Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia o referencia.
32. Jet lag.
Kagome estaba sentada en el sofá en casa de sus padres, veía en su celular las fotos que Inuyasha había subido a su cuenta en los últimos días, todas eran fotos de Chibi Yoko, junto a un vaso de café en la sala de espera mientras esperaban la salida del vuelo, cerca de las bandas de equipaje esperando su maleta, en el avión viendo las nubes, con la "Ópera de Sydney" al fondo, visitando el "Museo de Vasa" en Estocolmo, en "La Puerta de Brandeburgo" en Berlín, en el parque "El Retiro" en Madrid y en la última, visitaba una tienda de postres en Paris.
—Ese peluche ha ido a más lugares que yo— dijo Souta, al sentarse junto a su hermana—. Debiste mandarme a mí en tu representación.
—Tú tienes escuela.
—Ya cuando volviera me pondría al día, voy muy bien.
—Mamá me dijo que tienes problemas con historia.
—Solo fue un pequeño tropiezo— le restó importancia—. Me cuesta trabajo recordar las fechas y tantos nombres.
—Son fáciles y la historia es entretenida.
—Para ti, yo prefiero la química.
—Aun así, si quieres ingresar a una buena universidad y con beca, debes salir bien en historia, sabes que yo te puedo ayudar.
—O le puedes decir a tu novio que me pague la colegiatura, ¡era broma!— gritó al recibir un golpe con un cojín.
—No te atrevas a pedírselo.
—¡Ya te dije que era broma!— dijo entre risas ante el ataque de su hermana.
—Estas peleas me llenan de nostalgia— dijo la madre de ambos—. Pero creo que los perros ya tienen hambre, están afuera de la cocina muy inquietos.
—Lo siento mamá, no me percate de la hora— se disculpó Kagome al levantarse—. Es que cocinas delicioso y ellos lo saben, iré a darles de comer, ya vuelvo.
... ...
Desde la banca junto al Goshimboku, Kagome vigilaba a Tessa y Ryuu, sobre todo a Ryuu que solía terminar primero y buscaba quitarle la comida a Tessa. Su celular vibró y lo vio de inmediato pensando que era su novio, pero era un mensaje de Kouga.
"¿Estás libre el sábado?, quiero invitarte a comer a mi apartamento."
¿Debía aceptar? No quería que Inuyasha mal interpretara aquella amistad, pero si recordaba bien, parecía que ese par ya se llevaba mejor, después de todo, Inuyasha le había mandado como compañía para la cena del museo.
—¿Todo bien?
—¡Papá!— le había sorprendido—. Sí, es que…— ¿qué debía decirle? En ese momento había tantas cosas en su cabeza.
—No le digas a tu hermano— dijo al ofrecerle una dona rellena a su hija y sentase junto a ella.
—Traes más— dijo al ver la bolsa.
—Compré dos para ti.
—Gracias— sonrió agradecida, cuando ella se sentía triste o estaba preocupada, su padre solía darle postres.
—¿Ya te conté que hubo un tiempo en que tú mamá y yo vivimos separados mientras yo terminaba mi especialidad en Sapporo?— su hija negó—. Apenas nos habíamos comprometido y surgió esa oportunidad, eran seis meses lejos, no había teléfonos e internet como ahora, los primeros días fueron los más difíciles, luego logramos coordinarlos para tener un horario para hablar por teléfono, dos veces a la semana solo quince minutos. ¿Sabes por qué funcionó?— su hija le vio fijamente a la espera de que continuara—. Porque nos amamos, sabíamos que queríamos pasar nuestra vida juntos y sin importar la distancia, nos seguíamos teniendo el uno al otro. Si te soy sincero, al principio no estaba convencido de que salieras con él.
—¿Por qué?— aquella confesión le sorprendió.
—Lo investigué, los artículos de internet lo ponían entre los solteros más codiciados y su personaje en la serie… bueno, cuando veía la serie con tu hermano, se le notaba muy cómodo en las tomas sin playera— no quería a un muchacho libertino y mujeriego para su adorada hija.
