- Lo lamento – dijo Tonks – hice que te fueras de la boda, si quieres regresar, no te culparé.
- No, no, está bien – respondió – si regreso siento que veré a ese imbécil.
- Lamento que haya sucedido eso- dijo Nymphadora con la cabeza baja – debes de creer que soy una zorra, te aseguro que él y yo….
- No tienes nada que decir – la silenció- un idiota como él, no merece a una gran mujer como tú. Me siento afortunado de saber que serás mi esposa, que me hayas elegido a pesar de que mereces algo mejor que yo.
- Y volvemos a lo mismo – dijo Tonks – tú eres una gran persona, no importa tu licantropía, eso no define lo que eres, a pesar de que nos conocemos desde hace poco tiempo, te he observado, eres bueno con todos, apoyaste a Sirius durante su juicio y después de el, ayudas a todos esos niños, incluyendo a los gemelos Weasley con sus bromas, cuidas a Harry como si fuera tu hijo y me estás ayudando con este asunto del matrimonio y me salvaste de Carrow cuando entró a mi apartamento, así que dime ¿Eso no hace una buena persona?
- Soy muy inseguro de mi mismo, Tonks. Desde que fui mordido a los cuatro años, siempre creí que estaría solo, hasta que fui aceptado en Hogwarts y tuve a mis primeros amigos, con ellos sentí que era una persona normal, pero con otras personas era demasiado tímido para acercarme, a comparación de James y Sirius, conforme crecimos, también lo hacían nuestras hormonas, ya sabes, las chicas comenzaron a parecernos atractivas, Sirius siempre tuvo a las que quiso, James también pudo haberlo hecho, pero siempre amó a una. En cambio yo, debido a mi timidez, siempre evitaba tener contacto con las chicas, me avergonzaba que vieran mis cicatrices, así que las evitaba.
- ¿También a ella?- preguntó Tonks de pronto.
- ¿A ella?- Remus la miró sorprendido - ¿A qué te refieres?
- Realmente no lo sé, lo único que sé es que ella te lastimó.
- Bueno, estuvimos juntos un par de años, hasta que ella rompió conmigo para casarse con otro.
- ¿Me dirás su nombre?
- Sé que debo hacerlo, pero creo que hoy no – dijo Remus – además creo que ya no tiene importancia.
- ¿Todavía la amas?- preguntó Tonks
- ¿Qué?- esa pregunta lo sorprendió.
- Si, ¿Aún la amas?- Tonks lo miró con una extraña expresión.
- Realmente no, la verdad no creo que la haya amado, creo que fue un enamoramiento adolescente - respondió después de unos segundos – y no te digo esto porque tú y yo vamos a casarnos, me tomó un tiempo superarlo, pero al fin me di cuenta de que ella y yo no íbamos a poder estar juntos. Ambos éramos muy diferentes, así que lo nuestro no iría a ninguna parte.
- ¿Y ella sabía de tu licantropía?
- Si, ella misma se enteró, recuerdo que estaba furiosa porque jamás se lo dije, pero por increíble que parezca, ella siguió conmigo.
- ¿Cómo la conociste?
- Íbamos juntos en Hogwarts, ambos éramos prefectos, solo que de diferente casa, algunas veces nos tocaba hacer patrulla juntos, claro que cuando comenzamos a salir, lo hicimos de manera muy secreta, ella ya estaba comprometida desde los 13 años.
- Así que ella es Sangre pura- dijo Tonks, él asintió – es muy común en esas familias, a mi madre la comprometieron con Dolohov, a Bellatrix con Lestrange y a Narcissa con Malfoy, así como lo han hecho a otras mujeres. ¿Te imaginas si mi mamá no se hubiera fugado con mi papá? Sería yo la hija de un asqueroso Mortífago. Es horrible. Si tú no hubieras accedido a casarte conmigo, Carrow o Crabbe habrían sido los elegidos y… no sé que sería de mi ahora.
- Afortunadamente a ese idiota de Carrow le espera una larga visita a Azkaban, o eso espero, pero te prometo que mientras esté contigo, ni él ni nadie te hará daño.
