Capítulo XIV

Navidad

Jack y Elsa estaban al borde de un precipicio, sus ojos se perdían en el horizonte, cada uno analizaba las palabras del viejo y sabio troll. La charla con gran Pabbie tan solo había levantado nuevas dudas respecto a los sucesos que envolvían a Elsa, ella misma no terminaba de entender los detalles que se ocultaban a simple vista, incluso llegando a considerar la posibilidad de volver al Ahtohallan a verificar una ves más el recuerdo de Nokk, su última memoria.

Y así, tan simple como se lo había dicho gran Pabbie, la verdad se reveló ante las dudas de Elsa, el detalle que no había tomado en consideración estaba ahí, en su hogar, en ese último recuerdo.

- Tenemos que volver a Ahtohallan - Jack pegó un suave brinco sobresaltado por la voz de Elsa

- ¿Otra vez? - interrogó confundido

- ¡Es el recuerdo! - exclamó volteandose hacia él - no está completo - sentenció con una amplia sonrisa

- Lo sé, no pudimos ver más lejos - respondió con una felicidad ajena, contagiado del entusiasmo inentendible de la quinto espíritu

- No, eso no - negó esta - no lo que sigue, sino antes - reveló

- ¿Antes? - preguntó aún más confundido

- ¿No lo recuerdas? - pero al notar que Jack seguía sin entender agregó - estábamos hablando y algo llamó nuestra atención... - dejó la frase en el aire esperando que la completará

- ...una voz - susurró como respuesta - decía mi nombre - Elsa asintió - y luego apareció Nokk

- ¡Exacto! Apareció Nokk y no estaba solo - entonces Jack entendió

- Estabas con él

- Estaba con él - repitió ella

- Pero ¿Cómo no recuerdas nada de eso?

- No tengo idea - respondió inmediatamente - pero Ahtohallan no miente

- Tenemos que volver a Ahtohallan - dijo ahora completamente convencido

- Si, tenemos que volver... Oh

La mirada celeste de Elsa se perdía entre el cielo estrellado tras Jack, quien por inercia siguio la mirada de la platinada en busca de entender su silencio, encontrandose con las luces brillantes de Norte que adornaban los cielos nocturnos. Un escalofríos recorrió la espina del guardian de la diversión, no entendía qué motivo impulsarian al mismísimo Santa Claus para que en la misma noche buena se dedicase a llamar a los demás guardianes en vez de ver la navidad.

- Diablos - masculló antes las magestuosas auroras

- ¿Qué sucede? - Jack recordó la presencia de Elsa que había olvidado por un momento

- Tengo que ir al polo - informó rápidamente - Norte me llama - indicó apuntando las luces en la atmósfera

- ¿Te irás?

Jack miró fijamente a Elsa, quien también lo miraba expectante, para luego sopesar las posibilidades de llevarla con él o dejarla en el glaciar.

- ¿Puedo acompañarte?

Pero la simple pregunta de Elsa había terminado de elegir por él. Extendió su mano esperando que la reina de las nieves la tomara, en su lugar ella envolvió sus brazos alrededor del guardian. Jack correspondió el agarre para luego ser llevado por viento hasta los confines del ártico.

Su corazón latía tan rápido como la velocidad en la que iban, sus manos sudaban y su respiración se agitaba. Jack estaba fuera de si mismo, últimamente siempre era así cuando volaba junto a Elsa, lo ponía nervioso, le agradaba más de lo que realmente deseaba admitir y por un momento incluso consideró demorarse un poco más en llegar al polo, así disfrutaría más del agarre y el aroma de la platinada, pero la misma idea le parecía ridícula.

- ¿Qué crees que esté pasando? - preguntó Elsa alzando la voz sobre el ruido de sus cuerpos cortando el aire

- No lo sé - respondió sinceramente - pero algo me dice que tiene que ver con Pitch Black

Cuando llegaron al polo faltaba tan solo unos minutos para la media noche. Jack guío a Elsa entre la nieve hasta la primera entrada que encontró, dentro un silencio sepulcral los recibió.

