Capítulo 3: Una boda.
El día de la boda es un momento especial para toda mujer, o al menos eso piensa Draco cuando ve a Fleur parecer radiante ese día en la mañana; claro que hay un poco de nervios ahí, pero en general solamente se pude ver a una hermosa mujer disfrutando de su día. Draco casi se sintió mal al respecto de su idea de huir en la primera oportunidad, porque ver a Fleur feliz hizo que algo dentro de él comenzara a tranquilizarse un poco. Los únicos sentimientos positivos en estos días eran los pocos que tuvo al lado de Harry o cuando veía algunos de sus seres queridos ser feliz, puede que fuera un poco dañino el vivir los sentimientos positivos a partir de otras personas.
Pero Draco ya no sabe que más hacer.
La felicidad siempre se escapa de sus manos, así que ahora solo queda la venganza y procurar que otras personas fueran felices.
Tal vez la felicidad nunca estuvo creada para él.
Esta boda parece un milagro en medio de toda oscuridad.
Draco alguna vez habría pensado que era ridículo casarse, luego había salido con Harry y en alguna parte de su mente, pensó que eso sería para siempre y la boda estaba de forma eventual en sus planes de vida; luego paso el ministerio, su madre, el velo.
Se parece mucho a Orion.
El mago oscuro.
Tal vez la felicidad no está destinada al final de su vida, solo tuvo momentos de la cual aprovecharse, buenos momentos que disfruto realmente, pero eso era todo; decidió que ese día solo sería un pequeño vistazo a lo que pudo haber sido a través de los ojos de otra persona.
Por muy egoísta que fuera.
Vivir ahora mismo.
Ni siquiera era algo que hizo porque él quisiera.
—Me hubiera gustado que tuvieras el pelo largo—diría Fleur con un puchero mientras pasaba la mano por su cabellera inexistente—te verías tan apuesto en la boda—añade con pesar a lo cual Draco solo permanece impecable.
Con el rostro en blanco.
Era difícil demostrar emociones estos días y a veces cuando intentaba forzarlas frente a un espejo, simplemente se sintió algo antinatural, pero Fleur con mucha más razón parecía querer mantenerlo siempre con ella; como si estuviera preocupado por él.
Su vestido blanco era hermoso.
Como un hada.
Era la novia más hermosa que había visto en su vida, aunque Draco no habría asistido a muchas bodas para poder comprobarlo. También que la novia tuviera sangre de Veela, probablemente hizo que se viera mejor físicamente que el promedio.
—No es mi deber opacar a la novia más hermosa de todas—dice con voz tranquila, ganando una leve risa cantarina de la novia.
Padma que tiene un hermoso vestido color azul marino pasa para decirle que pronto es la hora, por lo cual se lo lleva sujetando su mano contra la suya. Con los tacones casi llega a su pómulo, lo que indica que de todos es la que creció más el último trimestre, aunque probablemente al ser una chica no pueda crecer mucho más de ahora en adelante. Se ve radiante con su cabello corto en un intrincado peinado, su maquillaje y su forma tan confiada de caminar.
Su pilar.
Algo que mantenía a Draco a flote cuando todo a su alrededor parece derrumbarse.
Realmente lo necesita.
O estaría ahogado en este momento.
Le gustaría poder ser también el pilar de ella, pero sería un total desastre si lo intentara.
—Si alguna vez me caso, no te cortes el cabello—bromea Padma con una expresión divertida, pero sus ojos algo cansados.
Draco se preguntó si alguna vez Padma habría imaginado un destino con Anthony, un final de cuentos de hadas como Fleur y un nudo aparece en su garganta.
—Lo prometo—dice en voz baja, aunque es un milagro que aun sigan con vida, sería una especie de momento único en la vida si consigue llegar al matrimonio de Padma, no es como si estuviera saliendo con alguien.
Voltea a verle preocupado, pero esta solo sonríe.
Si.
Es encantadora, podría conseguir un novio pronto, si no amara a Harry, incluso pensaría en casarse con ella solo porque es un excelente partido y la necesita en su vida para sobrevivir. Aunque ahora que lo piensa, los chicos siempre le han atraído más la atención, así que probablemente solo sería un matrimonio casi político con beneficios para ambos.
La vida era una locura.
.
.
A las tres de la tarde estaban en el exterior de una gran carpa en el jardín, esperando poder entrar al lugar, fue un poco divertido ver a los gemelos con Ron y un chico que claramente era Harry con la pocion multijugos en este. Era un poco extraño ver a su antigua pareja con el cabello rojo, luciendo otra apariencia y al mismo tiempo cuando este volteaba notar esos ojos que de alguna forma siguen siendo igual; no en color, pero la forma en ver las cosas parecía tener todo el nombre de Harry en este. Luna quien tiene un hermoso vestido de colores saluda a todos con una sonrisa, Terry mantiene un traje mucho más tradicional sin saco y con una especie de chaleco; Michael solamente tiene un pantalón de vestir y camisa blanca luciendo bastante salvaje.
Hay un saludo entre todos, Michael alaba a los gemelos, Terry suelta un bostezo, Luna parece emocionada por la boda.
Draco le da una larga mirada a Harry, quien suspira de forma dramática y se ve mucho más divertido con esa expresión.
—Barny—saluda Draco con un poco de incredulidad, pero aun en el papel, Harry gimotea molesto como si decir algo que no fuera su nombre fuera una blasfemia.
Todos parecen reír y Draco admira todo de repente.
Una boda parece hacer felices a otros.
Interesante.
Hay personas que pueden ser felices con tan poco, pero al mismo tiempo parece mucho.
—Mejor pasa antes que le dé un infarto, hace media hora que sigue hablando de cómo se ven tus pantalones y me tiene harto—gruñe Ron haciéndolo pasar, a lo cual Draco solamente es llevado por Luna hacía Padma que ya estaba dentro charlando con Hermione.
Barny parece intentar matar a Ron.
Un grupo de camareros vestidos de blanco había llegado hacía una hora, junto con una banda con chaquetas doradas. En ese momento todos estos magos estaban sentados a corta distancia bajo un árbol; Draco podía ver un rastro azulado de humo de pipa saliendo del lugar.
La entrada a la carpa presentaba filas y filas de frágiles sillas doradas dispuestas a ambos lados de una larga alfombra púrpura. Los soportes de la carpa estaban adornados con flores entrelazadas blancas y doradas. Fred y George habían colocado un enorme montón de globos dorados sobre el punto exacto donde Bill y Fleur serían próximamente marido y mujer. Fuera, mariposas y abejas planeaban perezosas sobre la hierba y el seto.
Figuras de colores brillantes iban apareciendo, una por una, por todas partes en el extremo más alejado del jardín. En pocos minutos se formó una procesión, que empezó a serpentear por el jardín hacia la carpa. Flores exóticas y pájaros encantados se agitaban en los sombreros de las brujas, mientras gemas preciosas brillaban en las corbatas de muchos magos; el zumbido del excitado parloteo se volvió cada vez más fuerte, ahogando el sonido de las abejas, mientras la multitud se aproximaba a la tienda.