- Gracias, por esto que haces por mi.- Nymphadora le dijo – Y lo que te puedo decir con respecto a ella, es que no te merecía, alguien que abandona a una persona para casarse con otra, no merece que alguien sufra por ellos.
- ¿Alguna experiencia?- preguntó Lupin.
- Oh, no, te puedo asegurar que mi caso no fue ese, conmigo solo ha sido porque me piden que transforme alguna parte de mi cuerpo, ya sabes – suspiró – claro que por más que mis hormonas trabajaban, jamás lo hice, sus traseros terminaron llenos de gusanos en cuanto me lo pedían, Addam es una prueba de ello.
- Lamento mucho que hayas tenido que pasar por esto, te aseguro que cuando estemos casados, no sucederá eso.
- Lo sé – dijo Tonks – en una semana estaremos casados y en un año, tendremos un bebé.- pudo ver cómo se ponía tenso. – tranquilo, ya escuchaste a la sanadora, ella asegura que no hay posibilidades de que nazca siendo hombre lobo. Posiblemente sea como yo.
- Aún así, tengo miedo – dijo Remus – no se han escuchado casos de que un hombre lobo se case, ni mucho menos tenga hijos. Solo ha habido casos así cuando la persona infectada, ya tuvo hijos antes de ser mordida. Tengo miedo de que te suceda algo en el embarazo.
- Bueno, eso no lo sabremos hasta que esté embarazada, pero aún así, ya sé que no sucederá nada. Además, lo más difícil que tendrás que lidiar, serán mis hormonas, he escuchado que pueden ser terribles.
- Podré lidiar con eso, prefiero las hormonas que un bebé infectado. Aunque claro, también me gustaría que fuera como tú.
- Todo estará bien – le aseguró Nymphadora con una sonrisa. El reloj de la casa sonó anunciando la media noche.
- Es tarde, quizá deberíamos ir a dormir, creo que Harry y Sirius tardarán en llegar.
Subieron por las escaleras hasta llegar a las habitaciones que ocupaban, ambos perdidos en sus pensamientos sobre lo que acababan de hablar, no conversaron durante el camino, hasta que llegaron.
- Entonces… - comenzó Tonks.
- Entonces, creo que debemos dormir.- estaban a punto de entrar cuando Tonks se detuvo.
- Remus – Tonks lo detuvo.
- ¿Sucede algo?- Para toda respuesta, Tonks lo abrazó.
- Gracias, gracias por esto que estás haciendo por mi – dijo Tonks – no sé que sería de mi si no hubieras aceptado, quizá estaría a punto de casarme con Carrow y no sé que me haría.
- No tienes nada que agradecer – le dijo Lupin soltándose suavemente de ella para tomar su rostro entre sus manos – Te prometo que haré todo lo posible para que tú estés bien, trataré de ser un buen amigo y esposo para ti- sin que se dieran cuenta realmente, sus rostros se acercaban cada vez más, se miraban a los ojos y de pronto, tenían sus frentes unidas.
Parecía que no pensaban en otra cosa, más que en mirar a los ojos a la persona que tenían enfrente, se habrían acercado mucho más si no fuera por…
- Moony… Tonks ¿Están aquí?- escucharon la puerta y la voz de Sirius, rápidamente ambos se alejaron.
- Si, Sirius, estamos arriba – Remus se había acercado a las escaleras para informar a su amigo.
- ¿Qué sucedió? Hestia me dijo que Tonks se sintió mal.
- No te preocupes, Sirius – lo tranquilizó Tonks – fue un pequeño malestar
- ¿Estás segura? ¿No quieres ir a San Mungo?
- No, Remus me preparó un té y ya me siento mejor.
- Que bueno que Moony te siguió cuando fuiste al sanitario, de lo contrario habríamos tardado en darnos cuenta que te sentías mal.
- Supongo que fue el estrés del momento – mintió Tonks – no te preocupes Sirius, me siento mejor.
- Espero que en una semana no te pase lo mismo – dijo Sirius.
- Oh, te aseguro que estaré bien – dijo ella sonriendo.
- Estábamos a punto de irnos a dormir – dijo Remus.
