Descargo de responsabilidad: ya saben ustedes que PUCCA y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a su creador Boo Kyoung Kim. Yo sólo usé sus personajes, para crear esta historia loca, pero según yo entretenida.

Descargo de responsabilidad 2: así como el libro de Harry potter sus personajes no me pertenecen, pues le pertenecen a la autora JKRollin. yo sólo utilicé a Harry potter para juntarlo con Pucca, así que no plagien, adapten o copien por favor que eso no está bien.

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"En ocasiones, secretos que se ocultan con tanta fuerza, terminan saliendo a la luz inesperadamente."_(Garu William Potter Sanada y Rubeus Hagrid)

Sin embargo, Quirrell debía de ser más valiente de lo que habían pensado. En las semanas que siguieron se fue poniendo cada vez más delgado y pálido, pero no parecía que su voluntad hubiera cedido.

Cada vez que pasaban por el pasillo del tercer piso, Harry, Pucca, Ron, Hermione y Garu apoyaban las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro. Snape seguía con su habitual mal carácter, lo que seguramente significaba que la Piedra estaba a salvo.

Cada vez que Harry se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, y Ron les decía a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor. Hermione, sin embargo, tenía en su mente otras cosas, además de la Piedra Filosofal.

Había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes, un hábito que Garu comenzó a repetir. A Harry, Pucca y Ron eso no les habría importado, pero los dos se habían juntado para fastidiarlos todo el tiempo para que hicieran lo mismo.

–Hermione, Garu, faltan siglos para los exámenes.

Intentó convencerlos Ron, pero Hermione y Garu no sedieron.

–Diez semanas.

Replicó seria Hermione, agregando serio Garu.

–Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel.

–Pero nosotros no tenemos seiscientos años.

les recordó frustrado Ron, diciendo cansada Pucca.

–De todos modos, ¿para qué repasan si ya se lo saben todo?

–¿Qué para qué estamos repasando? ¿Están locos? ¿Se han dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendríamos que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que nos pasó...

Soltaron alarmados Garu y Hermione, diciendo Harry con curiosidad.

–Garu, ¿Seguro que eres mi gemelo? Es que actúas más como Hermione que como mí gemelo y es extraño, ¿No te parece?

Garu miró a Harry con una expresión confundida, entre el desconcierto y la seriedad.

–¿Qué quieres decir con eso?

Preguntó curioso, arqueando una ceja.

–Solo que te comportas de una manera muy organizada y meticulosa, casi como Hermione.

Explicó calmado Harry, con una sonrisa torcida. Hermione se sonrojó ligeramente, mientras Garu se encogía de hombros.

–Puede ser que me haya dejado influir un poco.

dijo serio Garu, dándole un vistazo a su libro de notas subrayado en colores.

–Pero solo estoy tratando de estar preparado. No quiero sorpresas en los exámenes.

–¿Preparado para qué?

Intervino intrigado Ron, con una mezcla de curiosidad y escepticismo.

–Ya sabemos que Hermione es una empollona, pero tú, Garu, no te había visto así antes.

–Es verdad.

Asintió afirmativamente Harry, también sorprendido.

–Nunca te habíamos visto tan preocupado por los estudios.

–¡Lo importante no es solo pasar los exámenes!

Exclamó seria Hermione, cruzando los brazos.

–¡Es demostrar que estamos aprendiendo y que somos capaces de manejar los conocimientos que nos están enseñando! Además, las cosas en Hogwarts pueden ser impredecibles. Nunca sabemos qué nos deparará el futuro.

Pucca se rio, mirando a Garu con diversión.

–Bueno, yo la verdad no me sorprendo, Garu siempre ha sido muy centrado, serio y firme. En Sooga era peor, ahora estudia para los exámenes de magia, pero allá estudiaba para todo, meditación, idiomas, literatura, matemática, ciencias, taijutsu, genjutsu, ninjutsu, dojutsu y etc., etc., etc.

Los ojos de Ron se abrieron como platos al escuchar la lista interminable de disciplinas en las que Garu se había entrenado.

–¡Vaya!

Exclamó incrédulo Ron, mirando a Garu con una mezcla de respeto y asombro.

–¿De verdad hacías todo eso en Sooga? No me sorprende que te tomes tan en serio los estudios aquí.

–Yo no sabía que Hogwarts fuera tan fácil para ti, Garu.

Comentó burlón Harry, medio en broma, medio en serio. Garu simplemente asintió, sin dejar de subrayar un pasaje del libro que tenía abierto frente a él.

