Supremo Amor.
[Crossover].
En una época en la que el equilibrio sufrió un gran quiebre con el nacimiento de gemelos híbridos, surgió un legendario amor.
Sinopsis.
Un encuentro imprevisto es el comienzo para dos hermanos, de una legendaria travesía que los guiará a su destino y así comprender el verdadero poder. Un amor decidido y uno incomprensible, son pieza clave para llevar a cabo la misión con la que Sakura y Touya fueron marcados desde su nacimiento como gemelos mitad humanos con habilidades sobrenaturales.
P.N: Los personajes de Card Captor Sakura y Tsubasa Reservoir Chronicles no me pertenecen. Sólo los he añadido para protagonizar esta historia que es de mi invención. Sus derechos están reservados por sus respectivos creadores: el grupo CLAMP.
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Rosa D Luis: Gracias por tu review. Aquí traje la actualización. Espero te guste.
Trataré de actualizar lo más pronto que me sea posible. Saludos para ti. :)
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Supremo Amor.
En una época en la que el equilibrio sufrió un gran quiebre con el nacimiento de gemelos híbridos, surgió un legendario amor.
03. Misterios alrededor de la doncella.
El viaje a la ciudad imperial, duró casi cuatro días. Cerca del oscurecer, llegaron a las puertas del palacio imperial, donde varios criados y guardias los recibieron. Sakura observaba el palacio fascinada. Según lo que le había contado Hikari, el palacio imperial fue construido por órdenes de su bisabuelo, así se lo había contado su madre a ella antes de irse del palacio de la Ciudad Oculta. Luego pensó en esa misteriosa ciudad de los guardianes, oculta al sur del imperio, ¿seguiría allí? Un día lo averiguaría.
Llegaron al salón principal, donde muchos criados estaban recorriendo de un lado a otro, llevando y trayendo algunas cosas.
—¿Dónde se encuentra la emperatriz, mi madre? —preguntó el príncipe a una de las criadas que cruzaba el salón
—Se encuentra en sus aposentos, alteza —le contestó la muchacha, de al menos la misma edad o quizás, menor que ellos
—Gracias —asintió el príncipe —preparen una habitación para la joven, arriba — dijo subiendo las escaleras
—Como ordene, alteza —la criada hizo una reverencia, y se encaminó hacia el ala este del palacio.
Sakura en cambio, no se movió a ningún lado, ni siquiera prestó atención a la conversación del príncipe con la criada, sólo miraba algunas paredes, casi sintiendo algo de nostalgia hacia los relieves pintados en la misma. ¿Serían de su padre o de su abuelo? El príncipe al verla, volvió a bajar de los cinco escalones que subió, y se acercó a ella quien miraba perdida los relieves de las paredes. Sakura lo percibió acercarse, pero no dijo nada.
—Las hicieron el emperador Kinomoto y su hijo, el príncipe Fujitaka, cuando aún era niño —explicó Shaoran —Este palacio le perteneció a la familia Kinomoto durante siete generaciones
—Hikari me lo contó —murmuró ella con tristeza, el príncipe no comprendió, pero tampoco indagó —Son muy hermosas aquellas montañas que dibujaron —señaló del lado izquierdo de las pinturas
—Se dice que son montañas del sur, pero nadie lo sabe con certeza
—Por eso me son familiares —pensó Sakura — Entiendo —asintió finalmente
—Ven, acompáñame para que mi madre pueda conocerte —dijo el príncipe, volviendo a encaminarse escaleras arriba, esta vez, Sakura lo siguió, aún pensando en los relieves que vio en las paredes.
Llegaron tras varios minutos de recorrido por el largo pasillo, a la última habitación, al final del ala oeste del palacio. El príncipe dio algunos golpes a las puertas, y luego las abrió, ingresando a través de ellas, al recinto.
—Buenas noches, madre —saludó al verla parada en el ventanal, dirigiéndole la mirada al oírlo
—Has regresado demasiado pronto del este, hijo mío —le dijo después de un asentimiento, al recibir el saludo
—No podía esperar tanto para traeros una sorpresa, madre —alegó, la emperatriz lo vio con curiosidad
—¿Y qué has traído, Shaoran? —preguntó la emperatriz, el príncipe se acercó y le dio un pañuelo, en el que envolvía una perla —Es muy bella —expuso, luego lo miró —pero algo quieres a cambio, por eso me traes esto
—Realmente no —negó Shaoran, luego le hizo señas a Sakura para que se acercase, la emperatriz la vio sorprendida —Esta joven es de una aldea del este, no es como las demás, madre, y por eso la he traído al palacio para que sea tu doncella y le des algunas lecciones para aprender a ser una dama, como tú —explicó —Quizás en su compañía, no te sientas sola cuando padre y yo estemos en el norte, y podrás salir a pasear al mercado, ya que sabe defenderse
—¿Una muchacha de la aldea este? —la emperatriz se acercó para analizarla —Sus rasgos son muy peculiares —comentó, examinándola —¿Cómo es tu nombre muchacha?
—Sakura, alteza —respondió ella
—¿No es el nombre de una flor que se da en primavera?
—Sí, así es —asintió ella con mucha alegría, pues ese nombre se lo dio su madre.
Realmente, el nombre le perteneció originalmente a su bisabuela materna, o eso fue lo que le contó Hikari cuando les hablaba a ella y a su hermano sobre los guardianes. No obstante, no pensaba comentar nada al respecto, ya que eso formaba parte de su naturaleza ascendiente, y planeaba mantenerlo en secreto. Ella era híbrida guardián, y ellos jamás lo comprenderían, o al menos eso creía.
—¿Quién te dio ese nombre, muchacha? —volvió a preguntar la emperatriz.
Shaoran no entendía la curiosidad de su madre, pero tampoco quiso intervenir con sus cuestionamientos.
—Fue mi madre, antes de morir —contestó Sakura en un hilo de voz que denotaba melancolía, lo que sorprendió aún más a la emperatriz
—Comprendo —asintió la dama, no queriendo importunar a la joven con tantas preguntas —Puedes retirarte a tus aposentos; una de las criadas te acompañará, ella será tu doncella de compañía, mientras no estés conmigo
—Sí, muchas gracias —Sakura hizo una reverencia, para luego retirarse, junto a la muchacha que hablara con el príncipe minutos antes.
