YorHa Boys Informe: Prueba de una variedad de virus lógico.
Este fanfic es un AU donde No.2 bajó a la tierra con el M001.
Informe 1.
Dos jóvenes de cabello negro y vestidas de rojo se encontraban intercambiando ideas en la red de máquinas.
— Hemos revisado varios datos y la gran variedad de respuestas a estímulos.
— Hemos observado que un estímulo que provoca grandes cambios de comportamiento es el enamoramiento.
— Los androides pueden volverse más ferales en combate si tienen como incentivo el amor.
— Hay otros que se distraen al grado en el que descuidan sus labores.
— Justo como los humanos.
— Justo como los humanos.
— Habría que probar cuales tipos se vuelven distraídos y cuales ferales.
— Alternativa sugerida: podríamos averiguar con qué tipo de virus podríamos provocar que pierdan todo deseo de lucha.
— Sugerencia: prolongar el tiempo de activación del virus para evitar su pronta eliminación.
— Convenida.
— Podemos hacer el experimento.
— Comprobémoslo.
— Comprobémoslo.
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El campo de batalla había sido feroz y no hacía tanto que habían salido del campamento. No habían podido evitar una pequeña emboscada, cuyo número de máquinas era lo suficientemente pequeño para ser exterminadas, pero lo suficientemente grande para no dejarles esquivar el último ataque que les provocó algunas lesiones no letales. De ahí en adelante, todo el lugar estaba despejado.
La sensación de que estaban por caer en una trampa se hizo presente.
— Instructor, el camino está sospechosamente despejado — se comunicó No.4 — Todo indica que nos dirigiremos a una trampa. Permiso para volver.
Al cabo de un par de minutos, la respuesta de Black llegó.
— Denegado — se escuchó a través del comunicador — Esta podría ser la única oportunidad para intervenir una de las antenas del área boscosa. El bunker nos indica que sigamos adelante.
— ¡Tch! Lo dicen tan fácilmente — se quejó No.3 cuya voz se había colado a través del comunicador de No.4
— Entendido. Continuaremos avanzando — confirmó No.4 liderando el frente y cortando la transmisión.
— Esto parece ser un gambito de dama — murmuró No.21
— ¿Gambito de dama? ¿Qué es eso? — preguntó su gemelo.
— Es una apertura en ajedrez.
Si bien, los androides conocían el juego; algunos de ellos como los tipo escáner y a aquellos que tendrían un puesto de mando determinado, les enseñaban a jugarlo de manera más especializada que al resto, como un medio básico para aprender sobre estrategia y táctica.
— Dicha apertura consiste en falsamente ofrecer un peón como sacrificio, para obtener un beneficio mayor después.
— ¿Quieres decir que las maquinas están dispuestas a sacrificar esa torre? — esta vez fue No.9 quien comenzaba a entender lo que No.21 le decía.
— Pero ¿Por qué? Esa torre actúa como antena de esta área.
— No lo sé. Si una torre como esa tiene para ellos el mismo valor que un peón en ajedrez… — guardó silencio un par de segundos — Instructor Black, coincido con la solicitud de No.4, creo que deberíamos retirarnos.
— Secundo la moción, señor — apoyó No.2 observando con desdén a Black.
— Ya envié la solicitud cuando No.4 lo pidió, sin embargo, el bunker ha solicitado que continuemos. El gambito de dama no es absoluto, No.21. Hay muchas maneras de darle la vuelta — aseguró Black, sabiendo perfectamente que los peones de sacrificio eran ellos — En marcha.
Del otro lado, los atacantes y el pistolero continuaron avanzando. Sin embargo, No.3 y No.6 percibieron que No.4 había bajado su ritmo.
— ¡No.4, espabila! — gritó No.3
— ¿Eh? — apenas salió de su ensimismamiento.
