POBRES RIDER

Secuela de Kamen Rider Pegasus

Idea original de Ninja Britten 11

Guión de Yuzu Araki

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A la mañana siguiente...

Candy estaba durmiendo plácidamente en la cama mientras estaba con una sonrisa hasta que repentinamente se levantó.

-¡Ah!- La rubia se despertó con el cuerpo un poco sudado, pensando en que había pasado anoche- Joder, me siento como el tipo de la película que no recuerda nada... de suerte solo fue un sueño que me tiraba a Sachi, aunque supongo que...

-Zzzzzzz- un suave ronquido calló a la Rider quien volteó a ver a su lado notando a la mencionada chica desnuda y cuando se revisó el cuerpo, ella también lo estaba.

-No me... ¿en serio me tiré a Sachi? Aunque bueno, no es como que me moleste, con lo rica que está, ya me traía ganas.

-Que ruido... por Athena- La pequeña peliverde se fue despertando poco después hasta que abrió los ojos notando a la rubia a su lado como vinieron al mundo- Vaya, veo que te has dado cuenta.

-¿En serio me follaste anoche?- La loli río de lado- Mierda, y no lo recuerdo... Pero ¿estuvo rico?

-Muy rico, realmente sabes moverte bien. Ay dios, de solo acordarme, me excito.

-Y luego dicen que yo soy la pervertida- susurró Leo- Bueno, creo que deberíamos levantarnos... ¿O quieres reavivar lo de anoche?

-Puede que así sea...

Lo siguiente que se vio fue la tienda moverse de lado a lado y gemidos saliendo de adentro.

Aunque...

El lugar de los hechos era un lugar profundo en el bosque, eso porque habían unos ciervos merodeando el lugar y hasta una pequeña castañita de ojitos rojos con sus astas pequeñitas estaba sonriendo gatunamente mientras era testigo visual del encuentro sexual.

¿Qué no se suponía que la tienda de Sachi estaba cerca de la de Dokuro? ¿Y por qué estaba en el bosque?

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Mientras tanto, en el bosque cercano de la aldea de Kikuchi

Akari desde temprano se había levantado y justamente a esas horas, ya las tiendas de mercado estaban abiertas a lo que la pequeña pelirroja usando su velocidad ninja fue a esos sitios para comprar cilandro, esencias, huevos y patatas (O papas como se les dicen).

Mientras tanto, Dokuro se había levantado con Hikari la cual estaba sentada en el suelo demostrando ser una niña bien portada mientras que la pelinegra de mechones azules estaba alistando una olla llena de agua y la puso a hervir en una fogata pequeña, eso debido a sus guantes eléctricos y al rato vino Akari con los víveres para hacer el desayuno, es decir una sopa o caldo mañanero.

La nieta de Stronger estaba haciendo la comida aunque notó que solamente estaba su tienda y no la de Sachi que estaba cerca de ella a lo que miró a su compañera ninja.

-Akari, ¿Se puede saber que hiciste con Candy y Sachi?

La pelirroja menor que estaba ayudándole con el caldo respondió mientras dibujaba por una pequeña sonrisa.

-Simple, usé el Jutsu de teletransportación para llevarlas a otro lado porque no me soportaba los ruidos que hacían y casi no me dejaban dormir.

-¿No me digas que ellas... lo hicieron?

-Con ver a esa apostadora como a Kinjishi me hace pensar que son cortadas de la misma tijera, por lo que por mí, hagan lo que quieran siempre y cuando no me jodan el sueño- La pelirroja estaba viendo la hora en su reloj- Bueno, supongo que las voy a traer de vuelta.

En eso Akari hizo señales manuales que eran la manera en que los ninjas hacían sus jutsus hasta que finalmente desapareció y luego de eso apareció la pequeña pelirroja junto con la tienda de Sachi la cual era de color blanco pero con la sorpresa de que estaban las tres hijas de la diosa Nokotan y unos cuantos ciervos, cosa que extrañó a Strongest y Arashi mientras que la pequeña Hikari se impresionó por las niñas venado y los ciervos.

(...)

Mientras tanto dentro de la tienda

Sachi se sintió molestada por las primeras luces del alba. Deseaba dormir más tiempo, además que se sentía físicamente destrozada (Luego de tener mucho sexo con Candy hasta terminó durmiendo) por lo que no quería levantarse por nada del mundo, pero había un delicioso aroma que impregnaba el ambiente, el cual invitaba a la pequeña peliverde a que saliese de allí.

