Capítulo 9

Edward POV

- ¿Dónde está mamá? -preguntó Nessie de repente mientras desayunábamos los tres. Para ellos había sido una noche extraña en la que se durmieron con tía Alice y despertaron en la casa conmigo.

- Ella va a venir por ustedes pronto. -le aseguré con calma pero sin entusiasmo.

Un rato antes, a primera hora de la mañana me había comunicado con mi madre, quien me informó sobre Alice y luego le pasó el teléfono, ella estaba nerviosa pero mucho más optimista que la noche anterior. Me contó que Bella debía pasar por los niños después del desayuno, tenía planes de llevarlos a una fiesta infantil y ella le pidió que no los cambiara, no deseaba que los niños notaran que algo andaba mal.

Yo no estaba muy seguro de poder enfrentarla con madurez, no después de que obviamente la noche anterior hubiera estado afuera divirtiéndose, quizás con otro hombre. Y eso era completamente irracional e injusto de mi parte pero estaba teniendo problemas para controlarlo.

- ¿Vas a ir con nosotros? -inquirió Nessie con un tono de esperanza.

- No amor, pero yo los voy a ver mañana, vamos a ir al cine ¿recuerdas?

Ella asintió y continuó desayunando, a veces me parecía que era mucho más madura que un año atrás y eso me preocupaba. Quizás todo el asunto del divorcio los estaba afectando más de lo que nos dábamos cuenta.

Terminamos de comer y ayudé a los niños para estar listos, muy pronto el timbre sonó y me preparé para actuar normal, ser civilizado. Al abrir la puerta vi a Bella, hermosa como siempre pero al mismo tiempo sin ser la misma que fue mía. A quien yo también pertenecí.

- Alice me dijo que te avisaría, voy a llevarlos a una fiesta. -murmuró en apariencia tranquila, pero estaba nerviosa.

- Me dijo, ya están acomodando sus habitaciones. Pasa. -la invité a entrar y di media vuelta esperando que me siguiera, así lo hizo. – Todo lo que dejaste con ellos ayer se quedó en casa de Alice y Jasper.

- Anoche lo acompañé por las cosas de Alice y suyas, tomé también la maleta de los niños. -rectificó calmada y asentí.

- Cuando no puedas cuidarlos en tu turno, puedes decírmelo, esta también es su casa. -le dije sin tener mis intenciones muy claras, pero sabiendo que no eran para nada buenas.

- Alice quería pasar más tiempo con ellos, por eso se los dejé. Lo hablamos en la semana. -me aclaró con voz fría, y su explicación no me resultó satisfactoria.

- Escuché la música anoche en el teléfono. No tienes por qué ocultarme las cosas.

- No te estoy ocultando nada. Sólo no veo por qué sea de tu incumbencia a dónde voy. -su semblante era cada vez más duro, y sabía que tenía razón, pero no podía detenerme, no lo hubiera hecho si los niños no hubiesen salido en ese instante corriendo a abrazarla. - ¿Están listos? -les preguntó sonriendo, como cambiando un interruptor a ser la Bella de antes.

- ¿Papá no puede venir? -inquirió Nessie, insistiendo con el mismo tema.

- No amor, tu papá ya tiene planes ¿cierto? -me miró buscando apoyo y yo asentí, todavía no caía tan bajo para tratar de manipular a nuestros hijos.

- Paso por ustedes en la noche. -les prometí y los besé en la frente antes de que salieran con su mamá.

Me quedé solo, mediando en la posibilidad de llamar a Carmen y ver si estaba libre para reponer la noche anterior pero no lo hice. Mi hermana estaba en el hospital y no era momento para que yo estuviera comportándome como un adolescente celoso.

Fin Edward POV

…..

2 meses después

Alice POV

Estaba tan emocionada y nerviosa a la vez que apenas podía contenerme. Hacía dos meses que mi bebé había nacido en circunstancias muy poco favorables y aunque a mí me dieron el alta del hospital un par de días después él tuvo que quedarse un mes completo. Cuando pudimos llevarlo a casa nos dieron muchas recomendaciones, pues aún era frágil. Por eso estuvimos los tres casi confinados todo ese tiempo. Jasper iba al trabajo solamente y yo había pedido una licencia extendida para poder quedarme en casa. Nuestra familia más cercana lo conoció cuando pudimos pasar a verlo, uno a uno, en el hospital, pero era la primera vez que estaríamos todos juntos.

Con ayuda de mis padres organizamos una gran comida familiar en su casa. Todos asistirían, inclusive Jacob, el amigo de Bella que durante esos meses mandó regalos para el bebé y siempre preguntó por él, yo lo consideraba parte de nosotros. En el jardín trasero había una gran mesa larga con sillas para todos, puesta bajo la sombra de los árboles, también Emmet se encargó de montar una pequeña alberca para los niños, mamá y papá cocinaron y Rosalie horneó pasteles. En verdad estaba muy ansiosa de verlos a todos reunidos y felices por mi bebé.

Sólo tenía una pequeña preocupación. Esa derivada de una decisión quizás imprudente. Cuando surgió la idea de la reunión Jasper y yo hablamos sobre las invitaciones para Bella y Edward, sabíamos que ellos podrían asistir solos, mi esposo pensaba que esa era la mejor opción. Pero yo insistí en lo opuesto.

Para este punto ambos estaban saliendo de forma regular, pero no completamente formal, con otras personas y sabía que aunque no lo desearan, aún les causaba cierto conflicto. Yo jamás me imaginé ni siquiera con el divorcio que no pudieran reconciliarse, siempre estuve convencida de que era su destino estar juntos. Pero me había equivocado y si en verdad iban a continuar con sus vidas por separado, era mejor que terminaran de limar asperezas.

Por eso esta ocasión me pareció ideal para que ambos acudieran con otras personas, todos estarían felices por mi bebé, lo suficiente para no dejar que otras emociones los ofuscaran. O por lo menos esa era mi esperanza.

