Inuyasha se veía eufórico con cada bandazo que lanzaban sus garras y su oponente, Naraku, no se quedaba detrás sonriendo con ese cinismo que lo caracterizaba hasta que de un momento a otro desapareció quedando frente a Kagome y asustándola hasta casi el punto de hacerla desvanecer.
En ese momento el cuerpo frente a la mujer fue embestido por un enorme zorro que dejaba ver burbujas de rabia que goteaban desde su boca.
- No la toques - advirtió Inuyasha.
- Lo siento pero necesito a esa mujer, ella tiene algo que es mío - soltó el pelinegro sonriendo al zorro - quizá sea por la misma razón que tu quieres conservarla
Inuyasha bufo haciendo un movimiento con su cabeza haciendo que Kagome callera en su lomo para salir de la cueva contra todo pronóstico, el no tomaría a Kagome, se iba a asegurar de aquello.
Una vez alejados de su escondite se adentraron en el bosque quedando cerca de un pequeño rio, el lugar estaba muy poco protegido a simple vista, los arboles no eran abundantes así que Kagome se preocupo al reconocer que no seria nada bueno para ella y para él, estaban completamente expuestos ahora.
-Baja Kagome - dijo el zorro sacando a la mujer de sus cavilaciones y dejándose caer con suavidad para que ella pudiera bajar con comodidad, ella bajo casi de inmediato trastabillando un poco, el sonrió
-¿como puedes reír en una situación como esta? - Regañó Kagome señalándolo con el dedo, el joven seguía en su aspecto de perro mirándola, debía reconocer que era valiente al encarar a un ser como él, cualquier humano huiría al verlo o trataría capturarlo.
-¿Como sabes que estoy sonriendo? - dijo de forma telepática y Kagome se sorprendió a si misma al descubrir que el realmente si estaba sonriendo.
-S-solo pude saberlo - respondió cruzándose de brazos - tu como puedes estar tranquilo, Naraku puede llegar en cualquier momento
- ¿Sabes porque Naraku te busca? - pregunto ignorando olímpicamente el comentario de Kagome
- No - respondió simplemente
-Sabes por que quiero que te quedes a mi lado? - surgió una nueva pregunta que hizo incomodar a la mujer
- No - repitió sin apartar la mirada del gran zorro sentado frente a ella - ¿Puedes cambiar de forma?, ya sabes, al Inuyasha que conozco ... - confeso un poco avergonzada, el asintió y al poco tiempo regreso frente a ella el joven alto, de cabello plata y ojos del sol con una particularidad única esta vez.
-¿Que te pasa? - hablo al fin cruzándose de brazos, ella parecía concentrada en algo particular
-Tus orejas - se aventuro - antes, no las tenias... - Kagome se sintió llena de curiosidad y se alarmo al verlo vociferar una maldición envuelta en un susurro rebelde
-Quizá no reparaste en ellas antes pero este es mi yo real - confesó - no pretendía mostrarte mis orejas porque creí que me odiarías
-Es absurdo que lo digas ahora mismo, cuando puedo saber que eres una bestia mítica de 9 colas ¿no crees? - cuestiono y el asintió enseguida.
Kagome camino al pequeño rio y se agacho acercándose hasta ver su propio reflejo en las aguas que ahora estaban calmas, era un lugar relajante gracias a la presencia de Inuyasha, en otras circunstancias no se acercaría sola a un lugar tan remoto. Entonces observo su alrededor y reparo en el hecho de que no había un camino que estuviese libre o con pistas de que algún humano los recorriera alguna vez para llegar a ese lugar, entonces giro el rostro para ver a Inuyasha mirándola sin moverse aun del lugar en donde había aterrizado antes. Por primera vez sintió empatía por él.
-Te has quedado paralizado? - pregunto en broma haciendo que el joven chasqueara con la lengua y caminara hacia ella aun de brazos cruzados. - ¿Cómo conoces este lugar?
-Cuando tienes tantos años sola como yo, puedes descubrir mucho - dijo deteniéndose junto a ella, mirándola desde arriba, entonces vio compasión en los ojos femeninos y sintió algo extraño que lo obligo a apartar la mirada
-Lo siento - confeso Kagome levantándose y sacudiendo un poco su ropa, abrigándose mas con el haori rojo que Inuyasha le hubo puesto en la cueva, el la vio de nuevo. - Es demasiado grande ¿lo ves? - dijo divertida y el sonrió, haciendo que su corazón latiese al ver su sonrisa
-No tengo objeciones si lo quieres conservar - soltó sin dejar de sonreírle
-Imposible, no puedo pasar mi vida con estas ropas Inuyasha - refuto moviendo las mangas que bailaban al flotar mas allá de sus manos
-No quiero que vayas a la aldea humana, es peligroso - dijo con un tono mas serio y que hizo borrar la sonrisa del rostro de Kagome
-Lo necesito... - suspiro acercándose a él, - sabes que esta ropa puede ser problemática para mi en una situación como lo que acaba de suceder momento atrás, si necesito correr y sujetarme a algo, esto puede hacerme caer - regaño agitando las manos frente al albino, el sonrió admirándola, sujetando ambas muñecas femeninas sorprendiéndola.
