El Ascenso de un Científico Loco

¡Descubriré cómo Funciona el Mundo!

Zent Galtero Parte 1. Multipov

SS Teresia

La vida alrededor de Lady Constance siempre fue complicada, sin embargo, Teresia sabía que la recompensa sería grande.

Aprender a seducir a los nobles para ahorrar cuando perdiera el favor de su familia. Entregar su virtud antes de tiempo a su medio hermano Alderón para asegurar que su señora mantuviera su posición. Ayudarla a experimentar con productos de belleza de bajo costo y buena calidad. Entrenar a la pequeña Alerah, todo fue para mantenerse cerca de su señora y ver un Ducado distinto junto a ella… para huir de la repugnante familia donde ella y Alderón fueron concebidos y criados por un noble cruel.

La unión estelar de Lady Constance con Hauchletze fue, en efecto, motivo de júbilo para ella y su Dios Oscuro.

Perder a Alerah en el camino fue un resultado agridulce. Sabían que ella también deseaba escapar de una familia a la que poco le importaba aquella dulce e inocente criatura cuya belleza solo podía igualarse a las subordinadas de Flutrane. En realidad, no esperaban que la pequeña encontrara la paz que tanto deseaba en el Templo o que estando ahí se solidificaría cómo una noble respetada… y escandalosa resguardada bajo el ala de la princesa santa, pero pasó.

Por supuesto, Teresia y su señora siguieron apoyando a la pequeña que se quedó atrás.

Desde que Lord Ferdinand les hiciera llegar la ropa interior novedosa y las noticias de lo cerca que estuvo Alerah de perderlo todo… bueno, de algún modo tuvieron que purgar la culpa de dejarla tan perdida. Lady Constance le llamó la atención a Alerah, pero también la felicitó por encontrar una guía adecuada.

Con eso en mente fue que, durante la ceremonia de mayoría de edad de la princesa Rozemyne, Teresia atestiguó como la joven a la que consideraba una hermana menor caía desmayada tras la desaparición de la princesa a la que servía… o al Dios Oscuro de Alerah correr por ella para sacarla de ahí. Fue una pena que no les permitieran verla, pero se sentía tranquila sabiendo que el sacerdote pervertido que tenía como Dios Oscuro era tan protector como Ewigeliebe.

Tras el altercado de la misteriosa desaparición fue necesario volver a Hauchletze para que su señora y el Aub pusieran las cosas en orden. Todos volvieron al día siguiente de la fiesta para recibir la primavera por una conferencia extraordinaria, cómo parte del séquito y asistente principal de la primera dama, Teresia asistió también.

Teresia no sabía si el pánico que sentía era por lo que implicaba que el Zent Trauerquel dimitiera, por la revelación de que Lady Rozemyne debería haber muerto del todo varias veces durante su infancia o que los dioses descendieron sobre los familiares de su señora. Lo cierto era que estaba admirada y un poco celosa de Alerah. Su Dios Oscuro no solo planeaba protegerla y seguir trabajando para que despertara en un mejor lugar, estaba dispuesto a seguirla a las alturas.

"¡No puedo creer que nos dejó en manos de ese… ese…!" rugió Lady Constance apenas estuvieron ambas a salvo en la habitación oculta de la primera dama en el dormitorio.

"No parecía tener opción, Milady."

"¿Opción? ¡Tenía montones de opciones regadas en el suelo! Cualquiera de mis hermanos habría sido una mejor opción y cuando digo cualquiera, me refiero a CUALQUIERA."

Su señora estaba molesta y tanto Alderon como ella comprendían bien la razón. Lord Ferdinand, quien debería ser el Zent oficial, con su Grutisheit desplegado frente a todos, pudo haberle dado la falsa sabiduría a alguien más adecuado para gobernar en su ausencia. Podría haberla forzado en el Zent Emeritus Trauerquel. O en alguno de los hijos de Aub Adalbert. En cambio, dejó a cargo al príncipe que no contaba con aliados, con respaldo y que además pasó toda su vida incordiando a la princesa Santa por la que el verdadero Zent tuvo que dejarlos a todos.

"¿Qué harán, milady?"

Su señora suspiró, dejándose caer sentada sobre su sofá viejo y metiendo la mano en su bolsa de piedras Fey. Teresia se apresuró a retirarle los adornos del cabello y la ropa hasta dejarla en ropa interior, aplicándole de inmediato la máscara especial para su cabello y haciéndole un masaje capilar.

"Mi Dios Oscuro dijo que pensaría en un plan de contingencia. ¿Sabes si todavía tenemos esos esquemas que nos compartió Ferdinand por medio de Bernadette?"

"Me parece que sí, mi señora. Si gusta, puedo buscar a Sir Laurenz y Lord Justus para pedirles su opinión. Me parece que Lord Ferdinand confía por completo en sus hermanos."

Su señora la tomó de las manos, sonriendo y poniéndose de pie de inmediato.

"Teresia, lava mi cabello con un washen y prepárame para ir con mi esposo. Le comentaré sobre lo que tenemos y sobre tu idea. Tal vez averigüemos un poco más sobre la condición de Alerah en lo que encontramos un modo de que nuestro Ducado se mantenga a flote durante esta crisis."

