Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CullensTwiMistress, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to CullensTwiMistress. I'm only translating with her permission.


Capítulo 20

—No puedo salir allí.

—Sí, puedes.

—No... No puedo. —Aprieto los dientes e lo intento intimidar con la mirada, pero no tengo éxito.

Él solo sonríe y pone los ojos en blanco.

—Bella, vamos. Son solo Rose y Emmett.

—Ehm, mi casa no es tan grande. Nos escucharon. —Trago la bilis que está subiendo en mi garganta—. Mis padres... Oh, Dios, tus padres nos escucharon teniendo sexo.

Edward frota su rostro contra mi cabello.

—Bella, ellos no escucharon nada, ¿conoces a tu hermana, no? Y Emmett... Él es... Deja de preocuparte por esto y vamos. Mientras más rápido abres esa puerta y les muestras que no hay nada qué ver, más rápido puedes calmarte.

Respiro hondo y tranquilizo las lágrimas que amenazan con aparecer. Los brazos de Edward intensifican su agarre alrededor de mi cintura y su mentón apoyado casualmente sobre mi hombro detrás de mí ayuda a tranquilizarme.

—¿Estás seguro de que no escucharon nada?

—Nena, tuvimos cuidado, y además, si escucharon algo, ¿por qué habrían esperado hasta ahora para llamar a la puerta? Habíamos terminado mucho antes que Rose viniera.

Dejo que sus palabras se asimilen y abro la puerta.

—Aquí vamos.

~ALLO~

Sacando el pavo del horno y lo baño, asegurándome de que se mantenga húmedo. Después de salir del cuarto de lavado y descubrir que Rose estaba sentada en la cocina y Emmett había regresado a la sala, me he quedado en este lado de la casa, mientras que Edward volvió a la sala para unirse a los chicos.

—Entonces, ¿qué estaban haciendo los dos allí con exactitud, Bella? Vamos, ya dímelo —exige Rose, tomando un sorbo de su copa de vino.

—Te dije, no estábamos haciendo nada. Tú y tu marido tienen la mente demasiado sucia para su propio bien. —Me aseguro de seguir de espaldas a ella mientras le digo esta mentira descarada. Estoy muy segura de que mi sonrojo me delataría de inmediato.

—Bueno, como sé que estás mintiendo, simplemente esperaré hasta que lo cuentes. ¿Debería servirte una copa de vino? —pregunta juguetonamente. Ella sabe que diré cualquier cosa si comienzo a beber. Me hará contarle todos mis secretos al llegar a la tercera copa.

Giro sobre mis talones para enfrentarla.

—¿Realmente tienes tanta curiosidad de saber que te rebajarías a llenarme de licor para hacer que te cuente lo que mi novio y yo estábamos haciendo a puertas cerradas? ¿En serio, Rose? —Le doy mi mejor cara de perra y llevo una mano firmemente en mi cadera, moviéndola a un costado para hacer énfasis.

—Por favor, estoy casada con Emmett; no hay ningún lugar en nuestra casa que no haya sido bautizada. Además, lo hemos hecho antes durante las fiestas familiares. ¿Por qué crees que siempre nos toma una eternidad encontrar las decoraciones navideñas en el sótano de mamá y papá cuando todos estamos allí decorando? —Ella sonríe y mueve las cejas, bebiendo otro sorbo de su copa.

Mi boca se abre.

—¿No te creo?

Su sonrisa rivaliza con la del gato de Cheshire.

—Oh, sí.

—Agh... El sótano es asqueroso. Huele a calcetines con moho allí abajo —le recuerdo.

Ella agita su mano y bebe nuevamente de su copa, vaciándola del suero de la verdad.

—Semántica, Bella. Es caliente, rápido y veloz —dice.

—Y asqueroso —añado.

—No. Lo que es asqueroso es decir que vas a rociar el pavo y entonces te das la vuelta y dejas que Edward rellene tu ave. —Tomando la botella de vino llena, me mira detenidamente, sonríe y entonces se da la vuelta sin hablar y se une a los demás en la sala.

Muda, regreso el pavo al horno y me quedo parada junto al refrigerador preguntándome qué diablos acaba de pasar.

—¿Estás bien, nena? —pregunta Edward, abriendo la puerta del refrigerador y saca una lata de Coca Cola.

Asiento con la cabeza lentamente.

—Sí... Creo que Rose acaba de llamarme pavo.