- ¿Ya no falta nada? -me preguntó Jasper llegando para abrazarme por la espalda. Nuestro bebé reposaba dormido en el sillón entre almohadas.

- No. Sólo algunos invitados.

- Sólo a ti se te ocurren estos planes. -se rio en mi oído antes de besarlo. – Pero confío en tu buen juicio.

El timbre sonó antes de que pudiera responder y fui para abrir la puerta, se trataba de Jacob y Leah, su novia, ambos nos saludaron y acudieron para conocer al bebé. Los vi sonreír y noté algo de añoranza en sus miradas, tal vez algún día estaríamos en una fiesta así para ellos.

- ¿Cómo se llama? -inquirió Leah mientras yo lo tomaba con cuidado para pasárselo.

- Peter. -respondí entregándoselo.

- Es hermoso. Algún día quiero tener uno, si es niña se va a llamar Charlotte.

Pensé que era un hermoso nombre. El timbre sonó nuevamente y supe que sería Bella, pues Edward sólo entraba sin tocar. Fui para abrir y ella y Liam nos saludaron, llevaban consigo algunas botellas de vino que Bella y Jasper llevaron a la cocina para mantenerlas frías.

- Tú debes ser el doctor. -afirmó Jacob dándole la mano al novio de Bella.

- Liam. -correspondió el gesto con ademán educado.

- Jacob. -confirmó y pareció que le hizo un juicio rápido que resultó positivo. – Espero que hayas traído la paciencia hoy. Pero si las cosas se ponen difíciles, yo estoy de tu lado. -le dio un pequeño golpe amistoso en el hombro y ambos se rieron.

Yo suspiré deseando ferviente que mis deseos se cumplieran y ahí con amigos y familia pudieran empezar a crear lazos nuevos, no destruirlos.

Fin Alice POV

…..

Bella POV

- Alice te advirtió ¿verdad? -preguntó Jasper mientras dejábamos las botellas de vino en el refrigerador.

- ¿Sobre Edward? Sí. -suspiré nerviosa por milésima vez. – No pude negarme a nada, como siempre con ella, pero no sé qué va a pasar hoy.

- Ella cree que si todos están felices y concentrados en el bebé, entonces no va a pasar nada. Por eso lo hizo.

- Suena a algo que tendría sentido para ella. -me reí y puse los ojos en blanco.

- Nadie quiere causarte problemas con Liam, nos vamos a comportar. Excepto quizás Emmet. -me sonrió y tuve que estar de acuerdo.

Regresamos a la sala para poder cargar por primera vez a mi sobrino. Era un niño hermoso con la cabeza llena de pelusa rubia y tan apacible que bien podía ser un clon de su padre. También le entregué a Alice y Jasper un presente que Charlie y Renee habían enviado como un regalo en conjunto ya que no pudieron viajar para acudir en persona pero hubiesen deseado hacerlo. Después de unos minutos todos fuimos hacia el jardín, ahí estaban los demás, Rose y Emmet jugaban con su niño en una pequeña piscina mientras Carlisle y Esme conversaban a la sombra de un árbol. Todos nos saludaron y fueron muy amables con Liam. Él estaba en apariencia calmado, pero sabía que no podía ser fácil encontrarse en una reunión familiar así, entre los Cullen que técnicamente no eran mi familia, sino la de mi ex esposo.

Muy pronto nos encontramos sentados a la mesa con bebidas y conversaciones, el pequeño Peter iba de unos brazos a otros en apariencia sin notar el cambio, yo sólo estaba cada vez más nerviosa, deseando que si iba a pasar algo, sólo sucediera. Y como si el destino me hubiese escuchado, oí las voces de mis hijos que se aproximaban corriendo.

Llegaron al jardín hablando miles de cosas a la vez y deseosos de empezar a jugar en la alberca que Emmet les prometió días atrás, pensé en llevarlos para ponerles traje de baño, pero ya lo llevaban debajo de la ropa y sólo comenzaron a desvestirse.

- Yo los cuido. -murmuró Rosalie acercándose con su niño en brazos, quien estaba ansioso por regresar al agua y continuar jugando.

Pude ver en su expresión que me estaba dando espacio para ir y estar presente con los adultos, con Edward y Liam que se encontrarían por primera vez desde que él ya no era mi doctor. Además, debía presentarme formalmente con su nueva novia. Suspiré y asentí, tratando de sonreírle a Rose, pero no tuve éxito. Entonces, sólo caminé hacia la pareja que iba llegando.

Edward iba de la mano con una mujer hermosa. Debería tener nuestra edad y sus facciones finas y cabello oscuro me sonaron europeos, ella me sonrió amable y fue la primera en extenderme una mano para saludarme.

- Soy Carmen, es un gusto conocerte finalmente. Los niños me han hablado mucho de ti. -su voz fue suave y sin rasgo de negatividad, yo igual sentí un nudo en el estómago sólo de imaginar a mis niños con una mamá de reemplazo.

- Bella. Mucho gusto. También me han hablado de ti.

Estreché su mano y devolví la sonrisa. De inmediato sentí la mano de Liam sobre mi espalda, al parecer deseaba sólo hacer las cosas sin demora. En automático le extendió una mano a Edward para saludarlo, no se dijeron nada porque ya se conocían.

- Carmen. Es un placer. -intervino ella para también extenderle la mano después de que los hombres acabaron su saludo.

- Liam. Igualmente. Creo que sólo faltaban ustedes. -les sonrió muy educado y justo en ese instante Alice llegó con su bebé en brazos para hacer también las presentaciones.

No me pasó desapercibido que Edward no había dicho una sola palabra, pero me relajé mucho de cualquier forma. Estaba comenzando a pensar que mi amiga tuvo razón todo el tiempo y en verdad podríamos pasar la tarde como si no fuéramos en parte una familia un poco rota.