-Me gusta verte con mi rata de fuego - dijo sin pensarlo demasiado y manteniendo el agarre en las muñecas femeninas, ella se sonrojo furiosamente y abrió la boca en un intento por dejar escapar una palabra que nunca salió, él enseguida maldijo por lo bajo y retiro el agarre como si lo quemase - olvida lo que dije, eres una molestia
Luego de aquel intercambio de palabras pasaron largas horas caminando en completo silencio, Kagome juraría que caminaban en círculos y se sentía más cansada de lo normal, el calor de la tarde tampoco ayudaba en lo mas mínimo. El bosque comenzaba a ser un verdadero reto para una humana común y cada paso que daba parecía alejarla mas del joven debido al cansancio, hasta que un paso en falso la hizo caer lastimándose las rodillas, soltando una exclamación que haría que Inuyasha volteara a verla.
-¡Es tu culpa! - exclamo Kagome llorando
-Por que lloras ahora tonta!? - regaño en el mismo tono - y porque me haces el culpable de esto!?
-Por que si, eres un tonto! - regaño acariciando las rodillas, incorporándose para limpiarse un poco las lagrimas del rostro se sentía completamente ajena a si misma siguiendo a una deidad por simple capricho
- Tu eres la tonta - dijo con mas suavidad inclinándose para tratar de tocar el lugar lastimado, dándole un acceso libre a la coronilla de su cabeza, donde descansaban sus orejas, supo enseguida que ella las estaba mirando - ¿Qué pasa ahora? - susurro tocando una de las heridas
-N-no es nada - respondió avergonzada, el seguramente la habría descubierto mirándole las orejas sin decoro alguno - lo siento
-Adelante, tócalas si es lo que deseas - dijo con serenidad mientras utilizaba un poco de su magia y comenzar a curarla
-Seguro que puedo? - pregunto tímidamente pero con la curiosidad invitándola, el no la miro y dijo nada al respecto, solo lo vio asentir y ante la sumisión de él frente a ella acaricio la coronilla primero, con sutileza.
Al tocar el cabello de Inuyasha noto enseguida la suavidad de las hebras plateadas que se enredaban entre sus dedos y cuando se acerco para acariciar una de las orejas sintió que la mano que se encargaba de curar la herida se había detenido; una vez que comprobó que el continuaba con su tarea dedico todas las atenciones a la suave protuberancia que la invitaba a explorarla sin decoro, haciendo que Inuyasha casi ronroneara ante el contacto.
-Lo siento - se sonrojo al terminar aquel toque indecoroso para ella - ¿te lastime? - pregunto para ver como Inuyasha se erguía frente a ella negando en respuesta y viéndola con ojos acusadores o eso quería creer
- Sera la única vez que lo hagas mujer - susurro al encerrar la cintura femenina y atraerla hacia el sin apartar su mirada de la de ella - Estoy siendo respetuoso ahora, así que agradécemelo...
-P-pero espera un momento - el agarre en su cintura pareció ser mas fuerte ahora - O-oye basta, no volveré a hacerlo - dijo para enmudecer al sentir como el peliplata se inclinaba hacia ella mordiendo coquetamente el lóbulo de su oreja izquierda y jalar con suavidad, haciéndole flaquear las piernas y soltar un jadeo indecoroso que cubrió enseguida con sus manos ante la vergüenza.
-Así se siente lo que acabas de hacerme, mujer - La voz de Inuyasha casi era un ronroneo para Kagome quien casi estaba de pie gracias a su sujeción en la cintura femenina - ¿Quieres que lo repita? - ella negó rápidamente y el sonrió apartando el contacto - ahora sígueme y no te caigas nuevamente entendido? - dijo sin dejar de verla y evitar burlarse ante la situación, la mujer era incluso mas roja que su propia rata de fuego lo que le resulto tierno y hermoso a su vista - Parece que mi magia hizo que te quedaras muda - sonrió jalándola de la mano con suavidad - aunque deteste la idea vamos a entrar a la próxima aldea, tu necesitas algo de ropa y yo necesito información.
Continuará
