Capítulo XXIX

Flashes

Anna peinaba con delicadeza el largo y rubio cabello de Rapunzel, desenredando con suavidad las hebras, sin parar de hablar en el proceso. La reina desbordaba cólera y un amargo sentimiento de tristeza, sus palabras paseaban entre la ira y la desilusión, para luego empaparse en una quieta melancolia, Rapunzel aún no terminaba de descifrar como se sentía realmente su prima.

Según había entendido la rubia, Elsa había vuelto ilesa, ya había despertado y supuestamente había entablado más allá de una amistad con el señor de la oscuridad. Era una locura, una total locura. El hecho sumado a la muerte de Sandman los sumergían en una enorme incertidumbre.

- ¿Estás segura? - preguntó en medio de una pausa - ¿De verdad crees que Elsa se enamoraría de alguien así? ¿Tan rápido? - las dudas de Rapunzel trataban de hacerse espacio en la cabecita de Anna

- Es lo que Kristoff insinuó - repuso, enfureciendo aún más, soltó los cabellos de Rapunzel para voltear y apretar el cepillo entre sus manos - ¡Quizás cuántas cosas más me ha ocultado! - exclamó, Punzie se volteo a verla aún sentada en la silla

- Quizás tenía sus razones - Anna volteó a verla con una expresión molesta - sé que es tu esposo, pero también tiene su honor, la discreción es una cualidad valiosa

- ¡Deberías apoyarme! - se quejó

- Y lo hago, Anna, por su puesto que lo hago. Pero también debes tranquilizarte

Rapunzel no entendía porqué Anna estaba tan alterada, todo era incierto hasta cierto punto, se sacaron conjeturas apresuradamente antes que nada, el resultado fue una reina molesta y un rey lastimado, seguramente Elsa tendría algo mejor que decir ante eso.

Anna dejó el cepillo a un lado para comenzar a hacer la trenza, la rubia volvió a mirar al frente, manteniendo una postura recta.

- Ella siempre me decía que uno no se puede enamorar de alguien que acabas de conocer - soltó Anna una vez avanzó un buen tramo el trenzado

- ¿Ves? Quizás solo intentaba ayudar... ¿No dijiste que estaba lastimado cuando lo encontró?

- Si, supongo - respondió - Elsa no estaba muy segura

- Quizás hay algo más ahí de lo que piensas, deberías indagar más, quizás haya algo ahí que nos ayude

- ¿Tu crees? - preguntó ahora duditativa

- Si, ya sabes cómo es Elsa, es demasiado correcta como para desviarse de sus propias reglas

Rapunzel se volteo para mirar a Anna ante el silencio de esta, descubriendo un silencioso rostro lleno de lágrimas, Punzie se levantó rápidamente a abrazarla.

- Ay, Punzie, ¿Y si me equivoqué? - se lamentaba entre hipos - le grité cosas horribles - la aludida comenzó a limpiar las lágrimas de su prima

- Tranquila, Elsa entenderá, ella te ama - la consoló

Los golpeteos en la puerta desconcentraron a ambas reinas, Anna limpio sus ojos con su antebrazo mientras sorbía su nariz, Rapunzel buscaba unos pañuelos para ella. Los golpes se hicieron notar nuevamente con menos paciencia.

- ¿Si? - levantó la voz Anna, ahogando su voz temblorosa por el llanto

- ¿Anna? Estoy con Hiccup, necesitamos hablar con Elsa y los guardianes - exclamó al otro lado de la puerta Mérida

Anna abrió rápidamente las puertas para encontrarse con los enormes ojos azules de Mérida y la mirada profunda de los verdes de Hiccup, ambos con expresiones urgentes.

- ¿Qué sucede? - preguntó ansiosa

- Es Runa - dijo Mérida

- ¿Quien es Runa? - preguntó Punzie que había llegado junto a Anna al portal

- Es la niñera de mis hermanos...

- Eso no importa - interrumpió Hiccup - creemos que ella escapó del Coco

- ¿Qué? ¿Porqué?

- ¡Escapó de debajo de una cama! - exclamó Mérida

Ambas reinas compartieron una mirada duditativa entre ella, ninguna entendía de lo que hablaban los otros dos, pero si entendían algo; el único ser que vivía bajo una cama era Pitch Black.

Anna amarró rapidamente con un liston la media trenza que había hecho en Rapunzel, para luego ambas salir junto con los recién llegado en busca de algún guardian. No pasó mucho para encontrar a Norte saliendo de la habitación de Elsa.

