Chapitre 11

Coming Home

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Meet Me in the Valley Where the Kids Collide into the Morning,

Oh, My God…

Llegaron a Agay por la mañana. Originalmente los padres de Nino viajarían con ellos, pero al final tuvieron que quedarse en París por unos días más, lo que significaba casa en la playa sola. Claro, no habrían chicas, porque no tenían permiso y por obvios motivos -Adrien-, pero nada de eso era impedimentos, al contrario: la libertad total de comprar cervezas, sin miradas juzgonas ni comentarios inadecuados de ningún lado.

Pasaron su primera gran borrachera; videojuegos, playa, parrillada y quedarse dormidos en la terraza, en traje de baño y con el sol de la mañana dándole el calor que el alcohol ya no le estaba proporcionando.

Su celular sonó. Se quejó al levantar la cabeza y sintió como si le hubieran pegado con mil ladrillos. Otro quejido, tomó el celular y enfocó para ver quien estaba del lado de la videollamada que le estaba entrando.

— ¡Buenos días, playero!

Marinette gritó con una gran sonrisa. Adrien alejó la pantalla y ella soltó una risotada. Ahora que lo recuerda, durante el día anterior le había dicho que compraron cervezas para varios días pero sospechaba que se acabarían ese mismo día. La sospecha fue cierta.

— Que malvada.

— Lo sé— se regocijó.

— ¿Por qué me hablas tan temprano?— eran las ocho de la mañana, lo que significaba era más temprano en Londres.

— Las tres de la tarde no es temprano.

— ¿Ah?

Marinette cambió el teléfono y mostró el paisaje de dónde estaba. Una espectacular vista panorámica que él no reconocía. Ella movía la cámara y vio a Zoé, le saludó con una gran sonrisa y le mostró un taiyaki. La cámara seguía moviéndose y por las personas a su alrededor se dio cuenta de en qué lugar estaban.

— ¿Están en la Tokyo Tower? — por fin podía enfocar con normalidad, sin hacer bizcos. Marinette asintió — ¿Cómo es que llegaron hasta allá?

—Kagami es muy tenaz— Zoé se asomó en la pantalla—. Pero la amo, nunca había venido a Japón.

Adrien arqueó una ceja, eso era extraño. Con la mirada cuestionó a Marinette.

— Ayer Kagami nos alcanzó en el restaurante de mi tío, se veía molesta. Creí que se había peleado con Félix, pero me dijo que él ha sido un ángel. Apenas iba a contarnos cuando su mamá le marcó por teléfono, hablaron en japonés, así que no supe qué pasó, hasta que colgó con ella furiosa y se metió a la cocina. Cuando salió mi tío dijo que nos daba permiso y que cuidaramos a Zoé en Japón. Y aquí estamos.

— Me están cuidando— Zoé ya no estaba con el takoyaki, ahora tenía dos dango en cada mano.

— ¿Y Kagami dónde está?

— Con su mamá. Y no, no nos dijeron nada. Kagami nos dijo que no nos preocupemos y que la veíamos a las cinco. Así que ahora solo estamos turisteando.

—Que raro.

— Por eso te marcamos. Para reportarnos y para ver si tú sabes algo.

— No, para nada. Ni siquiera he hablado con Félix. Solo me envió una foto de él con mi tía en sus vacaciones.

— Tal vez no sea nada— Marinette mordió un dango que le ofrecía Zoé—. Tsurugi-san es así, le gusta ordenar y que todo se haga al instante.

— Seguramente.

— Marinette, debemos irnos. Quiero ir a comer ramen antes de encontrarnos con Kagami.

— ¿Vas a seguir comiendo?— dijo Adrien, ahora que mencionaba comida le dieron nauseas.

— Es lo que haré todas mis vacaciones. Probar verdadera comida japonesa. Y tú, vete a dar un baño, una aspirina y revive a tus amigos, los cuales ni tú has de saber dónde están.

— Los escucho roncar, así que estoy seguro que en el mar no.

— Que grandes. ¡Nos vemos!

— Diviertanse mucho.

Lo último que vio Marinette fue la dulce sonrisa de despedida de Adrien.

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I've Been Stuck in Motion, Moving Too Fast

No pensó en el regreso a clases. Su cerebro lo había bloqueado porque se venía el evento del cual cada año vuelca todo su corazón y se emociona, pero ahora no sentía que fuera a resultar bien.

— Cariño, los del refugio quieren saber sobre tu participación de este año y sobre tus planes.

No había hecho nada.

