Aviso: Todos los derechos de los personajes que aquí aparecen son propiedad de Universal, Robert Tapert y Sam Raimi.

Xena y Gabriel estaban sentadas en un claro del bosque, Xena se levantó y encendió una hoguera mientras Gabriel extendía las mantas, cuando terminaron Xena se fue a cazar y Gabriel se quedo sentada con uno de sus pergaminos. Xena volvió al momento con un conejo y se dio cuenta de que Gabriel estaba muy pensativa, tanto, que no se percató que había vuelto y que dejaba junto a ella el conejo, la llamó interrumpiendo lo que fuera que estaba pensando:

-Gabriel, ¿estás bien? - le preguntó Xena preocupada.

-¿Eh? ¿yo? - le preguntó Gabriel sorprendida.

-Claro que tú, no veo a otra Gabriel por aquí - le dijo Xena sonriendo.

-Muy graciosa, me siento muy bien gracias - le dijo Gabriel sonriendo.

-Entonces...¿por qué estabas tan sería y pensativa? - le preguntó Xena preocupada.

-No es nada, estaba escribiendo y no encuentro la palabra exacta, no te preocupes - le dijo Gabriel sonriendo.

-Mmmm...bueno ahí tienes el conejo, será mejor cenar y descansar, así saldremos temprano y llegaremos a Amfipolis justo para comer, tengo ganas de ver a mi madre - le dijo Xena sonriendo.

-Si, yo también echo de menos a Cyrene - le dijo Gabriel sonriendo.

Gabriel preparó y cocinó el conejo y tras cenar ambas, se tumbaron en las mantas y al poco rato se durmieron; al día siguiente cuando Xena se despertó miró a Gabriel que aún dormía, sonrió y la despertó suavemente:

-Xena, un ratito más - le dijo Gabriel aún dormida.

-No podemos, tenemos que llegar a Amfipolis, ¿recuerdas? - le dijo Xena sonriendo.

-Esta bien, ya voy - le dijo Gabriel sonriendo y estirándose en las mantas.

-Trata de encender la hoguera, yo iré a pescar el desayuno - le dijo Xena sonriendo.

Xena se acercó al lago y Gabriel encendió la hoguera, se sentó y observó a Xena mientras pescaba. Al momento volvió con varios peces y Gabriel los cocinó, tras desayunar, recogieron el campamento y partieron rumbo a Amfipolis. Cuando llegaron, fueron paseando hasta la taberna de Cyrene, ambas dejaron a Argo en el establo y luego entraron en la taberna, al momento se acercó una chica y las miró sonriendo:

-Hola, soy Rea, ¿sois Xena y Gabriel? - les preguntó Rea sonriendo.

-Sí, así es - le dijo Xena sonriendo.

-Cyrene habla mucho de vosotras, tenía ganas de conoceros - les dijo Rea sonriendo.

-¿Estás aquí con tu madre? - le preguntó Gabriel sonriendo.

-No, con mi hermana mayor, se llama Damaris - le dijo Rea sonriendo.

-Vamos a dejar las cosas en la habitación, ahora volvemos - le dijo Xena sonriendo.

-Vale, pondré dos platos más en la mesa - le dijo Rea sonriendo.

Rea se marchó y ambas fueron escaleras arriba y se toparon con una joven que las miró sonriendo y sobre todo a Xena, cosa qué no paso desapercibida para Gabriel:

-Hola, me llamo Damaris, tú debes ser Gabriel y tú la gran princesa guerrera Xena, un placer conoceros - les dijo Damaris sonriendo.

-Yo soy Xena y ella Gabriel, nos alegramos de conocerte - le dijo Xena sonriendo.

-Cyrene no dijo qué fueras tan hermosa, voy a terminar la comida, nos vemos después - les dijo Damaris sonriendo.

