Jun había empezado a gatear hace poco, la pequeña pelirroja estaba emocionada por explorar el nuevo mundo por ella misma.

Su habitación sería su primer reino por explorar, entre mantas y cobijas exploraria junto a su peluche favorito.

Los ojos dorados de Karma seguian a su hija que se movía por la habitación hasta llegar al cesto donde deberían de estar su ropa sucia.

Gakushuu las había mandando a lavar a la lavadora, el cesto estaba vacío por eso fue fácil para Jun empujarlo.

Ella se reía al hacer eso cuando el cesto se terminó volcando encima suyo, el pelirrojo escuchó su pequeño grito al ser atrapada.

Sus ojos siguieron al cesto andante qué se detuvo al chocar con su pie, se empezaron a escuchar los sollozos por la habitación, Karma levanto el cesto encontrando a su hija con ojos llorosos abrazando su peluche, ella alzó sus manos al ver a su salvador.

Karma se agachó para cargarla siendo recibo por un abrazo junto a unos balbuceos.

"Debes de tener más cuidado princesa, el cesto es para la ropa sucia no es lugar para lindas princesas pelirrojas" El pelirrojo bromeó picando su nariz ganándose un pequeño estornudo.

"Aquí estaban, ya es hora de almorzar" Gakushuu le anuncio desde la puerta, el día de hoy su esposo quizo preparar la comida.

"Ya vamos mami Shuu, solo nos estábamos divirtiendo, diversion sana entre papá e hija"

"Como la última vez?" El pregunto alzando una ceja viendo de arriba abajo a su esposo e hija.

"Ya dije que lo siento, como íbamos a saber que había unos baldes de pintura ahí?"

"Tus baldes de pintura que dejaste abierto por accidente querido"


Karma soltó un bostezo estirandose, se había dado una siesta de unos minutos después de terminar de revisar unos papeles, la burocracia no es nada fácil y las horas reducidas de sueño se lo decían.

Se fue en busca de comida cuando los sonidos de risitas llamaron su atención, toda la sala estaba llena de diferentes juguetes puestos sobre el tatami.

Jun estaba sentada entre las piernas de su esposo, ella aplaudia riéndose de la caricatura que veía mientras abraza un peluche.

"Que están viendo?" Karma pregunto esquivando los juguetes hasta sentarse a su lado escuchando las risitas de Jun.

"Le gusta el programa de Bluey" Gakushuu le respondió, el también parecía estar al pendiente de la caricatura.

Eso era mejor que estar escuchando la misma canción por horas, no es que a ninguno de los dos les disgusten las canciones infantiles pero si seguían escuchando un maratón de esas canciones por más tiempo uno de ellos perdería la cordura.

Karma logro escuchar a Gakushuu cantar entre sueños la vaca lola y él empezó a tararear la canción de los monitos en la cama mientras trabajaba.

"Le voy comprar a Jun una piyama de mono y una banana de peluche" El murmuró de manera inconsciente ganándose un levantamiento de cejas de su esposo ante tal declaración.

Jun se removió de las piernas de Gakushuu empezando a gatear hasta terminar en el regazo de Karma, el pelirrojo sostuvo sus espaldita cuando el peluche de pulpo amarillo golpeó su cara.

"Eso dolió princesa, haz hecho caer a papá" Karma dijo de manera dramática cerrando sus ojos como si se hubiera desmayado.

Jun se rio golpeando su cara para despertarlo antes de ser cargada en el aire soltando carcajadas, Gakushuu sonrió al ver eso, pauso el video para unirse a esa diversión.

"Porque solo me arroja el peluche a mi, a ti no te lanza nada" Karma le cuestión sosteniendo en sus brazos a la culpable del delito, el juego favorito de su hija es lanzarle cosas a la cabeza.

"La comida no cuenta Karma?" Gakushuu le recordó viendo a la culpable de llenar el cesto de ropa sucia tan rápido con todas sus camisas llenas de comida.

"Eso es diferente, no quieres arrojarle el peluche a mamá?" Jun movió sus cabecita diciéndole que no, en venganza le volvió a lanzar el pulpo en la cara.

Puede ser que Gakushuu le haya enseñado a no lanzarle objetos, la última vez que lo hizo, Jun tuvo que tomar todo un día de biberón y la comida fue su menos favorita, papilla de zapallo.

Karma no sabía nada de eso, algún día cuando Jun este grande se lo contará, mientras tanto eso sería su secreto.