—Si alguna vez me caso, creo que todo aquí es muy excesivo—habla Michael cuando por fin encuentran su asiento, Draco sonríe cuando ve que está al lado de Remus y Sirius.
El pequeño Teddy parece dormido entre los brazos de su padre.
Es como querer ver al niño.
Agradable.
Cálido.
¿Esperanza?
Draco piensa que nada tiene esperanza en la oscuridad, pero la presencia del niño es reconfortante.
—Nuestra boda fue mucho más privada—afirma Sirius con un toque de orgullo, Draco le da una mala mirada porque no había sido invitado, pero no es que hubiera querido mucho al respecto.
Si lo pensaba bien, podía notar que esto era un gran espectáculo.
Cuando alguna vez pensó en su boda, siempre había imaginado algo más glamuroso, pero tal vez puede encontrar la belleza al pensar en algo simple y privado. Al final de cuentas, lo que importaba eran que fueran marido y ¿marido?.
Draco odia las bodas, lo hacen pensar en cosas innecesarias con una aventura a punto de iniciar, porque luego de esta boda se marcharían y Padma no podría retenerlo más.
—Creo que me gustaría algo en el bosque—anuncia Luna de forma soñadora, a lo cual Draco asiente pensando que eso mantendría el espíritu de su amiga.
—Mis padres probablemente me asesinarían si no tuviera alguna que otra costumbre india en mi boda—bromea ahora Padma con un ambiente ligero, que es agradable para todos, incluso para Draco si eso significaba ver a sus amigos felices.
—Creo que este lugar está bien, las personas son demasiadas—habla Terry para sorpresa de todos ya que parecía ser el último en pensar algo por el estilo, ganando una mirada de la mayoría, haciéndolo lucir incomodo.
Michael se ríe.
Terry le da una patada.
Draco quisiera preguntar de que se trata todo, pero solo suspira.
Todos voltean cuando Hagrid hace un escándalo, parece que había malinterpretado las instrucciones de Fred, y se había sentado, no en el asiento mágicamente alargado y reforzado colocado para él en la fila de atrás, sino en cinco sitios que ahora parecían una gran pila dorada de palillos.
Mientras el señor Weasley reparaba los daños y Hagrid gritaba pidiendo disculpas a cualquiera que escuchase.
El padre de Luna apareció de repente, luciendo algo deteriorado, cansado y hablando con Harry; en lugar de ir a saludarlo, Luna solamente hizo movimientos efusivos con su mano, que hicieron al hombre saludarlos a todos vagamente desde la distancia.
Ahora que lo piensa, nunca habían sido presentados al padre de esta.
—Si quieres puedes ir con tu padre—habla Draco preocupado de que Luna se sienta obligada de alguna forma a estar con ellos.
Lo menos que quería era que hubiera problemas con sus amigos y sus familiares, aunque sabe que la mayoría (todos ellos) no estuvieron emocionados cuando estos abandonaron a sus familias, sus clases de último año para irse a quien sabe dónde siguiendo a Draco.
—Oh eso no sería recomendado, desde que le dije que no iría a Hogwarts no parece feliz, aunque me dio una mochila mágica con cosas que necesito; ahora estamos distanciados—habla Luna con calma, lo cual hace a Draco fruncir el ceño.
La definición de distanciados de Luna y Draco debe ser diferente, o la de Luna y los demás, quienes voltearon a ver curiosos también sobre el comentario de la chica; Draco quien estaba distanciado de su padre, lleva años sin saludarlo y Luna por otro lado parece tranquila a su lado.
Si.
Hay personas muy diferentes a su alrededor.
Hermione se disculpó para ir con sus amigos, bueno, con Ron y Barty en la entrada; Draco se alegró de verlos lucir emocionados, felices, riendo.
¿Aún podría reír?
Desde la muerte de su madre hace semanas, no sentía esa energía.
Ni siquiera tenía ganas de sonreír.
Aunque lo había logrado en ocasiones.
—Entonces en la boda de James, por accidente logre incendiar momentáneamente una de las cortinas que estaban justo al lado de la hermana de Lily, fue hilarante—contaba Sirius al público cautivo, que eran sus amigos, quienes sonreían al lado de este; Michael se había acaparado a Teddy, quien parecía encantado con estar en los brazos del adolescente.
Debe ser algo de instintos de hombres lobo.
Quien diría que de su grupo quien gritaba más instintos de padre seria Michael.
Cedric apareció poco después, tomo asiento al lado de ellos de forma risueña, viendo de manera muy poco disimulada donde estaba Charlie Weasley; este había volteado a ver cuándo nadie parecía prestar atención de su charla con Dora, dándole un guiño en el ojo a Cedric.
Como si tuviera un látigo en su cuello, Draco volteo a ver con la boca abierta a Cedric, ya que nadie había notado el intercambio.
Cedric se volvió rojo como una cereza al notar su mirada, pero los ojos de Draco se fueron al cuello de su amigo, que tenían una marca rojiza casi oculta en su cuello.
Su amigo logro mover su mano rápidamente contra su boca antes de que dijera algo, Padma dejo de ver a Sirius para verlo con una ceja alzada, pero Cedric simplemente lo acerco a él para sisearle que guardara silencio. Mientras los demás seguían escuchando ahora como Remus tuvo que obligar a Sirius a no utilizar su motocicleta para llegar al altar el día de su boca, Cedric parecía intentar mantener su silencio.
Era difícil.
¿Cuándo paso?
¿Cómo paso?
La pregunta debe haber estado en su mirada, porque Cedric solo gimoteo.
—Fue algo de anoche, es nuevo, nada formal, solo dos amigos viéndose—
—Follaron—reprocha Draco, pero Cedric solo intenta silenciarlo.
Puede o no puede que ambos olvidaran dos pequeños factores.
—Si van hablar de como Cedric follo con Charlie, sería mejor no hacerlo cerca de dos hombre lobo que escucharon todo lo que paso anoche—dice Michael de forma suficientemente audible para el grupo de ellos, causando que los Ravenclaw y Sirius voltearan a ver a Cedric con sonrisas de los más grandes chismosos del lugar.
Cedric consciente de su horror parece querer escapar, mientras Sirius lo detiene exigiendo detalles como el cotilla que era.
—Paga Terry, te dije que pasaría antes de la boda—salta Padma emocionada a lo cual Terry gimotea y Draco se siente un poco indignado.
Ya paso su apuesta con Harry, deberían incluirlo en las apuestas, pero usualmente lo dejaban por fuera.
Iba a quejarse, cuando escuchan el llamado de que la boda oficialmente iniciaría.
Draco voltea como todos por el pasillo.
El señor y la señora Weasley avanzaron por el pasillo, sonriendo y saludando con las manos a sus familiares; el señor Weasley llevaba un nuevo conjunto de túnica color amatista con un sombrero a juego. Un momento después Bill y Charlie se encontraban al frente de la carpa, ambos llevando túnicas de gala, con grandes rosas blancas en las solapas; Fred silbó con admiración y hubo un estallido de risitas de las primas veela.