Fin Bella POV

Edward POV

Siempre supe que aquello no era una buena idea. Se lo dije a Alice muchas veces, pero no pude hacerla desistir, ni me atreví a decepcionarla. Cuando llegamos los niños se adelantaron, ansiosos por jugar en el agua, Carmen y yo los seguimos y salimos al jardín unos pasos más atrás. Ahí vi a mi familia reunida en una mesa, donde también había un extraño.

Yo sabía que Bella estaba saliendo con el médico que la atendió después del accidente, ese que jamás terminó de gustarme, pero no era asunto mío y debía comportarme por el bien de todos. Carmen se presentó con mi ex esposa y luego llegó él para saludar, estreché su mano como si fuera una reunión de negocios y después agradecí la interrupción de Alice. Eso facilitó que pudiéramos incorporarnos a la reunión. No supe si fue casualidad o lo planearon así, pero Bella y yo estábamos tan alejados como era posible, cada quién al lado de su acompañante y eso dejó que las cosas sólo fluyeran.

Todos tuvimos a mi sobrino en brazos, por turnos, compartimos el alivio y la alegría de que su difícil introducción al mundo hubiera resultado de la mejor manera. También cuidamos a los niños en la alberca, un adulto a la vez e inclusive Carmen tomó su turno. No era que estuviéramos cerca de algo formal, pero sí me preguntaba a veces si ella pensaba en nosotros algún día teniendo un bebé. No estaba seguro de cómo me sentía con esa idea.

Varias horas después, cuando la tarde había caído fue momento de servir el pastel y acompañé a Emmet para hacerlo. Rosalie había llevado dos creaciones producto de recetas familiares que a todos nos gustaban.

- ¿Cómo te va con el doc? -me preguntó mi hermano de repente, mientras tomaba un cuchillo y miraba el primer pastel.

- No sé a qué te refieres. Apenas y cruzamos palabra. -le respondí esperando a que comenzara para pasarle los platos.

- ¿Todavía estás celoso? -inquirió poniéndose serio, eso no pasaba con frecuencia y suspiré, no me iba a dejar en paz hasta que contestara.

- No realmente. La situación es rara, incómoda. Pero no puedo decir que sienta lo mismo que antes. Como la primera vez que supe de Bella con alguien más. -le expliqué recordando aquella noche fatídica en la que me pidió el divorcio.

- Los sentimientos se apagan con el tiempo. -afirmó todavía sin cortar ni una rebanada.

- Es cierto. Creo que en este momento me preocupa más cómo pueda influir en la vida de mis hijos que en la de Bella. Sé que hasta nuestro padre dice que es un buen hombre, pero aún así, no puedo evitar mantener la guardia arriba.

- Lo sé. Yo tampoco podría. Lo estás haciendo bien. -se encogió de hombros y volvió a ser el Emmet de siempre.

- Pero tú no estás haciendo nada, sólo estás ahí sin moverte. -le reclamé.

- Hermano, no tengo idea de cómo partir un pastel.

- Quítate. -le dije poniendo los ojos en blanco y ambos nos reímos mientras me daba el cuchillo y yo comenzaba a trabajar.

Fin Edward POV

3 meses después

Bella POV

Era viernes por la tarde y estaba en casa con los niños. No teníamos algún plan en específico así que hicimos sus tareas y nos pusimos a mirar una película que les gustaba mucho, para ese punto yo podía recitar los diálogos de memoria. A la mañana siguiente probablemente buscaría algo qué hacer al aire libre para evitar mirarla cinco o seis veces más.

- Mamá. -dijo Anthony de repente, yo lo miré y noté su mirada curiosa e inquisitiva. - ¿Mi papá es novio de Carmen? -preguntó y no entendí por qué lo hacía, hasta donde yo sabía ellos continuaban juntos, al igual que Liam y yo. Quizás inclusive un poco más en serio.

- No lo sé amor ¿por qué lo preguntas?

- Vimos a su amiga Tanya, ella es más bonita.

El niño de inmediato devolvió su atención a la película y pude alcanzar a notar cómo su hermana lo miraba asustada y luego, a mí. Pero no logré hacer nada más antes de que una fuerte punzada en el pecho me detuviera.

Tanya.

Yo había escuchado ese nombre antes. Pero no sabía dónde o cuándo.

Un segundo después mientras aún creía que el pecho se me estaba desgarrando tuve un golpe de náuseas y un dolor taladrando mi cabeza.

- ¿Mamá? – escuché a Nessie llamarme pero no le hice caso.

Me puse de pie deteniéndome de lo que pude y fui al baño a vomitar. La visión borrosa y el dolor no me dejaban procesar un solo pensamiento coherente.

Tanya.

Tanya y Edward.

La mujer tenía el cabello rubio rojizo, era hermosa y joven. Una bailarina de ballet.

Yo sabía todo eso, pero ¿cómo? ¿Cuándo?

Mientras las arcadas furiosas vaciaron mi estómago escuché a los niños acercarse y me preocupé por ellos ¿sería que me estaba pasando algo grave? Ya hacía un año casi exacto de mi accidente y todo parecía estar bien. Todo, excepto mi memoria que jamás se recuperó.

- ¿Mami? ¿Estás bien? -preguntó Nessie alarmada del otro lado de la puerta y traté de levantarme mientras jalaba la cadena del escusado.

Tanya.

Ella estaba con Edward. En el parque, en un café, en un restaurant. Caminando de la mano ¿cuándo? ¿Cómo lo sabía?

- ¿Mamá? -escuché a mi niña otra vez y por fin pude responder.

- Estoy bien. Sólo voy a lavarme los dientes. Vayan a ver la película. -les dije tratando de sonar coherente.

- ¿Estás enferma? Puedo llamar al abuelo Carlisle. -ofreció ella.

- No amor. Voy a estar bien. Sólo fue la comida. Vayan.

Escuché cómo se alejaron y me lavé los dientes todavía sin poder enfocar bien la vista, después convencida de que algo me sucedía me miré el escote y me revisé el cuerpo, nada estaba sangrando ni quemando como se sentía.

Tanya.

Tanya era la amante de mi esposo.