Damaris fue escaleras abajo y Xena y Gabriel entraron en una habitación y tras acomodar sus cosas y dejar sus armas bajaron y vieron a Cyrene, que se acercó a ellas sonriendo:

-¡Hija, Gabriel me alegro de veros! - les dijo Cyrene abrazándolas.

-¡Madre! Nada nos hiba a impedir venir - le dijo Xena sonriendo.

-Yo tambien me alegro de verte Cyrene - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Quienes son esas chicas? - le preguntó Xena.

-Son dos jóvenes que tenían problemas y las estoy ayudando, se amable con ellas - le dijo Cyrene.

-Esta bien, no me regañes - le dijo Xena sonriendo.

-Ahora a cenar, vamos - les dijo Cyrene.

Las tres se sentaron en la mesa, Rea se sentó al lado de Gabriel y las miró sonriendo mientras Cyrene servía la comida:

-¿Eres una bardo? - le preguntó Rea sonriendo.

-Asi es, ¿Que edad tienes? - le preguntó Gabriel.

-Tengo 14 años, no soy tan pequeña como parezco - le dijo Rea.

-Eres una niña aún - le dijo Xena sonriendo.

-Lo eres Rea - le dijo Cyrene dándole un plato.

-¿cuánto tiempo lleváis aquí? - les preguntó Xena sonriendo.

-Varias lunas - le dijo Rea sonriendo.

-Cyrene nos dejó quedarnos a cambio de que ayudásemos en la taberna - le dijo Damaris sonriendo.

-Es un buen trato - le dijo Cyrene sonriendo.

-Entonces, ¿sois pareja? - le preguntó Rea sonriendo.

-No, solo somos amigas - les dijo Xena sonriendo.

-¿Qué os trajo a Amfipolis? - le preguntó Gabriel sonriendo.

-Rea falta un vaso, tráelo anda - le dijo Cyrene sonriendo.

-Vale - le dijo Rea sonriendo y entrando en la cocina.

-Arrasaron nuestra aldea y tuve que huir con Rea en mis brazos, no se si ella recuerda algo, tenía 4 años entonces y yo 15, fue duró ver como todo desaparecía devorado por las llamas, estos 10 años hemos ido de una aldea a otra, fue una bendición llegar aquí - les dijo Damaris sonriendo.

-Lo siento, debe ser duro - le dijo Gabriel.

-Al principio sí, Rea preguntaba por nuestros padres y no sabía que decirle, ahora es más fácil, sabe cuidarse sola - le dijo Damaris sonriendo.

-Me alegra que dieras con mi madre, al menos tendréis un techo y comida - le dijo Xena mirando a Cyrene sonriendo.

-Yo tambien me alegro - le dijo Damaris sonriendo.

-Xena hay una gotera en el techo de mi habitación, ¿Podrías mirarla más tarde? - le preguntó Cyrene sonriendo.

-Le echaré un vistazo después - le dijo Xena sonriendo.

-Toma, ya no falta ningún vaso - le dijo Rea sonriendo y dejando un vaso sobre la mesa.

Las cinco comieron tranquilamente y tras recoger la mesa Xena se fue escaleras arriba seguida de Cyrene, Gabriel se sentó de nuevo y Damaris se sentó frente a ella sonriendo:

-Entonces, ¿no sois pareja? - le preguntó Damaris sonriendo.

-No, ¿porqué lo preguntas? - le preguntó Gabriel.

-Es que me gusta Xena - le dijo Damaris sonriendo.

-Eres una cría, no se fijará en ti - le dijo Gabriel ligeramente molesta.

-Se que tú la amas, se te nota mucho, ¿cómo es que Xena no se ha dado cuenta? - le preguntó Damaris sonriendo.

-No es muy observadora por suerte - le dijo Gabriel sonriendo.

-Voy a conquistarla entonces - le dijo Damaris sonriendo.

-Déjala en paz - le dijo Gabriel molesta.

-¿Quieres competir contra mí? - le preguntó Damaris sonriendo.

-Esta bien, lucharé si es necesario - le dijo Gabriel seriamente.