—Él no es así, y ya ha cambiado mucho a cuando lo conocí.
—Lo sé, con el tiempo me di cuenta de que en verdad te ama, no debes preocuparte de que este de viaje con esa otra chica— Kagome abrió grande los ojos por la sorpresa de escuchar aquello de boca de su padre.
—Eso… eso no me preocupa— dijo no muy convencida.
—¿En verdad?— preguntó con escepticismo.
—No quiero pensar en eso, es solo que ellos se mueven en el mismo mundo, en las fotos que les toman se ven tan felices y… cercanos— no había querido admitirlo, pero si sentía celos al verlos—. ¿Y si ella le termina gustando?
—Entonces sería un tonto que no te merece y no merecerá que sufras por él, y por su bien es mejor que no se aparezca por aquí porque a mi niña nadie la lastima.
—Gracias— se recargó en el hombro de su padre, realmente hablar con él le había sentado bien, ya se sentía más tranquila.
... ...
El sonido del celular vibrando sobre la madera de su buró despertó a Kagome, en un principio creyó que era su alarma, pero aún era de noche, estiró su brazo para tomarlo y contestó sin ver la pantalla ya que le costaba abrir sus ojos.
—Hola— dijo con voz ronca.
—Kag, ¿estabas dormida?
"¿Qué hora es donde estas?"
—¡Inu!— quería despertar por completo pero en verdad estaba muy cansada—. Es la una de la mañana.
—Perdón, calculé mal la diferencia horaria— se reprendió, él creyó que eran las diez de la noche—. Te dejo descansar.
—¡Espera!, no cuelgues— ella quería seguir escuchando su voz—. ¿Cómo estás?
—Bien, pero ahora que te escuche, mejor.
—¿Qué tal los viajes?
—Duerme, te llamo en la mañana— dijo Inuyasha al no poder pasar por alto que su novia luchaba por no quedarse dormida.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo, antes de que vayas a trabajar te llamo.
—Buenas noches, descansa.
Inuyasha colgó la llamada y se dejó caer derrotado en la cama, tratar de descubrir la zona horaria le estaba volviendo loco, abrió la aplicación en su teléfono donde veía las diferencias horarias para asegurarse que esta vez sí llamara a la hora correcta, puso su alarma a la media noche, así le llamaría a las siete de Tokio. Se giró y vio a Chibi Yoko bajo la lámpara de noche.
—¿Qué me ves?— parecía que esos ojos bordados le juzgaban— Confundí los horarios, ya puse bien la alarma, lo verifiqué con la aplicación— dijo al peluche al mostrarle la pantalla de su celular—. Como si tú supieras de estas cosas, eres de otro tiempo y no lo entenderías— unos golpes a la puerta interrumpieron aquella pequeña discusión—. Tú y yo, no hemos terminado, ya vengo— al abrir la puerta se sorprendió al ver a Kikyou—. Hola, ¿sucedió algo?
—¿Hablabas con alguien?— dio un vistazo a la habitación de Inuyasha, él estaba solo.
—No, era una película— la chica le vio confundida, la televisión estaba apagada—. En el teléfono.
—¡Oh!, es que parecía que peleabas con alguien.
—Con nadie, estoy solo— jamás creyó que su charla se escuchara fuera de esa habitación—. ¿Necesitas algo?
—La cadena que mañana nos entrevistará nos invita a un Tour nocturno.
—No me avisaron de eso— de inmediato comenzó a ver si le había llegado algún aviso al teléfono.
—Es algo que apenas surgió y me ofrecí a avisarte porque tu número estaba ocupado.
—Entiendo— debieron llamarle cuando hablaba con Kagome—. ¿Estaremos de vuelta para la media noche?
—¿Tienes algo que hacer?
—Le dije a mi madre que le llamaría, hace días que no he podido hacerlo.
—Seguro que sí, después de todo, debemos regresar a descansar.
—¿A qué hora nos vamos?— preguntó al ver su reloj.
—Ahora, esperan en el lobby.
—De acuerdo, los alcanzo, voy por una chamarra.
—Te espero, bajemos juntos.
... ...
