Ahtohallan... Y yo ya no puedo hacerlo sola - sus ojos bajaron hasta sus manos - No puedo llegar hasta allá sin Nokk y no puedo manejar mis poderes en su totalidad. - admitió - ¡Jack! - lo llamó suplicante buscando su mirada desviada hasta encontrarla - necesito tu ayuda