Entonces la multitud se quedó en silencio cuando la música empezó a salir de lo que parecían ser los globos dorados.
Un colectivo y enorme suspiro salió de las brujas y magos reunidos cuando Monsieur Delacour y su hija empezaron a caminar por el pasillo, Fleur deslizándose, Monsieur Delacour dando saltitos y sonriendo radiante. Fleur llevaba su hermoso vestido blanco muy simple y parecía estar emitiendo un fuerte brillo plateado; todo en Fleur la hizo brillar como si estuviera destinada a eso. Mientras su resplandor normalmente apagaba a los otros por comparación, hoy embellecía a todos sobre los que caía.
Ginny y Gabrielle, ambas con vestidos dorados, parecían incluso más guapas de lo habitual, y una vez que Fleur lo alcanzó, Bill parecía que nunca hubiese conocido a Fenrir Greyback.
—Damas y caballeros —dijo una voz ligeramente cantarina, y con una ligera conmoción, Draco vio a un mago bajito y de pelo ralo que según comento Padma había presidido el funeral de Dumbledore, ahora situado enfrente de Bill y Fleur—. Estamos reunidos hoy aquí para celebrar la unión de dos almas fieles… —Draco se dejó llevar por la voz que parecía arrullar el lugar, escuchando el discurso de una boda—William Arthur Weasley, ¿tomas a Fleur Isabelle…?—
En la primera fila, la señora Weasley y Madame Delacour estaban sollozando en silencio en trozos de encaje. Sonidos como de trompeta que sonaron en la parte de atrás de la carpa les dijeron a todos que Hagrid había sacado uno de sus pañuelos del tamaño de un mantel.
—… entonces os declaro unidos de por vida. —
El mago de pelo ralo movió su varita por encima de las cabezas de Bill y Fleur y un chorro de estrellas plateadas cayó sobre ellos, moviéndose en espirales alrededor de las ahora entrelazadas figuras.
Mientras Fred y George encabezaban un aplauso, los globos dorados suspendidos estallaron: pájaros del paraíso y pequeñas campanas doradas volaron y flotaron sobre ellos, añadiendo sus canciones y gorjeos al estruendo.
—¡Damas y caballeros! —llamó el mago de pelo raro—. ¡Si hacen el favor de levantarse! —
Todos lo hicieron, la tía Muriel refunfuñando de manera audible; el mago agitó nuevamente la varita. Los asientos en los que se habían sentado se elevaron graciosamente en el aire al tiempo que los lienzos de las paredes de la carpa se desvanecían, de modo que se quedaron bajo un dosel soportado por postes dorados, con una gloriosa vista del jardín iluminado por el sol y la campiña circundante.
Después, una piscina de oro fundido se extendió desde el centro de la tienda para formar una brillante pista de baile; las sillas suspendidas se agruparon alrededor de pequeñas mesas con manteles blancos, y todas flotaron grácilmente de nuevo a la tierra, y la banda con chaquetas doradas se dirigió hacia un podio.
—Justo a tiempo—dijo Sirius con aprobación cuando los camareros aparecieron por todos lados, algunos llevando bandejas con zumo de calabaza, cerveza de mantequilla y whisky de fuego, otros tambaleándose con pilas de tartas y sándwiches.
La unión se había concretado.
Era hora de celebrar.
Draco admiro el bullicio y aun en contra de su voluntad, se pregunto si alguna vez algo así seria para él. Sintió en su espalda como si el cadáver de su madre lo negara en su oído, así que aplasto la esperanza con resignación.
Mejor.
.
.
Había una gran cantidad de personas alrededor de Fleur y Bill, así que, aunque quisieron acercarse para felicitarlos, el grupo espero pacientemente que fuera un poco mejor para pasar. Draco se zambulló a un poco de whisky de fuego, mientras Sirius y Padma seguían acosando a Cedric, que logro escabullirse ante la presencia de Dora que no dejaba de reírse también a su costa. Parece ser que era el secreto peor guardado, cualquier cosa que hubiera pasado entre Cedric y Charlie la noche anterior. Con el whisky de fuego en su sistema, logro sentirse mucho mejor al respecto, sus músculos se aflojaron un poco y disfruto de la locura que era una fiesta luego de una boda.
¿Deberían irse ya?
Había cumplido.
Luego de felicitar a Fleur y Bill no había nada que los atara.
O eso pensó.
Padma había salido a bailar con un molesto Terry, mientras Luna y Michael comenzaban a dar vueltas al sonido de la música, haciendo que otras parejas disfrutaran del baile, otros de la comida y la charla comenzara a ser bastante bulliciosa.
Sus amigos eran traidores.
Iba a quejarse sobre cómo fue abandonado, hasta que Dora lo tomo de la mano y comenzó a darle vueltas llegando a la pista de baile. A diferencia del año pasado, aun con una pierna postiza, Dora ha comenzado a caminar como cuando tenía dos piernas sanas e incluso bailar parece no ser un reto ahora. Quiso disculparse nuevamente por arruinar su casa, por enviar a sus padres lejos de ella, por ser el peor primo en la historia.
Pero Dora solo sonríe, esta ahí, disfrutando a pesar de todo.
Draco no sabe cómo lo hace.
—No piensas Draco, solo deja a tu cuerpo moverse—dice Dora con una sonrisa encantadora, que hace que Draco suspira antes de dejarse llevar.
Derecha e izquierda.
Recuerda vagamente la primera navidad que paso con Dora, apenas estando en segundo año en Hogwarts y como en un momento de la noche hicieron un baile similar. Era muy diferente a la actualidad, había sobrepasado la estatura de Dora en algún momento en los años pasado, Dora parece encantada con dejarse guiar por él y la sonrisa de su rostro es algo contagiosa.
Es débil, apenas una ligera curva, pero Draco se encuentra sonriendo ligeramente con su prima bailando entre sus manos.
¿Su madre estaría feliz por eso?
Aleja los pensamientos de su madre para no deprimirse, en su lugar sigue haciendo bailar a Dora y girar sobre sí misma como si fuera una princesa, haciéndola reír encantada. Es como un sueño, todo el día de hoy es como si cualquier tragedia estuviera lejos, como si solo existiera felicidad a los ojos de los demás; Draco había pensado que vería estos momentos a partir de ahora como un espectador.
Y lo es.
Pero de alguna forma también se siente parte de esto.
Es una sensación algo dividida, pero agradable.
—Es hora del baile de la familia—gruñe alguien en su espalda, y Draco suelta un ligero chillido ante las risas de Dora, mientras Sirius lo hace girar de forma más dramática.
Su padrino es de su estatura, pero lo obliga rápidamente a tomar el rol de la mujer en un baile, haciendo que Draco gruña mientras este parece encantado. Sirius se siente bien, calidez, siendo radiante, muy lejos el prófugo que había encontrado hace casi cuatro años buscando limpiar su nombre y rescatar a su ahijado. Su rostro ha vuelto a brillar de forma casi juvenil y sus arrugas casi no parecen tan notables como la primera vez que lo conoció.