Desde primero de secundaria, el refugio Bigotes Unidos ha sido auxiliado por el negocio de su madre en honor a su padre. Habían sacado una colección inspirada en los gatos, el animal favorito de su padre. Lo recaudado ese año se fue al refugio, pero Adrien sintió que un año de ayuda no era suficiente, así que cada año él y sus amigos organizaron un día para ayudar a la adopción de gatos y recolectar víveres. Conforme crecían, la organización era mejor y daban más empuje.

Hasta ese año.

No lo había olvidado del todo, solo fue aplazando el momento porque tenía la diminuta esperanza de que las cosas con sus ex-amigos hubieran mejorado para este punto. Pero no fue así y ahora está seguro que no lo será.

¿Lo dejarían todo de lado por el refugio? Temía saber la respuesta, porque la negativa sería de muchas maneras peor.

— Oh, aquí estás.

Nathaniel y Alix encontraron a Adrien en su usual escondite bajo las gradas del campo. Alix se estiró para tomar la tablet de Adrien y leyó el formato del calendario de Bigotes Unidos.

— Estaba esperando que nos dijeras de esto. ¿Qué haremos?— Alix o

D—. ¿Por qué no nos has dicho?

— Porque no estoy seguro de que este año haya mucha ayuda.

Alix y Nathaniel se voltearon a ver e hicieron muecas en acuerdo con el rubio. Era complicado, no querían saber si sus amigos eran así de malos.

— No importa— Nathaniel palmeó la espalda de Adrien— Alix, Nino y yo somos muchos. Qué te parece juntarnos en Jagger y envíar esto hoy.

Adrien sonrió de oreja a oreja, su amigo tenía razón, con ellos era suficiente.

Por la tarde Nino corrió hacia Jagger, por fin iría al famoso escondite de su mejor amigo. Nathaniel y Alix ya habían estado ahí mucho antes, lo cual le hacía sentir aún más excluido no conocer el lugar más que por el logo del café que Adrien le suele llevar.

El lugar era como lo imaginaba y más colorido de lo que sus amigos decían. Por fin comería la comida recién caliente y esperaba uno de sus momentos random que según solían pasar.

— Necesito esas papas fritas calientes y el café sin el hielo derretido. ¿Qué van a pedir?

Todos le dieron sus pedidos a Nino y mientras él iba a la barra los demás buscaron una mesa. Dos minutos después Adrien no se sorprendió de que sus demás amigos llegarán, ni que jalaran sillas y mesas para sentarse con ellos. Lo que le siguió si lo sorprendió.

— Bien, entonces, ¿cuándo es el evento de adopción? —Zoé se colgó de sus hombros.

— Tenemos muchas ideas— Rose chilló, emocionada.

— ¿Cómo saben del evento?— dijo Adrien, confundido.

— Nathaniel — dijo Marc, sentado justo al lado del pelirrojo— .Me dijo todo y que este año no tendrías mucha ayuda, así que me preguntó si me podía unir y si los demás se unirían.

— Amo los gatos— dijo Juleka.

— Oh ¿son tus amigos?— Nino se unió y saludó a todos. Se presentaron y se sentó al lado de Luka, quien más le interesaba conocer, aunque no lo iba a admitir con Adrien.

El rubió sintió su pecho hincharse, no había pensado en pedir ayuda a sus nuevos amigos, siempre estaban tan ocupados y de arriba para abajo, pero aquí estaban, la llamada de uno unió a todos.

Menos a una.

— Eh, no es que la quiera obligar pero…¿y Marinette?

— Ah, ella — Luka rodeó el hombro de Adrien y le dio esa sonrisa que siempre le ponía nervioso, expuesto—. En cuanto escuchó de esto, se fue a diseñar ropa para gatos. Dijo que no vendría pero que esta noche se desvelaba cociendo. ¿No creías que te dejaría solo, verdad?

Adrien bajó la mirada y escondió el sonroje.

No tardaron en organizar el mejor evento de todos. Nunca hubiera pensado en tantas cosas nuevas y divertidas para ayudar a atraer gente.

Ese día la banda tocaría en en el evento, se anunciarán en la escuela y Jagger para atraer a nuevas personas y por supuesto a sus compañeros y fans. Tocarían sus canciones usuales, pero querían buscar canciones sobre gatos para estar más de acuerdo a la temática. Rose y Juleka harían pinta caritas, Zoé y Marc harían retratos de las personas con sus mascotas o si querían, ellos en versión felina. Nathaniel se animó a unirse a pintar también. Alix y Nino no eran artistas, así que ellos estarían con Adrien como organizadores, acomodadores y todo lo demás que se ocupa y sostiene el orden.