- Esto es muy aterrador - confesó en un susurro - esto debería ser todo un caos

Elsa asintió entendiendo lo que el guardian quería decir, algo realmente malo estaba sucediendo. De todas formas, no tenían que explicarle nada para darse cuenta por si misma de lo escalofriante que era estar ahí en ese momento, al entrar ya había notado el silencio incómodo que no sintonizaba con su idea de un taller de juguetes de santa momentos antes de Navidad.

Ambos se abrieron paso por los pasillos vacíos, deteniéndose únicamente ante los ruidos de voces que provenían del taller, cruzaron miradas para luego continuar por un corredor hacia las voces. Jack iba por delante, preparado para lo que sea que provocara aquellos cuchicheos. Al llegar al final del corredor, una puerta impedía el paso de ambos, por lo que el guardian de la diversión se dispuso a despejar el camino, de una sola patada abrió de par en par las puertas, dejando ver cuatro rostros desencajados por el susto.

- Fue más dramático de lo que imaginé - dijo Jack con burla relajando el semblante una vez reconoció los dueños de las voces

Aster, Thoothiana, Norte y Sandy estaban terminado de agrupar unos paquetes dentro del saco mágico de santa, los cuales habían soltado debido a la impresión.

- ¡Jacky! Por fin llegaste, anda, tenemos muchas cosas que hacer - Norte de un brinco había tomado a Frost por los hombros sin percatarse de la presencia de Elsa - Pitch durmió a los yetis y los elfos y hemos tenido que preparar todo nosostros - le explicaba con rapidez - ahora el hombre de la luna nos ha llamado y solo faltan ¡Shostakovich! ¡Un minuto para media noche! - exclamó sobresaltado mientras miraba su reloj de bolsillo

- Calma, Norte, ¿Qué fue lo que sucedió? - interrogó Jack esperando una explicación más coherente y entendible

- Pitch apareció aquí, en el polo - articulaba con sus manos - atacó a los yetis y los elfos en mi ausencia y... Oh, su alteza

Seis ojos curiosos se unieron a los de Norte que observaban a Elsa apoyada en el portal, para luego dirigir su mirada simultáneamente hacia Jack. Thoot estaba perpleja, Sandy negaba con reprobación y Aster tan solo sonreía ampliamente en son de burla.

- Se los dije, igual que en el 57

Una vez Jack fue instruido en los acontecimientos recientemente ocurridos, los guardianes se dirigieron sin preambulos hacia el gran salón donde el mundo estaba en su interior. Elsa por otro lado fue despachada hasta la oficina de Norte, dónde paseaba su mirada perdiéndose en los centenares de maquetas talladas en hielo sólido, maravillada por los detalles y engranajes pulidos en la superficie con total pulcritud.

Norte se paseaba de un lado a otro, evitando los cuerpos dormidos que seguían apilados por alrededor, mientras esperaba el llamado de la luna. La luz que expedia el cuerpo celeste se colaba por uno de los traga luz del salón, llamando inmediatamente la atención de los presentes. En el piso aparecía nuevamente una especie de juego de sombras y luces que revelaban la imagen de Pitch Black, al igual que en tiempos pasados.

- Bien, sabemos que es Pitch, esto no nos dice nada - se quejó conejo

La imagen fue cambiando tomando la forma de un cristal brillante, blanco como la nieve, al igual que como la primera vez, solo que está vez no había oscuridad ni otros elementos a su alrededor, estaba tan sola como a quien representaba en ese momento. Un suave chirrido desvío la atención de los guardianes hacia la fuente de este; frente ellos una pequeña estructura tubular se elevaba dejando al descubierto un cristal en su punta, tan enorme como el tamaño de un elfo.