— Si sigues quedándote atrás terminarás por romper la formación — reiteró No.3
— No.4 más vale que te apures, No.3 no es más que un gato asustado si no te tiene cerca —agregó No.6 con un tono burlón, sin dejar de observar a No.4, quien le pareció, actuaba diferente.
— ¡Claro que no, enano presumido! ¡Pero tenemos que…!
— ¡Qué sorpresa! ¿quién diría que a No.3 realmente le asusta no poder derrotar enemigos él solo — picó de nuevo el atacante más pequeño.
De repente, No.4 se detuvo en seco, logrando que sus compañeros lo imitaran para ver qué sucedía. No.3 incluso se aventuró a acercarse a su compañero, quien permanecía de pie, inmóvil con la vista en el suelo.
No.3 se quitó el visor por un momento y se agachó un poco para asomarse a ver el rostro del artillero, que estaba cubierto por la capucha negra del uniforme.
— ¿No.4?
No.6 empuñó su espada, esperando que en cualquier momento No.4 disparara a No.3. Eso le permitiría tener una pelea con ambos sin tener que dar demasiadas explicaciones al instructor. Le gustaba la idea.
No obstante, contra todo pronóstico de los atacantes, No.4 dio un paso al frente, dejando caer su arma y pasó sus brazos alrededor de No.3, envolviéndolo en un abrazo.
— No te vayas — murmuró en voz baja No.4 al oído del atacante en sus brazos.
— ¡¿Eh?!
El cuerpo de No.3 estaba tenso, no se movía para nada y sentía un calor fuerte acumularse en su rostro. No estaba lo suficientemente lucido como para corresponderle el abrazo o para liberarse de él. Estaba ahí, petrificado.
— No puedo decir que no lo sabía ¿debería dejarlos a solas? — fastidió No.6
— ¡Cállate, sabandija! ¡Haz algo! — gritó No.3 nervioso.
— No veas a nadie más — murmuró No.4, ciñendo más el abrazo.
— ¿Eh? No, yo…no es eso…yo…
— Realmente estorbo aquí — comentó No.6 simulando irse.
— ¡No me dejes aquí, maldito ena…!
— Solo mírame a mi… — la voz suave de No.4 seguía envolviéndolo e incapacitándolo de liberarse de su abrazo.
No.4 nunca se había mostrado tan apegado a él y sinceramente, era algo que en ese momento lo tenía fascinado, aunque también confundido. Él estaba consciente de que le gustaban los chicos. No.4 siempre había sido su objeto de interés, pero al juzgar por sus decisiones, nunca creyó que sería lo mismo para el artillero.
Antes de darse cuenta, estaba correspondiendo el abrazo de No.4, pero también estaba comunicándose con el resto del pelotón.
— ¡Instructor, necesitamos refuerzos! ¡Que No.21 venga!
Se escuchó la voz de No.3 a través del comunicador. Su voz sonaba desesperada, pero no del tipo de desesperación que solía haber en el frente.
— No.3, ¿qué está pasando? — solicitó Black, tratando de comprender qué sucedía y a qué se enfrentarían.
— ¿Debería detenerlo? — se escuchó la voz de No.6 con una paradójica mezcla de apatía y diversión.
— ¡Algo muy raro le está pasando a No.4! — gritó No.3 a través del comunicador.
Ambos comentarios alertaron al resto de los chicos y más aún a Black, quien no terminaba de entender la naturaleza de la amenaza. Pronto, otra replica de No.6 le hizo dudar aun más de la situación.
— Desde mi perspectiva, no es tan raro viniendo de ustedes dos.
— ¿Raro? — inquirió Black, buscando más información.
Luego de un silencio desesperante, donde la comunicación se había cortado, volvió a reestablecerse desde el comunicador de No.6.
— Ya reestablecí la llamada, No.4 apagó el comunicador de No.3 — narró antes de extender un poco su brazo para que se escuchara la voz del otro atacante.
Esta vez, volvió a escucharse la voz de No.3 quien ahora hablaba en voz baja, murmurando.