Era perfecto.

— Buenas noches, Chaton.

Marinette marcó justo cuando Adrien entró a su habitación. Estaba agotado, quería bañarse, ponerse el pijama y ver algo en la tele antes de quedarse a dormir. Pero su pila se recargó con el rostro de Marinette en la pantalla.

— Mi Lady. Te extrañamos el día de hoy.

— Lo sé. Y te ves agotado. No te quitaré mucho tiempo.

— Tú nunca me quitas tiempo.

Marinette se sonrojó, pero evadió eso al enseñarle la lengua.

— Acabo de enviarte los bocetos que hice. Quiero que me digas si hay alguno que no te gusta. Y no quiero que me mientas.

— Bien, bien, dame unos minutos.

— Espero.

Marinette tomaba agua y veía solo los ojos de Adrien moverse de lado a lado. Estaba nerviosa, nunca había hecho algo para animales, así que estaba ansiosa.

— Son perfectos, Marinette. Me encantan.

— ¿No mientes?

— Como crees. Los amo. No puedo creer que lo hayas hecho para ayudar. Es decir, a todos, son maravillosos.

— Oye, jamás se nos hubiera ocurrido entrar a algo tan bueno y generoso. Es egoísta, pero nos emociona hacer algo tan bueno.

Marinette bostezo y se estiró.

— Quería empezar a coser, pero estoy cansada. Ya que tendremos tiempo me lo tomaré con más calma. Tal vez le pida a algunos compañeros de mi clase de costura que me ayuden.

— Ve a descansar, te lo mereces. Buenas noches, mi Lady.

— Dulces sueños, Chaton.

Su corazón golpeaba su pecho, esperaba ya no escucharle decir Adrien.

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I Know You're Ready for the Sparks to Fly, into the Morning.

Dos días después, Nino y Alix llegaron con los panfletos del evento. Adrien pidió los permisos usuales dónde publicar el evento, todos habían aceptado. A la hora del almuerzo, Adrien empezó a colocar su parte en los tablones de anuncios de los pasillos y de los salones.

Sus compañeros de clase lo vieron pegando los anuncios y se dio cuenta de que lo veían con confusión. No importa, no quería arriesgarse con ellos nuevamente, no después de lo que le habían hecho con Zoé.

— ¿Ocupado?

Adrien volteó hacia esa melodiosa voz. La primera vez en casi cuatro meses que la sentía tan cerca de su oído.

— Lo estoy.

Lila hizo un puchero. Adrien suspiró y dejó de verla, no estaba dispuesto a despertar sus viejas emociones por sus viejos hábitos.

Era la hora de la salida, pero él estaba saliendo una hora después de clases dado que tenía su sesión con la psicóloga. Que Lila estuviera ahí no era lo usual, ya todos se habían ido y por lo que sabía ella no había vuelto a sus sesiones. Quería preguntarle qué hacía ahí y echarle en cara sobre la terapia, pero no deseaba hablar con ella, no quería ese problema cuando se supone no debían hablar. Así que eso haría, la ignoraba en lo que esperaba.

— Los chicos y yo nos preguntamos porque no nos dijiste nada sobre el refugio. Nos asombró ver que ya lo tenías todo hecho.

— No creí que quisieras estar cerca de mi. Con tu nuevo novio y mis ataques de irá contra ti.

Lila puso los ojos en blanco.

— Sabes que nos gusta ayudar con eso.

— También sé que ya no soy de su gracia.

— Estoy tratando de hablar en serio.

— Yo estoy hablando en serio— ganó ella, la volteó a ver—. Lila ¿qué quieres?

— Hablar contigo.

— No debemos hablar, ¿recuerdas?

— Pero eso puede cambiar, si tú quieres.

Lila se acercó, sus manos tomaron los costados de su sacó, como solía hacer cuando se acercaba para besarlo. Adrien estaba nervioso, pero no de la forma en la que solía ponerse, sino algo más como miedo, de alerta.

— Si le digo a los chicos, podemos unirnos y ayudar. Puedo ser tu mano derecha, como siempre lo fui.

— ¡Chaton!

Él dio un saltó y Lila puso una fría mirada. Del otro lado de la calle estaba Marinette, saludando con una mano. Fue corriendo hacía él con una animada sonrisa.

— ¿Me esperaste mucho?