- ¡Santa! - exclamó Anna llamando al guardian

- Su magestad - respondió el otro - ¿Qué sucede? - preguntó al notar la urgencia de los recién llegados

Norte era un ferviente creyente. En un principio su historia como guardian no inicio precisamente con el pie correcto, con el tiempo Norte supo abrazar su labor, convirtiendose así en el fiel guardian que ahora era, el cual confiaba en los deseos de su líder, respetaba los designios de la luna. Proteger a los niños de los males del mundo se había convertido en parte de su identidad. El viejo guardian confiaba en Elsa plenamente, reconocía la esencia de su espíritu, ya entendía su centro, aunque ella no lo hiciera.

Hiccup había tomado la palabra, explicándole a Norte la historia de Runa, haciendo hincapié en la cama del bosque de la cual escapó. El guardian del asombro analizó con cuidado la nueva información.

- Interesante - dijo como respuesta mientras se frotaba su larga barba blanca - tenemos que decirle a los demás - susurró disponiéndose a ir al salón principal

- ¿Dónde está Jack? - preguntó Hiccup con la misma urgencia que antes

- Salió junto a Elsa - respondió mientras los guiaba al salón principal, dónde se supone estaban Conejo y Hada

- ¿Con Elsa? - interrumpió Anna entrometiéndose en la conversación

- Si, su hermana no estaba satisfecha con lo hablado y se fue decidida a buscar la verdad, su magestad - informó - dijo que irían a un río de la verdad

- Ahtohallan... - musitó ensimismada

Una vez más su hermana se había marchado sin ella.

Jack y Elsa nuevamente surcaban los cielos helados de finales de Enero, apenas salieron del palacio habían decidido emprender vuelo, en un intento de despejar dudas lo más rápido posible.

Al igual que en ocasiones anteriores, Jack había rodeado a Elsa con sus brazos, atrayendola ligeramente hacia su cuerpo, procurando protegerla de alguna caída, en cambio la rubia se aferraba rodeando el cuello del guardian, escondiéndose entre el hueco que quedaba entre su cuello y su hombro, pero a diferencia de otras ocasiones, las sensaciones ahora eran más abrumadoras.

Los nervios de la reina de las nieves estaban tran crispados que le hacían temer estallar en una ola de poderes descontrolados, su mente era un lío y su corazón latía desaforado. Elsa podía sentir sus manos sudorosas por la incertidumbre y la duda permanecía en su interior, tan enorme y helada como ella misma, el silencio no ayudaba a despejar las ideas.

- ¿Qué haremos si todo es real? - alzó la voz con miedo, buscando respuestas que no se podía dar a si misma

Jack guardó silencio concentrado en el viento, sin querer pensar realmente en esa posibilidad.

- Creo que debemos concentrarnos en el ahora - resolvió sin decir nada realmente

- Jamás van a confiar en mi - susurró más para si misma, rogando que el rugido del viento cubriese sus palabras y timbre - ¿Cómo seré guardiana si en un inicio los traicioné así? - preguntó ahora alzando la voz, en un anhelante ruego por una respuesta positiva

- Todo estará bien, Elsa, no debes seder al miedo - trató de tranquilizarla, en un esfuerzo por mantenerse también a él concentrado, el aliento de Elsa chocaba contra su cuello causandole leves cosquillas - es bueno saber que te interesa ser guardiana - agregó queriendo llenar el silencio

Elsa guardó silencio, pensando en las últimas palabras de Jack algo molesta, frunció levemente el entrecejo agradecida de que el guardian no lo pudiese notar. La quinto espíritu se había acostumbrado a un Jack más relajado e infantil, reconocer una faceta más centrada y responsable solo le recordaba sus propios temores. El sentido de la responsabilidad que ella poseía era mayor que sus sinceros deseos, Elsa no quería ser una nueva guardiana, pero tampoco se desentendería de sus nuevos deberes, no después de los posibles nuevos acontecimientos.

- Si - respondió secamente, volviéndose a refugiar entre la sudadera del guardian y su hombro

Aunque la verdad era que Jack no dejaba de contemplar la posibilidad de que fuera real, nuevamente reconociendo no conocer realmente a Elsa como él creyó, la desconfianza se hacía presente, tratando de hacerse de un espacio entre ambos nuevamente, doliendole mas de lo que pudo alguna vez imaginar. A lo lejos pudo notar el glaciar flotar en medio del tranquilo océano, la ansiedad aflojó una vez más colandose entre sus huesos.