Años después.
Aquí estaba.
Como un hombre nuevo, con un esposo e hijo.
Feliz.
Draco no puede disfrutar mucho de la locura del baile, porque rápidamente sus amigos logran convencerlo de bailar con ellos, Luna haciendo giros de forma poco coordinada, Michael con demasiada energía y Terry incluso pareciendo obligado de hacerlo. Con Padma fue mucho más fácil el baile, era como si ambos estuvieran coordinados y fueron una pareja bastante agradable en medio de la pista de baile.
La mano de Padma se sintió familiar, su rostro le hizo sentir en casa.
Familia.
Esto es lo que podrían ser, esto es lo que Draco tal vez necesitaba.
Por eso tenía que irse.
—Se está haciendo tarde, felicitemos a la nueva pareja antes de irnos—hablo Draco luego de haber bailado por demasiado tiempo, no quería sentirse cómodo, la comodidad es peligrosa estos días.
Padma lo vio fijamente antes de suspirar, pidiéndole solo unos minutos más, porque ahora Terry y Michael parecían divertidos en imitar los movimientos circulares que Luna les enseñaba; al tiempo que Luna lo hizo nuevamente con una sonriente Ginny.
El propio Draco había pensado en ir a buscar a Barny para un baile.
Pero eso sería demasiado evidente.
No puede hacer esto.
Debe ser fuerte.
Lo había decidido.
Nunca antes había ido a una boda muggle en alguna de sus vidas, así que no podía juzgar cómo las bodas mágicas se diferenciaban de las muggles, aunque estaba bastante seguro de que estas últimas no tendrían una tarta de bodas coronada con dos modelos de fénix que echaron a volar cuando la tarta se cortó, o botellas de champán que flotaban sin apoyo entre la multitud.
Cuando la tarde fue avanzando, y las polillas empezaron a descender bajo el toldo, ahora encendido con lámparas doradas flotantes, la juerga se fue volviendo cada vez más incontrolable. Fred y George habían desaparecido en la oscuridad hacía bastante tiempo, con un par de las primas de Fleur; Charlie, Hagrid y un mago rechoncho con un sombrero de copa baja púrpura estaban cantando «Odo el Héroe» en la esquina.
Lo último que pudo ver fue a Harry "Barny" charlar con un hombre y la tía Muriel, quien era una mujer bastante desagradable, antes de sentarse con Remus y Teddy, quien parecía despierto y encantado con los colores; Draco estaba utilizando una pequeña luz de colores en su varita para animal al bebé.
Cuando sucedió.
Primero fue Michael quien dejo de dar vueltas volteando a ver a todos lado alarmado, luego fue Remus que sujeto a Teddy contra su pecho.
—Algo está mal—había susurrado el hombre lobo mayor, haciendo que toda la felicidad del cuerpo de Draco se evaporara.
No era un hombre lobo, pero Draco puede sentir todos sus sentidos volviéndose alerta y sujetando con fuerza la varita de su mano.
Alerta.
En ese momento, algo grande y plateado apareció cayendo del toldo sobre la pista de baile. Grácil y brillante, el lince aterrizó con suavidad en el medio de los asombrados bailarines. Las cabezas se giraron, y aquellos que estaban cerca se congelaron absurdamente en medio del baile. Entonces la boca del patronus se abrió y habló con la fuerte, profunda y lenta voz de Kingsley Shacklebolt.
—El Ministerio ha caído. Scrimgeour está muerto. Están viniendo.—
Todo parecía confuso, lento. Noto a Harry y Hermione saltaron sobre sus pies y esgrimieron sus varitas. Muchas personas se estaban dando cuenta ahora de que algo raro había ocurrido; algunas cabezas todavía se estaban volviendo hacia el gato plateado cuando desapareció.
El silencio se extendió hacia fuera en frías ondas desde el lugar en que había aparecido el Patronus.
Entonces alguien gritó.
Draco ni siquiera lo pensó cuando tomo un traslador de su bolsillo y lo puso en la mano de Remus, este pareció confundido, Draco pensó que podría ser problemático el deshacerse fácilmente de algo que podría ayudarles en el futuro a huir; pero pensar en Teddy ni siquiera lo hizo dudar.
El niño no tenía la culpa.
Si iba vivir en un mundo lleno de problemas por adultos del pasado, bueno, tomaría el control para que los niños como Teddy no tuvieran que cargar con sus culpas.
No como hicieron con su generación.
—Te llevara al centro de Londres, no te quedes ahí mucho tiempo—no le dio tiempo a Remus de decir nada cuando este desapareció del lugar.
Solo.
Sin Sirius.
Bueno, Draco amaba a su tío, pero tiene prioridad con un niño en su deber.
Los invitados corrían en todas direcciones; muchos Desaparecían; los encantamientos protectores que había alrededor de la Madriguera se habían roto. Draco vio como unas figuras enmascaradas salían de entre la multitud; luego vio a Sirius y Tonks, con sus varitas levantadas, y escuchó que ambos gritaban, "¡Protego!", grito que resonó por todas partes de igual forma.
Un mortifago se acercó por la espalda, las cadenas de plata salieron silenciosas de su varita, pero con potencia que lanzo al mortifago lejos del lugar.
No dudo.
Simplemente reacciono.
—Remus—chillo Sirius llegando a su lado, Draco maldijo cuando le dio otro traslador en la misma dirección que Londres.
Solo habían hecho dos.
Y se estaba desasiendo de ellos.
Tal vez era un estúpido sentimentalista.
—Úsalo, no mires atrás, hay algo que debes proteger ahora y no somos nosotros; llévate a Dora—gruñe Draco empujando a Sirius contra su prima, que chilla antes de que ambos desaparezcan.
Si.
Dos trasladores menos.
Meses de trabajo rápidamente evaporados.
Joder.
Lo iban a matar.
Un mortifago se lanza a su derecha, pero es suprimido rápidamente por Michael quien cae sobre este sin usar magia, solamente fuerza bruta cuando lo estampa contra el suelo. Luna está corriendo hacía ellos, un poco sangrante en la cabeza que le preocupa, con Terry que parece listo para marcharse; ocupan a Padma.
Pero tampoco pueden dejar todo aquí sin ayuda.
Padma emerge de la multitud con Ginny y Cedric, Draco acude a ellos viendo de reojo a Harry con Hermione y Ron; el primero parece verlo igual, gritando algo a Hermione y listo para correr hacía ellos. Intercambia una rápida mirada suplicante con Hermione, quien parece comprender y había estado intentando hacer lo que ambos pensaron de inmediato.
Deben marcharse de ahí.
Ellos principalmente.
Harry gimotea incrédulo cuando Hermione toma su brazo, voltea a verla incrédula, antes de verlo como si quisiera gritar su nombre.
Tarde.
El trio de oro desaparece ante sus ojos, no los Mortifagos.
Joder.
—No podemos irnos ahora—gruñe Draco utilizando las cadenas de platas como si estuvieran con vida (tal vez en alguna parte lo estaban), lanzando a tres Mortifagos con fuerza.