El príncipe Shaoran se quedó en los aposentos de su madre, para satisfacer la intriga que le causó la pequeña reunión con la joven Sakura.
—Quizás no es correcto indagar, madre, pero me intriga vuestra reacción al nombre de esa muchacha
—Sólo me sorprendió, ya que no es tan común —informó la emperatriz —Había escuchado rumores de un clan extraño al sur de nuestro imperio, y ellos solían portar nombres de flores en las generaciones de sus familias, aunque no sé si sea verdad —comentó —¿Conoces a algún familiar de esa niña?
—Tiene un hermano gemelo, muy parecido a ella, con quien comparte un vínculo mental
—¿Cómo es el nombre de ese joven?
—Oí que lo llamaban... Touya —respondió el príncipe
—Si no me equivoco, es un nombre floral también... Aunque es raro que su madre haya elegido esos nombres para los gemelos —la emperatriz hizo gesto pensativo —¿Y su padre? ¿Lo viste?
—No —negó Shaoran —Sólo su tía, la esposa del patriarca de la aldea
—¿Seguro que no es su padre?
—Muy seguro, puesto que el hijo de la mujer, no tiene rasgos como los de Sakura
—Comprendo —asintió la emperatriz —¿Hablaste con el patriarca?
—Está en una incursión en el norte —informó —Lo conozco, es un guardia imperial, un hombre valiente y singular
—Entiendo —la emperatriz miró hacia la puerta de la habitación —Tendremos que esperar a que la niña nos revele algo de ella y su linaje, porque presiento que es miembro de la corte, y de la familia imperial
—Por eso la he traído, porque además de tener rasgos tan particulares, es valiente y temperamental, por lo que ha de ser hija de algún miembro de la corte. Sólo hay que verificarlo
—Déjamelo a mí, yo estaré atenta a sus movimientos, y la mantendré bajo vigilancia
—Se lo encargo, madre —el príncipe hizo una reverencia, y se retiró de la habitación.
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La muchacha llevó a Sakura hasta el ala este de ese piso, a la penúltima puerta de aquel pasillo. Al principio no pronunció palabra alguna, pero al cabo de unos momentos, después de ingresar a la habitación, Sakura ya no soportó su silencio.
—Dime... eh... cómo... ¿cómo te llamas? —preguntó Sakura, tratando de romper el tenso silencio del momento
—Mi nombre es Chiharu Mihara, señorita —respondió la muchacha, mientras abría las cortinas de la habitación.
Sakura se quedó pensativa, tratando de buscar un tema de conversación.
—¿Cuánto llevas en la ciudad imperial? —preguntó Sakura
—Bueno... —la muchacha vaciló un instante, antes de responder sin dejar de preparar la habitación —desde que mi madre falleció, cuando era una niña muy pequeña; fue mi tía quien me trajo aquí y me crió, en tiempos en que el emperador actual ascendió al trono
—Comprendo —el semblante de Sakura se ensombreció al oír la respuesta de la joven —Así que... en eso... eres como yo... —murmuró Sakura, recibiendo la atención de Chiharu —Fuiste criada por otra persona, porque también perdiste a tu madre. Ella murió la misma noche en la que mi hermano y yo, nacimos
—Usted... ¿no conoce a su madre?
—No la conozco, ¿tú la conociste? —la muchacha negó
—No recuerdo mucho, ya que era una bebé
—Ya veo
—Mi madre dejó esto antes de morir, para mí —le mostró un par de piedrecillas verdes —son pendientes de jade
—También tengo un regalo de la mía —le mostró el colgante que descansaba en su cuello, mismo con la forma de una pequeña copa —Lo dejó antes de morir; mi hermano tiene uno parecido
—Usted y yo nos parecemos mucho, ¿no cree? —sonrió la muchacha, terminando su tarea
—Bueno, eso parece —le sonrió Sakura, aunque luego mostró cierta incertidumbre —pero... ¿no me tienes miedo?
—Para nada, no tengo porqué temerle a usted —negó la muchacha al acercarse —Puede que usted se vea diferente a cualquier otra persona, sin embargo, yo la veo como a una persona ordinaria, ¿me entiende?
—Claro —asintió, en ese momento escucharon unos pequeños golpes en las puertas, y Chiharu se dirigió allí, para abrirlas
—Le traigo su ropa, señorita —informó una joven, ingresando al recinto —Voy a ayudarle a prepararse para que el emperador la vea
—No es necesario, podré hacerlo yo misma. Gracias —dijo Sakura
—Son órdenes del príncipe y de la emperatriz —mencionó preparando algunos enseres y pastas. Sakura suspiró: si así vivieron sus padres, entonces sus días serían una tortura
—No quisiera, pero si no hay otra opción... —alegó exponiendo su opinión sobre aquello.
La criada no dijo nada más, simplemente la ayudó, junto a otras dos jóvenes que llegaron minutos después para realizar su labor.
Tras terminar el baño, Chiharu le acercó los vestidos que la emperatriz le envió para que se vistiera con ellos esa noche.
—¿Cuál le gusta más, señorita Sakura? ¿El celeste, el verde...? —preguntó Chiharu, enseñándole cada uno
—La verdad, me gusta más aquél blanco, que tiene detalles dorados —dijo, señalando la cama
—Ése fue el que eligió el príncipe —Sakura al oírla, se sintió desfallecer por haber escogido precisamente lo mismo que aquel muchacho... Un momento, ¿que el príncipe eligió qué?
—El... ¿el príncipe? —¿no se suponía que eran enviados por órdenes de la emperatriz, quien los había elegido?
—Sí, él se lo pidió directamente a la emperatriz —contestó Chiharu, resolviendo mejor el enigma que se había instalado en su mente.
Aunque a Sakura no le hacía gracia haber elegido aquel vestido, pensó que de algún modo se conectaría con su madre al usarlo, ya que, en relatos de Hikari, siempre vestía como una dama elegante, una verdadera princesa, y generalmente de blanco con dorado.
Las jóvenes ayudaron a vestirla y peinarse acorde a una doncella, luego se retiraron, excepto Chiharu quien se quedó para acompañarla y así terminar de arreglarse. Unos minutos más, y Sakura ya estaba lista. Sin embargo, aquel vestido hacía que se sintiese desprotegida, por lo que se puso la túnica habitual que había traído puesta.