— No.4 no deja de abrazarme.
— Tampoco es como que pongas mucha resistencia, No.3 — señaló No.6 con una risita — Más bien parece que lo disfrutas.
— ¡Cállate, presumido! ¡Y es señor No.3 para ti!
— Sí, sí.
— Exacto, solo yo puedo llamarlo sin honoríficos — la voz de No.4, se asomó, manteniéndose baja, sin embargo, sonaba amenazante.
— Descuida, No.4, creo que eres el único que podría interesarse genuinamente en No.3 — dijo con franqueza encogiéndose de hombros — No me atrevería a robártelo. Incluso insistiría con que te lo quedes.
Comentó, mientras giraba los ojos y pensaba "no soporto al estúpido"
— Mientras lo entiendas está bien —agregó más tranquilo.
— Ya, ya, calma los dos ¿sí? — ni el mismo No.3 se esperó alguna vez ser mediador entre No.4 y No.6. El artillero solía ser estoico y competente, lo suficiente como para no ser blanco de las burlas del atacante.
— Eso dijo — agregó No.6 quien no había apagado su comunicador, permitiéndole a Black y los demás escuchar esta parte de la conversación— Eso es todo por ahora, señor, comienzo a sentirme incomodo con ellos…y eso es decir demasiado. Así que ¿pueden venir?
Apenas se cortó la comunicación, del otro lado, tanto el instructor como los chicos permanecieron desconcertados.
— ¿Qué se supone que está pasando ahí? — inquirió No.9
— No lo sé, mi primera hipótesis sería que No.4 contrajo un virus lógico — respondió el escáner.
— Pero ¿hay virus que te hagan abrazar a alguien? — preguntó su gemelo.
— No hasta donde sabemos — respondió ahora el instructor con decisión.
— Además ¿para qué? —ahora fue No.9 — Por lo que sé, el abrazar sirve más como soporte emocional que como ataque.
— ¿Para inmovilizar? Como con una llave de lucha, por ejemplo — agregó No.22 girando levemente la cabeza a la izquierda, similar a como hacía un gato ante un sonido extraño.
— La otra hipótesis es que las comunicaciones han sido intervenidas y nuestros sistemas de localización hackeados. Que este llamado procede de máquinas guiándonos a una trampa. Y con ello, cabe la posibilidad de que No.3, No.4 y No.6 estén muertos o inhabilitados para pelear.
— Aun se percibe la señal de su caja negra, así que es posible que no hayan muerto — comentó Black observando la interfaz de su SSU en su brazo— Pero si realmente las maquinas evolucionaron lo suficiente como para hackear y emular tan rápido la señal de las cajas negras de Yorha, debemos comprobarlo de inmediato y avisar al alto mando.
— Quiere decir que debemos comprobar por nosotros mismos si es o no una trampa ¿cierto?
Black asintió.
Con una tensión que les funcionó como fuerza de empuje, corrieron al lugar de la señal, formándose con No.22 y No.2 en vanguardia, en el centro iban No.9 y No.21, en retaguardia iba Black.
Mientras corrían, fueron emboscados por un grupo de máquinas similar al que había emboscado al primer grupo.
— ¡No.2, protege a No.9 y No.21! — la voz de Black resonó con resolución — No.22 y yo nos encargaremos de destruirlos.
Él mismo sabía que no debía meterse realmente en las peleas, no era parte de su misión, él debía dejarlos encargarse de todo y reportar sus acciones. Sin embargo, averiguar esa información era prioritario. Además, si cualquiera de las hipótesis de No.21 era la correcta, definitivamente necesitarían al escáner intacto. De lo contrario, serían exterminados.
Agradecía enormemente haber sido reforzado, de esa manera, realmente podía pelear con algunas pocas maquinas. Quizá no a la misma escala de un modelo Yorha, pero con las pocas unidades desplegadas, sí podría sostener una batalla. Esquivó golpes y balas, al tiempo en que agitaba su espada con fuerza para poder cortar a algunas de las unidades enemigas. Cuando estuvo a punto de recibir un golpe que pondría en riesgo su NFCS, de repente, las maquinas se detuvieron sin más.