- Acaso es lo que creo qué es - preguntó Hada esperando una confirmación

- ¿Otra vez? ¿Tan pronto? - se quejaba Conejo - aún no nos recuperamos de la última adquisición

- ¿A qué se refieren? - preguntó confundido Jack

- Cierto, tu no estuviste en la revelación anterior - dijo Thoothiana

- ¿La revelación anterior? - interrogó aún más confundido

- Está eligiendo un nuevo guardian - despejó Norte llamando totalmente la atención del guardian de la diversión

- ¿Un nuevo guardian? Pero ¿Quién? - nuevamente centró sus ojos en el cristal que brillaba con intensidad

- No lo sabemos - le explicó Hada - siempre es una sorpresa

- ¿Así que fui una sorpresa? - preguntó divertido dedicándole una mirada a su amiga guardiana

- Si, suena mejor que obligación - interrumpió Aster

El cristal poco a poco iba cediendo la intensidad de su brillo para dejar ver la silueta del quinto espíritu.

- ¡Ja! - exclamó Bunny - esto es una buena broma de mal gusto

- No lo es, Conejo, el hombre de la luna ha hablado - contrarestó Norte

- Bueno, será fácil localizarla - bromeó Thoot, Sandy asintió repetidas veces

- ¡No podemos volver guardian a cualquier espíritu inmortal que nos crucemos, a este paso terminaré compartiendo el asiento del trineo con la marmota!

- Nosotros no elegimos quien será guardian, lo hace el hombre de la luna - les recordó Norte - y si él desea un nuevo guardia quiénes somos nosotros para cuestionar

- Pero eso no quita todo lo extraño que es toda esta situación - susurró Hada

- No negaré que toda esta situación está sucediendo fuera de la norma a la que estamos acostumbrados, pero no es nuestro deber poner en duda las elecciones de la Luna, nuestro deber es proteger a los niños de las garras de las pesadillas, tenemos una responsabilidad. Vamos muchachos, somos guardianes y tenemos que proteger lo que tenemos para ofrecerle al mundo, seguramente Elsa tendrá algo que ofrecer y proteger que nosotros no podemos ver, Pero hombre de la luna si

- ¿Qué dices tu, mocoso? - le dijo Aster a Jack que había permanecido en silencio desde la revelación - es de tu novia de la que hablamos

Jack estaba en shock. No existía otra palabra mejor que pudiese describir su estado después de las múltiples olas de emociones que lo invadieron hace un instante.

Elsa era la siguiente guardian.

Se sentía perdido, ahogado y diminuto, y eso que ni siquiera era quien se convertiría en guardian en esta ocasión, Jack no podía pensar en lo abrumada que estaría Elsa con aquella noticia.

- Que no es mi novia - y los comentarios de Aster no lo ayudaban a sobrellevar la situación - tampoco creo que sea una muy buena idea

- Y no podría estar más de acuerdo... - lo apoyó Conejo para luego percatarse de sus palabras - Espera ¿Otra vez?

- Siempre podrás compartir asiento con la marmota o el ratón de los dientes si prefieres - le picó Frost

- Tranquilos muchachos, todo empieza con la creencia, recuerden, hay que creer en el hombre de la luna. La duda es un virus que se esparce rápido, no nos permitamos dudar

- ¿Entonces le decimos? - indagó Hada

-¡No! - se apresuró a responder el guardian del asombro - Ahora debemos salvar la Navidad, ya estoy retrasado una hora y seguramente Elsa seguirá siendo guardian en la mañana

Ya todos de acuerdo, quizás más de uno a regañadientes, se dirigieron hacia el trineo a cumplir sus deberes como guardianes de la infancia, tácitamente habían acordado ayudar con la Navidad. Elsa salió junto con los demás hacia una especie de caverna congelada, dejando atrás los muros artificiales del taller. Norte se acercó a una especie de tablero en el cual digitaba rápidamente algunos comandos, activando la pista y dando paso a los enormes renos que alaban el moderno trineo.

Los ojos de Elsa se iluminaron completos de asombro, observaba el gran vehículo rojo que se desplegaba dando un amplió espacio; el mundo en un globo terraqueo en su frente como si fuera un especie de navegador; los seis renos que no habían sufrido daños por la visita del Coco relinchaban y suspiraban con fuerzas atravez de su narices, eran mucho más grande que ella misma y junto a sus astas y pose elegante y erguida daban una sensación de poder abrumadora, estaban preparados para la noche mas agitada del año.

