Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Solo con el único fin de entretener a un público lector; de una fan para fans. Esta historia ha sido publicada únicamente bajo el usuario de ladykya0 si la encuentras en otra página con en un perfil diferente se trata de plagio.
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Algo que perder
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V
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Cerró su laptop con fastidio y mirando la hora en el reloj de su muñeca izquierda se dio cuenta que ya era bastante tarde.
No podía concentrarse.
Debía terminar aquel documento y simplemente no podía dejar de darle vueltas al tema. Sakura había logrado perturbarla con sus cosas. Incluso, había pasado toda la tarde en silencio, porque de pronto le dio pavor encender la radio y toparse con alguna llamada del chico, que al parecer ahora medio Kanto sospechaba podría ser Ash.
Pero, si ella no terminaba de creerlo, ¿por qué le daba tantas vueltas?
Maldijo todo el asunto por lo bajo, apartó el aparato que había estado sobre sus piernas y poniéndose de pie se dirigió hasta el refrigerador. Necesitaba algo dulce.
Solo pregúntale, se dijo a sí misma.
— Psy... — escuchó el llamado de su pokémon quién la miraba con curiosidad.
El pato notó el bote de helado que su entrenadora ya sostenía entre sus manos y comenzó a caminar en círculos emocionado.
— ¿Tú también quieres? — El pokémon asintió repetidas veces. La chica sin más tomó un pequeño plato hondo dónde vertió un poco del cremoso contenido y acomodó una cuchara para su amigo. — regresemos a la sala, Psyduck.
El pokémon simplemente la siguió ansioso, listo para recibir el recipiente con la porción que le tocaba. Misty volvió a sentarse en el lugar que había estado ocupando, su compañero no tardó en sentarse justo a un lado de ella, para después comenzar a comer muy felizmente.
— ¿Tú crees que sí se trate de Ash? — Preguntó Misty de pronto llamando la atención de su único acompañante. Este la observó curioso. — Es decir, si estuviera enamorado me lo diría ¿no?
— ¿Psy? — Contestó el pokémon para después llevarse la cuchara metálica a la boca.
— Soy su mejor amiga, ¿por qué no me contaría algo tan importante? — se quejó esta vez sorprendiéndose a sí misma con un berrinche.
No sabía realmente qué sentir porque en realidad entendía que fuese cualquier situación, Ash no le debía explicaciones. Al final del día, él ya era un adulto que sabía lo que hacía. Aunque tratándose de Ash esa afirmación era un poco cuestionable. Pero, si había una sensación de incomodidad que la estaba molestando, algo en su interior que le afirmaba que sí estaba pasando algo, solo que no podía decir si era con Ash o solo pasaba algo con ella en particular y sus pensamientos intrusivos.
Suspiró mientras comía su postre de manera automática viendo hacía la nada, perdiéndose completamente en sus pensamientos.
¿Si Ash se enamorará, qué tipo de chica sería?
Una pregunta más invadió su mente de pronto. A decir verdad, nunca lo había pensado detenidamente. El chico era impredecible, así que seguramente sus gustos también lo eran, imposible adivinar de quién se trataba. Pero de una cosa si estaba segura y esa era que el afamado entrenador no solo reconocía la naturaleza de sus pokémon, sino también de las personas.
Así que, si alguien había logrado llamar su atención a tal grado, confiaba en que sería alguien que podría compartir la pasión que Ash tenía por la vida y los pokémon.
De pronto un sentimiento de tristeza la invadió.
— Me habría gustado...
— ¿Qué te habría gustado?
— Decirle lo que sien... — No pudo terminar su frase porque de pronto un chorro de agua fría pegó directamente contra su rostro sacándola completamente de la ensoñación en la que se había sumergido.
Confundida logró escuchar la voz de su Psyduck que empezaba a aumentar al igual que su molestia.
— ¿Qué te pasa? — Levantó la voz dirigiendo la mirada hacía su pokémon quién molesto señalaba el teléfono de la chica, el cual traía en su aleta izquierda.
— Psy, psyduck, psy ay ay.
Seguía confundida. Y su pokémon estaba enojado.
— Hola, Mist. — Lo vio sonreír, ella se confundió más. — Llamé un par de veces antes y al tercer intentó fue Psyduck quién respondió la video llamada. — El chico rió por lo bajo, y Misty dirigió una vez más su mirada hacía su pokémon. — No lo culpes, se veía que estabas muy pensativa.
