Hinata podía decir que era felíz, porsupuesto que si, vivía con su prometido, Naruto Uzumaki, al que gracias a ella ahora era un importante empresario, ella lo había apoyado desde que lo conoció, le dió herramientas, lo ayudó económicamente. No era que estuviera echando en cara lo que había hecho. Pero se sentía importante en la vida de su amado rubio.

-Naruto-kun, ¿podemos vernos está noche?, tengo algo importante que decirte- iba caminando por la calle, había salido del hospital después de ir a un chequeo de rutina.

-Está bien. Yo también tengo algo que decirte.

Terminaron la llamada.

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Hinata esperaba ansiosa la llegada de su prometido, estaba felíz porque ahora podían hacer una familia. Escuchó la puerta abrirse. Apresurada corrió para recibir a su prometido.

-Naru- no continúo, vió que su prometido llegaba con una mujer, de cabello rosado y abrazada a él. Estaba confundida.

-Hinata, que bueno que ya estás aquí, verás, hoy tengo una fiesta de negocios y Sakura-chan me acompañará.

-N-no entiendo- Hinata estaba impactada, no entendía que pasaba, un dolor en el pecho incrementaba a cada segundo.

-Naruto-kun me llevará a la fiesta de negocios que se dará hoy, porque tú no estás a su altura, sólo mírate, no tienes sentido de la moda. Eres insípida.

Hinata no podía creer lo que estaba escuchando, fijó su vista en Naruto, éste no decía nada, solo desviaba su vista.

Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.

-Lo siento Hinata, pero creo que lo que necesito ahora no es una mujer a mi lado que no destaque, verás, hay muchos socios importantes, que me podrían ayudar a crecer si-.

-basta- Hinata lo cortó. Creía que era mentira, pero escucharlo afirmar todo eso le había hecho demasiado daño. -¿Entiendes que si te vas con ella no volverás a saber nada de mi o de tu hijo?

Naruto al escucharla se sorprendió.

-¿Hijo?- así que era eso tan importante que ella tenía para decirle.

-Seguramente nisiquiera es de él, estás diciendo eso para que no te deje.

-¡Nunca lo haría!- Hinata no pudo más y comenzó a llorar. Le dolía como un demonio.

-Hinata, ¿Estás segura de que es mío?- No podía escuchar lo que le preguntaba.

-Porsupuesto que no, mírala nada más, podría ser de cualquier hombre que se haya cruzado en su camino

-¡Eso es mentira! ¡yo nunca estaría con alguien más que no fuera Naruto!- buscó desesperadamente la mirada de Naruto esperando que le creyera.

-Lo siento Hinata, aún si fuera mi hijo, no puedo aceptarlo, ¿Sabes lo que ocasionaría en la empresa? voy subiendo Hinata, esto sería como el fin de mi carrera.

Hinata no podía creer lo que escuchaba.

-Adios Hinata, lo nuestro se terminó aquí- Vió como aquellas dos personas se perdían detrás de esa puerta. Dejándola sola y con un millón de sensaciones dolorosas en su pecho.

Sin saber cómo lo hizo marcó un número.

-¿A dónde?

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-Hinata-sama, tranquila, ahora mismo vamos al hospital- Hinata podía sentir un dolor en el vientre, no tenía fuerzas.

-N-Neji- pudo pronunciar con debilidad. Trataba de despertar pero no podía. Solo veía sombras.

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Abrió los ojos lentamente. Sentía demasiado dolor en la cabeza. Intentaba concentrarse pero no podía.

-Hinata- escuchó que la llamaron. Volteó hacía la voz y pudo distinguir a un hombre alto. Su vista fue mejorando y pudo reconocerlo.

-Sasuke-kun, ¿Que hace aquí? ¿Dónde está Neji?- comenzó a alterarse. -M-mi bebé- se tocó el vientre. Las lágrimas nuevamente comenzaron a salir.

-Tranquila, Neji salió con el médico, en un rato regresan.

Sasuke tomó el hombro de Hinata y la recostó. Con un pañuelo comenzó a limpiar sus lágrimas. Sin decir nada. Esperaron unos minutos y escucharon la puerta abrirse.

-Hinata-sama, me alegro de que haya despertado.

Sasuke se puso de pie y se recargó en alguna esquina de aquella habitación.

-Neji, ¿cómo está mi bebé? sentí mucho dolor y...- La mirada de Neji le decía que había pasado algo malo. Las lágrimas comenzaron a salir nuevamente de sus ojos.

