Supremo Amor.

[Crossover].

En una época en la que el equilibrio sufrió un gran quiebre con el nacimiento de gemelos híbridos, surgió un legendario amor.

Sinopsis.

Un encuentro imprevisto es el comienzo para dos hermanos, de una legendaria travesía que los guiará a su destino y así comprender el verdadero poder. Un amor decidido y uno incomprensible, son pieza clave para llevar a cabo la misión con la que Sakura y Touya fueron marcados desde su nacimiento como gemelos mitad humanos con habilidades sobrenaturales.

P.N: Los personajes de Card Captor Sakura y Tsubasa Reservoir Chronicles no me pertenecen. Sólo los he añadido para protagonizar esta historia que es de mi invención. Sus derechos están reservados por sus respectivos creadores: el grupo CLAMP.

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Supremo Amor.

En una época en la que el equilibrio sufrió un gran quiebre con el nacimiento de gemelos híbridos, surgió un legendario amor.

02. Un destino especial.

Dinastía Lang.

Catorce años más tarde…

Dos muchachos se encontraban escondidos en las copas de unos árboles. Uno de ellos, tenía los ojos verdes y los cabellos castaños, muy claros, poco común en aquellas tierras, y el otro, ojos negros y cabellos oscuros. Ambos esperaban...

—Oye Touya, ¿por qué estás tan seguro de que tu hermana no nos encontrará aquí? Recuerda que ella es capaz de detectar dónde nos encontramos

—Guarda silencio o de verdad va a descubrirnos —dijo el nombrado, poniendo el dedo índice sobre sus labios.

El sonido sordo de una flecha lanzada desde lejos, se oyó entre ambos y del cielo cayó un pato, víctima de la misma.

—¡La próxima se la lanzaré a ustedes, par de tontos! —se oyó el grito desde el suelo, ambos muchachos dirigieron la mirada hacia donde escucharon aquella voz

—¡Te lo dije Touya! ¡Te dije que ella nos descubriría aquí! —gritó el amigo, bajando del árbol en el que se había subido

—No exageres Daiki, sabes que Sakura es muy tramposa —alegó el nombrado, mientras que a su lado se acercaba una bella jovencita de ojos verdes y largos cabellos claros, muy parecida a él

—Daiki, tu madre nos llama, quiere que llevemos algo para preparar el almuerzo —la joven recogió lo que había cazado, mientras ambos amigos se miraban entre sí —¿Se van a quedar ahí como idiotas o qué? —protestó ella avanzando, despertando a ambos de su estupefacción.

Los tres jóvenes se encaminaron de regreso a la aldea, a su hogar.

—Aquí traje algo para preparar el almuerzo —dijo la jovencita, ingresando a una modesta cabaña en medio del bosque, un poco más alejada de las otras que había en la aldea

—Gracias Sakura —sonrió la mujer —¿Estaban en el bosque jugando de nuevo? —preguntó, dirigiéndose a los dos muchachos

—Sólo queríamos sorprender a Sakura —respondió Touya

—A su madre no le hubiera gustado las travesuras que haces, Touya —sentenció la mujer

—Lo siento —dijo apenado el mencionado joven —No se repetirá

—Ustedes saben cuál es la naturaleza que los caracteriza, y deben ir aprendiendo a dominar su carácter, ya que dentro de poco cumplirán quince años de edad y las joyas que ambos tienen, se abrirán, y deben estar preparados para cuando llegue ese día, así entenderán el destino que vendrá

—Ya lo sabemos tía —dijeron ambos hermanos al mismo tiempo

—Cuánto me alegra saber eso —sonrió la mujer, Touya salió de la casa con su amigo

—Tía Hikari —mencionó Sakura, ayudándole con los preparativos del almuerzo —nos criaste como si de niños normales nos tratáramos, y tu esposo nos enseñó a defendernos en nuestra etapa de vulnerabilidad entrenándonos en artes marciales y el manejo de armas —la mujer le dedicó su atención —Nos hablaste de mi madre y mi padre también; no fue fácil debido a la apariencia mía y la de mi hermano, criarnos a ambos, pero lo has hecho

—Tu madre fue como una hermana mayor para mí, porque, así como les he contado desde pequeños, fui acogida desde bebé por tu abuela —mencionó la mujer mientras cortaba las verduras —No ha sido fácil, Sakura, ver el rechazo que ustedes recibieron de parte de muchos aldeanos cuando aún eran pequeños, por sólo ser mitad humanos; me ha dolido, porque ustedes son como mis hijos, y los quiero mucho, y si pudiera evitarles el destino que les espera, lo haría

—No tiene porqué sentirse triste, tía, nosotros le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros, y le aseguro que siempre velaremos por usted

—Lo sé, hija mía —sonrió la mujer, pues conocía el corazón de aquella muchachita mejor que nadie —Sabes a la perfección que la vida es corta para los humanos, y pronto llegará el día en que tenga que dejar este mundo, por eso, lo único que te pido, es que cuiden de Daiki; recuerda que él es como su hermano menor

—Es mi hermano menor, y el de Touya —corrigió la joven —Prometo que Touya y yo cuidaremos y protegeremos a nuestro hermano Daiki. Tiene mi palabra

—Confío en ti, Sakura...