- Si, también nosotros – dijo Sirius – estamos cansados, principalmente ALGUIEN que se divirtió bailando con cierta pelirroja.- Harry se sonrojó.
- Ya mañana hablaremos – dijo Remus- mientras Harry debe dormir.
- ¿Por qué siempre lo mandas a dormir?- se quejó Sirius.
- Porque a su edad, deben de dormir bien para su desarrollo, además, el hecho de que esté de vacaciones, no significa que deba desvelarse, espero que ya hayas hecho los deberes que te dejaron.
- Ehhh… - Harry lo miró.
- Eso creí – dijo Lupin- creo que a partir del lunes comenzarás con tus deberes.
- No es justo – dijeron Sirius y Harry.
- ¿Lo ves, Tonks?- Sirius de quejó - ¿Qué será de tus pobres hijos? Eres un aburrido, Moony.
- Bueno, ya mañana veremos – interrumpió Tonks al ver que Remus iba a discutir – me siento cansada, hasta mañana- subió las escaleras.
- Bien, Moony- dijo Sirius – no creas que Hestia no me dijo lo que en realidad pasó.
- Sirius…
- No, Moony – interrumpió – sé que Tonks me mintió porque sentía vergüenza sobre lo que sucedió, la verdad me alegra que no haya estado yo presente, porque la verdad golpearía a aquel tipo. Tienes buen instinto, de lo contrario, ¿Qué le habría sucedido a Tonks?
- Sé que es una Auror y puede defenderse sola, supongo que estar frente a tu ex debe de ser difícil.
- ¿Lo dices por experiencia? – preguntó Sirius.
- No- dijo Remus de forma cortante.
- Bueno, ya no te enojes, vamos a dormir.
- El lunes iniciamos con tus deberes escolares, Harry- dijo Remus mirando al chico.
- ¿Por qué no mañana?- preguntó Sirius.
- Mañana Tonks y yo saldremos a dar un paseo.
- Excelente, amigo – dijo Sirius con una sonrisa – lo estás haciendo bien, solo recuerda usar hechizos cuando tú te la…
- Por tu bien, no termines esa frase – dijo Remus avergonzado.
- Pero que te preocupa, sabes que de todos modos tú y ella deberán…
- Por segunda vez, cierra la boca – dijo Lupin – además, Harry está presente.
- Yo ya me voy a dormir – dijo el chico – hasta mañana.- subió las escaleras.
- Maldita sea, Sirius, ¿No puedes controlar tu maldito lenguaje?
- Vamos, Remus ¿No me digas que no has pensado en eso?- su amigo desvió la mirada.- lo sabía. No te avergüences, supongo que es normal.
- No debería de tener… pensamientos así con Tonks– se lamentó Remus – me siento como un pervertido.
- Pues aunque no quieras tener esos pensamientos – comenzó Sirius – en algún momento, tú y ella deberán de hacerlo. Creo que la chica fue consiente de lo que conlleva un matrimonio, de lo contrario no te habría elegido.
- Aunque te recuerdo que su primer pensamiento fue Bill o Charlie.
- Creo que confiarías en tus amigos más cercanos para esto – dijo Sirius – tú y yo no somos tan cercanos a ella como lo fueron ellos dos, incluso creo que Charlie y Tonks fueron novios en Hogwarts. Te repito lo que te dije el otro día, tú debes cuidarla, creo que no hay nadie más responsable y gentil que tú… no le digas a nadie que admití eso en voz alta. Mi punto es que, Tonks debe de estar con un hombre que la proteja, sé que es una Auror, pero entiendes a qué me refiero – su amigo negó con la cabeza – necesita a alguien que no haga de su matrimonio una tortura ¿Crees que Carrow sea el indicado? ¿O el imbécil ese que estuvo en la boda? Espero que entiendas a que me refiero.
- Creo que si- dijo su amigo – pero tú sabes que me resigné hace mucho tiempo a qué yo no tendría una familia propia, lo creería más en ti que en mí.
- Pero lo tendrás muy pronto, realmente me alegro por ti, aunque claro, sea por cuestiones especiales, pero aún así.
