Este fanfic es del género Romance, Amistad, Drama, Superhéroes y Fantasía.
Los personajes pertenecen a Toei Animation, yo solo creé una historia con estos puesto que me gusta mucho la serie de las Chicas Súperpoderosas Z.
He obviado los honoríficos en esta historia para facilitar la lectura.
Ya dicho esto, disfruten del fic :3.
Gruta
El segundo y tercer día de viaje fueron muy importantes para la vida de Butch, en esos días no solo recorrió de un lado a otro la montaña cruzando ríos al nado, escalando acantilados y explorando cuevas, en su tiempo libre él hablaba con Taro sobre qué era ser humano, cuál era el sentido de su vida, qué es lo que hacía la energía oscura y la energía clara, entre otras cosas, en este tiempo Butch llegó a la conclusión que en este mundo todo era una mezcla de energías que se movían y comportaban como seres vivos solo que sus efectos sobre la realidad eran muy impredecibles.
- Taro ¿Por qué tenemos energías que dominan este mundo? -preguntó Butch aquella tercera noche de viaje frente a la fogata.
Taro se quedó pensativo mirando al fuego, eso pasaba mucho.
- Creo que es porque ellas no están guiadas por la codicia, ni el amor, ni el odio, ni el deber ser, ni ningún otro tipo de limitación que tienen los seres vivos -contestó el chico de ojos oscuros-, si tuvieran esas limitaciones como los dioses u otras entidades muy poderosas ellos no podrían mantener unida esta realidad y pelearían por el control del poder del otro.
- Pero, entonces ¿Por qué hay dioses y seres muy poderosos? -preguntó Butch.
- Porque alguien debe proteger a los seres vivos de las variaciones en el mundo que generan esas energías, -respondió Taro con simpleza- tsunamis, incendios, pestes, ideas de pensamientos radicales, miedo, ira, problemas políticos, todo esas cosas podrían llevar al fin de los seres vivos y dicen que ha pasado más de una vez por lo que las energías crearon a seres que pudieran evitar que sucedieran estas cosas porque las energías se alimentan de las acciones de los seres vivos y así se mantienen vivas.
- Entonces, ¿Si no hay más vida en este planeta las energías mueren? -preguntó Butch.
- No es que mueran -respondió Taro-, pero yo creo que ellos sí sienten que mueren por el tiempo en que no exista vida en este planeta.
A Butch esto le llamó la atención profundamente.
- ¿Y por qué existe Him? -preguntó Butch pensando en el homicidio que estaba planeando ese monstruo.
- Him fue creado por un dios -explicó Taro, sus ojos se veían turbulentos, como si muchas emociones se juntaran en un mismo lugar-, Him no creía que un ser como el humano, quien conscientemente hace daño a otros seres vivos, pudiera ser una criatura con los mismos derechos de vivir que otras especies más nobles, este pensamiento lo consumió y con el tiempo tanto su maestro como sus amigos lo abandonaron. Ya solo cayó en la locura y decidió que ni siquiera los dioses debían existir en este mundo y trató de atacar a su dios, pero el dios tenía amigos humanos que con un poco de su ayuda vencieron a Him y lo encarcelaron en una caja. Es por eso que quería saber si la historia se repitió una vez más, para asegurarme de que Him no había reflexionado y hubiera vuelto a ser el ser que era antes.
Butch quiso preguntar como por décima vez cómo es que sabía todo esto pero Taro nunca respondía por lo que se tragó la curiosidad.
- ¿Y qué pasa con los monstruos de Him? ¿Ellos también son malos como él? -preguntó Butch.
Taro sonrió.
- Him no los creó, solo fue un catalizador de la energía que existía en la naturaleza, y a los que tú llamas monstruos por no ser ni animales ni humanos las energías no los hacen más malos o más buenos de lo que eran antes de ser afectados, solo les crean una tendencia a hacer cosas específicas que son del agrado de la energía que poseen en su interior, al final yo creo que lo mejor es ser uno mismo y hacer lo que sientas más correcto porque tú no eres malo o bueno por la energía que tengas en tu interior, eres malo o bueno por las decisiones que tomas y cómo te responsabilizas por ellas.
- Entonces… -Butch estaba nervioso por lo que estaba a punto de decir pero sentía que debía hacerlo- ¿Soy una persona buena porque aunque hice daño a una persona muy querida me siento arrepentido por mis actos y quiero cambiar?
Taro sonrió y Butch sintió que algo muy cálido tocaba su corazón.
- Sí Tatsu, para mí el que es malo es el que se siente feliz cuando daña a otros, tú dañaste a Mitsu pero te arrepientes y quieres que las cosas salgan bien con Kaoru por lo que eres una buena persona -expresó el chico.
Butch giró el cuerpo para otro lado, lo quería que Taro viera cómo el lloraba de alivio al escuchar sus palabras.
Después de que Butch se calmara Taro volvió a hablar.
- Mañana tendrás que adentrarte solo dentro de una grieta, la gente del lugar siempre trata de alertar a todo aquel que se encuentre por estos lados de que no entren dentro de ella porque ese lugar está maldito pero dentro encontrarás un ingrediente de gran valor para tu recuperación total -explicó Taro, pero algo en su voz hizo pensar a Butch que no estaba diciendo una verdad completa.
- No temo a los lugares malditos -dijo Butch con gran seguridad.
- Eso habrá que verlo -dijo Taro no muy convencido.
Al día siguiente estaban frenta a la grieta.
- Suerte Tatsu -se despidió Taro mientras Butch entraba a la grieta.
Butch caminó en silencio por aquel lugar cada vez más oscuro, si veía sobre su cabeza podía percibir un pequeño hilo de luz que se colaba entre las dos paredes, pero era muy tenue hasta el punto de tener que ir pegado a una de las paredes para no perder el rumbo, de repente el espacio se abrió y en el centro del lugar se encontraba una estatua compuesta, Butch no la vio hasta que chocó contra ella, en la oscuridad palpó a una mujer con un niño en brazos y tres figuras más pequeñas a los pies del niño.
- Qué raro lugar para poner una estatua -dijo Butch en voz alta, las paredes resonaron con sus palabras que se empezaron a distorsionar.