En cuanto mi cerebro pudo formar esa afirmación me llegaron de golpe muchas imágenes, tantas, que temí estarlas mezclando.

Edward comportándose raro, yo hablando con un investigador cuando no pude soportarlo más, una reunión en un café que me cambió la existencia porque ahí vi al amor de mi vida destrozándome de la mano de la bailarina de ballet. Recordé los abogados, el divorcio, la pelea antes del accidente.

Todo me golpeó dejándome sin aliento. Me senté en el piso del baño mientras repasaba cada imagen mil veces, aferrada a recordarlas pero deseando jamás haberlo hecho. Estaba tan confundida, no podía unir esa parte de mi vida con los años de amor con Edward, ni con los meses después mientras él me tachó de lo peor por decirle que lo engañé.

Hipócrita. Me había destruido en secreto y luego, cuando no podía ni defenderme, lo hizo ante los ojos de todos. ¿Quién era él? Cómo podía el padre de mis hijos ser el mismo infierno vestido con piel de cordero. El buen padre, el buen hijo, el buen esposo… abnegado y engañado por una mujer que le prometió "para siempre" y luego lo apuñaló por la espalda.

Mientras mi pecho se seguía desgarrando y el dolor de cabeza sólo aumentaba hasta parecer que iba a hacerme pedazos, sentí también la ira crecer. Hasta ese momento toda nuestra separación y la convivencia posterior habían sido pacíficas, basado todo en la culpa que sentía por algo que no podía recordar y ahora sabía nunca hice.

Pero eso se terminaba en ese mismo instante. Ya no me importaba nada. Sólo necesitaba mantenerlo alejado de mis hijos, para dañarlo y para no dejar que los corrompiera hasta que fueran como él.

No tenía idea de cómo funcionaban los acuerdos legales de custodia, porque siempre pactamos todo sólo nosotros, pero haría todo lo posible porque no pudiera ver a los niños nunca más. Ya después les explicaría a ellos por qué lo hice, cuando fueran mayores.

Me puse de pie lentamente, sabía que lo primero que debía hacer era alejarlos, que se quedaran en un lugar seguro y alejado de los Cullen con todo su dinero y su buen nombre. Debía llevarlos con el intachable jefe de policía Swan. Estiré la mano hacia la perilla para salir del baño y emprender camino, pero me tambalee y supe que no debía, la última vez que traté de manejar así casi había muerto y no podía arriesgar a mis niños. Pero ¿quién podía ayudarme? Jacob estaba muy lejos, yo no podría esperar a que llegara ahí encerrada en el baño, a Liam no podía ni considerar pedírselo. Mucho menos a uno de los Cullen. Y de repente lo supe. Alguien que podría entenderme. Agradecí a mi suerte que llevaba el teléfono en el bolsillo e hice la llamada.

- ¿Rosalie? -murmuré cuando ella contestó.

- Bella ¿estás bien? -inquirió al escuchar mi tono, seguramente me oía tan mal como me sentía.

- Necesito tu ayuda, por favor. Pero es un secreto, nadie puede saber. -le imploré comenzando a derramar lágrimas mientras con una mano trataba de sostener los bordes de mi pecho que luchaban por abrirse.

- ¿Qué pasa?

- Necesito que lleves a los niños con Charlie. Yo no puedo… -traté de explicarle más pero se me cortó la voz.

- Voy para tu casa.

- Sólo entra cuando llegues.

Terminé la llamada y me volví a sentar en el suelo a esperar impaciente que ella llegara antes de que Nessie decidiera buscar ayuda de alguien más y mi venganza no pudiera iniciar.

Fin Bella POV

….

Rosalie POV

Me encontraba haciendo compras en un supermercado cuando recibí la llamada de Bella. Era turno de Emmet para recoger al niño de la guardería y después siempre lo llevaba a jugar al parque, así que tenía tiempo.

Sólo dejé las cosas ahí y me subí a la camioneta para iniciar el trayecto. No tenía idea de qué podría haber pasado para que ella se escuchara así, pero si me llamó a mí y no a su novio o a la misma Alice, de seguro tenía que ver algo con Edward.

El camino fue corto y llegué en pocos minutos a su casa, seguí sus instrucciones y sólo entré, podía escuchar la televisión escaleras arriba y seguí el sonido. Nessie y Anthony estaban en una alcoba con una película puesta pero los dos me esperaban en la puerta.

- Tía Rose. Mamá está enferma. -me dijo la niña preocupada.

- ¿Dónde está? -le pregunté alarmada pensando en que quizás ella ni estuviera ahí.

- En el baño. ¿Llamo al abuelo Carlisle?

- No. Yo voy a ver a su mamá, ustedes preparen sus cosas, los voy a llevar a visitar a su abuelo Charlie.

No me quedé a esperar una respuesta, sólo caminé hasta la puerta cerrada y toqué, ella me dijo que pasara con la voz débil y la encontré ahí en el suelo, con una mano en el pecho y la piel tan pálida que se veía gris. Temí que estuviera en verdad enferma porque yo no podría ayudarla.

- Sólo llévalos. Cuando lleguen a Forks estoy segura de que Nessie recuerda el camino. -murmuró como desorientada.

- Yo también lo recuerdo y tu padre no es difícil de encontrar. Pero no te voy a dejar así. ¿Qué tienes? Me parece que necesitas un hospital.

- No. No estoy enferma. Pero tengo cosas qué hacer.

- En verdad. -le recalqué viéndola a los ojos- No te voy a dejar así. Puedo llevarte al hospital, llamar a tu novio o a Carlisle, pero no te vas a quedar aquí sola.

- ¡No! Nadie puede saberlo, Rose, por favor. -me imploró entre lágrimas y yo cada vez entendía menos y estaba más preocupada.

- Entonces ven con nosotros, vamos a Forks y de camino me puedes explicar qué pasa.

- Los niños no pueden saber.

- Me explicas de regreso, a solas. -ordené y le extendí una mano para que se pusiera de pie.