Una vez tocaron la superficie Elsa se desprendió suavemente de Jack, lamentando el frío al romper el contacto, por un segundo lo observó con intensidad, repasando las facciones del guardian, fijandose en los rasgos marcados y suaves, en la armonia de su rostro, en la produndidas de sus irises, en los cabellos desordenados por el viento y tan blancos como la misma nieve, luego desvio la mirada con rapidez sintiendo una nueva presión en su interior, un tenue calor se acomodó en la boca de su estómago, instintivamente acomodó una de sus manos sobre el lugar, ignorando cualquier sensación previa.

Se adentraron en Ahtohallan sin preambulos entremedio de un silencio seco, cada uno sumido en sus propios temores. El camino fue más largo que en su primera vez, manteniéndose el silencio entre ambos, rompiéndose de vez en cuando por alguna pregunta ocasional. Una vez llegaron a la gran cámara de hielo, se detuvieron esperando que se manifestarán las memorias del río de la verdad.

Elsa le daba la espalda a Jack, sumida en la mutes y las ansias, incapaz de manifestar sus poderes.

- ¿Estás listas? - preguntó Jack al notar que ni una memoria tomaba lugar

Elsa, quien estaba algo más adelantada a él, volteo para dedicarle una mirada intensa, sus ojos reflejaban la incertidumbre y el pánico que le provocaba las opciones, sus cejas se fruncían ante el temor y en sus labios se marcaban en un línea blanca por la presión. Aún así atinó a tan solo acentir, para luego voltear y levantar escarchas que se juntaron hasta formar recreaciones del pasado.

Lo primero que vieron fue a una Anna más joven bailando, llevaba un vestido de verano y se movía con torpeza junto a un joven de porte elegante, que Elsa reconoció inmediatamente como Hans, ella recordaba con perfección ese momento. En un acto involuntario, la reina de las nieves, levantó su mano hasta la altura del rostro del principe de las islas del sur buscando deshacer el recuerdo de su persona, para en un segundo hacer estallar su cabeza congelada, luego ahogó una exclamación juntando sus manos sobre su boca.

- ¡Qué fue eso! - exclamó Jack rodeando lo que quedaba de recuerdo que continuaba con su línea temporal como si nada

- Yo... Yo no buscaba hacer eso - titubeó - no me agrada - se defendió luego

- Me quedó claro - se carcajeo - ¿Qué te hizo? - indagó aún con la sonrisa en los labios

- Intentó matar a Anna - respondió mientras trataba de mantenerle la mirada - y a mí - agregó desviando sus irises, la sonrisa de Jack desapareció de sus labios

Se abrieron paso entre otros recuerdos dejando atrás la escena, está vez manteniéndose juntos a diferencia de la primera vez. Elsa trataba de ignorar todo lo inescesario en busca de alguna memoria perdida, en cambio Jack tomaba su tiempo para mirar a su alrededor, notando cada vez más memorias nuevas que antes había pasado por alto, siendo alado por su acompañante cada vez que se quedaba atrás.

- Eso - se detuvo una vez más, Elsa giro para contemplar lo que detuvo al otro - lo ví la vez anterior - apuntó Jack

Elsa puso atención en el recuerdo de ella misma junto a Kristoff, una memoria que no recordaba.

- Nunca te había visto así - le susurraba su cuñado mientras tomaba asiento junto a ella, limpiaba las lágrimas de esta con sus manos

- ¿Así cómo? - el estómago de Elsa se apretaba al verse a si misma vulnerable, tan vulnerable como para mostrarse ante alguien más

- Descubierta - la respuesta de Kristoff había mellado tanto en Elsa como en su recuerdo - eres una persona muy reservada, porqué no le das una oportunidad, tu lo quieres realmente

- Solo, no se lo digas a Anna - pidió el recuerdo

- No lo haré, lo prometo - se defendió el rubio poniéndose en pie - pero tendrás que decirle tarde o temprano

- ¡Ni siquiera yo lo entiendo! - se defendía, Elsa se abrazaba a si misma al igual que su recuerdo lo hacía

- Los sentimientos no se entienden, Elsa, debes sentirlo - le recordaba, el recuerdo de la rubia se refugiaba en si misma - no puedes elegirlos

- Pero puedo reprimirlos - respondió segura - no has de sentir, no han de saber - se decía así misma en un susurró, como un mantra

El silencio se hizo parte de las memorias tanto como del presente. Jack le dedicó una mirada a Elsa, quien estaba tan confundida como su antigua imagen, al igual que él mismo. Cada palabra y segundo que transcurrida reafirmaba las dudas del guardian, la continuación de la vieja memoria, que Jack habia visto tiempo atrás, solamente ahondaba aún más en un sentimiento incómodo y oscuro. Elsa levantó su mano igual que momentos atrás, está vez logrando desvanecer sin peligro la imagen.