—Señorita, no puede utilizar ese atuendo sobre su vestido, o el príncipe se molestará —se quejó Chiharu, al ver que ella colocaba aquella túnica blanca, cubriendo sus vestidos
—Mi túnica es especial. Me la regaló mi madre antes de morir y no puedo estar sin ella —alegó —Sólo observa, y verás lo que sucede.
Tal y como Sakura mencionó, su preciada túnica era especial: Al poco tiempo de tener buen contacto con el vestido, se volvió transparente hasta tomar la forma y el color del mismo, quedando como si no hubiese nada sobre sus ropas.
—¿Cómo...? ¿Cómo...? —Chiharu quedó impresionada, sin poder formular su pregunta
—¿Cómo sucedió? —Sakura sonrió —Te lo dije: Es una túnica muy especial que posee poderes sobrenaturales, conocida como la túnica celestial; y se dice que está hecho con las plumas de las alas de los ángeles serafines, y recubierto con fibras de diamante; la misma, es imposible de cortar, salvo por armas sobrenaturales
—¿De verdad? —Sakura asintió —¿De dónde la obtuvo su madre?
—Es una herencia familiar —respondió Sakura —Eso no puedo decírtelo, por algunas razones que prefiero guardar en secreto; quizás algún día lo haga, pero por ahora no, así que mejor guarda silencio acerca de lo que viste, por favor, para no causar alboroto entre las personas que viven aquí
—Bueno... Si es lo que usted quiere —asintió Chiharu, dudando un poco; en ese momento escucharon un llamado en la puerta, hasta que esta se abrió
—Señorita Sakura, la emperatriz solicita vuestra presencia en el comedor; Chiharu, acompáñala por favor —anunció una mujer, y tras terminar, salió de nuevo
—Creo que mi tía le tiene miedo desconfianza
—¿Tu tía? —Chiharu asintió —¿En verdad lo crees?
—Bueno, es que, usted tiene una actitud algo imponente a pesar de sus facciones femeninas y delicadas, lo cual causó perturbación en las personas que sirven en el palacio, como si se tratara de una criatura sobrenatural; como los monstruos rondan la aldea de donde ella viene, los cuales asesinaron a sus padres, mis abuelos, los odia desde entonces y tiene desconfianza de todos los que se ven distintos a los demás
—Puedo comprenderla —expresó Sakura, mientras caminaba junto a Chiharu por los pasillos, y bajando las escaleras
—Mi abuela falleció a causa de monstruos y espíritus malignos como su madre, su abuela, y la mayor parte de sus antepasados; por eso mi hermano y yo no los toleramos
—Me doy cuenta que usted y yo tenemos más cosas en común —sonrió Chiharu
—Parece que sí —Sakura le dio una diminuta sonrisa —puede que entonces, un día seamos muy buenas amigas, Chiharu; sólo... dame tiempo para eso —le dijo viendo que llegaban a otra gran puerta, al norte del palacio, se detuvo y detectó varias presencias humanas, junto a la emperatriz y la del príncipe Shaoran —Y si vamos a ser amigas, no quiero que me digas señorita, sino sólo Sakura, ¿está bien?
—Pero...
—Me sentiré menos abrumada en este lugar si me tratas como tu igual —afirmó, mientras Chiharu intentaba abrir las puertas —por favor —añadió
—Está bien, lo haré cuando sea sólo usted; pero no en presencia de sus excelencias, o tendré problemas —asintió, abriendo finalmente las puertas e ingresando al comedor —Le sugiero que no mire de frente a los miembros de la familia imperial, a menos que se lo soliciten —susurró Chiharu bastante bajo, aunque Sakura la escuchó claramente, debido a su naturaleza sobrenatural del cual disponía de agudeza en sus sentidos, asintiendo levemente con la cabeza.
Se encaminaron hasta quedar a una distancia prudente de la mesa con la familia imperial ya reunida. Había varios guardias apostados en en las puertas, mismas que se ubicaban de un extremo y otro del salón, así como dos mujeres que sin duda alguna, eran parte de la servidumbre. Cuando se acercaba a la mesa, pudo ver de reojo como el príncipe se aproximaba para recibirla, y hasta percibió la satisfacción de verla usar el vestido que él solicitó, algo que la hizo mostrarse aún más indiferente. Shaoran le hizo ademán para que se acercara, y así presentarla al emperador; guiándola hasta la mesa, le indicó que saludara, sorprendiendo a los presentes por la manera de actuar tan elegante y respetuosa, haciendo una reverencia formal, exactamente como lo hacía una princesa.
—¿Tú eres la doncella de la que Shaoran, y mi esposa tanto hablaron? —inquirió el emperador
—Creo suponer que lo soy, excelencia —respondió
—¿Cómo es tu nombre y quiénes son tus padres? Porque tu apariencia es muy poco común para ser hija de un campesino ordinario, pero no sabría atribuirte el parentesco con algún miembro de la corte
—Si no os ofende mi respuesta, le diré que mi apariencia, en relatos de mi tía, es muy similar a la de mi madre —explicó —Mi nombre es Sakura, y el de mi madre era Nadeshiko; mi padre se llamaba Fujitaka —respondió, sin revelar al completo el nombre de su padre, pues no confiaba en nadie
—No me ofende tu respuesta en absoluto, Sakura, aunque es extraño que tu padre se llame de la misma forma que nuestro príncipe de la familia Kinomoto, y que además, poseas un nombre floral, así como tu madre, lo cual, según sé, solamente una familia de tierras lejanas solía llevar
—Disculpe mi atrevimiento, excelencia, con todo respeto le digo que así fue como mi madre lo decidió antes de morir; desconozco por completo los detalles, sin embargo, es honroso para mí respetar sus deseos
—No me opongo a la decisión que ha tomado tu madre, muchacha, sólo admito que me ha sorprendido lo que la emperatriz y el príncipe me han contado, y me disculpo si no me he expresado bien —dijo el emperador
—Padre, le he pedido a Sakura que viniera a servir a mi madre como doncella, por las razones que le expuse hace un momento, ¿puede hacerlo con su permiso? —preguntó Shaoran
—No me lo pidió, más bien, me obligó a venir a este sitio en contra de mi voluntad —pensó Sakura para sí
—No percibo malicia alguna en la muchacha, por muy severa que se muestre, sin embargo, la mantendrán vigilada, y de acuerdo a su comportamiento, se le quitará la guardia —respondió el emperador
—Os lo agradezco, padre —dijo Shaoran
—Pero ven y siéntate a la mesa con nosotros, que aquí junto a la emperatriz, aprenderás todo lo necesario para ser una dama como las de la corte; y no sigas mirando el piso niña, que eso me molesta —mencionó el emperador.