—¿Qué?

—Eh, olvídalo. ¿Es seguro salir allí? Porque puedo comenzar a poner la mesa y evitar las miradas incómodas si tengo que hacerlo. —Entierro el rostro en su camisa y lo respiro, tratando de ganar fuerza con su mera presencia.

—Está bien, Bella. Aparentemente las personas no le prestan mucha atención a las insinuaciones de Emmett —explica mientras frota mi espalda suavemente con una mano.

—Debería saber esto, ¿verdad?

Él besa mi coronilla.

—Sí, deberías saberlo.

~ALLO~

Edward tenía razón, aparte de la ocasional risita y comentario inapropiado sobre rellenar, todo parece normal.

Nuestros padres se encuentran en una burbuja mirando el partido, ocasionalmente gritándole al televisor, y sorprendiéndonos momentáneamente con sus fuertes vítores.

Emmett y Rose también se encuentran en su pequeña burbuja, de vez en cuando se ríen y me miran. Creo que alguien trama algo y probablemente no me va a gustar.

Mamá y Esme están escogiendo patrones de porcelana y nombrando a los hijos de Edward. Algo que me hace estremecerme ligeramente porque una gran parte de mí quiero romper su burbuja. Pero entonces, imagino que se darán cuenta cuando no termino teniendo más hijos. ¿Quién soy yo para arruinar su diversión?

Edward y yo estamos jugando a las damas. Estoy ganando.

—Mamá, ¿cuándo vamos a comer? —Ellie baja corriendo las escaleras con Alice pisándole los talones, ambas riéndose y dando saltitos.

Echo un vistazo a la hora.

—Si ustedes ponen la mesa, yo sacaré el pavo y prepararé la salsa.

Las chicas se quejan pero acceden mientras que Rose me choca los cinco por mis esfuerzos en hacer que nuestras chicas hagan nuestro trabajo. Me pongo de pie y me dirijo hacia la cocina para preparar el ave para la cena. Rose y Emmett entonces regresan y me ayudan a colocar todos los platos en la encimera, ya que la mesa no es lo suficientemente grande para acomodarnos a todos nosotros comiendo así como toda la comida.

—¿La salsa está en el cuarto de lavado, Bella? —Emmett pregunta lentamente, su boca cerca de mi oído y golpeo su brazo juguetonamente cuando veo la enorme sonrisa en sus labios.

—Cállate, Emmett —siseo, sabiendo que él solo está siendo él mismo.

—¿Qué? Es una pregunta honesta. —Se encoge de hombros—. Oh, ¿y el relleno? ¿Edward hace un buen relleno?

Siento mi piel arder y mi ira crecer dentro de mí. Sé que esto es lo que quiere. Es lo que mejor sabe hacer. Me irrita y luego se aleja. Gah, lo amo pero lo odio a veces.

—Cállate, Emmett.

—Oh, Bella, no hay nada de qué avergonzarse. Quiero decir, íbamos a usar el cuarto de lavado, pero estaba ocupado con ustedes dos, tórtolos, así que profanamos tu sótano mejor. —Mientras dice todo esto, espero a que sonríe o haga algo que me diga que está bromeando, pero él claramente lo dice en serio.

—¿Qué pasa con ustedes y los sótanos? —Sacudo la cabeza y lo miro, esperando que responda.

—Oh, ¿sabes de eso, eh? —Sonríe alegremente, como si estuviera orgulloso de sí mismo—. ¿Ves? Es completamente normal. No sea tan puritana, Bella.

Jadeo.

—No soy puritana.

—Entonces deja de negar que te rellenaron mientras toda tu familia se encontraba aquí afuera. —Sonriendo. Mueve sus cejas, y se aleja de mí rápidamente, esquivando el golpe en la cabeza que iba a darle.

—Deja de golpear a mi marido —dice Rose mientras coloca la ensalada y las papas en la isla de la cocina—. Y Emmett, si te comportas, tendrás tu turno en el cuarto de lavado más tarde, ¿de acuerdo?

Me estremezco visiblemente, exagerando mis movimientos y observándolos escépticamente.

—¿En serio?

Rose se encoge de hombros.

—¿Por qué no? Parecía que ustedes se estaban divirtiendo allí adentro. —Ella sonríe y jadeo.

—¿Nos escuchaste? —pregunto un poco demasiado alto y tapo mi boca con una mano.

Rose se acerca más a mí sonriendo.