Teresia acató la orden tratando de no reír. El reinado temporal del príncipe Galtero estaba siendo visto como una crisis por todos y lo sabía, varios otros asistentes lo estuvieron comentando durante el caos que vino después de la Ascensión de Zent Ferdinand para salvar a la princesa Rozemyne y el nombramiento del Zent Galtero.

Un poco más tarde, Teresia y Alderón regresaron con la noticia de que Alerah reposaba en un jureve dentro de una habitación oculta protegida y varias páginas de planes que Zent Ferdinand estuvo creando para Hauchletze. Por supuesto, el Aub estaba tan feliz con ellos, que tuvieron que retrasar su regreso por al menos dos campanadas porque fue imposible sacarlos antes de la habitación.

Para cuando llegó la Conferencia Archiducal Ordinaria, su señora y su Aub ya tenían iniciados dos de los planes que además, fueron pulidos con ayuda de los eruditos.

Era el primer día de la conferencia. Zent Galtero apareció frente a ellos vestido con una túnica de Sumo Obispo y luego del discurso inicial y una plegaria, comenzó a dar los nuevos rankings.

"¿No te parece que se ve un poco demacrado?" comentó Lady Constance.

"Quizás por eso Zent Ferdinand lo designó cómo relevista, Milady. ¿Qué mejor castigo por perseguir una diosa que no le pertenecía que ponerlo en una situación problemática que le suponga más trabajo del que debe haber estado haciendo hasta ahora?"

Ambas se rieron ante el comentario. Conocían a Ferdinand. El hombre estaba en contra de la violencia y solía recurrir a venganzas tardías y mucho más dolorosas y difíciles de denunciar que un noble normal. Teresia todavía se levantaba bañada en sudor, en ocasiones, por haber rememorando al sacerdote pervertido amenazando con reclamarla frente a Alderon cómo pago por molestar al entonces Lord Ferdinand.

"Zent Galtero" elevó la voz el Aub de Klassenberg, poniéndose en pie de inmediato, llamando la atención de todos. Teresia notó entonces que el nombre de Klassenberg no figuraba en la lista proyectada en el muro con una de las herramientas creadas por Zent Ferdinand.

"¡¿Por qué mi Ducado no figura en la lista?! ¡¿Ser Zent es tan complicado que ni siquiera puede redactar una lista completa?!"

Hubo varios murmullos entre la concurrencia compuesta por los Aubs, sus asistentes y eruditos.

Alderón le entregó un aparato antiescuchas para poder reírse mientras ocultaba su boca detrás de su puño. Teresia no se rió. Zent Galtero no estaba abochornado o sonrojado de modo alguno y Lord Justus, que estaba detrás, en el fondo, parecía demasiado serio como para que aquello fuera un error.

"Aub Klassenberg. Le agradezco que sea Anhaltaung y señale lo obvio, sin embargo, temo que es hora de que la diosa de la Luz nos ilumine a todos y Verdraos sea invocado a esta sala."

Fue cómo si un cuchillo cortara todo sonido en ese momento.

Zent Galtero los miró a todos con una sonrisa social, muy similar a la que usara zent Ferdinand cuando estaba molesto, y luego, apretando un pequeño aparato en su mano, la lista de rangos desapareció, dejando frente a todos el escudo de Klassenberg en un rojo tan pálido que parecía rosado.

"Como Zent relevista es mi deber invocar a Gebotornung para levantar el velo de Verbenger y evitarle al legítimo Zent Ferdinand convertirse en Verdraos. Para empezar, debo denunciar todos los crímenes cometidos por Klassenberg descubiertos por Zent Ferdinand o Lady Rozemyne durante las últimas vueltas del hilado."

Un listado de números negros con crímenes comenzó a desplegarse al tiempo que Zent Galtero las iba leyendo en voz alta.

El secuestro del príncipe Sigiswald. El uso de sustancias para manipular eruditos y asistentes de la Soberanía. Malversación de fondos. Intrigas políticas para asegurar esposas de Klassenberg e Immerdick en cada generación de la Familia Real, por mencionar algunos.

"Por supuesto, debo agregar mi propio testimonio a estás acusaciones. Bajo la influencia de Klassenberg utilicé Lágrimas de Ewigeliebe para convencer al Zent Emeritus Trauerquel de actuar para mi propio beneficio, también usé polvos de Geduldh, creados y distribuidos por Klassenberg para seducir a mi exesposa, la doncella Nahelache y provocar a la princesa Santa con la intención de tomarla como esposa. Además de esto, tengo aquí el nombre de Aub Klassenberg y su padre, en el desarrollo de una droga mucho más potente para tender una trampa que derivaría en acusaciones de traición y adulterio sobre Zent Ferdinand, orquestado por petición de la antigua reina Ralfreida, mi madre adoptiva…"

La lista siguió un poco más. La delegación de Klassenberg parecía cada vez más blanca y alarmada, hablando todos bajo una herramienta antiescuchas de rango específico. Teresia notó que Lord Justus tomaba notas de manera ausente sin dejar de mirar hacia Klassenberg y comprendió que estaban juntando todavía más pruebas de traición.

La lista siguió proyectándose completa en la pared y Zent Galtero guardó silencio un par de latidos.