"Esperando que el teléfono suene".
Kagome estaba sentada en el sillón notablemente ansiosa, no dejaba de mover sus piernas y no despegaba su mirada de su celular, eran casi las ocho y ya debía irse a su trabajo o llegaría tarde, pero Inuyasha aún no llamaba.
—Hija, se te hará tarde— dijo su padre, él también ya se alistaba para irse.
—Prometió que llamaría, ¿debería llamarle?
—Tal vez se quedó dormido, allá es la una de la mañana.
—Eso debe ser, con todos esos cambios de horario y las entrevistas, el sueño le venció— dijo su madre para calmarla.
—Sí, eso debió pasar— guardó su celular en su bolsa—. Me voy, tengan un muy buen día.
—En verdad espero que no le llamara porque se quedó dormido— dijo el señor Higurashi.
—Makoto, sabes que Inuyasha se desvive por nuestra hija.
—Pero si le promete algo, es mejor que lo cumpla.
—Anda— le pasó su almuerzo—. Se te hará tarde, seguro hay una muy buena explicación.
... ...
Kikyou observaba a Inuyasha, el chico en todo el recorrido no había estado tranquilo, aunque eso había querido aparentar, mientras más tarde se hacía más ansioso se ponía y en ese momento, mientras subían al piso donde estaban sus habitaciones de aquel elegante hotel, no dejaba de ver los números que indicaban en que piso iban.
—Aún le puedes llamar.
—¿Cómo dices?— preguntó sobresaltado, por un momento olvidó que iba acompañado.
—A tú madre.
—Claro, puedo hacerlo, es solo que le prometí hacerlo a una hora.
—¿No le avisaste que saldríamos?
—Creí que si volveríamos a tiempo y ella saldrá temprano.
—Hasta la una nos vamos al estudio, duerme y a las diez de aquí serán las cinco de la tarde allá, buena hora para llamarle.
—Sí, eso haré— el único problema era que a esa hora Kagome seguía en el trabajo, estaba en casa alrededor de las ocho y a esa hora él ya debía estar rumbo al estudio, si le llamaba en ese momento, ella iría ya de camino al museo y no quería distraerla mientras manejaba.
—Llegamos— dijo Kikyou cuando las puertas finalmente se abrieron en su piso—. Eres un buen hijo, eso habla muy bien de ti.
—Descansa, nos vemos más tarde— se despidió Inuyasha cuando llegaron a la que era la habitación de Kikyou.
—Igual.
En cuanto entró a su habitación, Inuyasha de dirigió a la cama y se dejó caer derrotado, pensaba en cómo comenzar a disculparse con su novia, había querido mandarle un mensaje, pero el miedo de que alguien pudiese descubrirlo lo había detenido, además, no había podido estar solo, siempre había alguien vigilando, ya fuesen los representantes del programa, asistentes, reporteros o paparazzis.
—¿Y tú qué me ves?— dijo a Yoko, podía sentir esa mirada fija en él—. No la dejé plantada, bueno si, pero… ¡Oye!, No podía rechazar la invitación, ni siquiera quiero estar en esta ciudad, le escribiré para explicarle.
Digo buenos días cuando es media noche.
"Kag, buenos días, lamento muchísimo no haber llamado, nos llevaron a un recorrido nocturno y se alargó más de lo planeado, voy llegando al hotel, en verdad lo siento, yo estaba muy ilusionado de poder hablar contigo, te extraño tanto, ya quiero poder ver el mismo sol".
—Listo— dejó el celular sobre la cama y se fue a dar una ducha rápida, al salir tomó su celular esperando tener ya una respuesta de Kagome, pero ni siquiera había visto el mensaje—. ¿Por qué no contesta?— fijó su mirada en Yoko buscando una respuesta—. No estará molesta, ¿cierto? ¡No tengo la culpa que también nos llevarán a cenar! Debe ya estar en su trabajo, ¡es ella!— abrió el mensaje en cuanto lo recibió.