Sakura se acercó, levantó el rostro sin mirar tan de frente a la familia imperial, revelando las facciones de su rostro que a pesar de una muestra de severidad, se veían delicadas, así como unos ojos verdes tan parecidos a la esmeralda. Se sentó cerca de la emperatriz, dejando entre ellas un espacio para evitar tanta cercanía debido a su posición social. El emperador comenzó a contar la historia del palacio y de los grandes emperadores desde la familia Kinomoto, que duró varias generaciones, hasta que el príncipe Fujitaka, cayó valientemente en batalla hace poco más de quince años, estando él en su escuadrón de guardia.
—En esos momentos, me sentí fatal al ver como hirieron a su alteza, el príncipe Fujitaka, a una gran distancia de mí —declaró con pesar —Quería salvarlo, hubiera dado mi vida por la suya, pero cuando llegué, sólo me dio dos cartas que tenía guardadas; una para el emperador, y otra sin nombre, para uno de los palacios que estaban al sureste del imperio
—Padre, ¿nunca supisteis a quién iba dirigida esa carta sin nombre? —preguntó Shaoran, que luego de estar observando maravillado a Sakura, decidió prestar atención al emperador
—Si no me equivoco, era para mi madre que vivió allí en aquel entonces —pensó Sakura, comprendiendo toda la historia de sus padres, gracias al relato del emperador, uniéndolo al que escuchó de Hikari
—Nunca, y cuando quise averiguarlo, fui al palacio y me dijeron que la dueña se había marchado al sur con dos de sus guardias —alegó, confirmando las sospechas de Sakura
—Entiendo —asintió Shaoran algo desconcertado por ese misterio.
En todo aquel tiempo que duró la cena, Sakura se mantuvo en silencio, escuchando los relatos del emperador, y asintiendo simplemente cuando era necesario. La mayor parte de lo que el emperador habló, trataba de la familia de su padre, aunque también mencionó algunos asuntos del estado actual del imperio.
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Terminada la cena, todos se retiraron a sus habitaciones, y Sakura, haciendo uso de sus habilidades sobrenaturales, salió por el ventanal de sus aposentos, ocultándose en las sombras de aquella noche de luna menguante. Mientras recorría el patio trasero del palacio con sigilo, halló a los límites del extenso jardín, al norte, un pequeño bosque de bambú, junto a un diminuto manantial, y una cascadilla, lugar perfecto para comunicarse con su hermano.
—"¿Se puede saber por qué tardaste tanto en contactarme?" —fue la pregunta de Touya, la cual sonaba bastante irritada —"Llevo largo tiempo esperándote aquí, sobre el cerezo más alto del oriente, tu lugar favorito; esperé cada atardecer desde que saliste de la aldea"
—Perdón, pero la llegada a la ciudad fue hoy , y como me presentaron al emperador, no me dieron tiempo lo antes posible para estar sola y poder hablarte, hermano —respondió Sakura
—"Ya veo, es irremediable" —soltó un largo suspiro —"La luna nueva está cercana, ten mucho cuidado, porque nuestros adversarios son muchos"
—Eso lo sé, igual te sugiero a ti, hermano
—"Estaré bien, mientras sea un día ordinario. Seré capaz de percibir tu aura en la distancia y estaré tranquilo, y sé que tú también, Sakura"
—Jamás lo dudes, Touya
—"Jamás" —aseguró —"Buenas noches"
—Buenas noches —y dicho esto, Sakura rompió la conexión que mantenían mediante la meditación, y observó el paisaje nocturno, sintiendo el peligro que parecía amenazar a la familia imperial —Tendré que vigilar con más atención esas presencias; tengo el presentimiento que algo acecha a esta familia —se dijo, bajando luego al manantial a lavarse las manos, para luego regresar a su habitación.
Para ella, esa sería una larga noche, ahora que estaba lejos de su hermano y su aldea.
Al día siguiente, antes que el sol apareciera en el horizonte, Sakura salió de su habitación y caminando con sigilo por los pasillos, llegó a la cocina. No le sorprendió la servidumbre que a esas horas se ajetreaba para tener listo el desayuno de esa mañana. Simplemente se dedicó a prepararse algo para desayunar sola y salir a entrenar un poco, antes que la familia imperial se levantase. La tía de Chiharu la vio con desconfianza en un primer momento, pero al observar su tarea, comprendió que tal vez las apariencias no eran así como creía.
—Señorita —llamó la mujer al verla prepararse el desayuno, Sakura se detuvo para mirarla —Es mi trabajo y el de mis compañeras preparar y servir el desayuno, tanto para la familia imperial como para sus invitados
—Lo sé —asintió Sakura, volviendo a realizar su tarea —Pero me agobian tantas atenciones, y ustedes ya tienen suficiente trabajo, señora
—Pero, señorita...
—Considérelo una ayuda de mi parte —expresó Sakura, probando una porción de lo que se preparó para sí.
La mujer la veía con asombro, a pesar de sus rasgos, pudo apreciar lo educada que era Sakura, así como también su amabilidad y habilidades para realizar tareas como esas, ¿sabría hacer otras cosas? Se preguntó internamente la mujer. Tarde o temprano lo descubriría. Sakura terminó su desayuno, limpió todo lo que usó rápidamente y se dispuso a salir de la cocina por la puerta que daba al jardín trasero del palacio.
—¿A dónde va señorita Sakura? —preguntó la tía de Chiharu
—Iré a dar una vuelta por los alrededores, y así ejercitarme un poco; no tardaré —respondió saliendo del recinto —Vendré antes que la familia imperial baje a desayunar —tras decir esto, se perdió tras la puerta, y entre las sombras de los jardines.
—Es muy extraña, ¿no cree? —comentó una criada joven que había presenciado todo, la mujer asintió, aún algo asombrada.
Resultaba que, a medida que la observaba, y más intriga le causaba, hallaba muchas cualidades ordinarias en Sakura, a pesar de la impresión que tuvo de primera mano.