-Maldición... No puedo resistir este olor- La pequeña chica apretó con rabia la almohada y hundió su rostro para aislarse del aroma, pero aquel intento resultaba ser infructuoso- Ojalá que esa comida sepa tan bien como huele, o mataré a quien sea que me esté tentando, que quiero seguir durmiendo.

En eso Candy estaba durmiendo con una sonrisa embobada a lo que Sachi comenzó a empujarle un hombro a la rubia.

-Hey... Rubia karateca.

-¿Mmm?

-Despierta, tenemos que desayunar.

-¿En serio?

-Sí

Ambas chicas se levantaron con algo de dificultad, una de ellas casi cae al suelo mientras buscaban sus prendas y se cambiaban y luego se vieron obligadas a ir lentamente y usando toda la escasa fuerza de sus brazos y piernas para salir de allí. Sachi esperaba no lamentarse de estar de pie en ese momento, porque realmente se sentía mal sobretodo ese dolor en las piernas luego de mucho tribadismo con Candy aunque eso no quiere decir que le gustó ese rato de placer entre las dos.

Candy salió con una chamarra ancha azul clara y sus medias largas mientras que Sachi salió con su pijama de conejita que consistía en un conjunto de chaqueta, pantaloneta y medias largas de color blanco.

(...)

TRES DORITOS DESPUÉS...

Candy, Sachi, Akari, Hikari, las tres pequeñas niñas ciervo hasta la mísmisima Diosa Nokotan estaban enloquecidos al ver cómo le estaba quedando la comida a Dokuro. La Diosa de Hishikari y las Riders jamás habían imaginado que la pelinegra de mechones azules tuviera semejante habilidad culinaria, si el solo olor les representaba un tormento por no haberse levantado temprano para hacer el desayuno más temprano.

Antes de darse cuenta de aquello ya tenían sus respectivos platos, y la propia Strongest ya estaba tomando sitio en la para empezar a comer aunque primero reunió a Hikari y la sentó sobre sus piernas, dio una cucharada al caldo, dio un leve soplo y se lo dio a la pequeña bebé quien zarpó su primera cucharada.

-¿Qué les ha parecido mi habilidad para la cocina, chicas?

-Pues debo decir que me dejaste impresionada, Dokuro-sama- Sachi dio una probada al caldo, sintiendo cómo el sabor la recorría como una descarga- ¡Hmm! ¡Jamás he probado nada igual! ¿Cómo le haces para hacer algo así?

-Es que antes de ser maestra de dojo, he sido niñera de varios niños algunos de los cuales fueron mis discipulos entre ellos mi sobrina Matsuri.

-¿Sobrina? ¿Acaso tienes hermanos?- Preguntó Candy

-No, soy hija única. Matsuri es una hija de un conocido amigo de mi abuelo y desde que era una bebé la he cuidado hasta al punto en que ella me considera como su tía hasta el día de hoy.

-Ya que lo dices, cuando éramos Horóscopos, mientras Nico-ya estaba preguntando por las medicinas para Kotaro y su madre estaba trabajando, yo cuidaba de sus tres hermanitos sobretodo a Kotaro que es el menor. Ellos al igual que Nico me adoran y son pequeños golosos.

-¿Entonces tú también cocinas, Candy?- Preguntó Dokuro.

-De hecho, antes hacía pedidos pero en mi estancia en el convento aprendí a cocinar no solo para las hermanas sino también para los niños del orfanatorio en un pequeño barrio de Nagasaki con vista al mar. Desde que me puse a ayudar en el orfanato, los niños, el padre y la madre superiora me adoran, y por eso siempre he procurado tenerlos contentos, ya sea mostrándoles mi superlativa habilidad como Kamen Rider o cocinándoles siempre lo mejor.

-Me hubieras ayudado con el caldo.

-Estaba ocupada haciendo unas cositas por ahí- La rubia a su pequeña amiga peliverde la cual se atragantó un poco.

-Igualmente no me sorprende lo que hicieron, porque conociéndote, Kinjishi, sé lo que harás luego- Comentó Akari.

-Bueno, disfruten del show, pues esto no se lo muestro a cualquiera- Dijo Dokuro mientras seguía dándole el caldo a su ahora nueva sobrina Hikari.