"Entiendo, no te preocupes, espero que podamos hablar pronto, ya debo trabajar, cuídate y cuida a Yoko. Te amo. "
—¡Ja!, me dijo que me ama y solo pidió que te cuidara— dijo victorioso a Yoko, le tranquilizaba que su novia no estuviese molesta, ahora debía pensar en una manera de compensarla.
Un taxi estacionó fuera de una torre de apartamentos y Kagome bajó del vehículo, se dirigió al portero quien la guio al elevador donde le indicó cómo acceder al penthouse. Cuando las puertas se volvieron a abrir, Kagome vio de inmediato a Kouga, él ya la esperaba en la entrada a su apartamento.
—Bienvenida— saludó con amabilidad.
—Hola, gracias por invitarme— al final si había aceptado la invitación de su amigo, no por vengarse de Inuyasha, lo hizo porque necesitaba distraerse y hablar con alguien.
—Es un placer tenerte aquí, entra.
—¡Wow!— el apartamento de Kouga era muy diferente a cómo imaginó, ella pensó que sería algo rústico pero todo era muy minimalista, paredes blancas y muebles grises en todo el lugar lo que más sobresalía era una máscara de lobo en la pared—. Esto es lo que mencionaste en el concierto ¿cierto?
—Así es.
—¡No puede ser! La vista es asombrosa— desde el ventanal se podía ver la torre de Tokio a lo lejos.
—Deberías verla de noche, es mejor cuando se ilumina.
—No lo dudo, ¿no te da vértigo?— dijo al retroceder en cuanto se percató de la altura, difícilmente podía ver la acera.
—Para nada, es emocionante.
—¿Te irás de viaje?— preguntó al percatarse que su amigo tenía un par de maletas cerca de la escalera.
—Por unos días, estaré en la entrevista en Liverpool, ¿quieres le lleve algo?
—¿Harías eso por mi?— su amigo asintió—. Gracias, mañana mismo iré a comprarlo.
—La comida está lista— dijo cuando el sonido de un reloj se escuchó—. Debí calentarla un poco, llegó antes de lo planeado.
—¿Te ayudo con algo?
—En el refrigerador guardé las sodas italianas, ¿podrías llevarlas a la sala, yo me encargo de lo demás.
Kagome dejó las bebidas sobre la mesa de centro y acomodó los cojines que servirían de asiento. Kouga no tardó en llevar la pasta y el pollo a la parmesana, de solo olerlo el estómago de Kagome gruñó de hambre.
—Sabe muy bien— exclamó al probar la pasta con camarones—. Jamás había comido comida italiana tan deliciosa, mis felicitaciones al chef.
—El señor Rossi se sentirá muy feliz.
—¿Es amigo tuyo?
—Sí, me dio trabajo en mi adolescencia.
—Entonces, sabes cocinar.
—Nunca aprendí, yo era mesero, un día deberíamos ir a comer a su restaurante, tener toda la experiencia, ¿qué te parece en mi cumpleaños?, Inuyasha y los demás también irían, nada sospechoso.
—Me parece una excelente idea.
—¿Qué te pasa?— de pronto Kouga se había quedado viendo su teléfono.
—Nada— dijo al apagar la pantalla.
—¿En verdad?
—No sabía que ellos eran amigos— dijo al mostrarle una foto de Ayame y Bankotsu, bebían un cóctel en la playa.
—¿Esa chica es quien te gusta?, es bonita.
—Claro que no, es solo una colega.
—¿Y por qué veías su publicación con tanto interés?— preguntó con sospecha.
—Apareció en mi muro.
—Yo creo que son celos.
—No somos tan cercanos como para sentir celos.
—Puede ser, pero ella te atrae y de lo poco que recuerdo de ella y de lo poco que la conocí, pienso que serían bonita pareja.
—¿En verdad?, jamás nos has visto juntos.
—Lo intuyo.
—Eres muy ocurrente, pero te equivocas— se levantó tomando la jarra de agua que ya estaba vacía—. ¿Quieres vino o aún te queda espacio para el postre?
—¿Hay postre?
—El señor Rossi mando profiteroles, te traeré uno para que lo pruebes— dijo al ver a la chica pensativa.