Sin embargo, los planes pueden cambiar e incluso invertirse, así que una promesa puede tardar en cumplirse. Así sucedió un día, mientras Sakura meditaba subida a las ramas de un árbol, en el bosque contiguo a la aldea. Escuchó una flecha acercándose en su dirección, la cual atrapó con toda agilidad y rapidez. Bajó molesta del árbol y encaró a un joven con un color de ojos similar a la piedra ámbar y los cabellos castaños.

—¿Esta flecha es vuestra? —preguntó al poner los pies en tierra, el joven se asombró al ver la apariencia de aquella muchachita

—En efecto, es mía —respondió

—¿Ah sí? ¿Y qué le da derecho a venir a cazar a mi aldea? ¿No se da cuenta de que pudo herirme con esta flecha si yo no tuviera los reflejos en alerta?

—Le ruego me disculpe, señorita, pero estoy en plena libertad de venir a cazar aquí cuando disponga de tiempo

—Al menos debería tener más cuidado —Sakura arrojó la flecha a los pies del muchacho, quien quedó fascinado por su carácter, sin imaginar que ella se había excedido, aunque con causas nobles, marchándose de allí

—¿Cómo se atreve? —exclamó uno de sus criados —¿Es que no sabe acaso a quién elevó la voz? ¡Hay que castigarla!

—Calla —reprendió el joven, recogiendo la flecha —No lo sabe, ni lo imagina siquiera —se dio vuelta, regresando a la aldea —Vamos, quiero hablar con el patriarca de la aldea —dicho esto, sus acompañantes lo siguieron

—El príncipe es muy generoso y amable con los aldeanos rebeldes

—Por eso es nuestro príncipe, ¿no creen?

—Ya lo creo —todos asintieron en concordancia.

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—¿Quién se cree para ponerse por encima de los demás? ¡Arrogante! —se decía Sakura, mientras caminaba hacia la cabaña, pero se detuvo al ver varios caballos y también algunos guardias en el patio de su hogar.

Se apresuró a llegar lo más pronto posible para averiguar lo que sucedía.

—¿Qué sucede, tía Hikari? —preguntó al ingresar a la cabaña, todos los presentes se dieron vuelta para mirarla, y ella se sorprendió al ver a ese joven que casi la mata con una flecha

—Sakura —dijo su tía

—¿Es vuestra hija? —preguntó el muchacho a la mujer

—No. Es mi sobrina —contestó

—¿Qué hace este hombre aquí? —preguntó Sakura con el ceño fruncido y oprimiendo levemente la mandíbula

—¿Por qué hablas de esa manera, hija mía? —le preguntó la mujer con preocupación al verla tan indiferente con el invitado

—¡Ese hombre casi me mata mientras estuve en los árboles! ¿Cómo se atreve a venir hasta aquí? —contestó la muchacha, en un ataque de cólera.

La mujer se sorprendió.

—Mil disculpas por aquel incidente, señorita —expresó el joven, haciendo una leve inclinación de cabeza para sorpresa de todos —Nunca fue mi intención atacarla, ni siquiera se me cruzó por la mente que alguien podría estar en los árboles. Le ruego acepte mis disculpas

—Una disculpa no remediaría la muerte de nadie —expuso Sakura entre dientes.

Su tía suspiró, pues conocía a esa niña y sabía de su carácter hostil contra los invasores que solían atacar la aldea, pero este no era el caso.

—Sakura, cálmate —pidió la mujer —Te puedes meter en líos

—Dígaselo a ese hombre, tía, que no pensó en nadie que no fuera en él mismo cuando soltó la flecha —alegó la joven, despectivamente

—Sakura, comprendo tu molestia, pero no debes elevar la voz ahora, no es correcto

—¿Entonces la muerte de alguien sería considerado correcto?

—Sakura...

—Déjela señora, veo que tiene un gran espíritu de justicia, y que además, se deja dominar fácilmente por la cólera

—Pero alteza, usted no comprende —replicó la mujer —Sakura ignora su posición

—Lo sé, ya lo sospechaba —asintió el joven —Pero ante su actitud, deberá conocer que hay una corrección para ello

—¿Alteza? —preguntó Sakura con extrañeza —Tía, ¿qué está ocurriendo?

—Pero, alteza... —intentó replicar nuevamente la mujer, pero el joven levantó una mano para acallarla.