— ¡No.2 activa el escudo! — gritó Black. No sabía si realmente No.2 contaba o no con uno, pero quiso suponer que, por su fachada, debían haberle puesto al menos un equipo defensivo de un calibre similar.
No.2 actuó rápido y cubrió al sanador y al escáner, desplegando uno de sus escudos. Por supuesto, no era tan sofisticado como el de un verdadero modelo D por lo que estaba consciente de que, aunque protegería a los demás, el no era invulnerable al dolor.
Las formas de vida mecánicas se abrieron como si tuvieran una especie de resorte y comenzaron a emitir aquel sonido errático y el brillo rojizo.
— ¿Están atacando con ondas de sonido? — preguntó No.9 tapándose los oídos.
— Por lo general este tipo de ataque suelen hacerlo cuando planean atacar con virus, pero, mi sistema no logra detectar ninguno.
Los ataques vinieron uno tras otro, por oleadas, mientras No.22 se dedicaba a ir eliminando una a una a las maquinas, se encontraba nervioso de si lograría darles a todas a tiempo. Pero como era de esperarse, su hermano no se quedó ahí a observarlo, como siempre, le dio apoyo.
— No.22 concéntrate en los disparos, te apoyaré desde aquí para consolidar la puntería.
— Gracias.
— No.2 ¿estás bien? — inquirió No.9 cuando observó pequeños espasmos de lo que interpretó como dolor, provenientes del defensor.
— ¡No te preocupes, No.9! ¡Los mantendré a salvo! — gritó con una resolución que además de irónica, él mismo se sintió no tenía derecho a tener.
Del otro lado, Black se encontró cortando algunas maquinas con su espada. Obviamente no podía comparar su fuerza, sin embargo, estaba consciente de que no eran demasiadas unidades enemigas, por lo que era posible ganar y sobreponerse. Con algunos cortes más de la espada de Black y algunas balas certeras de No.22 lograron derribar la última máquina finalmente.
Cuando el silencio envolvió el campo de batalla, supieron que ya no había más unidades enemigas cercanas.
— ¿Todos están bien? — inquirió Black, escuchando su propia voz distorsionada.
— Sí, gracias a No.2 lo estamos.
— Creo que esos ataques eran virus que alteran el sistema auditivo — comentó Black — Escucho todo distorsionado.
SS realiza un análisis de antivírico en todas las unidades presentes. Todos sintieron un cosquilleó recorrerles y al cabo de unos pocos minutos, la SS había terminado su análisis. Ninguna de las unidades presentes parecía ya tener un virus, ciertamente se había eliminado un virus auditivo en todos según el informe, pero eso era todo.
— ¿Qué fue eso? — inquirió No.22
— Parece ser que No.21 tenía razón — comentó el sanador, quien sí había tenido tiempo de observarlo todo.
— Considerando el bajo número de unidades enemigas, diría que su objetivo no es realmente matarnos.
— En marcha — ordenó Black.
Más seguros de su salud, pero aun ansiosos del porvenir, reanudaron su andar, buscando a los miembros restantes de su equipo. Todos iban a un ritmo constante, quizá incluso un poco más veloces de lo usual. Lo que sí, es que iban tan callados, todos sumidos en sus propios pensamientos, que llegó un punto en el que ni ellos mismos notaron que tanto silencio era inusual en su grupo. Y más aún, que tal como había reportado en su momento No.4, la ausencia de unidades enemigas luego de un ataque como el que habían recibido, solo les indicaba que se dirigían a alguna trampa.
No pasó mucho hasta que lograron ver la espalda de No.6, quien permanecía de pie, jugueteando con su espada. Parecía ser que al menos estaban vivos. No.6 dio media vuelta y colocó su dedo índice sobre sus labios en señal de que se acercaran en silencio.