-Nun nun nun nun, nun nun nun nun nun nun nun- Dijo la Diosa Nokotan la cual parecía hablar en su lenguaje natal, o sea, el idioma de los ciervos.

-¿Eh? ¿Alguien sabe que dijo la señora esa?- Preguntó Sachi a lo que Akari frunció el ceño hacia ella, cosa que hizo que la peliverde tragara saliva.

-De hecho, creo que con el tiempo he llegado a comprender y entender a los animales comenzando por mi leal caballo- Dijo la pelirrosa para ver a la Diosa Nokotan que alimentaba a sus tres hijas y luego a Dokuro- La Diosa Nokotan te dice que esa experiencia que tienes te sirvió muchísimo y que este caldo es un manjar para dioses

La pelinegra se sonrojó mientras se rascaba el cuello frente a la diosa del municipio.

-Diosa Nokotan, no diga esas cosas. Me hace sentir halagada.

La deidad rió bajito mientras dibujaba una tierna sonrisa hacia Strongest.

-Es cierto, ese caldo te quedó delicioso- Halagó Candy mientras disfrutaba del caldo hasta tragarse el plato si quería.

Luego de que alimentara a Hikari, Dokuro decidió tomar su plato mientras que Akari servia el plato repetido de sus amigas, la diosa y sus hijas y el suyo propio.

-¡Bien! ¡Ahora a dar el agradecimiento de rigor!- Exclamó Arashi a lo que Dokuro y compañía juntaban sus manos.

-¡ITADAKIMASU!- Exclamaron al unísono todas la presentes y reanudaron su desayuno.

-Hola...- Una voz se hizo escuchar a la distancia a lo que todas detienen sus acciones.

En ese momento apareció Maki, y su presencia, si bien silenciosa, consiguió llamar la atención de Dokuro y compañía. Dokuro quedó en silencio, Akari miró de reojo a la pelirroja mayor, Sachi prefirió ignorar y seguir disfrutando de su caldo y Candy fácilmente logró reconocer el rostro de Beniyasha, y en reacción chistó con fastidio y rabia.

-¿Qué haces aquí?

-Es que tengo hambre y cuando pasaba por ahí, olí algo y no pude sentir hambre- dijo la pelirroja la cual estaba a distancia de sus compañeras, de las cuales solamente la rubia con gesto duro la encaraba.

-Muy bonito pero no me interesa. Me repugna tu presencia, así que vete de donde viniste.

-¡Kinjishi! Tampoco es para que la trates así- Regañó Arashi a su compañera rubia.

Regulus iba a protestar cuando entre vino entre las malezas hasta que esa persona vino y se arrodilló hacia donde estaba la Diosa Nokotan la cual estaba con una gentil sonrisa.

-Nun nun nun nun nun...

-Diosa Nokotan...- Era un peliazul alto de cabellera erizada y mirada rasgada- Ryuko-dono y Mana-san han despertado.

-¡¿QUÉ?!- Todas las chicas quedaron en shock, sobretodo Maki y Candy que se miraron entre sí y luego la rubia miró su celular dando con la foto del esposo de Mitsuko, el mismo hombre que buscaba.

Aquel hombre era Heita Tsukiyama, el que anteriormente zodiart de Osa Menor.

De repente, un fuerte temblor se hizo por todo el lugar haciendo que algunas cayeran al suelo junto con unos ciervos mientras una gran columna de humo se levantaba a lo lejos hasta que una chica entre pelirroja y pelimorada corría desesperadamente hasta llegar hasta Sachi, la empujó en el proceso, tomó el cucharon y sirvió caldo de la olla en el plato y se tomó el contenido de un solo zarpazo.

-Hm, ¡Que rico!

-¡Maldita bastarda! ¡Te tomaste mi caldo!- Comenzó a reclamar la pequeña peliverde- ¡Ahora si te va a partir la madre por robarme mi caldo!

-¡Alto ahí enana buenorra!- Candy la detuvo alzándola como si fuera una niña aunque la más pequeña del grupo se movía desesperadamente como si fuese un bebé queriendo irse por lo primer objeto interesante que ve.

-¡Suéltame, rubia katareca!

-¡No, no lo haré chiquita!

-¡Maldición!

Finalmente la pequeña ex chica mágica terminó de moverse mientras la Leona Dorada la soltó. Sachi con gesto de mal genio fue hacia la chica mágica y luego hacia el peliazul quienes estaban sobresaltados al ver la actitud de la pequeña niña peliverde.