Se acercó a Sakura, rodeándola como si fuera un predador al acecho, entre tanto ella, intimidada, lo miraba con recelo.

—Tiene una apariencia muy peculiar —comentó el joven, analizándola —Me parece apropiado darle un digno castigo a una joven... tan bella —susurró cerca de su oído, acto que hizo que Sakura se alejara bruscamente —Servirá en el palacio como una de las doncellas de la emperatriz —dijo con tono autoritario

—¿Qué dice? —preguntó Sakura con estupefacción —Disculpe, pero no lo haré, mucho menos sabiendo que mi tía se quedaría sin mi ayuda. Me rehúso

—¿Cómo dice? —intervino uno de los criados —¿Acaso no entiende aún, que está hablando con el príncipe Shaoran Li?

—Guarda silencio —le ordenó el príncipe con mirada dura a su criado, mismo que retrocedió al oírlo

—Pero... pero tía... La primavera será en las próximas cinco lunas llenas... Se lo prometió a mi madre —Sakura miraba interrogante a su tía con respecto a su destino; en ese momento, Touya ingresó a la cabaña con su amigo Daiki

—¿Qué sucede, madre? —preguntó Daiki —vi a varios guardias imperiales afuera, ¿pasa algo malo?

—Touya —habló Sakura mirando a su hermano con angustia

—Sakura —mencionó Touya al verla, percibiendo su desesperación.

En ese momento, ella le transmitió la información en forma mental, pues al ser hermanos, compartían ese vínculo y esa habilidad que solamente los gemelos de guardianes, poseían. Touya presionó los puños y oprimió los dientes con molestia, al comprender la situación: detestaba a los monstruos, del mismo modo que a los humanos.

—No os llevaréis a mi hermana a ningún lugar —expresó con disgusto, sorprendiendo a los invitados presentes

—¿Qué? —Daiki no cabía en su impresión —Podrían explicarme, y no sólo mantenerlo entre ustedes, gemelos Huan

—La señorita ha faltado el respeto al príncipe y deberá irse con él para servir a la emperatriz, en el palacio imperial —explicó el sirviente para después recibir una silenciosa orden que el príncipe le hizo con la mano

—¿Qué hiciste qué? —preguntó Daiki incrédulo, mirando a la joven de ojos verdes...

—La culpa es del príncipe —expuso Touya, secamente —Atacó a mi hermana y ahora quiere separarnos. Eso es injusto

—Si me permiten aclararles una cosa —dijo el príncipe —Sólo llevaré a la joven a cumplir sentencia con la emperatriz, mi madre; y cuando acabe, podrá volver aquí, si así lo desea

—¿Cuánto tiempo será eso, alteza? —preguntó Hikari

—Un año entero —respondió el príncipe

—¿Qué? —exclamó Touya desconcertado

—Pero excelencia, no puedo separarme tanto tiempo de mi hermano —expresó Sakura con voz suave —Le ruego me deje regresar en la primera luna llena de primavera, es importante ese día estar junto a mi hermano, se lo ruego —suplicó ella, poniéndose de rodillas ante el príncipe, sorprendiendo a todos los presentes.

Si algo había aprendido Sakura, era que los humanos eran frágiles de corazón y muy compasivos. El príncipe la observó poner sus manos en tierra con el rostro inclinado, de rodillas, y sintió pena por ella, pero no la dejaría libre así como si nada. No sin satisfacer las dudas que ella sembró en sus pensamientos.

—Lo discutiremos camino al palacio —informó el príncipe, después de un largo rato de silencio —Levántate y alístate. Partiremos enseguida —tras decir esto, hizo señas a sus sirvientes y salió de la cabaña, seguido de ellos.

Sakura levantó la vista hacia donde el muchacho se había ido, con mucho asombro, más no fue capaz de decir nada. Simplemente, se puso en pie, y fue a buscar algunas de sus pertenencias, para llevarlas consigo a la ciudad imperial.

—¿Irás? —preguntó su hermano, viéndola asentir —No puedes hacer eso, Sakura — reprochó

—Iré, pero haré lo posible por volver a tu lado, la primera luna llena de la próxima primavera, Touya

—Pero...

—Cuida de Daiki y de Hikari —pidió, mirándolo con decisión y transmitiéndole seguridad utilizando su vínculo psíquico

—Sakura... —dijo su hermano con voz queda y apagada —Mejor sería ir contigo

—No —negó —Es preferible que te quedes con Hikari, así protegerás la aldea, aunque por la barrera que había colocado la luna llena pasada, nadie molestará —alegó —Me comunicaré contigo, como es nuestro hábito, cada atardecer, cerca de la noche. Tú quédate tranquilo —aseguró Sakura

—Está bien —asintió su hermano, ella le sonrió y salió fuera de la cabaña para despedirse de Hikari y Daiki.

