Capítulo XI

Ahtohallan

- Oh por Dios, oh por Dios, ¡Oh, por Dios!

Elsa exclamaba más alto a medida que se elevaban, iba aferrada a las ropas del guardian quien al mismo tiempo la sostenía contra si. Estaba tan aterrada que ni siquiera era conciente de su cercanía con él.

- Tranquila, Elsa, es solo viento - le recordó divertido

- Sé que es Gale - artículo entre gritos - pero soy más de moverme sobre Nokk - Jack rió a carcajadas

- Tranquila, no te dejaremos caer - dijo Jack mientras afianzaba más su agarre, Elsa correspondió rodeándolo con sus brazos en vez de seguir aferrada a sus ropas - pensé que no le temias a volar

- Claro que no temo volar - se defendió inmediatamente - tan solo temo caer

Jack negó divertido, el orgullo de Elsa no la dejaba admitir sus miedos

- Solo mantén la boca cerrada, hay muchos bichos a estas alturas

Nunca le gustó el mar. Cuando Jack era pequeño amaba jugar en el lago cuando era invierno, estaba congelado y el niño Jack podía deslizarse sobre él, lo hacía a pies descalzos para sentir con mayor precisión el frío y la textura liza. Pero en verano, cuando el lago estaba descongelado, Jack evitaba acercarse a él, un respeto tácito había crecido ante la profundidad y oscuridad de este. Que su vida anterior terminará tan abruptamente debido a caer en sus profundas aguas solo reforzaba su rechazo.

Miró a su alrededor, a un mar profundo y calmo se levantaba abajo, sus aguas habían dejado de reventar a medida que avanzaban, según Elsa debían llegar más allá del horizonte, la repentina inexactitud de la rubia no lo ayudaba para nada, pero supuso que tampoco había otra mejor indicación, claramente Elsa no buscaba escusas para no tocar tierra.

Una suave voz lo sacó de sus cabilaciones, lo llamaba de más allá de la línea que divina al mar del cielo. Jack bajó su vista hasta ver a Elsa esperando alguna señal de haber escuchado lo mismo, pero no hubo tal confirmación.

- Jack - su nombre sonaba entre el viento, deformando la voz y haciéndola irreconocible

- Ahí está - habló Elsa trayendo al guardian a la realidad

- ¡Lo veo! - exclamó al divisar un glaciar de tonalidades azulinas sobre salir del océano

- Eso es Ahtohallan, mi hogar - reveló

Con un suave aterrizaje Jack dejó a Elsa sobre el glaciar, para luego quedar hipnotizado con sus colores fríos entre el hielo. La quinto espíritu se detuvo un momento para aspirar el aire helado tan familiar del lugar, reconfortandola.

- ¿Tu hogar? - preguntó mientras sus ojos examinaban el lugar

- Es el hogar del quinto espíritu. Es por aquí, sígueme - Elsa había tomado camino hacia la entrada de la cueva

- ¿Cómo conociste este lugar? - preguntaba mientras se encaminaban dentro del glaciar maravillado con los detalles

- Cuándo éramos niñas, mi madre nos cantaba historias de su pueblo, los Northuldra, nos cantaba sobre Ahtohallan y los espíritus elementales - llegaron a un desplallo con columnas esculpidas en hielo levantándose en un par de hileras - decía que era un río congelado que trae las memorias, donde encontraremos la verdad

- Nunca he preguntado por tus padres ¿Qué sucedió con ellos?

- Es una historia muy larga

- Ya - cortó molesto - entiendo

Y claro que entendía. Jack sabía que era un tema delicado, suponía que habían fallecido, pero no podía evitar sentir furia ante el rechazo y la desconfianza de la platinada.

- Desde que Nokk desapareció he querido venir para encontrarlo, sé que Ahtohallan me guiará, pero no había podido llegar sin él

- ¿Cómo sabes que no ha... Eh, muerto? - comenzaron a descender por un pequeño pasillo

- Porque el agua sigue aquí - respondió con obviedad

Elsa se detuvo en medio de un nuevo desplayo completamente vacío.

- Aqui es - indicó

- ¿Aquí? ¡Pero si no hay nada! - Jack giraba sobre su propio eje buscando alguna respuesta en los muros de hielo

Elsa se puso de cuclillas, con sus manos jugaba con el frío a su alrededor, creando con dificultad estelas de nieve y escarchas que nacían desde la humedad del espacio, guardaba silencio manteniendo la concentración en lo que hacia. Jack la observaba mientras Elsa jugaba con su magia, esperando pacientemente una respuesta.