El tono de voz de su amigo sonaba divertido. ¿Pensativa? ¿En qué estaba pensando? Volvió su mirada hasta el teléfono y vio a un Ash sonriente. Claro, en Ash.
— ¡Ash! — Por fin se dio cuenta.
— ¡Hola! — Saludo de nuevo.
Misty de pronto sintió como su rostro se calentaba rápidamente por la vergüenza, tosió un par de veces para disimular un poco la situación y fingiendo muy mal su incomodidad devolvió el saludo al entrenador de una manera poco natural, mientras tomaba el aparato en sus manos e intentaba acomodarse de nuevo en el sofá.
— Tranquila, no pasa nada — Misty suspiró dejando pasar el momento anterior. — ¿Algo te preocupa? — preguntó esta vez con un tono de seriedad. La chica negó. — ¿Segura? Porque sí estabas muy perdida.
— Cosas sin importancia — respondió por fin, intentado convencer al chico. — Solo fue una semana pesada. Nada más.
El entrenador asintió.
Para Misty el ambiente aún se sentía un poco pesado. De pronto se sentía cohibida y eso la incomodaba demasiado.
— Para mí también ha sido una semana ocupada — Lo escuchó hablar con su habitual ánimo y ella pudo respirar mejor. — Te lo digo de verdad Misty, estoy cansado de fingir que las bromas de los presentadores de programas son graciosas. ¡El 95% son malísimos! — Se quejó con el tonó más infantil que tenía — Auxilio, Misty. — Lloriqueó.
La Líder de Gimnasio solo le dirigió una mirada de sorpresa combinada con diversión.
— No puedo hacer nada por ti — Sonrió — Eres el campeón, es parte del paquete. La vida no solo se trata de correr por ahí teniendo batallas con el primer entrenador que se te cruza. — Se burló.
— ¡Que aburrido! — Exclamó y Misty por fin sintió como el ambiente y sus ánimos se relajaban. Irónicamente e igual que siempre parecía que Ketchum era quién podía alterar de manera tan abrupta su estado de ánimo.
Solo necesitaba de Ash siendo Ash.
— De todas formas — respondió la pelirroja — esa gira de medios casi termina. Seguramente Delia te preparará un montón de comida como bienvenida.
El entrenador sonrió. — Bueno, no te voy a mentir. Sí estoy ansioso por volver y comer la comida de mamá — En el fondo un animado Pikachu secundó aquella afirmación. — Pero, hay algo que haré antes de llegar a Paleta.
— ¿Algo más importante que comer? ¿Qué podría ser eso? — Preguntó curiosa.
Ash la observó un par de segundos y después sonrió.
— No te lo voy a decir.
— ¿Por qué no? ¿No puedo saberlo? — De pronto sus anteriores dudas se hicieron presente de nuevo — Seguramente puedo ayudarte. — Su ánimo disminuyó un poco — ¿Seguro que no hay algo que me quieras decir? — insistió.
— ¿De qué estás hablando? — El tono confundido y apresurado del chico llamó la atención de Misty.
— ¿De qué estás hablando tú? — Contestó ella de inmediato.
Ambos se miraron expectantes por un par de segundos donde el silencio los envolvió.
— ¿Pasó algo? — Se aventuró Ash. — Si estas actuando raro.
Misty exhaló pesadamente, llamado así aún más la atención del chico, quien a través de la pantalla observaba los gestos que su amiga hacía. Definitivamente algo la estaba molestando.
— Solo... — habló por fin. — Es muy raro que Ash Ketchum tenga secretos. — Ash lo pensó por un momento. — Para ser un tonto eres una persona muy sincera.
— ¿Tú crees? — se preguntó intrigado. — ¡Espera! ¿A quién le dijiste tonto?
— ¡Pikapi! — Se escuchó de fondo al pokémon amarillo que secundaba la frase de la pelirroja.
— ¿Cómo que yo? — Lo único que pudo observar Misty a continuación fue el movimiento errático que el teléfono de Ash le transmitía, ya que este se acercó a su pokémon sin cuidado y olvidándose completamente de la video llamada. — Mira Pikachu, ya sé que si tuvieras que escoger entre Misty o yo, tú me cambiarías por una botella de Cátsup... —. Escuchó al pokémon asentir — ¡Deja de decir que sí! — Misty comenzó a reír.