Hermione, que ya había recuperado la compostura después de sonrojarse, lanzó una mirada aprobadora a Garu antes de volver a concentrarse en sus propios apuntes. Pucca bufó divertida, diciendo por agregar algo más.

–No es que sea fácil para Garu, nunca lo es, pero nunca lo dice. Es tan terco y disciplinado con todo lo que hace, que incluso tiene trampas ocultas en su casa para siempre mantenerse alerta.

Ron se quedó boquiabierto, intentando procesar todo lo que Pucca había dicho.

–¿Trampas?

Preguntó curioso, con los ojos aún más abiertos.

–¿En serio, Garu?

Garu asintió sin levantar la vista de sus apuntes, mientras continuaba subrayando con precisión. Hermione soltó un leve suspiro, como si hubiese encontrado en Garu un alma gemela en cuanto a la disciplina se refería.

–¡Eso es increíble!

Exclamó impactado Ron, aunque parecía más asustado que impresionado.

–¿Qué clase de trampas?

–Nada que pueda herir gravemente a nadie.

Aclaró calmada Pucca con una sonrisa traviesa.

–Solo trampas para mantener a los intrusos a raya y para asegurarse de que siempre esté en su mejor forma. Es un entrenamiento constante.

–¡Merlín!

Murmuró sorprendido Harry, sacudiendo la cabeza.

–Eso suena agotador.

Hermione, quien había estado observando a Garu con una expresión de respeto, finalmente habló:

–La verdad es que podríamos aprender mucho de la disciplina de Garu. No solo en los estudios, sino en la vida en general. Ser tan meticuloso y organizado puede ser una gran ventaja.

Ron frunció el ceño, todavía tratando de asimilar la idea de vivir en una casa llena de trampas.

–No sé si yo podría vivir así.

Confesó con algo de pavor ante la idea.

–Con una cosa es suficiente para volverse loco.

Harry rio entre dientes, viendo la expresión de Ron.

–Bueno, al menos ahora sabemos por qué Garu siempre está tan preparado.

Dijo comprensivo, dándole una palmada en la espalda a su hermano.

–Pero, aun así, no pienso pasarme el día estudiando.

Pucca asintió, aún con una sonrisa en los labios.

–Garu tiene su forma de ser, pero eso no significa que todos debamos ser así. Cada uno tiene su propio ritmo.

–Exactamente.

coincidió conforme Harry, mirando a Ron.

–Podemos tomarnos las cosas con un poco más de calma.

Garu, que hasta ese momento había estado concentrado en sus notas, levantó la vista y miró a su hermano y a Ron con una expresión que mezclaba diversión y una ligera reprimenda.

–No es que tengan que hacer lo mismo que yo.

Dijo serio, finalmente rompiendo su silencio.

–Pero, si se preparan con tiempo, no tendrán que preocuparse cuando llegue el momento. Así podrán disfrutar de lo que realmente les importa sin preocupaciones.

Hermione asintió, claramente de acuerdo con Garu.

–Eso es exactamente lo que quiero decir.

Añadió seria Hermione.

–Si nos organizamos ahora, no tendremos que correr como locos más adelante.

Así, el grupo continuó su preparación, conscientes de que los desafíos en Hogwarts no eran solo académicos, sino también personales, y que el verdadero aprendizaje no solo se encontraba en los libros, sino en las experiencias que compartían juntos.

Pero desgraciadamente, los profesores parecían pensar lo mismo que Hermione y Garu. Les dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad, aunque a Hermione y a Garu no les parecía afectar en casi nada con el ritmo de estudio que llevaban.

Era difícil relajarse con Hermione y Garu al lado, recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos con la varita. Quejándose y bostezando, Harry, Pucca y Ron pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ellos, tratando de hacer todo el trabajo suplementario.

–Nunca podré acordarme de esto.

Estalló agotado Ron una tarde, arrojando la pluma y mirando por la ventana de la biblioteca con nostalgia. Era realmente el primer día bueno desde hacía meses, pero los cinco estaban atareados con las tareas y trabajos de más.

El cielo era claro, y las nomeolvides azules y el aire anunciaban el verano. Harry, que estaba buscando «díctamo» en Mil hierbas mágicas y hongos no levantó la cabeza hasta que oyó que Ron decía:

–¡Hagrid! ¿Qué estás haciendo en la biblioteca?

Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar, con su abrigo de piel de topo.

–Estaba mirando.

Dijo con una voz evasiva que les llamó la atención.

–¿Y vosotros qué hacéis?