- ¡Todos arriba! - exclamó Norte mientras subía los sacos que habían preparado - será una noche agitada

- Yo creo que los seguiré por los túneles- comentaba mientras inspeccionaba el vehículo - es más rápido y seguro - informó antes de intentar escabullirse, siendo detenido por el mismísimo Santa

- ¿De qué hablas? No hay tiempo que perder

- No, no, amigo - se negaba el conejo de pascuas mientras Norte lo guiaba al trineo

Elsa se limitaba a observarlos sin mover ni un solo músculo. Varias veces Jack había bromeado del miedo que esta tenía al volar, situación que siempre negó en todas las ocasiones la reina de las nieves, ahora sentía un vacío abrumador sobre la boca del estómago, sus labios secos, la boca pastosa y un miedo garrafal de subir en aquel vehículo volador.

- ¿Vienes?

Jack la contemplaba con generosidad estirando su mano libre, le sonreía con amabilidad, con su cabeza hizo un gesto hacia el trineo, Elsa asintió suavemente para luego aceptar el agarre. Una sensación tibia reemplazo el reciente temor.

Una vez todos sobre el trineo, Norte tomó las riendas para iniciar el viaje, los renos comenzaron a arrastrar sus pezuñas por la nieve preparándose para iniciar el trote, por sus narices salían sus alientos tibios en una nube de vaho.

- ¡Prepárense, abrochense los cinturones! - exclamó consecutivamente alando las riendas indicando el inicio

Elsa tomó asiento entre Aster y Jack, tras ellos Meme y Thoothiana se habían instalado sin problemas. La platinada pudo notar a través del rabillo del ojo como el enorme conejo se tensaba a su lado, aferrándose del borde del trineo, mientras ella seguía en busca de algún cinturón de seguridad como el guadian del asombro había indicado.

- ¿Y los cinturones? - preguntó arrugando su nariz, Jack negó divertido a su lado

- Es solo una expresión - susurró atemorizado Aster, contagiando junto con sus palabras aquel sentimiento

- Oh. por. dios - susurró Elsa pausadamente mientras el trineo tomaba velocidad hasta culminar con un grito de horror que se combinaban junto con las exclamaciones ahogadas de Bunny

El trineo se deslizaba a gran velocidad por las paredes de un largo túnel, una luz cegó por un momento a Elsa, dependiendo tan solo de sus sensaciones, intensificando el vértigo que sentía, luego un jalón y el brazo de Jack a su alrededor la instaron a abrir sus ojos que llevaba apretando un buen tramo. A su lado Aster se aferraba al trineo enterrando sus garras en la madera, arañando la pintura.

- Voy a vomitar - se quejó Bunny mientras trataba de ahogar las arcadas

- ¡Sujetense todos! - avisó el chófer del trineo - tendremos que tomar atajos

- Ay no, otra vez no - comentó aterrado aferrándose con sus patas peludas del borde del trineo, Norte aumentó la velocidad - ¡Más lento, más lento!

Elsa presa de sus propios temores y de las súplicas de Conejo, se había aferrado instintivamente de Jack, quien la sostenía con uno de sus brazos mientras se reía de Aster, ajenos a las miradas inquisitivas que mantenían los otros dos guardianes tras ellos. Frente de estos un enorme vórtice se abrió, la combinación de colores y el cambio de atmósfera al pasar por el portar dejaba maravillada al quinto espíritu, en su cuerpo podía sentir la ligereza, como si la gravedad ya no fuese un problema, un segundo que se detuvo tan rápido como había comenzado, en un instante ya habían cruzado a la primera ciudad que debían visitar.

- ¿Qué fue eso? - alzó la voz para ser escuchada sobre el ruido del viento, Jack le dedicó su atención - ¿Donde estamos?

- Fue una de las esferas de Norte, nos transportan a lugares más lejanos - le explicó rápidamente - y donde estamos, no tengo ni idea la verdad - confesó mientras se asomaba por el borde a ver la ciudad que se extendía bajo sus pies

El trineo abruptamente comenzó a descender, quedando a una altura más a raz de piso, cerca de un aparcamiento despejado, disminuyendo su velocidad.

