Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Solo con el único fin de entretener a un público lector; de una fan para fans. Esta historia ha sido publicada únicamente bajo el usuario de ladykya0 si la encuentras en otra página con en un perfil diferente se trata de plagio.
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Algo que perder
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III
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— No llamé para pedir una canción...
Escuchó de pronto entre el sonido que hacía la secadora de cabello cerca de su oído. Rápidamente detuvo el aparato.
Con curiosidad se acercó hasta la consola y subiendo el volumen decidió escuchar con atención las voces que esa noche le hacían compañía. Pensando en que ya habían pasado varios días desde la última vez que ese chico se había comunicado a alguna cabina o estación de internet, creyó que aquel cuento ya había terminado.
Así que, en realidad sí era una sorpresa haberse topado de nuevo con una llamada suya y mirando el reloj de su habitación se dio cuenta que ya era bastante tarde en la noche y que de hecho, eran bastante raros los horarios en los que se comunicaba. Eso hacía que comenzara a sentir verdadera curiosidad, porque o era una persona muy ocupada o le gustaba la atención y el revuelo que provocaba al hacer sus llamadas a horas muy inusuales. Como fuera, reconocía que el chico tenía mucha convicción para continuar esa historia.
— Oh vaya, eres tú — El locutor en turno intentó iniciar una conversación. — Entonces, ¿hoy qué nos quieres compartir? ¿El nombre de la chica, tal vez? —insinuó. — ¿Tu nombre real?
Era obvio que el presentador del programa de esa noche intentaba presionar, porque seguramente como ella, ya se le hacía un poco larga la espera de saber la verdad de quién estaba tras esas llamadas.
— Que sepa que me enamoré y ella no lo ha notado — Soltó de pronto sin contestar ninguna de las preguntas que el hombre había hecho.
— Umh. Un hombre enamorado — dijo el conductor después de un par de segundos de silencio — Pero, si no nos dices quién es ella ¿cómo se va a dar cuenta? Amigo, ayúdanos a ayudarte. — Sonó su voz con algo de impaciencia.
Misty se quedó atenta escuchando aquella conversación. ¿Quién no notaría a un hombre enamorado? Se preguntó de pronto. Resopló con fastidio y tomando su cepillo continuó desenredando su cabello que aún se encontraba húmedo. — Menos se va a enterar si no se lo dices de frente — se quejó.
— Tengo la sensación de que ella siente lo mismo por mí.
Entonces se dio cuenta que el tono de voz de él sonaba relajada y divertida. Siempre sonaba así.
Con el tiempo que llevaba con esa rutina de escuchar la radio, había descubierto que las dedicatorias eran mucho más frecuentes de lo que se habría imaginado, sin embargo, lo que realmente había notado era que todas las personas que llamaban tenían el nerviosismo impregnado en sus palabras, sobre todo cuándo hacían declaraciones de ese tipo. Pero él no. Él no parecía ser igual a ninguna de las personas que solían hablar a los programas de dedicatorias.
— Engreído — Se molestó.
Seguramente sabía que, en efecto era correspondido, a pesar de que probablemente no tenía el valor para confesarse frente a la chica. Y eso solo podía significar que podría ser la mala versión de un patán que solo estaba usando todo eso para llamar la atención.
— ¿Algún día lo sabremos? — Preguntó el locutor, pero la única respuesta que obtuvo fue el tono de colgado de la llamada. — Buenas noches para ti también, Romeo.
El locutor finalizó aquella conversación con un poco de ironía para después con un tono más animado enviar el programa a comerciales.
Misty sin pensar demasiado continuó con su rutina y terminando de secar completamente su cabello procedió a acomodarse en su cama, para después tomar un pequeño álbum de su mesa de noche. Pasó rápidamente por las páginas, directo a las últimas en dónde encontró las fotografías que Tracey le había entregado el día anterior.
Ahora solo las observaba a través del papel film que las protegía.
Recordaba esos días. Fue el último viaje que tuvo con Ash. Ni siquiera planeado habrían podido acordar estar en el mismo lugar, así que agradecía a Arceus el haber decidido tomar sus vacaciones y salir de pesca aquel día al mar, justo como cuando lo conoció en aquel río.
Suspiró melancólica.
Ash siempre fue alguien muy importante en su vida, y había lamentado mucho no haber estado presente en aquella Liga de Campeones que le dio el reconocimiento que el chico merecía. No pudo dejar su gimnasio, pero eso no impidió, que al igual que todas las veces anteriores, lo apoyara sin dudar de él ni de sus capacidades.
Incondicionalmente, como se lo había prometido siempre.
Se sintió muy feliz por él cuando lo hicieron campeón. Pero, fue mucho más feliz cuando se lo encontró de nuevo, en medio de una sesión de pesca, como la primera vez. Algo en ella le impidió dejarlo ir, así, tan fácil. Y, terminó viajando con él sin algún objetivo aparente, solo disfrutando de su mutua compañía, llevándose mejor, riendo y en sincronía el uno con el otro. También agradeció que eventualmente la compañía de Brock se hiciera presente, como en los viejos tiempos. Por muchos años había añorado esos sentimientos de paz, aventura y libertad.
Pero también recordó por qué Ash era tan especial para ella.
