Cómo todos los días podía sentirse un ambiente demasiado alegre en la oficina, todos los días era lo mismo, las tres personas más ruidosas hacían su escándalo en el despacho. A pesar de que eran unos excelentes abogados no dejaban sus personalidades explosivas.
-¡¿pueden callarse de una vez?!- todo se quedó en silencio. -¿Por qué todos los días debo aguantar su estúpido escándalo?
Todos los veían comprensivos, también estaban cansados, pero ¿que sería del despacho de abogados Konoha sin esos tres que se la pasaban armando alboroto?
-Tranquilo Sasuke, te vas a hacer viejito muy rápido- Naruto, su mejor amigo, lo intentó calmar, sabiendo que él era uno de esos revoltosos. -Deberías conseguirte a una chica pronto y dejar de ser un amargado.
Todos los hombres asintieron a su opción. Todos pensaban que era homosexual, pues nunca le habían conocido a alguna novia y siempre estaba con Naruto, que no parecía que tuvieran una relación sólo de amistad.
-¡Cierra la boca!.
Con enfado cruzó nuevamente los brazos y volteó la mirada ignorando a todo nuevamente.
Los tres comenzaban a hacer escándalo nuevamente pero se detuvieron al escuchar la puerta de aquella espaciosa habitación.
-¡Silencio!- Interrumpió Tsunade, La dueña de esa firma de abogados. -como siempre haciendo escándalo.- los miró con reproche, siempre pasaba lo mismo. Suspiró y prosiguió. -Bien, ya que estamos todos, quiero que me hablen sobre el avance de sus casos. Sé que algunos están avanzando muy bien, pero, me gustaría que lo habláramos y de esa forma encontrar soluciones a cualquier problema que tengan.
Todos estaban atentos a los casos de los demás, a pesar de que todos en un principio fueron rivales, con el tiempo comenzaron a tratarse como iguales, incluso como amigos.
-Hinata- Tsunade llamó su atención. -Tu cliente, supongo que ya has llegado a un acuerdo ¿no es así?- Hinata la miró y asintió.
-Él ha aceptado las condiciones que la clienta de Sasuke-san propuso- fijó su vista a él -Está de acuerdo con los días de visita de su hijo y con el apoyo económico, yo me haré cargo de que lo cumpla.
Ambos azabaches se quedaron viendo fijamente. Hasta que Sasuke asintió.
-Uchiha- Ahora su atención se centraba en él. -tu cliente. ¿Tendrás problemas?- Sasuke trataba de no mostrar su molestia. Porsupuesto, su cliente era una mujer avariciosa y quería más que un apoyo económico tomado del porcentaje del sueldo de su actual esposo, ella lo quería todo.
-Haré todo lo posible para que eso no pase- se tomó el puente de la nariz con sus deseos pulgar e índice, mostrando el estrés que le causaba pensar en eso.
-Bien, ambos pónganse de acuerdo, ese caso se debe resolver antes de la audiencia con el juez. Que casualmente es en dos días.
Ambos asintieron. Terminada la reunión ambos se quedaron al final, como cada reunión que tenían.
-¿Cómo aceptó tu cliente ese acuerdo?- le cuestionó en cuanto estuvieron completamente solos. Miraba detenidamente a aquella chica, intentando encontrar algo que le dijera que ella mentía.
-Le dí opciones - fue lo único que contestó, sin prestarle mucha importancia. -Tu cliente parece demasiado oportunista- se burló.
-Tsk. No me lo recuerdes- demostró su fastidio.
-Parece que tiene impaciencia por divorciarse, y tal parece que quiere iniciar una relación con su abogado.- Seguía burlándose en su cara por aquella situación.
-Tsk, calla- le dijo molesto. -¿Debería decirle a mi esposa que mi clienta me está seduciendo?
-Porsupuesto que sí, ella debería hacer algo. No creo que le agrade la idea de que su esposo llame la atención de otra mujer.- su tono de burla no había cambiado para nada.
-hmp.- le sonrió. Se acercó a ella y la besó. Tomó sus labios con ternura.
-No deberías besarme aquí cariño- le dijo cuando se separó por falta de aire. -podrían vernos.
-Por mí está bien, que por fin se enteren que eres mía, mi esposa, a ver si de esa forma el estúpido del perro deja de acercarse demasiado a ti. Además, podrías usar tu apellido de casada.
Hinata sonreía divertida al escucharlo, todos podían decir que era demasiado serio, que siempre estaba molesto y que odiaba a todo el mundo. Incluso todos estaban al tanto de su inmensa inteligencia, que lo caracterizaba por completo. Pero solamente ella sabía que ese no era el verdadero Sasuke, el Sasuke verdadero era ese bobo hombre celoso que ahora volvía a tomar sus labios.
-¿Quién iba a decir que eras un bobo y serio al mismo tiempo?- Atrás de la puerta un rubio sonreía, alegre por su mejor amigo. Por fin podía ser feliz.