—Tía, ¿ha visto a la señorita Sakura? —preguntó Chiharu, ingresando a la cocina por la puerta frontal que lleva a los pasillos del palacio —No la encontré en sus aposentos
—Salió hace unos momentos —contestó la mujer, mientras preparaba los cubiertos para llevar al comedor —Si hubieras llegado antes, la hubieses alcanzado
—¿Salió? Pero si debe alistarse para desayunar
—Oh, no te preocupes por eso; ella vino, se preparó su propio desayuno sin que nos permitiera actuar para ayudarla, y en cuanto acabó, limpió todo y se fue, diciendo que iba a dar una vuelta y así ejercitarse un poco —explicó la mujer
—Oh vaya, parece ser que ella siempre se adelanta a todo —expresó, acercándose para ayudar a su tía un momento, antes de ir a preparar el baño para Sakura.
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Sakura corría sigilosamente por los patios del palacio, evitando la guardia que la mantenía bajo vigilancia, los mismos que poco detectaban sus movimientos. Se aproximó hasta el muro occidental, lo saltó sin mucho esfuerzo, y llegó a los patios de entrenamiento militar. Allí vio a un guardia, y se acercó sin ocultarse; el guardia sacó su espada, pero Sakura lo desarmó quitándosela en un ágil y veloz movimiento, pero luego de unos instantes, al verlo indefenso, le hizo entrega del arma.
—¿Quién es usted? —preguntó el guardia con asombro al ver que ella no quería atacarlo, sino que sólo se había defendido ante su posible ataque
—Soy la doncella de la emperatriz, mi nombre es Sakura, y sólo vine a hacer algo de ejercicio; no tengo intenciones de pelear, así que mejor guarde su espada, por favor
—¿Por qué está aquí? No es lugar apropiado para una doncella —inquirió el hombre con desconcierto ante la respuesta obtenida
—No para alguien como yo, que aprendió a sobrevivir ante cualquier circunstancia
—Yo... lo comprendo, pero... —vaciló
—Percibí movimientos extraños en los alrededores, pero parece ser que vuestros guardias no se han percatado —comentó Sakura
—¿Qué dice?
—¿Me presta un arco y cuatro flechas?
—¿Qué? ¿Segura? No creo que sea apropiado que...
—Usted sólo préstemelas, y luego le mostraré lo que haré —tras dudarlo un momento, el guardia le dio lo que solicitó, manteniéndose en guardia todo el tiempo.
Desde que aprendió a usar arco y flechas, Sakura las utilizaba como repelente de monstruos y espíritus. Bueno, eso lo aprendió gracias a un sueño que tuvo de niña, en donde una mujer le enseñó a utilizar esa pequeña parte de su poder. Sakura preparó el arco y lanzó cada flecha tras aplicarle su aura purificadora, a los cuatro puntos de la tierra, alrededor del palacio, creando una especie de barrera a su alrededor.
—¿No fue peligroso hacer eso, señorita Sakura? —preguntó el guardia, estupefacto
—No, porque en esos sitios no hay nadie en estos momentos
—¿Cómo lo sabe?
—Lo sé, porque es mi instinto —contestó Sakura —¿Me presta una flecha más? —el guardia se lo dio, aunque seguía vacilante —y si puede, consígame un nuevo arco y flechas, y entréguemelo más tarde —pidió Sakura, devolviéndole el arco, y sosteniendo la flecha, haciendo una leve reverencia —Debo estar preparada para cualquier eventualidad
—Haré lo que pueda —Sakura asintió y luego se fue por donde había llegado.
El guardia se quedó mirando el sitio por el que se marchó, sorprendido al ver su agilidad y velocidad. No podía creer las habilidades que poseía esa joven, y la destreza con que utilizó el arma. Observó reacio el arco que Sakura dejó al marcharse, y se preguntó si ella podría ayudar a sus guerreros a mejorar en sus entrenamientos.
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Sakura retomó su ruta y regresó a su habitación, subiendo al balcón del ventanal. Faltaba poco para que amaneciera, y por consiguiente, para que la familia imperial se levantase. Ingresó a la habitación, que estaba iluminada por varias lámparas, suponiendo, Chiharu ya estaba allí.
—Señorita Sakura, esa no es forma de entrar a su habitación —se quejó Chiharu al verla llegar por el ventanal —recuerde que usted está en este palacio para acompañar a la emperatriz como su doncella y aprender todo lo necesario para convertirse en una dama de la corte
—Lo sé —sonrió Sakura —pero me parece muy lejos caminar desde la cocina, subir las escaleras, y cruzar el pasillo; y estoy en muy buenas condiciones fisicas como para subir el balcón.
Chiharu suspiró con resignación tras haber oído su excusa.
—Ya está listo su baño, esta vez, no hay otras compañeras como me lo pidió la última vez
—Gracias Chiharu, creo que pronto serás capaz de entenderme a la perfección —le sonrió con calidez, y luego se adentró para bañarse.
Sakura se deleitó con el aroma de los aceites que Chiharu había elegido para ella ese día, sólo que esta vez, no quiso indagar en nada, porque no deseaba saber si el príncipe estaba involucrado detrás de las elecciones. No sabía porqué, pero su sola presencia, la abrumaba. Prefería mantenerse al margen, ya que por su desconfianza hacia los humanos, no quería revelar su linaje familiar, mucho menos involucrarse más de lo necesario con los demás. Después de todo, planeaba marcharse de aquel lugar en cuanto cumpliera con lo que le habían impuesto.
—Señorita Sakura —habló Chiharu, sacándola de sus meditaciones —El día de su llegada al palacio, mencionó que su tía le contaba muchas historias y le hablaba acerca de su madre, ¿lo recuerda? —Sakura asintió
—Lo hice —afirmó
—¿Es posible que me cuente alguna de ellas, mientras la ayudo?
—¿Quieres escuchar los relatos que mi tía me contaba desde pequeña?