—No te preocupes, no hubiera escuchado nada si no fuera por el hecho de que mi oreja estaba presionada contra la puerta. Cuando volvimos a subir y notamos que no habían salido de allí todavía, es entonces que golpeé la puerta.

—Así que, espera... ¿querías escucharnos teniendo sexo? —susurro, tratando de mantener esta conversación lejos de oídos curiosos.

—No, la puerta estaba cerrada con llave. Estaba escuchando porque temía que estuvieran peleando o algo. Por cierto —susurra—, estoy contenta de que él... cuide de ti. —Mueve las cejas y se encoge de hombros.

—Asegúrate de lavarte muy bien las manos, Bella —grita Emmett desde el otro lado de la cocina.

Lo miro y sonrío.

—Síp, después de ir a buscar el ingrediente secreto que guardé en el cuarto de lavado.

Palideciendo un poco, Emmett rápidamente se recupera y sonríe.

—Oh, Bella, ¿te refieres a esa misma crema que usé para la ensalada de cóctel de frutas?

Me estremezco visiblemente, pero sonrío.

—Bien dicho, Emmett. Bien dicho.

~ALLO~

Después de esa buena ronda de ida y vuelta con Emmett, en la cual finalmente puedo enfrentarme cara a cara con él por primera vez desde que lo conocí, todos nos sentamos a cenar.

Papá y Carlisle están sentados en las cabeceras de la mesa con todos los demás esparcidos a cada lado.

Esto es bonito. Es muy lindo ver a todos reunidos así. La charla que ocurre a mi alrededor me resulta agradable y familiar. Hay risas y susurros, juntos con varias risitas suaves y charlas en voz alta. La calidez que emana de la manera en que nuestras familias se combinan perfectamente hace que mis ojos se empañen y traiga la sonrisa más grande y cursi a mi rostro.

—¿Estás bien, nena? —pregunta Edward, inclinándose en mi espacio personal y frotando su nariz a lo largo de la columna de mi cuello.

—Sí... Esto es... Esto es maravilloso.

Papá carraspea y se pone de pie, llamando la atención de todos.

—Bueno, como todos saben, este año ha sido... muy... difícil para nuestra familia. Soy afortunado de poder estar aquí de pie entre ustedes, y me gustaría que todos sepan lo... verdaderamente agradecido estoy de estar aquí. —Papá tartamudea levemente sus palabras mientras una lágrima se escapa y cae por su mejilla—. Renée, Rose, Bella... ustedes me han dado una vida maravillosa llena de grandes recuerdos, y tengo planes para estar aquí por mucho más.

Él se aclara la garganta y respira hondo, secando sus mejillas.

—Es una tradición para nosotros ir alrededor de la mesa y decir por lo que estamos más agradecidos, y supongo que para mí, estoy agradecido de tener a todos y cada uno de ustedes en mi vida. Edward, Carlisle, Esme... Gracias por estar aquí para celebrar esta festividad con nosotros y espero verlos por muchos años más. —Se sienta y bebe un trago de agua, mirando cariñosamente por encima de su vaso mientras mamá le da unas palmadas a su mano suavemente.

Mamá se sorbe la nariz y se para.

—Gracias, querido, eso fue maravilloso. Supongo que este año estoy agradecida de seguir teniendo a mi esposo conmigo. Él ha sido mi mejor amigo toda mi vida y no puedo imaginar no tenerlo conmigo. También estoy agradecida de ver a mis hijas muy felices —dice y me mira directamente—. Ha pasado un tiempo desde que he visto a Bella sonreír tanto. Gracias, Edward, por traer a mi pequeña a casa.

Ella se sienta y Rose se levanta para tomar su turno.

—Estoy agradecida por la recuperación de papi, por todos y cada uno de ustedes, y también por mi propia familia. Emmett, Alice, gracias por traer felicidad a mi vida.

—Ya lo sabes, nena —retumba Emmett bulliciosamente mientras se para—. Estoy agradecido por toda esta comida y por mis chicas que trabajan diligentemente para hacerme el hombre más feliz del mundo. Estoy contento de que estés bien, Jefe, sin ti, nada hubiera sido lo mismo. —Carraspea y toma asiento, luego rápidamente se pone de pie—. También estoy agradecido por Edward. Ya era hora que alguien viniera y sea digno de Bella, y tú, amigo, lideras esa lista. —Sonríe de oreja a oreja, con hoyuelos y todo, mientras que el rostro de Edward enrojece y su mano aferra la mía ligeramente.