- ¿Porqué lo hiciste? - le recriminó Jack

- No había nada ahí - se escusó incómoda, queriendo continuar entre las figuras de hielo

- ¡No lo sabes! - se quejó, hasta que una idea lo hizo caer en cuenta de una agria posibilidad - ¿Lo recuerdas? - dijo ahora bajando el tono

- ¡Por supuesto que no! - se defendió ofendida mientras se habría paso entre los dragones congelados que ahora se levantaban entre ellos

- ¿Entonces? ¿Por qué destruirla? - juzgaba mientras la seguía de cerca, Elsa se detuvo para darle cara

- ¡Es incómodo! - soltó - ¡No deseo que urgen una vez más en mis memorias! - estalló sintiéndose acorralada y expuesta - yo no quiero que veas cosas que ni siquiera yo conozco de mi misma

- ¿Entonces porqué me pediste que te acompañara? - Jack podía entender la incomodidad de Elsa, aún así sus palabras iban más rápidas que sus propias ideas, movidas por una furia sin nombre debido a las dudas que lo asaltaban

- ¡Porqué no quería estar sola! - soltó sin evitar sentirse sobrecogida por sus propias palabras

Por un momento cada figura e imagen pasaron a otra realidad, desvaneciéndose de sus conciencias, como si no existieran por ese instante, solamente había cabida para Elsa, Jack y la culpa de ambos.

Una serie de recuerdos venían abrumando a Elsa desde que reconoció sus miedos en el recuerdo de ella junto a Kristoff, tan rápidos y brillantes como los flashes de una cámara, tan irreales y sin sentido que no hacían más que acrecentar su repulsión hacia si misma, una sensación que creyó extinta años atrás.

En cambio, Jack tan solo guardó silencio temiendo que su ira sobrepasara su sensatez, pasó sus manos por sus cabellos despeinandolos en un gesto nervioso, Elsa desvío la mirada volviéndose a abrazar a si misma, conmocionado a Jack en más de una forma. El también estuvo perdido tiempo atrás, desprovisto de recuerdos, ignorante de sus huellas.

- Lo lamento - dijo finalmente, algo más recompuesto

- Yo también - repuso rápidamente

- Puedo irme si lo prefieres...

- No, así está bien - interrumpió - la verdad se me es reconfortante tu presencia - luego inhaló profundamente antes de hablar - además, uno de ustedes debe asegurarse que no les vaya a engañar

Y la sola mención de los verdaderos motivos de su presencia lo hicieron volver a la realidad. Jack debía proteger a las infancias, cuidar el mundo y su equilibrio de las garras de las sombras, su lealtad se debía a sus pares, debía desechar la idea de algo más.

Desvío su atención de Elsa buscando desesperadamente alguna memoria al azar, su suerte se vio favorecida al notar nuevamente la memoria de Nokk con Elsa sobre él.

- Mira - apuntó al recuerdo, Elsa posó sus ojos en la dirección apuntada

Ambos se empezaron a acercar al recuerdo de Elsa, quien galopaba en lo que parecía ser un océano, a su lado se hizo visible el rey de las pesadillas, montado sobre un oscuro caballo que destacaba en medio de los cristales claros, ambos parecían reír.

- ¡Pitch espera! - exclamó Elsa, quien se había detenido junto a Nokk - ¡Hay que volver!

- ¿Volver? - preguntó alzando la voz, la cual estaba desprovista de amenazas y resentimiento, en su lugar era agradable y condescendiente. Pitch volvió hasta el recuerdo de Elsa - ¿Porqué?

- Oh, eso no importa realmente - respondió con una sonrisa en el rostro, en contraste el espíritu del agua se mostraba incómodo, listo para volver

- Entiendo - sonrió este apoyándose sobre su caballo

Jack observaba con recelo el escenario, ambos permanecían detenidos sobre sus caballos compartiendo miradas, el guardian podía sentir nuevamente la ira aflorar, desvío su mirada hacia la Elsa que estaba a su lado notando la expresión ausente en esta.