—Claro, si no es molestia
—Supongo que no es mala idea —Sakura se quedó meditando unos momentos —Está bien —sonrió, mientras se desenredaba su largo cabello —Te contaré la leyenda de los guardianes que vivían al sur de este imperio desde siglos pasados; es una historia que sucedió hace mucho tiempo y se transmitió por generaciones en la familia de mi madre
—Sí, por favor, cuéntemelo
—Bien —Sakura cerró los ojos, evocando recuerdos —Hace mucho tiempo, en las lejanas tierras del sur, en la cumbre de la montaña Celestial, nació una bella niña: su nombre fue Satsuki; ella era la hija más hermosa que una pareja de padres pudo tener —relató —pero había algo diferente en ella: sus cabellos eran dorados como el sol, sus ojos azules como el cielo, y su tez tan blanca como la nieve, algo que sorprendió a sus padres en demasía, pues ellos tenían una apariencia ordinaria, cabellos y ojos oscuros —Sakura terminó de escurrir el agua y comenzó a secarse —Salvo por esa apariencia, Satsuki parecía una niña normal, hasta que cumplió doce primaveras, entonces allí supieron que la niña tenía algo diferente, además de su apariencia
—¿Cómo lo supieron? —preguntó Chiharu mientras le ayudaba a vestirse, ansiosa por oír más de la sorprendente historia
—Bueno, Satsuki evitó, durante una tormenta, que un árbol cayera sobre su padre
—¿Cómo pudo hacer eso? —inquirió Chiharu confundida, mientras seguía ayudando a Sakura a arreglarse
—Agitando sus manos —Sakura elevó las manos en el aire —hizo un movimiento, haciendo que el tempestuoso viento que azotaba fuertemente hacia un lado el viejo árbol, lo tumbara hacia el lado contrario del que estaba su padre —con un ademán de manos, le mostró a Chiharu el movimiento descrito
—Eso es impresionante —alegó emocionada la muchacha —¿Qué ocurrió después?
—Sus padres llevaron a Satsuki a un templo, y el sacerdote les dijo que ella nació con poderes sobrenaturales; que dominaría los cuatro elementos y que como también la luz vivía en ella, poseía la habilidad de purificar las energías malignas; que el guardián del cielo la dotó de esas habilidades, encomendándole una misión especial: Proteger la vida de los moradores de la tierra —explicó Sakura, acomodándose la túnica celestial
—Es increíble —exclamó Chiharu, sosteniendo la túnica que Sakura acomodaba —pero, ¿qué sucedió con ella tras recibir esa información?
—Bueno, los padres de Satsuki, se enteraron que su hija no era la única nacida con esa naturaleza y apariencia; también en el norte, como en el este y en el oeste, nacieron niños muy parecidos a ella; la sola diferencia, fue que Satsuki era la única en quien residía el poder de la luz purificadora; se dice que aquellos guardianes poseían un elemento dominante por sobre los otros tres: en el norte, el fuego; en el este, la tierra; en el oeste el aire y en el sur predominó el agua
—Pero, y ¿qué pasó con Satsuki al enterarse de todo eso? —preguntó Chiharu, entretanto peinaba a Sakura
—Pues al crecer, ella se casó con el guardián del este, cuyo elemento principal en aquel entonces, era la tierra, y tuvo una hija, a quien llamó Karen, quien heredó todas sus habilidades y cualidades —siguió Sakura —También nacieron más guardianes que tenían padres humanos, y los llamó a vivir al sur, unificando sus dominios; de esa manera, al pie de la montaña Celestial, fundó en esa época, la misteriosa Ciudad Oculta de los guardianes, y se convirtió en la primera reina de aquel lugar, y hubo días pacíficos para todos los seres vivos en sus días —añadió —Pero la felicidad no duró debido a la existencia de monstruos y espíritus malignos
—¿Por qué?
—En el territorio de la recién fundada Ciudad Oculta, apareció un monstruo de increíbles poderes, Satsuki no podía con él, así que utilizó sus últimas energías con todo su poder de guardián, y selló a aquel espíritu, purificándolo; sin embargo, fue tanto el poder que usó, que su alma no abandonó este mundo, sino que se transformó en un báculo dorado como el sol, el cual posee todo su poder de purificación, y su hija, es quien la protegió y utilizó después de Satsuki —concluyó —El más grande misterio que rodea a este clan, es que sólo los sucesores heredan la luz purificadora de Satsuki en ellos, y sólo ellos utilizan aquel legendario báculo —agregó Sakura, ya lista para bajar a desayunar
—Vaya que sí —asintió Chiharu —Con sólo escuchar este fragmento, recibí mucha intriga, además de gran asombro
—En realidad la leyenda es muy extensa: Karen se casó con uno de los hijos de los guardianes del norte y del oeste, y tuvo gemelas: Yuri y Mari; una de ellas se casó con un guardián de tierra, y la sucesora, Mari, se casó con su primo; aquí los elementos empiezan a dividirse, y casi todos los guardianes nacieron con uno o dos elementos bajo su dominio. La sucesora de Mari fue Ayame, y la siguiente se llamó Sakura. Hasta aquí la familia real conserva su poder de agua, tierra y la luz. Luego Ayame se casó con un guardián de tierra y nació su hija, Sakura. Ella tuvo una hija, llamada Aoi, quien se casó con un guardián que dominaba el fuego y entonces su hija heredó tres elementos: agua, tierra y fuego. Su nombre fue Nadeshiko, quien no siguió las reglas del clan y se casó con un humano, un príncipe, y tuvo gemelos, pero ella falleció por matar a su padre al proteger a sus hijos. Así termina el clan, y el palacio y la ciudad Oculta quedaron en ruinas tras su muerte, y los niños nacidos, desaparecieron; nadie volvió a saber de ellos
—¿Me contará esas historias algún día? —preguntó Chiharu, acompañando a Sakura hasta el comedor
—Claro —asintió sonriendo —te contaré en otra ocasión las hazañas de la reina Ayame, pues se dice que ella fue de las más poderosas soberanas en el sur
—Será un honor oírlo —manifestó Chiharu con alegría, luego se quedó pensando un momento —Usted... ¿dónde escuchó esas historias?
—Mi tía Hikari, solía contarlas para mí y mi hermano desde que éramos muy niños —respondió antes de llegar al comedor —Dijo que mi abuela se lo contaba a ella cuando era pequeña, que esas leyendas se pasaban por generaciones a los hijos, y que ella tuvo la buena fortuna de escucharla como si hubiera sido descendiente, aunque sólo fue criada y protegida por mi abuela
—Ya entiendo, entonces su tía no era hija de su abuela, ¿cierto?
—Así es —asintió Sakura, deteniéndose un instante al pie de las escaleras —Es una sola historia, que narra los hechos de varias vidas, así que todas ellas la convierten en una gran y extensa leyenda. Bueno, eso es lo que se dice
—¿Me contará toda la historia algún día?