Habían sometido a un dragón una vez, Mortifagos no parecen tan peligrosos, el problema era si no eran solo Mortifagos; era cuestión de tiempo antes que altos mandos aparecieran o en el peor de los casos Voldemort. Su mente comenzó a correr a una gran velocidad, mientras con ayuda de sus amigos comenzaban a hacerle un poco de frente a la ola de Mortifagos que se habían escabullido.
Miembros de la orden del fénix.
Magos invitados.
Varios Weasley en realidad.
Fueron un gran muro que frenar, su corazón por otro lado fallo cuando escucho un grito de "FRED" que hizo voltear a ver como los gemelos estaban en medio de la batalla. El que supuso era Fred se encontraba en el suelo, sangrante, con una mano sobre su ojo…o lo que suponía alguna vez fue su ojo si la cantidad de sangre indicaba algo.
Vivo.
Respirando.
Herido.
Cedric rápidamente se apartó de ellos para defenderlos junto con Bill, Fleur lucia espectacular con su vestido ahora roto y la varita en alto al lado de Ginny.
—Potter no está aquí—escucho que alguien grito y todo su rostro se helo al voltear a ver a Rodolphus Lestrange.
Quien volteo a ver en ese momento.
Sus ojos brillaron.
Draco entonces lo tuvo claro.
Utilizo su magia para crear enormes cadenas de plata que hicieron un escándalo y se llevaron a tres Mortifagos más contra los alrededores, eso hizo que algunos voltearan a verlo y pudo notar como en el rostro de los Mortifagos se iluminaba al verlo. Draco supuso que era una especie de premio de consolación en contradicción de Potter, así que tomaría todo lo que pudiera.
Dolohov también estaba ahí.
—¡PADMA! —grito a su amiga que parecía alarmada de la atención, pero no había nada que pudiera hacer, si iban por él, irían por ellos—¡CORRE! —grito antes de dar la media vuelta y correr fuera del lugar.
Sobre su hombro noto como no solamente Padma estaba corriendo, Terry lo estaba siguiendo mientras Michael cargaba a Luna en su hombro; aunque el peso no parecía retrasarlo en lo más mínimo. Escucho aullidos a la distancia y pudo notar a pesar de la noche, que varios encapuchados estaban corriendo en su dirección, lanzando ataques que por muy poco estaban esquivando.
Al bosque.
No estaba acostumbrado al bosque, tropezó casi tanto o más como los Mortifagos a sus espaldas, pero tenían que correr lejos de todo.
De repente Michael los obliga a todos a cambiar de dirección, estarían más cerca de los Mortifagos y estos parecen darse cuenta, pero antes que alguien más puede atacar se ve como Terry invoca lo que parece un pequeño torrente de agua, que Luna aun en los hombros de Michael hechiza de alguna forma provocando que una especie de neblina aparezca alrededor de ellos.
Escucha gritos, un hechizo roza la mejilla de Draco, pero cuando Michael salta frente a ellos lo siguen sin mucho tiempo de pensar.
Es una pequeña entrada de un claro, pero cuando este los obliga a todos agacharse, pueden escuchar algunos pasos alejarse en todas direcciones. Están atrapados agazapados en medio del bosque, pero de alguna forma todavía es más seguro que fuera de este; la neblina no durara para siempre y pronto la lograran eliminar.
Tienen que irse ahora.
—Draco usemos los trasladores para irnos a Londres, estará cerca para verificar si todo salió bien en la madriguera—dice rápidamente Padma, provocando que Draco se encoja un poco en su lugar nervioso.
Si.
Sobre eso.
Supone que no estarán muy felices con él pronto.
—No tengo los trasladores en este momento—y probablemente en el futuro cercano.
Todos sus amigos se detienen un momento, menos Michael, que parece seguir alerta con sus ojos como si fuera una bestia con dos ranuras en estos, observando en todas direcciones como si estuviera listo para el ataque. El cuerpo de Michael parece estar tenso y algunas partes incluso con venas que resaltan en todas direcciones como si estuviera listo para atacar a cualquiera que se acercara.
¿Qué paso en la madriguera?
Parece ser que se han atraído a la mayoría de invitados no deseados, pero no puede asegurarlo.
No es que fuera exactamente su culpa que estuvieran ahí, cuando claramente parecen ir detrás de Harry, pero tampoco pensaba dejar que se detuvieran ahí sin hacer nada. Una parte de Draco que se siente cargada de adrenalina por el escape, piensa de forma un poco molesta la idea de luchar, si tan solo pudiera ir ahí y simplemente cargar contra cualquiera con magia.
Sería más fácil.
Si estuviera Voldemort solamente desea verlo arder en llamas.
Tristemente a pesar de sus deseos de sangre, sigue siendo un Ravenclaw, uno que a pesar de su enojo por la vida sabe que irse contra Voldemort sin un plan de respaldo, simplemente terminaría con Draco muerto; es difícil matar a un mago oscuro más poderoso que él.
—¿Dónde están? —viene la pregunta molesta de Terry a lo cual Draco desvía la mirada.
—Los perdió—dice Luna resignada a lo cual Michael aun distraído con el entorno asiente.
—Definitivamente los perdió—dice el hombre lobo.
Padma parece estar lista para ahorcarlo, cuando la niebla comienza a disiparse, hay dos encapuchados cerca y una llamarada que parece de fuego azul que se acerca. Draco se levanta listo para utilizar su escudo y enfrentarse en batalla, cuando algo toca la camisa detrás de su espalda como si fuera un ligero ¡pop!, antes que todo dentro de él se encoja.
Joder.
Odia aparecerse.
.
.
Cae sobre su espalda de forma un poco violenta, escucha gemidos a su alrededor y se levanta rápidamente alarmado. Comienza a contar cabezas, ve a Padma, Michael que sujeta a Luna contra él y a un Terry que parece haber caído de trasero. La lluvia que no había notado comienza a tocar su rostro, por lo cual simplemente levanta la mirada confuso antes notar que se encuentran en medio de un callejón en alguna ciudad. Hay una presencia más, que puede ser la que los habría sacado del embrollo y cuando voltea a verle, se encuentra un poco sorprendido de ver a un elfo domestico de pie con tranquilidad.
Los ojos de Twinky parecen cansados, pero lo mira con la solemnidad que siempre tuvo el elfo de su madre.
Traga saliva mientras recuerda el año pasado.
La huida.
La luz verde y el cuerpo de su madre cayendo.
Le había dicho a Twinky que fuera con su tía Andrómeda, que le sirviera a ella, porque Draco simplemente no puede estar más cerca de este elfo sin recordar los últimos momentos de su madre.
—Mis disculpas amo Draco por el terrible aterrizaje, Twinky por dicha sospechaba que algo podría pasar en este día así que cuando sintió magia negra a su alrededor y lo trajo a un lugar seguro; tristemente es posible rastrear la magia de Twinky al ser cercana a los Malfoy, le sugiero movilizarse rápido—habla el elfo con una pequeña reverencia mientras sus amigos se ponen de pie.