- ¡Taatsu-kuuun! -gritó su voz distorsionada, primero suavemente y luego más y más fuerte y claro, de repente Butch se encontró tele transportado a una aldea prehistórica.
La gente la aldea vestía ropa muy primitiva por lo que Butch supuso que había viajado al pasado, frente a él había una niñita de unos 8 o 6 años de pelo negro alborotado y ojos verde que lo estaba llamando, de repente un niño pasó a través de Butch, también tenía los ojos verdes pero su cabello era castaño y lo tenía agarrado en un moño alto, este niño parecía ser unos dos años mayor que la niñita.
- ¿Qué pasa Kou-chan? -preguntó Tatsu.
- Momo-chan y Miya-chan no quieren jugar conmigo, ¿Puedo jugar contigo y Kiki-chan? -preguntó la niña, ante tal comentario Tatsu se sonrojó, parece que este niñito estaba enamorado de esa tal Kou-chan.
- E-está bien -respondió nervioso-, vamos a ir al bosque a buscar vallas por lo que nos puedes acompañar.
- ¡Gracias Tatsu-kun! -dijo Kou-chan.
Alrededor de Butch todo se oscureció por unos segundos para luego aparecer de nuevo Tatsu en medio del bosque con Kou-chan agarrada de su mano.
- ¡¡Kiki-chaaaan!! -gritaba Kou-chan.
- ¡¡Kikiiiii!! -gritaba Tatsu-kun.
Era de noche y parecía que los niños habían perdido a la Kiki a la que llamaban, de repente unos adultos llegaron junto a ellos.
- ¡Tatsu!, ¡Kou! -dijo un hombre de cabello castaño claro-, ¿Dónde está Kiki?
- Iko-san -Kou-chan se puso a llorar- ¡Todo esto es mi culpa!, Tatsu-kun lo dijo, ¡Si no hubiera perdido de vista a Kiki ella no estaría perdida!
- ¿Que te dijo qué? -dijo el hombre cuyo rostro no se reconocía.
Tatsu-kun estaba al borde de las lágrimas.
- No importa, primero busquemos a Kiki -dijo el hombre tomando a los niños de la mano y llevándoselos a la aldea.
Otra vez oscuridad, cuando las imágenes se volvió a crear se pudo ver a los niños de pueblo (a cada uno se le ve el rostro con claridad) buscando en el bosque a Kiki.
- Kikiiiii -lloraba Kou-chan, el resto solo la llamaba, en esos momentos Butch pudo sentir además de la preocupación de Tatsu-kun había un sentimiento de culpa muy grande en su interior.
Un panda rojo se cruzó en el camino de los niños y en un abrir y cerrar de ojos se transformó en un niño de unos 15 años de pelo rojo con dos mechones blancos a cada lado.
"Taro" pensó Butch en ese momento.
- Niños, sé dónde está Kiki, síganme -pidió Taro.
Oscuridad.
Tatsu y los demás niños aparecieron nuevamente solo que esta vez estaba en la entrada de esta gruta abrazando a una niña de unos 4 años pelo castaño idéntico al de Tatsu.
- Tatsu-onichaaan -lloraba la niña.
- Kiki -repetía Tatsu-kun.
Taro veía la escena muy emocionado, un niño de color de pelo similar al hombre del recuerdo anterior de ojos rojos y detrás de él el niño más grande del grupo que tenía el cabello claro y ojos color azul rey se acercaron a Taro.
- Yo, Ikki, hijo del líder del pueblo agradezco tu amabilidad por ayudarnos a encontrar a Kiki. -Dijo el niño con gran arrogancia.
- Y yo, Ryo, hijo de la mano derecha del líder del pueblo también te doy las gracias -dijo el niño de ojos azules tímidamente.
Tatsu-kun pareció que no se dio cuenta de esto pero Kou-chan ya no estaba mirando la conmovedora escena del reencuentro de los hermano y observaba con mucho interés al nuevo chico.
La oscuridad se disipó y volvió a dominar el lugar con imágenes de Taro y los niños creciendo y jugando juntos hasta que la imagen se detuvo en una puesta de sol, Tatsu-kun debió haber tenido unos 17 años en ese momento, llevaba unas flores en una mano y se veía muy determinado, "tú puedes" se decía a si mismo. De repente llegó hasta lo más alto de la colina y se detuvo detrás de un árbol al ver que Kou-chan de unos 15 años estaba hablando con Taro.
- Taro-sama, estoy enamorada de usted, por favor cásate conmigo -pidió Kou-chan a Taro lo cual dejó helado a Tatsu-kun.
- Kou-chan, ya hemos tenido esta conversación antes, yo soy un dios, no me puedo casar con una mortal -dijo Taro triste de tener que romperle la ilusión a su amiga.
- Pero… ¡Pero! -empezó Kou-chan.
- Pero nada, además, yo sé que tú quieres a Tatsu -dijo Taro lo cual sorprendió mucho a Tatsu que estaba escuchando.
Kou-chan miró al suelo para que Taro no viera que estaba con los ojos llenos de lágrimas.
- Pero Tatsu me odia desde el incidente con Kiki hace muchos tiempo atrás -dijo Kou-chan.
- Él no te odia -insistió Taro-, él estaba muy asustado en ese momento y no sabía qué decía, si él hubiera sabido que tú llevarías esa carga contigo durante todo este tiempo…
- Lo siento mucho Kou-chan -Tatsu apareció entre los árboles, a Kou-chan lo miró perplejo-, yo no… nunca debí…
Las palabras se le atragantaban, estaba en shock, pero sabía que debía intervenir para no quedar mal frente a Kou-chan.
- Saben chicos, los voy a dejar solos un rato, volveré cuando hayan solucionado todo -se despidió Taro quién se convirtió en un panda rojo y se perdió entre la maleza.
El último recuerdo que apareció en la oscuridad era de lo que parecía ser la boda de Kou-chan y Tatsu, ella estaba vestida con unas túnica hecha de la piel de algún animal y en su cabello tenía flores, ella se veía muy feliz y Tatsu (vestido de manera similar) se veía igual de feliz, sus amigos de la infancia los felicitaban y les entregaban regalos. De repente pareció que Tatsu reconocía a alguien por lo que se escusó un momento y el resto del mundo desapareció, Tatsu se acercó a Butch como si lo pudiera ver.