-No, esa clase de competición no - le dijo Damaris sonriendo.

-¿No? entonces, ¿cómo? - le preguntó Gabriel confusa.

-Te reto a conquistar a Xena, se vale de todo, como coqueteos, caricias, y todo eso de la seducción, pero lo que no se permite son los golpes y todo esa clase de violencia física ¿te atreves? - le preguntó Damaris sonriendo.

-Esta bien, acepto - le dijo Gabriel sonriendo.

-Desde ahora somos enemigas y pronto una de nosotras conquistará a la gran princesa guerrera - le dijo Damaris sonriendo.

-Lo mismo digo Damaris - le dijo Gabriel.

Ambas se dieron la mano y Xena volvió en ese momento y las miró sin entender nada:

-Ya esta arreglada la gotera, ¿interrumpo algo? - les preguntó Xena sonriendo.

-No, solo estamos hablando - le dijo Gabriel sonriendo.

-Eres una manitas, Cyrene tenía razón - le dijo Damaris sonriendo.

-Tengo muchas habilidades - le dijo Xena sonriendo.

-Bueno, os dejo, voy a preparar la tina para darme un baño, puedes venir si quieres Xena - le dijo Damaris sonriendo y guiñándole un ojo.

-Iré a dar un paseo - le dijo Gabriel molesta.

Damaris se marchó escaleras arriba y Gabriel salió de la taberna, Xena se quedó mirando la puerta sin entender nada, Cyrene la vio y se acercó a ella:

-¿Estás bien? - le preguntó Cyrene preocupada.

-Sí, no entiendo lo que acaba de pasar - le dijo Xena.

-¿Qué ha pasado? - le preguntó Cyrene.

-Damaris va darse un baño y me invita a ir con ella y Gabriel se va molesta a pasear, ¿tú lo entiendes? - le preguntó Xena.

-Sí, lo entiendo perfectamente hija - le dijo Cyrene sonriendo.

-¿No vas a decírmelo? - le preguntó Xena.

-Tienes que darte cuenta tu sola, lo tienes justo delante de tu nariz - le dijo Cyrene.

-Madre vamos - le dijo Xena molesta.

-Deberías dar una vuelta por el lago, te ayudará a pensar - le dijo Cyrene.

-Esta bien - le dijo Xena sonriendo.

-¿Puedo ir contigo? - le preguntó Rea.

-Claro - le dijo Xena sonriendo.

Ambas fueron al lago y se sentaron cerca del agua mirando el paisaje sonriendo:

-Damaris nos contó lo que os paso - le dijo Xena sonriendo.

-Lo se, yo también se lo que pasó, una vez escuché a Damaris contárselo a alguien - le dijo Rea.

-Debe ser duró ir de un lado a otro - le dijo Xena.

-Un poco, pero te acostumbras. Oye Xena, ¿tu amas a Gabriel? a mi puedes decírmelo, no se lo diré - le dijo Rea sonriendo.

-Si, la amo más que a nada en el mundo pero no lo sabe, no quiero perderla - le dijo Xena sonriendo.

-Se que si se lo dices no la perderás - le dijo Rea sonriendo.

-¿Vienes a nadar? - le preguntó Xena sonriendo.

-No se nadar - le dijo Rea un poco avergonzada.

-No te preocupes, te enseñaré será divertido - le dijo Xena sonriendo.

-Vale, gracias Xena - le dijo Rea sonriendo.

Ambas dejaron sus ropas y se zambulleron en el agua; al anochecer volvieron a la taberna y nada más entrar vieron a Gabriel poniendo la mesa, Rea fue a la cocina y Xena se acercó a ella sonriendo:

-Hola - le dijo Xena sonriendo.

-¿Dónde estabas? has desaparecido toda la tarde - le dijo Gabriel.

-Estuve en el lago con Rea, le he enseñado a nadar - le dijo Xena sonriendo.