-¿Quién eres tú, maldita? ¿Por qué te tomaste mi caldo?

-S-Soy Mana Aida y bueno... Es que tenía hambre y...

-¡¿Y tú pelos parados?!

-Soy Heita Tsukiyama y...

-Si tuviera algo a la mano les daría una putiza que ninguno de ustedes, par de desgraciados no olvidarían.

-Aida-san, ¿Que haces aquí? ¿Pasó algo?- Preguntó Maki hacia la chica mágica la cual tenía un gesto de pequeña tristeza en su rostro.

-Nishikino-san, si te dijera lo que nos pasó luego de que conversamos ayer no nos creerías.

-¿Qué? ¿Les pasó algo ayer?

-¡Oye pelos parados!- Señaló Sachi al peliazul- ¿Eres un ladrón o viniste a espiar a alguien?

En eso Akari se acercó a la peliverde y le dio un golpe a la cabeza, al estilo Don Ramón.

-¡Au mi cabeza! ¡¿Por qué me golpeaste?!

-Porque estabas haciendo del policía abusivo y no me agrada ese tipo de personas- La pelirroja hacia una mirada seria y nuevamente la pequeña chica ante ese gesto por parte de la pequeña ninja.

En eso se acercaron Dokuro y Candy mientras la pelirroja menor ahora miraba con curiosidad al hombre y luego miró a la diosa Nokotan. La diosa ciervo habló en su lenguaje natal a lo que Akari miró a Mana y a los demás.

-Escuchen, después de que terminemos nuestros caldos iremos a la cabaña donde vive la Diosa Nokotan y sus hijas.

-¿Por qué Akari?- Preguntó Dokuro.

-Porque ahí estamos Kikuchi-san y yo luego de que nos hirieron gravemente ayer- Respondió Mana a lo que nuevamente Dokuro y compañía quedaron nuevamente sorprendidas.

-¿Qué? ¿Las hirieron?

-¿Quienes?

-Nun nun nun nun nun- En eso intervino la Diosa mientras servía otro dos platos de caldo mientras Heita y Mana fueron hacia los asientos de madera seguidos de Maki, Dokuro y demás quienes nuevamente repetían caldo.

Si debían aclarar mucho las cosas, debían llenar bastante bien sus estómagos.

(...)

Más tarde...

En lo más profundo del bosque, bueno, exactamente donde Candy y Sachi sostuvieron relaciones en la tienda de ésta última, estaba una cabaña hecha de madera fina y al estilo de una bonita casa japonesa y alrededor de ella habían ciervos, posiblemente sus custodios.

Fue ahí a la entrada, donde la Diosa Nokotan y compañía aparecieron gracias a la teletransportación de la deidad ciervo y entraron al lugar dando con una casa de diseño común y corriente de una casa normal hasta dar con el segundo piso, exactamente en uno de tantos cuartos japoneses en donde estaban dos futones y en uno de ellos estaba acostada una joven peliazul la cual estaba durmiendo plácidamente hasta que entraron la diosa y las chicas.

-¿Mmm? ¿Maki?

-Ryuko, ¿Que les pasó? ¿Estás bien?

La peliazul se sentó en el futón mientras arrugaba un poco el rostro como si sintiera que el cuerpo le estuviera pesando.

-No te preocupes, estoy bien.

-¿Tú eres la daikan del municipio de Hishikari?- Preguntó Dokuro mientras miraba fijamente entre seriedad y preocupación a la peliazul.

-De hecho, soy la daikan del municipio mientras mi padre no está. Ryuko Kikuchi.

-Un gusto, Dokuro Jo... Kamen Rider Strongest- Ambas se dieron la mano- ¿Que es lo que les pasó y porque terminaron aquí?

-Verás, mi padre dijo que algo pasaba en el pueblo y era sobre la mina. Yo creía en un principio que los aldeanos tomaban oro pero resultaba que lo hacían bajo el consentimiento de la Diosa Nokotan y lo hacían para mejorarse la vida a lo que Maki y yo hablamos al respecto. Luego de eso, charlé un poco con Aida-san y fue en eso donde...

-Una chica y un grupo de hombres uniformados de negro nos atacaron- dijo Mana- Pensabámos que era Nishikino-san pero resultó ser un grupo de ninjas.