Bella pareció meditarlo unos segundos y finalmente accedió. – Toma tus cosas, yo voy a ayudar a los niños.

Ella asintió y yo me encaminé para cumplir mi parte del trato, todavía sin saber exactamente en qué me había metido y ya comenzando a pensar qué podría decirle a Emmet cuando fuera necesario dar alguna explicación.

Fin Rosalie POV

Bella POV

Todo el camino hasta la casa de mi padre pareció hacerse cada vez más largo, esas casi cuatro horas fueron una hoguera constante de dolor físico y emocional mientras lo único que podía hacer era concentrarme en no vomitar y no decir nada. Rose manejaba también en silencio y los niños iban sentados en la parte trasera distraídos con dispositivos electrónicos. El sol se estaba poniendo en el horizonte cuando Emmet llamó a Rosalie y temí que el plan empezara a caerse, pero ella era muy hábil y lo despachó de inmediato diciendo que una de sus amigas del trabajo había tenido una emergencia y la estaba ayudando.

- ¿Qué le vas a decir a tu papá? -me preguntó cuando al fin entramos en las calles del pueblo.

- No estoy segura. -respondí apenas, pues era la verdad.

- Deja que yo hable entonces.

No tenía idea de qué pensaba hacer, pero sentí un alivio inmenso que me ayudó a hacer esa última parte del trayecto. Cuando la casa de mi padre apareció frente a nosotras me alegré de que la patrulla estuviera estacionada en la entrada. Rosalie detuvo el auto y ayudó a bajar a los niños y sus cosas. Yo los seguí de cerca y me alegré de no estar en primera fila cuando Charlie abrió la puerta con una expresión alegre de sorpresa que cambió en el instante en que me vio.

- Bells ¿qué pasa? -inquirió ignorando un poco a los niños que lo saludaban alegres.

- Mamá está enferma. -le explicó Nessie y antes de que se me vinieran mil preguntas encima, Rose actuó.

- Niños, vayan dentro a dejar sus cosas y lavarse las manos. -les indicó y ellos corrieron hacia la puerta, en cuanto estuvieron lo suficientemente lejos para no escuchar ella se dirigió a Charlie. – No está enferma. -le aseguró y vi la confusión en los ojos cafés de mi padre- Sólo es una crisis de ansiedad, le ofrecí pasar un fin de semana en un spa, no quería pero acabé por convencerla. Va a estar bien Charlie, pero necesitamos pedirte que cuides a los niños y sobre todo, que no se lo digas a nadie si es que te buscan.

- ¿Qué? ¿Los están ocultado? -inquirió en su tono de policía y temí lo peor.

- Sólo un fin de semana. Bella necesita tiempo.

- Pues yo voy a necesitar más explicaciones. -afirmó tratando de rodear a Rose para alcanzarme, pero ella lo tomó del brazo y le suplicó con la mirada, haciendo un puchero de princesa que tenía muy bien ensayado.

- Por favor, papá. -susurré apenas y él se detuvo en seco.

- Yo voy a cuidarla, Charlie. Todo va a estar bien. Lo prometo. -le juró con convicción y fuerza, tanta, que inclusive yo casi le creo.

- Voy a tener el teléfono en silencio y sólo les voy a contestar a ustedes. Pero más les vale que si yo las llamo respondan, o los siguientes en la lista de marcado son Esme y Carlisle.

Él nos advirtió con seriedad, si no estuviera desecha, me habría resultado gracioso que nos amenazara como cuando éramos adolescentes, cuando lo peor era que se llamaran entre adultos para corroborar información.

- Gracias, Charlie. -dijo Rose empezando a caminar hacia el auto, yo sólo asentí en su dirección y seguí a mi amiga porque temí que se me quebrara la voz si trataba de usarla.

Cuando nos subimos y ella empezó a manejar otra vez todo fue mejor y peor, porque ya no tenía motivos para contenerme y las lágrimas empezaron a fluir como si nunca fueran a terminar, yo sólo me abracé a mí misma mientras veía las calles desaparecer para dar paso a una carretera.

- Bella. Necesitas contarme qué pasó. No sé qué te estoy ayudando a hacer. -inquirió Rosalie sin despegar los ojos del camino.

- Él me engañó, Rosalie. Edward. Él tenía a alguien más. Desde no sé cuánto tiempo antes tenía una amante. Yo estaba en casa explicándoles a los niños que su padre no podía llegar a cenar mientras él se revolcaba con una bailarina de ballet. Por eso me divorcié de él. -le dejé caer las palabras en torrente sin saber qué tan coherentes eran.

- Pero él dijo que tú eras quien tenía a alguien más. -articuló en voz baja, pero pude escuchar la indignación en su tono, ella me creía.

- Yo estaba tan enojada esa noche, Rose. Cuando le entregué los papeles. Estaba humillada, destrozada por su engaño, entonces le mentí y le dije eso, pero nunca fue verdad.

- Los demás no podíamos creerlo cuando lo supimos. Inclusive Emmet estuvo muy sensible un tiempo, luchando contra la idea de que eso hubiera podido pasar.

- Pues a Edward no le costó creerlo. No le importó que todos lo supieran, yo tuve que enfrentar la vergüenza, mirar a sus padres a los ojos sabiendo lo que pensaban de mí y sin tener oportunidad de defenderme porque no recordaba nada. -me cubrí los ojos por un momento y guardé silencio recopilando fuerzas para seguir. – Y él no pudo admitir, ni siquiera entonces lo que había hecho. Me hizo creer que no podía perdonarme sólo para ser libre de marcharse con ella y mantener su imagen perfecta. Lo odio, Rosalie, lo odio como no creí ser capaz de odiar.

Viajamos calladas un rato corto después de eso, creo que ella estaba asimilando todo lo que le dije y yo sólo trataba de no ahogarme con mis propias lágrimas llenas de ira. Afuera, el cielo ya estaba completamente oscuro y Emmet volvió a llamar, ella le contestó con la voz tranquila y le hizo saber que aún tardaría un rato en llegar, después, le prometió recompensarlo con sexo y casi me reí.

