Disculpen la larga espera, les cuento mis pato aventuras al final.
Bienvenu
Un poco más de díez días…
Solo unos cuantos días y su autocontrol se estaba desmoronando...
Se regañaba así mismo por no tener suficiente fuerza de voluntad.
Se había dedicado a cazar para mantenerse alimentado, vagando sin rumbo para aprender un poco más de este nuevo mundo. Manteniendose alejado de la civilización.
Fue difícil pero no imposible.
Lo peor era el constante anhelo por regresar al único refugio que consideraba seguro.
Todo estaba jugando en su contra.
Un ligero soplo de aire le traía a su nariz un aroma dulce parecido al de Kagome.
Pasando cerca de un pueblo sus orejas captaban una risa cantarina y musical como la de ella.
En las noches, mientras dormía en las copas de los árboles, ella aparecía en sus sueños, hablando con él como si nunca hubiera desaparecido.
El más reciente la mostraba llorando en los escalones del santuario pidiéndole que regresará a casa.
Se despertó con ese constante dolor en el pecho que se negaba a abandonarlo.
Pero los sueños eran solo eso, sueños.
Resoplo con despecho y descartó la imagen que se había grabado como fuego detrás de sus párpados.
¿Quién iba a llorar por él?
¿Qué derecho tenía a llamar el lugar de Kagome su hogar?
Por mucho que lo deseara eran solo sus tontas fantasías quienes hablaban.
Una mañana después de llenarse el estómago de manzanas contempló por un momento una posibilidad. Regresaría y hecharia un vistazo, se aseguraría de que ella estuviera bien y volveria a desaparecer.
No haría daño a nadie y él se sentiría más tranquilo.
Si, solo un breve vistazo a Kagome y eso sería todo, le daría un cierre definitivo…
Preparándose mentalmente para el apresurado viaje de vuelta se sacudió las migajas de su ropa roja, cuadro los hombros y respiró hondo.
— ¡Vamos allá!
Así que sin más salto de árbol en árbol con toda su destreza y velocidad. No sabía en realidad que tan lejos estuviera pero encontraría el camino. Aunque se negaba a decirlo en voz alta sabía que siempre encontraría el camino hacia ella de alguna manera.
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Lamento que el capítulo sea tan corto, pero entre trabajos y exámenes de la universidad, la terapia fisica para mi lesión y los entrenamientos de tenis mi vida fue una locura. Estaba todo el tiempo cansada y sin ganas de escribir. Además tuve una pequeña participación en una competencia estatal, admito que no me fue muy bien con mi dolor de espalda.
Agregando que mi mejor amiga tuvo competencias de tiro con arco y mi novio juega voleibol y viaje con él para ver la Copa Norceca, prácticamente era una animadora a tiempo completo.
espero en estas vacaciones ser más consistente con mis actualizaciones y les tengo un regalito por ahí... ;-)