- ¿Alguna vez escuchaste hablar sobre que el agua posee memoria?

- Algo así, Jamie mencionó algo sobre su clase de biología o algo así - se encogió de hombros sin entender a qué iba la pregunta

- El agua transiende sobre el tiempo, sobrevive ante las diversidades de su existencia - Elsa seguía atrapada en las estelas que iba formando con delicadeza y esfuerzo - puede cambiar de forma y sobrevivir ante las inclemencias manteniendo su esencia - los ojos de Elsa se clavaron en Jack por un momento para luego desviar la mirada - poseo la habilidad de plasmar sus recuerdos en imágenes con mi magia - hizo una pequeña pausa en busca de las palabras adecuadas - he tenido problemas con manejar mis poderes, espero que resulte

Admitió para luego darle forma a la estela frente de ellos. Pequeñas figuras fueron tomando forma, creando cientos de escenarios pasados, cada uno con sus personajes y líneas predeterminadas por la historia. Jack asombrado se paseaba entre ellas, vislumbrando los que supuso eran las memorias de la guardiana.

Una pequeña Elsa cruzó por el frente de él acaparando su atención. La pequeña Elsa jugaba con una Anna aún más joven, se movían y correteaban en lo que parecía un salón vacío. Elsa empezó a crear pequeños montículos de nieve en los cuales Anna se elevaba y saltaba mientras reía a carcajadas. Jack las miraba enternecido con la escena, no esperaba ver a Anna caer y Elsa atacarla con su magia accidentalmente, su expresión cambio radicalmente después de eso. Los gritos de la pequeña Elsa resonaron en su cabeza como si él fuera el único capaz de oirla, en los ojos de la niña pudo reconocer el miedo y la desolación, no muy lejos de las miradas actuales de Elsa. Jack comenzaba a entender algunas cosas.

El guardian desvío la mirada avergonzado de su intromisión en recuerdos tan íntimos. Volteo en busca de Elsa pero solo se topo con otro recuerdo de la rubia, donde, algo más crecida, se encontraba en absoluta soledad, estaba apoyada sobre la puerta de su habitación, la cual estaba completamente congelada, sosteniendo sus piernas contra su pecho, su mentón descansaba sobre sus rodillas. Por el otro lado de la puerta se podía ver a una mayor Anna cantando.

- ¿Y si hacemos un muñeco?

- Ya vete Anna

Elsa se quedó sola escondiendo su cara entre sus piernas. A Jack solo le recordó como se sentía su propia soledad.

Por otro lado Elsa buscaba a Jack con la mirada, impresionada de la cantidad de memorias que pudo manifestar a pesar de su dificultad en manejar sus poderes. Un recuerdo que no era de ella llamó su atención, vio a un Jack de tiempo atrás supuso, tenía el mismo aspecto que el actual. Este Jack estaba en una ventana, tocaba el vidrio escarchandolo y dibujando en el un huevo de pascua. Tras él un pequeño reaccionaba estupefacto, incrédulo de lo que sus ojos veían, estaba de pie sobre su cama alternando su mirada entre la ventana y un peluche de conejo que estaba en el piso. La ventana seguía escarchandose, cubriéndose en su totalidad.

- Es real - musitó con asombro

Luego Jack, gracias a sus poderes, creo una pequeña liebre que con un diminuto impulso brincó por todo el lugar. Elsa veía fascinada la escena, sin entender la invisibilidad del guardian.

- ¡Whou! - exclamó para luego estallar en risas hasta que la figura estalló en un montón de fría escarcha que nevaba frente de él - Oh - inhaló - ¿Copos?

El pequeño observa la nieve caer por la habitación, que cubría el piso y los muebles con una leve capa blanca, de pronto un copo de nieve se pozo sobre su pequeña nariz llamando su atención. Jack observaba desde atrás.

- Jack Frost - musito asombrado, el guardian lo observó con duda

- ¿Acaso dijo...