-Todos ellos vinieron hacia nosotras. No nos dieron tiempo de atacar- dijo la daikan- Esos sujetos eran muy rápidos y entre todos nos hirieron gravemente. Si no fuera por el caballero, estaríamos muertas.

-Daikan, es que ustedes estaban malheridas- Habló Heita- De hecho, yo planeaba matarla pero al verlas muy malheridas me di de cuenta que usted y su amiga son buenas personas a lo que me las llevé conmigo hacia la primera aldea pero en eso el maldito de Tatsugoro y su banda se metieron en el camino y tuve una pelea con ellos.

-Heita-san, ¿Entonces nos arrojaste hacia este bosque?- Preguntó Mana al ex yakuza.

-Sí. De hecho, en las profundidades de este bosque, como ven, viven la diosa Nokotan y los suyos.

-Me alegro de que las dos estén muy bien- Maki dibujó una sonrisa mientras miraba a la diosa ciervo- Gracias, Diosa Nokotan por cuidar de Ryuko y a ti también, Heita.

-No me lo agradezca, señorita- Se sonrojó el peliazul.

-Por cierto, Heita-san, ¿A que venía exactamente a la aldea Kikuchi mientras llevaba a la daikan y a la señorita?- Preguntó Akari al peliazul.

-Venía a ver a Mitsuko luego de varios días sin saber nada de ella.

-Pelos parados, ¿Dijiste Mitsuko?- Preguntó Sachi con mirada seria hacia el peliazul- ¿Por qué hablas de ella tan familiarmente?

-Enana, es obvio que es él- Candy preguntó a Heita- ¿Entonces eres el esposo de Mitsuko-chan?

-Sí, soy su esposo- Una preocupación invadió al peliazul- ¿Cómo está ella? ¿Está bien? ¿Y nuestro hijo?

-No te preocupes, ella está bien en casa de sus padres lo mismo que el bebé- La rubia dibujó una sonrisa- Están sanos y salvos.

-Ah, que alivio- El peliazul estaba feliz al saber sobre su esposa aunque la sonrisa se le borró al instante- Pero...

-¿Qué pasa Heita-kun?- La leona dorada notó la actitud reciente del muchacho- Se supone que debes estar feliz. Ya estás con tu esposa de vuelta.

-Sí lo estoy. Pero...

-Así que es su esposo, ¿Eh?- La pequeña peliverde del grupo estaba mirando severamente al pobre muchacho como si fuera una tsundere más del montón- ¿Por qué su esposo regresaría después de lo que hizo? Tienes un motivo oculto, ¿verdad?

Nuevamente Akari se acercó a Sachi y le dio otro golpe en la cabeza.

-¡Ay! ¡Maldita ninja rara!- Se quejó la pequeña chica- ¡Otra vez me pegaste! ¡Ni que fuera el Chavo del Ocho!

-Deja de hacer el tonto y deja que Heita hable- Nuevamente esa mirada seria que aterraba a la pequeña chica- Adelante, Heita-san

El peliazul dio un pesado suspiro.

-Puede que yo esté feliz pero... Luego de lo de que volviera con Tatsugoro y su grupo bajo engaños y de haber escuchado sus viles planes y con quienes lo harán...

-Sí...

-Yo nunca podré volver a Mitsuko a la cara. No podría regresar a ella ni a nuestro hijo.

-¿No te obligaron a matar a alguien?- Preguntó Arashi desde la experiencia ya que sabía que la organización malvada contra la que luchó y acabó usaba métodos para engatuzar a gente a sus filas.

-A pesar de darme una de esas medallas que te transforman en animales, no. Solamente estuve con ellos hasta una reunión que tuvimos con alguien en Ise, de hecho, esa persona de un partido político llamado Black Satan y era alcalde de un municipio de la prefectura.

-¿Qué? ¿Black Saqtan? ¿Partido político?- Dokuro quedó en shock al oír eso.

-Sí. Esa persona fue la que nos pidió la orden hacia el municipio de Hishikari y en nombre del mismo Black Satan.

-Entonces, ¿A qué viniste a la aldea Kikuchi?- Preguntó Candy que estaba con las dos menores del grupo.

Heita calló unos segundos hasta que respondió.

-Vine a decirle a Mitsuko o a cualquiera de la primera aldea a que llegara que abandone el pueblo inmediatamente.

-¿Abandonar el pueblo?

