Aviso: Todos los derechos de los personajes que aquí aparecen son propiedad de Universal, Robert Tapert y Sam Raimi.

Xena se despertó al oír un ruido y miró a su alrededor, luego miró a Gabriel que la miraba preocupada y rompió el silencio:

-¿Has oído eso? - le preguntó Xena preocupada.

-Sí, ha sonado muy cerca, ¿Bandidos? - le preguntó Gabriel llevando sus manos a sus sais.

-No lo creo, ya estarían aquí, voy a ir a mirar, quédate aquí y si aparecen bandidos grita - le dijo Xena sonriendo.

-Ten cuidado Xena - le dijo Gabriel sonriendo.

Xena desenvainó su espada y avanzó despacio, se fijo en una rama partida y luego en unos arbustos, los apartó un poco y vio a una chica inconsciente en el suelo, envainó la espada y la cogió en brazos, volvió al campamento y la tumbó en una de las mantas, miró a Gabriel y comenzó a examinarla:

-No eran bandidos - le dijo Xena.

-Es una cría, ¿cómo ha llegado hasta aquí? - le preguntó Gabriel sorprendida.

-No lo se, pero esta herida, ¿puedes encender la hoguera? - le preguntó Xena preocupada.

-Claro - le dijo Gabriel sonriendo.

Xena terminó de examinar a la chica y vio un corte en su frente, lo limpió y curó antes de arroparla y mirar Gabriel que la observaba en silencio:

-Bueno ya está, solo tiene un corte en la frente, espero que despierte pronto - le dijo Xena..

-Es una cría, me extraña que este sola aquí en el bosque - le dijo Gabriel.

-A mi también, sobre todo de noche - le dijo Xena observando a la pequeña removerse en la manta.

-¿Que le ocurre? - le preguntó Gabriel preocupada.

-Esta ardiendo, voy a ponerle un paño húmedo en la frente, tú descansa un poco, aun falta para que amanezca - le dijo Xena.

Gabriel se tumbó en su manta y Xena se acercó al lago, empapó un paño y volvió junto a la chica, se lo puso en la frente y se sentó junto a la hoguera; al día siguiente cuando Gabriel se despertó miró a Xena sonriendo, ambas miraron a la chica que se movia y comenzó abrir los ojos, esta miró a su alrededor y vio a Xena y a Gabriel que la miraban confusas:

-Buenos días Xena - le dijo Gabriel sonriendo.

-Buenos días dormilona - le dijo Xena sonriendo.

-¿Don... donde estoy? - preguntó Aria asustada.

-Hola, tranquila, anoche te encontramos inconsciente y te trajimos a nuestro campamento, ¿cómo te llamas? - le preguntó Gabriel sonriendo dulcemente.

-Soy Aria, ¡mi cabeza! creo que anoche debí golpearme en ella - le dijo Aria sosteniendo su cabeza.

-Así es, tienes un corte en la frente, te lo he curado - le dijo Xena sonriendo.

-Yo soy Gabriel y ella es Xena - le dijo Gabriel sonriendo.

-Gracias Xena - le dijo Aria sonriendo.

-¿Cómo has llegado al bosque? - le preguntó Gabriel.

-Ayer un ejercito de bandidos ataco mi aldea y yo salí huyendo al bosque, no se cuanto tiempo estuve corriendo hasta que trepé a un árbol, estaba asustada y después escuche un gran crack y todo se volvió negro - les dijo Aria tristemente.

-Ese fue el ruido que escuche anoche, ¿de que aldea eres? - le dijo Xena preocupada.

-De Piros, aunque dudo que quede mucho de ella ahora - le dijo Aria tristemente.

-Iremos a Piros y echaremos a esos bandidos - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿De verdad? - le preguntó Aria sorprendida.

-Así es, averiguaremos lo que ocurre y los echaremos - le dijo Xena.

-Gracias - les dijo Aria sonriendo.

-Vamos a desayunar y luego nos pondremos en marcha - les dijo Gabriel sonriendo.