- ¿Cómo fue que lo recordaste todo? -me preguntó tiempo después.

- Él se la presentó a mis hijos y Tony sacó su nombre a colación. Fue escucharlo decir su nombre lo que detonó todo. Se llama Tanya. -le expliqué mientras el fuego me quemaba más sólo de pronunciarlo.

- ¿Y cuál es la idea ahora? ¿Cuál es el plan?

- Quiero destruirlo, Rose. Yo sé que con lo único con lo que puedo dañarlo es con los niños, por eso los estoy alejando. Además, no quiero que estén con él, que los dañe y los convierta en lo que él es.

- Si vas a pelear eso lo primero que necesitas es un abogado y pruebas. Es viernes y se está haciendo tarde. Busca los datos del investigador y del bufete que contrataste y llámalos para que te reciban lo más pronto posible, te envíen papeles o algo así.

Escuché sus indicaciones y obedecí de inmediato, ardiendo por dentro todavía y muy agradecida de tener a mi lado a alguien con la cabeza fría para guiarme en ese momento en el que apenas podía pensar.

Fin Bella POV

….

Rosalie POV

Ya pasaba de la media noche cuando regresé a casa. Exhausta y con el estómago revuelto después de esa tarde tan impactante. Apenas un rato antes había dejado a Bella en un hotel pequeño del centro, un lugar anónimo donde sólo podía pagar en efectivo. No me gustó nada, pero ella se negaba a ir a donde pudieran encontrarla y acepté sólo a cambio de que me prometiera seguir en contacto conmigo al día siguiente, cuando tuviera en sus manos las copias de las fotos que el investigador le iba a dar y acudiera con los abogados para revisar su caso. Yo quise acompañarla también, pero ella no deseaba que levantáramos sospechas, estaba preocupada porque los Cullen supieran de mi participación y le agradecí eso.

- Rosie. -me saludó Emmet que esperaba en la sala y fue para darme un beso, yo lo abracé y no quise darlo ir. - ¿Estás bien? ¿Ya comiste algo?

- Estoy bien. Pero tengo hambre.

La cena fue un punto inflexible para Bella, ella no quería nada por temor a las náuseas y aunque me ofreció acompañarme para cenar, yo no quise aceptar.

- Ven. Te esperé. -susurró Emmet llevándome a la cocina, donde tenía la mesa puesta y los platos listos para calentar en el horno.

- No debiste, debes estar muerto de hambre. Pero gracias. -sonreí mientras lo dejaba en una silla para yo calentar la comida.

- ¿Cómo está tu amiga? ¿Qué pasó?

- No está bien, pero lo va a superar eventualmente. Descubrió que su esposo la engaña y necesitaba llevar a su hija a casa de su madre.

Le di esa explicación a medias suponiendo que era creíble por aproximarse a la realidad, pero no tan cercana como para levantar sospechas cuando todo saliera a la luz. Él se puso de pie y fue a abrazarme con fuerza, eso era algo que sucedía desde el asunto de su hermano y Bella, cada vez que sabíamos de otra pareja pasando por lo mismo Emmet se aferraba a mí y yo a él, temerosos de que un día pudiera pasarnos a nosotros también.

Fin Rosalie POV

Edward POV

Llegué a casa de Bella el domingo por la mañana como era costumbre para recoger a los niños, ese día en particular pensaba que lo pasáramos en mi casa con Tanya. Luego de su reciente regreso habíamos reanudado la relación donde la dejamos pero esta vez tuve que presentarle a mis niños, por su propia insistencia. Se había cansado de no ser parte de mi vida en todos los aspectos. Yo no estaba muy seguro de cómo introducirla así que les dije a Nessie y a Anthony que ella era una amiga muy querida pero que nadie de la familia la conocía, por eso debían guardar el secreto.

Todavía dudaba de mi propia honestidad por pedirles a mis niños ocultar algo así, pero ya estaba hecho y sólo me quedaba esperar que en verdad no le hablaran a nadie de ella en lo que yo reunía el valor para presentársela al resto de la familia.

Toqué el timbre y nadie abrió, pero el auto de Bella estaba ahí. Entonces lo volví a hacer y esta vez ella misma quitó el seguro y abrió la puerta, no me saludó y no vi rastro de mis hijos, sólo fue y se sentó en el sofá. Estaba en el mismo lugar que aquella noche del accidente y también tenía un folder beige sobre la mesa de centro. La escena tan familiar me revolvió el estómago mientras cerraba la puerta.

- ¿Dónde están los niños? -inquirí tenso, tratando de controlarme pero cada vez temiendo más a algo que no podía definir, pero el fuego en los ojos de Bella ardía igual o peor que la noche del divorcio.

- No están aquí. -afirmó sin levantarse, su voz sonaba contenida.

- ¿Dónde están? Hoy es mi día y lo sabes, siempre es así.

- No Edward. Ya no vas a tener más días con ellos. Por lo menos hasta que un juez lo ordene.

Entonces se puso de pie y me entregó el folder, yo lo abrí como una repetición de la peor noche de mi vida y leí los documentos dentro, ella acababa de solicitar la custodia completa y no pude creerlo. Me tomó tan desprevenido como la vez anterior, pero ahora no había dolor, sólo furia.

- ¿Qué crees que vas a lograr con eso? -le pregunté arrojando los papeles a la mesa con desprecio- Ningún juez me va a alejar de mis hijos. Te exijo que me digas dónde están para ir por ellos.

- ¿Exiges? No estás en posición de exigir nada, Edward. Ya no. Nunca más. Ya no puedes manipularme. -me soltó con infinito desprecio y no tuve idea de a qué se refería.

- No sé de qué me hablas.

- Piensa, Edward. Piensa en cómo nos engañaste a todos, hasta a tu misma familia. Piensa en cada cosa despreciable que me hiciste y ya no puedes ocultar con mi pérdida de memoria, ya lo sé todo.