-Le hace bien estar con alguien que sea de verdad un adulto - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Qué te pasa con Damaris? siempre te llevas con los demás - le dijo Xena extrañada.

-No me cae bien, eso es todo - le dijo Gabriel.

-Vale, dame, te ayudaré - le dijo Xena sonriendo.

Ambas terminaron de poner la mesa y se sentaron, Rea volvió corriendo y se sentó junto a Xena mientras Cyrene servía la cena, todas cenaron tranquilamente y se fueron a sus respectivas habitaciones. Los días fueron pasando y Xena seguía sin entender que pasaba entre Damaris y Gabriel, parecían pelear por cualquier motivo y cuando parecía que estaba a solas con Gabriel, Damaris interaba coquetear y Gabriel se iba molesta, decir que esto no molestaba a Xena sería una mentira. Xena pasó la tarde con su madre y la ayudó con la cena, las demás pusieron la mesa y Cyrene sirvió la comida. Durante la cena Damaris y Gabriel empezaron a discutir de nuevo y Xena se fue escaleras arriba, Cyrene cogió dos platos de comida y fue escaleras arriba, entro en la habitación de Xena y la miró preocupada:

-Hola, te traigo la cena - le dijo Cyrene dándole uno de los platos.

-Gracias - le dijo Xena sonriendo.

-Gabriel suele llevarse con los demás, es raro en ella que peleé con Damaris - le dijo Cyrene.

-No se que les pasa, no he podido estar a solas con Gabriel ni una vez - le dijo Xena molesta.

-Habla con Gabriel y dile lo que hay en tu corazón, ella no se irá hija - le dijo Cyrene.

-Hablaré con ella - le dijo Xena.

Cyrene se marchó con los platos y al momento entró Gabriel y la miró tristemente desde la puerta:

-¿Puedo pasar? - le preguntó Gabriel.

-Claro, ¿qué pasa Gabriel? - le preguntó Xena preocupada.

-Solo vengo a hablar contigo sobre Damaris - le dijo Gabriel.

-Últimamente he visto como te llevas con Damaris, y eso me hace pensar que es por mí, no sé cual es el motivo, pero quiero que seas sincera conmigo y me digas si es realmente por mí, o estoy equivocada - le dijo Xena muy seria.

-Si, es por ti - le dijo Gabriel nerviosa.

-Pero ¿por qué? - le preguntó Xena.

-Damaris me cae mal, desde que llegamos no deja de mirarte, tocarte, he intentar robarte un beso y abrazarte, ¡ella lo único que quiere es llevarte a la cama! - le dijo Gabriel furiosa.

-¿Y por qué te molesta eso? - le preguntó Xena divertida.

-¿Molestarme?, n-no me molesta, simplemente me preocupo por ti, además sé que a ti no te gusta Damaris, ¿o si? - le dijo Gabriel intentando sonar todo lo sincera posible.

-Y... ¿qué te hace pensar que a mi no me gusta Damaris? - le dijo Xena fríamente.

-¿T-te gusta Damaris, Xena? - le preguntó Gabriel con miedo en su voz.

-Mmm... te estaría engañando si te dijera que no, pero debo de decir que es atractiva, tiene lo suyo ¿sabes? - le dijo Xena sonriendo.

-¡Oh! Bueno... en ese caso creo que me equivoqué en preocuparme por ti, perdóname, no pensé que a ti te gustara lo que Damaris hacía, debí preguntarte primero antes de hacer el ridículo por ayudar a una amiga. Voy a salir un rato, volveré tarde no me esperes despierta - le dijo Gabriel muy seria.

-¿A dónde irás? - le preguntó Xena preocupada.

-A donde no haya nadie - le dijo Gabriel fríamente.

Gabriel se marchó corriendo de la taberna y Damaris que la había visto fue a ver a Xena, se acercó al ver la puerta abierta y miró a Xena preocupada:

-Hola, ¿Qué le ha pasado a Gabriel? - le preguntó Damaris preocupada.