Draco sigue en el suelo, viéndolo en lugar del elfo.
Duele.
Su pecho duele.
—Gracias, pero te dije que deberías ir con tía Andrómeda—
—Lo lamento, las órdenes del ama Narcisa fueron cuidar de su hijo, así que no puedo obedecerlo; Twinky siempre estará al pendiente del amo Malfoy y es libre de llamarle en cualquier momento—habla luego de una última reverencia antes de desaparecer.
Draco suelta una exclamación vacía cuando desaparece frente a él, siente el agua caer sobre su cuerpo y provocar que el estúpido traje comience a pegarse a su cuerpo. Terry lo ayuda a ponerse de pie mientras Padma comenta que deberían buscar un refugio para esperar unas horas antes de marcharse. Si quieren saber sobre las personas de la madriguera es mejor mantener una distancia prudente, aunque Draco quisiera haberse regresado para…¿luchar?
No lo sabe, pero mientras sus amigos parecen listos para desaparecer en las calles de la ciudad, se topan con una sombra que aparece en la entrada.
Draco levanta la varita al mismo tiempo que Padma, solo para bajarla ligeramente cuando ve la silueta de alguien.
Cabello negro atado en una coleta, media cabellera inferior rapada, campera que sabe cubre unos brazos llenos de tatuaje y unos ojos castaños que miran curiosos.
—¿Verónica? —susurra recordando el nombre de la mujer que hace dos años le hizo un tatuaje a Anthony y a él.
La mujer parpadea antes de suspirar.
.
.
Hay un camino corto hacía el salón de tatuajes, es tarde en la noche, pero esta no parece tener ningún reparo de ingresar 5 adolescentes empapados dentro del lugar. Les da toallas mientras Padma saca ropa al igual que sus amigos, no sabe cuándo Padma logro tomar su mochila mágica, de la cual saca las mochilas de todos y Draco se pregunta cuantos hechizos de ampliación hay dentro de este; no los suficientes. No es incómodo cambiarse de ropa con sus amigos, no ve el cuerpo de nadie, pero tampoco es algo que le de vergüenza y ahora que técnicamente no tiene novio, no hay nada que no le pueda decir a Harry que lo moleste sin sacar la tarjeta de que él le termino primero.
Verónica sabe sobre magia.
Es una Squib de una familia prominente, o eso había dicho Dora.
No parece afectada con que usen magia o que Padma rápidamente comience a trabajar en un sistema de runas con Terry para desviar el rastro mágico del lugar; algo que habían aprendido luego de la creación de diferentes trasladores.
Michael y Luna se quedan sin nada que hacer, así que cuando Luna pide un tatuaje, ya que ocupan mucho tiempo para esperar alguna respuesta de sus conocidos; bueno, Verónica parece no poner tantas travas como cuando Dora los llevo a Anthony y a él.
Parece ser que ser magos hace que no le importe tanto.
Tienen dinero.
Al menos Draco, que coloca de forma descuidada sobre la mesa y la mujer toma con una sonrisa divertida.
—Antón se marchó, me advirtió que hiciera lo mismo, supongo que sabía que algo malo pasaría—habla la mujer luego de varios minutos de trabajar en el brazo de Luna.
Draco no sabe que había esperado que se hiciera Luna, flores, algún animal que no exista, algo mágico; cuando Verónica termina con el trabajo, algo dentro de Draco se seca al ver que se ha realizado. Esta en la parte superior de su brazo derecho, es como un pequeño circulo, pero en lugar de tener líneas, tiene lo que parece alguna letra de un lenguaje nuevo.
El cual Draco conoce levemente.
—¿Qué dice? —cuestiona Michael curioso, ya había elegido su tatuaje, como si no fueran todos menores de edad.
Bueno.
Técnicamente ellos ya eran mayores de edad, pero Luna era joven.
—Está en lengua negra de Mordor, escrita en caracteres tengwar: Ash Nazg durbatulûk, ash Nazg gimbatul, ash Nazg thrakatulûk agh burzum—ishi krimpatul. Que significa: Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas. Era la frase favorita de Anthony—habla con una media sonrisa acariciando el borde del tatuaje de Luna.
Es una mala idea.
Hacerse un tatuaje cuando se irían de viaje y podría infectarse sin poder ir algún medico durante el viaje.
Luna sonríe encantada.
—Leí el libro en quinto año con Anthony, no queríamos decirte nada porque siempre lo hablabas con Harry, pero me pareció encantador como la comunidad inicio todo…me recordó a nosotros—habla Luna con una enorme sonrisa, que provoca que Draco sonría levemente todavía pensando en Anthony.
Por primera vez en mucho tiempo, no de forma dolorosa.
A diferencia de Draco que siente que le arrancan los pulmones con cada palabra.
—Pensamos igual Luna, me hare un tatuaje de Star Wars como Anthony también—expresa Michael sorprendiendo un poco a Draco en el proceso.
Coloca más dinero en la mesa, mientras Verónica sigue trabajando anunciando que al menos tendría dinero suficiente al tener que cerrar temprano por su culpa.
Y muchas horas ocupada con cada trabajo.
—Ha habido algunos ataques sospechosos en Londres, yo de ser ustedes no estaría mucho tiempo por aquí—habla la mujer que tenía casi todo preparado, Michael luce como un cachorro emocionado y deja que la mujer trabaje en su muslo derecho.
Se pregunto cuántos tatuajes ha tenido que hacer Verónica de R2-D2, porque el boceto que tuvo que pegar en la piel de Anthony primero fue bastante fácil para esta; puede que también tuviera mucho que ver con el propio talento de la mujer.
Draco miro un poco hipnotizado a la mujer trabajar, le recordaba un poco como cuando Harry dibujaba.
—¿No tienes miedo? —pregunta Luna sobre una silla luciendo preocupada.
Verónica solo negó con la cabeza.
—Puede que sea una Squib, pero eso no significa que no esté preparada para unos magos que intenten atacarme—dice con una sonrisa la tatuadora, sacando de su pantalón con muchas bolsas, una pistola que hizo a los presentes saltar alarmados, aunque no fueron apuntados—por un buen precio tengo un conocido que puede conseguirle balas de plata, si un hombre lobo o un mago se acerca, puedo decir que tengo una buena puntería—añade con un guiño, antes de guardar el arma para alivio de Draco—tengo muchas de estas bebes por aquí—
Michael luce un poco más tenso al lado de la chica, mientras Luna aplaude luciendo emocionada.
Si.
Verónica no parece en nada a la mujer que había conocido hace tanto tiempo con Dora y eso lo hace sentir sorprendido, como un poco temeroso.
—No fuiste así con Dora—
—Esa chica era una molestia, me ayudo, pero siempre me busco después de eso, escuche que tiene novia—
—Todos creemos que sí, le gusta mucho—
—Me alegro por ella—
Sonaba honesta, por lo cual Draco asintió viendo como la mujer comenzaba a guardar silencio para concentrarse en el dibujo, no era grande o con muchos colores; pero tenía detalles que hicieron que el trabajo fuera incluso más lento que el de Luna.
