Disclaimer: Crepúsculo es de Stephenie Meyer, la historia de Silque, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Silque, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo traducido por Yanina Barboza

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POV Bella

Desperté y vi unos ojos dorados muy hermosos mirándome. Creo que lo sorprendí, porque por un momento los vi llenos de tanta tristeza y nostalgia que no podía respirar. Parpadeó y casi me convencí de que había imaginado esa mirada, ya que ahora estaban llenos de amor.

—Buenos días, dulzura.

Me sacudí la sensación de inquietud, sonreí y me estiré, y el recuerdo de la noche anterior regresó de golpe; jadeé. Sabía que me sonrojé como un tomate, porque el rostro de Edward se estiró en una sonrisa de niño travieso, y se abalanzó para darme un largo beso. Lo terminé para enterrar mi rostro en su cuello, todavía sonrojada. También me mortificaba no haberme vuelto a poner la ropa de dormir, y estaba acostada en los brazos de Edward, completamente desnuda. Bueno, estaba cubierta por la ropa de cama, pero aun así...

—Ah, veo que mi preciosa y ruborizada futura esposa está teniendo un poco de remordimiento del día después —se rio, pero escuché la nota de dolor en su voz.

—¡No! —Me aparté para mirarlo a los ojos—. No es remordimiento. Edward, anoche fue hermoso. Fue la noche más maravillosa de mi vida. No pienses nunca que me arrepiento de lo que pasó. Te amo. —Me hubiera gustado arrojarme a sus brazos, o incluso tocar su rostro, pero estaba agarrando la manta a mi alrededor. Independientemente de lo que hubiera pasado anoche, todavía no estábamos casados, ambos éramos vírgenes y ningún hombre me había visto desnuda a la luz del día.

Hoy no iba a cambiar ninguna de esas verdades.

—¿Estás segura? No te arrepientes de que nosotros... —Oh, mi adorable caballero.

—Ni un poquito. —Pero aun así me sonrojé muchísimo.

Me besó de nuevo y susurró:

—Yo tampoco me arrepiento, amor. Y ahora espero con más ansias nuestra noche de bodas.

Ah, entonces mi Edward eduardiano tenía su lado travieso. Era bueno saberlo.

Por suerte, se alejó antes de que las cosas se volvieran a salir de control, por así decirlo.

—Bueno, te dejaré para que te duches y te vistas. Esme está preparando algo con un olor desagradable para tu desayuno y papá quiere hablar con nosotros justo después de que comas.

Se levantó de la cama y me di cuenta de que ya estaba completamente vestido. ¡Uf! No podía esperar a no tener que dormir más. Siempre me perdía cosas.

—Supongo que ya le llevaste la... muestra. —Afortunadamente, no estaba en la mesita de noche. Vaya, las cosas parecían muy diferentes sin un manto de oscuridad. Me pregunté por mi propia osadía anoche, ¡porque eso nunca habría sucedido durante el día!

Agachó la cabeza tímidamente.

—Lo hice. Ha estado en su laboratorio del sótano casi toda la noche, jugando al Doctor Frankenstein. Y no te preocupes, nadie sabe lo que pasó anoche...

En ese momento alguien llamó a la puerta y Edward gimió.

—Excepto por Alice. —Se pasó una mano por el pelo y habló con tono familiar—: Vete, Alice. Bajará en unos minutos.

—Lo sé —dijo en voz alta desde la puerta—. Solo quería recordarle que tenemos mucho que hacer hoy. ¡Vamos a comprar zapatos!

Fantástico.

—No quiero ir a la ciudad hoy, Alice. ¿Por favor? —me quejé.

Su dulce risa se filtró por la puerta.

—Lo sé. ¡Por eso tenemos internet, tarjetas de crédito y envíos inmediatos! ¡Dejen de enrollarse y apúrense! —Se alejó pisando fuerte, dejándonos solo un momento de paz.

—Te dejo con eso entonces. Te veo abajo, amor. —Me dio un beso en la frente y se fue.

Después de mi desayuno de huevos revueltos con queso y tocino, Edward me acompañó a la oficina de Carlisle. Nos sentamos en su sofá y él estaba sentado detrás de su escritorio. Parecía muy médico y era una sensación surrealista. No perdió tiempo con preliminares.

—Edward, no pensé que te molestaría que Bella estuviera presente en esta discusión, ya que ella está al tanto de las pruebas que estaba haciendo y el motivo de la muestra de semen que proporcionaste.