-Sí. Esa persona importante de Ise, de ese Black Satan... Todos esos sujetos quieren exterminar al municipio y matar a la Diosa Nokotan para quedarse con el oro de toda la vieja mina.

-¿Eh? ¿Qué dijiste?- Sachi se quedó impresionada por las palabras del ex yakuza.

-Heita, ¿Dices que Black Satan va a exterminar al pueblo?- Preguntó Dokuro recibiendo una afirmativa del peliazul.

La pelinegra de mechones apretó sus puños mientras que Maki y compañía estaban viendo a la pobre chica sintiendo esa ira y enojo hacia su propia familia ya que ambas sabían que era la hija de la bruja de esa organización, la malvada hechicera satánica Agrat.

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Mientras tanto...

En una pequeña casa o cabaña del municipio de Hishikari, exactamente a inmediaciones de la ciudad de Ise estaban un grupo de hombres encapuchados en un cuarto grande y al mando de ellos estaban la pequeña chica pelirrosa y Tatsugoro y su pandilla yakuza.

La joven de entre 12 y 15 años estaba sentada en frente de un anciano el cual estaba visiblemente aterrorizado ante la presencia de tantos uniformados y sobretodo la extraña actitud o manía que tenía Tatsugoro de comer a cada rato una banana.

El anciano con quien hablaban no era nada más ni menos que el líder de la aldea, la máxima autoridad luego del alcalde o daikan y luego seguido del motojime o líder de acción comunal.

-Por favor, señores, no hagan eso- El hombre mayor estaba hablando con temblor en su voz como si sabía lo que le iba a pasar si no seguía lo que querían esos hombres- Los agricultores no pueden vivir sin tierra.

Tatsugoro luego de comerse otra banana, comenzó a reírse como si se burlara del anciano.

-Jajajajaja, anciano marica. Se la pasa hablando de los campesinos, pero toda la tierra de este municipio le pertenece a usted, ¿no? Los campesinos solo están arrendando.

-Eso es verdad, pero no puedo hacerlos sufrir por culpa de mis acciones- El hombre mayor desde el primer momento estaba con la cabeza gacha como si la única manera de preservar su vida era humillarse.

-Tiene usted razón, abuelo- La pequeña pelirrosa de ojos azules tomó la palabra- Por eso caminamos e investigamos todo el municipio para ver que tan viable pueda ser para nosotros, la organización Black Satan. Pagaremos una tasa de desalojo de 10000 yenes por cada campesino.

-Pero, ¿Qué dirán los campesinos?

La joven pelirrosa tomó una de las hermosa flores que adornaban el florero del estudio del anciano el cual seguía cabizbajo y miedoso.

-Abandono del campo.

-¿Eh?

-Es algo muy común y más cuando se tratan de municipios o prefecturas que a nadie le importa. Se deshacen de los campos, de sus casas y buscan otro territorio.

El anciano comenzó a temblar de miedo ante lo explicado por la joven pelirrosa.

-P-Pero eso que dice es irrazonable.

Nuevamente Tatsugoro comenzó a reírse luego de comerse otra banana y seguido de él los cinco encapuchados a su lado y todos los uniformados.

-Matsuri, no importa cuánto hables con este vejestorio, no cederá. Reunamos a todos los campesinos y negociemos.

-Nada mal, cerebro de banana pero... Al igual que este estúpido viejo, los habitantes de Hishikari comenzando por el motojime no escucharán aunque hagan eso- La mujer quitó los petálos de la flor y comenzó a apretarlos muy fuerte hasta que esos pétalos cayeron desparramados al suelo- Si no escuchan, los mataré a todos. No es personal, viejito, Son ordenes directas del señor Amón y la señora Agrat... Exterminar a toda la población existente y entre mayor número de cadáveres, más nuevo material para creación de monstruos para acabar con los Kamen Riders, empezando por su líder, Takeshi Hongo.

-¡...!- El anciano quedó en shock

-Hoy para el mediodía, quiero que reunan a los campesinos en la casa de acción comunal. Se negociará con ellos el desalojo y el dinero que deben que pagar por dejar sus tierras y propiedades o de lo contrario los mataremos a todos, no importa si hayan mujeres, niños y ancianos. Como dije, entre mayor número de victimas, más material de prueba para nuevos monstruos, ¿Escuchó o no, anciano?

El pobre hombre solamente asintió la cabeza.