- Jack Frost - interrumpió Jamie repitiendo el nombre del espíritu de la diversión, el pequeño voltea lentamente quedando de frente a este

- ¡Lo dijo otra vez! - exclamaba para si mismo sin saturado de emoción - dijo... Dijiste - le dedicó una mirada cargada en duda y esperanzas

- Jack Frost - murmuró una vez más, para luego abrir sus ojos brillantes tanto como su pequeña boca

- ¡Así es! - exclamaba sin caer en su mismo de la emoción - pero ese soy yo; ¡Jack Frost! ¡Ese es mi nombre! - exclama incrédulo, hablándole al aire. Luego dedicó una mirada a Jamie para reparar en algo importante, se acercó a Jamie, que seguía con expresión perpleja, y le dijo dudoso - ¿Tu dijiste mi nombre?

El pequeño Jamie no dijo nada, no hizo nada, permaneció inmutable y estoico con la boca abierta a no poder más con sus ojos puestos en Jack.

- Alto - frunció el seño - ¿Estás escuchando? - a lo que por fin Jamie pudo responder asintiendo con la cabeza suavemente - Acaso estás... ¿Estás viéndome? - tartamudeo incrédulo acercandose a él, Jamie asintió una vez más

Jack boqueba de la felicidad, le faltaba el aire y luego empezó a hiperventilar.

- ¡Está viéndome! ¡Está viéndome!

Jack dió una voltereta hacia atrás en el aire para caer sobre el escritorio tras él mientras reía de la emoción. La platinada caminaba por la escena absorbiendo la genuina felicidad de Jack, sin entender aún porqué tanta emoción.

- ¡Tu hiciste que nevará!

- ¡Lo sé!

- ¡En mi cuarto!

- ¡Lo sé! - exclamó aún más euforico

- ¿Eres real?

- ¡Si! - se acerca al pequeño explotando en gozo - ¿Tu quien crees que causa las ventisca y los días nevados? ¿Y recuerdas cuando volaste en el trineo el otro día?- preguntó emocionado

- ¡Fuiste tu! - entendió

- ¡Si, yo fui!

- whou

- Así fué

- Y el conejo de pascuas y el hada de los dientes, dime son...

- ¡Real, real, real! - exclamaba mientras levantaba el peluche de conejo del piso - cada uno de nosotros es real

- ¡Lo sabía! - grito euforico

- ¡Jamie, ¿Con quién estás hablando? - una voz femenina preguntó fuera de una puerta

Ambos miraron con nervios la puerta, Jamie observó a Jack que rió ladino

- ¿Jack Frost? - respondió duditativo

- Okey - la madre de Jamie se aleja riendo incrédula

Elsa rió junto con las dos figuras congeladas antes de continuar su camino, le hacía ilusión la geniuna reacción de Jack, como si nadie antes hubiese podido verlo. Por un momento, al percatarse de las memorias de Jack, pensó sería más fácil entender el mundo de los guardianes, pero, contrario a sus deseos, solamente nacían nuevas preguntas sin respuestas inmediatas.

En un principio, las intenciones de Elsa eran únicamente encontrar la verdad de lo que había sucedido con Nokk, la guardiana no buscaba inmiscuirse en las memorias del espíritu del invierno.

La culpa le caló en lo profundo de su conciencia, Elsa decidió desviar la mirada pero los recuerdos del guardian estaban por todo el lugar, mezclandose con los demás. Vio una versión más joven de ella misma en algún baile mientras era reina, su expresión era de incomodidad, nunca le gustaron los bailes.

Mientras tanto en el bosque encantado Anna, Conejo y Olaf se sumergían por los pasajes del bosque en busca de los gigantes de piedras. La reina guiaba el grupo hasta donde aquellos seres solían habitar, Olaf adornaba el viaje con sus singulares datos curiosos.

- Estos gigantes ¿Son violentos? - preguntó Aster tratando de evocar un tema coherente de conversación

- No, ya no, - respondió Anna - desde que Elsa es el quinto espíritu los elementos han vivido en armonía con los mortales - explicó - aunque existió un tiempo en que tuvimos que escondernos de ellos - sus ojos azules se perdieron por las ramas rememorando aquella vez

- Aún no entiendo del todo lo que dice - murmuró, Anna se disponía a hablar, pero fue interrumpida por Olaf

- Yo me encargo. - el muñeco salto en frente de ellos deteniendo el paso - Empezó con dos hermanas. Una poseía poderes mágicos, la otra jamás tuvo ninguno. Su amor por muñecos, infinito...