Kagome terminaba de comer su pollo cuando recibió un correo a su cuenta del museo, se sorprendió al ver que era una invitación a la cena que Kagewaki había prometido organizaría, una parte de ella esperaba que jamás se llevara acabo.
—Y ahora quién es quien pone mala cara— puso el profiterol en la mesa, la chica se había quedado muy pensativa observando su teléfono.— ¿Pasó algo malo?
—No, ya me llegó la invitación a una cena del trabajo.
—¿Necesitas acompañante?, estoy libre.
—En esta ocasión no, pero si te llegase a necesitar, ¿irías por mí?
—Estaré cerca, pero cuéntame que te preocupa.
—Está este inversionista que apoya el proyecto donde trabajo, pero hay algo en él que me inquieta.
—¿Te ha hecho algo?— preguntó intrigado.
—No, es muy amable y educado, pero tengo una sensación extraña para con él.
—Descuida, ¿en dónde será la cena?— su amiga le mostró la invitación digital—."Trussardi" ¡Wow!, no sabía que el museo tenía este presupuesto— la única vez que fue, fue en un evento de una famosa marca de ropa y el elenco del programa visto la nueva colección.
—¿Qué?, ¿Por qué?
—Es un restaurante de súper lujo.
—Lo organizó Kagewaki, el inversionista, ¿qué tan de lujo es?
—Pues, de los que se reserva el derecho de admisión si no vas con cierto tipo de ropa.
—¿Me dejarían pasar con mi vestido de la última vez?— Kouga negó—. ¿Qué voy a hacer si no tengo nada más?
—Podrías comprar algo, yo te puedo dar el dinero o pídeselo a Inuyasha, más que encantado te lo compraría.
—No son opciones, no voy a gastar el dinero de Inuyasha y si acepto tu dinero, eso le hará sentir mal y este mes debo pagar el servicio de mi coche.
—Deberías dejar que él te consienta un poco, eso le haría feliz.
—¿Por qué lo dices?— le miró con curiosidad, ¿Inuyasha le habría comentado algo?
—Porque es algo que yo también haría con la chica que me gusta.
—Es complicado para mí, me da miedo que lo comience a ver como algo normal y un día me encuentre comprando cosas que no necesito, no estoy con él por su dinero y su fama. Crecí con lo necesario y gastar en algo tan costoso… me hace tener un sentimiento de culpa, es tonto, pero no puedo evitarlo.
—Te propongo otra cosa, aún puedo entrar al estudio, ¿quieres ir y ver qué hay en el vestuario?
—¿Y si nos atrapan?
—No lo harán, además, conozco a la encargada, déjame ser tu hada madrina, Cinderella.
—Muy gracioso.
—Está decidido, iremos mañana tem…— un fuerte trueno se escuchó y ambos voltearon a ver el exterior, el cielo se había llenado de nubes de tormenta—. Y los del clima dijeron que sería un día despejado.
—Seguro pasa rápido.
Cuatro horas después, la lluvia solo había incrementado su intensidad, Kouga le había prestado un suéter a Kagome porque la temperatura también había descendido. En las noticias reportaban algunas inundaciones de viales y la suspensión temporal de tres rutas de transporte.
—Parece que no dejará de llover, te alistaré la cama y te daré algo de ropa.
—No es necesario.
—No te irás con este clima, es peligroso y si no me equivoco, tu ruta está inundada— dijo al ver el reportaje en las noticias—. Llama a tu familia y avísales, tu seguridad es primero, te juro que no muerdo.
—De acuerdo— terminó por aceptar, Kouga tenía razón, no era seguro volver a casa esa noche, tomó su celular y llamó a su casa.
29/07/2024
Mil disculpas por la demora, había prometido actualizar desde hace semanas, pero ocurrieron algunos imprevistos, no se guardaron los cambios que ya había hecho, luego me quedé sin licencia para el Word y siguió la falla en la página, pero ya ando de nuevo aquí. Espero que esta actualización fuese de su agrado, al reescribirla me he quedado con ese sentimiento de olvidar algo. En fin, infinitas gracias por sus mensajes, nos seguimos leyendo.