No, no la estaba esperando, ni siquiera sabía que estaba haciendo ahí, pero se sintió aliviado de verla.

— Un poco, creí que iba a tener que ir a buscarte. Ah, ella es Lila.

— Mucho gusto, Lila. Eres más bonita de cerca.

— Gracias.

Lila no se soltó de Adrien, fue él quien se alejó de ella para estar al lado de Marinette, la cual se colgó de su brazo. Lila estaba apretando los dientes, intentaba ocultar que estaba molesta, pero no le estaba resultando del todo.

Gorilla llegó en el auto, por fin se podría ir de ahí.

—Lila, si quieren unirse al evento adelante, sabes que siempre se necesita ayuda y personas. Dejé panfletos en dirección, ¿quieres algunos?

— Yo iré por ellos mañana.

— Bien, nos vemos mañana.

— Mucho gusto, Lila.

Ambos chicos se subieron y dejaron atrás a Lila. Adrien se desplomó en el asiento, estaba agotado, mareado. Marinette le tomó de la mano para calmarlo. Gorilla daba miradas furtivas, no estaba contento de haber visto a su jefe con aquella chica que tantos dolores le había causado.

— Lo siento, no había hablado con ella en mucho tiempo. Fue…extraño— ella asintió—. Me caíste del cielo. Pero no sé porque me caiste del cielo.

— Nathaniel me dijo que salías tarde y quería ayudarte a pegar los panfletos en la ciudad. Me alegra haber llegado contigo.

Adrien susurró gracias y su cabeza descansó en el hombro de Marinette, ella recargó su cabeza en su cabello. Gorilla sonrió y supo que su jefe estaba en buenas manos.

La primera parada de ellos fue Jagger. Irían por café y pan para recuperar energía, a Adrien le faltaba azúcar con urgencia y el chocolate era lo mejor para esos momentos.

— ¿Bebé?

Tan pronto entraron, Kim les vio entrar. No se dio cuenta de que iban de las manos, porque Marinette se soltó tan rápido como escuchó su voz. Ella se acercó hacia su novio y se colgó de sus hombros, y él la levantó del suelo.

Adrien chasqueó y sonrió muy forzado, algo que claramente Kim no notó.

— Adrien, ¿ya terminaste de unirte a la tribu?

— Completamente. ¿Te soltaron de tu red? Tenía rato sin verte.

Kim soltó una carcajada y le dio un golpe en el hombro. Adrien internamente lloró.

— Tengo examenes y solo así me dejan días libres. Vengo por esta señorita para estudiar— Kim tomó el mentón de Marinette y la fue acercando hacia él.

— Con gusto, pero no ahora— Marinette volteó el rostro y lendio una palmadita en la mejilla—. Le prometí a Adrien acompañarlo a pegar panfletos por toda la ciudad para el refugio.

— Ah, lo de los gatos. Rose me dijo, es algo genial— volvió a darle un golpecito al rubio. Adrien sonrió y ahora si se sobó el hombro, estaba seguro de que tendría un moretón— Hey, los acompaño. No puedo ayudar ese día, pero puedo pedir permiso en mi escuela, los gimnasios y la alberca. Más lugares para promocionar, ¿no?

— Es una linda idea. ¿Verdad, Adrien?

— Fantástica.

Ni Marinette ni Kim se daban cuenta del sarcasmo que había en su voz.

Pidieron sus bebidas, Kim se llevó una caja de pasteles, su semana de estudios era la única semana que tenía libre para comer lo que quisiera.

Era la primera vez que pasaba tiempo con Kim de forma más personal. Ahora entendía a lo que se refería Luka con que él le caía bien pese a ponerle tantos peros y muecas. Kim era muy divertido, toda la tarde se la pasó riendo con él, era tan ocurrente como gracioso sin querer serlo; también era amable, fue de mucha ayuda en todo el trayecto, servicial. Veía porque le gustaba tanto a Marinette, era agradable.

Era la primera vez que lo veía interactuar como novio, no solamente con el chico que abraza a Marinette mientras están sentados tomando café. Se llevan muy bien, pese a que en ocasiones parecía perdido en el celular, pero decía que debía estar pendiente siempre a lo que su entrenador dijera.

— Los puedo llevar a casa, no hay problema.

— Tranquilo. La llevaré a cenar y aprovecharé para estudiar un rato con ella.

— Si, tu ve a descansar, Adrien—de nuevo su nombre en los labios de ella.

— De acuerdo, nos vemos chicos. Y gracias, por todo—volteó a ver a Marinette especialmente.