Las tres desayunaron tranquilamente y tras guardar las cosas pusieron rumbo a Piros; al anochecer llegaron a la aldea y observaron con horror, las casas quemadas y la pila de cuerpos, algunos quemados y otros cubiertos de sangre, las tres avanzaron por la aldea y se detuvieron al ver a una mujer en el suelo que aún respiraba:

-¡Por todos los dioses! - dijo Gabriel horrorizada.

-Han arrasado todo a su paso - le dijo Xena seriamente.

-Atreus amigo, Espos, los han matado a todos - les dijo Aria tristemente.

-¡Esperad! ¿lo oís? - les preguntó Gabriel seriamente.

-Sí, por allí - le dijo Xena señalando a una mujer en el suelo.

-¡Atmia! ¿estas bien? - le preguntó Aria preocupada.

-Aria, ¿eres t-u? - le preguntó Atmia con dificultad.

-Sí, soy yo - le dijo Aria tristemente.

-Se han llevado a las niñas, incluso a tu hermana, huye Aria, salvat-te - le dijo Atmia.

-¿Sabe a donde se han llevado a las niñas? - le preguntó Xena.

-Se fu-fueron hacia el no-norte, cuida de Aria - le dijo Atmia quedándose quieta después.

-¿Ha muerto? - le preguntó Aria con lagrimas en los ojos.

-Sí, tranquila, encontraremos a las niñas - le dijo Xena cerrando los ojos de Atmia.

-Sera mejor que sigamos hacia el norte - les dijo Gabriel tristemente.

Xena abrazo a Aria y luego siguieron andando hacia el norte, acamparon en un claro del bosque cerca de un lago, montaron el campamento y Xena se fue a cazar, Gabriel sacó uno de sus pergaminos y se puso a escribir mientras Aria la miraba sonriendo:

-¿Que escribes? - le preguntó Aria sonriendo.

-Escribo cada aventura que vivimos Xena y yo - le dijo Gabriel sonriendo.

-Eres una bardo. Mi madre me enseñó a leer y a escribir - le dijo Aria sonriendo.

-Sí, eso esta muy bien - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Te puedo preguntar algo? - le preguntó Aria nerviosa.

-Claro, pregunta - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Xena y tú sois pareja? - le preguntó Aria sonriendo.

-No, somos muy buenas amigas - le dijo Gabriel sonriendo.

-Pero la amas, ¿verdad? - le preguntó Aria sonriendo.

-Sí, pero no se lo digas a Xena - le dijo Gabriel preocupada.

-Tranquila, no le diré nada, lo prometo - le dijo Aria sonriendo.

-Traigo la cena - les dijo Xena sonriendo.

Ambas se giraron y miraron a Xena que sostenía dos conejos que había cazado, esta los dejó junto a la hoguera y Gabriel dejó su pergamino y se dispuso a cocinar los conejos, Xena se sentó junto a Aria y la miro sonriendo:

-Aria, ¿que edad tienes? - le preguntó Xena.

-Tengo 15 años - le dijo Aria.

-¿Estas bien? - le preguntó Xena preocupada.

-Sí, solo estoy preocupada por mi hermana - le dijo Aria.

-¿Como se llama? - le preguntó Xena sonriendo.

-Se llama Rea y tiene 8 años - le dijo Aria tristemente.

-La vamos a encontrar y a los demás, ya lo verás - le dijo Xena sonriendo.

-Lo se, pero aún así me preocupa, es muy pequeña y estará asustada - le dijo Aria preocupada.

-Sí es como tú, estará bien, tú eres fuerte y valiente - le dijo Xena sonriendo.

-¿De verdad lo crees? - le preguntó Aria sorprendida.

-No saliste corriendo al verme, claro que lo creo - le dijo Xena sonriendo divertida.

-¿Por qué saldría corriendo? No das miedo - le dijo Aria confusa.

-Algunos se asustan al saber quién soy. No te preocupes, todo irá bien - le dijo Xena sonriendo.

-Lo sé. Xena, amas a Gabriel ¿Verdad? No me mientas, he visto como la mirabas hace un momento - le dijo Aria sonriendo.