Cuando Padma y Terry llegaron comentando que todo estaba listo, se sorprendieron de recibir un patronus de una leona que pertenecía a Ginny. Draco suspira aliviado al escuchar que nadie termino muerto, que aparte de que uno de los gemelos perdió un ojo, en realidad todos se encontraban a salvo. El patronus de Sirius llego poco después cuando comenzaron hacerle el tatuaje a Terry, indicando que estaban en la zona segura para dejar a Remus con el bebé.
No sabe si eso significa que Sirius o Dora saldrían de ese lugar pronto, pero Draco quiso decirles que se quedaran ahí.
—¿No deberíamos irnos? —pregunta Draco con aburrimiento, pero Padma le señalo que ella también piensa hacerse un tatuaje y que es mejor que espere.
Si.
Tatuajes entre amigos.
Este lugar no ha cambiado en nada.
Mira todo de forma pensativa, recordando ese día, hace no mucho, cuando Anthony y Draco habían estado ahí por primera vez.
Parece tan lejos.
Pero no fue hace tanto.
Duele.
Su pecho duele mucho y quiere llorar, pero no salen lagrimas de sus ojos.
El taller de tatuador está muy escondido de la ciudad principal, por lo cual no es probable que algún mortifago los encuentre pronto, especialmente si le han puesto runas de protección para alejar el rastro de magia de ellos y Twinky.
El lugar sigue siendo con colores oscuros y neones, algunos diseños góticos como de una película. Draco se interesó un poco esa primera vez en algunos diseños de las paredes, dibujados a mano probablemente y eran bastante bueno; aunque cualquier cosa sería mejor a su lado en el ámbito artístico. Algunas partes de la pared parecían ser de ladrillos rojos.
Había unas máquinas de dulces que estaban utilizando ahora Michael y Luna.
—¿Qué rayos Terry? —pregunta Michael, antes de soltar una risa y Luna lo imitara.
Terry parece un poco abochornado.
—Anthony le gustaban los video juegos—musita casi a la defensiva, mientras Draco ve de forma curiosa la imagen de la tri-fuerza en la espalda de su amigo.
Si.
La leyenda de Zelda era el juego favorito de Anthony en quinto año, aunque Terry había sido obligado por Anthony a jugarlo en vacaciones de quinto año, no pensó que el chico realmente lo recordara; mira el rostro de su amigo que luce abochornado y supone que el día de hoy todos conseguirán un tatuaje en honor a Anthony.
No puede negarlo.
Tiene curiosidad por la elección de Padma.
Mientras Verónica trabaja duramente para tatuar a todos los chicos a pesar que ya es cerca de la media noche, Luna encuentra lo que parece un pequeño juego de pistolas de balines, a lo cual todos parecen un poco interesados en jugar. A pesar de la mirada de Michael mejorada, se encuentra siendo terriblemente malo en puntería y Luna también, Draco lo intenta sin mucho éxito cuando casi rompe una ventana.
Entonces.
Un tiro en el centro.
Seguido de otros cinco tiros en el centro y uno levemente desviado.
—¿Qué? ¿esa no era la idea? —había preguntado Terry luciendo confundido y con el rostro ligeramente ladeado
Si.
Esa era la idea.
Los tres amigos se quedan observando el tiro al blanco con ligera preocupación, porque duda que alguien que tomara un arma por primera vez en su vida (como es el caso de Terry), tuviera la oportunidad de ser tan bueno en el tiro al blanco de primera; las posibilidades están en su contra.
—Supongo que si—dice Michael con una sonrisa ligera, pero Terry solamente luce confundido.
Cuando Padma llega.
Draco lo entiende.
Nadie lo entiende.
Pero Draco puede admirar las siluetas de lo que parece una pequeña feria en el brazo izquierdo de Padma, recordando lo mismo que Draco y no pudo más que sentir un deseo extraño de llorar.
No lo hace.
Es su turno.
.
.
Sus amigos están dormitando en almohadas y colchas que Padma saca de la bolsa y los que Verónica pudo prestarles, Michael sigue despierto y mirando de forma insistente a la puerta, no hay nada ahí, este lo alertaría, pero parece estar listo por si alguien atacara. Luna duerme acurrucada al lado de Padma, que tiene su cuerpo pegado a la pierna de Michael, Terry tiene la cabeza contra el regazo de su amigo y Michael acaricia lentamente la cabeza de este como si quisiera buscar una forma de tranquilizarse.
No es que su tatuaje sea especialmente difícil.
Son dos frases.
9 palabras.
Sencillo.
Siente como se le prepara la piel de su muñeca izquierda, había pensado en dejarlo en alguna parte menos visible, que lo hiciera recordar menos, pero no puede. Es un poco doloroso, pero Verónica parece trabajar pacientemente, como si no hubiera tatuado a cuatro adolescentes antes que él, asegurando que la paga había sido bastante buena.
Incluso cuando Draco comento pagar más.
—¿Dónde irán ahora? —pregunta y no sabe si quiere hacer platica o si de verdad tiene curiosidad.
Piensa que no debería decir la verdad.
Sería mejor si de alguna forma capturaran a la chica y la obligaran a revelar su ubicación, así que debería ser vago.
Odia esa clase de pensamientos.
Es la forma en como alguien que pierde la esperanza del mundo y otros tiende a pensar.
—Rusia—un país grande, con suerte sea más que suficiente.
Los ojos castaños de la chica parpadean un momento, antes de levantar la mirada y asentir para volver al tatuaje, hay un silencio un poco largo entre ellos de nuevo, el dolor de su muñeca queda en segundo plano mientras ve a sus amigos seguros.
Están bien.
Los chicos de la madriguera estaban bien.
Fred está bien.
Sirius, Remus, Dora y Teddy están bien.
Harry había escapado con sus amigos.
—¿Qué buscas? —
Bien ahora eso son muchas preguntas, por lo cual Draco le da una mirada de reojo como si quisiera explicarle que no puede decir más.
—Cosas—
—¿Peligrosas? —
—Probablemente, es mejor que no sepas más—
Verónica le da una mirada de reojo antes de asentir.
Con suerte eso sea el final de la charla.
Pero no tiene suerte, nunca ha tenido mucha suerte por mucho tiempo en su vida.
—Escuche que mi sobrina volvió a su país de nacimiento, es mejor que este fuera de Londres—habla de repente Verónica provocando que Draco voltee a verle curioso.
La silla donde está sentado mientras esta tiene total control sobre su brazo es bastante cómoda, ahora que no tiene ropa mojada y puede sentirse cómodo un poco, parece un buen lugar casi para dormitar. El dolor de la aguja al inicio había sido incomodo, pero ahora es casi leve; una pluma comparado a la cantidad de cosas dolorosas que han pasado por su cuero.
Su segundo tatuaje.
Sin duda esto podría ser adictivo.
—¿Sobrina? —pregunta sin entender si debería o no saber de quién hablan.