— Ash deja a Pikachu en paz. Él solo confirma lo que todos ya sabemos.
El joven rápidamente movió el aparato para poder ver a la pelirroja.
— ¿Qué dijiste?
— Nada ~ — Cantó divertida, dirigiéndole una sincera sonrisa al chico.
El entrenador observó con receló a su amiga, desvió la mirada y dio un largo suspiró. Un movimiento brusco de la cámara después, Misty terminó observando el blanco techo del lugar, y pudo deducir que Ash se había dejado caer en la cama de su habitación.
— Al menos ya no te ves preocupada — Escuchó aun sin poder ver el rostro del entrenador.
— Me gusta molestarte — Respondió sin más con un tono alegre, pero Ash no emitió sonido. — Oye, ¿estas bien? — Comenzó a preocuparse. — ¿Te enojaste?
— ¿Tal vez? — Dijo en un tono bajo, aun sin dejar que su amiga lo vea.
Ambos se quedaron en silencio una vez más.
— Mist... — La llamó de pronto. — ¿Has estado bien últimamente?
— ¿Sí? — Se desconcertó ante el cambio repentino de tema.
— Que bueno... — Escuchó, para después notar el movimiento de la cámara.
— ¿Por qué preguntas? — Por fin había vuelto a ver la cara de su amigo, quien en efecto se encontraba acostado.
— Curiosidad. Supe que tus hermanas están en Kalos — Sonrió y Misty lo observó curiosa mientras asentía — Pensé en que tal vez ya incendiaste la cocina de tu casa —. Se carcajeó observando el rostro de la pelirroja líder, que mostraba su creciente indignación.
— ¡¿Qué dijiste, Ketchum?!
— ¡Es mi venganza! — Se burló y Misty no tardó en reírse con él ante la satisfacción con la que el joven le había respondido, contagiándose por el buen humor de Ash.
— Bien, pero espera a que regreses. Te vas a comer lo que cocine. — Advirtió — Y, para tu información mis habilidades culinarias ya no son tan malas.
— No lo sé, lo voy a pensar —. Finalizó con un gesto de incredulidad. Ambos rieron.
Misty notó como Ash llevaba su muñeca a la altura de su rostro, lo suficiente para poder ver la hora en el reloj digital que rodeaba su muñeca.
— Lo siento Misty — Se apresuró — Creo que debo irme, aún debo atender un par de cosas y mañana es mi día de entrenamiento con mis pokémon. — La pelirroja asintió — La siguiente semana será mi última entrevista en Galar y volveré a Kanto.
— Esta bien, no te metas en problemas — Sonrió. — Regresa con cuidado —. Ash asintió contento. — Espero verte antes de que vuelvas a salir a otro viaje pokémon o algo.
El entrenador la miró con curiosidad para después asentir con tranquilidad. — Espero que pase mucho más que eso. — respondió casi en un susurró que Misty por poco no logra distinguir. — En fin, hablemos después.
Se despidió y en la pantalla de su celular ya solo podía observar su propia imagen en donde distinguió la sonrisa que quedo como rastro de lo feliz que había estado minutos atrás.
No tardó más en cerrar ella misma su aplicación para después bloquear el teléfono.
No le preguntaste. Se dijo a sí misma mientras observaba a su Psyduck, el cual había terminado completamente dormido en un extremo del sofá, babeándolo por completo.
— De todas formas, no podría hacer nada al respecto.
Y sin más, tomó la computadora portátil y abrió el documento en el que había intentado trabajar toda la tarde.
— No podría hacer nada al respecto...
Repitió en un susurro.
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¡Hola!
Bueno, Misty entró en un conflicto existencial entre lo que conoce de Ash y lo que no, combinado con el conflicto que tiene ella misma con sus propios sentimientos... la esta pasando mal. ¿Será? ¿No será? que mejor Misty se confiese y se saque de dudas, jajaja. Pero, cómo si ella es la que tiene más dudas. Todo mal. (?)
Ya estamos en la recta final, solo dos capítulos más. Espero se encuentren muy bien, muchas gracias por los comentarios y las visitas, los aprecio mucho.
Sin más por hoy, nos leemos la sig semana.