"Cómo cómplice, aceptaré el castigo que Zent Ferdinand o el siguiente Zent elegido por los dioses decida darme. Sin embargo, cómo Zent relevista me veo en la obligación de administrar un castigo adecuado. A partir de este día, Klassenberg deja de existir como Ducado. Sus tierras serán divididas entre sus Ducados vecinos y su familia archiducal desmembrada. Debido al desabasto de maná que seguimos enfrentando por sus maquinaciones hambrientas de poder, me es imposible ordenar la purga de la familia. Estaré hablando con su delegación dentro de una campanada, cuando las fronteras terminen de redibujarse, para hablar de las opciones que se tendrán para su castigo."

Zent Galtero miró directo a los ojos de quién alguna vez clamó ser su tío, sonriendo como si estuviera en una amena fiesta de té. Luego continúo con los anuncios en cuanto a cambios en Yurgensmith, los horarios del Starbind y de las negociaciones entre Ducados además de la socialización que se llevaría a cabo entre los Aubs, las primeras damas y aquellos que serían convocados por Zent Galtero para discutir los planes que Zent Ferdinand dejó atrás.

Cuando la reunión terminó y la consecuente fiesta de té de algunas damas a la quinta campanada concluyó, Teresia seguía conmocionada.

Era como si Zent Galtero estuviera rogando por ser asesinado antes de que terminara la primavera. Sin embargo, al comentarle a su señora su pensamiento, ella no estuvo de acuerdo.

Lady Constance tenía una mirada contemplativa desde el anuncio de la mañana.

Soltando el aire la miró desde el reflejo de su espejo antes de decir: "No sé si el bruto quiere que lo asesinen como sospechas o si realmente fue educado en su infancia por mi tío y esto solo es la consecuencia de su educación."

La asistente lo consideró un momento. Había una razón por la cual Lord Bonifatius no era Aub Eisenreich.

"Teresia." La llamó su señora tras un momento de contemplación. "Reúnete con Laurenz bajo la premisa de conocer el estado de nuestra pequeña Alerah. Averigua si el bruto de mi primo realmente esta actuando bajo las ordenes de Zent, o si solo intenta hacer que lo manden a saludar a la pareja suprema." Ordenó su señora.

La reunión quedó establecida para la mañana siguiente a la primera campanada en la biblioteca. La joven asistente pensó que era un lugar extraño para reunirse y una hora inadecuada, pero no lo comentó. Tras los saludos iniciales le preguntó al peliverde las intenciones del Zent relevista.

"Esto es solo mi opinión," comenzó diciendo Laurenz, "creo que Zent Galtero tratará de que lo envíen a saludar a la pareja suprema mientras se esfuerza en cumplir con las tareas que la princesa tenia para él."

"Por la princesa… ¿te refieres a la princesa Rozemyne?" preguntó aturdida.

"Es correcto. No sé si sabes esto, pero durante el invierno o quizás desde el otoño, no estoy seguro, la princesa comenzó a educarlo como relevista." Confesó su interlocutor provocando que los ojos de Teresia se abrieran con sorpresa.

'¡Así que era verdad!' pensó asombrada.

Ella, nadie en realidad, había creído las palabras de Ferdinand sobre que su esposa educó al príncipe que ahora fungía de relevista.

"Ahora sabemos que lo educó porque si quería recibir la visita de Entrinduge necesitaba que alguien más se hiciera con la fundación, pero no lo sabíamos antes," continuó él, ajeno a su turbación, "Lady Rozemyne lo guardó en secreto incluso de mi esposa y de Margareth, sin embargo, no sé de donde el Zent consiguió un cronograma con algunos cambios que debía hacer, entre ellos, eliminar a Klassenberg. La orden estaba junto a la lista de pecados que se proyectaron ayer."

El silencio se extendió entre ambos por unos momentos antes de que el sacerdote caballero frente a ella volviese a soltar aire para mirarla de nuevo.

"En realidad, independientemente de sus intenciones de ser asesinado, Zent tenía razón en que si quería eliminar a Klassenberg debía hacerlo ahora, que la presencia de los dioses esta tan fresca en el país. Galtero nunca se atrevería a invocar el nombre de Rozemyne, que mantendría su peso más tiempo, a diferencia del nombre de mi hermano…"

Era una verdad innegable que Ferdinand seria Zent una vez que volviese, pero era Rozemyne quien estaba más cerca de los dioses. Por otro lado, Ferdinand se había opuesto a la voluntad de los dioses por lo que podrían eliminarlo del tejido…

"Es cierto que podría haber expuesto los crímenes de Klassenberg más adelante e invocar el nombre de la princesa Rozemyne para que nadie se le opusiera, además el archiduque siempre mostró su apoyo a él." Bufó la asistente consciente del peligro que seria dejarlos a sus anchas por más tiempo. "Zent se arriesgaría a quedar atrapado en su red… para comenzar, usar algo tan peligroso como las lágrimas de Ewigeliebe, sinceramente veo al archiduque usándolo para ganar su favor y recuperar su poder, pero ¿Por qué intentar que lo asesinen? Eso no tiene sentido."

"Bueno, ¿Por qué? Mi señor estaba planeando retirarse al templo y descartar su estado como noble y…"

"Laurenz" la voz de Galtero interrumpió la conversación, sobresaltándola. No esperaba que ese hombre estuviera en la biblioteca tan temprano en la mañana. "Terminé aquí, vamos."