- Hola, tú debes ser yo pero de otro tiempo -dijo Tatsu a Butch.
- ¿Me hablas a mí? -preguntó Butch lo que hizo reír a Tatsu.
- Sí tonto, te hablo a ti, o a mí si se pudiera decir -esto fue un poco confuso-. En esta cueva los recuerdos de los niños del pueblo viven eternamente aún cuando nosotros morimos y reencarnamos infinitamente. Tú, mi yo del otro tiempo, te mostré estos recuerdos porque sé que estás culpándote por hacerle daño a otra persona y esa culpa te puede impedir hacer las cosas que más quieres, todo empieza con la comunicación y te puedo asegurar que tu Kou-chan de este tiempo será capaz de aceptarte tal cual eres, aún si hiciste daño a otros.
La imagen de Tatsu fue desapareciendo en la oscuridad.
- Sé inteligente como yo y elige el amor frente al remordimiento, eso es lo que te tengo que decir.
Butch despertó en la mitad de la cueva oscura, con cuidado volvió por el camino que había recorrido y se encontró con Taro fuera de la cueva.
- Entonces… -empezó- parece que debes contar sobre tu amigo Tatsu.
Taro rio.
- No voy a hacerlo Tatsu, si algún día quieres puedo guiarte a esta cueva pero yo no voy a contarte nada que el Tatsu original no quiera que sepas.
Taro siguió riendo un largo rato más, Butch miró a su alrededor, era en atardecer, a él por algún motivo siempre le había gustado esa hora del día, pero ahora entendía el por qué. Mirando el cielo en el regreso al dojo no pudo evitar pensar en lo linda y feliz que se veía Kou-chan en ese recuerdo y cómo él quería poder ver así de feliz a su Kou-chan, Kaoru.
Reencuentro
Kaoru al comienzo estaba tan enojada con Tatsuya por lo que él no le había dicho aquella tarde que no quiso dirigirle la palabra en dos semanas, aunque sus amigas le decían que este no era momento para enojarse con él sino de apoyarlo para salir de su depresión (sip, Ryo les dijo directamente que Tatsuya estaba con depresión) ella hacía oídos sordos y seguía evitando al chico que creyó pudo haberle gustado. Ese día lunes, una semana después de que volvieran a clase ella estaba en su casa cuando recibió una llamada.
- ¿Hola? -preguntó lista para cortar si era una grabadora de voz o alguien que le ofrecía algún tipo de producto.
- Hola Kaoru, soy Ryo Mojo, ¿Hoy hablaste con mi hermano? -preguntó Ryo a través de la línea.
- No, por qué hablaría con ese idiota -dijo ella.
- Ya, gracias, preguntaré a Momoko -dijo antes de colgar.
Una sensación de angustia le subió por la garganta a Kaoru, ¿Ryo no sabía dónde estaba Tatsuya? Se enfureció consigo misma por preocuparse, lo más probable es que no fuera nada.
Al día siguiente ella llego a la preparatoria temprano solo por si acaso, pero su orgullosa calma se convirtió en angustia cuando no vio a Tatsuya entrar al salón, el profesor jefe del curso entró a la sala cerrando la puerta tras de si, estaba indecisa si preguntar por Tatsuya por lo que decidió no decir nada, el profesor estaba por salir del aula cuando Hiroki levantó la mano.
- Disculpe profesor, ¿Ha visto a Tatsuya Mojo? -preguntó el niño moreno.
- La madre de Tatsuya Mojo se comunicó hoy en la mañana con nosotros avisándonos que Tatsuya ganó una competencia deportiva de atletismo por lo que le dieron un curso gratis de atletismo y no podrá venir a la escuela por un tiempo. -Respondió el profesor.
- Gracias -dijo Hiroki nada convencido, tanto él como Kaoru sabía que a Tatsuya no le gustaba el atletismo.
Terminó el primer módulo de clases y Hiroki se acercó a Kaoru.
- ¿Sabes dónde está Tatsuya? -preguntó el chico.
- No sé -admitió la chica-, ayer Ryo me llamó para preguntar si ayer había hablado con él.
- Yo pasé todo el día con Tatsuya y no me dijo nada sobre un campeonato o un curso gratis -admitió Hiroki lo que dio fuego a las dudas de Kaoru quien ya se empezaba a preocupar.
Kaoru estuvo atenta a sus oídos ese día para ver si alguien sabía qué había pasado con Tatsuya, pero todos parecían tan confundidos como ella, en un momento ella habló con Ryo (que parecía ser el único hermano preocupado) quien le dijo que no tenía ni idea de dónde estaba Tatsuya.
El resto de los días fueron una borrosa imagen para ella, se sentía preocupada pero lo negaba, estaba casi todo el tiempo en las nubes aunque si alguien se lo hacía ver se enojaba mucho y negaba estar desconcentrada, la única actividad del día que realmente tomaba en serio era patrullar la ciudad.
Sus amigas sabían que Kaoru estaba mal pero no podían hacer nada más que apoyarla, una de sus ideas fue que patrullara áreas poco conocidas de la ciudad pero cuando Kaoru escuchó que tal vez podrían descubrir el paradero de Tatsuya de esa manera ella se opuso completamente y fue la única que no expandió su área de patrullaje.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en un mes.
- Kaoru, ¿Quieres comer más puré de manzana? -ofreció su madre al ver cómo Kaoru jugaba con la comida de su plato.
- No mamá, estoy satisfecha -declinó ella, la verdad es que no tenía hambre.
Los padres de Kaoru se miraron con preocupación, desde hacía unas semanas su hija comía cada vez menos.
- ¿Estás segura que no quieres comer helado? Dai puede ir a comprar una copa Buttercup, sé que es tu favorita -insistió su madre.
Kaoru se paró de la mesa y dejó su plato en el fregadero.
- Me retiro -dijo antes de entrar a su habitación y prender su radio a todo volumen.
El señor Matsubara miró a su esposa.
- ¿Debería hablarle? -preguntó.
- No te preocupes, yo lo hago -respondió Mitsuko.