De pronto pareció sospechar algo.

–No estaréis buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?

–Oh, lo encontramos hace siglos.

Dijo Ron con aire grandilocuente.

–Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi…

–¡Eh!

Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba.

–No podéis ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué os pasa?

–En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte.

Dijo serio Harry, agregando Garu con neutralidad, sin dejar de ver su libro.

–Sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy

–¡SHHHH!

Dijo urgente Hagrid otra vez.

–Mirad, venid a verme más tarde, no os prometo que os vaya a decir algo, pero no andéis por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo os lo he contado…

–Te vemos más tarde, entonces.

Dijo conforme Harry, Pucca solo suspiró agotada, yendo a buscar la pluma que arrojó ron. Hagrid se escabulló, como si escondiera algo más que la piedra filosofal.

–¿Qué escondía detrás de la espalda?

Dijo Hermione con aire pensativo.

–¿Creéis que tiene que ver con la Piedra?

–No creo, eso debe de ser externo a la piedra.

Dijo calmada Pucca, trayendo la pluma de Ron.

–Voy a ver en qué sección estaba.

Dijo serio Ron, cansado de sus trabajos. Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos. Los desparramó sobre la mesa, haciendo que Garu y Pucca sé asomaran a ver.

–¡Dragones!

Susurró curioso.

–¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda y Del huevo al infierno, guía para guardianes de dragones

–Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí.

Dijo serio Harry, Garu miró a su gemelo, hablando con seriedad.

–¿Habrá conseguido uno?

–Pero va contra nuestras leyes.

Dijo grave Ron.

–Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumanía.

–Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad?

Preguntó intrigado Harry, añadiendo Garu con ligera molestia.

–En realidad se ve imposible.

–Pero no lo es, porque por supuesto que hay.

Respondió seguro Ron.

–Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, se los aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden.

–Entonces, ¿en qué está metido Hagrid?

Dijo intrigada Hermione, Pucca solo los miró con preocupación. Cuando llamaron a la puerta de la cabaña del guarda bosques, una hora más tarde, les sorprendió ver todas las cortinas cerradas. Hagrid preguntó, curioso de saber quiénes estaban afuera.

–¿quién es?

Antes de dejarlos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta tras ellos. En el interior, el calor era sofocante. Pese a que era un día cálido, en la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron.

–Entonces, ¿queríais preguntarme algo?

–Sí.

Dijo serio Harry, mientras Pucca jugaba con las llamas sin que nadie la notara. No tenía sentido dar más vueltas, así que Harry dejó que su gemelo cuestionara.

–Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy.

Hagrid los miró con aire adusto.

–Por supuesto que no puedo.

Dijo serio.

–En primer lugar, no lo sé. En segundo lugar, vosotros ya sabéis demasiado, así que tampoco os lo diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts… Aunque eso ya lo sabíais, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguasteis lo de Fluffy.

–Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí.

Dijo tranquila Hermione, con voz afectuosa y lisonjera. La barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía, tomándolo como una buena señal. Hermione continuó, tratando de sacarle algo a Hagrid.

–Nos preguntábamos en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti.

Con esas últimas palabras, el pecho de Hagrid se ensanchó. Harry, Garu, Pucca y Ron miraron a Hermione con orgullo, agradecidos de su astuta amiga y haciendo que los ojos de Harry brillaran más.

–Bueno, supongo que no tiene nada de malo deciros esto… Dejadme ver… Yo le presté a Fluffy… luego algunos de los profesores hicieron encantamientos… la profesora Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall.

Contó con los dedos.

–El profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperad, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape.

–¿Snape?

Dijeron curioso Harry y Garu, mirando a Hagrid con perplejidad.

–Ajá… No seguiréis con eso todavía, ¿no? Mirad, Snape ayudó a proteger la Piedra, no quiere robarla.

Garu y Harry sabían que Pucca, Ron y Hermione estaban pensando lo mismo que ellos. Si Snape había formado parte de la protección de la Piedra, le resultaría fácil descubrir cómo la protegían los otros profesores. Es probable que supiera todos los encantamientos, salvo el de Quirrell, y cómo pasar ante Fluffy.

–Tú eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid?

Preguntó Harry con ansiedad, agregando Pucca con ligera curiosidad.

–Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?

–Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo.

Dijo Hagrid con orgullo.

–Bueno, eso es algo.

Murmuró aliviado Harry a los demás.

–Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando.

–No puedo, Harry, lo siento.