-Es difícil no amarla, pero no se lo he dicho y tu tampoco lo harás - le dijo Xena.

-Tranquila, creo que deberías ser tú quien se sincere con ella, si vivís metidas en luchas y ayudando a otros, correréis peligro mucha veces, en cualquier momento puedes perderla o ella perderte a ti - le dijo Aria.

-En eso tienes razón - le dijo Xena muy pensativa.

-¡A cenar chicas! - les dijo Gabriel sonriendo.

Las tres cenaron tranquilamente y luego Xena fue al lago, al momento volvió con la sartén y los platos limpios y tras guardarlos, se tumbó en la manta junto a Gabriel que ya dormía, esta se movió en la manta y se quedó abrazada a Xena que al poco rato se quedó dormida; al día siguiente cuando Aria se despertó vio a Gabriel que aun dormía y a su lado las ropas de Xena, luego miró al lago y vio a Xena nadando tranquilamente, se levantó de la manta y se alejó un poco del campamento, se detuvo al ver a una mujer rubia, vestida de rosa que la miraba sonriendo:

-Hola Afrodita - le dijo Aria seriamente.

-Hola cielo, ¿va todo bien? - le preguntó Afrodita sonriendo.

-¿Por qué mi aldea? ¿por qué mi hermana? - le preguntó Aria enfadada.

-Yo no tengo nada que ver con eso Aria, solo quería tu ayuda con mis chicas favoritas - le dijo Afrodita seriamente.

-Haré lo que pueda, tengo que volver o Xena sospechará y las dos sabemos que se dará cuenta de esto tarde o temprano - le dijo Aria sonriendo.

-Lo se, cuento con ello - le dijo Afrodita antes de desaparecer.

-Diosas - dijo Aria poniendo los ojos en blanco.

Aria regresó al campamento y se subió a un árbol para bajar después de un salto y acercarse a Xena y a Gabriel sin que sospechasen nada, se sentó al lado de Gabriel y las miró sonriendo:

-Buenos días chicas - les dijo Aria sonriendo.

-Buenos días Aria - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿De dónde vienes? - le preguntó Xena preocupada.

-Estaba trepando a ese árbol, se ve algo no muy lejos de aqui - le dijo Aria pensativa.

-Tenemos que seguir avanzando - les dijo Xena seriamente.

-Sí, no sabemos cuanto tiempo las tendrán vivas - les dijo Aria muy preocupada.

-Recojamos y pongámonos en marcha - les dijo Gabriel sonriendo.

Las tres recogieron todo y continuaron hacía el norte, al rato se detuvieron al ver huellas en el camino, Xena las examinó y las miró seriamente:

-¡Mirad! - les dijo Aria señalando al suelo delante de ellas.

-Huellas - dijo Xena acercándose a ellas.

-¿Son de los bandidos? - le preguntó Gabriel esperanzada.

-Sí, hay huellas de cascos de caballos y otras más pequeñas, probablemente de las niñas - les dijo Xena seriamente.

-¿Están muy lejos? - le preguntó Aria preocupada.

-Las huellas son recientes, no andarán lejos, sigamos - les dijo Xena seriamente.

Las tres avanzaron en silencio hasta que escucharon ruidos, Xena se escabulló entre los árboles y vio un campamento de guerreros, se acercó con cuidado y vio a siete niñas atadas junto a un árbol y a un grupo de bandidos, volvió juntó a Gabriel y Aria y las miró seriamente:

-Están ahí delante, he contado unos 20 bandidos, será fácil - les dijo Xena.

-¿Y las niñas? - le preguntó Aria asustada.

-Están vivas, están todas juntas atadas junto a un árbol. Aria, Gabriel y yo vamos a entrar en el campamento, cuando oigas ruido de lucha entra corriendo y desátalas - le dijo Xena seriamente.

-Esta bien, estaré atenta - le dijo Aria seriamente.

-Estoy lista Xena, vamos - le dijo Gabriel con sus sais en sus manos.