La mujer ni siquiera parpadea cuando habla, pero nota como aleja un poco la pistola que utilizaba para crear el tatuaje contra su piel.
—Megumi Fujiwara, escuche que estaba en Hufflepuff, Dora estaba feliz al respecto—
Si.
El gemido que sale de su boca es ahogado y atrae la atención leve de Michael, que en contra de su voluntad debe estar escuchando toda la charla, sería imposible para sus instintos de hombre lobo no hacerlo. Habían estado trabajando un poco sobre la privacidad, pero al final del día el grupo parece resignado a que Michael tenga todos los secretos de ellos.
Desde la cantidad de veces que tienen sexo (Draco).
Una considerar bochornosa de veces que se masturbo (Padma).
Cuando Luna roba más azúcar de lo pensado o esa vez que Terry simplemente no había querido bañarse.
Michael los ve de reojo un momento antes de regresar su mirada a la puerta.
—No sabía que…eran familia—está en shock, sorprendido e incrédulo de que nunca hubiera sido mencionada.
Intenta pensar en su segundo año cuando fue a Japón, pero nunca había sido mencionada la chica como una tía de Megumi o la misma tampoco menciono mucho sobre su familia. Tampoco recuerda que saliera en el árbol genealógico que su madre le había obligado aprenderse, ningún comentario a lo largo de los años que lo hiciera notar sobre que algo era diferente.
La última vez no hablaron de su colegio mucho.
Pero tampoco pregunto por Megumi.
Nada al respecto.
La mujer sonríe divertida ante su clara sorpresa.
—Soy una Squib, sacada del registro familiar—anuncia Verónica con calma, provocando que Draco se encoja al recordar eso—soy también el resultado de la aventura de la madre del actual líder del clan con un amante muggle ruso, desde que nací estaba destinada a no sobresalir—añade con un poco de amargura al respecto, lo cual Draco abre los ojos ligeramente.
Recuerda al líder de la familia, el padre de Megumi.
Ryu Fujiwara.
Un hombre alto, de cabellera negra, ojos rasgados color negro, con trajes orientales y un aura que promete asesinarte si haces algo mal. Era un antiguo amigo de su madre e hicieron negociaciones, que probablemente ahora estén detenidas por que su madre murió y tienen a un mago oscuro psicópata en la mansión Malfoy.
La piel de Verónica es pálida como la de Megumi, pero sus ojos son un poco más amplios de color café y aunque es alta, tampoco es en exceso. Su cuerpo está cubierto de tatuajes, parece una mujer ruda y no puede evitar recordar las historias de Ryu Fujiwara en su mundo de magia.
Parecen ambos listos para la batalla de diferentes formas.
Se pregunto si Megumi seria feliz conociendo a su tía, si la conocería, si sabe de su existencia
—Megumi…—
—No sabe sobre mi—le corta rápidamente, sin parecer arrepentida o sonar grosera—cuando vieron que no tendría magia a los 5 años me enviaron con mi padre en Rusia, pero este murió y quede al cuidado de Antón; la vida no es fácil, pero sobreviví—asegura con calma limpiando el tatuaje, antes de regresar a su trabajo un poco más.
Ya casi termina, pero parece concentrarse un poco más.
Draco quiere decir algo, pero no se le ocurre mucho.
—Mi padre también me desprecio si sirve de consuelo—no, no lo hace, al igual que tampoco sirvió de consuelo el pensar que la chica no tiene a sus familiares cerca y vive sola.
Hay una mirada ligeramente divertida con un poco resignación de la chica, que hace pensar a Draco que es mejor tener la boca cerrada.
—La familia Fujiwara es antigua, con mucha sangre especial en su sangre, pero la mía se diluyo, eso no significa que no sepa historias de lo que se oculta en Rusia—le da una mirada larga, pero Draco solo voltea el rostro sin querer revelar nada sobre Vodník—es un país con muchas cantidades de espíritus de agua, nunca conocí a ninguno, pero hay susurros sobre el tema, sea lo que buscan ahí…me mantendría alejado de los ríos y lagos—
—¿Otro consejo? —hay un poco de sarcasmo en su voz, porque no pueden estar alejados de esos lugares.
No cuando buscan al rey de los mares.
Draco sabe que están jodidos, muchas gracias, no ocupa que nadie más se lo recuerde.
Verónica suelta el aire como si fuera un bufido, pero al verla, esta sigue viendo su tatuaje.
—El agua es dador de vida, mucho más que lo es la magia, esta nos escucha y nos ayuda; esta tinta en tu piel espero represente algo importante para ti, porque al final en los momentos más difíciles ocupamos la ayuda de todo lo que tengamos disponible—
Menciona mostrando su muñeca.
Ha terminado.
Draco ve el tatuaje pensando en su madre, el próximo tatuaje seria en su honor (ahora sabe que vendrán más después de este), pero por ahora necesitaba hacerlo igual que sus amigos, en honor a Anthony porque de alguna forma se siente correcto.
Sonríe al ver las dos frases, una y luego la otra.
"Te amo"
"Lo sé"
Es hermoso, la caligrafía que se ha utilizado y la pequeña forma de las letras, de una manera casi artísticas que le hace pensar un poco en Harry. No porque este tenga el mejor talento en escribir, pero recuerda el talento de este para dibujar y de alguna forma curiosa, no puede evitar pensar que podría ser bueno en esto.
Tatuando a otros.
O solamente haciendo dibujos para tatuajes.
Le gustaría tatuarse algún día una de sus obras.
—Quisiera tatuarme algo por mi madre—
—Deberías descansar—
—Por favor—
—No lo recomiendo, pero ya que este es pequeño y en realidad creo que hice más de mi quincena con ustedes, puedo hacerte algo pequeño—
—Un narciso—
Verónica levanta una ceja curiosa, pero se pone a trabajar, Draco se duerme en algún momento con el mismo brazo extendido sin darse cuenta.
El dolor del tatuaje es casi inexistente si lo compara con todo lo que ha vivido.
Dormitando puede ver la imagen de Megumi, sonriendo al lado de su padre y los imagino a estos dos hablando con Verónica, quien estaría inquieta pero feliz. Puede que la tatuadora no comentara nada, pero había un pequeño deje de añoranza en su voz, que le hizo pensar como algunas personas no tienen a sus seres queridos a su lado, a pesar que están con vida y eso se le hizo muy triste.
Continuara…
Ahora si mis chikitines, este creo que será el último capítulo en mucho tiempo que siga la línea del canon, como pueden ver el trio dorado se desvió en su camino muy similar al canon; cualquier diferencia que ocurra se mencionara en el futuro, pero hay muy pocos cambios para ellos.
Pasará un tiempo antes de ver a Harry u otro personaje que estuviera saliendo hasta ahora.
Llego el momento de la propia aventura de Draco separa al canon, que espero disfruten como yo de crear o leer.
Verónica es un personaje mencionado en el quinto libro levemente, aparte de que es una Squib amiga de Dora y de una familia importante, no se mencionó la familia y si alguien cuando leyó esa parte pensó en la familia Fujiwara, mis respetos por adivinarlo.