Tryna Catch a Moment but It Slips Through My Hands

All I See Are Long Days And Dark Nights

El resto de la semana, Kim se unió a Adrien y Marinette para las compras de los insumos de lo que ese día se ocuparía: las telas, el maquillaje, acuarelas, pinturas, y las camisas que Nino propuso que todos deberían usar ese día. Adrien dijo que todos esos gastos corrían de su cuenta, todos protestaron en decir que apoyarán con los insumos, pero Adrien dijo que eso era parte del presupuesto y que no debían preocuparse. "Si quieren apoyar con dinero, pueden donarlo ese día al refugio". El plan era ir solo, pero Marinette insistió en que él no sabría dónde comprar lo necesario a mejor precio, por eso ella le acompañaría; por eso Kim terminó con ellos también, para aprovechar a pasar tiempo con Marinette antes de estudiar.

Por otro lado, Luka estaba que se comía el lápiz, hacía mucho que no masticaba la madera y de paso la pintura del mismo. Un mal hábito al estar perdido en sus pensamientos y una señal de frustración.

— Toma, esto debe saber más rico.

Una caja de Pocky's de chocolate amargo estaba frente a él. Los tomó de la mano de Zoé y sonrió dando las gracias.

— ¿No afecta a tu reserva?

— Esos no son de mi reserva, los traje para ti— Zoé sabe que a Luka le gusta el chocolate amargo. Antes de sonrojarse y ponerse tonta, como siempre, se enfocó en un tema para ser una persona coherente—. ¿Qué te tiene así?

— Ah, creí que canciones acerca de gatos sería más fácil…pero escuchar Believer en maullidos y Bohemian Catsody no era lo que tenía en mente— suspiró con frustración.

— Por favor dime que ya pusiste Todos Quieren Ser un Gato Jazz—Luka le alzó una ceja, Zoé le vio con frustración y media sonrisa. Se sentó a su lado y le quitó la libreta— .A ver, ¿qué tienes aquí? Gosh, Luka, ¿Smelly Cat? ¿En serio?

— Es icónica.

Por casi una hora pasaron buscando y escribiendo canciones relacionadas a gatos. Zoé admitió que si era complicado, así que optaron por la ruta de buscar canciones relacionadas a felinos, lo cual abrió el abanico de posibilidades y así lograron colar algunas del Rey León y Eye of the Tiger.

Hombro contra hombro, comiendo Pocky's, riendo de videos de gatos cantando y evitando que Luka siguiera comiendo el lápiz. A Zoé con frecuencia se le olvida lo fácil que es hablar con Luka, lo cómoda que se siente en verdad a su lado. No olvida lo agradable que es, lo afable de sus conversaciones y su sentido del humor. ¿Por qué le cuesta tanto solo decir lo que en verdad siente? En su interior sabe que Luka no la va a lastimar, que si la rechaza no será cruel, ni le hará burlas por sus sentimientos. Zoé sabe que sea como sea, ella está segura con él.

Además, tiene ese presentimiento, ese golpeteo en el corazón que le dice que no será rechazada.

Animate, ahora es buen momento. La voz de Marc está en su cabeza y le echa porras. Bajó el lápiz, tomó aire…y llegaron Marinette, Adrien y Kim con bolsas de compras.

— ¿Dónde podemos dejarlas? — Kim era quien cargaba todo, como si pesara un kilo de plumas.

Adrien vio el puchero de Zoé. Se dio cuenta de la situación en dónde solo estaban ellos dos a solas en el barco, así que apretó los dientes al ver que tenían el peor timing del mundo. Alzó una mano que se puso en frente de sus labios y murmuró un lo siento.

— ¿Encontraron todo?

— Si. Solo faltan las camisetas— Marinette exhalo—. Zoé ¿me acompañas? Quiero que me digas si está todo bien. Por aquí, Kim.

Los tres chicos bajaron escaleras. Adrien se sentó en el espacio que dejó Zoé, se recargó en la pared y soltó todo el aire que estuvo manteniendo durante el día. Luka le empujó con suavidad con su propio hombro, entendía que estuviera insatisfecho de sus salidas con la chica que le gusta y su novio.

— Me hace sentir muy mal estar con Kim— dijo Adrien—. Me agrada, ¿sabes? No es un mal chico.

— Comprendo el sentimiento. Es muy comedido también. Cuando está libre y nos ayuda en los conciertos, nos alivia más de lo que te imaginas.

— Si. Convenció a muchos chicos de su escuela de asistir. Pero…

— Pero siempre está viendo el celular y preocupado porque Marinette se vaya con él.