La mujer al verla se sintió quebrarse por dentro, aunque contenía las lágrimas. Ese momento no le agradaba, pero no podía hacer nada contra las órdenes del príncipe.

—Le prometí a tu madre que cuidaría de ti y tu hermano hasta la primera luna llena de la décimo quinta primavera, tiempo en el que llega la edad para que se defina el destino de todo guardián; pero le fallé, y ahora se están separando, cuando aún no es momento, hija mía, ¿cómo pagaré este mal?

—Usted no tiene la culpa, tía Hikari, sino yo que soy tan obstinada por naturaleza —respondió Sakura —No se sienta abatida, estaré bien: me cuidaré en todo momento como usted y su esposo me han enseñado a mí y a mi hermano; por eso, quiero que se quede tranquila

—Sakura... —la joven abrazó a la mujer al verla tan triste, sabiendo que era la forma correcta de consolarla —Para mí, tú eres mi hija, así como tu hermano... de la misma manera que Daiki... Por favor, cuídate mucho

—Lo haré, tiene mi palabra —Sakura se separó de ella, luego miró a Daiki, su hermano humano —Cuídate tú también, hermanito, Daiki

—Te demostraré lo fuerte que soy —le sonrió, exponiendo su brazo en señal de esfuerzo —Nos veremos muy pronto

—Desde luego —asintió Sakura, correspondiéndole la sonrisa, para después subir a uno de los caballos que le prepararon.

Así Sakura se separó de su hermano gemelo, de la mujer que la cuidó desde recién nacida junto a su hermano, y de su amigo a quien consideraba un hermano menor, y emprendió un viaje desconocido a la ciudad imperial, a la región meridional de oriente, centro político de la Dinastía Xin. El antiguo hogar de su padre humano, y toda la familia imperial.

—No tienes por qué permanecer callada —dijo Shaoran, luego de varias horas de camino

—Temo que si hablara, sólo se molestaría por mi actitud tan obstinada, excelencia —contestó Sakura, cabalgando con la vista perdida en el camino, sin considerar que el príncipe iba a su lado, y detrás de ellos, los criados y los guardias

—Es muy poco común, es cierto, que una mujer tenga ese carácter —alegó el príncipe con interés —¿A qué se debe? Yo no os estoy atacando ahora, ¿o sí?

—No se trata de eso, sino, si le soy honesta, excelencia, es mi naturaleza —respondió ella, recordando —Desde que mi hermano y yo éramos pequeños, los aldeanos y también los monstruos, nos trataban como seres inapreciables, intentaban dañarnos y nos insultaban, sólo por ser diferentes en la apariencia —relató —Mi hermano detesta a las personas así como a los monstruos, excepto a Daiki y a su madre

—Entiendo el desprecio que pasaron tú y tu hermano, pero aún así, eran niños, al fin y al cabo

—Lo sé, pero desde entonces, mi hermano y yo tratamos a las personas con indiferencia, aún más a los extraños

—Lamento que hayas presenciado una mala actitud mía, pero no tenía idea de que alguien pudiese estar en las ramas de los árboles; de haberlo sabido, tendría cuidado —explicó el príncipe.

Sakura le dirigió la mirada por primera vez desde que salieron de la aldea y se quedó meditando en las palabras que acababa de escuchar, antes de hablar.

—Acepto vuestras disculpas, excelencia —y tras decir eso volvió a mirar al frente —Es humano, después de todo —pensó para sí misma, mientras el joven la veía con asombro: esa niña tenía un misterio oculto, y un día lo descubriría.

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Hola. ¿Cómo están? :)

Les traje el segundo capítulo, el verdadero comienzo de la historia de nuestra heroína protagonista.

Estaré compartiendo cada que pueda hasta actualizar los que ya publiqué en mi página de facebook, unos seis, más o menos. Les pido paciencia.

Les dejo algunas aclaraciones sobre los nombres que utilicé.

Elegí el nombre de Daiki, quien se llama en el original «Tian Yi» que se lee literalmente «Único cielo», significa aquí «Gran Poder», y se debe a su habilidad espiritual que será revelada en los siguientes capítulos.

El nombre «Li Yin», original de la princesa en la novela es similar al nombre de Sakura. Los hermanos no llevarán el apellido de la familia, pero mencionan que pertenecen al clan real Huan que ya mencioné, quiere decir «Luz», de apellido familiar Amamiya.

En mi página Mundo FanFics, de facebook, iré dejando más aclaraciones y los ideogramas que utilicé para los nombres de esta historia y el cambio.

Espero disfruten de cada capítulo de esta historia.

Sin más que decir de momento, esperaré sus opiniones y sugerencias al final de la lectura.

Saludos. :)

Lady Sigh.