Mostrando una sonrisa complacida, el caballero siguió a su señor con un gesto aburrido y se despidió de ella con un movimiento de su mano. Solo cuando estuvo sola notó a los eruditos que se encontraban a la espera de que les dejaran subir a la segunda planta y habían escuchado la conversación que sostuvo con el esposo de su hermanita.

'Así que ese era el plan…' pensó un poco divertida para sí.

Capas azules, lilas y ocres estaban presentes, por lo que las intenciones de ser asesinado de Galtero quedaron expuestas, así como la educación que recibió.

Se dirigió entonces a informar a su señora quien sonrió exasperada.

"Así que ese es mi primo para ti." Se rio con los dientes apretados. "Las cosas se pondrán interesantes a partir de aquí. Teresia, informa a mi Dios Oscuro que iré a visitarlo. Por suerte no teníamos nada agendado para hoy."

SS Laurenz

"Si acabamos con los podridos primero, el trabajo del príncipe Ferdinand será más sencillo cuando vuelva. En lugar de darles tiempo para que sienten las bases de la rebelión, lo mejor es acabarlos de raíz." Proclamó Galtero luego de que Justus le advirtiera de lo peligroso que podía ser remover a Klassenberg por completo y deshacerlo como Ducado cuando diera inicio su primera Conferencia Archiducal como Zent. Laurenz recordaba esa discusión como si hubiera pasado el día anterior y no dos semanas atrás.

"Puede que tenga razón" dijo Laurenz que estaba fungiendo cómo erudito de la espada para asegurarse de cumplir con la orden que su hermano le dio antes de irse detrás de los dioses "pero sigue siendo muy peligroso, Zent."

"Es lo que haría Bonifatius" dijo el antiguo príncipe, recordándole a ambos quien se encargó de educarlo y protegerlo antes de que volviera a la Soberanía. "La mejor defensa es una agresiva ofensiva. Eso era lo que me decía siempre que jugábamos al gweginen o me llevaba a observar los entrenamientos de caballería."

En realidad, sonaba cómo algo que diría el antiguo comandante. Laurenz lo sabía bien, después de todo, una parte importante de su entrenamiento la recibió del enorme hombretón cuya personalidad correspondía más a un Dunkelfergiano que a un Eisenriquiano.

"Entiendo, Zent" contestó Justus con calma, mirando con sospecha al tipo para el cual debían fungir como niñeras y guías "Sigo pensando que realizar todos los cambios deseados por el príncipe Ferdinand de manera gradual sería algo más efectivo y pacífico, además de seguro. Pero se hará como usted quiera."

Justus podía sonreír todo lo que quisiera, Laurenz sabía que estaba molesto. Ellos solo debían asegurarse de que Galtero leyera TODO el Grutisheit falso y comenzara a realizar los cambios que ya se habían planeado. Si el tipo deseaba carbonizarse cual pollo al horno era otra cosa, después de todo, él conocía a los Klassenberginos mucho mejor que Ferdinand o cualquiera de su séquito.

Laurenz recordó todo eso justo después de que un funcionario del abatido Klassenberg saliera corriendo tras chocar con Galtero en el pasillo… al mismo tiempo que un aullido de dolor escapaba de los labios del actual Zent dentro de su despacho.

"¡Eckhart!" gritó Laurenz.

El resplandor de una cuerda de maná iluminó el pasillo a la par que su compañero de escolta gritaba y acataba la orden. Dentro del despacho Justus sujetaba a Galtero, quién se sostenía la mano derecha sin dejar de gritar en agonía.

"¡¿Lo tengo?!" avisó Eckhart.

"¡Por todos los dioses!" exclamó Justus con asombro y repulsión.

Laurenz miró en todas direcciones hasta dar con la puerta más cercana justo después de ver lo mismo que Justus en la mano que Galtero acunaba sin dejar de quejarse.

"¡Escolta, ni se les ocurra usar mejoras físicas! ¡Levanten a Zent y síganme, rápido!"

Laurenz se puso en pie sin dar tiempo a nada, corriendo a la puerta que abrió de inmediato, haciéndose a un lado para que los caballeros de escolta entraran de inmediato con Galtero todavía gritando y retorciéndose de dolor seguidos por Justus.

Tenía que ser rápido.

"¡Todas ustedes, las quiero fuera AHORA!" ladró el erudito de la espada a las asistentes en el armario de blancos al que tuvieron que entrar. "¡Escolta! ¡Vayan con Eckhart! ¡Encierren a esa escoria del difunto Klassenberg e informen al Comandante Trauerquel! Es hora de cazar traidores."

Los caballeros miraron a Justus y él los instó a obedecer. Pronto solo quedaron ellos dos, con Galtero llorando, gritando y quejándose. Era lógico. El insecto enredado alrededor de su muñeca era una verdadera tortura en sí.

Laurenz se apresuró a sentarse sobre Galtero usando su peso y toda la fuerza bruta que poseía, tomándolo de la mano y obligándolo a permanecer quieto de la cintura para abajo, sacando una daga de metal en el proceso.

"Justus, sujétalo fuerte. No lo vayas a dejar que se mueva y no uses mejoras físicas. Si tienes que acostarte sobre él, hazlo."

El peligris parecía preocupado, pero asintió de inmediato, usando sus rodillas para apresar los hombros del Zent y sus manos para mantener el pecho bajo control.

Galtero seguía gimiendo, respirando demasiado rápido en tanto su piel se ponía más y más pálida a cada segundo.