- Pensé que ya no contarias esa historia - se quejaba Anna de fondo siendo ignorada

- ¡Anna no tan alto! - Olaf agudizaba su voz fingiendo ser Elsa - ¡Puff! - recreaba con sus manos y moviéndose de un lugar a otro la trágica escena - ¡Mamá, papá, ayúdenme!...

Olaf continuo con su relato a pesar de las constantes réplicas de la reina. Su actuación, además de cómica y tediosa, sirvió para ilustrar al guardian de la esperanza en sucesos pasados del reino. Ahora entendía muchas cosas que había pasado por alto debido a su ignorancia.

- Ahora entiendo - le dijo Aster a Anna - fueron a Ahtohallan para averiguar qué pasó con el espíritu del agua - Anna asintió - muy bien muñeco, nunca imaginé que tus charlas fueran utiles

- Gracias... ¡Oye!

- Es algo diferente a la que conozco - confesó, llamando la total atención de la reina y su amigo helado

- ¿A la que conoces? ¿Conoces historias de Arendelle? ¿Hablan de nosotros? - Anna lo bombardeo con preguntas, Aster apresuraba el paso esperanzado en encontrar los gigantes antes que los gigantes los encontrarán a ellos gracias a los gritos de la reina - ¿Que dicen sobre Elsa? ¡Anda, dime algo, por favor!

- Es un nuevo mito - dijo al fin tratando de restarle importancia, Anna lo miraba expectante llena de ilusión - en las ultimas pascuas pasadas, - inicio admitiendo - como hace cinco años la verdad, en un reino vecino de por estos lugares empezaron a esparsir el rumor de una reina helada por el reino de Arendelle, decían que se robaba los niños para congelarlos como estatuas en su castillo de hielo

Anna estaba espantada. ¿Qué clase de cuento era ese? Más bien una historia de terror. Una pesadilla.

- ¿Quien dice cosas tan horribles de mi hermana? - preguntaba airacunda - Espera que averiguar quien fue y ...

Conejo ignoró las quejas de la reina, se adelantó un poco para despejar el camino de unos árboles frondosos, al correr las ramas se topó de frente con un acantilado, trató de mantener el equilibrio mientras escuchaba las voces de sus acompañantes acercarse.

- ¿Me estabas ignorando? - la reina chocó con las espaldas del Conejo y susesivamente Olaf con ella - ¡Oh, cielos! - exclamó tirando a Aster hacia atrás de la funda de su Búmeran

- ¡Pero qué rayos! - exclamó

- ¡Shuuu! - lo silencio Anna poniendo su dedo índice sobre la boca de Aster - ahí están - susurró

Bunny desvío su mirada hacia los muros de piedra sin ver ni un gigante cerca, miró nuevamente a la reina buscando alguna señal pero ella solo asintió. Aster volvió a mirar el muro de piedra, esta vez notando la sutileza de las figuras enormes que se ocultaban en ellas.

- ¡Santos conejos! - exclamó pausadamente incrédulo - son enormes - susurró

- Listo, ya los vimos, están bien, ahora vámonos - dijo Olaf tratando de alejarse de ese lugar

- Espera Olaf, hay algo extraño - Anna llamó la atención de los otros dos mientras ella miraba con desconfianza a los gigantes - no se están moviendo

- Quizás duermen - se apresuró Conejo - creo que el muñeco tiene razón

- No podemos conformarnos solo con verlos, Nokk está desaparecido, no quiero arriesgarme - dijo la reina como en una súplica

- Yo tampoco - concordó Aster

- Bien, está decidido entonces, hay que despertarlos - Anna chocó ambas manos desidida

- No me refería a eso presisamente

Pero ya era tarde, Anna había tomado una piedra lo suficientemente grande para llevarla con dificultad hasta la orilla.

- ¡Despierten! - gritó mientras arrojaba la piedra - ¡DESPIERTEN!

Rayos.

Elsa caminaba entre las memorias buscando a Jack, no recordaba que el desplayo fuera tan enorme, pero ahora sentía que todo era como un enorme laberintos de memorias. Trataba de no distraerse pero se le era difícil con tantas imágenes nuevas que conocer. Había visto muchas cosas interesantes, recuerdos de los guardianes e incluso algunas memorias que supuso que hablaban de Pitch Black. Elsa se preguntaba si antes habían estado ahí y quizás no se dió cuenta, al fin y al cabo el rio de la verdad mostraba muchas memorias que ella desconocía.