Alice se levanta y se muerde el labio por un momento.

—Doy gracias por el abuelito y por Jasper... y por mami... y Ellie. Estoy realmente feliz de que te hayas mudado aquí, tía Bella. Me gusta tener a Ellie conmigo. Ella es mi mejor amiga, ¿sabes? —Sonríe emocionadamente y se sienta.

El siguiente en la fila es Carlisle.

—Estoy agradecido por muchas cosas este año. Supongo que la primera es Esme, querida, gracias por apoyarme constantemente. He decidido retirarme el próximo año, vamos a vender la casa en Seattle y vamos a viajar. Ser doctor nos ha proporcionado un cierto estilo de vida, pero he estado tan ocupado a lo largo de los años que difícilmente hemos disfrutado del otro. Edward, estoy muy orgulloso de ti, hijo. Jamás te he visto tan feliz, y si Bella es la razón de ello, bueno, mudarte a este pequeño pueblo valió la pena. Gracias, Bella, y ciertamente espero que no te deje escapar de su alcance. Los dos parecen ser muy compatibles. —Respira profundamente y sonríe—. Estoy agradecido de estar con todos ustedes hoy, ser parte de su familia realmente es un honor.

Con un asentimiento, se sienta y toma la mano de Esme. Ella se levanta rápidamente y seca varias lágrimas de su rostro.

—Con la mudanza de Edward a este pequeño pueblo llegaron muchas preocupaciones de mi parte. Él es mi único hijo y verlo así de feliz, estoy agradecida de que él te haya conocido, Bella. No creo que alguna vez lo haya visto así, como madre, no podría pedir por algo mejor. Gracias, por recibirnos en tu casa y por ser tan amable de compartir esta festividad con todos ustedes. Significa mucho para nosotros.

Seco las lágrimas de mis propias mejillas y le doy una sonrisa amable. Gah, estas personas y sus discursos me van a hacer llorar.

Sentada junto a Esme está Ellie. Ella se pone de pie, emocionada, una expresión de pura travesura en sus ojos.

—Estoy agradecida de que Alice esté aquí, porque la amo y la extrañé al vivir en Cali. —Mira a su alrededor y continúa—. Agradezco que no estoy reprobando Literatura. —Mira a Edward de reojo y se ríe, haciendo que toda la mesa estalle en carcajadas—. Y estoy agradecida de que a mamá le guste estar aquí porque me gusta estar aquí y no quiero mudarme.

Ella se sienta y con poca elegancia le da un codazo a Edward.

—Su turno, Sr. Cullen.

Edward se ríe y carraspea mientras se pone de pie.

—Bueno, tengo muchas cosas por las que estar agradecido este año. Veamos... Mamá, papá, gracias por siempre apoyar mis decisiones, a pesar que no eran necesariamente lo que ustedes hubieran hecho. Sé que entienden por qué tuve que hacer lo que hice. —Hace una pausa y gira hacia mí—. Bella, estoy agradecido de haberte conocido, yo... sé que no siempre ha sido fácil para ninguno de los dos, pero siento que conocerte fue el destino. Espero estar aquí contigo —rompe el contacto visual conmigo y mira al resto de mi familia—, con todos ustedes, por un largo tiempo. —Gira entonces hacia Ellie, una sonrisa en sus labios—. Incluso si termino reprobándote en Literatura, espero que me perdones.

Sus palabras inflan mi corazón mientras una sonrisa aparece en mis labios. No puedo evitarlo, él simplemente dice estas cosas, simples pero consideradas, que me hacen derretir.

Se sienta y mi mano automáticamente busca la suya, intensificando mi agarre en un gesto silencioso de agradecimiento por ser tan gentil.

Sin soltar la mano de Edward, me pongo de pie y miro alrededor de la mesa del comedor. Estamos apretados aquí ya que la mesa está llena con todos nuestros platos, vasos y cubiertos, pero todos están sonriendo, riendo y pasándola bien. Esto es una familia. Esta es mi familia. Estas personas significan mucho para mí; no hay palabras que pueda usar para describir lo que siento que no me hagan romper en fuertes sollozos.