La madre de Kaoru tocó la puerta y como no recibió respuesta solo entró, ya en la habitación bajó el volumen de la radio y se sentó junto a su hija que estaba acostada sobre su cama mirando el techo.
- ¿Qué pasó Kaoru? Desde hace un tiempo te veo perdida -dijo su madre con gran amabilidad para que su hija no se enojara.
Kaoru se sentó sobre su cama para hablar con su mamá.
- No me pasa nada -dijo con su orgullo intacto.
Mitsuko no sabía cómo contestar a eso, pero había estado practicando al espejo lo que debía decir.
- Kaoru, escuché de que uno de tus amigos no ha ido a la escuela en un mes y es normal sentirse preocupada…
- Yo no estoy preocupada -mintió ella.
- Sí, sí lo está, tu padre y yo estamos muy preocupados, ya ni siquiera terminas tus platos, dime qué es lo que pasa hija -pidió Mitsuko tratando de sonar lo más comprensiva posible.
Kaoru se paró de su cama, abrió la puerta de su habitación y salió, del perchero sacó un polerón de Dai y abrió la puerta que daba al pasillo común de su piso.
- Voy a salir a trotar -anunció.
Mitsuko no supo qué decir por lo que la dejó marcharse.
Era de noche cuando Kaoru salió del edificio, estaba lista para dar unas veinte vueltas a la cuadra cuando una mujer se le acercó, no era muy alta, tenía el pelo recogido en dos bollos y sus ojos eran de un color verde agua muy hermoso.
- ¿Eres Kaoru Matsubara? -preguntó la mujer.
Kaoru se puso a la defensiva.
- ¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes mi nombre? -preguntó Kaoru.
- Mi nombre es Mitzuki Maeda, mi maestro me pidió que le avisara que estás invitada a tomar el té mañana a las seis de la tarde en nuestro dojo, mañana la vendré a buscar una hora antes.
- ¿Por qué iría con ustedes? -preguntó Kaoru.
- Tenemos en nuestro poder información sobre un compañero suyo que dejó repentinamente de ir a la escuela -dijo Mitzuki lo cual hizo que Kaoru se interesara.
- Voy a ir -fue la respuesta de Kaoru pensando que aunque fuera una trampa ella podría vencer a cualquier persona que la atacara.
- Ven sola y no le cuentes a nadie -dijo la mujer antes de darse la vuelta y partir.
Kaoru repentinamente se dio cuenta de que esa mujer no le había dicho dónde se debían juntar pero un auto pasó a gran velocidad y Kaoru por un segundo cerró los ojos, cuando los volvió a abrir la mujer ya no estaba.
Eran las 5 pm y Kaoru estaba esperando fuera de su edificio cuando un auto negro paró junto a ella, al abrirse la ventana del conductor Kaoru pudo ver que Mitzuki estaba en el volante.
- Sube por favor Kaoru-san -pidió la mujer y Kaoru se subió en el asiento del copiloto, Mitzuko puso en marcha el auto.
- ¿Dónde vamos? -preguntó Kaoru después de un rato al notar que el paisaje urbano lentamente iba cambiando a uno más rural.
- Al dojo de mi maestro, pronto llegaremos -anunció Mitsuko manejando por una calle interior de tierra.
La subida hasta el dojo fue más rápida que la del señor Mayor con miss Vallum debido a que Mitzuki tenía un auto adecuado para el camino de tierra y conocía los baches de memoria, pero de todas formas se demoraron más de 5 minutos en llegar.
Kaoru bajó del auto y miró a los dos hombres que lo estaban esperando en la entrada del dojo. Uno era un hombre era alto de pelo largo color vino tomado en una cola de caballo, ojos de color similar a su pelo, piel tostada por el sol y usaba una yukata azul piedra, el segundo hombre era un poco más bajo que él pero claramente más alto que Kaoru, llevaba puesta una capucha negra que le tapaba hasta los tobillos y una máscara con la que no se le veía bien el rostro.
- ¿Eres Kaoru-san? -preguntó el hombre.
- Sí, su discípula me dijo que usted tenía información sobre el paradero de un compañero mío -dijo ella evitando notoriamente mencionar el nombre de Tatsuya.
- ¡Vamos!, ¡Dile por su nombre! -dijo el hombre de manera juguetona.
Kaoru apretó los dientes, pero creyó que si no decía el nombre tal vez el hombre se negara a decir otra palabra.
- Tatsutya Mojo -dijo ella claramente frustrada.
- Bueno, parece que estamos hablando de la misma persona -dijo el hombre de pelo color vino-, ahora es hora de ver si eres realmente apta para recibir tal información, Tatsu-kun -el hombre detrás de él dio un paso hacia delante y se puso en posición de combate.
Kaoru se sorprendió por este giro de los eventos, pero sonriendo se hizo tronar los dedos.
- Acepto el reto -dijo ella sin miedo.
Kaoru empezó el combate con un puñetazo al rostro, pero el hombre enmascarado detuvo el golpe con el antebrazo y con un movimiento la hizo perder el equilibrio, Kaoru dio un paso hacia atrás, ese tipo era fuerte, pero ella recién estaba empezando.
Kaoru golpeó al hombre enmascarado con una ráfaga de golpes tan fuerte que se levantó polvo, pero el hombre o detenía sus golpes o los esquivaba, en ningún momento se dedicaba a atacar lo cual frustraba a Kaoru, cuando ella se empezó a sentir cansada dio un salto para atrás para tomar aire.
- ¿Estás cansada? -preguntó el hombre de pelo color vino.
- ¡Ja!, si eso es todo lo que crees que puedo hacer estás muy equivocado.
Kaoru volvió a atacar, trató de usar todos sus conocimientos de combate para vencer a ese tipo pero nada funcionaba, estaba muy bien entrenado.
Después de una hora de combate Kaoru estaba teniendo problemas para respirar, ese maldito tipo enmascarado seguía en la misma posición del inicio, no había retrocedido sin importar cuantos golpes esquivara o bloqueara, ella ya no sabía si podría vencerlo, pero no podía retroceder, ¡Esto era por Tatsuya! Por lo que se preparó para atacar nuevamente con renovada determinación en el rostro, ahí fue cuando el hombre decidió cambiar la orden.