- ¡Bien, guardianes, ya saben que hacer! - les gritó Norte dedicándoles una mirada

Elsa pudo notar como cada personaje tomaba un saco rojo de la parte trasera del trineo para luego desaparecer cada uno en alguna dirección, quedando solamente Norte, Jack y ella.

- Tendrán que ir juntos - Jack asintió ante las palabras del mayor

- ¿Me supervisaras? - le preguntó a Elsa quien asintió, Norte escuchaba en silencio sin entender

Jack tomó uno de los dos sacos sobrantes con la misma mano en la que llevaba su fiel cayado, con su mano libre ayudó a Elsa a descender del trineo, Norte se alejó de ellos junto al vehículo para continuar con sus labores, levantando una helada brisa entre ambos guardianes, Elsa se perdió junto con el trineo, santa y los renos, en cambio Jack inconscientemente se dedicaba a estudiar los rasgos de la platinada, su mirada perdida en el cielo junto a su nariz colorada por la temperatura, sus cabellos claros elevarse gracias a la brisa y chocando con suavidad en el rostro pálido y pecoso. Ambas miradas chocaron por un momento, desviandose inmediatamente.

Sería una larga noche.

Pero contrario a lo que sintieron en un principio, la noche fue más corta de lo esperado, esto debido a la no sana competencia que había nacido entre cuatro de los seis guardianes.

Al igual que años atrás; Conejo, Sandman, Norte y Jack habían comenzado una especie de guerra fría. Los guardianes competían en entregar regalos, a veces incluso fallando y teniendo que volver sobre sus pasos solucionando y parchando los errores que cometían, incluso en varias ocasiones más de algún guardian también se vio afectado por las travesuras de otro de los involucrados.

- No creo que está sea la forma correcta de entregar los regalos

- Shuuu - chucheo Jack a Elsa mientras preparaba una hábil trampa con unas luces navideñas - ¡Listo! - exclamó en un susurró - nunca sabrán que los golpeó

Dejo los regalos que la lista indicaban y salió junto a Elsa de la casa a la siguiente dirección. Tan solo faltaban un par de ciudades más para terminar la noche caótica de navidad y Jack se había divertido más que todas las festividades anteriores en toda su existencia, sabía de antemano que se debía a la compañía de cierta platinada, y por primera vez no le molestaba tanto la idea de que Elsa le agradaba más de lo que pensaba.

- ¿Qué es este lugar? - preguntó con la mirada perdida en los detalles de los edificios modernos a su alrededor

- Oh, estamos en Burgess, mi hogar

- ¿Tu hogar?

Ambos se metieron en la siguiente dirección para dejar los regalos bajo un pintoresco pino navideño, las luces parpadeban y en el fondo se escuchaba una suave melodía de villancicos.

- Muy cerca de aquí hay una lago congelado, ahí nací como guardian - confesó en un susurró mientras salían de puntillas

- ¿Naciste de un lago? - Elsa no podía imaginar tal suceso

- No, no, no - negó ahogando una risa mientras cerraba la puerta - es algo menos complicado... - por un momento miro el cielo nocturno, lejos del amanecer - si quieres podríamos ir

Las palabras escaparon más rápido de lo que Jack esperaba, ni siquiera había considerado la idea, era una locura.

- Pero debemos terminar de entregar esos regalos - recordó apuntando el saco que Jack llevaba entre sus manos

- Si, creo que tienes razón está vez

- Podríamos volver - sugirió Elsa mientras volvían al punto de encuentro - una vez recupere a Nokk... Aunque supongo que una vez derretado el señor de las pesadillas ustedes volverán a su trabajo habitual

Una sensación de culpa invadió al guardian de la diversión, no quería seguir mintiendo una vez más. Implícitamente se había impuesto entre ellos una cinseridad tacita, la misma Elsa le había expresado su confianza. Sin otra salida o mejor remedio decidió hacer tripas corazón y morderse la lengua.

- Oh, si, cuando estoy acabe... - Jack buscaba las palabras exactas para evadir sin mentir sin mucho éxito - esto, cuando acabe...

