l velo de oscuridad que la cubría parecía ser infinito y no podía evitar sentirse completamente perdida y sin un rumbo que seguir, entonces sin pensarlo se agacho abrazándose a si misma en una manera de reconfortarse a si misma. Luego de perder a sus padre en un ataque de Naraku a la aldea tenia un largo tiempo sola y sin alguien junto a ella; recordar la agonía de su madre en sus brazos cuando pudo rescatarla de su pequeña casa la hacia sentir querer dejarlo todo, pero en todos sus intentos por acabar con su miseria habían fallado y se reprendía por ello. Ella no merecía seguir aquí, su familia no merecía ese destino.

A pesar de su situación sabia perfectamente que las lagrimas estaban cubriéndole el rostro. La oscuridad era tan abrumadora que ni sus ojos podían adaptarse a ella y comenzó a sentir un temor agobiante, podía tocarse el rostro pero no ver sus manos por mas cerca que estuviesen de sus ojos; el miedo termino apoderándose de ella y no pudo parar de llorar

"No quiero esto!" - se reclamaba a si misma - Yo deseaba morir pero, no de esta forma - hipo mirando a un cielo que no existía - esto ni si quiera puede considerarse muerte - susurro levantándose y manteniendo su cabeza gacha, intentando enfocar sus pies a medida que daba pequeños pasos en busca de un camino que no conseguía.

Cada paso era confuso, ella podía sentirlo como caminar en reversa pero claramente se dirigía hacia adelante a un lugar que ni ella podía descifrar y fue entonces que el pánico se instalo en su estomago cuando su pisada no aterrizó, en lugar de ello sintió que caería a un vacío infinito y sin tener nada a lo que sujetarse cerro fuertemente sus ojos, ella moriría.

-¡KAGOME!

El grito era fuerte y muy cerca de ella, entonces sintió un tirón en uno de sus brazos y cuando giro la mirada presa del pánico todo se volvió brillante y allí estaba la mirada dorada.

-¡Mujer del demonio! - reprocho jalando a Kagome contra su pecho - ¿te has vuelto loca? - Dijo ahora más calmado, sabiendo que ella estaba junto a el y a salvo, ella negó en respuesta a su pregunta - ¿Qué sucede contigo, acaso quieres morir?

-No...yo solo.. - se detuvo allí, sin continuar

-¿Te importaría decirme que sucede? - volvió a preguntar alejándola un poco de su cuerpo para verla, ella parecía aturdida

-Yo estaba...en un lugar oscuro...entonces tu tomaste mi brazo y pude regresar - explico vagamente mirándolo y entonces recordó que casi caía de algún lugar y volteo su rostro para ver que estaba al borde de un risco - gracias por salvarme - dijo aferrándose al hakama del hanyou.

-Keh! ... solo no me des más dolores de cabeza - reprocho alejándose de ella y trayéndola consigo al tirar de la muñeca femenina

Ella lo miro un poco avergonzada, el comportamiento de Inuyasha le hacia recordar un poco a su madre cuando se preocupaba por ella, sonrió con una melancolía fugaz hasta que recordó al chico de ojos azules y se detuvo en seco captando la atención del ojidorado que no se giro a mirarla.

-¿Ahora que? - dijo fastidiado

-¿Quién era ese joven? - pregunto curiosa dirigiendo la mirada a su mano que era liberada de la peliplata

-Es Koga - respondió simplemente cruzándose de brazos mirándola de nuevo - Ahora tu respóndeme ¿Por que estabas llorando? - Lanzo la pregunta evitando hablarle de su mundo por ahora

-Por nada en especial - respondió Kagome sin mirar a Inuyasha, salvando sus preguntas para otro momento, intuía que Inuyasha no quería hablar sobre el pelinegro y ella no estaba en posición de exigir respuestas tampoco.

-Kagome - llamó y ella lo vió inmediatamente, tener la atención de la mujer era gratificante para él - Estarás conmigo a partir de ahora ¿entendido?

-Pero...espera - ella retrocedió un paso incrédula, no daba crédito a lo que escuchaba - No somos objetos que encuentras y simplemente puedes conservar a voluntad.

- ¿Tienes a donde ir? - su pregunta fue completamente desvergonzada e impulsiva, el no acostumbraba a ser paciente o afectivo con los humanos, después de todo, ellos habían matado a su madre - Contéstame...

-Yo... podría encontrar un lugar - contestó aventurándose

-Los humanos son demasiado ingenuos - dijo acercándose a la mujer - ¿Estás segura que quieres regresar al lugar de donde estabas escapando? - soltó con altanería sujetando la barbilla de la mujer, escudriñándole la mirada, ella estaba perdida, era como un animal sin refugio y él bien podría aprovechar esa desolación y conservarla para él.

-No, yo... - se detuvo, Inuyasha tenia razón - ellos pueden ...

-Yo te voy a proteger - Dijo capturando la atención femenina, ahora sabia que esa frase podría ser significativa para los humanos o quizá solo para Kagome, comenzaba a mirarlo diferente, ahora ella estaba sonrojada.