Sonrojo. Mierda, ¿él lo sabía? Suelo, por favor, ábrete y trágame.

Edward tenía una mano en la mía y la otra se acercó sigilosamente para agarrar un puñado de su cabello. Dios, era tan adorable. Carlisle ni siquiera sonrió. ¡Qué profesional!

—Le hice algunas pruebas y parece que tu semen no es tóxico. Hay trazas de veneno, pero tendrías que tener relaciones sexuales diez veces al día para que eso le hiciera algún efecto a Bella.

Entonces, estaba sentada en la oficina de mi futuro suegro mientras él hablaba sobre semen y sexo. Luego compraría zapatos con Alice. La única forma de que este día pudiera mejorar era si me caía por las escaleras y me rompía el cuello.

Obviamente Carlisle estaba pensando algo, porque Edward levantó la cabeza y miró consternado a su padre.

—¿Estás seguro?

—Sí, hijo. Parece que tienes esperma viable. Si Bella no se hubiera hecho ya la ligadura de trompas, habría existido el peligro de fecundación.

Me incliné hacia delante.

—¿Es solo Edward o todos los vampiros masculinos? ¿Es posible la fecundación con una humana? —Estaba fascinada. No es que quisiera tener hijos, era simplemente un concepto interesante. ¿Un bebé mitad vampiro? ¿Sería inmune a mi anomalía genética? ¿Quería Edward ser padre? ¿Podría sacrificarme para hacerlo feliz? Una pregunta estúpida. Teníamos cosas que discutir.

—Esas son preguntas muy astutas, Bella. ¿Has pensado en estudiar medicina?

—Papá —gruñó Edward.

—Bien, me pregunté lo mismo y analicé mi propio semen. Yo también soy fértil. Planeo realizar más pruebas para descubrir si un óvulo humano puede ser fecundado. Estoy planeando tomarme una licencia del hospital, ya que hay demasiado trabajo por hacer en este campo de estudio como para que pueda seguir trabajando fuera de él. Daré a conocer mis hallazgos a los Vulturi. Estoy seguro de que todo el mundo de los vampiros se beneficiaría de este conocimiento. Aro podría establecer una nueva ley sobre el sexo con humanos y la fecundación. Todo esto es absolutamente fascinante. Me pregunto si también tiene que ver con nuestra dieta animal. Voy a pedirles a algunos de mis amigos vampiros convencionales que me proporcionen muestras. ¿Ven por qué no puedo distraerme con el trabajo del hospital? Solo quería que ustedes dos supieran que tienen luz verde para tener relaciones sexuales.

De repente, la puerta de la oficina se abrió de golpe y allí estaba Emmett, con ojos desorbitados.

—¡Quiero que me hagan la prueba!

Los tres nos quedamos mirándolo boquiabiertos.

—Emmett, ¿por qué querrías…? —empezó Carlisle.

—Quiero saber si puedo conseguir un bebé para mi Rosie. Tal vez podamos encontrar una humana... —Sus ojos estaban angustiados.

—Hijo, necesitamos muchas más pruebas antes de saber si eso es siquiera posible. Pasará al menos un año antes de que tengamos alguna respuesta definitiva. Mientras tanto, sí. Tráeme una muestra y analizaré tu recuento y tu motilidad. —Carlisle le entregó un nuevo frasco de muestra.

—¿Motor qué? —Pobre y despistado Emmett.

—Si puedes tener hijos, Emmett —dijo Edward. Sabía que Edward podría burlarse de su hermano por eso, pero conociendo a Edward, nunca lo haría. Sabía lo importante que era el tema de los bebés para Emmett y Rosalie.

—¡Está bien! ¡Vuelvo enseguida! ¡No te vayas a ningún lado, papá! —Y salió corriendo de la habitación, cerrando la puerta de un portazo.

Carlisle negó con la cabeza.

—También iba a pedirles a los otros dos chicos que me proporcionaran muestras para mi investigación. Ahora solo necesito a Jasper.

Edward y yo le dimos las gracias y escapamos. Todo eso era cosa de Carlisle.

POV Edward

Ahora que sabía que podía hacer el amor con Bella, estaba más ansioso que nunca. Le agradecí a Dios, a Zeus, a Buda y al Monstruo de Espagueti Volador que mi futura esposa y yo pudiéramos tener un matrimonio normal, al menos en el dormitorio.

Bien, todavía estaba dudoso en lo del alma.