"Galtero, necesito que me escuche, ¿de acuerdo?" dijo Laurenz con toda seriedad sin soltar la mano derecha que el Zent trataba de acunar sin mucho éxito "Esto es un insecto Fey llamado giftigfesseln. Por lo general se usan para entrenar nobles perfectos desde temprana edad. Cada vez que usted sienta una emoción, la que sea, su maná comenzará a moverse y el giftigfesseln soltará veneno que irá directo a su órgano de maná, así que, sé que esto es una de las más crueles y dolorosas pruebas de Glückität, pero necesita relajarse lo más que pueda. Incluso si le diéramos un calmante, esa cosa lo envenenaría y una vez muerto, saltaría a su siguiente víctima de inmediato y no podemos permitirle morir aún. Le prometo que el dolor pasará conforme usted se relaje."

Justus le mandó una mirada cargada de preguntas a su hermano menor, pero este ni siquiera lo miró, demasiado centrado en observar a Galtero y sostenerle el brazo.

Ambos atestiguaron cómo el hombre hacía un enorme esfuerzo por no llorar, respirando de forma ruidosa en tanto su rostro se ponía ahora cada vez más rojo debido al esfuerzo.

Cuando su respiración se volvió menos errática, Laurenz sonrió, asintiendo.

"Lo hace usted muy bien. Ahora, imagino que no quiere tener estas aterradoras y dolorosas patas cargadas de veneno bajo su piel, ¿estoy en lo correcto?"

Galtero tragó con dificultad, asintiendo un poco, batallando todavía para respirar. En tanto, Laurenz estuvo golpeando bastante despacio cada sección del cuerpo del extraño insecto, semejante a un amuleto de piedras Fey con adornos barbados alrededor.

"De acuerdo, voy a contar hasta tres para cortar la cabeza y comenzar a extirparlo. Justus, dime qué traes algún vial o frasco para muestras de ingredientes o venenos." El erudito asintió, sacando uno de entre sus ropas y dejándolo justo debajo del brazo derecho de Galtero. Laurenz le sonrió antes de mirar de nuevo al Zent. "¿Listo?"

El Zent asintió con los ojos llorosos y la mandíbula apretada. Laurenz, todavía con una sonrisa gentil acercó despacio el cuchillo sin soltar el brazo de Galtero "Uno, dos…" el cuchillo cortó con fuerza y jaló en palanca casi de inmediato, al tiempo que Laurenz soltaba la mano de Galtero para sostener lo que parecía una piedra con antenas, provocando que Galtero lanzara un terrible grito de agonía al tiempo que una especie de grito agudo y alienígena escapaba de la criatura. El cuerpo de Galtero trató de moverse bajo el peso de los dos hombres sin éxito, seguido del sonido de una simple piedra cayendo al dentro del pequeño frasco de cristal "… tres." Terminó de contar Laurenz con una sonrisa retorcida.

"Maldito… sacerdote… imbécil." Logró quejarse Galtero con los dientes apretados.

"Gracias, Zent. El sentimiento es mutuo." Respondió Laurenz sin dejar de sonreír y sin soltar su agarre "Justus, ¿tendrás más de esos? Ferdinand va a adorar tener este material peligroso para estudiarlo cuando vuelva."

Justus sacó de inmediato un par más de viales para muestras en los que Laurenz colocó cada pedazo del insecto conforme lo fue extirpado, ignorando demasiado bien los gritos y lamentos de Galtero.

"Olvidé mencionar, que sacarle la cabeza solo garantiza que reaccioné mucho más lento al maná. Trate de relajarse. Esto todavía va a tardar."

Con una actitud metódica y mucho más fría que el mismo Schneast, Laurenz extrajo las otras seis piedras del cuerpo, usando el segundo vial de muestras para colocar dentro cada una de las patas que tuvo que sacar de debajo de la piel de Galtero, cuyo brazo se veía monstruoso bajo la tela a causa de las venas entre azul y verde abultadas como a punto de explotar con dirección al codo.

Para cuando la extracción terminó, el brazo de Galtero y el mismo Galtero, se veían… muy mal. Su muñeca estaba perforada, con sangre y veneno pululando por las marcas de dónde el insecto se había prendido.

"Bueno, por mi parte es todo" suspiró Laurenz tapando los viales y guardándolos para colocarlos en una herramienta para detener el tiempo de poco mantenimiento, soltando a Galtero.

"¿Lo curo?" preguntó Justus más tranquilo ahora, sosteniendo todavía a Galtero.

"¿Tú qué crees? Si no nos morimos antes de que Ferdinand muera y este ya no respira, nos va a torturar hasta el hartazgo. Y si nos morimos después que este, bueno, seguro que renacemos todos juntos y ese idiota recupera sus recuerdos, nos tortura y nos mata."

Galtero los miraba de uno a otro con rostro de enfermo. Parecía tan frágil con los ojos llorosos que Laurenz de verdad estaba teniéndola difícil para no burlarse de él.

"¡Maldito sacerdote, idiota!" se quejó Galtero.

Laurenz lo tomó de la mano, tomó el vial con la cabeza, colocando la boca de vidrio contra una de las heridas y presionó con fuerza, arrancándole otro aullido lastimero al Zent.