Respondió apenado Hagrid, sin mirar a los cuatro chicos. Harry notó que miraba de reojo hacia el fuego, mirando a Pucca jugar con las llamas. Harry también miró, viendo a Pucca y lo que había en el fuego, mientras Hagrid le decía a Pucca con preocupación.

–Ey, Pucca, apártate de la chimenea.

–Estará bien, Hagrid, a Pucca no le pasará nada si toca las llamas.

Dijo serio Garu, dando un suspiro cansado al ver a Pucca jugar con las llamas de la chimenea. Hagrid observó a Pucca con una mezcla de preocupación y asombro, incrédulo por lo que la chica hacía. La pequeña niña seguía jugando con las llamas, riendo suavemente mientras las llamas danzaban alrededor de sus dedos sin causarle daño alguno.

–¿Cómo es que...?

Hagrid murmuró asombrado, incapaz de terminar su pregunta. Mientras Garu asentía con la cabeza, confirmando lo que ya había dicho.

–Ya lo verás, es sencillo, pero incluso yo me asusté cuando Ronnie y Destiny me lo rebelaron hace muy poco.

Soltó serio y sé giró a mirar a Pucca, hablándole con resignación a la que consideraba como su no novia.

–Pucca, ya que usaste tu poder de semidiosa del fuego para pelear con Ring Ring, la media hermana de Draco y semidiosa del viento, ¿Podrías mostrarle tu transformación a Hagrid que ya vimos Harry, Ron, Hermione y yo?

Pucca dejó de jugar con las llamas, su mirada traviesa se transformó en una expresión más seria. Garu, Harry, Ron y Hermione se acercaron un poco más, como si anticiparan algo espectacular.

Hagrid, que seguía observando a Pucca con incredulidad, se quedó sin palabras cuando la pequeña niña dio un paso hacia atrás, apartándose de la chimenea. Pucca cerró los ojos y tomó una profunda bocanada de aire, su semblante adoptando una serenidad inusual para alguien de su edad y tan enérgica como ella.

Entonces, de repente, las llamas de la chimenea comenzaron a intensificarse, elevándose como si respondieran a una fuerza invisible. El calor en la cabaña se hizo aún más sofocante, y Hagrid, que ya estaba sudando, se secó la frente con la manga de su camisa.

En un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo de Pucca comenzó a brillar con un resplandor amarillento con tono blanco. Su cabello, normalmente liso, oscuro y en chongos, comenzó a flotar alrededor de su cabeza como si estuviera suspendido en el aire por una brisa invisible y ahora totalmente suelto hasta la cintura.

Los ojos de Pucca se abrieron, revelando un intenso resplandor rojo intenso que reflejaba el fuego que danzaba en la chimenea. La transformación fue rápida, pero cada movimiento de Pucca parecía estar cargado de una energía poderosa y antigua.

Pucca había crecido como una mujer de 20 años, inclusa su ropa roja y su túnica de Hogwarts también había cambiado. Ahora llevaba un vestido largo y sensual de color rojo intenso, la parte superior es un corsé ajustado de cuero rojo con bordados dorados en forma de llamas que ascienden desde la cintura hasta el pecho.

Los bordados brillan con un resplandor cálido, como si el fuego estuviera vivo en el tejido. Los hombros están adornados con hombreras negras de terciopelo, decoradas con pequeños rubíes incrustados que brillan como brasas ardientes.

Las mangas del vestido son largas y ajustadas, hechas de un tejido negro semitransparente que se funde en rojo hacia los puños, donde terminan en una serie de brazaletes dorados con inscripciones arcanas. La falda del vestido es larga y fluida, hecha de capas de seda roja y negra que se mezclan en un degradado perfecto.

Era tan hermoso el vestido, que, si Pucca se pusiera a caminar, la falda se movería como si estuviera hecha de llamas vivas, creando una ilusión de fuego danzante. La parte trasera de la falda es ligeramente más larga, formando una cola que deja una estela dorada a su paso.

El cinturón dorado ceñido a la cintura es una pieza central del traje, con una gran gema roja en el centro, que parece contener el núcleo de una llamarada eterna. Desde el cinturón caen cadenas finas de oro que se entrelazan alrededor de las caderas, añadiendo un toque de poder y feminidad.

Finalmente, Pucca llevaba una capa negra que se fijaba en los hombros con broches dorados en forma de fénix. El interior de la capa es de un rojo ardiente, y cuando se despliega, revela símbolos de fuego y pasión, que parecen brillar y moverse en respuesta a su voluntad.