- Tatsu-kun, inmovilízala -pidió el hombre.
Con una velocidad y agilidad inimaginable el hombre enmascarado agarró a Kaoru y le colocó su brazo entre los omóplatos de forma que inmediatamente Kaoru perdió la fuerza en el brazo, ella en pánico trató de zafarse pero él hizo más presión por lo que tuvo que desistir.
- Tatsu-kun, ahora háblale -ordenó el hombre.
Kaoru estaba lista para escuchar una fría voz grave, pero en cambio lo que oyó fue una suave y ligeramente aguda voz masculina.
- Hola preciosa, tiempo sin verte.
Kaoru quedó helada.
Butch pensó que había esperado años para decir esas palabras.
- Suéltala -ordenó Maeda-sensei.
Butch la soltó y con movimientos armoniosos se sacó la máscara y bajo la capucha, para la sorpresa de Kaoru ahí estaba Tatsuya, sus rasgos se habían vuelto más aguzados y su cuerpo había crecido más de 5 centímetros en el tiempo que no se habían visto, estaba casi irreconocible.
- Me presento -dijo el hombre para sacar de su asombro a Kaoru-, yo soy Kuta Maeda, maestro de Budo Taiyutsu y dueño de este dojo.
Kaoru a duras penas escuchó sus palabras, todavía estaba en shock.
- Por favor Tatsuya guía a nuestra invitada al salón principal. -Pidió Maeda-sensei.
Butch no dijo ni una sola palabra y con delicadeza tomó la mano de Kaoru y la guio hasta el lugar donde normalmente vivía todas sus comidas, con cuidado cerró la puerta tras de sí justo a tiempo para recibir un fuerte golpe en el estómago que lo hizo doblarse por el dolor.
- ¡¡Malditooo!! -gritó Kaoru golpeándolo otra y otra vez.
Butch recibió los golpes estoicamente hasta que Kaoru se cansó y echó a llorar, con gran delicadeza la acercó contra si mismo y en silencio la abrazó.
- Maldito, te extrañé mucho -dijo Kaoru entre lágrimas.
- Lamento mucho haber desaparecido sin decir nada, pero lo más probable es que no habría accedido a someterme a este entrenamiento voluntariamente -dijo él sabiendo que ella más tarde analizaría esas palabras.
Reconciliación
Butch le contó la mayoría de las cosas que vivió ese mes a Kaoru quien en silencio lo escuchó, en un momento Butch le ofreció sentarse y para su sorpresa ella en vez de sentarse frente a él se sentó sobre él por lo que este aprovechando pasó un brazo alrededor de su cintura y la puso a descansar sobre el abdomen de ella, la verdad es que se sentía tan eufórico que no lograba hacer otra cosa que no fuera hablar sobre su estadía en el dojo.
- Entonces… -empezó Kaoru aparentando estar tranquila cuando por dentro se sentía muy nerviosa puesto que estaba sentada sobre el chico que le gustaba- fuiste raptado, drogado y obligado a someterte a un entrenamiento de artes marciales.
Tatsuya pensó que a pesar de la crudeza de sus palabras ese era un buen resumen de los hechos transcurridos ese mes.
- Sí -dijo él-, pero le agradezco mucho a Maeda-sensei y Mitzuki-san por hacer eso por mí, yo… -Butch dudó por un segundo si decirle o no a Kaoru esa parte de la historia, pero se había prometido tratar de ser lo más sincero posible con ella- yo estaba viviendo una fuerte depresión antes de ser raptado, pero ellos me acogieron y me ayudaron a superar esa fase de mi vida.
- ¿Por qué entraste en depresión?, ¿T-tuve algo que ver en eso? -Kaoru hacía un tiempo que se estaba preguntando esto y en parte ese era su mayor miedo, saber que ella había causado daño a Tatsuya de alguna manera y por ello él había entrado en depresión y finalmente raptado.
- Algo así -dijo Tatsuya sin pensárselo mucho, al sentir cómo Kaoru se tensaba decidió dar más explicaciones, tomando aire volvió a hablar-. La verdad es que yo tuve una exnovia…
Esto sorprendió mucho a Kaoru, pero en vez de reaccionar mal decidió escuchar su historia en silencio.
- Ella era muy dulce he inocente, pero yo me aproveché de eso y le hice daño física y psicológicamente…
Kaoru se giró para ver a Tatsuya que como daba a entender su voz estaba profundamente afligido, en un acto de empatía tomó su mano para darle fuerzas.
- …, no sé por qué hice eso, hasta el día de hoy me lo cuestiono, ¿Por qué hice daño a una persona que realmente amaba…? -su voz se quebró por un segundo-, ella tenía buenas amigas que trataron de hacernos romper y diría que lo logaron cuando Mitsu me abandonó. Al comienzo estaba furioso porque mi chica mi había dejado, pero luego me di cuenta de todo el daño que le había hecho, cómo ella pasó de ser la dulce e inocente Mitsu a una mujer agria de mirada muerta…
Tatsuya se tuvo que detener un segundo, cerró los ojos tratando de borrar de su cabeza los ojos de Mitsu completamente carentes de ese brillo tan alegre que al comienzo de su relación poseía. Kaoru cuando se dio cuenta de este comportamiento le apretó la mano tratando de hacerlo volver a la realidad, Tatsuya abrió los ojos y la miró, por un segundo su mirada se enterneció antes de volver a darse fuerzas para continuar con la historia.
- Cuando entré a la escuela habían pasado dos meses desde que Mitsu terminó conmigo, y cuando te vi por primera vez… -la miró con cariño- fue una sensación extraña, como si te conociera desde hace mucho tiempo, pero como era tonto abandoné esa idea y decidí ser cruel contigo, pero tú no te dejaste aplastar lo cual dañó mi orgullo -Kaoru no lo quiso admitir pero eso le dio risa-, por eso empecé a perseguirte. Hice de todos esos once meses para hacer de que te enamoraras de mí, pero lo que no me di cuenta es que el que se estaba enamorando era yo.