-Es culpa de vuestro estúpido juego, no pienses que podrás conquistarme, mi corazón ya tiene dueña - le dijo Xena tristemente.

-Lo siento, solo hice ese estúpido juego porqué me lo pidió Cyrene - le dijo Damaris tristemente.

-¿Mi madre te lo pidió? - le preguntó Xena atónita.

-Sí, sabía que las dos os amabais y qué ninguna se había dado cuenta de lo que siente la otra, cuando supo que pasaríais por aquí ideo el plan - le dijo Damaris.

-Entonces es culpa mía, le dije que fuera sincera y como no lo fue, fui un poco cruel, ¿como he podido hacer eso? - le dijo Xena molesta consigo misma.

-Tranquila, Rea fue detrás de ella, no le pasará nada y cuando vuelva, arréglalo - le dijo Damaris sonriendo.

-Lo haré, gracias Damaris - le dijo Xena sonriendo.

-Buenas noches Xena - le dijo Damaris sonriendo.

Gabriel siguió corriendo mientras

las lágrimas caían por sus mejillas, encontró un árbol grande y lo comenzó a golpear y patear, gritaba con todas sus fuerzas, el árbol se convirtió en la imagen de Damaris burlándose de ella, la vio besar a Xena y abrazándola cariñosamente. Así estuvo un buen rato, hasta que se cansó, para entonces sus manos estaban muy heridas y ensangrentadas, sus pies le dolían, se sentó en el suelo a los pies de aquel árbol y solo lloraba sin percatarse de que Rea había estado allí todo el rato, esta se sentó a su lado y la miró preocupada:

-No llores, Xena no cederá ante Damaris, te ama a ti - le dijo Rea sonriendo.

-Pero Xena me dijo que le gustaba Damaris - le dijo Gabriel entre sollozos.

-Bueno eso no significa que la ame, tu me gustas y Xena también pero no os amo, os considero mis amigas - le dijo Rea sonriendo.

-¿Tú crees que Xena me ama? - le preguntó Gabriel.

-No lo creo, lo se - le dijo Rea sonriendo.

-Gracias Rea - le dijo Gabriel sonriendo.

-¡Estás sangrando! - le dijo Rea alarmada.

-Sí, he golpeado el árbol bastante fuerte - le dijo Gabriel.

-Vamos, Cyrene sabrá curarte eso - le dijo Rea sonriendo.

-Vale - le dijo Gabriel sonriendo y limpiándose las lagrimas.

Ambas volvieron a la taberna y fueron a la habitación de Cyrene, esta le indicó a Rea las cosas que necesitaba y le dijo a Gabriel que se sentase en la cama, Rea volvió con un cuenco con agua y un paño y tras dárselos a Cyrene, esta le dijo que se fuera y se sentó al lado de Gabriel:

-Bueno, ¿Vas a contarme cómo has terminado así? - le preguntó Cyrene.

-Golpeando un árbol - le dijo Gabriel.

-Mi hija no ve más allá de su nariz cuando se trata de sentimientos, creo que se parece a su padre en eso pero tu, entiendo que mi hija no se de cuenta de lo que sientes por ella, ¿Tu no has notado lo que ella siente por ti? - le preguntó Cyrene limpiando la sangre de sus manos.

-Supongo que estaba tan concentrada en que no se diera cuenta mis sentimientos, que no vi los suyos - le dijo Gabriel.

-Puedo ver lo mucho que os amáis, habla con ella y díselo, hazle caso a la voz de la experiencia - le dijo Cyrene sonriendo.

-Esta bien, hablaré con ella - le dijo Gabriel.

Cyrene terminó de curar las manos de Gabriel y esta se despidió y volvió a su habitación, vio a Xena dormida y se tumbó a su lado con cuidado de no despertarla. Al día siguiente cuando Gabriel se despertó se topó con la mirada triste de Xena:

-Gabriel yo, lo siento mucho, no debí decirte eso anoche, no era verdad - le dijo Xena arrepentida.