- ¿Ya están listos? - interrumpió Conejo, Jack jamás había sentido tanta felicidad al verlo - no importa, son dos, eso debería ser contra las reglas

- No sabes divertirte - le acusó Frost

- ¡Bien, estamos todos! - exclamó Norte llegando junto a Meme y Hada - Dos ciudades más y lo logramos, estamos a buen tiempo - comentó mientras veía su reloj de bolsillo - ¿Qué esperan? Subanse - dijo una vez arriba del trineo

El trineo despegó con la misma gracia que las cientos de veces previas que ya lo había hecho, al igual que nuevamente Aster seguía con sus delirios y náuseas debido al movimiento de la nave. Elsa ya se estaba acostumbrando al vaivén del trineo, que se mecia regularmente gracias al viento, el agarre frío del peliblanco la reconfortaba sobre todo lo demás.

Elsa se negaba a aceptar las recientes sensaciones que le provocaba la presencia de Jack, de la cual ya se había acostumbrado demasiado rápido para su gusto. El miedo y rechazo inicial había menguado por una genuina curiosidad y calidez que la descomponían, que no podía reconocer, y esa misma calidez le recordaba el temor, volviendo todo un círculo vicioso, ella sabía que en algún momento el guardian se tendría que ir y con él se irían las respuestas y la seguridad que Elsa sentía con él.

El último lugar al que fueron estaba a los alrededores de Burgess, era una pequeña ciudad que a duras penas contaba con la población necesaria para ser catalogada como tal, a simple vista tenia la apariencia de un pueblo rural. Norte apartó el trineo en un bosque cercano al lugar, alegando que podían realizar este último tramo tranquilamente sin él, para nuevamente separarse.

- El último en llegar tendrá que ayudar en la siguiente festividad - grito Frost antes de desaparecer junto a Elsa

- Ese mocoso - escupió Aster - no es muy listo de su parte competir con un conejo

- ¡Juraron que no iban a competir! - se quejó Hada, pero el guardian de la esperanza ya no estaba junto a ellos - niños - masculló rendida, pero nadie más estaba a su lado, rodó los ojos y siguió su camino

El pueblo era tan pequeño que Jack junto a Elsa decidieron dividirse los regalos para terminar antes, el espíritu competitivo del guardian era tan ferviente como el de la hermana de Elsa, e igual de contagiable que este, por lo que el deseo de ganar se acrecentaba en la tranquila reina de las nieves.

- ¡Vamos a ganar! - exclamó euforico mientras confirmaba la última dirección faltante - esto le enseñará a Bunny porque es que existe todo eso de la tortuga y la liebre

- ¿La tortuga y la liebre? - preguntó curiosa - ¿Más guardianes? - Jack rió

- No todos son guardianes - le explicó mientras se escabullian dentro de la última dirección - es otra fábula

- Ah - alargó - otro de tus cuentos

- Algo así - le divertida la manera en que Elsa remarcaba que eran sus cuentos, una sutileza debida a los cambios que agregaba o cosas que olvidaba contando las historias - trata de una liebre que se confía de su velocidad compitiendo contra una tortuga, pero la tortuga fue más lista y terminó ganando la carrera - explicó mientras dejaban los últimos obsequios bajo el pino de la sala - nosotros somos la tortuga - aclaró

- Suenas más como una liebre - acotó Elsa mientras se retiraban

- ¿Cómo que una liebre? No soy una liebre - se quejó mientras la desagradable sensación de asimilarse a Aster lo empapaba - Conejo es la liebre, no yo

- Pero, ¿Acaso no perdió por estar confiada?

- Si, Pero qué tiene...

- Te estás confiando - le acusó

- Eso no es cierto, ya vamos de regreso

- Lo único de tortuga que tienes es tu paso lento - se burló

- Voy lento porque su magestad, la reina de las nieves, camina como un caracol

Elsa arrugó su nariz divertida, Pero tratando de mantener una expresión severa, por un lado le causaba gracia la infantil discusion y por otro le picaba los motes empleados por Jack para describirla.