Kaoru ahogó un grito ante esa revelación, ella se había dado cuenta que las intenciones de Tatsuya no eran buenas en un comienzo pero se había quedado con esa idea hasta ese momento, saber que ella no había sido la única que había caído en su trampa hacía que su corazón latiera como loco.
- Esa tarde después de ver la obra del club de teatro y tener nuestra primera cita tuve un sueño -se sonrojó profundamente al mencionar este hecho lo cual hizo que Kaoru se diera cuenta qué tipo de sueño había tenido y ella se sonrojó mucho también- que me hizo darme cuenta que yo ya no te veía solo como una amiga sino como algo más, y sentí miedo, miedo de hacerte daño como lo hice con Mitsu, y… diría que eso me hizo entrar en la depresión, la certeza de que estaba enamorado de ti y no quería hacerte daño como lo hice con mi ex. Mi conciencia me empezó a acecharme y entré en un círculo del que no podía salir, quería hacerte feliz, pero no creía que sería capaz de hacerlo por lo que te empecé a evitar, lo cual me hizo aún más daño y fue entonces, cuando creía que nunca podría volver a ser feliz, que conocí a Maeda-sensei, él me dio una golpiza, pero eso ya te lo conté.
Kaoru se quedó en silencio, esta historia fue más complicada de lo que había podido prever y se dio cuenta que aunque hubiera decidido ayudar a Tatsuya lo más probable es que no hubiera logrado nada.
Los dos chicos de pelo gris y ojos verdes se quedaron en silencio unos minutos, al final Tatsuya decidió romper el hielo.
- Sé que ahora no debes tener una buena idea sobre mi por lo que entenderé si quieres que nos tomemos un tiempo.
Esto hizo que Kaoru se sintiera confundida.
- ¿A qué te refieres? -preguntó ella.
Tatsuya empezó a jugar con su mano nervioso.
- Normalmente cuando un chico o chica se declara pide inmediatamente salir con la persona a quien ama, -Kaoru se volvió a sonrojar intensamente- pero la verdad es que no tengo ni idea si sientes lo mismo que yo por lo que entenderé si no quieres…
Kaoru agarró su cara y estampó sus labios contra los del chico. Tatsuya estaba muy sorprendido en ese momento pero rápidamente dejó de pensar y regresó el beso con pasión, después de un par de segundos se separaron para tomar aire.
- He… entonces… qué… -Tatsuya estaba teniendo problemas para pensar en ese momento.
- Yo también estoy enamorada de ti idiota -dijo ella de manera muy tsundere.
Ante esta revelación el corazón de Tatsuya tentó con salirse de su pecho y de manera muy impulsiva la acercó hacia si mismo y la besó con fuerza lo cual Kaoru aceptó sin protestar.
Diría que se debieron estar besando unos 10 minutos esos dos chicos y tal vez habría sido más tiempo si no hubieran tocado la puerta.
- Tatsu-kun ¿Puedo pasar? Tengo que tender la mesa para la cena -dijo Mitzuki.
Butch se limpió la saliva de los pómulos antes de pararse y abrir la puerta, Kaoru rápidamente se limpió también para que la mujer no se diera cuenta de lo que estaban haciendo.
- Pasa Mitzuki-nechan -dijo Butch abriendo la puerta, Mitzuki miró a su alrededor y sus ojos se encontraron con los de Kaoru.
- Kaoru-san, lamento mucho lo abrupto de la situación -se disculpó ella bajando la cabeza-, pero Tatsu-kun estuvo pensando en ti toda su estadía en este dojo por lo que mi esposo pensó que lo mejor era que fueras la primera en encontrarse con Tatsu-kun.
Kaoru observó con indecisión la muestra de arrepentimiento de la mujer.
- Está bien -dijo Kaoru aceptando la disculpa de Mitzuki-, pero por favor la próxima vez avísenle a alguien dónde se encuentra el chico que raptaron.
Mitzuki se sonrojó profundamente, pero Kaoru salió de la habitación antes de que ella pudiera decir algo para excusar su comportamiento.
- Kaoru, ¿Quieres que te haga un tour por el dojo? -ofreció Butch.
- Está bien -accedió ella.
- Les avisaré cuando la cena esté lista -anunció Mitsuki mientras los veía salir de la habitación.
Medianoche
Kaoru y Butch fueron llamados por Mitzuki a cenar, la verdad es que Kaoru sabía que debían volver a casa pero el banquete que había preparado Mitzuki fue suficiente para hacerla cambiar de parecer.
- No me gusta que los niños vaguen solos por la noche -dijo Maeda-sensei sentándose a la mesa- por lo que Kaoru-chan, por favor llama a tus padres y diles que te quedarás a dormir en la casa de una amiga, hoy pasarás la noche en el dojo.
A Kaoru le sorprendió mucho que ese hombre de aspecto tan poco responsable se preocupara por ella, pero al caer en cuenta de que Tatsuya no iba a irse con ella aunque fuera de noche decidió aceptar la propuesta.
- Está bien, les diré que estoy en casa de Miyako -accedió la chica.
Kaoru estaba por servirse un trozo de camatón apanado cuando notó que había una persona que no conocía sentada frente a ella.
- Hola Kou-chan, mi nombre es Taro Ponya, dios de esta montaña -se presentó Taro.
Kaoru miró a todos esperando que le dijeran algo a ese chico de 18 años por autodenominarse un dios, pero tanto Mitzuki y Maeda-sensei evitaron mirarla a los ojos, notando que no tenía respuesta miró a Tatsuya.
- Más tarde te lo explicaré -dijo él antes de meterse a la boca unos granos de arroz.
La velada fue muy divertida, Mitzuki y Maeda-sensei eran muy amables y aunque el último hablaba poco para Kaoru él terminó siendo una persona muy carismática. Con respecto al chico de nombre Taro, él decía muchas cosas sin sentido y nadie le decía nada por por lo que optó por dejar de cuestionarse las cosas y solo disfrutó de su simpática presencia.
Cuando terminó la cena Kaoru llamó a sus padres y efectivamente les dijo que se iba a quedar a dormir en la casa de Miyako, cuando ella volvió Mitzuki le pasó un pijama rosado.
- Siempre lo he querido usar pero me queda muy grande, sería muy feliz si lo pudieses usar -pidió Mitsuki.