En cuanto Alice se llevó a Bella para comprar los zapatos, me retiré a mi piano. Tenía una nueva canción que había estado luchando por salir de mi cabeza durante días.

No estuve allí mucho tiempo cuando Emmett llegó y me empujó sobre el banco del piano, sentándose a mi lado.

—Ed, ¿puedo hablar contigo un minuto?

Nunca había visto a mi hermano con esa mirada de desesperación.

—Por supuesto, Em. ¿Qué pasa? —Su mente era una maraña de bebés y cunas y Rosalie brillando con un bebé arropado en sus brazos.

—Yo... yo... Edward, ¿crees que esto sea posible? Quiero decir, ¿hay alguna manera de darle un bebé a mi Rosie? Ella siempre lo ha deseado tanto. Incluso pensé en secuestrar uno, pero ¿vampiros criando a un bebé humano? —Sacudió la cabeza.

—Supongo que Rosalie no está en casa, ¿no? —Le di una media sonrisa.

—No, ella fue a Seattle por una pieza para el auto de Bella.

—¿Y le diste tu... eh... muestra a papá?

Él no se avergonzó en absoluto, a diferencia de mí.

—Sí. Me pajeé y se lo llevé directamente.

Gah.

—Bueno, como dijo papá, podría pasar un año antes de que tenga resultados reales, Em.

—¿Qué es un año para un vampiro, Ed?

Él tenía razón.

—Creo que deberías esperar y ver qué descubre su investigación antes de tomar una decisión. No tenemos idea de qué le haría a la receptora humana.

—Ah, sí. Está bien, puedo ser paciente. Solo quiero esto para ella, Ed. Y si es posible un bebé mitad vampiro, quiero uno para mi chica.

—Todos lo hacemos, Emmett. Sería fantástico ver a Rosalie tan feliz, ¿no te parece? —Sonreí.

—Hombre, no tienes idea. —Me devolvió la sonrisa, dándome una palmada en el hombro.

Ay.

Finalmente recuperé a mi Bella, murmurando algo sobre "tacones bajos" y luciendo bastante molesta.

—¿Ya terminaste de hacer las compras, amor? —Sonreí.

—¡Uf! Esa duende es un reto. ¡Y mira, solo queda un mes de tortura de compras! —Me dio una gran sonrisa falsa y tuve que reír.

—Pero piensa en lo que pasará después de la boda. Te llevaré de luna de miel durante un mes, ¡así que no habrá torturas de duendes!

—¡Escuché eso! —gritó desde arriba y ambos nos reímos.

—¡Te quiero, Alice! —gritó Bella.

—¡Más vale que lo hagas!

Pudimos disfrutar de un día tranquilo, simplemente deleitándonos en estar comprometidos, enamorados y felices.

Después de la cena, Esme estaba muy ocupada con los planes de renovación de nuestra casa en Ithaca, así que Bella envolvió los platos para llevarlos a la casa de los Hersheizer. En realidad, no conducía mucho, así que no le reproché los viajes de ida y vuelta en su nuevo coche.

Regresé a mi piano para trabajar en mi canción nuevamente, sabiendo que necesitaba terminarla pronto, para que mi Bella pudiera disfrutarla. Había estado en eso por un tiempo, tratando de superar un puente obstinado, cuando de repente, Alice estaba a mi lado, luciendo aterrorizada y en pánico.

—¡Edward! ¡Ha desaparecido!

Me puse de pie al instante, el terror llenó mi pecho.

—¿Bella?

—¡Sí! —gritó—. ¡La vi subirse al auto para regresar a casa, tomar la carretera principal y luego todo se volvió negro!

Salí por la puerta principal, apenas consciente de que Alice había gritado llamando a Emmett y Jasper, y los tres salieron detrás de mí.

Corrí hasta el final del camino de entrada y, manteniéndome entre los árboles, corrí a lo largo de la calle, buscando el auto de Bella, a Bella, cualquier cosa que me dijera que mi amor estaba bien.

Cuando me encontré con su coche, inclinado hacia la zanja, mis peores temores se hicieron realidad. La puerta del conductor estaba abierta y su bolso estaba en el asiento del pasajero, pero no había señales de Bella.

Mis hermanos y mi hermana llegaron corriendo segundos después de mí, mirando con horror el auto y la falta de ocupantes. Caí de rodillas, paralizado por el miedo.

—¿Hueles eso? —gruñó Emmett.

Jasper asintió con solemnidad.

—Sí. Lobo.