- ¿Si? - preguntó confundida la Elsa del recuerdo

- Si - repitió Pitch en una especie de burla - supongo que por allá está Ahtohallan

- Muy listo, - lo felicito con una suave risilla - entonces como sabrás no podemos ir hacia allá, lo lamento - se disculpó con sinceridad - es mi deber como la guardiana del bosque

- Lo sé, siempre hablas de tus responsabilidades - aunque el tono del Coco era suave y amistoso, sus palabras no eran bien intensionadas

- Lo lamento - repitió está, Black chasqueo la lengua

- ¿Alguna vez te conté porque me atacaron los guardianes? - cambio el tema abruptamente, captando la atención de Elsa una vez más, captando la atención de sus expectadores

- No - respondió rápidamente, luego recompuso su voz con un falso carraspeó - ¿Me contarás? - preguntó ahora con su habitual cordialidad

- Hace milenios atrás yo era tan solo un hombre más - comenzó Pitch, acomodándose en su caballo - vivía junto a mi esposa e hija, éramos felices, todo era perfecto - la voz agradable de Pitch fue entrando en matices más oscuros siendo ignorados en aquel momento por Elsa, siendo reconocidos por la actual - pero en aquellos tiempos las guerras entre los pueblos eran algo de cada dia y la felicidad es tan solo un concepto abstracto, nada esta asegurado en este mundo mas que la muerte, tu lo sabes mejor que nadie, mi reina de las nieves - el recuerdo de Elsa, incomodo, desvío su mirada

- Si - respondió automáticamente

- Primero fue mi esposa, a quien me arrebataron en un acto salvaje e injusto - la imagen tranquila que proyectaba y fingía Pitch Black poco a poco se iba resquebrajando, dejando salir una furia incontenible, solo siendo reducida por sus intenciones - era demasiado tarde para ella, pero no para mí hija, o eso pensa a yo

- ¿No me digas qué... - el recuerdo de Elsa calló, incapaz de terminar la pregunta

- Intente durante siglos recuperarla - se quejó entre un ruego falso - ¡Y varias veces estuve muy cerca de lograrlo! Pero todos mis intentos se vieron truncados por esos estúpidos guardianes

- ¿Pero porqué? ¿Porqué no te permitían ver a tu hija? - preguntaba acongojada, cubierta de la tristeza de ser aislada de un ser querido en contra de su voluntad

- Mi hija es un ser muy especial, querida Elsa, no es tan fácil hablar con ella como lo es contigo - comentó tratando de acercarse a esta, pero Nokk se interpuso amenazante

- Tranquilo amigo - le calmó la quinto espíritu mientras lo acariciaba - solo es Pitch - pero el caballo solo soltó vapor por sus fosas molesto

- Tranquila, jamás le he agradado. - dijo restándole importancia, Elsa lo miro apenada instandole a continuar - Emily es muy poderosa y los guardianes la quieren para ellos solos, poniéndola en contra mia - dijo al fin - no entienden que solamente soy un padre que desea ver a su hija

- Eso es horrible - musitó en un lamento

- Hace tanto que no la veo que ya ni siquiera recuerdo sus ojos - comentó desviando la mirada hasta el océano bajo sus pies

Elsa veía la escena de sus recuerdos despavorida, reconociendo sus memorias las cuales volvían tan rápido así como el dolor de cabeza que comenzaba a nacer en ella, se tambaleó hasta afirmarse en Jack quien la observó igual de perdido que esta. Las sensaciones y memorias abrumaban a la rubia, quien por fin podía entender todo lo que había pasado, quien por fin podía reconocer su papel en todo aquello.

- Fue mi culpa - le dijo a Jack, quien la miró inmediatamente - fue mi culpa, Jack

- ¿A qué te refieres? - le preguntó este

- Yo les fallé - dijo sin poder continuar, ya que su recuerdo había vuelto a hablar

- ¿Quieres verla una vez más? - le preguntó Elsa a Pitch Black, quien la miró rápidamente dedicándole una mirada duditativa, lejos de las intensiones que realmente poseía - Puedo llevarte a verla una vez más

- ¿Cómo? - le preguntó con falsas esperanzas, fingiendo su papel con total profesionalidad

- En las memorias de Ahtohallan - respondió con seguridad, queriendo acercar su mano a él sin éxito ya que Nokk se movió hacia atrás

- Pensé que nadie podía ir hacia allá - respondió buscando alimentar la culpa de Elsa - ¿Por qué lo harías por mi?