—Por supuesto —asintió Sakura, mientras retomaban su camino al comedor —Te las contaré poco a poco, ya lo verás.
Llegaron a las puertas del comedor, e ingresaron. La familia imperial no tardaba en bajar, pero ellas prefirieron no dejarlos esperar. Sakura se dirigió a una de las paredes y vio varios relieves en ella, como en el salón principal, hallando inscriptas el nombre de su padre. Aquel palacio parecía despedir un aura nostálgica que la envolvía constantemente. Palpó suavemente las mismas con las yemas de sus dedos, y le pareció que su pecho ardía. Miró la joya que colgaba bajo su túnica, y descubrió con asombro, cómo esta brillaba y sintió además, como si en su mente reviviera el recuerdo de su padre pintando aquel mural. ¿Sería el poder de la misteriosa joya que su madre le dejó? Eso era realmente sorprendente. Pensó en el recuerdo y le pareció que su hermano era idéntico a ese niño, cuando era pequeño, en los días en que perdía su poder. Entonces, realmente eran visiones de su padre. La voz de Chiharu la devolvió a la realidad.
—La familia imperial acaba de llegar —anunció la muchacha.
Sakura no sintió la presencia de ellos, quizás porque el poder de la joya invadió el salón, suprimiendo las demás auras. Debía ser cuidadosa o la próxima vez, no viviría para comprobarlo.
—¿Se encuentra bien? Señorita Sakura
—Oh... sí... Estoy bien —respondió, recobrando su cordura —Gracias por preocuparte
—Venga, por favor —Chiharu le hizo un ademán para avanzar
—Buenos días, altezas —hizo una reverencia —Disculpen mi total distracción, fue por ello que no me percaté de vuestra llegada —explicó con serenidad, Shaoran se sorprendió al ver sus ojos, que desde que la conoció denotaban puro recelo; sin embargo, ahora transmitían melancolía, quizá después de haber visto aquellas paredes, pero, la pregunta era, ¿por qué?
—No te preocupes —dijo la emperatriz —pero, ¿estás bien? Te ves cansada
—Es por la próxima luna nueva —pensó Sakura, sin intenciones de mencionar nada
—La señorita Sakura salió a pasear por los jardines a tempranas horas de la mañana —comentó Chiharu, Sakura sabía que era su trabajo mantenerlos al tanto de sus movimientos, por lo que asintió simplemente para evitar problemas
—¿Es cierto eso, muchacha? —preguntó la emperatriz, Shaoran estaba asombrado
—Sí, así es —asintió Sakura —No podía seguir durmiendo, así que bajé a la cocina y luego salí a tomar aire; no estoy acostumbrada a permanecer siempre bajo techo, más bien desde temprano, me gusta salir, ver el amanecer y escuchar el viento en los árboles y a los animales hablando, así como el sonido de las aguas en los manantiales; sólo espero que eso no sea problema
—Bueno, el palacio es extenso, no corres riesgos, así que no veo inconveniente alguno —comentó el emperador —Estás muy bien vigilada, después de todo
—Vuestros guardias ni siquiera percibieron mi presencia —pensó Sakura, asintiendo con una sonrisa casi invisible.
El resto del desayuno, el emperador habló con su hijo sobre la incursión que se haría dentro de unos días. Sakura sólo escuchaba, pensando en el poder que encerraba su colgante, ¿sería el báculo de la reina Satsuki? Porque de no ser así, no se explicaba el gran poder que desprendió ese día. La emperatriz le habló, sacándola una vez más, de sus cavilaciones.
—Sakura, hoy iremos juntas al mercado, escoltadas por varios guardias, así conocerás gente y no te sentirás como si fueras una prisionera aquí
—Si es lo que desea —asintió Sakura, luego pensó —Tengo un mal presentimiento, y no confío en la guardia imperial; les falta más entrenamiento y preparación en sus defensas
—Madre, ¿está segura que quiere ir? —preguntó Shaoran
—Antes, iba algunas veces con mis doncellas, luego ellas se casaron y me dejaron casi abandonada; necesito salir al mercado de la ciudad, ahora que tengo una nueva doncella. Estaré bien
—Sí, creo que tengo una misión en esta ocasión —pensó Sakura tras oír aquella conversación
—Entonces yo os acompañaré —manifestó decidido el príncipe
—Tú tienes que prepararte para ir al norte, ¿lo olvidas? —sentenció la emperatriz, Shaoran la miró frustrado: su madre siempre se salía con la suya
—Está bien —respondió con resignación, poniéndose de pie —Gracias por el desayuno. Permiso.
Shaoran se retiró sin mediar palabra, ante la mirada sorprendida de Sakura. ¿Es que acaso siempre quería hacerse de las suyas?
—Muchacho caprichoso —acusó Sakura mentalmente, pero se reprendió a sí misma por semejante pensamiento.
Ella no estaba muy lejana a ese comportamiento, así que terminó en silencio su desayuno, y cuando el emperador y la emperatriz acabaron, siguió a la mujer a todos lados como ella le ordenó. Estaba segura de que esas presencias humanas que había detectado la noche anterior, buscaban la vida de los miembros de la familia imperial, y tal vez empezarían su ataque en cualquier momento. Le quedaba claro que en esta ocasión, la emperatriz era el posible blanco.
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La emperatriz, ataviada con un vestido sencillo, aunque elegante, acompañada de Chiharu y Sakura, y una decena de guardias, caminaba por las calles de la ciudad, observando con alegría a las personas del mercado. Hacía ya casi más de dieciséis años que no recorría con libertad esos lugares, el tiempo en que su esposo fue ascendido a emperador. Comentaba incesantemente sobre la gente y los cambios que ha experimentado el mercado en esos años. Realmente, se veía feliz. Vio un puesto de frutas, el cual pertenecía en años anteriores a una mujer, y ahora a un muchacho, su hijo, o nieto, quizás. Pidió algunas para llevar al palacio y se lo dio a Chiharu.
Sakura estaba atenta, mirando de reojo los tejados. Las mismas presencias acechaban y ella suponía las razones: querían asesinar a la emperatriz. Pronto, el sonido de varias flechas colocarse a los arcos, lo que sus sentidos percibieron rápidamente, le confirmó sus sospechas, por lo que empujó a Chiharu hacia las cajas de aquel negocio, y protegió a la emperatriz con su cuerpo, haciendo que las flechas que se estrellaban contra su túnica, se desintegraran ante el impacto, convirtiéndose en polvo. Todos los guardias intentaron atacar, pero fue tarde para muchos, ya que la mayoría de ellos fueron alcanzados por varias flechas y resultaron heridos.