Una imagen de un confundido y triste Jack hablando con la luna llamó su atención sobre las demás imágenes. Jack se veía lejano, vacilante, hacía un montón de preguntas, pero lo que caló en la guardiana fue la soledad que demostraba, Jack se sentía solo y realmente lo estaba. ¿Cuánto tiempo?

- Oh, vamos, di algo - rogó con su mirada puesta en la magestuosa luna llena - ¿Nada? - pateo una piedra - ¿Porqué estoy aquí? - intentó una vez más - ¿Cuál es mi motivo de ser? - susurró al fin

Estaba solo, al igual que ella en algún momento de su vida, completamente solo y Elsa podía sentir su soledad como si fuera de ella misma. Quería acercarse y tocarlo, poner su mano en hombro de aquella figura congelada y hacerlo sentir menos solo, pero sabía que no conseguiría nada, tan solo era un recuerdo. Estaba conmovida, la existencia de Jack como ser inmortal abarcaba más de lo que ella pensaba y sin quererlo tenía curiosidad, queria conocerlo más, Elsa quería descubrir como era que a pesar de todo lo malo, Jack solo podía ver el lado bueno.

Jack, en cambio, no estaba buscando a Elsa, por su lado él se paseaba entre los recuerdos de Arendelle, vió al padre de las hermanas cuando visitó el bosque encantado, luego a Anna bailar con un pelirrojo en un baile, después vio a Kristoff y Sven hablar con unas especies de piedras, entre otras cosa. Nada tenía sentido para Jack, no había una línea temporal que lo guiara y en vez de entender más lo que había vivido Elsa, tan solo se confundía más. Hasta que en un momento vio nuevamente a Elsa, está vez con Aegir, hablando al lado de un río en el anochecer, ella reía y él tomaba su mano, sin entenderlo un nudo se posicionó en el estómago del guardian. Decidió voltear en busca de la real antigua reina.

Los recuerdos seguían levantándose delante de Jack mientras los esquivaba, algunos llamaban su atención momentáneamente, mientras otros los ignoraba derechamente. Trataba de no tomar atención realmente a las imágenes, no quería toparsen nuevamente con otro recuerdo incómodo, hasta que vio a un rubio abrazar a Elsa en su cama, nuevamente las imágenes llamaron su atención.

- Nunca te había visto así - susurró mientras limpiaba las lágrimas de la mujer con ambas manos

- ¿Así cómo? - susurró confundida

- Descubierta - soltó, ella levantó la mirada a los mieles de Kristoff - eres una persona muy reservada, porqué no le das una oportunidad, tu lo quieres realmente

- Solo, no se lo digas a Anna - pidió

Y seguía sin entender nada. Elsa era reservaba, antipática y elegante, pero en la mayoría de sus recuerdos solo estaba triste, sola y perdida, Jack sentía que aveces se parecía a ella más de lo que pensaba, pero luego trataba de recordar que tan falso era aquello. A lo lejos pudo ver a la real Elsa dándole las espaldas, estaba concentrada en un recuerdo, Jack la sacó de su ensimismamiento.

- ¿Encontraste lo que buscabas? - Elsa lo observó fuera de si para luego reaccionar

- No - admitió - pero debe estar por aquí...

- ¡Jack! - nuevamente la voz que antes llamaba al guardian volvió a manifestarse - ¡Jack! - ambos guardianes voltearon la mirada

- ¿También puedes escucharlo? - preguntó Elsa al notar como Jack volteaba la mirada al mismo lugar

- Si - susurró viendo la grieta que se abría por el muro - ¿Que es eso?

- Si lejos vas será el final... - susurró cantarina - en ese lugar está la verdad - comenzó - pero está tiene un alto precio

- ¿Qué tan alto?

Elsa se quedó en silencio buscando las palabras para explicar lo que sucedería.

- Hace un tiempo tuve que bajar para buscar la verdad - admitió - solo pude hacerlo una vez

- ¿Una vez? - estaba confundido

- Me congelé, Anna me salvó - Elsa no quería decir las palabras que tanto buscaba escuchar el guardian, buscaba la mirada de este rogando que entendiera

- ¿Tu...? - Elsa asintió - Oh, ya veo

- Desconozco que efecto tenga en seres inmortales... es Nokk - susurró al ver el recuerdo del espíritu del agua

- ¿Qué? - Jack siguió la mirada de Elsa hasta posa