—Vaya... Soy última, ¿eh? De acuerdo, bueno, estoy agradecida por muchas cosas. La mayoría ya se han dicho, así que haré esto rápido. —Hago una pausa y miro a mi padre. Él se ve mayor ahora de lo que se veía hace unos meses. El infarto ha tenido algunos efectos duraderos en él; son leves, pero están allí—. Estoy agradecida de seguir teniéndote aquí, papi. No sé qué haría sin ti. —Respiro hondo e intento parpadear para contener las lágrimas, pero no tengo éxito, las siento caer por mis mejillas, calientes y húmedas, mientras le sonrío a mi padre—. Y a mi familia, gracias por estar allí para mí. No siempre ha sido fácil, y jamás en un millón de años pensé que volvería a vivir en Forks, pero estoy contenta de estar de vuelta en casa. Ustedes son mi hogar, pase lo que pase.

Inclinándome sobre Edward, capto la mirada de Ellie.

—Estoy agradecida por mi maravillosa hija. Ella me mantiene alerta, pero la amo de todas maneras. —Esto me gana unas risitas, incluyendo las mías mientras Ellie pone los ojos en blanco y sonríe.

Mordiendo mi labio inferior, giro nerviosamente hacia Edward, cuyos ojos brillan con nada más que amor puro e incondicional por mí.

—Edward, estoy agradecida de tenerte en mi vida. Jamás... Jamás pensé que tendría... Oh, Dios, esto es... —Soltando un suspiro, estabilizo mi respiración, me preparo y continúo—. Jamás creí que amaría a alguien, excepto mi hija, por supuesto, tanto como te amo a ti. Esto... No lo sé... Estoy agradecida por lo que tenemos. Incluso cuando soy tan terca como una mula, has demostrado que puedes convencerme de lo contrario y por esto, estoy muy agradecida.

Entonces volteo hacia todos, mis mejillas enrojecidas porque acabo de exponerme frente a toda mi familia, pero aun así no veo criticas en ninguno de ellos. Veo amor, felicidad y personas muy agradecidas.

Rose simplemente sonríe y asiente con complicidad, mientras Emmett observa la ensalada de papas y prácticamente se le cae la baba.

—¡De acuerdo, todos, a comer!

~ALLO~

—Y bien, Bella, no esperamos que Edward venga a casa esta noche —dice Esme mientras seca los platos. Yo estoy lavándolos y mamá los guarda. Rose está acomodando las sobras y las chicas están limpiando el comedor.

Le tiendo otro plato.

—Oh, eh, no lo sé...

—Bella, por favor —continúa Esme—, fuimos jóvenes una vez, y además, a Carlisle y yo nos gusta tener un poco de privacidad. Las paredes en ese apartamento son bastante delgadas. —Se ríe y toma un sorbo de su vino. Obviamente está un poco ebria. O mucho.

Mamá intercede.

—Sí, el doctor finalmente nos dio el visto bueno. Vamos a tratar de... ya saben. —Ella se ríe y mueve las cejas, justo cuando Rose deja caer una gran cuchara de metal al suelo, haciéndola sonar fuerte.

—Agh, mamá. ¡Eso es asqueroso! —El rostro de Rose se contrae y yo estallo en un ataque de risa al ver su expresión.

—Ja, finalmente algo que te da asco —señalo y escondo el escalofrío que me atraviesa. Agh, ciertamente estaría de acuerdo. Toda esta conversación necesita terminar, y rápidamente.

Afortunadamente, Edward entra en la cocina frotándose el vientre.

—Esa fue una cena maravillosa, señoras. —Me rodea con sus brazos por detrás y besa mi sien—. ¿Necesitas ayuda?

—Nah, ya casi terminamos. —Sonrío y tomo su mejilla cariñosamente, frotando mi pulgar por sus labios. Estos siempre son suaves y no puedo esperar a estar a solas con él de nuevo. Casi parece que nuestro encuentro en el cuarto de lavado fue hace semanas.

—De acuerdo, entonces, solo hazme saber si necesitas algo. —Planta un dulce beso en mis labios y se aleja, dejándome con ganas de más.

Esme sonríe con complicidad.

—Edward siempre ha estado en su propio caparazón. Le gusta lo que le gusta y no sigue los estándares de nadie más que los suyos propios. Él es extremadamente leal y la manera en que te mira, Bella, jamás he visto que mire así a nadie, ni siquiera a su exesposa y habían estado juntos desde siempre.

Asintiendo, no puedo evitar estar de acuerdo con ella, y también estoy agradecida por eso.