Unas botas altas de cuero negro con detalles dorados y un collar con un rubí que brilla como una pequeña llama completó el atuendo, haciéndola ver tan hermosa y sensual a la vista de los chicos presente y el asombro de Hermione. Hagrid retrocedió un paso, sus ojos abiertos como platos.

Harry, Ron y Hermione también estaban asombrados, aunque ya habían visto esta transformación antes, nunca dejaba de impactarlos. La pequeña Pucca ahora se veía casi etérea y ya no como una niña, envuelta en un aura de fuego que no quemaba, sino que parecía protegerla.

–¿Pucca es... una semidiosa?

Murmuró Hagrid, apenas creyendo lo que veía. Garu asintió lentamente, sus ojos nunca apartándose de Pucca.

–Sí, es la semidiosa del fuego. Su poder se manifestó por primera vez durante una pelea que pasó hace un año atrás con Ring Ring, media hermana de Draco y también media hermana de Ronnie King, aunque parece que está aprendiendo a controlarlo mejor, pues antes solo podía soltar su cabello, mostrar esa aurora protectora, crecer un poco y controlaba el clima.

Hagrid se quedó sin palabras, su mirada fija en Pucca, mientras ella permanecía en su forma transformada. El calor en la cabaña parecía disminuir un poco, como si Pucca estuviera ajustando su poder conscientemente para no sofocar a los presentes.

Hermione, que rara vez se quedaba sin saber qué decir, apenas pudo contener su asombro. Garu solo suspiró resignado, aun recordando el regaño que le dio a Pucca cuando sé peleó con Ring Ring en el partido de quidditch que ella le contó y el accidente que pasó hace un año atrás.

–Es… Es increíble.

murmuró asombrada Hermione, acercándose un poco más, examinando cada detalle de la transformación de Pucca.

–¿Y dices que esto sucedió por primera vez hace un año?

Preguntó intrigado Hagrid, recuperando algo de su compostura, mientras se rascaba la cabeza. Garu asintió, sus ojos fijos en Pucca.

Mientras ella sonreía con dulzura, deshaciendo la transformación lentamente hasta volver a su forma original. El resplandor desapareció, su cabello volvió a recogerse en sus habituales chongos, y el vestido elegante fue reemplazado por su túnica de Hogwarts.

–Sí.

Dijo suave Garu.

–Fue durante unos días de verano en Sooga, en ese entonces yo aún no había llegado aquí a conocer a mi hermano gemelo Harry. Así que yo solo entrenaba como ninja, ocupándome en mis cosas y esos días fui a comer como siempre en el restaurante de los tíos de Pucca.

Garu se sonrojó con suavidad, apartando la mirada de todos y continuando con sus palabras.

–Pucca comenzó a perseguirme para besarme y yo terminé tirando mi comida al suelo cuando salí huyendo, así que subí a un barquito en el muelle de la playa de Sooga y me fui a pescar. Tal vez tardé tres días a lo máximo y solo porque el clima había cambiado radicalmente, una fuerte tormenta había llegado a Sooga de la nada y yo tuve que volver a mi casa con todo lo que había pescado.

Hagrid y los demás escuchaban con atención, mientras Garu relataba su historia, sus palabras entrelazadas con un leve tono de nostalgia y ligera vergüenza.

–Cuando regresé a la aldea.

Continuó serio Garu, su voz reflejando una mezcla de cansancio y emoción.

–Noté que algo no estaba bien, los truenos sonaban y el cielo estaba obscuro. Lo más raro de todo, es que no había ningún aldeano en Sooga. así que fui donde se concentraba la lluvia, truenos y el cielo más obscuro, cuando llegué al templo del maestro Soo, que era donde se concentraba la tormenta, Pucca estaba llorando, todos los aldeanos estaban allí en la boda y Ring Ring sé estaba casando conmigo.

El silencio en la cabaña de Hagrid se volvió palpable cuando Garu mencionó a Ring Ring. La historia que Garu estaba narrando capturó la atención de todos, y el aire sofocante de la habitación pareció detenerse mientras continuaba.

–¿Casándose contigo?

Exclamó sorprendido Ron, incrédulo, rompiendo el silencio. Hermione le dio un codazo suave, indicando que dejara a Garu seguir con su relato.

–Sí, casándose conmigo, pero a la vez no era yo.

Garu asintió con gravedad, sin apartar la mirada de Pucca, que ahora parecía inmersa en sus propios pensamientos. Sus ojos reflejaban la intensidad de esos recuerdos, muy diferente a la incomodidad de Garu.