De esa manera, el líder del municipio cedió a Black Satan el permiso de exterminar al mismo municipio.

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Mientras tanto en la cabaña de la Diosa Nokotan

En el balcón cercano a la salida de la cabaña, estaban Dokuro, Maki, Candy Sachi y Akari. Heita, Ryuko y Mana estaban descansando dentro de la cabaña y en parte no salían del lugar por orden de la diosa Nokotan, posiblemente por su seguridad ya que posiblemente no serían rivales para los monstruos de Black Satan o guerreros metamórficos de Venenum ya que se tenía entendido que ambas organizaciones se unieron aunque tenían sus propias ambiciones.

Dokuro estaba sentada en el balcón, Maki estaba a su lado y ni que decir de Hikari que estaba sentada en el regazo de la Strongest. Mientras tanto, Akari estaba sentada en la mesa, Candy estaba de pie viendo el paisaje del bosque como a los ciervos mientras que Sachi estaba sentada sobre la baranda jugando con sus pies.

Dokuro, Maki y Akari estaban pensativas, demasiado. Strongest porque una vez más su familia, exactamente sus padres, nuevamente harían otra maldad y esta vez contra una población inocente, Beniyasha porque el crimen de quien se le inculpó fue un intento de destruir la relación entre los Kamen Rider y las Pretty Cures con el propósito de manchar la reputación de cualquiera de las dos facciones y Arashi por el hecho de que la organización con quién combatió y aniquiló resurgió con el propósito de vengarse y si no era con ella, lo eran con las personas con quienes ahora se relacionaba.

Candy y Sachi dialogaban sobre lo que dijo Heita acerca de las negras intenciones que tenían para con la aldea y con la mina del municipio ya que al ser la única funcional de manera nacional les traería muchas riquezas.

-No digas tonterías, rubia karateca. No pueden simplemente matarlos a todos.

-Pero tienen un motivo, ¿No? Esos tipos obviamente no le importan la vida de los demás.

-Que lo intenten, no pueden solo hacerlo y ya.

-No entiendes, ¿Verdad?

-¿Ah? ¿Qué quisiste decir con que no entiendo?

Mientras que Candy y Sachi comenzaban a discutir, Dokuro miró a Maki la cual se sonrojó pero a pesar de ello su rubor le daba más ternura a su belleza natural.

-Maki, lamento haber dudado de ti y de Kikuchi. No pensé que al final ella y Aida fueran buenas personas y yo me dejé dudar solo por el hecho de que por ser la daikan era alguien en quien no puedo confiar. Y también por hablarte así. Lo siento.

-No Blair- La pelirroja negó con la mirada- La que debe perdonar soy yo. Tampoco no llegué a pensar que Ryuko terminara viviendo en Kagoshima y encima que su padre como ella fueran daikan. Igualmente debí ser más sincera contigo al respecto... ¿Seguimos siendo... más que eso?

-¿A que te refieres?

-Lo que dijiste en la gasolinería, ¿Era cierto? ¿Que tú... sientes por mí?

-B-Bueno... Esto...

Ambas chicas estaban sonrojadas a la par que sus corazones latían al mismo ritmo pero en eso Akari se levantó de su asiento.

-Claro... El Edo Tensei

-¿Qué dijiste Akari?

Dokuro y las demás se pusieron de pie mientras que la pelirroja menor, la cual basándose en la experiencia llegó a una especie de conclusión.

-¿Edo Tensei?- Preguntó Maki- ¿Que es eso?

-Simple, es una variación del Jutsu de Resurrección que usó mi tío Kurobe luego de derrotarlo fácilmente la primera vez hasta que acabé con él. Pero esa técnica es como un derivado pero mucho más siniestro y terrorífico.

-¿Terrorífico?

-Sí... De hecho, ese tipo de técnica se usan en sectas. Para poder llevar a cabo la resurrección de una persona muerta, es necesario tener en primer lugar una muestra de ADN, pero debe ser una cantidad considerable de material genético, ya que si no se tiene el suficiente, no se puede llevar a cabo, otra cosa que se requiere es el sacrificio de un ser humano vivo, el cual va a servir de recipiente para el alma de la persona que se encuentra en el más allá.

-¿Qué? ¿Dices que para esa técnica se emplea con sacrificios humanos?

-Sí- Asintió la pequeña pelirroja- Se requiere un sacrificio para que el alma a resucitar pueda usar como cuerpo.