"Oh, si. Soy un maldito sacerdote imbécil y pervertido, pero si mi amadísimo hermano me hubiera designado cómo Zent, habría escuchado a Justus cuando dijo que ésta debía ser una transición pacífica y gradual en lugar de patear esa asquerosa colmena de abejas ponzoñosas que es Klassenberg. ¿Quieres sufrir? Adelante, sufre. Tengo un humor terriblemente negro bajo ciertas circunstancias. Quieres que te hagan picadillo, perfecto, pero no vamos a permitir que te mueras todavía. Ferdinand estaba demasiado encabronado cuando te designó y ese idiota no suele ser rencoroso, así que espero que esto no haya sido un patético intento de suicidio indirecto porque ni el loco obseso con los venenos de aquí, ni yo vamos a dejar que descanses en paz. ¿Lo entiendes?"

Galtero asintió lanzándole una mirada cargada de odio y desdén a Laurenz, quién solo le sonrió, lanzándole un beso antes de ponerse en pie y salir.

Por supuesto no escuchó más gritos y se aseguró de dejar a dos compañeros de escolta atrás para ayudar a Justus para llevar a Galtero a descansar y seguir leyendo la herramienta que le dejó Ferdinand. Él tenía cosas más importantes que hacer, como limpiar las patas, almacenar el veneno y dejar todo listo.

"Quizás debería mandarle una carta de agradecimiento a mi donante de esperma. Si ese estúpido noble no hubiera usado uno de estos para modelar a mi perfecto hermano mayor o si hubiera evitado tratar de usarlo para educar a mi precioso hermano menor, no habría sabido cómo manejar esto."

El amargo recuerdo llegó en partes. Su hermano menor llorando y gritando aterrorizado con la cosa alrededor de su pequeña muñeca. Su hermano mayor diciéndole que solo se callara y aguantara sin sentir la más mínima preocupación y él saltando sobre su pequeño hermanito para tratar de ayudarlo sin lograrlo.

Todavía había noches en que soñaba con el cuerpo del pequeño poniéndose blanco y frío antes de dejar de moverse. La sangre de su hermano uniéndose a la suya cuando el insecto maldito se le pegó a la muñeca. La sensación como de fuego corroyendo todo al pasar por las venas de su brazo, hinchadas, junto a las ganas de vomitar. El sudor frío. La culpa de la muerte de su hermano. La facilidad con la que su padre descartó al más joven para tratar de "educarlo" a él a pesar de su bajo maná.

Su madre llorando y suplicando al mayor que le enseñara a retirarle al maldito bicharrajo que le había robado a su sonriente bebé… y luego el castigo orquestado por su padre poco después de que su madre, ayudada por una de las asistentes laynobles la ayudara a someterlo.

Si, los nobles de Klassenberg eran auténticas mierdecillas hambrientas de poder, en especial los que perdían dicho poder… cómo su padre, el hijo de la tercera esposa del Aub Klassenberg anterior. El idiota al que echaron de la familia bajo la excusa de pedir asilo a Eisenreich por medio del Escudo de Schutzaria.

Laurenz nunca supo porque el tipo que lo engendró fue desterrado y convertido en archinoble en otro Ducado. Tampoco le importaba, después de todo, ese era el mismo patán que enterró varios niños "fallidos" en el patio trasero de su finca, el mismo que solía golpear a su madre, una simple concubina, cuando las cosas no salían como lo esperaban… el mismo desgraciado que lo golpeó a él antes de lanzarlo, de manera literal, al Templo ignorando los llantos de su madre y advirtiéndole que él no pondría un cobre para mantener a un simple sacerdote… y que más le valía darle algo que valiera la pena, algo que pudiera conseguir el poder que perdió.

SS Justus

"Pero ¿qué es todo esto?"

Una de las cosas que su hermano, el príncipe Ferdinand, le ordenó luego de la desaparición de la princesa Rozemyne fue revisar con cuidado la documentación en la villa de la princesa, incluidos todos los papeles existentes en su habitación oculta. Justus no estaba muy seguro sobre cómo abordar el hecho de que su hermano y señor tuviera una forma de entrar en la habitación oculta de su prometida, pero en ese momento poco podía importar. En todo caso, jamás pensó que encontraría pruebas documentadas de irregularidades y cosas más que turbias provenientes de Klassenberg en esa habitación.

Justus, en efecto, esperaba encontrar patrones de ropa, telas a medio bordar con letales círculos mágicos, muestras de materiales, pociones variadas e incluso un jureve, libros y algunas transcripciones sobre los dioses además de informes sobre las empresas de la princesa que ahora estaban dispersas por diversos Ducados y no solo en Eisenreich. Pero material incriminatorio… no era algo que esperara encontrar.

Conforme Justus más iba leyendo sentía cómo la emoción de encontrar un raro y peligroso tesoro se apoderaba de él. Tenía que contarle de esto a su hermano. ¡Tenía que transcribirlo y encontrar un lugar seguro donde almacenarlo y…! Tenía que decirle a Ferdinand que no encontró nada que pudiera ayudarlo a encontrar a la princesa, pero si documentación que lo ayudaría como Zent

Por supuesto, pruebas sobre traición, conspiraciones, asesinatos hacia la casa real y más escándalos de los últimos cuatrocientos años no era todo lo que encontró. La princesa parecía estar planeando con el mismo cuidado que Ferdinand. Sabía por las fechas que había encontrado una tabla con los planes de la princesa para utilizar, con toda certeza, el material incriminatorio… aunque Justus no sabía cómo o para qué. Estaba escrito en ese extraño dialecto proveniente del mundo anterior de sus hermanos.