No podía evitarlo, y aunque aún se empeñara en negarlo al mundo, no podía decirse a ella misma que no le gustaría que ella fuese igual de importante para Ash.
Mucho tiempo ha pasado desde que había aprendido a ser su amiga. Pero a veces cuando miraba hacia atrás, le divertía darse cuenta de que a pesar de las ensoñaciones que tenía, en su adolescencia, del príncipe perfecto para ella; sin previo aviso, Ash había sido quien se convirtió en su primer amor fallido. Lo cual, en realidad le dejaba un sentimiento de ironía porque recordaba haber intentado decirle un par de veces, declararlo en un acto de valentía dónde dejaba de pensar en qué pasaría con su amistad.
Siempre fallaba en el intento, y él era tan distraído que incluso si hoy se lo dijera, seguramente no lo entendería en su totalidad.
Así que había decidido dejar de intentarlo. Al final, Ketchum solo pensaba en su sueño y en sus pokémon, no habría funcionado una relación con un chico que se perdía e incomunicaba por semanas en el bosque de una región lejana.
Lo sabía, y por eso también había continuado su vida. Pero, últimamente con las llamadas y su constante atención, le hacían sentirse como la niña que tuvo innumerables aventuras con él. Le hacían recordar lo mucho que... lo extrañaba.
Con un movimiento rápido cerró el álbum. ¿Por qué sentía que lo extrañaba más que todas las veces anteriores?
Acomodó de nuevo el pequeño libro en la mesa dónde había estado previamente, y mirando al techo se dio cuenta que no podría dormir pronto. Suspiró.
— Tal vez, debería avisarle que su mamá quiere hablar con él — se dijo mientras desbloqueaba su móvil y abría un nuevo mensaje. — ¿Seguirá en Hoenn? — se preguntó sin que sus dedos se dignaran a moverse.
Sin pensar mucho y aun dudándolo un poco, comenzó a tipear sobre la pantalla.
"Señor Maestro Pokémon, ¿por qué no se ha dignado a hablar con su mamá? ¿Acaso quiere matarla de la preocupación?" Envió. Se quedó mirando el mensaje un par de segundos. Cuando creyó que Ash no respondería pronto, notó el en línea, bajo su nombre seguido de un …está escribiendo.
Y sin quererlo, se emocionó.
"No uses a mi mamá de pretexto" Leyó. "Es muy tarde en Celeste, mejor sé sincera y di que me extrañas."
La chica comenzó a sentir mucho calor, era una combinación de indignación y vergüenza al sentirse descubierta. Pero eso era algo que él no tenía que saber.
"No te creas tan importante, Tracey me contó que Delia quería hablar contigo" Escribió esta vez con un poco más de fuerza al presionar el display del aparato, como un reflejo de su propio nerviosismo y autonegación, sobre todo, después de lo que había estado pensando momentos atrás.
"¿Tan?" Recibió de inmediato "¿O sea que si soy importante para ti?"
Los colores se le subieron al rostro. Misty estuvo a punto de replicar agresivamente y enviarle un audio lleno de reclamos donde le diría que era un tonto y un engreído; pero, al contrario, dejo salir un profundo suspiro. Observó la pantalla por unos segundos. Tal vez era la noche y los pensamientos que aún divagaban por su mente que la hacían querer ser un poco más sincera con ella misma, con él.
"Sí" Fue lo único que tipeó. No recibió respuesta por un par de minutos y sus ojos comenzaron a pesar por el sueño que de pronto la invadió.
"Bien, llamaré a mamá. Gracias Mist." La chica asintió sin sentir realmente algo, no esperaba que hubiese una profundización a la declaración que acababa de hacer, porque simplemente el entrenador pudo haber deducido que era importante para ella, por los años que se conocían o solo porque eran amigos. O peor aún, podría ser que ni siquiera le diese importancia. "Mañana temprano viajare a Ciudad Castelia en Unova. No puedo esperar para terminar y poder regresar a Kanto."
"Seguro, pero mientras ve con cuidado." Le pidió con sinceridad "No te metas en problemas" Lo conocía bien. "Yo debo dormir. Hablemos a una hora más razonable la próxima vez :)" Terminó, y en cuanto lo hizo sus ojos se cerraron completamente.
"Descansa, Mist".
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¡Hola!
¿Cómo están? Ya es miércoles y aquí les traigo una nueva parte de esta pequeña historia. Ya hice mis cuentas y lo más probable es que solo sean 7 partes, así que... vamos bien. Oigan, ¿alguna vez ustedes han llamado a la radio a platicar o dedicar cosas? Cuando estaba en la uni y me desvelaba con mi amiga con los proyectos, escuchábamos estos programas de noche donde la gente marcaban a platicar sus desamores y en cabina marcaban a la otra persona para pedir perdón y cosas así... siempre quisimos marcar y armar tremendo dramón jajaj. Pero, en realidad si es muy raro que alguien diga, literalmente, "estoy enamorado", lo cual se me hace curioso. Por otro lado, parece que Misty ha introspeccionado mucho sus propios sentimientos y el otro distraído quién sabe en qué región.
jaja. En fin, muchas gracias por sus comentarios. La verdad me ponen feliz, ya saben que respondo por mp para mas chismecito.
¡Nos leemos la sig semana!