-Lo siento Hinata-Sama, pero tuvo un aborto, lamentablemente el feto no se había desarrollado y no pudo mantenerse dentro.

Sintió que todo había abandonado su cuerpo, no sentía nada más que una presión en su pecho. No escuchaba nada, veía borroso. Toda su mente quedó en blanco.

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Habían pasado ya dos años desde que había regresado a su casa. Su padre la había recibido con alegría, todos la habían tratado como antes de que se fuera.

-Hinata, salgamos- Sasuke nunca la había dejado sola. Habían sido amigos desde la infancia, y siendo honesta ella había sentido algo más que solo amistad, pero cuando él tuvo su primera novia decidió que él nunca sería para ella. Y que no sentía lo mismo. Por eso aquella vez se escapó de su casa, llegando a conocer a aquel hombre que la había traicionado.

-¿A dónde?

-Es sorpresa.

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El café al que solían ir todo el tiempo cuando eran adolescentes.

-sigue igual de hermoso.

Hinata sonreía mientras iba tomada del brazo de Sasuke. Este no podía evitar ver su rostro alegre.

-No lo permití.

Hinata lo vió sorprendida.

Entraron y pidieron lo que siempre pedían antes.

Habían pasado una tarde demasiado agradable, Hinata estaba felíz de poder vivir esas situaciones.

Iban de regreso a la casa de Hinata.

-¿Hinata?- Ambos azabaches voltearon hacía la voz que llamaba a la fémina.

-¿Naruto?- Hinata lo miró a los ojos. A su lado no estaba la misma chica por la que la había dejado. Era otra chica muy parecida a ella.

-¿Quién es este?- Naruto estaba enfadado. Verla tan feliz con alguien que no era él le molestaba demasiado.

-No tiene porque darte explicaciones- Sasuke abrazó a Hinata por la cintura, Hinata le había contado por lo que había pasado así que ya sabía quién era ese.

-No estoy hablando contigo- Naruto lo miró a los ojos. Tenía celos por cómo abrazaba a Hinata, como la miraba, como siquiera estaba a su lado.

-Jodete, vamos Hime- Sasuke comenzó a caminar con Hinata a su lado, alejándose de ahí.

-¡Oh!, amor, ya recordé, ese es Uchiha Sasuke, es el dueño de las empresas Sharingan, es uno de los mejores empresarios del mundo. Y esa es Hyuga Hinata, la heredera de las empresas Hyuga. No creí que los conocieras.

Naruto miró fijamente como aquellos se alejaban. ¿Heredera?. No lo podía creer. Ella nunca le había dicho que era millonaria. Su enfado aumentó, caminó hacía ellos.

-Hinata, perdóname- Le tomó el brazo para detenerla.

Sasuke tomó su mano y la apartó de la de Hinata.

-No te atrevas a ponerle una mano encima- Sasuke ahora si está molesto.

-Jodete Uchiha, ella es mía, ella tiene a mí hijo- Ambos azabaches se sorprendieron, Hinata agachó la mirada.

-Estupido, primero la abandonas estando embarazada y ahora te atreves a venir a exigir algo que no te mereces.

-Sasuke, basta- Hinata le tomó el brazo para calmarlo -Ya no hay bebé, lo perdí - Hinata sonaba culpable. Porsupuesto que le seguía doliendo.

¿Qué?- Naruto estaba en shock. No lo podía creer. -Es mentira- cayó de rodillas al suelo.

-Vamos, no tenemos nada que hacer aqui- Sasuke se dió la vuelta para seguir si camino -No te vuelvas a acercar a ella o te arrepentirás- fue lo último que le dijo para seguir si camino.

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Llegaron a la mansión Hyuga, los dos estaban serios, asimilando lo que acababa de pasar.

-Hina- Sasuke llamó su atención -Perdon por haberme tomado esa libertad, yo...

-Tranquilo Sasuke, muchas gracias por estar a mi lado

-Siempre lo estaré. Hinata, se mi novia.

Hinata lo miró fijamente. Sorprendida.

-¿Eh?

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Por fin la unión de dos empresas había ocurrido. Las empresas Sharingan con las Hyuga, oficialmente eran socios.

-Soy muy afortunado el poder estar con una chica maravillosa.

-Y yo lo estoy de que por fin Sasuke Uchiha se haya fijado en mi.

-hmp, no me gusta para nada que nos hayan sepadaro por mucho tiempo.

-Pero ahora estamos juntos.