Por supuesto, Ferdinand no tuvo tiempo de poner por escrito una traducción y la tarea recayó en Laurenz, quién se dedicó a traducir cuántos papeles encontró Justus con aquellos curiosos garabatos mientras se encerraba a velar a su esposa en jureve.

Por desgracia, los dioses llegaron a llevarse a Ferdinand antes de que Laurenz terminara de traducir todo y la información terminó cayendo en manos de Galtero.

"¿Qué es todo esto? ¿No se suponía que debía leer el…?"

"Lord Galtero" le interrumpió Justus de inmediato "si bien las órdenes del príncipe Ferdinand fueron claras, creo que es importante que se familiarice con esto también. Pronto se festejará la Conferencia de Archiduques. Necesita estar informado de lo que los príncipes planeaban hacer y tomar una decisión.

"Hay planes del príncipe Ferdinand que se contraponen en tiempo a los de la princesa Rozemyne y dado que ninguno estaba planeando para esta situación, comprenderá que recae en usted la responsabilidad de compaginar todo y comenzar a actuar."

Si bien Galtero asintió y se dedicó a leer, hacer anotaciones y preparaciones con ayuda suya y de Laurenz, Justus nunca imaginó que el chico se lanzaría a la yugular del único Ducado que una vez lo apoyó.

Galtero no solo iba a deshacerse de Klassenberg cómo Ferdinand y Rozemyne querían, sino que lo haría de una sola vez. Nada que ver con el plan de Ferdinand de ir acabando con ellos poco a poco para deshacer el Ducado al cabo de 15 años, o el plan de Rozemyne de usar la evidencia contra la familia ducal junto a su posición como santa para robarles el prestigio y hacerlos desaparecer antes de que pudieran conseguir aliados. Quizás esa fue la razón de que Justus se dedicará a leer los labios de la delegación de Klassenberg para anotarlo todo en cuanto se anunció la desaparición del ducado.

Esperaba que la antigua familia ducal de Klassenberg se quejara, pataleara y armara todo un escándalo por unos días, incluso uno o varios intentos de asesinato… solo no esperaba que el primero se llevará a cabo justo al día siguiente del anuncio. Tampoco esperaba ver el lado más frío y sádico de Laurenz durante el incidente. Estaba seguro de que su pequeño hermano tenía una historia de educación estricta y algo cruel a ciertas, solo no imaginaba el alcance.

Esa noche, luego de curar a Galtero, llevarlo a estudiar y encargarse de usar jureve para curarle la mano y algunas opciones para que se recobrará lo más posible, después de dejarlo custodiado por los antiguos guardias de Ferdinand, escuchó todo lo que Laurenz tenía que decir al respecto. Cuando le preguntó si deseaba que investigaran que fue de su madre o del resto de sus hermanos, Laurenz solo sonrió, hizo algunos chistes de muy mal gusto sobre su padre y negó.

"Ahora me explico que sobreviviera hasta ahora, ¿sabes? Siempre me pregunté cómo ese idiota evitó que le cortaran la lengua o algo peor."

Justus sonrió con amargura, dando un trago a su copa de vize y dejando su copa a un lado antes de seguir cambiando las piedras del jureve de su esposa.

"¿Y puedes ver a la princesa o a mi hermano? Espero que, lo que sea que los dioses propusieran, ambos se estén comportando. ¿Te imaginas si la princesa volviera con la carga, Maggie querida?" una risilla divertida abandonó su boca y Justus apoyó su cabeza sobre un codo antes de meter su brazo recubierto de cuero para delinear los rasgos de su esposa "Seria tan escandaloso… aunque… en verdad, preferiría eso a que no volvieran. ¿Crees que pueda verte si yo también caigo en jureve justo ahora? De verdad extraño nuestra campanada de tragos en la cocina, Margareth. Laurenz dice que si pasa lo peor, al menos volveremos a nacer todos muy juntos en otro mundo… ¿No suena estúpido? Jaja, no, no, lo estúpido es que deseo con todas mis fuerzas que sea verdad, Maggie."

El erudito sacó la mano entonces, bebiendo lo último de su copa y poniéndose en pie, tomando el saco con piedras Fey llenas sin dejar de mirar a la mujer dentro de la lúgubre bañera de piedra.

"Duerme bien, querida. Sin importar lo que pase, tendrás que soportarme de nuevo cuando despiertes."

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La Conferencia Archiducal Ordinaria terminó con otros dos intentos de asesinato por parte de Klassenberg. Al menos esta vez los séquitos de Ferdinand y Rozemyne se habían unificado para que Galtero nunca estuviera solo, de modo que ningún intento logró enviarlo a las alturas, solo herirlo. Era cómo si todo el séquito estuviera decidido a hacer pagar a Galtero por darles trabajo extra sin darle tregua alguna.

Para cuando alcanzaron el verano, la ex familia ducal y las colaterales del antiguo Klassenberg habían sido detenidas, contenidas y enviadas a torres blancas repartidas por los diferentes ducados. Justus le contó a Margareth cada una de las acciones llevadas a cabo con lujo de detalles los días que iba a cambiar sus piedras. Estaban tan ocupados obligando a Galtero a trabajar desde la primera hasta pasada la séptima campanada, manteniéndolo cuerdo y con vida, que Justus no podía visitar a su esposa en otro momento.