Adrien asintió con lentitud. Creí que eran sus celos los que jugaban con su mente y le hacían ver cosas para hacer quedar mal a Kim frente a sus ojos pese a que era muy servicial en todo lo que la chica le pedía; era cariñoso en cada momento que le tomaba la mano.

Pero con Luka, que lo ha visto más tiempo, sabe de ese comportamiento y ahora sabe que es algo habitual.

— Debemos irnos.

Los tres chicos volvieron a salir, Kim y Marinette salieron tomados de la mano, Zoé se sentó junto a Luka.

— Oh, espera— el celular de Marinette sonó. Frunció el ceño y vio a Adrien cuando contestó— Buenas tardes, Tsurugi-san— Adrien se tensó y puso atención. La madre de Kagami no es alguien que se meta entre sus amistades, menos cuando kilómetros le separan—. No, no he visto a Kagami desde las vacaciones. ¿Con Adrien? No, tampoco. Él está conmigo.

Marinette, con un ligero temblor y bajo la mirada de todos, pasó el celular hacia Adrien por pedido de la mujer.

— Tsurugi-san, cuanto tiempo— asintió al escuchar a la mujer hablando—. No, yo no la he visto desde Año Nuevo. Hablé con ella hace unos días, como siempre, la escuela y otras cosas. ¿Félix? Hoy en la mañana, hablamos sobre vernos en verano, nada más. Entiendo, nos mantendremos atentos. Hasta luego.

Adrien le pasó el celular a Marinette, los demás preguntaron que estaba pasando.

— Kagami no ha ido a casa en una semana— dijo Marinette—. No me había dicho nada, hable con ella ayer y no noté nada.

— Félix tampoco me ha dicho algo—acababa de enviarle un mensaje a su primo, quería preguntarle sobre lo que estaba ocurriendo—. Yo hablé con él hoy, al menos sé que está bien.

— Es Kagami, siempre es más lista de lo que creemos— Luka dijo con toda seguridad.

— Si sabes algo, ¿me lo dirás?—dijo Marinette a Adrien.

— Te pido lo mismo.

—Bebé, tranquila— Kim le pasó el brazo por la cintura a su novia—. Vamos, debes descansar por hoy.

Adrien esperó a que la pareja se fuera, les dio cinco minutos de ventaja y después se fue a casa, no sin antes levantar discretamente un pulgar hacia Zoé. Luka tomó de nuevo su libreta, Zoé tomó aire con discreción.

— Oye, ¿y si vemos Los Aristogatos? Hace mucho que no la veo y tú no la has visto. ¿Quieres?

Luka sonrió y le dijo que buscará la película mientras él iba por palomitas.

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I Know You're Ready for the Sparks to Fly

Into the Morning

Estaban a una noche antes del evento. Adrien llegó a casa de Marinette para meter en una camioneta las cosas que había preparado para el evento.

— Te ves cansada. ¿Te sientes bien?

Marinette se sentó y asintió un par de veces. Sus padres estaban aún en la panadería haciendo el inventario del día. Marinette recibió a Adrien en la sala, su cuarto estaba tan desordenado que le daba pena mostrarlo a Adrien.

— Admito que me llené de más cosas de las que debería, pero estoy bien. Más bien estoy…preocupada por Kagami. Le dije de la llamada de su mamá y me contestó que exageraba. Le pregunté dónde estaba y me mandó fotos de su escuela y tareas. No entiendo qué pasó y ella actúa normal.

— Félix está igual. Le pregunté por Kagami y el tonto me dijo "esta más bonita que nunca".

— Bobos—Marinette se desplomó en el sofá, Adrien le acompaño.

Marinette respiró con profundidad, el perfume de Adrien le llenó los pulmones, lo había extrañado. Con calma se acercó a él, se acomodó en su brazo y le pidió un tiempo así.

¿Qué tan rápido puedes hacer que algo se vuelva un hábito? Lleva medio año conociendo a esta chica, pero es atraído como imán a acomodarse contra ella, al perfume de su shampoo y la suavidad de su cabello contra su mejilla. Ella, que le hacía sentir confort tanto con sus palabras y su cuerpo.

¿En qué momento se habían cambiado de posición para verse a los ojos y sentir su nariz contra la suya? Su aliento rozando sus labios. El anhelo de meses…

— ¡ Marinette!

Adrien cayó al suelo, Marinette saltó del sofá y Kagami estaba en la puerta, con sus maletas.