- Mi deber es proteger el Ahtohallan de los mal intencionados, tu solo quieres ver a tu hija - se escusó - además tú mismo me has dicho que eres un espíritu como yo... Pienso que eso debe significa algo- decía tratando de infundarse valentía a sí misma en el proceso

- Te estaría más que agradecido - respondió mientras se alejaban en dirección al glaciar

Pero los dos recuerdos no tuvieron que cabalgar muy lejos de sus testigos antes de continuar con su conversación, notando la renuencia del espíritu del agua en avanzar.

- Quizás si lo ayudo con mis amiguitas quiera continuar - escupió molesto Pitch al notar al caballo detenerse una vez más, Elsa lo miró algo extrañada de la nueva actitud - o puedes montar conmigo - ofreció luego

- Tu sabes que a Nokk no le agradan tus poderes - comentó con una sonrisa mientras tranquilizaba al espíritu elemental

- Lo sé - respondió secamente

- No te preocupes, te ayudaré en lo que sea - le tranquilizó Elsa mientras trataba de calmar a Nokk

- ¿Lo que sea? - susurró

- Lo que sea - le sonrió con seguridad

- Quiero recuperar a mi hija - admitió - y ya sé cómo hacerlo

- ¿Si? - le preguntó algo distraída - ¿Cómo? - pero la respuesta nunca llegó, en su lugar su mirada compasiva fue mutando a una más gélida, más parecida a la esencia natural del señor de la oscuridad

- Te necesito - respondió al fin

- ¿A mí? - dijo ahora confundida, dedicándole toda su atención a Pitch

- Necesito tus poderes, tu magia, te necesito a ti

Pitch, quien seguía sobre su caballo, elevó su mano izquierda a la altura de su rostro para luego concentrar una cantidad considerables de pesadillas, Nokk relinchó ante la manifestación para luego pararse sobre sus patas traseras, mientras Elsa continuaba tratando de mantener la calma del espíritu.

- ¿Recuerdas como me ayudaste a recuperar mi magia? - le preguntó junto a una sonrisa malisiosa, dedicándole una mirada de reojo, Elsa asintió en un movimiento mecánico - una ironía que ahora pereceras por ella

Sin darle oportunidad de reaccionar atacó al recuerdo de Elsa, lanzando hacia ella una estela del oscuro poder, Elsa intento esquivar en vano el ataque, cayendo con un golpe seco en medio del océano y hundiéndose en este, Nokk reaccionó levantandose nuevamente en sus patas traseras relinchando, Pitch lo envolvió entre sus arenas oscuras, apricionando al equino, este intentando escapar se alejaba del rey de las pesadillas, acercándose a la grieta de la verdad, disponiéndose a ocultar la continuación de la realidad.

- ¡No podemos dejar que se vaya ahora! - exclamó Elsa al notar como el recuerdo desaparecía entre la grieta, tomando a Jack de su antebrazo para ir juntos hacia el portal, asomándose ante el más allá - tenemos que averiguar qué sucede después

Jack y Elsa se asomaron una vez más por la grieta, observando cómo Pitch continuaba atacando a Nokk, aprisionandolo entre las arenas, naciendo un brillo cegador entre ellas. El espíritu del agua se resistía a ser consumido ante las arenas oscuras, pataleaba y relinchaba, tratando de liberarse de lo que lo aprisionaba.

- Espiritu del agua - lo llamaba - rindete ante la oscuridad - Nokk relinchó - Tu guardiana te ha fallado - la sombra poco a poco iba tomando forma y materializandose sobre el espíritu - ven conmigo

Pitch estiró su mano mientras el espíritu era consumido por la sombra, los ojos de Nokk se iluminaron con fuerza, para luego cubrir con esa luz todo el cuerpo líquido del caballo, después la luz sucumbió sobre si misma y el espíritu ya no estaba, en su lugar un bulto irreconocible cayó al océano nuevamente, al igual que la última vez, pero está vez Elsa no dejaría pasar la oportunidad.

- Voy - susurró, Jack volteo a mirarla con rapidez

- ¿Qué? - le preguntó confundido, entendiendo en un momento a qué se refería - ¿Estás loca?

- No. - respondió secamente - No lo sé. Quizás - agregó luego - solo no dejes que me congelé una vez más - le pidió, sin darle la oportunidad de reaccionar antes de lanzarse a la nada

Jack se aferró del límite de la grieta, tratando de agarrar a Elsa, quien saltó hacia el vacío sin darle tiempo de reacción, perdiendola de vista inmediatamente entre la oscuridad, no pasó más de un minuto para que el guardian tomara la misma decisión que ella, lanzándose a este, llevado por el viento, siendo testigo de la continuidad del recuerdo.

El bulto tenía rostro y nombre.