El verano los sorprendió con demasiado trabajo concerniente al templo.

Al principio, algunos Aubs de la fracción de Rozemyne comenzaron a pedir audiencias para verificar planes para limpiar y enderezar el Templo así cómo alguna forma de iniciación para que los Aubs o sus herederos fueran firmados como Sumos Obispos. Para mediados del verano aquello se había vuelto más que problemático. Aubs tomando control de los templos y de las biblias parecían tener confrontaciones con aquellos que seguían tratando los Templos como el basurero de la nobleza. No parecía algo grave dado que no tenían reportes de muertes o ataques físicos a ningún noble, sin embargo, la tensión era más que obvia cada vez que algún Aub, sin importar su ducado, solicitaba una audiencia o se presentaba en la Soberanía.

Laurenz lo había llamado Guerra Fría debido a la cantidad de aparatos de espionaje, quejas sobre calumnias y aumento de aranceles por todo el país.

Era un caos político lo vieran por donde lo vieran.

"Sólo respira, Justus" le recomendó Laurenz una tarde en que ambos estaban en el despacho junto a varios de sus compañeros de séquito y Galtero lidiando con algunas de las disputas en papel "Era algo inevitable."

"¿A qué te refieres, Laurenz?" preguntó Galtero escupiendo el nombre del erudito de la espada que no dejaba de revisar papeles y hacer anotaciones.

"Zent, con la aparición de los dioses y la princesa siendo la Suma Obispa por años era OBVIO que muchos ducados iban a interesarse en el Templo cómo si de una moda se tratase." Soltó en un tono mordaz que en otro momento lo habría llevado a la muerte por insubordinación.

Justus sabía que la princesa Rozemyne se había dedicado a predicar la importancia del templo ahí donde iba, pero era difícil saber que tan profundo se habían clavado sus enseñanzas.

"En cuanto a esta pequeña y estúpida disputa, también era de esperarse. Estamos viendo lo que pasa cuando pones al frente tanto a viejos amargados demasiado casados con sus creencias resistiéndose a los jóvenes que buscan el futuro pateando lo conocido."

Todos se quedaron callados y mirando a Laurenz ese día. Justus sabía que su hermano era más que competente en lo que hacía, de todos modos, no dejaba de sorprenderlos con sus pequeñas y esporádicas perlas de sabiduría de vez en vez.

"Quizás debería hacer una orden que todos limpien sus Templos" farfulló Galtero, provocando que Justus y varios otros se tensaran en tanto Laurenz le sonreía de forma homicida en una pose despreocupada.

"Maravillosa idea, Zent. A todo esto, ¿cómo está su muñeca? ¿todavía le duele la cicatriz? Quizás ya no y es por eso que hace este tipo de proposiciones. Le recuerdo que ahí afuera, entre todos los ducados se esconden secretos capaces de hacer que un hombre llore y se retuerza como un bebé indefenso. Quizás quiera conocer algunos cuantos secretos más, ¿o me equivoco?"

Galtero palideció. Justus observó todo con incertidumbre. Algunos compañeros sonreían de modo burlón en tanto otros simulaban estar absortos en sus trabajos.

"¿No te tengo aquí para protegerme?" espetó el Zent.

"Igual que tienes a Justus y a varios otros de nosotros para aconsejarte, Zent. Por supuesto, eres libre de hacer lo que quieras, eso incluye retorcerte cómo un gusano en el suelo y mojar tu cama en las noches. Mientras sigas vivo hasta que Zent Ferdinand vuelva o un nuevo Zent se alce…"

"¡Si, si, entendí! Y ya que puedo hacer lo que quiera, me gustaría tomar un descanso y verificar la nueva curricula de estudios sugerida por… Zent Ferdinand. Por favor."

Fue un verano intenso, quizás debido a todo el trajín Justus apenas sintió el hilado de Dregarnuhr.

Era otoño. La pequeña disputa entre tradicionalistas y templarios disminuyó en intensidad. Poco a poco los impuestos comenzaron a llegar a la Soberanía y Galtero se encontraba en la biblioteca estudiando el Grutisheit. Según observó Justus, el hombre debía estar traduciendo al fin las últimas páginas cuando algo comenzó a ir mal.

Primero sintió que le faltaba el aliento, luego que su visión se oscurecía, con pequeños círculos negros apareciendo y desapareciendo en su visión. El pecho se le apretó y las rodillas le fallaron. Justus podía sentir cómo su cuerpo se desvanecía en un rápido encuentro con el suelo, algunos libros cayendo junto con él, a su alrededor. La voz de alguien gritando órdenes le llegaba amortiguada, cómo si estuviera dentro del agua y un único pensamiento se apoderó de Justus.

'Ya voy, Maggie. Pronto podremos charlar de nuevo, reírnos y quejarnos de todo.'

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Notas de las Autoras:

El giftigfesseln utilizado en este capítulo pertenece al fanfic "Schooldays and beyond" de RollyPollyColley11 en Ao3, también conocida cómo StoryJumper en fanfiction net. Muchas gracias por prestarnos tremendo insecto fey, necesitamos que Miya sensei introduzca más de estos a Yurgensmith.