Xena desenvainó su espada y ella y Gabriel entraron en el campamento, Xena lanzó su chackram y las dos comenzaron a luchar contra los bandidos. Aria escuchó la batalla y corrió hacia las niñas, estaba desatándolas, cuando un bandido que la había visto se acercaba a ella pero una espada lo atravesó sin previo aviso y este calló al suelo muerto. Aria miró a Xena y siguió con su labor mientras Xena y Gabriel tumbaban a un bandido tras otro hasta que todos acabaron en el suelo, ambas volvieron junto a Aria y las chicas y las miraron sonriendo:

-¿Estáis todas bien? - les preguntó Xena.

-Sí, están un poco asustadas y hambrientas pero están bien - le dijo Aria sonriendo.

-Vale, sera mejor alejarse de aquí antes de que se despierten - les dijo Xena.

-Partia esta cerca de aquí, ¿no? - le preguntó Gabriel.

-Sí, en Partia hay un hospicio muy bueno, allí pueden vivir hasta ser mayores, tardaremos dos días como mucho, vamos - le dijo Xena.

Todas se alejaron del campamento y se marcharon en dirección a Partia, al anochecer acamparon en un claro del bosque y Xena se alejó para cazar, Gabriel se sentó y Aria la miro sonriendo:

-¿Qué es un hospicio? - le preguntó Rea.

-Es una casa muy grande - le dijo Aria sonriendo.

-Así es, es una casa donde viven niños como vosotras que se han quedado sin casa y sin padres, allí no estaréis solas - les dijo Gabriel sonriendo.

-Ella es Gabriel y su amiga se llama Xena, no tengáis miedo, no os harán daño, confiad en mí, ¿vale? - les dijo Aria sonriendo.

-Lo hacemos Aria, sabemos que ya no nos queda nada en nuestra aldea - le dijo Rea tristemente.

-Lamento mucho lo que os ha pasado a todas - les dijo Gabriel apenada.

-¿Escribes historias? - le preguntó Rea sonriendo.

-Así es - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Nos cuentas una? - le preguntó Rea sonriendo.

-Hagamos una cosa, ahora volverá Xena con la cena, así que después de cenar os contare una historia, ¿Estáis de acuerdo? - le preguntó sonriendo.

-Claro, después de cenar esperamos la historia - le dijo Rea saltando.

-¡Traigo la cena! - dijo Xena sonriendo.

Xena volvió al campamento y le dio a Gabriel los conejos que habia cazado, se sentó al lado de Aria y todas se quedaron en silencio observando a Gabriel cocinar, cuando terminó, todas cenaron y tras guardar algunas cosas se tumbaron en las mantas y Gabriel les contó una historia, poco a poco todas se fueron quedando dormidas; al día siguiente cuando Aria despertó vio a Xena sentada afilando su espada y se acercó a ella:

-Hola Xena - le dijo Aria nerviosa.

-Eres madrugadora - le dijo Xena sonriendo.

-Xena, yo, no te he mentido, es verdad que atacaron mi aldea pero no estaba en el bosque porqué había huido. Afrodita quería mi ayuda y me dijo que pasarías cerca, salí a buscarte y entonces vi el humo, me subí a esa rama para ver si el fuego estaba extinguido pero se rompió y el resto ya lo sabes, me encontraste inconsciente - le dijo Aria nerviosa.

-Ya lo se, os vi hablando desde el lago - le dijo Xena sonriendo.

-No pude hacer nada por ayudar, han muerto tantos y yo en el bosque ayudando a una diosa - le dijo Aria tristemente.

-Tranquila Aria, no pudiste hacer nada, te habrían matado o capturado y no nos habríamos encontrado para salvarlas. No tienes ninguna culpa - le dijo Xena.

-Lo se, deberíamos despertarlas, Partia nos espera - le dijo Aria.

-Cierto, Gabriel despierta, vamos dormilona - le dijo Xena sonriendo.

-Un poquito más Xena - le dijo medio dormida Gabriel.

-Tenemos que seguir hacia Partia, arriba - le dijo Xena sonriendo.