No.2 y los gemelos bajaron la velocidad y le hicieron la misma señal a No.9 y Black. Comenzaron a acercarse, hasta que todos alcanzaron al atacante de baja estatura. Siguieron con la vista hacia donde señalaba y lograron ver al M001 en un abrazo hermético. Parecían murmurarse cosas.
— Al fin llegaron — reclamó en voz baja No.6 — Ya estaba aburrido.
— ¿Qué están…? — inquirió No.9
— No.6 informe de la situación.
— Solo han estado abrazándose desde hace un rato, señor.
— ¿Por qué estás tan lejos? — Ahora fue No.22
— ¿Bromeas? Además de lo incomodo que es ser la tercera rueda, al menos uno de nosotros tenía que estar libre para moverse si nos emboscaban.
— Necesito un informe completo ¿qué sucedió?
No.6 observó a Black y luego de meditarlo un poco para organizar sus recuerdos, comenzó a hablar.
— Cuando alcanzamos el punto que está a unos 10 km atrás, fuimos emboscados por unas máquinas. Durante el combate, tres de ellas emitieron una especie de sonido con una luz roja, pero, al final, fuimos capaces de derrotarlas con lesiones menores. Continuamos durante unos 5 km, hasta que No.4 lo contactó para informar que el área, como puede ver, está totalmente despejada.
— ¿Algo más?
No.6 se encogió de hombros.
— Realmente no mucho, señor. De repente No.4 comenzó a andar más lento y luego se detuvo. Cuando No.3 se acercó a él, No.4 hizo lo que han estado haciendo desde entonces — agregó señalándolos con el pulgar.
— ¿Es todo? — inquirió, estaba teniendo sensaciones extrañas en su cuerpo y más aún, aquella distorsión auditiva parecía haber vuelto, aunque no como antes, que todo sonaba como en una reverberación desagradable. La voz de No.6 se escuchaba de alguna forma agradable hasta se atrevería a describirla como… ¿erótica?
El atacante asintió con la cabeza sin dejar de ver la expresión del instructor, quien no paraba de analizar la situación y a su vez, parecía estar distraído con algo.
— Bueno, ahora se están besando, antes solo estaban abrazados — agregó sin dejar de sentir la mirada de Black sobre él. Definitivamente no estaba viendo a No.3 y No.4. Lo estaba viendo a él.
Por su parte, el instructor seguía sin poder concentrarse del todo, pero al mismo tiempo no parecía del todo una falla en su procesamiento lógico. De repente, en un impulso le acarició la cabeza al atacante de baja estatura y le revolvió el cabello castaño, entonces agregó:
— Debiste pasarla mal, buen trabajo, No.6.
El atacante asintió y arqueó una ceja, no le había desagradado la caricia, no obstante, no terminaba de comprender su naturaleza. Black no era del tipo que se caracterizara por recurrir demasiado al contacto físico. Menos aún, sabía que no era precisamente el favorito de Black para recibir muestras de afecto, ese lugar era de No.9.
— ¿No se dijeron nada? ¿Hicieron algún otro tipo de contacto antes? — esta vez, No.21 se aventuró a preguntar, tratando de entender la situación y llamando de vuelta la atención de No.6 y el instructor.
No.6 lo pensó un poco y al recordar un pequeño detalle, imitó lo que hizo No.3.
— Cuando se acercó, No.3 se asomó bajo la capucha de No.4 e hizo contacto visual, así — comentó quitándose el visor. Con sus manos atrapó el rostro de Black buscando su mirada.
— ¿Es todo? — presionó No.21 intentando no responder con incomodidad a los actos de No.6.
Cuando No.6 vio los ojos del instructor sintió algo lo suficientemente extraño para ponerlo alerta, pero lo suficientemente común para no expresarlo. Por su parte, Black, logró percibir un "algo" en los ojos del atacante, pero se convenció de que era porque no solía verlo sin el visor.