Kaoru recibió el pijama con una media sonrisa.
- Gracias, le daré un buen uso -agradeció ella.
- El baño de mujeres queda al final de este pasillo, ahí hay duchas por si quieres darte un baño -explicó la mujer de cabello castaño.
- Gracias, lo tendré en cuenta -agradeció nuevamente y se dirigió al baño, ahí se dio una ducha con agua caliente, al salir se sentía mucho mejor, al salir del baño se encontró con Tatsuya que la miró con una sonrisa sincera.
- Te ves hermosa -dijo sonriendo.
Kaoru se sonrojó solo un poco, pensando que debía responder algo vio que Tatsuya llevaba puesto un pijama verde de lino de dos piezas.
- Gracias, tampoco te queda mal ese pijama -respndió ella.
El silencio creció entre ellos, ambos estaban nerviosos por la situación en la que se encontraban.
- V-voy a estar en mi habitación, cualquier cosa puedes despertarme -se despidió Tatsuya tratando de no parecer nervioso.
- E-está bien -accedió Kaoru y dicho esto cada uno fue a su habitación.
Era la mitad de la noche y Kaoru no podía dormir. Ella había tratado de todo para conciliar el sueño, pero este día había sido muy intenso por lo que su cuerpo acostumbrado a largas batallas que podían durar hasta el amanecer le impedía pegar ojo.
De repente a ella se le pasó por la cabeza una idea muy extraña, ¿Por qué no iba a ver si Tatsuya estaba durmiendo? "Ahora es mi novio, puedo hacer este tipo de cosas si así lo deseo" se dijo a si misma y con esto en claro salió de su habitación y caminó por los largos pasillos del dojo hasta que llegó a la habitación de Tatsuya, ya frente a la puerta ella dudó, ¿Y si lo despertaba por accidente?, con una sacudida de cabeza se sacó esas dudas y entró tratando de hacer el menor ruido posible.
Ahí estaba Tatsuya, en la mitad de la habitación acostado dentro de su futón, le estaba dando la espalda por lo que supuso que dormía, estaba por irse cuando Tatsuya se incorporó.
- ¿Pasa algo? -preguntó con un brillo juguetón en sus ojos rasgados.
Por dentro Kaoru maldijo, ese chico la había asustado, él siempre era muy sereno y en esta situación ella se sentía en desventaja.
- He-e… -Kaoru rápidamente trató de encontrar una respuesta creativa para esta situación pero no lo logró- no puedo dormir.
Tatsuya bostezó.
- Yo acababa de quedarme dormido -dijo él, de repente calló en cuenta de algo-. Oye, ¿No tienes frío?, creo que tu pijama es muy delgado para la temperatura de este lugar.
Kaoru lo miró asustada, era cierto que hacía frío, pero ella se podía aguantar.
- No hace tanto frío -mintió mientras en su cabeza ella trataba de calmarse.
Tatsuya hizo una mueca aparentemente sin entender lo que podía significar su comentario, de repente sus ojos se abrieron como platos, al parecer había entendido.
- Hay más futones dentro del armario, no quería insinuar que te metieras al mío -se disculpó el chico, lo más probable es que estuviera sonrojado pero ella no lo podía notar con esa poca luz.
Kaoru volvió a respirar más tranquila, la verdad es que no se sentía preparada mentalmente para estar tan cerca de Tatsuya.
- ¿Quieres que te saque un futón? -preguntó el chico de ojos verdes.
- S-sí -dijo ella.
Tatsuya se levantó de su cama y abrió una puerta adosada a la pared que ella no había visto, de ahí extrajo un futón azul oscuro como en el que él estaba durmiendo.
- Los futones de las chicas son celestes -mencionó Kaoru notando el cambio de color.
- Tal vez sea para lavarlos por separado -teorizó Tatsuya estirando el futón en el suelo.
Kaoru se metió al futón y se dio cuenta de que estaba bastante separado del de Tatsuya, por lo menos a un metro de distancia.
- ¿Pasa algo? -preguntó él, Kaoru en ese momento se estaba dando cuenta de que él podía ser más tímido de lo que aparentaba.
- Nada -dijo ella metiéndose al futón, la verdad es que prefería las cosas así, ella no se sentía suficientemente segura como para hacer cosas de pareja cuando las luces estaban apagadas.
- Dime, ¿Qué fue lo más difícil de tu entrenamiento? -preguntó Kaoru empezando a sentirse con sueño.
- Lo más difícil fue aprender a meditar -respondió Tatsuya-, hasta tuve que leer libros sobre meditación para poder ser capaz de poner mi mente en blanco.
- Mmm… -Kaoru recostó su cabeza sobre la almohada-, ¿Fue muy aburrido leer esos libros?
- Sí, pero con el tiempo me acostumbré a ellos -se expresó el chico.
- ¿Qué piensas hacer mañana? ¿Cuándo piensas volver a tu casa? -preguntó Kaoru poniéndose de lado para ver al chico mientras sus párpados le empezaban a pesar.
- Ya no tengo nada que hacer en este lugar por lo que tal vez mañana vuelva a casa, extraño a mis hermanos… y a mamá -esto último lo dijo de manera casi sorprendida.
- Es mi idea o no tienes una buena relación con tu madre -preguntó Kaoru bostezando.
- La verdad es que ella le ha tocado aguantarse la peor parte de mis hermanos y yo… tal vez debería hacer algo para compensarla.
-…
Butch giró la cabeza y notó que Kaoru se había quedado dormida.
- Buenas noches -le dijo con gran ternura y él también cerró los ojos para soñar cosas felices.
Familia
Mitzuki fue la encargada de dejar a Kaoru en la entrada de su edificio, cuando volvió al auto la mujer de ojos color verde agua miró por el retrovisor a su pasajero.
- Ni-san, ahora te dejaré en tu casa -anunció volviendo a hacer andar el auto.
- Gracias Mitzuki-nechan por todo lo que hiciste por mi -agradeció Butch desde el corazón.
- Haría cualquier cosa por mi querido hermano menor -dijo ella entre risas.
- También agradécele a Maeda-sensei y a Taro de mi parte, me daría mucha vergüenza decírselos en persona -admitió el chico.