–¿Cómo que no eras tú?

Preguntó intrigada Hermione, claramente confundida. Garu se rascó la cabeza, intentando encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que había vivido.

–Verás, al llegar yo también me confundí, pero sabía que no era yo. pues yo desde hace tres días estaba en alta mar pescando, así que jamás pude haber andado con Ring Ring. Sin embargo, intuí que ese Garu que se casaba con ring Ring era un impostor. Incluso tenía una máscara para parecerse a mí, al quitársela me enteré que era Dada, un empleado del restaurante de los tíos de Pucca enamorado de Ring Ring.

Hagrid y los demás escuchaban atentamente, con sus miradas fijas en Garu mientras él narraba su experiencia. El fuego en la chimenea crepitaba, pero el calor parecía haberse reducido, como si la presencia de Pucca hubiera equilibrado la atmósfera.

–Entonces, ¿Dada era el impostor?

preguntó interesado Harry, tratando de comprender el giro de los acontecimientos. Garu asintió con seriedad, rodando sus ojos verdes como los de Harry.

–Sí. Cuando Pucca, que estaba allí en la boda, se enteró del engaño. Sé enfureció, ella había creado la tormenta y el cambio de clima por la tristeza que sentía, así que se puso a pelear con Ring Ring por el engaño que entre Dada y ella habían realizado para herirla.

–¿Entonces, fue Pucca quien causó la tormenta?

Preguntó seria Hermione, aún asombrada. Garu asintió lentamente, su expresión mostrando la gravedad del recuerdo.

–Sí, los poderes de Pucca son muy poderosos, es como sí ella hubiera heredado los poderes de todos los dioses que son sus familiares y el poder de su padre, un tal Sirius Black. Cuando Pucca descubrió la verdad, la tormenta se desató con una furia que nadie había visto antes. Ella estaba devastada, y el viento, la lluvia y los truenos respondieron a su dolor. Fue entonces cuando sus poderes de semidiosa del fuego se manifestaron plenamente y un tornado apareció en Sooga.

Hagrid miró a Pucca con una mezcla de admiración y preocupación. Los ojos de Pucca se volvieron a abrir con un destello de tristeza, y su mirada se posó en el fuego de la chimenea.

–¿Y qué pasó después de eso?

Preguntó ansioso Harry, intrigado por el final de la historia. Garu respiró hondo, claramente afectado por los recuerdos.

–Pues Pucca luchó un buen tiempo con ring Ring, lanzándola a volar con un tornado o algo así. Ring Ring le pidió perdón, pero ella estaba muy herida para perdonarla. Al que sí perdonó fue a Dada, pues ella lo considera parte de su familia y luego del conflicto, Pucca se calmó como si no fuera nada, tuve que regalarle flores para que se diera cuenta que yo no había planeado nada, entonces fue cuando me abrazó y toda la aldea quedamos en que no volveríamos hacer enfadar a Pucca. Sin embargo, esa vez solo había mostrado un cuarto de su poder.

La cabaña estaba en silencio, el relato de Garu había sumido a todos en un estado de asombro y reflexión. Hagrid, aún sin recuperar completamente su compostura, observaba a Pucca con un respeto renovado.

Harry, Ron y Hermione intercambiaron miradas, asimilando la magnitud del poder de Pucca y el drama detrás de la historia. Temían lo que había pasado en la aldea, y de alguna manera agradecían no haber estado allí.

–No puedo creer que todo eso haya pasado.

Dijo impactado Ron, rompiendo finalmente el silencio. Su expresión reflejaba una mezcla de incredulidad y fascinación, bastante lleno de curiosidad por todo ese drama.

–¿Y qué pasó con Ring Ring después de la pelea?

Garu frunció el ceño, su rostro mostrando una mezcla de fastidio y vergüenza, poniéndose cada vez más rojo.

–Ring Ring fue derrotada, pero su situación no terminó ahí. Pucca la dejó ir, pero ella no dejó de pelear con Pucca. Las primas tienen una situación conflictiva desde siempre, tal vez por mi culpa, pues ambas están enamoradas de mí. Ahora mismo, puedes verla en la Sala común de Slytherin, con su medio hermano Draco Malfoy, su medio hermano Ronnie King, el cual está enamorado de Pucca y como ya saben es el dios del amor, con Tobe Snape, Shaman, Jing Jing Ryddle, Crabbe y Goyle. Pero bueno, el punto es que cambiemos de tema y regresemos a lo importante.

Los demás asintieron, quedándose ligeramente en silencio.