-Te dije que no soy un objeto! - dijo avergonzada y evitando al joven peliplata, caminando a un costado de él - Puedo tomar mis propias decisiones, ¡no seas atrevido! - soltó enfadada pero regocijada al mismo tiempo, esa frase le había acariciado el corazón

Luego de la respuesta vaga de la mujer caminaron en silencio de regreso a la pequeña cueva, ella estaba mirando el lugar con esos ojos castaños vacíos. Inuyasha solo estaba tratando de descifrarla, ella parecía añorar algo que no estaba o quizá él no entendía del todo. En sus años de vida había aprendido que los humanos eran seres completamente regidos por sus sentimientos y la humana frente a sus ojos se mostraba valiente pero vacía.

Inuyasha camino adentrándose un poco a la cueva en busca de leña y regresando cerca de Kagome para armar una pequeña fogata. Maldijo internamente al percatarse que no tenia restos de madera para hacer una; él muy ocasionalmente podía sentir frio por lo que no necesitaba de tales cosas para sobrevivir, pero ahora tenia que aprender a pensar como sobrevivir con un humano.

Hastiado soltó un chasquido con la lengua y fue en busca de Kagome, una vez cerca de la mujer puso una de sus manos frente a ella y creo fuego azul, Kagome dio un respingo del susto y casi cayo de no ser por su propio equilibrio.

-¿Que vas a hacer? - dijo nerviosa Kagome mirando el fuego en una de las manos masculinas

-Escucha, esta claro que no voy a matarte - aclaró antes de cualquier mal entendido, necesitaba ganarse la confianza de ella - La noche va a ser fría y tu no estarás bien sin una fuente de calor, eres humana después de todo.

-Lo siento, estaba perdida en mis pensamientos - observo su alrededor - de verdad no hay nada para hacer una fogata - susurro acercándose al joven con recelo enfocando la azulada flama y colocando sus manos cerca del fuego - Es cálido ...

- Claro que lo es tonta - respondió con altanería desvaneciendo el fuego de su mano, ella lo miro curiosa y el simplemente camino para sentarse cerca de la entrada, su deber era protegerla ahora que Koga la tenia en sus ojos - ¿Vas a decirme porque llorabas?

- ¿Por que quieres saberlo? - susurro tomando asiento junto a él sin apartar la vista del chico

- Solo dime - Contesto mirando el cielo abriéndole paso a la noche, sabia que ella lo estaba mirando

- Recordaba a mi familia... - comenzó a relatar, subiendo sus rodillas para abrazarse a si misma - murieron por culpa de Naraku, el incendió la aldea... - confeso enmudeciendo al final, el joven la miraba de reojo y guardo silencio antes de aventurarse a decir nada.

-¿Por que quemó la aldea? - quizo saber el peliplata

-Al parecer buscaba a alguien y él es un bandido, trabaja con bandidos...todos son crueles - jadeo conteniendo las lágrimas, Inuyasha enfoco el perfil de la mujer descubriendo la sinceridad de sus palabras - un grupo ingreso a nuestra casa, golpeando a mi madre, mi abuelo y mi hermano hasta... - se detuvo y él la vio casi conteniendo la respiración.

-¿Donde estabas tu entonces? - pregunto con suavidad, estirando un poco sus piernas, intentando aligerar la tensión en ella.

-Regresaba de recoger los ingredientes que mamá me había pedido ... - suspiro limpiando un poco las lágrimas en sus ojos - ese día celebraríamos con una cena especial porque mi hermano había aprobado el examen para convertirse en exterminador, pero lo que vi al regresar acabó rompiéndome...yo debo estar muerta también - dijo para apoyar la frente en sus rodillas, suspirando largamente.

-En nuestro mundo, las casualidades como la tuya tienen una razón y al igual que nosotros, los humanos llegan con un propósito, creo que tu madre te salvo la vida - confeso el joven obteniendo la atención de ella, limpiando la humedad del rostro femenino, ella sonrió ante el gesto - ¿Entonces no tienes a donde volver? - pregunto suavemente ofreciéndole de nuevo un poco del calor de su fuego azul, ella junto sus manos cerca de su poder elemental.

-Intente regresar a mi aldea, pero extrañamente solo recibí golpes y la dura acusación de ser la causa de la miseria en la aldea - respondía sin apartar la vista de la suave danza del fuego.

-¿Ser la causa? - pregunto nuevamente cambiando la mano con la que creaba fuego y ella asintió - entonces esa noche tu... escapabas de tu aldea? - Kagome volvió a asentir y el comenzó a atar cabos en su mente, intentando encontrar una razón para hacerla victima de Naraku

Las razones eran suficientes para sentir mas curiosidad por la mujer y mas deseos de conservarla así que viéndola indefensa y completamente perdida en el fuego de su mano tomo una de las manos femeninas con su mano libre y la atrajo hacia él, sorprendiéndola y cesando su magia, dejando la cueva a oscuras nuevamente.

-¿Entonces te quedaras conmigo? - susurro cerca del rostro femenino, ella estaba sorprendida y sonrojada al mismo tiempo y el pensó ser rechazado pero para su sorpresa ella no se alejo, en su lugar le parecía que estaba completamente divagando en el dorado de sus ojos provocándole una sonrisa sin una razón aparente, ella se sonrojo aún mas al ver la sonrisa en él removiéndose inquieta, podía sentirlo, ella estaba avergonzada - Respóndeme Kagome...

Continuará

Gracias por sus lindos reviews, espero les haya gustado este capitulo.