Una segunda lluvia de flechas se aproximaba, y fue cuando Sakura decidió actuar. Ocultó a la emperatriz y a Chiharu tras unas cajas, y cubrió a la dama con su túnica celestial. Agarró un arco y una aljaba con flechas de uno de los soldados heridos, y las colgó a su hombro, luego se llevó un par de espadas y en un movimiento ágil, cortó todas las flechas que caían hacia ella.
—¡Vayan a refugiarse! —les ordenó con voz firme a los guardias que quedaban —¡Rápido!
Sintió aquellas presencias alejarse tras percatarse del fracaso en su misión, por lo que corrió tras ellas. Tiró las espadas a un lado y preparó el arco con tres flechas para un sólo tiro. Las soltó sin pensarlo, y cayeron sobre dos de los atacantes, uno de ellos huyó, por recibirla en el brazo, al menos, eso vislumbró a la distancia; pero el otro recibió la flecha en la pierna izquierda, impidiendo su avance. Alcanzó al hombre y prácticamente, lo arrastró hasta el lugar donde fueron atacados. Al llegar pudo comprobar los daños causados por las innumerables flechas.
—¿Se encuentra bien, alteza? —le preguntó a la emperatriz que la veía desconcertada, quien simplemente asintió, fijándose en la muchacha que tenía cubierto de sangre su hombro derecho
—Estás herida —le dijo la mujer, Sakura se fijó en su hombro, viendo su ropa desgarrada y la sangre que salía del corte recibido
—No es nada. En un par de días sanará cubriéndola con mi túnica —alegó, la mujer miró la prenda que Sakura le dejó antes de salir a defenderla, y se la extendió
—Muchas gracias, tu acto fue muy valiente —comentó la emperatriz, la joven sólo asintió, sin mostrar ninguna expresión clara en el rostro
—Sakura... —murmuró Chiharu, tratando de asimilar la situación, luego pensó —¿Será posible que ella sea una de esos guardianes de los que me habló? No se ve preocupada por la profunda herida y detectó fácilmente el sonido de las flechas
—¡Dime! ¿Quién te envió para atacar a la emperatriz y por qué? —le gritó Sakura al hombre que atrapó anteriormente
—Quieren acabar con la familia imperial —contestó con dificultad por el dolor de la herida de flecha
—¿Quién? —lo sacudió Sakura
—El hombre que causó la muerte del príncipe Fujitaka Kinomoto —al oír aquello, Sakura sintió su sangre hervir, presionando con más fuerza el agarre que hizo dar un alarido de dolor al hombre, y luego habló con ira
—¿Quién mató a mi padre? —gritó sin pensarlo bien, dominada por la rabia y la confusión, todos los presentes se sorprendieron por su reacción y también por lo que acababa de gritar —¡Habla de una vez! ¿Quién fue el causante de la muerte del príncipe Fujitaka?
—Fue el general Yan Long Fong —al recibir la revelación, Sakura soltó bruscamente al hombre, y sintió un tumulto de dolor, correr por su torrente sanguíneo.
En el este, Touya sintió el dolor de su hermana, así como la herida en el hombro y supo que algo le sucedió, pero no podía establecer la conexión mental. Ella se había bloqueado para no percibir su alrededor.
—Sakura —llamó la emperatriz, y por primera vez, ella se echó a llorar frente a alguien, buscando refugio en los brazos de esa mujer.
La emperatriz se sorprendió por su atrevimiento, pero no dijo nada, pues vio en ella un sinfín de emociones en tan sólo unos minutos. Sus reacciones la desconcertaron, más sólo la dejó liberarse de la carga que posiblemente, llevaba dentro de sí misma.
En poco tiempo, más guardias llegaron y aprehendieron al hombre que Sakura atrapó, y escoltaron a la emperatriz al palacio nuevamente. Al llegar al palacio, Sakura pidió soledad, y se fue al bosque de bambú, a meditar. La emperatriz no se lo impidió, así que sólo le ordenó a Chiharu que se mantuviera al pendiente de ella, por si la necesitaba. Mientras Sakura estaba en las ramas de bambú, la emperatriz pensaba en la actitud de ella. Vio su lado valiente en primer lugar, luego un rostro lleno de determinación, más tarde sus ojos cargados de ira y confusión, hasta recordarla gritar la pregunta que los descolocó a todos...
«—¿Quién mató a mi padre?»
Aquella pregunta aún se repetía en su mente y la atormentaba. ¿Su padre? ¿El príncipe Fujitaka Kinomoto era su padre? Pero si aquel muchacho no se había casado antes de morir, a menos que...
—Entonces, la carta iba dirigida a su mujer... —concluyó la emperatriz —Sakura es hija del príncipe, eso resuelve parte del enigma respecto al nombre que nos dio anoche, el de su padre; entonces ella y su hermano son los herederos legítimos al trono, por eso la madre huyó, porque sospechaba que podrían asesinarla.
La emperatriz pensaba en ello, sin embargo, las razones eran otras. La princesa Nadeshiko creía conveniente que sus hijos nacieran en tierras del sur, como todos los herederos del clan Huan. No era porque suponía el peligro para ellos. Aunque ese era un misterio, que sólo Sakura podría descifrar.
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Hola. ¿Cómo están, mis estimados lectores? :)
Dejo por aquí el tercer capítulo, con muchas intrigas relacionadas con nuestra heroína protagonista.
Como les mencioné al final del capítulo anterior, iré publicando los capítulos ya adaptados, y que había publicado en mi página por partes. La historia original de la princesa se divide en tres sagas con unos 23 capítulos terminados, de las que adaptaré los primeros 15. Dependiendo de la audiencia, y si les gusta, veré para adaptar la segunda parte.
Recuerden que, en mi página Mundo FanFics, de facebook, estaré dejando más aclaraciones y los ideogramas que utilicé para los nombres de esta historia y el cambio que hubo con la adaptación.
Sin más que decir de momento, esperaré sus opiniones y sugerencias al final de la lectura.
Saludos. :)
Lady Sigh.