Sentí sus palabras como agua helada en mi cuerpo tratando de descifrar el mensaje, pero no podía. ¿Qué significaba eso? ¿Habría recuperado sus recuerdos de antes del accidente? ¿Sería que su amante la encontró y convenció de algo? O quizás…

- ¿Ya sabes qué fue lo que te hice para que te metieras con otro? ¿Es eso? ¿Por fin me vas a dar la maldita explicación que tanto necesité? Ya es tarde para eso, Bella.

- ¡Yo nunca te engañé! -me gritó poniéndose de pie y caminando hacia mí, nunca creí que ella fuese capaz de expresar tanto odio en una sola mirada, por no decir que negar a su amante un año después del hecho parecía una broma de mal gusto.

- No es lo que dijiste esa noche. -le reproché con amargura sin moverme un centímetro. – Pero ya no me importa, ahora sólo quiero ir por mis hijos. No me obligues a denunciarte con las autoridades.

- Pues a mí sí me importa porque destruiste nuestras vidas y ni siquiera tienes el valor de reconocerlo. En verdad nunca te engañé pero ojalá lo hubiera hecho, con cualquiera, quien sea es más hombre que tú.

- Tú ya no puedes herirme. -le dije sabiendo que era una mentira – Ahora, dime dónde están mis hijos o llamo a la policía en este instante.

Ella se quedó quieta y me sonrió maliciosa, yo ardía de furia pero no entendía nada todavía. La vi caminar hacia un cajón y sacar otro folder que arrojó directo a la mesa de centro. Con el movimiento se abrió un poco y pude ver los bordes de su contenido, parecían fotografías.

- ¿Por qué no mejor llamas a Tanya?

Esas palabras fueron un susurro apenas audible, pero se me clavaron en el pecho como mil puñaladas ¿ella sabía de Tanya? ¿Desde cuándo? ¿Cómo era posible? Sin dudarlo tomé el folder y lo abrí, ahí pude encontrar imágenes de ella y mías en diferentes lugares, hablando, caminando, bebiendo café, pero hacía mucho tiempo de eso. Eran de antes del divorcio.

Y con esa revelación pude comenzar a entender a Bella.

Fin Edward POV

…..

Bella POV

Lo vi mientras observaba las fotografías y casi escuché los engranes de su mente, por fin, uniendo las piezas. Yo continuaba ardiendo en ira, esa que sólo había aumentado desde el viernes que pude recordar todo y se acentuó mil veces cuando el sábado los abogados me dijeron que podía hacer la petición de la custodia, pero jamás la ganaría porque él era un buen padre.

Yo no estaba de acuerdo. Ningún mal hombre podía ser un buen padre. Y lo que me había hecho él era imperdonable. Aunque ya no me amara, aunque estuviera harto de mí desde antes del divorcio. Nada podría justificar su engaño y todas las humillaciones que me hizo pasar.

- ¿Qué sabes sobre Tanya? -inquirió pero ya no lo consumía la furia como un momento antes. Yo sólo me reí con sarcasmo. Cada vez me resultaba más increíble haber amado a ese mentiroso más que a mí misma.

- ¿Me vas a decir que sólo son amigos como lo hiciste con mis hijos?

- Ellos te lo dijeron. -afirmó aún sin atreverse a confesar- Pero estas fotos son de antes del divorcio, tú ya sabías de ella. ¿Por eso me engañaste? ¿Por qué pensaste que tenía una amante?

De repente el enojo volvió a sus ojos, mezclado con terror y me desconcertó. ¿A qué podía temerle ya? Quizás a perder su imagen impecable ante todos, tal vez temía que con las fotografías yo pudiera demostrar quién fue en verdad el traidor de los dos.

- Yo nunca te engañé. -le repetí- Por eso nunca encontré rastros de ningún hombre. Porque nunca lo hubo.

- Tú no sabes mentir. Si hubieras estado mintiendo me habría dado cuenta. -afirmó dejando las fotografías en la mesa con frustración.

- Pues parece que los dos somos buenos mentirosos. Dime algo ¿Carmen ya sabe de Tanya? ¿O con ella estás haciendo lo mismo?

Edward me miró a los ojos como si tratara de traspasarme, pero ya no me cohibía, yo ya no sentía amor por él como antes, ni tenía culpa por pensar haberlo traicionado. Éramos sólo dos extraños con recuerdos en común.

- Carmen tampoco sabe de ella. Pero no es lo que piensas. -suspiró y se sentó en la sala, rendido. De repente todas las llamas en su interior se habían apagado y me puse más alerta porque no iba a caer más en su teatro. – Tanya es mi hermana.

Lo escuché y me solté a reír. De todas las excusas que pudo dar esa era la peor de todas. Aprovecharse de haber sido adoptado para lavar su imagen y una vez más, ser la víctima. Pero eso no iba a suceder. Yo conocía bien su historia, por su propia boca y la de sus padres. Él no tenía hermanos. Sus padres biológicos nunca tuvieron un buen matrimonio y él fue hijo único, cuando el sistema lo acogió derivado de los problemas de drogas de su madre, su padre ya se había marchado y ella murió de una sobredosis poco después.

- Deberías tener una mejor excusa. -le dije yendo a sentarme también, pero lo más lejos posible. – La amistad sonaba inclusive mejor. Ahora dime que la vas a presentar como tu hermana a toda la familia, o mejor aún, trata de convencerme de que no puedes hacerlo y de que debo guardar tu secreto. Vamos, inténtalo. Quiero verte rogar.

- Bella. Ella es mi hermana. -murmuró y se puso a buscar entre las fotos hasta que encontró una y me la extendió, cuando no la tomé la dejó junto a mí. – Tenemos los ojos de nuestro padre. Pero su madre fue alguien más. Y no, no te voy a pedir que guardes ningún secreto. Yo hasta ahora no he tenido el valor de decírselo a nadie. Tú debes saber por qué. Pero quizás ya es momento.

- No Edward. No tengo idea. Ilumíname. -le pedí sarcástica sin mirar la fotografía que reposaba a escasos centímetros de mi cuerpo.