— Luego de eso, No.4 lo abrazó así — comentó pasando sus brazos alrededor del cuello de Black, sin romper el contacto visual.
Por supuesto, la diferencia de estatura hacía que el abrazo luciera diferente. No.21 supuso, que como siempre, el informe de No.6 estaba viciado por sus constantes necesidades hedonistas. Pero no duraría mientras no mostrara expresión alguna de incomodidad en su lenguaje corporal y su rostro; estaba consciente de eso, así que solo lo ignoró.
No.6 sintió las manos de Black posarse en su cintura por un momento de manera muy natural, casi imperceptible. Sintió que ligeramente lo había apegado un poco más hacia sí antes de alejarlo un paso, pero todo fue tan rápido, que solo él se había percatado de ese acto.
— Creo que por si las dudas revisaré que no tengan algún virus — agregó No.21 sin dejar de observar hacia donde sus compañeros — Aunque… la cierto es que no quiero acercarme…de alguna manera es difícil.
— ¿Verdad? — secundó No.6 — Imagínate yo, que tuve que estar solo con ellos.
— ¿Realmente tendrán un virus? — inquirió No.9 observándolos — Siempre se han visto muy cercanos.
— ¿Te parece? Siempre los veo discutiendo — agregó No.22
— Pero siempre que están separados, están hablando del otro — agregó No.9
— No.9 tiene razón. Cuando creen que nadie los está viendo, suelen charlar muy cerca el uno del otro — agregó No.2 permitiéndose compartir una de sus observaciones.
— Pero nunca habían interrumpido sus misiones para…bueno, estar así.
— No.3 casi parece dócil y No.4 parece expresivo — señaló el escáner.
— ¿Y te vas a acercar a ellos? — molestó No.6
— Creo que puedo hackearlos desde aquí.
— ¿Seguro que quieres hackearlos mientras se besan?
— ¿Te ofreces de voluntario para detenerlos? — le devolvió No.21 sabiendo la intención del atacante.
No.6 se encogió de hombros.
— Yo paso.
— Eso creí. Así que ¿alguien quiere detenerlos?
No.6 rio burlón. Era evidente que nadie querría acercarse y más aún, si era un virus que te hacía actuar tan raro, lo último que querrían sería pasar por la vergüenza del después.
— Creo que ya están haciendo más que solo besarse — señaló No.6 — No.9 quizá No.2 no quiera que veas esto.
— ¿Por…?
Por inercia, todos voltearon a ver y notaron, que, de hecho, el atacante y el artillero estaban en una posición ligeramente diferente. Aún estaban besándose, el extra eran sus manos. No.4 tenía una de sus manos en el rostro de No.3 y a su vez, No.3 tenía una de sus manos en la cintura de No.4. Sus manos "libres" no lo estaban. Ambos las estaban moviendo repetidamente a la altura de la pelvis.
No fue secreto para ninguno de los presentes lo que estaba sucediendo.
— También No.22 podría dispararles y solo los reseteamos — agregó No.6
El comentario iba medio en serio, medio en broma. Aunque realmente a nadie le quedó claro el cómo reaccionar. Si bien, no era del todo una mala idea, pero, considerando la situación, tampoco sabían si era o no lo más prudente a hacer. Quizá eso era lo que quería el enemigo y si lo hacían, caerían directo en la trampa.
— O podemos esperar un poco a que terminen…aunque aún habría que vigilarlos — esta vez fue No.9 quien sugirió una idea.
— El camino está despejado ahora ¿lo estará si les permitimos continuar?
— Incluso si partimos ahora es una apuesta, No.2 — dijo Black.
— ¿Qué hacemos, señor? ¿Cuáles son sus órdenes? — solicitó No.21, no sabiendo que hacer a esas alturas.
— Esperemos. Incluso si el plan del enemigo fuera retrasarnos, sigue siendo mejor entender la situación.