-¿Qué dijiste? - le preguntó Gabriel confusa.

-Sobre Damaris, ella y Rea me gustan, son buenas chicas pero no la amo, no me parece atractiva, lo dije porqué me molestó que no fueras sincera conmigo - le dijo Xena tristemente.

-No debí entrar en ese estúpido juego - le dijo Gabriel.

-¿Qué te ha pasado en las manos? - le preguntó Xena preocupada.

-Un árbol salió un poco golpeado anoche, Cyrene me curó - le dijo Gabriel sonriendo.

-¿Por qué entraste en su juego? Gabriel mi corazón es tuyo, siempre lo ha sido y siempre lo será, te amo - le dijo Xena sonriendo.

-¿De verdad? - le preguntó Gabriel sonriendo.

-Sí, tu has conquistado a esta guerrera - le dijo Xena sonriendo.

-Te amo Xena, tenía miedo de perderte si no sentías lo mismo por mí y no soportaba esa idea - le dijo Gabriel sonriendo.

-Nunca te dejaré Gabriel, siempre estaré contigo - le dijo Xena sonriendo.

-¿Estoy soñando? - le preguntó Gabriel sonriendo.

-No, esto es real - le dijo Xena sonriendo y tirándole un pellizcó en el brazo.

-¡Au! ¿a qué ha venido eso? - le preguntó Gabriel sorprendida.

-Para que veas que no estas soñando - le dijo Xena sonriendo.

-¿Vamos a nadar? aún es temprano para que se despierten - le dijo Gabriel sonriendo.

-Me gusta la idea - le dijo Xena sonriendo.

Ambas fueron al lago y se zambulleron en el agua, solo se escucharon las risas y los chapoteos; al rato salieron del agua corriendo y Xena atrapó a Gabriel haciéndolas caer sobre la manta una encima de la otra riéndose. Ambas se miraron sonriendo y se besaron tierna y apasionadamente, Xena besó el cuello de Gabriel mientras masajeaba sus pechos con sus manos, comenzó a bajar dejando un camino de besos hasta llegar a sus pechos, lamió y succionó el pezón sintiendo como se arqueaba la espalda debajo suya mientras que con la otra mano le masajeaba el otro pecho. Siguió bajando por el cuerpo de Gabriel, dejando un camino besos, se detuvo en su ombligo, miro a Gabriel y luego volvió a subir hasta quedar cara a cara con ella y la besó apasionadamente, a la vez que bajaba su mano hasta llegar a su entrepierna y le introdujo dos dedos. Gabriel soltó un gemido cuando Xena le introdujo dos de sus dedos y a la vez fue bajando por su cuerpo mientras movía su mano y escuchaba los gemidos de Gabriel, cuando llego a su entrepierna, saco los dedos y comenzó a lamerla hasta que llego al clímax. Xena volvió a subir y beso a Gabriel, esta la abrazo y se puso sobre ella sonriendo, la beso en el cuello y agarro sus pechos con las manos, bajo hasta ellos y capturó un pezón con sus labios y lo lamió, sintiendo como Xena arqueaba la espalda, luego hizo mismo con el otro pecho para después seguir bajando por su abdomen y deteniéndose en su ombligo y tras besarlo bajo hasta su entrepierna, comenzó ha lamerla para después introducir dos dedos hasta que Xena llego al clímax. Gabriel subió dejando un camino de besos hasta besar a Xena, qué la miraba sonriendo:

-Te amo - le dijo Xena sonriendo.

-Yo también te amo guerrera - le dijo Gabriel sonriendo.

-Será mejor que volvamos, ya estarán despiertas - le dijo Xena sonriendo.

-Cierto, vistámonos y volvamos - le dijo Gabriel sonriendo.

Gabriel besó a Xena y ambas se levantaron de la manta y tras vestirse, ambas volvieron a la taberna cogidas de las manos.

Fin