- ¿Caracol? No soy un caracol

- Ni yo una liebre, ven, seamos tortugas - sentenció tomando la mano de Elsa y apresurando el paso

Jack Frost no pensaba perder ante nadie, menos ante el conejo de pascuas. Tampoco le agradaba tener que cumplir con la penitencia que él mismo estableció, pero sobre todo no quería darle la razón a Elsa con su sujerencia de que parecía más una liebre que una tortuga. En pocos minutos de partir con su trote vieron el trineo oculto como había quedado en un principio.

- ¡Te lo dije, tortugas! - jadeó mientras le dedicaba una mirada

- Bien, bien, tu ganas - cedió tratando de recuperar el aire una vez llegados

- Lo hicimos - soltó después de una gran bocanada de aire, algo más recompuesto

- ¿Y qué fue lo que ganamos?

- Orgullo - Elsa alzó una ceja - oh, no me mires así, es bastante importante

- Bien, como digas, Jack Frost

Ambos se apoyaron en el trineo, y posaron sus ojos en el manto estrellado, ya un poco más claro debido al inminente amanecer que se les avesinaba. El aire estaba helado, más para ellos era como recibir una brisa fresca de frente, disfrutando el silencio cómodo que se había interpuesto entre ambos, sus hombros de tocaron levemente generando una corriente electrica recorrer sus cuerpos, delatando sensaciones ya conocidas y algunas nuevas, Jack desvío su mirada hasta los ojos de Elsa.

- ¿Qué harás una vez recuperes a Nokk? - le preguntó con genuina curiosidad

- Oh, pienso que todo volverá a la normalidad - admitió - continuaré con mi vida en el bosque encantado y en Arendelle, junto a Anna

- ¿Eso es todo?

- Eso es todo - afirmó - es mi responsabilidad

- ¿Y tú vida? - Elsa lo contemplaba algo confundida - ¿No piensas casarte y formar tu propia familia? ¿Recorrer el mundo? ¿Qué harás cuando tu hermana ya... - dejó la pregunta suspendida

- ...no esté? - completó ella pasado unos minutos - ¿Que haré cuando Anna ya no esté en este mundo? ¿Eso quisiste decir? - Jack asintió - No he pensado en eso

- ¿Por qué?

- No me agrada pensar en ello - admitió desviando la mirada, sin la suficiente fuerza para mantenerla - No pienso en el futuro - mintió

Elsa todo el tiempo pensaba en como sería el mundo una vez su familia terminase su ciclo en este plano, una realidad que le aterraba, inmaterializable. La negación era una gran aliada en estos momentos.

- Supongo que no quedará más que seguir con mis labores como la quinto espíritu - culminó tratando de evitar el tema

- ¿No te asusta la soledad? - Jack no buscaba lastimar a Elsa con sus dudas, simplemente estaba fascinado en conocer el punto de vista de la reina de las nieves

- No realmente, a veces es reconfortante

- ¡Ja! Tenemos conceptos diferentes de soledad

Pero antes que Elsa pudiese comentar o preguntar por algo más fueron interrumpidos por un manto de arena negra que comenzaba a expandirse por la nieve a sus pies. Los alces, que habían estado descansando a un lado del trineo, comenzaron a relinchar y patear alterados, parandose sobre sus dos patas traseras alertando a los presentes de la aparición de las pesadillas. Jack instintivamente avanzó hasta posicionarse delante de Elsa, buscando protegerla de la aparición del Coco, levantó su cayado preparado para atacar.

- Vaya, vaya - una profunda voz invadió el ambiente poniendolos alerta - Jack Frost, tanto tiempo

Frente de ellos un remolino se abrió paso por el suelo abriendo la tierra y generando un oscuro portal, de él ascendió Pitch Black, desde las mismísima profundidades de las tinieblas. Jack afianzó su agarre sobre su vara mientras Elsa observaba con un fascinante terror a la criatura erguida con la pose del que el mundo le pertenecía.

Una risa seca estremeció a ambos, para que luego Pitch sonriera con suficiencia relamiendo sus labios. Sus oscuros y profundos ojos ámbar escanearon la escena para posicionarse sobre Elsa.

- Ya veo que conociste a mi única luz

Con menos de diez palabras, Pitch, había logrado establecer, nuevamente, la duda.