Gabriel se despertó y miro sonriendo a Xena, la besó y se levantó, Aria las miró sonriendo y despertó a las niñas y tras recoger todo y desayunar continuaron hacia Partia; al anochecer llegaron y se acercaron al hospicio, Xena llamó a la puerta y una mujer abrió y las miró preocupada:

-Buenas noches, ¿en que puedo ayudarlas? - les preguntó la mujer.

-Hola, estas niñas han perdido sus hogares y familias y he pensado que podrían vivir aquí - le dijo Xena seriamente.

-He oído algo sobre un grupo de bandidos, claro pasad - le dijo la mujer.

-Estaréis bien y ha salvo, vendremos a visitaros - les dijo Xena sonriendo.

-Gracias Xena, gracias Gabriel - les dijo Rea sonriendo.

-Eres una gran bardo, dile lo que sientes - le dijo Aria sonriendo.

-Eres una buena chica Aria, no cambies - le dijo Gabriel sonriendo.

-Eres la guerrera más impresionante que he conocido, no la cagues con ella, ¿vale? - le dijo Aria sonriendo.

-No lo haré, cuida de ellas - le dijo Xena sonriendo.

Las niñas entraron en el hospicio y Xena y Gabriel volvieron al bosque, acamparon en un claro junto a un lago, cenaron en silencio y tras limpiar los platos y la sartén Xena se sentó junto a Gabriel y la miró sonriendo:

-Gabriel, esta mañana me besaste, ¿Por qué? - le preguntó Xena.

-¿Lo hice? Estaría aún dormida - le dijo Gabriel nerviosa.

-Me gustó que lo hicieras - le dijo Xena nerviosa.

-¿Te gustó? - le preguntó Gabriel sorprendida.

-Gabriel me gustas, me gustas mucho, lo que quiero decir es, que estoy enamorada de ti - le dijo Xena muy asustada.

-Xena, yo, no se que decir - le dijo Gabriel sonriendo.

-Si solo podemos ser amigas, lo aceptaré pero no me dejes, no lo soportaría - le dijo Xena con lagrimas en los ojos.

-Nunca te dejaría Xena, te amo - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿De verdad? - le preguntó Xena sonriendo incrédula.

-Sí, yo también estoy enamorada de ti - le dijo Gabriel sonriendo.

Xena la besó tiernamente cogiéndola de la cintura y la pegó a ella para luego besarla más apasionadamente, Gabriel la imitó y pronto empezaron una guerra por conquistar la boca de la otra. Cuando la falta de oxígeno empezó a ser notable se separaron para coger aire y se miraron a los ojos sonriendo:

-Te amo Xena - le dijo Gabriel sonriendo.

-Yo también te amo Gabriel - le dijo Xena sonriendo.

Gabriel la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia ella para que sus labios volvieran a juntarse esta vez para dejar paso a un dulce y tierno beso, luego se tumbaron en las mantas. Las manos de Xena se deslizaron por los costados de Gabriel hasta llegar a su falda y poco a poco la deslizó hasta sus pies. En menos de un minuto la falda y las botas acabaron por el suelo, al igual que el top que llevaba. Gabriel hizo lo mismo con la ropa de Xena y se puso a horcajadas encima de ella, ambas descubrieron el cuerpo de la otra con sus manos y sus labios y al final acabaron dormidas una en brazos de la otra; al día siguiente cuando Xena se despertó miro a Gabriel sonriendo y le dio un tierno beso despertándola, esta la miro sonriendo, la besó y miró al lago con una amplia sonrisa:

-Buenos días mi amor - le dijo Xena sonriendo.

-Buenos días mi guerrera - le dijo Gabriel sonriendo.

-Ahora puedo decir que soy una guerrera conquistada - le dijo Xena sonriendo.

-Te amo Xena - le dijo Gabriel sonriendo.

-Mira que precioso lago, ¿te apetece darte un baño conmigo? - le preguntó Xena sonriendo.

-Sí, ¡la última es una boñiga de caballo! - le dijo Gabriel echando a correr.

-¡Eso es trampa! - le dijo Xena corriendo tras ella.

Ambas fueron corriendo al lago y el claro se llenó con el sonido de sus risas y el chapoteo del agua.

Fin