El auto se detuvo frente a la casa en ruinas de Mojo Jojo, por algún motivo cuando Butch la vio se veía un poco menos desastrosa, "¿Podía ser que el mono la pintó?" se preguntó el chico.
- Adiós Mitzuki-onechan -se despidió el chico abriendo la puerta del auto.
- Recuerda no revelar nada sobre nosotros a tus hermanos -le recordó su hermana mayor de corazón.
- Tranquila, sé muy bien cómo evitar levantar sospechas -la tranquilizó antes de salir del auto.
El auto volvió a partir y Mitzuki se perdió de vista al girar por una calle contigua.
Butch se armó de valor, puso un pie en el césped y rápidamente notó que una cortina que daba al patio se abría de manera casi imperceptible, él no le hizo mucho caso a este hecho por lo que siguió caminando hasta que llegó frente a la puerta, fue entonces cuando Mojo salió de la casa y abrazó a Butch con toda la envergadura de sus extensiones robóticas.
- ¡¡Mi niño de Mojo volvióoooo!! -lloró Mojo.
Butch no quiso admitirlo pero se dejó abrazar en gran parte porque extrañaba a Mojo.
- ¿Butch?
Boomer salió de la casa y al notar que quien abrazaba su madre era Butch se le llenaron los ojos de lágrimas y se unió al abrazo.
De la casa también salió Brick quien al ver tal muestra de afecto decidió mantenerse al margen.
Butch aguantó un par de minutos más el abrazo y llanto de su madre y su hermano, hasta que les dio un golpecito para que lo dejaran libre.
- Dónde *snif, ¿Dónde estabas? -preguntó Boomer.
- En un lugar muy remoto -mintió Butch.
- Mojo estaba tan preocupadoooo -seguía llorando el mono.
- Tranquilo mamá, esto fue para mejor, necesitaba desaparecer un par de semanas para así recuperarme de mi depresión -lo tranquilizó Butch.
- ¿Y no podías mandarnos cartas? -preguntó Mojo con los ojos rojos por tanto llorar.
- No, esto tenía que hacerlo solo -respondió el chico de pelo gris.
- Entremos a la casa -pidió Brick entrando a la conversación-, no quiero que sigan montando este espectáculo en público.
Butch estaba un poco irritado por la actitud de Brick, él también lo había extrañado por lo que fue el último en entrar en la casa, pero en el umbral de la puerta Brick lo detuvo agarrándolo del brazo.
- No voy a decir esto de nuevo por lo que escucha bien -pidió-. Te extrañé Butch, por favor no vuelvas a desaparecer de esa forma.
Dicho esto lo soltó y Butch siguió caminando mientras Brick cerraba la puerta.
Ya dentro de la casa Butch notó que el interior había sido re-enyesado y pintado.
- ¿Qué le pasó a este lugar? -preguntó viendo que el trabajo no había quedado tan mal.
- El mono estaba tan preocupado que terminó de reconstruir los pisos dañados y enyesó las paredes -explicó Brick.
- Fue algo entretenido de ver hasta que nos obligó a ayudarlo -agregó Boomer.
- ¿Ustedes también ayudaron? -preguntó Butch incrédulo.
- Sí -confirmó Brick.
Boomer le hizo un gesto a su hermano de color verde para que se acercara.
- La verdad es que nosotros también estábamos angustiados por lo que enyesar y pintar la casa nos ayudó a sobrellevar las malas energías. -Dijo el RRBZ azul en susurros a Butch.
- ¿Qué dijiste rubiecito? -preguntó Brick amenazante.
Boomer se sentó sobre un sillón que claramente había salido de una tienda de antigüedades.
- Nadaaa -dijo este con tono juguetón.
- Butch, niño de Mojo, ¿Qué quieres para almorzar? Te prepararé lo que quieras -dijo Mojo desde la puerta de la cocina.
- Sabes Mojo, a partir de hoy yo seré el que cocine en esta casa -anunció Butch lo que dejó atónito a todos los congregados.
- ¿Al menos Mojo puede ayudarte de alguna manera? -preguntó Mojo afligido.
- Tú te puedes encargar de la lista de compras, dame un papel y te escribiré las cosas que necesito -le contestó el RRBZ verde.
Mojo le pasó un cuaderno y un lápiz a su hijo, este escribió una lista bastante larga de cosas lo cual sorprendió aún más a todos. Ya terminada la lista Mojo la leyó y asintió con la cabeza.
- Son muchos ingredientes pero en pocas cantidades -dijo de manera aprobativa.
- Bueno, mamá, ve a ponerte tu traje de mujer y ve al distrito comercial más sercano, ahí encontrarás todo a buen precio -dijo Butch empujando a Mojo hasta la entrada de su guarida donde únicamente él podía entrar.
- Está bien mi niño de Mojo -dijo Mojo Jojo mientras las puertas se abrían para él-, mamá volverá en un rato más.
Cuando todo estuvieron seguros de que Mojo no podía oírlos se miraron por unos segundos en silencio.
- ¿Qué te pasó socio? -preguntó Boomer-, nunca antes habías querido aportar con algo en esta casa.
- Sí socio, nunca creí verte haciendo cosa de ama de casa -coincidió Brick.
Este comentario no le gustó a Butch pero se preocupó de que eso no afectara el tono de su voz.
- Alguien me enseñó a cocinar mientras no estaba con ustedes y siento que ya no voy a ser capaz de volver a comer la comida grasosa del mono -explicó el chico.
Esta era una verdad a medias, sí era cierto que Butch prefería comer comida sana a cosas que le taparan la sangre con colesterol, pero también le era importante compensarles de alguna forma a los miembros de su familia la angustia de haber perdido a un hijo/hermano sin saber cuándo volvería.
Aunque parezca extraño Butch hasta el día que se fue oficialmente de la casa de Mojo preparó la mayoría de las comidas que se consumieron en esa casa. De vez en cuando comían comida chatarra, pero Butch se volvió tan bueno cocinando que esto se volvió un recurso de último momento. Mojo también aprendió a cocinar comida saludable tradicional con el tiempo pero nadie era mejor que el RRBZ verde cuando se trataba de sazonar un platillo.