- Gracias, Sirius – Remus le sonrió a su amigo – aún tengo mis preocupaciones, principalmente en el embarazo de Tonks. Me aterra pensar que puedo infectarla.
- ¿Alguna chica quedó infectada?- Sirius preguntó.
- No- respondió- pero esto será diferente, debemos de tener un bebé, con otras mujeres, mi intención nunca fue esa.
- Solo puedo decirte que te dejes llevar – dijo Sirius – pero no demasiado.
- ¿Qué significa eso?
- Bueno, estarás casado y todo puede terminar en un enamoramiento.
- ¿Y eso es malo?
- Oh, no, al contrario, pero no me gustaría que tú ni mucho menos Tonks salgan lastimados, te conozco.
- Créeme que lo que menos quiero es lastimarla – dijo Remus.
- Pues eso espero, es mi sobrina favorita.- dijo seriamente Sirius- bueno, es hora de ir a dormir, mañana te espera un día con Tonks.
Momentos más tarde, Remus paseaba por su habitación, pensando nuevamente en lo que sucedería los próximos días, seguía preocupado por Nymphadora y su futuro embarazo, seguía aterrado con la idea de que ese bebé sería un hombre lobo, pero por otro lado, se encontraba ilusionado con la idea de ser padre. Mientras se preparaba para dormir, pensaba y deseaba que ese futuro bebé fuera igual a Tonks. Con ese pensamiento, se quedó dormido.
Al día siguiente, Remus y Tonks se preparaban para la cita que tendrían más tarde, aunque ninguno quería admitirlo, sentían emoción. Eran casi las 7 de la noche, cuando Remus tocó la puerta de la habitación de Tonks, ella ya se encontraba lista y ambos vestían ropa muggle.
- Hola Tonks.
- -Hola- saludó tímidamente – estoy lista.
- Bien, me temo que iremos por el Londres muggle, no quisiera que pasáramos un mal raro por mi condición.
- No te preocupes, Londres muggle está bien, aunque no me importa lo que digan.
- Lo sé, pero creo que vivirlo es distinto – dijo el hombre – en fin, esto es para ti – fue cuando Tonks notó que en sus brazos había un pequeño ramo de rosas.
- Oh, muchas gracias, son hermosas.
- Y tienen un encantamiento para que duren más tiempo.
- Gracias – dijo Tonks sonriendo – espera, las pondré en agua- con su varita convocó un jarrón y después de un "aguamenti" estuvo lista para salir.
Aparecieron cerca del centro de Londres, ambos recorrieron el Londres muggle, mientras hablaban de cualquier cosa, no les costó mucho trabajo admitir que se sentían cómodos el uno con el otro. Decidieron ir a cenar pizza en un local muggle. Mientras Remus decía que no era muy nutritivo, Tonks le decía que por una vez no morirían.
Después de su cena caminaron hasta llegar a Hyde Park, había pocas personas debido a la hora, por lo que él lugar se encontraba tranquilo, caminaron hasta sentarse cerca del lago, las lámparas iluminaban levemente el lugar.
- Mis padres solían traerme aquí cuando era niña – dijo Tonks- recuerdo que una vez caí al lago porque tropecé, mi madre se puso histérica y mi padre me sacó rápidamente. Recuerdo aún el resfriado que tuve después.
- A mí me gusta caminar por aquí, me ayuda a aclarar mi mente, es demasiado tranquilo por las mañanas.
- ¿Y a qué hora vienes a aclarar tu mente?
- A las 6 de la mañana – respondió Lupin – hay menos gente. ¿Tienes todo listo para el sábado?
- Si, mi vestido está listo – dijo Tonks- mamá ya se encargó de la comida, será en el jardín de la casa, es pequeño pero, seremos pocas personas, así que está bien.
- Me llegó una lechuza, en la que decía que una persona del Ministerio oficiará la boda.
- Solo espero que no aparezca Umbridge – dijo Tonks – esa vaca rosada solo arruina las cosas.
- Yo espero lo mismo – dijo Remus – lamento que tengas que soportar esto.