- ¡Es por Alice! Por todo lo que pasó con ella. ¿ya no lo recuerdas? Saber de su familia biológica casi la destruye y a mis padres, también.

Me quedé helada un momento. Por supuesto que recordaba eso. Fue de todo ese incidente catastrófico que saqué la idea del investigador privado en primer lugar. Hacía casi cuatro años Alice había buscado sus orígenes contra el consejo de sus padres, pues Esme y Carlisle tenían una idea aproximada del asunto y no deseaban que ella lo supiera.

Lo que mi cuñada encontró fue horrible, su padre biológico era un hombre enfermizo que había matado a su madre a golpes y huido dejando a dos niñas pequeñas para morir de hambre en compañía del cadáver en descomposición. Alice había tenido una hermana que no lo logró y ella había sobrevivido milagrosamente. Al padre nunca lo encontraron y era posible que aún vagara por el mundo. El enterarse de todo eso fue terrible para ella, se sintió culpable por vivir, perdió su alegría por todo y se alejó de Esme y Carlisle sintiendo que no merecía su amor. En algún punto inclusive su relación con Jasper flaqueó.

Nunca en todos los años que tenía de conocer a los Cullen los vi sufrir tanto y aún con el paso del tiempo y la terapia que había ayudado a que sanaran, no se podía tocar ese tema. Desde esa fecha y hasta el momento nadie mencionaba jamás las adopciones ni hacían comentarios graciosos cuando la gente que ignoraba su procedencia les decía lo mucho que se parecían.

- No te creo. -afirmé sin dar crédito posible a esa explicación. – Cuando estábamos casados me decías todo, nunca nos ocultamos nada. Y ahora quieres convencerme de que buscaste a tu familia biológica y entablaste una relación con una hermana sin que yo lo supiera.

- Justo eso hice. Tomé una prueba de ADN de un sitio web y pedí que me avisaran de cualquier coincidencia genética. Ella ya lo había hecho antes y nos avisaron a ambos. Sólo mira la fotografía.

Yo no quería ceder, nada. Pero no pude evitarlo. Lentamente tomé el papel en mis manos, era una de las imágenes que más odiaba, porque la mostraba a ella sonriendo a poca distancia, un acercamiento casi como si mirara a la cámara. Ahí noté sus ojos verdes iguales a los de Edward.

- Es sólo un color de ojos. Podría ser unca coincidencia. Porque aunque entiendo que no quisieras que tu familia lo supiera, no tenías motivos para ocultármelo a mí.

- Eres una terrible mentirosa, Bella. Jamás hubieras podido mantener ese secreto aunque lo hubieras intentado. Vivías cosida de la mano con Alice, era imposible que le ocultaras algo tan grande y no me atreví a forzarte a hacerlo.

Ambos nos quedamos callados un momento, yo apenas estaba tratando de dimensionar la posibilidad de que él estuviera siendo honesto, pero no podía. ¿Qué había significado el último año de nuestras vidas entonces? ¿Qué sentido tenía todo ese dolor?

Fin Bella POV

…..

Edward POV

- Puedo probarlo todo. -le ofrecí cuando nos descubrí derramando lágrimas silenciosas. – Tengo los resultados de una prueba formal que nos hicimos después.

Ella no pareció reaccionar pero de todas formas tomé mi teléfono y rescaté el documento para enviárselo, también le pasé mi dispositivo y ella lo tomó para leerlo con cuidado y al final me lo devolvió antes de cubrirse los ojos y continuar llorando.

- Tenías que habérmelo dicho. También eres muy mal mentiroso, de inmediato me di cuenta de que algo te pasaba -me reclamó con voz apenas audible.

- ¿Y qué fue lo que hiciste?

Mi pregunta hizo que volteara a verme, como valorando la situación, sabía que estaba tratando de decidir cómo contarme las cosas. Aún la conocía como para leerla ahora que tenía la guardia baja y yo necesitaba toda la verdad.

- Estabas tan raro. -empezó a relatar como si no me viera a mí sino a un pasado muy lejano, de otra vida – Siempre ausente, siempre en el trabajo. Hasta que una noche que dijiste estar en una junta, llamaron para buscarte de la oficina. Ahí confirmé que me estabas mintiendo y busqué al investigador que te siguió. Una tarde me mostró esas fotografías y yo fui con los abogados al día siguiente.

Su explicación fue breve, sabía que se estaba saltando todo lo que sintió en cada momento y no podía culparla. Ahora que ya había experimentado de primera mano la sensación de su traición, por supuesto que la entendía.

- ¿No… no… buscaste a… nadie más? -tartamudee un poco viéndola con intensidad, ella pareció volver de su trance y se fijó en mis ojos.

- Nunca. ¿Recuerdas la semana que estuve "enferma"? Justo antes de darte los papeles. -yo asentí con un escalofrío recorrerme ¿Qué demonios le había causado a mi familia con mi cobardía? – Esa semana nada más fue el tiempo que lo supe.

- ¿Por qué me mentiste?

- ¡Porque me sentía humillada! -exclamó alzando la voz como respuesta a mi súplica – Eras el amor de mi vida. Te había entregado absolutamente todo y tú ibas a salir de la relación dejándome vacía pero con una linda bailarina del brazo. Quería herirte, pisotear tu ego como lo habías hecho con el mío.

- ¿Cómo pudiste pensar que te haría eso? -la cuestioné peleando con un nudo en la garganta.

- No sé. ¿Cómo pudiste tú?

Su pregunta retórica me hizo entender que estábamos sumidos en un punto muerto. Ambos habíamos fallado y arruinado todo.

Fin Edward POV

Continuará...

Holi! ¿Qué tal? Por fin se descubrió el pastel. ¿Qué opinan? ¿Odiamos a Edward? ¿Lo entendemos?

Muchas gracias por todo su apoyo. Si tienen un minuto déjenme su comentario que me alegran el día! Nos leemos la próxima semana para el final.