-¿Y que pasa cuando se reúne el ADN del muerto?- Preguntó Dokuro.

-El usuario pone el ADN adquirido sobre un pergamino especial, el cual luego de haberlo puesto junto con un poco de sangre del mismo usuario, se crea un especie de diagrama en el suelo, en donde el sacrificio queda en el medio de un círculo donde está la sangre de la persona que se quiere revivir.

-Ajá.

-Y más tarde, unas cenizas o polvo comienzan a cubrir el cuerpo del sacrificado hasta que toma por completo la forma del resucitado, trayéndole de nuevo al "Mundo Impuro", ocultando el cuerpo de la persona original, al final el cuerpo de la persona es almacenado dentro de un ataúd, después de todo esto, el usuario puede convocar el cuerpo en cualquier momento, haciendo que aparezca del suelo de repente.

-...

-El proceso es aparentemente algo doloroso eso debido al sacrificio del cuerpo vivo. El usuario puede, en teoría, revivir un número ilimitado de personas de esta manera, siempre y cuando tenga suficientes sacrificios humanos, magia y el ADN para realizar la técnica.

-Ya veo, ¿Pero por que dices sobre esa técnica?- Preguntó Maki.

-Porque si Heita nos dijo que Tatsugoro, el líder yakuza que era un Zodiart y que yo maté volvió a la vida pero que se comporta de manera extraña con eso de comer bananas y tirar las cáscaras al suelo, es evidente que fue revivido con esa técnica. Puede que él y su grupo hayan vuelto a la vida pero...

-¿Al ser resucitados son como marionetas de la persona quien los resucitó?- Formuló Candy.

-Exacto, Kinjishi, de hecho, su voluntad y hasta el comportamiento son prácticamente de la persona quien les devolvió la vida aunque por ahora sabemos que tiene el hábito de comer bananas y es parte sea de Venenum o Black Satan.

En eso Dokuro dio un puñetazo con la palma de su otra mano.

-¡Claro! Creo saber quien es esa persona quien tiene ese vicio de comer bananas- Miró a Maki la cual sabía a lo que iba a hablar la nieta de Stronger- Maki, ¿Sabes a quién me refiero?

-Sí, de hecho, esa persona fue una de tantas personas que nos hicieron la vida imposible mientras biscabamos a Honoka- Dijo la pelirroja mientras hacía recuento en su mente y luego miró a Candy y Sachi- Candy o Sachi, ¿Ustedes conocen a Yoshiko Hanabatake?

Una sonrisa se dibujó en la rubia pervertida.

-Claro que sí... Es una tipa idiota tirando a loca que le gusta comer pura bananas, de hecho, ella fue una compañera de cuarto en el reclusorio. No me esperé que esa tipa fuera parte de Black Satan ni mucho menos que fuera a usar técnicas de ese tipo.

-Sí, de hecho, Hanabatake es una discípula de mi madre, la bruja Agrat- Dijo Dokuro- Tal parece que una vez más, ella y sus otras compañeras nos volverán a joder a Maki y a mí pero ahora es diferente.

-Ahora con que Venenum está aliado con Black Satan nos hace de alguna manera terminar a las cinco juntas- Una sonrisa se dibujó en Akari- Pero no me importa, ahora con que tengo a Honoka y personas con el mismo interés que yo en luchar por la justicia me motiva más para enfrentarme una vez más contra ellos.

-Oye, no eres la única, cerecita- Dijo Candy- Algo me dice que posiblemente Yohane se haya aliado con ellos para vengarse de mí por lo que estoy preparada ante todo y de esa manera podré limpiar mis errores y ser una digna Kamen Rider.

-Bueno, encontramos a Honoka pero si en verdad las cosas serán así...- Maki salió al frente mientras extendía su puño lo mismo que Dokuro, ambas estaban con sus ojos morados brillando de determinación- Derrotaremos a cualquiera que se nos venga en el camino.

-Es cierto, no importa quien venga por nosotras, ganaremos a toda costa- Ahora fue Candy.

-Si es así, me uniré a ustedes- Luego fue Akari.

-Bueno, ya que. No quería pero pues ni modo- Al final Sachi extendió su puño.

Las cinco Riders chocaron su puño mientras que silenciosamente hacían su juramento de defender a las personas y luchar por la justicia contra cualquiera, sea Black Satan o Venenum.

Definitivamente, las cinco estaban juntas.