- Está bien – dijo Tonks – nunca fui del agrado de Umbridge, cuando me gradué como Auror, quería hacer lo posible para que yo no trabajara en el Ministerio, alegando que los cambiaformas no son confiables y tonterías por el estilo, para mí fortuna, Ojoloco y Scrimgeour me ayudaron, por lo que tuvo que dejarme en paz. Asi que no te culpes, ese sapo siempre me ha odiado. Pero no hablemos de ella, mejor dime ¿Qué harás para que tus alumnos no se duerman como lo hacíamos con Binns?
- Bueno, pensaba pedir ayuda a retratos históricos confiables y algunos fantasmas. No me gustaría pedir ayuda a Sir Cadogan.
- Suena prometedor – dijo ella - ¿Quién ocupará el lugar de Defensa?
- No lo sé realmente – dijo Remus – espero que alguien capaz, no como mi antecesor.
- O alguien como tu sucesor – dijo Tonks – pobre Ojoloco.
- Esperemos que no, es una lástima, de verdad me gustaba impartir esa asignatura
- Tal vez después lo hagas – dijo Tonks- he escuchado tantos comentarios de los chicos que incluso me hubiera gustado ser tu alumna.
- Gracias Tonks- sonrió el hombre. Volvieron su vista al lago.
- También recuerdo en mi sexto año en Hogwarts cuando Charlie y yo vinimos aquí, le habían dicho que en el lago había un Kelpie y él tan fan de las criaturas mágicas, me arrastró aquí para verlo, obviamente nunca apareció.
- Supe que ambos fueron pareja – Tonks comenzó a reír.
- Si, lo fuimos – dijo riendo- fue lo más gracioso y extraño, ambos fuimos amigos desde segundo año, cuando teníamos quince años, Charlie me pidió que fuera su novia, le dije que si, nos besamos y nos tomamos de la mano, después de veinte segundos nos dimos cuenta que nos sentíamos extraños, así que terminamos.
- ¿Enserio?- dijo Remus sorprendido.
- Si, no tardamos mucho en darnos cuenta que solo sentíamos cariño de amigos. Así que rompimos y seguimos siendo amigos, hasta la fecha. Por eso le pedí a Charlie que me ayudara con esto del matrimonio, pero era en contra de mi voluntad y la de él también, me preocupaba la idea de perderlo como amigo. Afortunadamente no aceptaron su propuesta y mi amistad con él no se iba a quebrar… Remus
- ¿Si?
- Cuando estemos casados ¿Seguiremos siendo amigos?- había una ligera preocupación en su voz.
- Por supuesto que sí – dijo él – no tendría porque cambiar.- ella sonrió.
Continuaron conversando mientras observaban el lago de Hyde Park, después de un rato, decidieron regresar a Southfields, buscaron un lugar donde aparecerse.
- Hola, hola- saludó Sirius con una taza de café - ¿Cómo les fue?
- Muy bien – dijo Tonks.
- Me alegro de escuchar eso- ¿Gustan?- señaló su taza – Tonks estuvo a punto de aceptar cuando Remus interrumpió.
- ¿Seguro que es café?- preguntó.
- Si, ¿Por qué lo dudas?- respondió mientras sorbía.
- Lo digo porque te conozco desde hace años, y sé cuándo bebes café o whisky de fuego.
- Bueno, ya me atrapaste, digamos que es mitad y mitad.
- No cambiarás jamás – dijo Remus – yo iré a dormir.
- Yo igual, hasta mañana tío.
- Hasta mañana, duerman bien- Remus y Tonks subieron a sus habitaciones.
- Gracias por el paseo – dijo Tonks – la pasé muy bien
- Yo igual, gracias por aceptar mi invitación – dijo Remus, Tonks sonrió.
- Hasta mañana, Remus- Tonks se acercó a él mientras besaba su mejilla, él se sorprendió al principio, pero después sonrió, con una última sonrisa, Nymphadora entró a su habitación.
Nymphadora caminó por su habitación sonrojada, no pensó que se atrevería a darle un beso en la mejilla, pero se sentía contenta. Miró el jarrón con las rosas que le había regalado horas atrás, inhaló el aroma de ellas mientras se resignaba en el pensamiento que tenía desde ayer, ya no tenía caso negarlo: se había enamorado de Remus Lupin.
